Disclaimer: Ni la historia ni los personajes me pertenecen
Capitulo 14. Sanación sexual
BPOV
– ¿Alice? ¿Alice…?
Ella estaba sentada en el sofá, mirando hacía enfrente, sin pestañear y apenas respirando. Moví mi mano frente su cara.
–Alice… cariño… ¿puedes escucharme?– sin respuesta.
Edward y yo habíamos salido de la habitación para tomar suministros después de haber pasado varias horas jugando "Quien puede correrse más ruidosamente", el había ganado por cierto, y habíamos encontrado a Alice así, solo… sentada, casi exactamente donde la habíamos dejado.
Edward mordió sus uñas nerviosamente a un lado de mí.
– ¿Qué le pasa?– preguntó en voz baja.
Miré a mi catatónica mejor amiga. De pronto se veía muy frágil. –Edward, creo que… creo que todo el asunto de la apuesta… ¿la rompió?
–No seas ridícula Bella– Edward bufó, los nervios llenando su voz. –Mi hermana esta hecha de maldito titanio reforzado. La mujer es indestructible.
Mire sus ojos vacíos. –Obviamente no– chasquee mis dedos frente a su cara. Nada.
–Habla con ella otra vez.
–Tú habla con ella. Fue tu estúpida apuesta la que la puso loca.
–Bien– refunfuño y movió su cara cerca de la de ella. – ¿Alice? Cariño, por favor di algo. Lo que sea– me miró preocupado. –Vamos, Alice, comienzas a asustarme– ella no respondió. Edward se puso de pie y cruzo los brazos. – ¿Tal vez deberíamos llamar a un doctor?
Cristo, sabía que la idea de perder una apuesta contra Edward era perturbador para ella, pero esto era demasiado. Se había ido por completo, y no tenía idea de cómo ayudarla. Nunca había visto a Alice así. Siempre se veía tan en control, tan fuerte. Pensé en como estaba en la mañana cuando se enteró de las fotos de Rob y Edward, llena de furia y vinagre, explotando de furia, y ahora era exactamente lo opuesto. Se veía… vacía. Si solo supiéramos de alguna forma de sacarla de donde estaba.
De pronto se me ocurrió una idea. Era loco, pero tal vez funcionaría.
–Prende la televisión– le ordené a Edward. – ¡Rápido!
Edward me miró confundido. – ¿Para qué?
– ¡Solo hazlo Cullen! Quiero intentar algo.
Edward tomó el control y encendió la gigante pantalla. Moví ligeramente la cabeza de Alice para que pudiera verla de frente. De verdad esperaba que no fuera muy tarde. Si mi corazonada era correcta, Alice no sería capaz de ignorar lo que saldría en la pantalla.
Zapatee impaciente mientras comerciales nocturnos me decían como podía perder peso y obtener un abdomen duro como roca mientras veía televisión y giraba sobre algo que parecía pertenecer a la oficina de un ginecólogo.
Vamos… por favor que todavía no lo hayan pasado.
Los comerciales terminaron. Jimmy Fallon apareció en la pantalla. Cruce los dedos.
–Mi siguiente invitado hace que mujeres de todo el mundo griten, incluso cuando hizo el papel de un artista gay en su última película, y recientemente fue vinculado con el sexy músico Edward Cullen, en la vida real…– la audiencia grito con fuerza y Edward se tapó los ojos con las manos. Fallon sonrió a la histérica reacción de sus palabras. –Hombre, estos chicos reciben más acción que yo ¡Y ni siquiera les gustan las mujeres! Por favor reciban a Robert Pattinson.
¡Siii, Rpattz! Mire rápidamente a Alice. Nada. Cruce los dedos. Vamos Rob, ¡te necesito! Me había contado antes de irnos de Nueva York que iba a estar en el show de esta noche, y conociendo a Rob y su propensión a decir cosas que volvían loca a Alice, tal vez ahora resultaran a nuestro favor.
Rob apareció en pantalla. Saludo a las gritonas y camino con paso decidido para estrechar la mano de Jimmy. La audiencia estaba jalándose el cabello y vi una sonrisa nerviosa llenar su rostro. Se sentó en la silla de invitados más cercana al escritorio de Jimmy y los dos esperaron a que los gritos se apagaran.
–Wow, hombre– dijo sin aliento Jimmy. –De verdad pones a las chicas locas.
Eso ganó otra ronda de gritos y Rob paso los dedos por su cabello nerviosamente y levanto las cejas antes de mascullar. –Aparentemente.
–Entonces, Robert, en este momento estas en una nueva película, cuéntanos de eso.
Rob se tallo la cara. –Bueno, se llama Little Ashes y hago de Salvador Dali…
Jimmy lo interrumpió. –Ese era el tipo que pinto los relojes derretidos y eso ¿no?
–Si, eso es.
– ¿Y eso es todo? Que raro…
Rob rió. –Si, bueno, él era un poco raro…
–Y era gay ¿cierto?
–Bueno, estaba muy confundido sexualmente.
– ¿Pero tienes escenas de amor gay en esta película?
–Si… si las tengo…
– ¿Cómo es eso? Es decir, vas al set y conoces a tu co-estrella … tal vez después se toman algunas cervezas y hablan de chicas y luego están como, "Hey, hombre… ¿nos besamos?
Rob presionó el puente de su nariz y se rió. –Si, todo eso–
Jesús, de verdad era una versión un poco más desaliñada y británica de Edward. Mire a Edward. Si… presionándose la nariz, pero definitivamente sin reírse.
Fallon estaba inclinado en su asiento. –Tienes estas escenas super gay en esta película, y luego ESTAS fotos tuyas y de Edward Cullen salen a la luz. –levantó la misma revista que Alice me había mostrado esta mañana. Mire a Alice. Algo pasó por detrás de sus ojos. ¡Si! Vamos Rob, tu puedes hacer esto.
Rob tomó un trago nervioso de tu taza mientras Jimmy reía. –Es decir, chico, ¿la película hizo que te diera curiosidad y pensaste en darte una oportunidad, o que?
Rob se rió. –Bueno, tú sabes como es, Jimmy. Vas a una fiesta, tienes un par de tragos, conoces a una sexy estrella del rock y cuando te das cuenta sus manos están por todo tu cuerpo. De seguro te pasa todo el tiempo.
A los ojos de Alice les salieron un tic. Si, Rob ¡Continúa!
