Capítulo 14-Acto egoísta del día

Temas: Takao siendo egoista pt II || Dando buenas noticias en malos momentos.


Notas: ¿Capítulo a tiempo? algo debe de estar mal jajaja. No, sólo es que es muy breve, pero es un buen preámbulo para la segunda parte del fic. ¡Gracias por leer!


¿Darse por vencido en el Inter-High a propósito? ¿Acaso los matones de Hanamiya lo habían golpeado tan duro en la cabeza que había enloquecido? Midorima aun no podía creer que Takao se hubiese atrevido a siquiera pronunciar esas palabras. Quería creer que había dejado escapar esas palabras por enojo cuando se encontraron en la enfermería, pero ahora que insistía nuevamente en ello tres días después, Midorima empezaba a sospechar que su capitán hablaba en serio.

El típico ceño fruncido de Midorima se hizo más pronunciado, insistiendo en que Takao estaba comportándose como un idiota. Se negó a cumplir con ese reto y no le permitió a su amigo que mencionara una sola palabra sobre el asunto. De acuerdo a las notas que Tae-chan le había mostrado, el Instituto Touou será su siguiente oponente a vencer. Si Midorima no daba su mejor esfuerzo, no tendrían ninguna oportunidad de ganar contra Aomine y las estrategias de Momoi. Quizá Takao ya tenía eso en mente, pero sabía de avanzada que ninguno de los dos era tan pesimista como para darse por vencidos antes de siquiera intentarlo.

El día del encuentro había llegado, y como era de esperarse, Takao tuvo que permanecer en la banca en todo momento. Justo antes de que el partido comenzase, Midorima seguía muy molesto con él y se negaba a dirigirle la palabra o dejarlo hablar, pero Takao tenía una sonrisa melancólica en los labios que hizo que el mayor rodara los ojos, harto, pero dispuesto a escuchar. Se sentó a su lado y le dio un minuto para explicarse.

-En el momento que digas que no tenemos oportunidad, voy a ir y voy a entrar. Sin ti.

-¿Crees que confío tan poco en nuestro equipo? Eres un idiota. Las probabilidades pueden estar en contra nuestra, pero… maldita sea, eres un condenado milagro. Aomine quizá sea el más adecuado para detenerte, pero sé que puedes derrotarlo. -Takao observó los ojos de Midorima hacerse grandes por la sorpresa, mientras una sonrisa confiada se le dibujaba en el rostro. Siempre había sido egocéntrico y le gustaba escuchar cuando Takao lo elogiaba. -No, la verdad… la verdad es que tengo mis razones, pero no estoy seguro de que te agraden.

-Te estoy escuchando.

Takao se mordió el labio y desvió la mirada hacia abajo, para evitar los ojos de Midorima. No sabía si aun estaba molesto o si se sentía feliz y asombrado por las palabras amables de su compañero.

-Originalmente había pensado en dejar este partido en manos de nuestros compañeros. En parte es cierto, quiero que te enfoques en defender para que aprendan a no depender tanto de ti y de mi, más ahora que no puedo jugar.- El de menor estatura suspiró y señaló a sus compañeros más jóvenes, quienes estaban haciendo vueltas de calentamiento en su mitad de la cancha. Midorima los acompañaría en breve y Takao tendría que quedarse atrás esta vez. Fue señalándolos uno por uno.

-Arashi tiene mucho potencial, inclusive podría contener a Aomine or un tiempo, pero le falta experiencia. Inazuma tiene muchas cualidades de liderazgo, así que el entrenador y yo hemos hablado sobre nombrarlo capitán en cuanto nos graduemos. Si quiero pasarle la batuta, necesitamos que experimente de primera mano lo distinto que es liderear al equipo en vez de seguir órdenes. Tatsumaki es muy bueno y ha mejorado mucho últimamente. Es un buen estratega, y creo que podría cubrir muy bien mi posición si decidiera intentar jugar como base alguna vez. Igualmente, tras ver los videos del partido pasado, noté que Ryou también es un jugador decente. Puede que se quede como regular el año próximo. Sólo quiero ver qué tan bien les va sin nuestro apoyo.

-Admito que tienes un punto, pero… dijiste que sólo era una de tus razones.

-Si…- Takao suspiró y, por fin, se atrevió a mirar a su amigo. -¿Puedo robarte tu acto egoista del día, Shin-chan?- dijo con un sonrisa triste. Midorima podía imaginarse a dónde quería llegar con todo esto.

-Que extraño… pero está bien, supongo.

-... no quiero que ganes sin mi.

Midorima observó los labios de Takao borrar su sonrisa y voltearse hacia abajo lentamente, como si estuviera a punto de llorar. De alguna manera que Shintaro no quería entender, le parecía un poco tierno. Takao siempre había sido muy pasional con el basket, pero verlo actuar de manera arrogante y egoísta parecía muy fuera de su personalidad.

