N/A: Lo siento, mi tardanza fue inevitable, éste año ha sido duro para mi en todos los sentidos, atravesé problemas de salud que no pensé. Y bueno, ahora estoy preparando mi tesis de grado, así que poco tiempo tengo y mi inspiración se agotó. Espero disfruten este capitulo, gracias por leer.

Encuentro inefable

Koala se había despedido de él de la manera que menos imaginó hacer en un momento como este, sus rodillas temblaban ligeramente mientras en su mente brillaba el momento en el que sus labios rozaron con los del rubio, pero tratando de mantenerse firme mientras corría bajando las escaleras, despejó su mente de cualquier recuerdo que posiblemente pueda hacerle descuidarse e incluso caer. Le impresionaba la fuerza de sus emociones cuando se trataba de Sabo, la memoria de sus manos en sus mejillas erizaron su piel por un momento, no podía continuar de esta manera, no mientras estaba en medio del peligro.

Un estruendoso ruido sonó en el piso sobre ella, sus ojos subieron hasta el techo, posiblemente había pasado algo arriba, pero debía seguir bajando hasta encontrar a Nami.

—¿Acaso se habrá formado el escándalo en el evento?

Sabía de antemano que el hermano menor de Sabo y sus amigos no eran nada calmados y discretos, de hecho, era ya raro que no hayan armado el caos desde antes. Sus pies se detuvieron al final de la escalera y se escondió detrás de una pared, logrando visualizar a un hombre alto de cabellos castaños quien arrastraba a la fuerza a una chica de cabellos naranjas.

"Es ella"...

Su mente no pareció trabajar coordinadamente con su cuerpo, y cuando se dio cuenta, ya le había propinado una patada en las piernas al sujeto, quien tambaleándose, miró hacia atrás a la chica de cabellos cortos, y al fijar su mirada en ella, recibió un fuerte golpe en la cabeza cortesía del entrenamiento de karate de Koala.

Quizás su mente aún estaba nublada por aquel beso.

Fue estúpido, realmente estúpido, pensó la chica, pero su falta de lucidez y su impulsividad salvaron a Nami de las garras de ese sujeto.

—¿Qu...quien eres?—Dijo la pelinaranja bastante cansada, sus muñecas estaban maltratadas y su cabello desaliñado, parecía que había recibido una bofetada, era evidente que había puesto resistencia.

—Tranquila...—Koala alzó las manos hasta acercarse un poco más—Soy Koala, amiga de Sabo... O eso creo.

—¿Cómo que "o eso creo"? ¿Lo eres o no?

La chica de cabello corto soltó una risa, y rascándose la cabeza, se ladeó un poco—Bueno... es complicado pero-

Una explosión volvió a sonar sobre sus cabezas, y de nuevo, con el semblante serio, Koala se acercó rápidamente y tomando el brazo de Nami, empezó a correr subiendo las escaleras—No hay tiempo de charlas, hay que salir de aquí, Luffy-kun y los demás están luchando.

—¡¿Luffy?! ¿él está bien? ¿qué pasa con Sanji-kun y los demás? ¿todos están aquí?

—Todos.

Nami sintió sus ojos arder en lagrimas, sin embargo, tomando fortaleza de ese sentimiento de ser amada por sus amigos, dejó de ser jalada por Koala y empezó a correr por su propia cuenta.

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Corría lo más rápido que sus piernas le permitían, sus cabellos rubios se movían hacia atrás con cada paso, dejando ver aquella cicatriz en su ojo, Sabo dobló la esquina hasta hallar una puerta que lo conduciría a donde se encontraba Luffy, pero antes de siquiera derribarla, fue destruida dejando ver la figura de su hermano menor cayendo en el suelo apoyándose en una rodilla mientras sus ojos llenos de enojo se fijaban en alguien dentro de la habitación.

—¡Luffy!

Su hermano menor no lo escuchó, y lleno de ira se puso de pie y volvió a ingresar a la habitación, dejando a un alarmado Sabo quien no tardó en dirigirse hacia donde su hermano menor iba.