Fallon miró a la cámara en shock. –Robert, ¿sabias que Edward Cullen me metió mano en un callejón la semana pasada?
Rob soltó una carcajada. Tonto. –Así es él. Es decir, le dije que solo quería que fuéramos amigos, pero no acepta un no por respuesta.
El tic de Alice incrementó. Sus ojos comenzaron a enfocarse en la pantalla y vi su respiración acelerarse. Vamos Pattsy, casi lo logramos. Escuche a Edward gemí a lado de mí pero estaba demasiado enfocada en Alice como para importarme.
–Entonces Rob, ¿Tienes algo que decirle a Edward? Si es que nos esta viendo esta noche.
Rob soltó una risa tonta y miró a la cámara. –Um… seguro… Hey Edward. Me la pasé muy bien la otra noche. Estoy un poco dolido que no hayas devuelto mis llamadas… um… espero que te hayan llegado mis flores… ah… encontré un pequeño callejón justo detrás de este estudio, si no estas muy ocupado después tal vez podría mostrártelo.
Jimmy y Rob no se aguantaron y comenzaron a reírse como un par de niñitas. Me di la vuelta hacía Alice justo a tiempo para verla ponerse de pie y explotar.
– ¡TE VOY A MATAR ACON UNA CHINGADA PATTINSON! TE VOY A MATAR Y LUEGO TE VOY A QUEMAR Y LUEGO VOY A BAILAR SOBRE TUS CENIZAS CANTANTDO "DING, DONG, EL CABRON ESTA MUERTO" ¡HIJO DE PUTA, MAMAVERGAS PENDEJO!
La cabeza de Edward se movió de inmediato y los dos abrazamos fuertemente a Alice. Ella jadeó fuerte y escuche sus dientes rechinar con fuerza. Edward tomó su cara con ambas manos y la besó en la mejilla. –Oh, hermana– suspiró aliviado. –Es bueno tenerte de vuelta.
Después de su explosión, Alice pasó la próxima media hora mandándole mensajes amenazadores a Rob. Cuando su teléfono sonó un par de minutos después, ella hizo una mueca desdeñosa y contestó con el altavoz.
–Pattinson– dijo con dientes apretados –Si lo primero que sale de tu boca no es "Por favor perdóname Alice, te comprare un regalo ridículamente costoso para disculparme" te juro por Dios, ¡le daré a cada puta gritona de la ciudad la dirección de tu casa!
Rob rió. –Oh mi querida, dulce, psicópata pequeñita, por favor perdóname. Tu ridículamente costoso regalo sera algo de… Prada.
Alice pestañeo un par de veces antes de emocionarse. Soltó un chillido. Rob ahogó un grito horrorizado. –Pequeña, ¿acabas de chillar? ¡Eso fue tan sexy! ¡Hazlo otra vez!– Alice miró feo el teléfono. –Y no te atrevas a mirarme feo pequeñita– rió. –Tu mirada laser no funciona por teléfono, gracias a Dios, o ya sería hombre muerto.
Ella refunfuño un poco, pero pude ver una pequeña sonrisa en la orilla de su boca. –Ok, Pattinson– dijo. –Llamaré a Bubba y le diré que no tendrá que matarte horriblemente y luego lanzar tu cuerpo al río, pero por el amor de Dios, ¿PODRIAS usar tu cerebro antes de hablar en una entrevista? Habíamos acordado no hablar de las fotos, no reforzar el rumor de que los dos cogían cada vez que podían. Eres completamente incapaz de desviar preguntas ¿verdad?
Rob rió otra vez. –Si, si… ya he escuchado todo esto de mi representante, pero esta bien pequeña, lo intentaré. Pero no puedo prometer nada ¿esta bien? No estoy avergonzado de lo que Edward y yo hicimos en privado… por cierto Edward, lo del puto hámster estuvo muy mal…– Edward sacudió la cabeza y sonrió. –… pero voy a prometer que lo INTENTARE, ¿esta bien? Si ya no hay nada más que discutir, tengo un poco de porno gay que ver antes de irme a dormir, así que, buenas noches.
Alice dejo salir su sonrisa. –Eres un enorme pendejo Pattinson. Buenas noches. Déjanos saber cuando estés en la ciudad– con eso cerró el teléfono y suspiró. – Ok perras, me voy a la cama– miró a Edward y la angustia paso por su cara. –Hablaremos de los ridículos términos de lo que ahora llamó "La Apuesta más Estúpida del Mundo" mañana– se acercó y nos abrazó a los dos, antes de vernos y hacer una mueca. –Todavía no puedo creer que ustedes que parecen adolescentes me ganaran. Esta mal como la chingada. – sacudió la cabeza maravillada y caminó a su cuarto.
– ¡Te amo, mi mal hablada duende!– le grité. Ella me enseño el dedo y yo me reí mientras cerraba su puerta.
Miré a Edward. El movió las cejas sugestivamente. Oh, Dios ayúdame. –Tu hermana tiene razón– me reí. –ERES un adolescente. –
Sus ojos se oscurecieron y gruño cuando me cargó del culo, yo lo abrace con mis piernas por la cintura. Ahogue un grito cuando sentí que ya estaba muy duro. – ¿Por qué crees que puedo servirte tanto?– dijo sin aliento mientras clamaba mi boca y nos llevaba al cuarto. Mierda, si. ¡Larga vida al adolescente!
La siguiente mañana desperté con un sobresalto. Susurros pesados llenaban mi cerebro mientras registraba quien era y con quien estaba.
Gracias a Dios. El todavía estaba aquí. Era solo un sueño. Mi pulso se calmó un poco.
Miré abajo. Estaba desnuda con mi espalda contra el pecho de Edward. Sus brazos estaban alrededor de mí y sus hermosas manos estaban en mis senos. Mire sobre mi hombro para ver su cara. Estaba despierto y sonriendo de una forma que desvaneció lo que quedaba de mi pesadilla. Mi pulso se aceleró otra vez.
Bebí sus perfectos rasgos. Dios, de verdad no lo merecía. ¿Es por eso que la pesadilla aparecía más seguido? ¿Era el universo intentando no decepcionarme de golpe?
"Hey Bella, mira, cometimos un error. Se suponía que Edward conocería a alguien que valiera más la pena que tú. Teníamos todo organizado, pero luego un idiota la cago en el proceso y fue tú a quien le dimos. Y ahora ya nos dimos cuenta de nuestro error, no el tuyo, pero me temo que tendremos que reacomodar al hombre –dios y darle a alguien más"
Suspiré. Eso no me sorprendería.