-Hemos entrenado muy duro, he estado dando lo mejor de mi para mantenerme a tu nivel… no me es facil admitir que podrías ganar por tu cuenta y que yo solo sería un inutil calentando la banca porque Hanamiya decidió que yo no debería seguir jugando. Me sentí tan impotente cuando el doctor que no podría siquiera practicar por tres semanas, porque hasta el momento nuestras oportunidades habían sido muy buenas para llevarnos el trofeo a casa. Yo… odio ver que cada oportunidad que tenemos viene y se va, y detesto que esta sea la quinta vez que no puedo sostener el trofeo dorado… yo...

-Tch… eres un chillón.- Midorima lo interrumpió en medio de su lloriqueo y lo abrazó discretamente, colocando su toalla en la cabeza de Takao para hacer que se relajara. Se acomodó en la banca y empezó a quitarse las vendas de los dedos. -Dejemos esto en claro desde el principio, estoy haciendo esto por el equipo y siguiendo tus órdenes porque eres el capitán. No lo estoy haciendo por tu berrinche. Tienes un punto, nuestros compañeros necesitan esforzarse más por su cuenta.

-Shin-chan...

-Y no te equivoques, tendrás que compensarme por esto. -Shintaro se había sonrojado, pero Takao entendió que nunca admitiría haber sentido cierta empatía, compasión, o inclusive lástima por él.

Vaya tsundere… Takao sonrió con ese pensamiento y dejó salir un suspiro melancólico.

-Soy un idiota, Shin-chan… perdóname. -Takao se disculpó antes de que Midorima terminara con las vendas y procediera a unirse al resto del equipo. Aun un poco sonrojado, le revolvió el cabello cariñosamente y estrujó su mano unos segundos. Era extraño, pero quizá era de las primeras veces que Midorima hacía cualquier clase de muestra de afecto en público. Sentía su corazón latir como loco mientras Arashi y Aomine peleaban por el balón al sonar el silbato.


El entrenador tenía que admitir que estaba sorprendido con el progreso de los muchachos a lo largo del partido, aun si el marcador final mostraba un desastroso 56-80 a favor de su oponente; Touou tomó la delantera y aplastó todas las esperanzas que tenían de llegar a las finales.

De cualquier modo, Takao insistió en que Inazuma liderase al equipo en lugar de conferir ese rol a Midorima, como era la costumbre. El muchacho de segundo año logró mantener vivo el espíritu del equipo a pesar de que el partido uta estaba decidido antes de que el tercer cuarto concluyera. Arashi mostró lo mucho que había mejorado con los entrenamientos, logrando poner a Aomine al límite y mantenerlo a raya durante todo el juego.

Sin un jugador fungiendo como Base, Midorima sugirió que Tatsumaki asumiera la posición de Takao, ayudándolo a hacerse con el balón tantas veces como le fuera posible durante todo el partido. De este modo, el muchacho terminó luciéndose como un jugador con muchas capacidades variables.

Ryou, el muchacho de primero que estaba cubriendo el lugar de Takao, demostró que tenía suficiente energía y espíritu como para jugar un partido entero sin tener que tomar un descanso, lo cual era un hecho bastante impresionante para un jugador promedio. Nakatani sonrió para sí mismo, notando que Shutoku aún tenía bastantes oportunidades inclusive si sus dos estrellas se graduaban en un par de meses.

Tae parecía estar de buen humor, aunque el resto del equipo parecía que iban a asistir a un funeral. Takao no podía ayudarlos a animarse, y Midorima permanecía en silencio mientras caminaban cabizbajos a los guardarropas. Se veía decepcionado, pero todos esperaban que estuviera haciendo berrinche, no manteniendo la calma de tal manera.

Touou se enfrentaría a Rakuzan esa misma tarde y el ganador jugaría contra Kaijo o Yousen la tarde de mañana. El entrenador de Shutoku no sabía si sería una buena idea dejarlos observar cualquiera de los dos encuentros, ya que los menores se veían bastante deprimidos y los de segundo y tercero se veían tan cansados y hartos que no sabía cual era la mejor opción a tomar.

-Escuchen muchachos… -Dijo el entrenador cuando todos estuvieron listos para volver a casa. -Los invitaré a cenar hoy para celebrar su esfuerzo. También es un regalo de despedida para ustedes dos de mi parte. Una vez más, lamento que no podré apoyarlos la siguiente temporada.- Se disculpó, reuniendo al equipo en las bancas de la estación de autobuses. -Recuerde seguir entrenando para seguir adelante. De ese modo, las cosas se arreglaran y el equipo seguramente se llevará el oro la próxima vez.

-Pero… ¿qué hay del dinero, entrenador?- Araashita preguntó, claramente angustiado. Nakatani suspiró, inseguro acerca de qué decirles. Midorima, sin embargo, pareció ahogarse con su propia saliva y Takao rió estruendosamente.

-No se preocupen por eso, muchachos. Sus senpai ya tienen todo resuelto. Nos encargaremos de ello en un abrir y cerrar de ojos. -Takao dijo guiñando un ojo y pudo sentir como Midorima estaba tratando de esconderse de los ojos de los demás detrás de su compañero de menor tamaño. Aparentemente, sólo Takao y Kise sabían de ese pacto con el diablo que había hecho para salvar a su equipo. Ni siquiera la manager, el entrenador, o los otros miembros del equipo principal tenían idea del ridículo plan de Midorima.

