Disclaimer: los personajes de skip beat no me pertenecen, hago esto solo con fines de entretenimiento.

Kyoko salió corriendo de la mancion sin lograr contener los rápidos latidos de su corazón, ¿cómo había pasado esto?, pensó en no salir del baño por no poder con la vergüenza, pero le había pasado todo lo contrario, se la había antojado más.

En cuanto vio sus ojos profundos y la carnosidad de sus labios no pudo evitar tragar saliva, tan pronto se dio cuenta de tal apetito, se tapo la boca reprimiendo el impulso de saltar a su cuerpo y morder cada parte de su cuello ¿cómo había llegado a eso?, ¿por qué le estaba pasando eso?

Se decidió a ir a ver al maestro con el que Reino la había llevado hace algún tiempo, para que la ayudara a aclarar lo que le estaba pasando y saber si ya tenía una solución.

Kyoko estaba esperando en la misma habitación con acabados de madera y sillones de cuero, ansiosa y preocupada, daba vueltas de un lado a otro pensando en su situación. El rechinado de la puerta le indicó que alguien venía, en cuanto noto la sombría figura hizó una reverencia.

- ¡Maestro!, disculpe mi atrevimiento por venir a verlo sin previo aviso.

-¡Oh Mogami - San! Que gusto verte...

-No, Mogami no, ahora soy Hiroshi, Hiroshi -San

-¿Qué? - exclamó el maestro abriendo los ojos con gran sorpresa - ¡te casaste con Reino! Wow asi fue como resolvieron su problema.

-No, no, no, no vivimos como pareja, es decir si y no - murmuraba Kyoko sin lograr darse a entender, se dio por vencida, con un suspiro se calmó y finalmente comenzó toda la historia con detalle, desde el día que salieron de ahí.

El maestro estaba más que atento y entretenido, ya había mandado a traer hasta café y galletas, en cierto modo se parecía a Takarada Lori cuando veía sus novelas.

- ¿ y así es como llevan 6 meses casados? - pregunto el maestro intrigado. - Yo pensé que ya habían encontrado una solución por eso no habían regresado.

- No aún no hay solución, y creo que el problema se ata intensificando.

- ¿Por qué dices eso ?

- porque... - la joven se sonrojó, bajo la mirada de vergüenza, sin encontrar las palabras para decirle lo que le estaba pasando. Hasta que al fin, se escuchó un murmullo apenas audible.

- porque comienzó a sentir deseo por Reino.

El maestro se volvió a sorprender al escucharla, no pudo dejar de esbozar una sonrisa mal disimulada.

- Bueno, es tu esposo ¿cuál sería el problema?

- ¡El problema!¡el problema! Es que no me ama.

- ¿y tú si? - pregunto el hombre con suspicacia, tomandola por sorpresa a Kyoko.

- No, por supuesto que no - contestó titubeando.

- ¿y te quieres divorciar ya?

- No, aún no podemos no he terminado la película y haré algunos proyectos con los Vie Gohul.

- y ¿no te importaría que Reino esté con otras mujeres aunque esté casado contigo?

- claro que si, debe respetarme como su esposa aunque sea solo en papel.

- y entonces ¿por qué vienes tan apresurada por una solución?

- Pues... pues... por que temo que... caiga en sus redes.

El maestro se tomo la barbilla en una actitud pensativa.

- ¡vaya! ¡Menuda situación!, déjame ver si entiendo, aún no quieres divorciarte, pero tampoco quieres estar con él en la intimidad, a pesar que lo deseas y ¡que es tu esposo!, y tampoco quieres que esté con otras mujeres.

Kyoko escuchaba atentamente al maestro comprendiendo y negando a la vez, que estaba siendo muy egoísta, quería todo pero no daba nada, era solo que aún no estaba lista, no estaba lista para ofrecer nada.

- Kyoko, después de que vinieron estuve investigando aquí y allá, llegue a la conclusion de qué ustedes crearon ese vínculo, por qué lo deseaban, tu querías dominarlo y él quería ser dominado. Y después de ver su video juntos entendí que en ese momento pudo ser cuando sellaron el vínculo.

- Yo quería domesticarlo - susurró la chica, provocando una sonora carcajada en el maestro.