–Buenos días– dijo en voz baja con su sexy voz soñolienta.
Oh, sip. Definitivamente no lo merecía.
Cállate y aprecia la gloria matutina que esta frente a ti… mientras puedas.
Comencé a respirar más rápido mientras sus manos comenzaron a moverse sobre mis ahora ya erectos pezones. – ¿Edward?– dije inocente. –Dime loca, pero estoy teniendo la vaga impresión de que quieres seducirme…
El rió y puso su cara en mi cuello, mordisqueando y chupando ligeramente. –Oh Swan– suspiró y se me puso la piel de gallina mientras su cálido aliento tocaba mi garganta. –No te creas mucho– mi respiración se incrementó cuando restregó su erección en mi trasero. –Simplemente estoy evaluando la… salud de tus senos…– ahora me apretaba mientras me succionaba. Oh dulce Jesús ¡si! ¡Una chica necesita senos sanos!
–Oh… entonces esta bien– gimotee, apenas y podía hablar. –La salud de las bobies es un tema importante– gemí cuando sus caderas hicieron círculos y continuó presionando su dureza contra mi. Pase saliva y desesperadamente intenté mantener mi voz bajo control. –Tienes… um… una descripción de trabajo específica para… ah… esta tarea en particular. –jadee.
–Bueno– habló entre las caricias a mis pezones y volviéndome loca con su boca. –Mi tarjeta de trabajo dice: "Edward Cullen: Inspector de calidad de senos, al servicio de tetas, tatas, gemelas, lolas y mamas."–Tarareo contra mi cuello y mis partes femeninas palpitaron en respuesta. –"Satisfacción garantizada."
Gemí con fuerza. –Oh Dios, puedes decirlo otra vez.
El rió contra mi cuello y la vibración fue directa a mi vagina. –Satisfacción garantizada– repitió en las más potente voz de sexo.
Ugh. Lo necesitaba dentro de mí, hice mi pelvis hacía atrás para darle acceso. Sentí su aliento cálido contra mi cuello mientras una de sus manos dejaba mi pecho y la puso entre mis muslos. Temblé cuando el gruño. Sus dedos me encontraron, húmeda y lista para él.
–Carajo, Bella– empujé el trasero y puede sentir la punta de su erección rozar mi humedad. Me arquee en anticipación. Por favor Edward…. Ahora… te necesito. –Dime Bella– susurró. –Dime que me deseas.
Cerré los ojos y su voz pulsó dentro de mí. –Oh Dios, Edward… te deseo… te deseo tanto. – escuche plástico romperse y lo sentí alejarse un poco para ponerse un condón.
La cama se movió otra vez y lo sentí en mi entrada, provocándome con su punta. –Puta madre, Bella… necesito estar dentro de ti– Si… por favor. –Siempre necesito estar dentro de ti.
Los dos gemimos cuando él se empujo en mí, llenándome, completándome. Oh si. Levanté el brazo y lo abrace por el cuello cuando comenzó a moverse. –Oh, Bella… Dios…te sientes increíble… ¿Cómo puedes sentirte así de bien siempre?– se deslizaba dentro y fuera lentamente, y yo podía sentir cada centímetro de él mientras mi cuerpo se prendía en respuesta.
Tomé su mano que todavía estaba trabajando en mi pezón y la lleve a mi boca. Gemí y comencé a llevar sus dedos a mi boca, uno a uno, lamiendo y succionando su magnifica mano. Lo sentí incrementar la velocidad y gemí mas fuerte, sintiendo la familiar descarga eléctrica empezar a crecer en mi.
–Oh Dios, ¡Edward si!– dije ahogadamente.
Nunca me voy a cansar de hacerle el amor a este hombre. No me importa que coños haya hecho en el pasado. Pelearé por él… por esto… por nosotros. Si alguien intenta meterse entre nosotros, le arrancaré la puta cabeza antes que renunciar a él.
Mordió mi cuello y gruño mientras sus embestidas se hicieron más fuertes. ¡No mames! El exquisito dolor de sus dientes combinado con el placer de su verga, me arrastraron rápidamente al límite y de pronto necesité verlo, conectarme a él.
–Edward– dije sin aliento. –Te necesito encima de mí… por favor.
En un suave movimiento él levantó mi pierna y se pasó por debajo de ella, aventándome de espaldas sin salirse de mí. Puso los codos a cada lado de mi cara y enredo sus dedos en mi cabello. Su perfecta cara estaba sobre mí, llena de esfuerzo y haciendo muecas de placer. Lo miré directo a los ojos y sentí el amor que había ahí. Acaricié su cara mientras los dos nos veíamos el uno al otro, llegando juntos y gimiendo el nombre del otro.
–Edward…oh… Dios, te amo… te amo… te amo… – toqué mis labios con los suyos, y el nudo que se estaba estirando dentro de mi, explotó con fuerza. Grité su nombre cuando mi orgasmo finalmente llegó, y mi cuerpo se lleno de espasmos de placer.
Edward me embestía más duro mientras sentía mis paredes contraerse sobre él, y luchó por mantener sus ojos abiertos mientras su propio clímax llegaba. –Oh Dios, si Bella… oh… te amo tanto bebé… ungh… ¡si!
Los dos jadeamos y nos miramos el uno al otro hasta que el pulso se nos calmó. Peino el cabello fuera de mi cara y me besó. Sentí una lagrima escapar de mi ojo y bajar por mi mejilla. Estaba tan consumida por el amor que sentía por este hombre, que dolía. Él me hacía… alguien… cuando hacía mucho tiempo había aceptado que jamás volvería a ser alguien otra vez. Lo besé de vuelta, fieramente, intentando comunicar todo lo que nunca iba a poder decir con palabras.
Se hizo para atrás y me miró a los ojos. –Bella…– dijo tentativo. Podía leer en su cara que sentía lo mismo que yo, y que lo que intentaba expresar era casi imposible de decir.
–Lo sé…– susurré. –Yo también.
Hora y media después, los dos nos habíamos bañado, vestido y entramos agarrados de la mano a la sala. Alice estaba sentada, tomando café y leyendo una pila de revistas de chismes y periódicos.
