Hola mis lectores favoritos, hoy les dejo un nuevo capítulo de esta historia. Disfrútenlo.

Capítulo 13: Tantei-kun

Desde que su único y adorado hijo puso un pie dentro de aquel piso, supo que algo estaba mal. Habían rastros de perfume sobre su ropa y no era el que acostumbraba llevar. Era mucho más dulce y fresco, era el perfume de una chica.

Aquel detalle le incomodaba un poco; se suponía que solamente iría a dar una vuelta, entonces, ¿Por qué demonios tenía aquella fragancia impregnada en sus prendas? Aunque lo que más llamó su atención, fue el sonrojo que pintaba sus mejillas; algo debió suceder durante su salida.

Decidió observarlo, quizás así encontraría algún indicio que le delatara. En ese preciso momento, el joven que dormía plácidamente sobre el sofá; despertó.

Sus brillantes ojos cerúleos miraban expectantes a las personas que le rodeaban. Tanto los policías como los acompañantes no podían creer lo que veían, ¿Acaso ese chico era el propio Kudo Shinichi en carne y hueso? Bueno, habían excepciones.

Los que conocían el secreto de Conan, no entendían la situación- Se suponía que no existía nadie parecido a su hijo/amigo, entonces, ¿Que significaba esto?, ¿Era acaso una broma?

El color de su piel, la forma de su rostro, el color de sus ojos e incluso el de su cabello era igual. Lo único que faltaba era que su tono de voz fuera el mismo y que fuera un detective.

—Kudo Shinichi, —el joven de Osaka decidió abrir la boca en busca de respuestas— ¿Lo conoces?

Una traviesa sonrisa se dibujo en su rostro, ¿Conocerlo? Por supuesto, aquel detective había estado en varios de sus tan conocidos espectáculos cuando quería robar la joya que se exponía solo para él.

—¿Conocerlo dices? —El detective de Kansai curvo una de sus cejas en espera de su respuesta. —Pues no, no le conozco. Solamente he oído hablar de él. Kudo Shinichi, antes de su repentina desaparición, era un detective de secundaria conocido como "El detective del Este". Es extraño que una persona tan conocida desapareciese sin dejar rastro, —Se encogió de hombros— pero que le vamos hacer, no creo que se pueda revivir a los muertos.

Hattori se enfado bastante; aunque tenía algo de razón, no tenía el derecho de hablar así de su amigo. Podía ser que Kudo ya no existiese pero aún seguía vivo aunque con otra identidad. Le miró con odio y éste aumento aún más cuando el chico frente a el le sonrió autosuficiente.

—No es necesario que me mires así, solo es una suposición. No soy detective, solo soy un simple mago. Pero debo admitir que es una lastima que desapareciera tan buen rival. —Con un pequeño movimiento, hizo aparecer un as de diamantes

—Kaito-kun, —Su compañera de trabajo le habló— ¿No deberías ir a trabajar? Si algunas de las chicas que te ven holgazaneando se molestaran mucho contigo.

—Quizás, no te preocupes por eso Jodie-san, las chicas están ocupadas. Aoko debía revisar unos expedientes sobre el caso "Parker" con la ayuda de Grace, aunque... Shiho tenía la tarde libre, —sacó su teléfono para ver la hora— pero recién son las 11 de la mañana, debería estar por estos lados.

—"¿Se estará refiriendo a Haibara? Nombró a la muchacha de cabello alborotado y a la colorina, entonces, tiene que ser ella. ¿Qué clase de relación tendrán con él?" —Pensaba el joven de gafas.

—Iré a dormir al sofá del laboratorio, si Shiho no está podré descansar un poco más. —Jodie negó con la cabeza, el ladrón no cambiaría nunca. Avanzó en dirección hacía las escaleras sin antes murmurar algo. —Nos vemos luego, Tantei-kun. —aquel mensaje iba dirigido al detective rejuvenecido, quién lo miraba sorprendido.

"¿Tantei-kun?, ¿Por qué me ha llamado así? No será que él es... Imposible. No creo que un ladrón trabaje para el FBI, debe haber un error; eso debe ser."

O-O-O-O-O-O

El sonido de sus zapatos se escuchaba en el pasillo, su paso apresurado y sus mejillas sonrojadas producto de el esfuerzo por haber corrido por las calles, estaba atrasada. Se dirigió al mesón donde fue recibida por la cálida sonrisa de la recepcionista que la esperaba con un par de carpetas amarillas.