Había escuchado un par de explosiones, de alguna manera pensaba en Ace cada vez que el suelo temblaba, imaginando cómo estarán las cosas en el lugar donde se desarrollaba el evento, muy seguramente las personas habrían salido huyendo y posiblemente ellos eran los únicos en el lugar, pero ¿a qué se debían esas explosiones?

Se encontró en un lugar oscuro, sus pies no dejaban de moverse, lo único que quería era mantener a su hermano a salvo hasta que pudieran salir de allí, pero conociendo a Luffy, sabía que hasta que el pelinegro no pateara el trasero de Mingo, no iba a dejar el lugar.

De pronto, al correr por el pasillo que conectaba a otro contiguo, escuchó unos pasos, el rubio de inmediato se ocultó en las penumbras mientras miraba hacia la dirección donde provenían aquellos pasos los cuales parecían acercarse desde el pasillo contiguo el cual estaba iluminado, Sabo se agachó un poco al sentir más cerca aquellos pasos, cuando se percata de tres personas que atraviesan aquel pasillo, uno de ellos era Trafalgar Law, quien caminaba detrás de un enorme sujeto rubio de abrigo negro, y detrás de el chico tatuado, caminaba una mujer de minifalda la cual fumaba un cigarrillo.

No tenía idea de quienes eran, pero notó que Law no estaba siendo obligado a ir con ellos, por lo que luego de ver que ellos se alejaran, continuó corriendo hacia donde consideraba que Luffy había ido.

Todo era muy extraño, debían salir de allí pronto.

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Sus ojos se fijaron en los lentes del sujeto frente a él, Donquixote Doflamingo es un hombre que juega sucio, eso lo supo desde el momento en que usó a Nami por medio de Arlog, lo que no esperaba es que también fuera un cobarde de mandar a sus subordinados a pelear en su lugar. Luffy le había dado una paliza al tipo de los mocos y rápidamente fue expulsado fuera de la habitación por un golpe, cuando por fin pudo fijarse en quien lo había golpeado, se encontró con la figura de alguien conocido, Bellamy.

Luffy creyó haber escuchado la voz de Sabo cuando fue empujado fuera de la habitación, pero ignorando cualquier supuesto, empezó a correr de nuevo dentro de la habitación y llegando hasta donde Bellamy, no dudó en propinarle un puñetazo en la mandíbula y correr tras Mingo quien se había escapado por el pasillo siguiente. Sus ganas de destrozarle la cara aumentaron.

Y ahora, frente a ese sucio mal nacido, Luffy apretaba los puños mientras sentía repugnancia ante la sonrisa del sujeto vestido de rosado.

¿Cómo un infeliz como él había sido capaz de usar a Nami para su propio beneficio?

Pero él se encargaría de hacerlo pagar, y no dudando ni un instante, se lanzó a darle un puño en la cara al rubio, quien esquivándolo, logró propinarle una patada en el estomago al pelinegro.

El chico cayó en el suelo, sin embargo, lleno de voluntad por salvar a su amiga y sacar a todos de allí, se levantó nuevamente y encaró al sujeto frente a él.

Ni por un instante le permitirá creer que llevaba las de ganar.

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Había logrado salir ileso de las explosiones, un chico de cabellos negros y rostro pecoso se había estado enfrentando a un sujeto que de la nada lo atacó, al parecer lo había estado siguiendo y para evitar más problemas a su hermano menor, decidió pelear.

el sujeto constantemente lanzaba artefactos explosivos que no lograba identificar, de momento sólo intentaba correr para alejar al tipo de donde posiblemente Luffy se encontraría.

Necesitaba terminar esto e ir a ayudarlo.

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Zoro se sintió afortunado, pensó que el destino de vez en cuando ponía las cartas a su favor, pues a pesar de haberse perdido entre las instalaciones del lugar, se encontró frente a frente con el sujeto con quien esperaba distraerse.

Hody era un tipo alto, con músculos demasiado pronunciados y unas enormes manos las cuales sostenían el cuerpo de su amigo Usopp, quien no paraba de mover sus piernas en un vago intento por patear al sujeto y poder librarse de su agarre.