–Buenos días, hijos de puta– dijo alegremente mientras pasaba la página de un articulo que detallaba como Edward y Rob habían, de hecho, sido amantes por un año desde que Rob había asistido a uno de los conciertos de Edward en LA. La revista tenía una foto de Edward en el escenario, con una de Rob, que parecía estar parado a un lado del escenario, obviamente lleno de amor de hombre.
–Jesús– dijo sin aliento y llena de incredulidad. –De donde sacan toda esta mierda– miró rápidamente a Edward. –Por cierto, GLADD llamó (Gays and Lesbian Alliance Against Defamation)*. Les gustaría que te convirtieras en su vocero. – Edward negó con la cabeza y dijo solo moviendo los labios "vete a la chingada." Alice rió. La besé rápidamente en la mejilla y miré sorprendida la montaña de comida que había ordenado para el desayuno.
–Jeez, Alice, ¿Los Lakers vendrán a desayunar?
Bajo la revista y me pasó un enorme plato lleno de pasteles. – ¿No puede una chica solo proveerse de deliciosos postres para la ex indigente novia de su neurótico, paranoico rock star hermano?
Edward y yo nos miramos. – ¿Qué pasa, Alice? – preguntamos al mismo tiempo.
Se hundió en su asiento e hizo un puchero. –Chicos, por favor no me obliguen ir a ver al Dr. Jasper hoy… ¡por favor! Me mataría… de verdad. Haré cualquier otra cosa que me digan, ¡lo que sea! Haré… lavaré tu ropa por un mes…
Edward bufó. –Alice, los empleados del hotel lavan mi ropa.
–Bueno, Yo… haré que no veas ni una gritona por una semana.
–Eso no sirve nada– dijo Edward. –Las Gritonas no me molestan tanto mientras Bella este a mi lado.
Alice gimió. –Oh ¡POR FAVOR! Esta bien… Yo… haré que no vayas a ese baile de caridad contra el VIH donde dije que irías, donde si alguien hubiera ofrecida la apropiada cantidad de dinero tu y Rob se hubieran besado.
– ¿QUE?– bramó Edward.
Alice se veía tímida. –Bueno, todavía no organizo eso, ¡pero la haré si me haces ver a Jasper! – estaba respirando pesadamente y sus ojos se veían tan salvajes y llenos de pánico.
Edward rodeó la mesa y se arrodillo frente a ella. Frotó sus manos con las de ella y se calmó un poco. –Alice, hable con Jasper esta mañana y de VERDAD espera verte esta tarde.
Su cabeza se levantó de inmediato. – ¿Qué? ¿Qué quieres decir? Es decir… ¿Qué? ¿Cómo sabes eso?
Edward sonrió. –Um… por que las palabras "De verdad espero ver a Alice esta tarde" salieron de su boca y bueno… solo leí entre líneas.
Su boca se abrió y cerró como la de un pez dorado.
– ¿Por qué? Es decir… por que le gustaría verme… ni siquiera me conoce. Ese hombre solo me ha visto cuando voy a recogerte de tus sesiones, y solo me ha saludado de lejos. Es decir, en serio, tres putos años de saludos lejanos es muy jodido ¿no? Nunca a hablado en serio conmigo, ni siquiera "Hey ¿Cómo estas?" y por supuesto, yo no hablo con él, por que bueno… eso sería imposible… pero ahora el dice "que de verdad espera verme" ¡¿Qué putas? Es decir, en serio… ¿eso no es raro?– esta aturdida por su habilidad para hablar sin respirar. Su teléfono hizo beep y checó la pantalla. –Mierda– suspiro pesadamente. –El auto esta aquí para llevarme a la junta de publicidad.
Edward la abrazó y la empujó hacía el elevador. –Estarás bien, Alice– le aseguró mientras le daba su bolso. –Te espera para las dos.
–Pero…
–Nada de peros, Alice… solo ve. Soy el Rey de las Apuestas por primera vez y TIENES que cumplir mis órdenes.
Ella refunfuño el camino entero al elevador pretendiendo llamar por teléfono y diciendo teatralmente. "¡Oh hola! ¿Entertainment Tonight? ¿Les gustaría la exclusiva de la vida secreta de Edward Cullen como cantante de cabaret y cita de compañía para gays?
Edward cruzó los brazos sobre su pecho. – ¡Dos en punto, Alice!– gritó mientras las puertas se cerraban.
Lo miré y tome su mano. – ¿Crees que vaya?
Edward llevó mi mano hasta sus labios y la beso con ternura. –Eso espero. Es decir, ha estado enamorada de ese hombre por años. Iba a tener que hacer algo en algún momento. – me miró y sus ojos estaban oscuros. Mi piel comenzó a picar. –Me gustaría pensar que mi pequeña hermana puede encontrar a alguien que signifique tanto como tú significas para mí.
Levante los brazos y los puse alrededor de su cuello. Me acercó a él y por unos minutos, solo nos abrazamos. Enterró su cara en mi cuello y yo hice lo mismo con él, era ahí donde pertenecía. Los dos lo sabíamos, sin ninguna duda. A pesar de todo y de todos nos habíamos encontrado el uno al otro, a nuestra otra mitad. Respiramos el aroma del otro y yo desesperadamente intente guardar todas las emociones dentro de mi memoria, por que quería recordar para siempre este perfecto momento.
Puso su boca sobre la mía y comenzó a besarme, con ternura y amor. Nuestras lenguas se unieron y yo gemí en él mientras mi cuerpo respondía de la forma en la que siempre la hacía, con esta necesidad de consumirlo. Nos separamos y mi estomago gruño. Muy fuerte.
Edward miró hacia abajo a mi irritante barriga gruñona. –Mmmm… tal vez deberíamos comer algo antes de que te barriga haga un berrinche.
Y como si le hubieran hablado, gruño otra vez. –Buena idea.
Mientras caminábamos hacía la mesa, los gruñidos se hicieron más fuertes. Mierda, no puedo recordar la ultima vez que comí. ¿Cené anoche?
Bueno, te diste un festín con la verga de Edward por un rato, pero no creo que eso cuente.
Me senté y comencé a devorar la deliciosa comida. Edward rió bajito al otro lado de la mesa.
– ¿Qué?– mascullé con la boca llena de comida.
–Es solo que nunca me voy a cansar de verte comer, eso es todo.
Le levante las cejas y pasé la comida. – ¿Qué es lo que disfrutas más viéndome hacer?– pregunte descaradamente.
