Capítulo 14
Podría decirse que Clarke siempre había sido buena estudiante. Desde que era pequeña no había asignatura que se le resistiera.
Había heredado las cualidades artísticas de su padre, pero también la inteligencia de su madre, por lo que cuando tuvo que elegir qué carrera estudiar no lo tuvo nada fácil. Quizá si hubiera dependido sólo de ella se habría dedicado a estudiar Bellas Artes. Adoraba como se sentía al ensuciar sus manos de pintura, de carboncillo, o de acuarelas.
Pintar era una manera de evadirse de la realidad. Era libertad. Sólo existía el lienzo y ella.
Pintaba aquellos mundos con los cuales soñaba en alguna ocasión, o simplemente dibujaba aquello que tenía delante, sin importarle demasiado lo que fuera.
Pero cuando se trató de elegir en qué quería convertirse en un futuro, decidió seguir a ciegas los pasos de su madre.
Así que allí estaba. Frente a aquel examen de anatomía que ocupaba diez folios, sólo con aquel bolígrafo de tinta azul. Puso su nombre en la primera página y comprobó que estuvieran todas las preguntas, tal y como les había indicado el profesor segundos antes. Después empezó a contestarlo con tranquilidad, tenía tres horas por delante.
- ¿Qué tal te fue el examen? - Dijo Raven arrastrando la silla que había a su lado, y se sentó, colocando la bandeja de comida sobre la mesa.
- Bien, no era demasiado complicado...
- Estás hecha una cerebrito – Raven le empujó suavemente y después dio un bocado a un trozo de pan.
- ¿Lo dice la que tiene un cociente intelectual como el de Einstein? - Clarke rió - ¿Y tu proyecto? ¿Cómo lo llevas?
- Pues todavía estoy desarrollándolo... Crear el diseño de una estación espacial está resultando más complicado de lo que creía.
- Si necesitas que te ayude con los bocetos... Ya sabes que sólo tienes que pedírmelo.
- Tranquila, iba a hacerlo – Raven le sonrió – Oye ¿Y Octavia? ¿No comía hoy con nosotras?
- Creo que está con ese chico que conoció el otro día...
- ¿El cachas?
- El mismo.
- Como la envidio a veces...
- ¿Tú también quieres un novio cachas? - Preguntó Clarke riéndose.
Raven apoyó la cabeza sobre su mano, pensativa - Novio... Novia... Qué más da. Pero quiero algo en mi vida... ¿Clarke?
- ¿Sí? - La chica dio un sorbo al vaso de agua que tenía frente a ella.
- Si ninguna de las dos estamos casadas cuando lleguemos a los cuarenta... ¿Te casarías conmigo?
Clarke estuvo a punto de atragantarse de la risa – Vaya, Raven ¡Pensaba que no me lo ibas a pedir nunca!
- Te encanta que sea tan romántica ¿verdad? - Pinchó un trozo de carne con el tenedor y se lo llevó a la boca.
- No lo dudes...
- Por cierto... Hablando de novios – Dijo aún con la boca llena - ¿Sabes algo de ese que solía ser el tuyo? ¿Finn se llamaba? - Preguntó fingiendo que no lo recordaba.
Clarke puso los ojos en blanco – Ni me lo nombres, no quiero saber nada de él.
- ¿Pero hablasteis después de discutir por lo de tu hermana?
- No es mi hermana, Raven.
- Lo que sea... - Dijo sin darle más importancia – La cuestión es ¿Habéis hablado?
- Sí. Intentó pedirme disculpas pero no quise escucharle...
- A lo mejor deberías haber dejado que se explicara...
- No creo que echarme en cara que hablara de Álex, cuando sabía lo que significaba para mi el que hubiera despertado después de tanto tiempo, fuera normal. Además, que paso de calentarme la cabeza, tengo cosas más importantes en las que pensar...
- ¡Esa es mi rubia! Que les den a los tíos.
- ¿Pero no decías hace un momento que querías novio?
- O novia... Clarke... O novia – Añadió Raven riéndose.
Cuando Costia entró a la habitación, Lexa estaba con los ojos cerrados. Pese a su estado, no había perdido la costumbre de meditar, sobre todo pasando tantas horas sola entre aquellas cuatro paredes.
Le gustaba recordar hasta el más ínfimo detalle de su otra vida, repasando mentalmente cada momento que le había llevado a convertirse en la persona que era ahora. Las caras de sus amigos, aquellos a los que había llegado a considerar más que familia ¿Estarían vivos en aquel mundo?
- Álex, despierta – Escuchó su voz lejana, como si no fuera real – Álex – Insistió de nuevo, tocando su hombro – Despierta. Nos vamos.
Abrió los ojos y la miró extrañada. A dónde quería que fuera si todavía era incapaz de andar. Entonces vio que junto a la cama había una silla con ruedas a los lados.
- Vamos, te ayudaré – Y cogiéndola por debajo de los brazos comenzó a tirar de ella hasta conseguir sentarla. Colocó las piernas de Álex sobre los soportes y empujó la silla, saliendo de la habitación rápidamente.
- ¡Hasta que por fin apareces! - Dijo Raven al ver a Octavia entrar en la cafetería – Pensábamos que te habían abducido, o secuestrado...
- Os puedo asegurar que no me habría importado para nada – Dijo con un suspiro y se sentó frente a ellas.
- Sí que te ha dado fuerte – Añadió Clarke riéndose al ver a su amiga tan enamorada.