Zoro esbozó una sonrisa, y tronando sus dedos, se acercó al sujeto quien sonreía al verlo aproximarse.

Esto definitivamente iba a ser divertido.

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Sabo se encontró con la imagen que menos esperaba, su hermano menor estaba por todos los medios intentando llegar al sujeto alto y propinarle un golpe, el rubio dudó por un segundo en si debía ayudarlo o atacar por su cuenta, sin embargo, en el momento en que pensó en actuar, la voz de su hermano menor llegó a sus oídos.

—¡Ni se te ocurra, Sabo!

Luffy se encontraba inclinado en una de sus rodillas recuperando el aliento mientras miraba fijamente al sujeto alto frente a él, quien no paraba de reír con desfachatez mientras se burlaba de los esfuerzos del muchacho.

Sabo observó cómo Luffy se ponía de pie nuevamente sin apartar la mirada de Doflamingo—De este tipo me encargo yo.

El tono de voz al pronunciar esas palabras estremecieron al rubio, pensando en que jamás había visto a Luffy de esa manera y recordando lo sonriente y distraído que suele ser. Entendía perfectamente a lo que se refería Ace cuando dijo que Luffy ya no era un niño.

Sabo se apartó, y mientras lo hacía, golpeó a un sujeto que pretendía entrar a la enorme sala a interrumpir la pelea de Luffy, y con un rápido movimiento dio la vuelta para proteger la puerta mientras veía con sus propios ojos el desenlace de la batalla, después de todo su hermano es aun muy joven y este sujeto frente a él lo supera en experiencia, pero por mucho que quisiera defender a su hermanito, no lo haría, o Luffy nunca se lo perdonaría.

Ese es su orgullo después de todo.

Mientras la batalla retomaba su ritmo, Sabo observó cómo los movimientos de su hermano eran ligeros, podía ver la pesadez en la edad del sujeto con quien luchaba, por mucha experiencia que tuviera, los movimientos del joven entrenado lo ponían en dificultad.

En ese instante suena de nuevo otra explosión, esta vez, la pared donde Sabo se recostaba tembló, y por alguna razón su mente se fue a su otro hermano de quien aún no sabía nada.

Luffy había logrado darle un puñetazo en el rostro a Doflamingo, su mandíbula inferior había rebotado por la fuerza del golpe, llevándolo torpemente hasta la pared donde se sostuvo y escupió maldiciones. Luffy no se detuvo y avanzó a continuar la batalla, sus intenciones de terminarla pronto eran evidentes.

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Ace había logrado que el sujeto fallara al lanzar de nuevo uno de sus trucos explosivos, de alguna manera logró acercarse y golpearlo en el preciso instante en que el hombre pretendía lanzar nuevamente una explosión, pero en medio de la confusión, el artefacto cayó a los pies del sujeto, ejecutándose la explosión bajo su cuerpo y con Ace a unos pocos metros.

No sabía cómo había logrado alejarse lo suficiente de la explosión, pero no quiso mirar el aspecto de ese sujeto y decidió correr, sabía que las condiciones en las que había quedado eran más que lamentables, pero su prioridad era Luffy, por lo que se alejó del hombre que no hacía más que gritar de dolor.

Corrió por los pasillos hasta salir al lugar enorme donde antes se desarrollaban los eventos de apuestas, el chico pecoso no sólo se dirigía hacía la dirección donde vio a Luffy correr antes de alejarse. Un fuerte grito de desespero lo alertó, entró por una de las puertas y mientras corrió con más fuerza entre las puertas que adornaban el pasillo, a un sujeto en el suelo frente a una puerta destruida.

Sus ojos se abrieron ante la imagen que frente a él se presentaba, Luffy estaba inclinado, casi de rodillas mientras respiraba agitado, mientras frente al muchacho, un hombre de rubio de gran estatura se hallaba en el suelo con la cara ensangrentada y los lentes rotos.

Ace dió dos pasos hasta entrar a esa sala, para encontrarse a su lado recostado en una pared a su otro hermano, quien de brazos cruzados observaba la misma escena. Su mano izquierda apretaba fuertemente su propio brazo y Ace sabía que el rubio se había estado conteniendo todo este tiempo mientras veía a su hermano menor pelear.