Takao aplaudió las manos para atraer la atención hacia sí, y se levantó sobre una de las bancas.

-No los obligaremos a ver las finales, pero les recomiendo mucho que lo hagan. Si quieren regresar a casa para descansar el fin de semana, adelante. Midorima, Tae y yo nos quedaremos a grabar los partidos y les traeremos la retrospectiva para el campamento de verano.

Un rugido de emoción llenó la estación, sorprendiendo a unos cuantos pasajeros que esperaban sus transportes. Todos miraron a su capitán con ojos de emoción, inclusive el entrenador que no iba a estar presente en dicho campamento.

-¿Si iremos este año también, senpai? -Tatsumaki preguntó, emocionado.

-Si. Sólo podremos rentar las instalaciones por tres semanas, no por el mes entero. Tendremos que quedarnos en las habitaciones más baratas, las compartidas de la posada de enfrente, y tendremos que cocinar nuestra comida, como costumbre -Takao explicó y sonrió radiantemente. -Yo seré el entrenador, junto con la ayuda de un amigo. Lo presentaré ya que estemos allá. Por ahora, ¡vamos a comer y a darle a Nakatani una gran despedida!

Parecía que su derrota nunca había ocurrido, ya que los chicos parecían encantados por el optimismo de Takao. El entrenador los llevó a todos por una banda de sushi cuando estuvieron de regreso en la zona de Edogawa, y parecía que celebraban como si ya se hubiesen llevado el trofeo dorado a casa. Si de algo estaba seguro Nakatani, es que ningún otro capitán de Shutoku había probado ser tan buena influencia en sus compañeros como lo era Kazunari. Yuuya Miyaji y Ootsubo habían decidido bien al proponer al idiota como su reemplazo al momento de retirarse los años pasados.


-Hey, Shin-chan… ¿me ayudarías a planear los entrenamientos de la próxima temporada, ahora que Marbo se retira?- Takao preguntó mientras Midorima pedaleaba de regreso a su casa, donde se quedaría esa noche para llegar temprano al estadio a la mañana siguiente. No habían viajado en la carretilla desde hace un buen tiempo, pero como la visión de Takao aun estaba afectada, Midorima se había ofrecido a llevarlo ese fin de semana. -Tenemos que considerar los exámenes de medio periodo y los días de descanso, así como plantear los encuentros amistosos para la Winter Cup, ¡Ah, y también…!

-¿Podrías callarte por un segundo y dejar de preocuparte?- Midorima dijo, harto. Se detuvieron en una luz roja y tomó la oportunidad de quitarle su lucky item de las manos a su compañero, dejándolo sobre la canastilla que estaba adjunta a la bicicleta de Takao. El pequeño muñeco de felpa amarillo había estado rebotando en los brazos de Takao como loco y Midorima temía que fuera a perderlo por la calle. -Acaba de terminar la inter-high, aún faltan un par de meses para preocuparnos por eso. Relájate, por todos los cielos.

-Wow…- Takao dijo sencillamente y sintió un pequeño escalofrío. -Nunca pensé que me dijeras que me relajara.

-Estás lesionado y yo estoy cansado y estresado. Los dos necesitamos descansar.- Midorima dijo mientras continuaba con el camino, girando rápidamente hacia la derecha en la esquina. Sólo faltaban dos cuadras. Sus piernas se sentían como si se estuviesen quemando, cada vez más si se seguía moviendo, pero no tenía más opciones, porque no podía pedirle a Takao que le cambiara el asiento en esta ocasión.

-¿Me ayudarás o no?

-Si, si, te ayudare, pero por favor no hables hasta que lleguemos a casa.

-¿Estás molesto conmigo, verdad?- Takao preguntó, pero su compañero se negó a contestarle hasta que saltó de la carretilla, justo en la cuadra frente a la entrada de su casa. Midorima abrió las puertas para él y lo invitó a pasar, siguiendo sus pasos después. Midorima le revolvió el cabello, dejándole saber que no estaba tan molesto como parecía.

-La próxima vez, asegúrate de estar allí conmigo, sosteniendo la copa de oro juntos, Kazu. -Midorima se detuvo un segundo, aun sosteniendo a Takao del cuello y sonrió de una manera dulce. Lo soltó y se dirigió a la puerta principal, dándole la espalda. Takao también sonrió y lo siguió al interior de la casa. Nadie podía decirle lo contrario… amaba a Midorima, todas sus manías y sus formas tímidas e indirectas de mostrar afecto. Amaba sus cuidados, sus mimos y su amistad, todo, absolutamente todo de él. Y quizá por primera vez, Takao sentía que Shin-chan empezaba a amarlo también. Era solo cuestión de tiempo.


En el siguiente episodio: Karaoke. Lantana de OLDCODEXes referencia obligada.