- Lincoln es... Es... Perfecto ¿Os he contado ya como nos conocimos?
- Déjame pensar... - Raven puso su dedo índice sobre sus labios – Puede ser, y seguramente no me equivoco, que nos hayas contado la historia mil doscientas cincuenta y siete veces en lo que llevamos de semana.
- Mil doscientas cincuenta y ocho – Puntualizó Clarke.
- Una arriba, una abajo...
- Puedo contaros la que hace nueve si queréis...
- ¡No! - Dijeron las dos amigas al unísono.
- Sabía que estabais deseando escucharme.
Raven cogió del brazo a Clarke y tiró de ella – Será mejor que nos vayamos antes de que empiece, después no podremos escaquearnos ¡Corre! - La chica cogió sus cosas a toda prisa y salió de la cafetería. Clarke miró a Octavia y se encogió de hombros para después seguir a su amiga mientras se reía.
- ¡Eh! ¡Pero dónde vais! - La chica se levantó y salió corriendo tras ellas.
Después de dejar a Raven y a Octavia en sus respectivas casas, Clarke se dirigió como siempre a Infinity Labs. Aparcó la antigua camioneta de su padre en el parking exterior, era una Ford Ranger roja de hacía casi veinte años. Su madre había querido deshacerse de ella hacía algún tiempo, pero Clarke la había convencido para quedársela ella.
Subirse a aquel automóvil era como volver a ser pequeña.
Flashback
- Ahora gira el volante a la derecha – Le dijo Jake y la niña lo fue moviendo con sus pequeñas manos, aunque su padre no lo llegaba a soltar nunca del todo.
Clarke estaba sentada en sus piernas, levantando el cuello todo lo que podía para mirar emocionada por encima del volante.
- ¡Y ya hemos llegado! - El hombre frenó, aseguró el coche y apagó el motor - ¿Te ha gustado nuestro paseo?
- ¡Otra vez! - Dijo la pequeña entusiasmada mientras aplaudía.
Jake rió - No cariño, tenemos que ir a ver a mamá, que se ha dejado su comida en casa y hoy le toca guardia – La pequeña hizo un mohín – Cuando volvamos a casa conducimos juntos otra vez ¿Vale?
El rostro de Clarke cambió, convirtiéndose en una gran sonrisa.
La chica entró en el gran edificio blanco de Infinity Labs, atravesando las puertas automáticas. Dejó su bolso en la cinta que había a la derecha, observando como sus pertenencias eran arrastradas hasta llegar al escáner de rayos X. Después, atravesó el detector de metales.
- Puede continuar señorita Griffin – Dijo el operador tras la máquina
- Gracias Roger.
Clarke se dirigió al ascensor, pulsando el segundo piso. Cuando las puertas se abrieron, fue hasta la habitación de Álex, como siempre, pero al llegar, ésta estaba completamente vacía.
Salió de la habitación y volvió a mirar el número de esta. La doscientos siete. No era un error, aunque como iba a equivocarse después de haber estado visitando ese cuarto durante doce años.
Volvió a entrar y observó cada detalle. Estaba todo ordenado, como si nunca hubiera estado nadie. La cama perfectamente hecha, con aquellas sábanas de color blanco. De repente todas las alarmas saltaron para Clarke ¿Y si le había pasado algo?
Sintió su corazón pararse en el instante en el que ese pensamiento atravesó su mente. El dolor subió hasta su garganta, haciendo que incluso tragar fuera un suplicio.
Salió corriendo y subió por las escaleras más cercanas hasta llegar al despacho de su madre.
Nunca lo hacía, pero entró sin ni siquiera llamar a la puerta.
- ¡Por dios, Clarke! ¡Me has dado un susto de muerte! - Abby se había llevado las manos al pecho - ¿No sabes llamar?
- ¿Dón... Dónde está? - Preguntó todavía con el rostro desencajado.
- ¿Dónde está quién? Me estás asustando, Clarke... - La mujer se levantó y fue hacia ella – Respira profundamente y cuéntame que pasa.
La chica hizo caso a su madre y después de un par de bocanadas volvió a hablar – Álex. No está.
- ¿Cómo que no está?
- No está mamá. Su habitación está vacía y la cama está hecha...
Abby frunció el ceño, volvió a su escritorio y se sentó en la silla de cuero negro. Descolgó el teléfono y marcó.
- ¿Sí? - Escuchó decir al otro lado de la línea.
- ¿Becca? ¿Has ordenado tú que saquen a Álex de la habitación?
Se escuchó el ruido de papales moverse – No, para hoy no tenía ninguna prueba...
- Pues me acaba de decir Clarke que no está en su cama.
- Te veo ya en la habitación de Álex.
Hasta aquí uno de mis capítulos preferidos, pues fue MUY divertido de escribir xD Esta Raven tiene cada cosa... jajajajajajaja ¿Y Álex? ¿Qué habrá pasado con ella...? ¡Espero vuestras opiniones/deducciones! ;D
Por otra parte siento deciros que no voy a estar en los próximos días porque me voy de viaje (Sí, soy un koala muy viajero x'D) Así que actualizaré tan pronto vuelva :)
Sin más, gracias a todos como siempre por vuestras reviews ¡Sois el motor de mi inspiración! y por supuesto a todos los nuevos lectores que se suman a esta locura de historia jajajajaja
¡Un beso! Nos vemos a la vuelta ;)