- Al igual que tú y Reino puedo notar algunas cosas del lado espiritual, el día que te conocí, estabas rota, tu aura estaba hecha pedazos, estabas pasando por un dolor muy grande, y ahora pudo ver que las fisuras comienzan a sanar y debo decir que muy rápidamente. Por otro lado Reino siempre a sido un muchacho egocentrico y egoísta, es la primera vez que ha hecho algo por alguien y no solo eso se ha preocupado por protegerte, ni siquiera le importa estar contigo aunque no te pueda tocar de otra manera. No ha venido a buscar una solucion en casi 9 meses desde que se suscitó este asunto, como si no le importara más que estar contigo. Tal vez, que ustedes estén juntos trae beneficios a ambos.

- Pero Yo no puedo ofrecerle nada. - replicó con un dejo de tristeza

- A mi opinión, deja que las cosas tomen su forma. Si no se ha roto el vínculo es por que ustedes no lo han deseado realmente, ninguno de los dos. Kyoko, a diferencia de los hombres que ofrece palabras bellas, galantería, y endulzan los oídos de las féminas a cambio de un momento de intimidad, es decir, cambian amor por sexo, con las mujeres es exactamente lo contrario ofrecen sexo por amor, tal vez en el fondo comienzas a sentir algo por El y por eso has comenzado a desearlo.

Kyoko se quedó helada, era verdad que desde el video lo comenzó a ver de forma diferente y cuando la rescató de la lluvia y de la amenaza de su madre se ganó su respetó, pero ¿sentir algo por él? Después de lo sucedido con Fuwa y con Ren, no quería saber nada de Amor.

Agradeció al maestro por su ayuda, se retiró al set de grabación con mucho que pensar. Solo el recordar lo que había pasado la noche anterior hacía temblar su cuerpo y desearlo de nuevo. Necesitaba tiempo para pensar, regreso a la mansión esperando que Reino no estuviera en casa, saco una pequeña maleta y dejo una nota sobre la cama.

Cuando Reino llegó a la habitación abrió la esquela nota:

"Necesito un poco de tiempo, regresaré al departamento unos días, no me busques"

El joven cantante se derrumbó en la cama con un dolor profundo en el pecho y con un vacío en el estómago.

En seis meses no se había separado de ella y ahora solo se marchaba, arrugó la nota en un puño hasta que sus dedos se pusieron blancos.

Había pasado solo una semana, desde que Kyoko se fue, Reino había estado de mal humor, tenía un humor de los mil demonios y en varios días ni siquiera se había molestado en rasurarse la barba, Miroku lo había notado, comenzando a preocuparse por su amigo, ya no hacía cosas extravagantes, como antes de estar con Kyoko, pero ahora parecía pordiosero y sabia que en algo tenía que ver la chica. Lo invito a tomar un trago, para que liberara su frustración.

-¡ Bien hermano!, dime que te pasa tiene algo que ver con Kyoko, ¿verdad?

Reino ya tenia algunas copas encima, no había podido con nadie y esa sensación dolorosa en el pecho gritaba por salir.

- Ella me dejo, o... algo así. - contestó llevando la copa a sus manos con un dejo de tristeza.

- ¿Cómo que te dejó? ¿Acaso ya estaban juntos? - pregunto su amigo totalmente sorprendido.

- Es mi esposa... o algo así.

- ¿Queeee? - gritó con sorpresa captando la atención de las personas, poniéndose de pie súbitamente, sentándose nuevamente tratando de calmarse y de cerrar la boca.

Con la poca cordura que le quedaba explicó todo a su amigo... o algo así, por lo menos la parte que era creíble. Miroku comenzó a reírse sin parar, dejando al cantante confundido.

- Estás totalmente enamorado.

- ¡Claro que no! Sabes que el amor no es lo mío.

- ¿si? Entonces ¿por qué estás así, por que ella te dejo?, de verdad pareces perro sin dueño.

- pues por qué ... por qué ... me había acostumbrado un poco a ella.

Al final Miroku convenció a Reino, de asistir a la fiesta de entrega de premios a lo mejor del espectáculo, y la forma de convencerlo fue diciéndole que seguro Kyoko estaría ahí.