Ace suspiró, para luego sonreír a su hermano menor—¡Bien hecho, Luffy!

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Koala salió a la planta baja justo como Sabo le había indicado, detrás de ella, Nami corría saliendo de la oscuridad de aquella escalera, encontrándose con el escenario menos pensado, el lugar que antes estaba decorado y organizado con mesas elegantes de apuestas y licor, ahora era un completo caos, las personas al parecer había huido y no quedaba en el lugar más que sus amigos y la familia Donquixote. Nami temió por los chicos, temió y buscó con su mirada sobre su cabeza en los balcones, una voz la sacó de sus pensamientos.

—¡Nami!

La chica miró hacía uno de los balcones, notando de inmediato la presencia de Usopp, quien estaba sobre la espalda de Zoro, el peliverde sólo se limitó a verla y una vez confirmó que la chica estaba bien, se alejó del balcón unos pasos.

—E...Espera Zoro, ¿qué vas a hacer?

—Pues a bajar.

—Espera.. la escalera está por—no pudo terminar su frase, cuando el peliverde ya había empezado a correr para tirarse por el balcón. El chico de la nariz larga gritó hasta que sintió el suelo cerca a su nariz, habían tenido un aterrizaje exitoso y casi se desliza por los hombros de su amigo.

El chico se bajó de la espalda de su amigo y empezó a sacudirlo con desespero—¡¿Estas loco?! ¡casi me matas! ¡soy demasiado joven para morir!

—Sí, sí...—Zoro se quitó de encima a su amigo y miró con frialdad a Nami—Más te vale que sepas qué decirle a Luffy, él no está para tontas excusas.—Y con esas palabras, caminó hasta alejarse un poco de las chicas y recostarse en una pared.

La chica sabía a qué se refería, Luffy es un chico impulsivo y hasta puede actuar como un idiota, pero no era tonto, y ella debía darle explicaciones. Su mirada bajó avergonzada de sus acciones, su avaricia los puso a donde estaban ahora, en medio del peligro.

—Que frío eres, Zoro, ¡mira que Nami estaba en problemas!—Usopp se dirigió a Nami y la tomó por los hombros—¿Estas bien, Nami? estábamos muy preocupados. Perdona nuestra tardanza.

—Estoy bien... Usopp, gracias—La chica sonrió débilmente, pero fue suficiente para el chico.

—Koala, ¿Qué te ha dicho Hack?—Preguntó dirigiéndose ahora a la chica.

—No he podido comunicarme con él, pero parece que logró abrir todas las puertas conectadas al sistema de seguridad, una vez que todos lleguen a este punto, podremos escapar.

—Bien, Franky debe estar esperándonos en el punto acordado.

—Él está con Robin-san y Brook, hace unos minutos llegaron al otro lado y se encontraron con Bartolomeo y los otros chicos, faltan Luffy-kun, Sabo-kun, Ace-kun y nosotros.

—Falta también Sanji, él apareció cuando estábamos en medio del juego.—Usopp se dirigió a Zoro diciendo estas ultimas palabras, mientras el peliverde sólo resopló.

—Deja a ese cejillas solo, ya se las arreglará por sí mismo.

—¡Zoro! ¡Usopp!—Una voz bastante reconocible sonó desde el fondo, el chico del sombrero de paja entró en el campo de visión de Nami, quien sintió desmoronarse ante la idea de que sus heridas sean por su culpa. A cada lado de Luffy caminaban Ace y Sabo, este ultimo fijó su mirada en Koala y pareció aliviado de verla a salvo, los tres corrieron hasta llegar a donde se encontraban el resto.

—¿Están todos bien?—Preguntó Luffy ignorando la presencia de Nami, quien seguía de pie frente a él sin saber qué decir.

—Todos estamos bien, Luffy—Habló Usopp—tu eres el que se ve mal herido, hay que buscar a Chopper.

El chico sonrió y por fin miró al frente y fijó sus ojos en la chica, su sonrisa no era la que ella acostumbraba a ver, esta vez parecía sólo aliviado, sus mirada recorrió a la chica para asegurarse que estaba bien, pero sin dirigirle la palabra aún.