—Un momento por favor, —descolgó el auricular del teléfono y marcó unos cuantos números— Oficial Smith, la señorita Haibara está aquí. —Unas palabras se escucharon a través del auricular— El oficial Smith la espera en su oficina.

—Muchas gracias Jessie, ¿Esos expedientes son para mí? —Señaló el montón de papeles y carpetas que habían sobre el mesón.

—Así es, aquí tiene. —Acomodó los expedientes en un maletín.

—Te lo agradezco. —Avanzó por los pasillos del piso, habían muchas oficinas; si no conociera el lugar, se perdería fácilmente.

Entró a una de las últimas oficinas. Tenía un gran ventanal por donde entraba bastante luz que iluminaba la oficina, unas cortinas blancas atadas a unos lazos azules. Había una mesa cerca de la ventana rodeada de 3 sillas. Dos personas estaban en la habitación, una mujer de cabello negro azabache y un hombre de hermosos cabellos chocolates. Haibara cerró la puerta y dejo el maletín sobre la mesa.

—¿Y bien...?, ¿Para que me han citado?

O-O-O-O-O-O

Ni siquiera pudo dormir 5 minutos, su querida amiga de la infancia lo había ido a buscar para que le ayudará con los contratos de los ex alumnos del instituto Teitan; al parecer, le habían encargado a otro agente la revisión de expedientes y a ella le encargaron a los mocosos. Uno, dos o tres, ¿Cuantos nombres había leído en cada hoja de los contratos? Ese no era su trabajo, él quería recostarse un momento antes de iniciar con su jornada laboral que generalmente, se retrasaba unas 4 horas cuando trasnochaba.

Salió de aquella oficina para avisarle a Aoko que estaba listo y se la encontró charlando animadamente con las chicas que solo iban de acompañantes.

—Aoko, —La nombrada se giró para verlo y le brindó una hermosa sonrisa— esta listo, ¿Ahora puedo descansar?

La castaña asintió, —Puedes descansar, pero no se te ocurra molestar, ¿Eh?

—Sí, si, como digas. —Aoko frunció el ceño, —¿Y ahora que he hecho?

—Déjalo, —dio media vuelta ignorando al mago para dirigirse hacía los demás— bien chicos, como son muchos los dividiré en grupos. —Leyó la lista que sostenía: —Enomoto, Shimazaki, Natsumata, Akimoto y Kasamatsu, acompáñenme por favor. Los otros pueden esperar aquí, más tarde los llamaré.

Aoko se adentro a una oficina acompañada de los cinco chicos que llamó. Kaito se sentó en el sillón muy malhumorado, no le gustaba hacer ese tipo de trabajo. Un bufido salió de su boca, realmente odiaba hacer eso.

—No se por qué te quejas tanto, haz estado toda la mañana recostado en el sofá. —Contestó una voz femenina, se giro rápidamente en dirección de ésta y se encontró con una pequeña sorpresa.

Haibara estaba sentada junto a él con un libro en sus manos como tenía por costumbre. Ni siquiera lo miraba, estaba mucho más pendiente de aquel objeto que de él. Se sorprendió un poco al verla, así que decidió preguntar:

—Shiho, ¿Cuando llegaste?

—Hace 5 minutos, —Cambio la página y prosiguió— antes de que que Aoko te llamará la atención.

—Ya ve... Espera, ¿5 minutos?, ¿Dónde estabas?

—En el departamento de policía, para ser más precisa en el CSI, Smith y Moore me llamaron. —Respondió tranquila.

—I Am Number Four, —Leyó en voz alta— ¿No es ese el libro que te regale? —El joven mago recibió un pequeño asentimiento de parte de su amiga. —Por lo visto, te ha gustado.

—Eh, es bastante interesante.

Los ojos de Conan les miraba enfadado, conversaban tan tranquilos y pareciese que se conocieran de toda la vida. Nunca había tenido ese tipo de confianza con ella y que Haibara la tuviera con es chico hacía que le hirviera la sangre, pero no lo demostraría, no enfrente de su madre que le miraba fijamente. Odiaba eso, no era necesario pensar mucho tiempo para saber lo que su Oka-san tenía en mente. Prefirió mirar por la ventana, así desviaría la atención de ella y dejaría de mirar a Haibara por un momento.


Espero que les haya gustado mucho y les deje una incógnita, A. Smith, ¿Es hombre o mujer? Adivinen, es aquella mujer de cabello azabache o el hombre de hebras achocolatadas. Les dejó la intriga. *Risa malvada*