Dejo de respirar. –Creo que ya sabes la respuesta a eso, Isabella– exhalo.
Carajo. Nunca me había dicho Isabella antes. Es muy sexy.
Exhale entrecortadamente e intente cambiar el tema. De verdad necesitaba nutrientes, y si me seguía viendo así y diciéndome Isabella, esta comida iba a terminar en el piso para que pudiéramos hacerlo en la mesa.
– ¿Cuál es tu comida favorita?– pregunte, sin aliento.
¿A eso le llamas cambiar el tema?
Bueno, ¡Tal vez solo quiero escuchar decirlo!
El se inclinó en sus codos y me miró con ojos oscuros. –Mmm… de hecho, me gusta la recién exprimida Bella– se lamió los labios y, sorpresa sorpresa, necesitaba pantaletas nuevas.
Pasé saliva. –Oh… Dios– dije con voz grave. –Muy sexy, Cullen. POR FAVOR deja de ponerme caliente. Intento comer.
Se recostó en su silla y se cruzó de brazos. –Hazlo rápido, Swan.
Deje de pensar en sexo e intente enfocarme. Me retorcí en mi silla. Edward se dio cuenta y me vio con aire de suficiencia. Le fruncí el ceño.
–No me veas así Cullen– le dije. –Mi útero se caerá si sigues poniéndome cachonda. Así que quita esa mirada tira calzones y dile a Godzy que Gineyland esta cerrada por negocios.
Una sonrisa torcida aparece en su cara. – ¿Gineyland?– sonrió burlón.
Me sonrojé. Puta madre. Atrapada.
¿Por qué coños dije eso? ¡Se supone que era un secreto!
Ay mierda, míralo. No dejara ir esto. Cerré la boca y decidí que intentaría ignorarlo.
– ¿Bella?
Nop. No te puedo escuchar. Estoy mirando por la ventana y comiendo mi tostada.
– ¿Bella?– su voz se volvió mas insistente… y sexy. Trague mi tostada e intente alcanzar mi jugo sin mirarlo. Casi tiro el vaso pero lo agarré antes de que tocara el suelo.
–Isabella Swan– gruño y mis paredes se contrajeron violentamente. Oh… mierda. Esa voz iba a ser mi perdición. Me di la vuelta lentamente para ver sus ojos quemándome. –Me explicaras exactamente que es Gineyland, o te arrojare a esta mesa y te sacaré el útero a puras cogidas.
Deje de respirar.
Jesús. ¡A eso llamo un ultimátum!
Por mucho que me excitara su amenaza, de verdad necesitaba caminar por el resto del día, así que escogí la primera opción.
Una persona no puede morir de vergüenza, ¿verdad?
Supongo que estamos por enterarnos.
Respiré profundo. –Gineyland USA es algo que apareció en mi cerebro anoche cuando me puse a pensar que usábamos nuestros cuerpos como parques de diversiones.
Sonrió. – ¿Gineyland USA es un parque de diversiones?
Sonreí de vuelta, nerviosa. –Bueno, más como un parque de placer.
Se calló por unos segundos. Ok, al menos no me apunta y se ríe… pudo ser peor.
Lo miré con cuidado mientras se inclinaba en la mesa y movía los dedos. Levantó una ceja. – ¿Y, que tipo de… atracciones puedo encontrar en Gineyland?
Me mordí el labio. Mierda, de verdad me hará decirle todo ¿verdad? Esto es vergonzoso. Ya era malo que se me hubiera ocurrido este concepto, pero el hecho que de que planteara todo el asunto, incluso una campaña publicitaria, era mucho peor. ¿De verdad no tenía nada mejor que hacer, que hacer el amor con Edward y pensar en parques de diversiones pornográficos?
Obviamente no. Bueno, entonces esta bien.
–Um… bueno… se me ocurrió que podían haber algunos lugares donde las personas pueda… a… tu sabes… estar juntos.
Ladeó la cabeza. – ¿Cómo cuales?
Cerré los ojos. Esta bien, Bella, este es el momento de la verdad. Muéstrale lo perturbada que esta tu mente y veamos como reacciona. Abrí los ojos y dije de un jalón. –El club nocturno Punto G: difícil de encontrar pero divertido cuando al fin llegas ahí.
Una sonrisita pasó por su cara, pero rápidamente la suprimió. Asintió como si nada y me urgió a que continuara. –Ajá… ¿Qué más?
–Labia Lounge… una sonrisa con cérvix.
La sonrisita salió de nuevo, más fuerte esta vez. Metió las mejillas y empujo la sonrisa. –Continúa– dijo, su voz se había puesto extraña y burbujeante.
–Um…Café Cunnilingus*, snorkels disponibles bajo petición.
Hizo la cabeza hacía atrás y rió con fuerza. Se dobló y le dio un manotazo a la mesa ruidosamente.
–Jodeme, Swan– dijo ahogando un grito. –Eres increíble. ¡Más! ¡Dime más!
–La Tienda Pop: crédito ilimitado y orgasmos orgánicos.
Rió aún más fuerte, pequeños resoplidos salían de él. Jesús, mi novio resopla ¡Hilarante! Lagrimas corrían por sus mejillas, las limpió con su mano y suspiró con fuerza, intentando desesperadamente calmarse. –Oh mierda– jadeó. – ¿Una tienda de orgasmos? Putamente genial.
–Si, pero tienes que tener cuidado con los orgasmos al por menor; no todos son iguales, por supuesto.
El soltó una risita y me miró. – ¿En serio? Por favor ilumíname…
–Bueno, como todo, de verdad vale la pena lo que pagas. Ahora, si tienes presupuesto, puedes obtener el regular y solitario orgasmo: bueno para empezar pero llega y se va, y para nada te mueve el mundo.
–Ajá– su voz regresaba lentamente a la normalidad, y su cara comenzaba a ponerse más seria. –Y que si estoy buscando algo más… excitante. – levantó una ceja. Puta madre. ¿Por qué esa ceja siempre convierte mis partes femeninas en gelatina?
Mi respiración se acelero. Intente concentrarme.
–Entonces tienes el excelente paquete de un six de orgasmos de cogidas y mamadas: potentes y divertidos.
Sus ojos se oscurecieron y de pronto me pareció muy difícil hablar y respirar. –Dime más– ordenó, con voz baja y grave.