—Luffy...

Nami no pudo decir más, el chico dio dos pasos y pasó por su lado.

—Chicos, hay que salir de aquí pronto, debemos encontrar a Franky.

Nami miró el suelo, sabía que Luffy estaba enojado con ella, pero jamás le había hecho tal cosa como ignorarla. Se mordió el labio inferior, dejaría pasar esto y más adelante lo buscaría para que él pueda decirle todo lo molesto que estaba.

Por otra parte, Sabo aún de pie detrás de Luffy, miró sonriente a Koala mientras ella parecía revisar su teléfono. Ace se acercó a Sabo y tropezó su hombro con el rubio y le sonrió burlonamente, para después caminar hasta llegar a Luffy—Entonces, hermanito—Ace puso su mano sobre la cabeza de Luffy—Debemos salir de aquí, así que... ¿Cual es el plan?

—No sé, Torao es el de los planes.

—Trafalgar no está, Luffy, decidió irse con el sujeto enorme—Dijo Sabo con seriedad.

—Espera...—Ace alzó las manos frente a Luffy—¿nos metimos aquí sin un plan de escape? ¿Porqué no me extraña eso de ti, pequeño y tonto hermano?

—Chicos—La voz femenina de Koala sonó entre los regaños burlones de Ace, todos hicieron silencio y la miraron—Trafalgar Law se acerca con Donquixote Rocinante.

—¿Y ese quien es?—Preguntó Luffy.

—El tipo rubio que estaba con él, Luffy—Le golpeó Ace—¡Presta atención!

—Él es un oficial infiltrado, deberíamos irnos pronto de aquí, ellos dos no vienen solos.

—¿Vienen? ... para empezar, ¿En qué momento él se fue?

—Eso no importa, Ace, deberíamos irnos pronto—habló Sabo dando un par de pasos hacia la chica—Koala, ¿hacia donde debemos ir?

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Corrían en la oscuridad, Koala estaba al frente mientras guiaba a todos hacía donde Hack le había indicado que se encontraba Franky y los demás.

—¡Au! Pero si aquí vienen.

La voz de Franky abrió paso entre la oscuridad, habían cortado toda red para evitar ser grabados en cámaras, muchos de los autos que habían estado en el estacionamiento ya no estaban, incluyendo el auto del Garp.

—¡Luffy Sempai! ¡Todos! ¡Aquí estamos!—Gritaba Bartolomeo mientras movía su teléfono encendido para señalarles su ubicación.

—Chicos—Gritó Koala cuando lograron juntarse con los demás—Debemos subir a las camionetas pronto, Hack me dice que las autoridades estan por llegar.

Todos habían empezado a dividirse cuando Sabo protectoramente pretendió llamar a Luffy para llevarlo a la camioneta donde Franky estaba, sin embargo, antes de tocar el hombro de su hermano, notó cuando el Luffy caminó hacía el automóvil más pequeño que conduciría Bartolomeo, y mientras el pelinegro caminaba, tomó a Nami del brazo y la llevó a ese auto, para después entrar él y cerrar la puerta.

El rubio miró sorprendido por un instante el auto, no esperaba que Luffy hiciera eso, sabía que el chico aún estaba enojado pero entendió que aunque ya la habían salvado, las cosas aún no habían acabado, debían huir. Ace, quien observó todo desde la entrada de la camioneta, miró a su hermano y le hizo un movimiento con la mano indicándole que entrara, no debían interferir con las decisiones de Luffy.

—Vamos Sabo, entra...—Y con un movimiento con su mano invitó al rubio a entrar y de inmediato se acomodó más en la parte trasera del auto, seguido por el rubio.

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Bartolomeo no era estúpido, bueno, era estúpido cuando se trataba de su Luffy-sempai y sus amigos, era estúpido cuando se trataba de pelear por su ídolo y defenderlo incluso cuando era invisible para el chico del sombrero de paja, en realidad Bartolomeo era estúpido cuando se trataba de Luffy, pero en esta situación, con la persona que más admiraba en su vida sentado en la parte trasera de su automóvil, no era estúpido. Sabia que debía guardar silencio.