Para Kyoko estar lejos de Reino, tampoco había sido fácil, sentía un deje de vacío en su interior y unas ansias locas aunque sea de oir su voz, varias veces estuvo apunto de marcarle por teléfono, locamente escuchaba la música de los Vie Gohul para calmarse. ¡Y que decir de las noches! Eran un suplicio tenía miedo, frío y se sentía terriblemente sola. ¿Cómo se había acostumbrado tanto a ese hombre ? ¿O era acaso ese maldito hechizo lo que la hacía sentirse así ?

Por lo menos en esa semana se había librado del ojo agudo de Yashiro que estaba muy al pendiente de ella, como si la estuviera vigilando.

- Kyoko se que Reino ya tiene escritas algunas canciones, he hablado con Saito - San y está de acuerdo en que nos apresuremos a que se grabe un video del primer sensillo, para presentarlo en la premiación a lo mejor del espectáculo, y así anunciar su colaboración.

- Ver a Reino, a-a - ahora, falta un mes para eso ¿dará tiempo?

- Si nos apresuramos, Saito San confía en que terminaremos a tiempo.

- esta noche cenaremos para ajustar detalles.

Cuando llegaron al restaurante, Reino estaba vestido en un impecable traje negro con solapas azul marino y una corbata a tono. Kyoko se mordió el labio y tragó saliva. El solo oler su fragancia la mareaba.

-¡Diablos! Se me ha antojado otra vez. Susurró entre dientes.

-¿dijiste algo? - Pregunto Yashiro San

- No, nada

Reino saludó con una inclinación de cabeza, y abrió la silla para que se sentara la chica, si estaba nervioso lo disimulaba muy bien.

La cena transcurrió con normalidad hasta que una mujer de figura voluptuosa, cabellera larga y negra entró en el restaurante, llevaba un vestido estilo chino que delineaba muy bien su figura, iba acompañada de dos hombres vestidos de negro, claramente guardaespaldas, por lo que llamó la atención de los comensales, Saito - San hizo una seña a Reino al darse cuenta de la presencia de aquella mujer. El joven se enderezó al verla, poniéndose nervioso.

- ¡Diablos! - exclamó Reino frustrado.

- ¿Qué sucede? - pregunto Yashiro San al ver la preocupación reflejada en su cara, situación por la que Kyoko también se había inquietado.

- No, no es nada, solo discúlpenme un momento - farfulló el cantante levantándose de la mesa para dirigirse al baño, literalmente a esconderse, con la esperanza de que a quella mujer no lo hubiera visto.

Pero había sido demasiado tarde, en cuanto camino hacia el baño aquella mujer camino atrás de él, provocando confusión en Kyoko y Yashiro, quienes voltearon a ver a Saito - San, mientras trataba de reanudar una conversación sin éxito. Pero el colmo fue cuando Kyoko vió a la chica se pelo negro en el baño de hombres.

En el baño de hombres ...

- ¡Vaya!, pero que casualidad encontrarte aquí, ya ha pasado algo de tiempo - musitaba la mujer mientras se acercaba sensualmente a Reino que estaba recargado en el lavabo.

- me parece que este no es un lugar apropiado para ti - replicó Reino mientras un hombre salía a toda prisa al ver a la chica ahí.

- es necesario para poder hablar contigo - continuo la chica mientras ya estaba encima del joven cantante, intentando seducirlo, besando su cuello y acariciando su pecho, mientras el intentaba apartarla y alzaba su cabeza para que no llegara a sus labios.

- Qué yo recuerde tu y yo no tenemos de qué hablar

- Claro que si, cuando vas a dejar de jugar con tu banda y a ser cantante, para hacerte responsable de mi. Tienes que cumplir tu responsabilidad conmigo.

- Te equivocas Hanako - San, esa responsabilidad le correspondía a mi hermano no ami, yo jamás hice un compromiso contigo. - Replicó el joven apartándose de la chica hacia otra pared, pero así como lo hizo la chica se arrojó hacia el logrando desequilibrarlo cayendo al piso con ella.

- Pero tu padre lo prometió, además tú eres más apuesto que tu hermano. Esas palabras enfurecieron a Reino

- pues que mi padre lo cumpla. - apesar de la forma áspera de contestar y las réplicas a la chica no le importaba era como si no lo estuviera escuchando, seguía encima de él, aunque intentaba rechazarla.