Respire profundo mientras sus ojos me quemaban. –Pero mi favorita es "El Orgasmasplosion." La única forma de describirlo sería: he estado cogiendo como loca a mi alma-gemela-estrella-de-rock-dios del sexo-novio que tiene una verga gigante y siempre la tiene parada.
La última palabra casi y salió de mi boca antes de que Edward saltará de su silla con rapidez sobre humana, y un gran rugido salió de su pecho. Aventó todo lo de la mesa al suelo con violencia, pasteles y tostadas volaron y platos y vasos se rompían a nuestro alrededor. Ahogue un grito mientras el descendía en mi, agarrándome con fuerza y elevándome sobre la mesa como si no pesara nada. Arrancó la ropa de mi cuerpo, y en pocos segundos estaba completamente desnuda y rodeada de ropa arruinada. Entonces siguió con su ropa y mi ya muy excitado cuerpo explotó de deseo mientras lo veía arrancarse la ropa del cuerpo.
Santa Madre del increíble sexo.
NUNCA había visto algo tan sexy como mi hombre, viéndome como si quisiera devorar cada centímetro de mí, desgarrando la ropa de su cuerpo como si su vida dependiera de ello. Temblé cuando su polla erecta salió a la vista y el se subió en mí.
–De verdad amo Gineyland– gruño. –Y voy a pagar extra para que tenga que abrirse solo para mí por el resto de la mañana. – lo tomé del cabello y lo puse sobre mi cara. Me atacó hambriento y yo estaba encantada con el animal dentro de él. –Oh ¿Y Bella?– dijo con una vez que era la definición del sexo. –Voy a comprar cada uno de los Orgasmasplosion de la tienda.
Hice la cabeza para atrás mientras el me seguía atacando. ¿Quién necesita un útero?
– ¡Oh Dios SI!
APOV
Puta madre. Me esta viendo. Me esta viendo y espera a que le diga algo.
Estúpido, hermoso, Dr. McHottie. Mira sus estúpidos y hermosos ojos, viéndome como si de verdad estuviera interesado en lo que tengo que decir. Mira su hermoso y loco cabello, rogándome a que lo toque y lo jale de su estúpido y duro cuerpo. Mira sus estúpidas y sexys manos solo sentado ahí… con una libreta y lapicero… esperando paciente y estando todo… sexy. Mierda.
– ¿Alice?– dijo con su estúpida sexy voz.
"Oh-mirame-soy-tu-sueño-húmedo-hecho-realidad-pero-siendo-lo-suficientemente-listo-para-tener-un-puto-doctorado-y-tener-una-voz-sexy-de-terapeuta" Bastardo.
–Alice– dijo otra vez y tuve que detenerme para no abofetearlo por decir mi nombre de esa manera y convertir mis partes de niña en gelatina temblorosa. –No puedo forzarte a que hables conmigo.
No, por supuesto que no puedes DrMcSoy-tan-atento-a-tus-necesidades-que-probablemente-te-metería-mano-solo-para-una-puta-experiencia-espiritual.
–Pero de verdad me gustaría que lo hicieras. Quiero saber más de ti.
Oh, oh, Oh bueno. ¿Te gustaría saber que por los últimos tres años me he cogido a mi misma dos veces por noche y una vez por la mañana mientras imaginaba tu estúpida y ridícula cara encima de mi y tus sexy y calientes manos por todo mi cuerpo? intenta poner esa puta imagen mental en tu estúpida libreta, cabrón.
Pude sentir que lo estaba viendo feo y él me sonrió ligeramente.
¿Pero que PUTAS? NADIE me sonríe cuando les doy mi mirada fea. Se inclinó más y su sonrisa se hizo más grande. De ninguna… puta… manera. Mi mirada podía derretir pintura, y aquí el Dr. McCabrón estaba ¿Cómo si nada?
Claro. Quítese los guantes - Dr. Listillo-sabelo-todo. Me incline también, entornando la mirada y quemándolo con todo lo que tenía. Sus ojos se agrandaron. Si, eso es, perra. Siente el ardor.
–Alice– dijo con una terriblemente paciente voz. – ¿Estas intentando derretir mi cara con tu mirada láser?– sonrió de nuevo y toda el aliento dejo mi cuerpo.
Mi mirada se evaporó y jadee ligeramente e hice una mueca.
– ¿Cómo?– dije incrédula, la ira y vergüenza quemaban mi cara. – ¿Por qué no has salido corriendo de la puta habitación? Esa fue mi mirada más rompe bolas…– miré horrorizada cuando se levantó de su silla y caminó hacía mí. Tiró su lapicero y libreta en la mesa y puso las manos en cada reposa brazos del sillón donde estaba sentada. Bajó su cara hacía la mía y la electricidad que surgió de mi cuerpo casi hace que me desmaye. Deje de respirar.
–Alice– dijo sin aliento y yo pude saborear su puñetero dulce aliento que susurraba sobre mi cara. ¡Arrrrgh! ¡Jesucristo! ¿Qué putas es ese olor? Es como sexo, caricias, rayos de sol y hogar. Mi mente corría en círculos como loco mientras intentaba componerme, por que Dr. McSexy-Aliento estaba por hacerme querer arrancarme la piel.
–No te tengo miedo– dijo, y sus ojos recorrieron mi cara. Mis ojos pestañearon involuntariamente y me sentí como una colegiala enamorada de su estúpido y sexy profesor. –Cuando estés en esta habitación, no serás Alice Cullen, manager y publicista rompe bolas. Serás Alice Cullen, una paciente y yo soy tu doctor. Así que deja de intentar intimidarme por que solo me haces perder mi valioso tiempo. – sus ojos azules me miraron y justo ahí, el tiempo se detuvo. Creo que gimotee un poco, pero la verdad no tenía idea de que putas pasó en ese momento.
Sostuvo mi mirada y levantó una ceja. – ¿Quedo claro, Alice?– preguntó quedamente y yo asentí muda. Jesús. Yo NUNCA había asentido enmudecida. Ni siquiera sabía que podía hacerlo. ¿Quién era este hombre y que coños hizo con mis bolas?
Se hizo para atrás un poco y se puso de pie. Oh… santo… Dios. Su entrepierna estaba justo frente a mi cara. Justo ahí. Frente… a… mi… cara.
¡Gah!
Me le quede viendo.
Mierda.
La razón de tantas horas de calientes fantasías sexuales esta a centímetros de mi ahora boca llena de saliva. Pasé saliva con fuerza.