Luffy estaba serio, desde que llevó a Nami al auto y Bartolomeo empezó a conducir, no había pronunciado palabra alguna, y la chica a su lado tampoco, ella era conocida como la protegida de Luffy y sus amigos, la avara sin remedio que los usaba como escudo para no ser lastimada luego de robar o ganar apuestas, pero siendo tan presumida y mandona, en estos instantes guardaba silencio.

No era momento para gritar a los cuatro vientos lo feliz que estaba de tener a Luffy-sempai y a la gata ladrona en su auto.

El pelinegro respiró profundo, sus heridas aun brillaban en las penumbras del túnel por donde escapaban, ante esto, Nami lo miró fijamente esperando encontrarse con sus ojos, pero el chico no cedió.

—Luffy-

—Hey Nami...

Al ser interrumpida por el pelinegro, la chica guardó silencio de inmediato, fijándose en cómo el muchacho se limpiaba la sangre que tenia en sus labios producto de la batalla.

—¿Estas bien?

Nami abrió los ojos ante la pregunta del chico, no sabía en qué momento los había cerrado, quizás fue el dolor y la pena de verlo lastimado lo que la llevó a no querer mirar, bajó su mirada a sus propias manos limpias en comparación a las del chico y suspiró.

—Estoy bien...

—¿No te hicieron daño?

—No.

—¿Te gritaron?

—Bueno...

—¿Te lastimaron de alguna manera?

—Yo...

—¿Te insultaron?

—Luffy

—¡Contéstame!

La chica dio un respingo ante el grito del chico, quien por fin la había mirado luego de alzar la voz, sus ojos estaban llenos de desespero e ira, y ante esto, ella sólo pudo temblar.

—Lu... Luffy...

—¡¿Te das cuenta lo que acaba de ocurrir?! No, es que necesito saber si de verdad eres consciente de eso. ¡Te pusiste en peligro y pusiste en peligro a nuestros amigos!

Nami no pronunciaba palabra alguna, era la primera vez que Luffy la regañaba y le gritaba, sus ojos estaban llenos de lagrimas que se negaban a salir, pero en silencio recibió cada palabra que salía de los labios del pelinegro, porque ella se lo merecía.

Merecía cada regaño, cada reproche y cada reclamo que él y sus amigos le hicieran.

—Pero...

la chica escuchó su voz vacilar, él ya no gritaba, y parece que ni siquiera la miraba.

—Pero... lo que más me enoja es que decidieras salir de esto sola.

Por fin subió su mirada nuevamente para posarla en el chico, quien luego de una larga pausa, también la miró, sus ojos se encontraron y fue entonces cuando las lagrimas cayeron de ella.

—No quiero saber el porqué lo hiciste, Nami. Tampoco espero que agradezcas o jures que no volverás a meterte en problemas, porque esa no serias tu.

El semblante de la chica permanecía serio, de sus ojos aun escapaban lagrimas, pero luchaba por mantener la mirada conectada con la de Luffy quien no vacilaba ni un segundo.

—Lo que quiero es que me prometas que no volverás a enfrentarte a nada sola.

Ante esto, el rostro de Nami se transformó en llanto, y bajando su rostro, lo escondió entre sus manos mientras se recostaba por fin en el acolchado asiento. Sus sollozos era el único sonido en el auto. Luffy la miró todo el tiempo, y luego de suspirar de alivio, tomó su sombrero de paja y se lo puso a Nami en la cabeza, permitiendo a la chica llorar escondida debajo de su sombrero.

—Bien—El chico se acomodó más relajado en su asiento e inclinándose hacia adelante, por fin sonrió—Lo tomaré como una promesa—Expuso el chico sonriendo enormemente mientras miraba hacia el frente. Bartolomeo escuchó esto ultimo con una sonrisa de orgullo, definitivamente Luffy era increíble.