En ese momento un ruido sordo se escuchó, alguien había abierto la puerta de una patada asustando a ambos.

Era Kyoko en su modo mil demonios furiosos. Y no le gusto para nada lo que estaba viendo.

- ¡Reino! ¡ levántate y vámonos ahora! - dijo en un tono severo, mientras el ambiente en la habitación había caído a menos cero.

Reino no hizo ni una sola réplica, solo obedeció, dejando perpleja a Hanako - Chan, que se levantó tras el joven.

- ¡pero como te atreves a interrumpirnos! ¿Y tú por qué le haces caso a esta mujer ? Soy tu prometida no puedes dejarme aquí - gritaba la mujer furiosa e indignada, todo el restaurante, incluyendo a Yashiro - San estaban atentos a los gritos de aquella mujer en el baño de hombres, todos excepto Saito - San, era el único que estaba comiendo plácidamente como si nada pasara.

Kyoko se acercó a la mujer, con la voz en un susurro y la mirada fría le dijo al oído - ¡pues Yo soy su esposa!-

- ¿Qué? ¿Que está diciendo esta mujer?, es mentira, es mentira Hiroshi - San, es mentira.

- mmm no, está diciendo lo verdad. Contesto Reino encogiéndose de hombros, saliendo del baño atrás de Kyoko, quien caminaba a paso firme y aún con sus demonios a los lados.

- Pagarás por esta traicion al clan - susurró la mujer para si misma con sed de sangre en la mirada.

Kyoko pasó a un lado de la mesa donde estaba Yashiro y Saito, pero no se detuvo Reino la seguía y solo volteo a ver a su abogado con cara de confusión pero no podía dejar de caminar atrás de ella, le había dado una orden.

Yashiro San se levantó inmediatamente con la intension de alcanzar a Kyoko, llevarla a su casa y de paso le dijera que estaba pasando, pero el abogado y representante de Reino lo detuvo.

- ¡Déjalos! Tienen asuntos que resolver a solas.

Cuando salieron al estacionamiento Kyoko se dirigió directo al auto de Reino, quien aún confundido y exitado (pues le encantaba ver a Kyoko así, aunque su vida corriera peligro) le abrió la puerta y se subió del otro lado.

- ¿a donde vamos ? - pregunto casi asustado.

- A nuestra casa a donde más!

Reino supuso que al departamento, se dispuso a conducir. En todo el camino no hablaron una sola palabra, el joven cantante la miraba por el rabillo del ojo sin atreverse a decir nada. La mirada de Kyoko aún denotaba un rastro de furia.

En cuanto llegaron al edificio, se estacionó en el lugar que le correspondía y se quedó sentado allí, no sabía que hacer, irse o quedarse, y tampoco se atrevía a preguntar.

- ¿por que no bajas? - la voz de Kyoko lo sorprendió de su lado asomando la cabeza por la ventanilla

- Si, voy

Al cerrar la puerta la joven actriz se enfrentó a Reino

-¿ No se supone que no puedes besar a otras?

- Yo no la estaba besando, ella me besaba a mi.

- y ¿por qué lo permitiste?

- ¿y que debía hacer? Tú solo me besas cuando estás ebria, y ahora que me das un poco más me abandonas.

- ¿por eso lo permitiste?

- creo que no fue claro lo que viste, quería desahacerme de ella desde hace mucho tiempo. Pero creo que tú ya lo hiciste - farfulló Reino con una sonrisa de satisfacción, al recordar cómo lo había peleado su chica.

Kyoko lo tomo de la corbata para jalarlo hacia ella y sellar sus labios en un apasionado y hambriento beso.

- solo besos ¿de acuerdo? - susurró la chica cuando se separó un momento a tomar aire.

- Por mi está bien, y no estás ebria - contestó el peli plateado para volver a cubrir sus labios, en apasionados y calurosos besos.

Esa noche se besaron hasta que sus labios quedaron inchados y enrojecidos y finalmente les venció el sueño.

Muchas gracias por seguir leyendo, he decidido que haré los capítulos más cortos y así podré publicar más seguido, besos a todos espero les siga gustando esta historia.