– ¿Alice?– su voz interrumpió mis pensamientos pornográficos. Miré su cara. Puta madre. Todavía muy sexy para describirlo. – ¿Estas lista para empezar a decirme un poco de lo que pasa dentro de tu cabeza?
Mi boca se abrió. –Yo… um… de verdad no creo que quieras saber lo que esta pasando dentro de mi cabeza en este momento. – resollé.
Se sentó en su silla y recogió su libreta y su lapicero. –Alice, puedo decir con seguridad que nunca había estado tan… intrigado con una paciente como lo estoy contigo. Ahora, estoy aquí para escuchar y tu para hablar, así que ¿Qué tal si dejamos de jugar jueguitos y te abres conmigo?
Su voz derritió mis músculos y me hundí en mi silla, incapaz de pelear con el fuego dentro mi. Respire profundo. De acuerdo -hijo-de-puta. ¿Quieres que comparta? Prepárate para cosechar un puto torbellino, cabrón.
–Bueno, esta bien entonces… deja decirte acerca de la primera vez que te vi– comencé. –Estaba esperando para recoger a Edward. Tú lo acompañaste afuera y me saludaste de lejos cuando me viste. Pensé que eras el hombre mas magnifico que había visto y cada molécula de mi cuerpo ardió por estar contigo. Después de dejar a Edward fui a la sex shop más cercana y me compre el vibrador más nuevo y de inmediato lo nombre Jasper, y me has estado cogiendo tres veces al día, desde entonces.
Y continué. Le dije cada sucio pensamiento que había tenido de él, cada pequeña fantasía pervertida que el substituto de Jasper me había hecho. Le dije como nunca había podido provocarme un orgasmo hasta que lo conocí y que ahora necesitaba satisfacerme varias veces al día solo para aplacar un poco el dolor que tenía por él. Le dije como mi vida se movía alrededor del pequeño paraíso que experimentaba cada vez que lo imaginaba entre mis muslos y como a veces desquitaba mi intensa frustración con mi hermano y mis compañeros de trabajo por que, solo por un momento, se sentía bien ver a alguien sentir tanto dolor como yo. Le dije que no había visto a ningún otro hombre en los últimos tres años por que no había ningún maldito punto en intentar competir con la perfección, y además, no quería. El era mi ideal, mi fantasía, y me había arruinado para cualquier otro maldito hombre, para siempre.
Hable rápida y apasionadamente, incapaz de cerrar la boca una vez que había empezado. Y podía ver su cara ponerse de un rojo intenso mientras se retorcía incomodo en su asiento, pero me importaba un carajo, por que se sentía bien poder al fin sacar esto de mi cuerpo y aunque estaba segura que me iba a morir de mortificación tan pronto todas estas locuras salieran de mi boca, en ese momento estaba agradecida de haber perdido la estúpida apuesta y que el pendejo de mi hermano me hubiera obligado a venir aquí, por que no me había dado cuenta de que tenía tanta tensión sexual sin liberar y que me estaba comiendo viva, y simplemente ya no podía lidiar con eso, carajo, y sabía que en cualquier momento Dr McHorrorizado me iba a correr de su oficina y llamar a los putos policías, pero hey, al menos pude purgarme de mi puñetera obsesión que solo parecía crecer y crecer como un puto cáncer dentro de mi hasta que eso era lo único que quedaba y ya no podía encontrarme a mi misma por que no quería ser la arpía rompe bolas en la que me había convertido, pero sentía que no que podía controlarlo por que no tenía a nadie con quien compartirlo, excepto mi precioso substituto de Jasper, pero ese hijo de puta era frustrantemente callado, excepto por el ligero ruido de vibración que hacía mientras entraba y salía de mi caliente…
–Alice, detente.
Inhale y contuve el aliento. La habitación estaba en completo silencio, excepto por los latidos de mi corazón.
Oh mierda. ¡Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda! ¿Qué putas acabo de hacer?
Miré a Jasper. El desvió la mirada y dejo caer la cabeza en sus manos. Suspiró profundamente y todo lo que quería hacer en ese momento ira ir con él, enredar mis brazos en él y decirle… que lo sentía.
Él me miró y el aliento se me detuvo en el pecho.
¿Qué era ese gesto en su cara? ¿Estaba enojado conmigo? Claro. Pregunta estúpida. Por supuesto que estaba encabronado conmigo. Me acepto como paciente por que mi hermano se lo había pedido, había hecho tiempo en su muy ocupada agenda para mi en tan poco tiempo ¿y como le pagó? Intentando derretir su cara y bombardeándolo con mi diarrea verbal y mis enfermas fantasías. Cristo santo, soy una enorme idiota.
Mire hacía abajo, ya no siendo capaz de mirarlo a la cara.
Sip… aquí viene. La mortificación que SABIA se acercaba y comenzaba a apretar mi corazón con ambas manos, sin piedad alguna. Puse una mano en mi pecho y lo sobé, intentando calmar el dolor antes de desmayarme.
–Lo siento– susurré con lo último que me quedaba de aliento.
–Alice… – comenzó y yo quería arrastrarme a un hoyo y morirme ahí. Quería que me gritara, que me dijera la perdida de tiempo que era yo, lo avergonzado que estaba de mi ridícula perorata. Tal vez lo haría de una forma comprensiva y empática como doctor; ya saben, usando un montón de palabras, lanzando palabras medicas para ganarse mi confianza y ni siquiera me daría cuenta que lo que me esta diciendo es que soy la persona más retorcida y enferma que ha conocido y que debería estar en una bonita y acogedora habitación acolchonada hasta que los musculosos hombres en batas blancas vinieran para llevarme lejos. Carajo. Era lo mínimo que merecía.
No lo hizo. Inhalo y continúo con una voz relativamente calmada. –Yo también lo siento… pero temo que ya no podre seguir viéndote como paciente.
Oh… Dios. De verdad no esperaba eso. Justo cuando pensaba que no podía sentir más dolor, el agarre de acero en mi corazón empeoro mucho más y mi cerebro empezó a palpitar avergonzado. Mi desenrede de mi asiento y me puse de pie rápidamente, desesperada por escapar de esto… y de él… y de mi.
–Claro… por supuesto. – tartamudee mientras tomaba mi bolso.
–Alice
–No debí haber dicho todas esas cosas… estuvo mal. – mis manos torpes tiraron mi bolsa y todos su contenido explotó por todo el suelo. Perfecto. Me puse a recogerlas mientras no intentaba llorar.