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Sabo miraba a Koala de pies a cabeza, se aseguraba que no tuviera heridas ni señales de daño, la chica se encontraba comunicándose con Hack sin ser consciente de que el rubio la examinaba, los ojos del muchacho viajaban por todo su cuerpo hasta que un rostro pecoso se interpuso en su camino.

El rubio dio un respingo y alejándose del rostro de su hermano, terminó recostado a la puerta de la camioneta.

—Con que mirando en momentos inapropiados, ¿eh? te creí diferente, hermano.

—¡Ace!

El chico pecoso levantó el dedo indice frente al rubio—No, no, no, es que estas mirando a la señorita en un momento inapropiado, y tu hermano mayor debe corregirte, así que demuestra más respeto y escucha mis sermones.

—Ace, sólo me aseguraba de que ella estuviera bien, no la miraba de la manera en que tu crees.

—¿Ah, no?—El chico pecoso posó sarcasticamente su mano en su pecho—Lo siento hermano, por un momento creí que estabas siendo dominado por el lujurioso pensamiento de la reproducción, pero veo que lo que te dominó fue el paternal sentido de lo obvio—El pelinegro alzó un poco la voz en la ultima palabra, y con actitud alarmada, señaló sin disimulo a la chica—¿Acaso no la ves?¡está perfecta!

—Tu manera de decir "perfecta" es lo que me lleva a pensar que eres tú quien está siendo dominado por la necesidad de reproducción. Muestra más respeto, ¿quieres?

—¿Estas celoso?—Señaló el pelinegro con una sonrisa cínica—No te culpo, soy más guapo y fuerte que tu.

—Claro, que lo diga la anciana se te insinuaba.

—¡Se te insinuó a ti primero!

—Ya, ya... Pero no puedes negar la obvia necesidad de reproducción que destellaba en sus ojos cuando te miraba.

—¡Cállate, que me quitas hasta el hambre!

—Pobre mujer, rompiste su corazón.

—¡Arg!—El chico de cabellos negros se recostó de mala gana en su asiento cruzando los brazos—Has dañado mi humor, gracias.

El rubio sonrió mirando a su hermano, estaba tan aliviado que todos estén bien, pero más feliz estaba aún de que Luffy y Ace estuvieran a salvo, sus hermanos eran su mundo, y ante este pensamiento, subió la mirada de nuevo a la chica quien segundos después también lo miró, sus ojos se encontraron y ambos compartieron una sonrisa cómplice.

Y sabia de antemano que su mundo había crecido más desde que la conoció a ella.

La camioneta se detuvo repentinamente, el freno de todos los autos detrás de ellos sonaron con fuerza, en ese instante todos se alertaron.

—¡¿Qué sucede Franky?!—Preguntó Zoro quien de inmediato se preparaba para lo peor.

—¡AU! Hay una enorme puerta de metal frente a nosotros, no hay salida.

—¡¿Qué?! ¡Dios bendito! ¡¿cómo vamos a salir de aqui?!—Gritó Usopp con desespero.

Zoro salió de la camioneta, poniendose de pié en el techo de esta, y viendo hacia atrás, miró a Luffy quien estaba en el techo del auto de Bartolomeo, ambos compartieron una mirada, estaban dispuestos a derribar la puerta como sea.

—Bien muchachos, prepárense, esta puerta será mierda en unos minutos—Gritó el peliverde desde el techo de la camioneta.

—¿Minutos?—Preguntó una voz desde el otro lado.

Todos se alertaron ante la voz masculina, y de inmediato, la puerta lentamente empezó a abrirse, Zoro trató de fijarse bien de quién se trataba, sea quien sea, la puerta estaba siendo abierta, y rápidamente notó el resplandor de dos autos desde la parte de afuera.

—Das pena, Marimo... yo me habría encargado en segundos.

Un chico rubio se encontraba de pie sobre uno de los autos, y mientras soltaba elegantemente el humo de su cigarrillo, sonrió con altivez y los miró a todos.

—Bonjour.

El peliverde chasqueó la lengua con fastidio ante el competitivo comentario del rubio, sin embargo, sonrió sabiendo que en momentos críticos e inesperados, el cocinero de mierda siempre tenia un as bajo la manga.

—Idiota.