–Alice…
–Le dije a Edward que esto era una mala idea. Sabía que haría el ridículo. ¿Ves? ESTO es por lo que no hablo con contigo… en voz alta– estaba vagamente consciente de que él me estaba ayudando a recoger mis cosas, pero estaba demasiado horrorizada como para que me importara.
–Alice… espera.
Metí con fuerza las ultimas cosas en mi bolso y corrí hacía la puerta. –Gracias por tu tiempo Doctor– mascullé mientras luchaba por abrir la puerta. –No te molestaré otra vez.
De pronto, su mano golpeo la madera oscura y la puerta se azotó con fuerza. Lo sentí tomarme de los hombros y darme la vuelta. Miré para arriba para encontrarme la cara de Jasper ardiendo de… ¿Qué putas es esa expresión, Dr. McDificil-de-leer?
– ¡Podrías ESPERAR un minuto, por el amor de Dios! – dijo con rudeza. Jodeme. Háblame así y esperare por siempre. Puso sus manos a cada lado de mi cara, encerrándome entre su cuerpo y la puerta. Miró hacía abajo y respiro profundo. –Alice– dijo, obviamente luchando por mantenerse en control. –La razón por la cual ya no puedo verte como paciente, es por que existen ciertos códigos de conducta que dictan ciertas restricciones en las relaciones paciente-doctor– me miró hacía abajo y pude sentir que comenzaba a jadear. –Ahora, hoy, obviamente tu comportamiento se paso de la raya, esa línea es un punto para ti… pero no es eso por lo que ya no puedo verte como doctor– bajo la cabeza hasta mi cuello y me olfateo. ¡Hijodeputa me olfateo! Dulce Jesús. Sus ojos volvieron a mí y de pronto sabía que era el gesto en su cara, y comencé a temblar por el conocimiento. –La razón por la que no puedo ser tu doctor– dijo con voz jadeante mientras sus labios estaban sobre los míos. –Es por que nunca… jamás… tendría permitido hacer esto. – entonces tomó mi boca, y juro por Jesús y todos los santos, que vi las malditas estrellas. Puntos de luz explotaron detrás de mis parpados mientras lo besaba de regreso con toda la pasión y deseo de los últimos tres años. Me empujo contra la pared y pude sentir su enorme erección presionada contra mí. Ahogue un grito y luche para poder mantenerme de pie pero las rodillas me fallaban. ¡Putisima madre! ¡Dr. Sexy McHottie la tenía parada por mí! ¡Increíble!
Me tomó en sus brazos y me jalo hacía él mientras intentaba encontrar mis pies, y casi pierdo la cabeza cuando el gimió dentro de mi boca. Se alejo un poco ya sin aliento y jadeó mientras hablaba.
–Alice, ¿Tienes idea de lo mucho que te he deseado durante los últimos tres años? ¿Cómo, cada vez que te veía tenía que resistir las ganas de tomarte en ese justo momento? ¿Lo mucho que quería que fueras mía? ¡Jesús! ¿Crees que te arruine para otros hombres? Yo he estado viviendo como un maldito monje desde el día en que te conocí. Mujeres se me han lanzado encima y me ha importado una mierda por que todo lo que quiero es a ti. Pero tu nunca hablabas conmigo, nunca mostraste alguna señal de que querías algo más, y me convencí a mi mismo que tú no estabas interesada, pero seguía esperanzado y soñando contigo… y luego entraste aquí hoy y me dijiste por todo lo que has pasado, y es tan similar a mi infierno, y me puso tan furioso conmigo por que si no hubiera sido semejante idiota y te hubiera llamado, los dos nos hubiéramos evitado años de tormento y estado juntos, así…– me besó con hambre de nuevo y yo me enrede en él y lo agarré con fuerza. El se hizo un poco para atrás y tomó mi cara con sus estúpidas manso sexys. –Y es por eso, Señorita Cullen– ahogó un grito mientras sus hermosas manos acariciaban mis mejillas. –Por lo que ya no puedo seguir siendo tu doctor, espero que lo entiendas. –
La habitación se volvió significativamente más pequeña en ese segundo y todo lo que podía ver era a él. Todo lo que podía oler era él… y todo lo que quería, era él. Asentí lentamente. –CREO que entiendo, Doctor– susurré. –Pero si de verdad lo quieres, me lo puedes explicar otra vez.
Sus ojos se oscurecieron y un gruñido salvaje que nunca había escuchado antes salió de él mientras me empujaba de vuelta a la puerta. –Te lo voy a explicar hasta que no puedas ponerte de pie, señorita. – dijo sin aliento.
¡Puta madre, si!
Un mensaje del Maniático.
Mmmm… tan agradable verlas a todas de nuevo. Kiya solo me dejo salir de mi jaula por unos minutos así que haré esto rápido.
Sus reviews me ponen tan caliente. Tan putamente caliente que no puedo soportarlo. Muchas de ustedes presionaron el botón de review el último capitulo y yo pensé que iba a explotar, no que me hubiera molestado *sonrisita*Así que… ¿Qué dicen? ¿Quieren hacerme explotar, señoritas? Las reto… *el maniático sonríe sexy y comienza a quitarse la playera* Tomen un momento para pensarlo… empezare sin ustedes…
¿No es lindo? Háganle caso…
*GLADD: Gays and Lesbian Alliance Against Defamation. Se traduce como Gays y Lesbianas unidos contra la difamación.
* Cunnilingus. Dudo mucho que no sepan que es esto, pero por si las dudas… es sexo oral, creo que en mujeres, pero bueno, usar la lengua en ejem… las partes intimas xD
IMPORTANTE: CONTINUANDO CON LOS RUEGOS DEL MANIATICO, YO OFREZCO ALGO MAS POR UN REVIEW… ¡UNA ADELANTO EXCLUSIVO! ASI QUE SI QUIERN LEER UN POCO DEL PROXIMO CAPITULO, DEJEN UN REVIEW…
Y como siempre… ¿Cuál fue su parte favorita?
¡Ah! Recuerden que hay un grupo den Facebook de "Las Gritonas", el link están en mi perfil, envíen la solicitud y yo las acepto en cuanto pueda. Hay pueden preguntar cosas, hablar con las demás chicas o mentarme la madre.
No se les olvide Review=Adelanto
