Nikora quedó mirando a las dos personas paradas.

Tal vez le llamó la atención sus personalidades como si fueran polos opuestos según lo que Anria contaba mientras la mujer andaba de un lado al otro arreglándose unas elegantes cadenas doradas con perlas rolas que le caían delicadamente sobre los pechos.

Good Mirror, el hombre, era el mayor de los dos, además de ser el hermano de la mujer.

Su pelo crespado, de un color marrón tierra y su degradado a blanco nieve, le daba un toque rebelde.

O tal vez era su tez pálida y una cara con un ligero toque chato en la pera o los gruesos labios, le daban el toque de sabio.

O sus ojos, ¡Sus ojos! De un color lila a un degradado a celeste casi blanco. Finos y penetrantes.

Vistiendo con una Yukata, estaba vendado en muñecas y pies que eran decorados con en un costado permanecía guardada en el estuche una katana de mango rojo.

En la cabeza del hombre, Nikora observó lo que parecían ser una grandes y blancas astas de ciervo.

Mad Reflection, la mujer y menor de los dos desde un momento parecía ser una pretenciosa.

O era odiosa psicópata, tal vez Nikora se dio cuenta de eso por la risa chillona de la mujer o como de vez en cuando hablaba consigo misma respecto a cierto personaje llamado "Enano".

Su pelo era largo y laseo, estaba atado por varias coletas, dos en la parte delanteras y dos que dejaban caer por su espalda vendadas con plumas y dijes, su pelo era una mezcla rara de un color caoba, rojo, verde oscuro y dorado.

O sus ojos, de un color rojizo con las pupilas de un reptil, sus ojos inculcaban el horror.

Vestía con simpleza, no como su hermano, pero se dejaba llevar con un vendaje sobre sus pechos, una campera de jeans y una pollera larga hasta unos 10 cm encima de las rodillas. O era esos detalles como una elegante pulsera dorada en su mano derecha o el anillo de plata en el dedo anular izquierdo.

-Bueno, es hora que te marches.-al fin escuchó decir a la pelinegra que acababa de desenredarse la exótica joyería.

-¿No me puedo despedir por lo menos?

-¿Ves que sobre tiempo?-gruñó la mujer con cierto enfado en el tono de voz. A Nikora le dio un escalofrío.

-¡Por lo menos deja que me despida de él...!

Mutis.

Todos bajaron la mirada hasta ella, hasta Salamander, que estaba bastante concentrado en el panorama de la Reina Ciega.

-Fufufu, ¿Él?-canturreó la mujer serpiente, su hermano le pegó un toque en la cabeza y ella empezó a reír-, hay amor en el aire, hermanito, hay amor.

-Solo cierra la boca, Madence.

-¡N-No-me-llames-así!

Ninoslava, que se mantenía callada, negó decepcionada con la actitud infantil de ambos hermanos adultos, suspirando habló.

-Me adelantaré, ¿Te parece, hermana?-le sonrió a la pelinegra, esta asintió sin ganas, la mujer volvió a ver a Nikora-, te veré allá, querida.

Nikora masculló.

Anria la miró, bajó la cabeza unos instantes y respiró como si estuviera buscando estrategias.

Tal vez si entretenía un poco al gran Lord, le daba tiempo a que tuviera una breve charla con los demás Pasta Mosters y irse con la conciencia un poco más tranquila que ahora; ella y sus ováricos sentidos.

-10 minutos, nada más.

Nikora sonrió, amagó a abrazar a la mujer pero esta la paró en seco.

-Solo... cuídate, ¿Sí? Hazme el favor de verte viva en un futuro cercano.

-Lo intentaré-sonrió la quimera, Anria la abrazó apenas.

-Te quiero, mi niña-le sonrió también, la soltó arreglándole unos mechones y suspiró-, saludame a tu padre si lo ves.

-... sí.

Salamander hizo una mueca de rechazo, inclinó la cabeza cuando Nikora corrió como un rayo y las dos Conciencias le seguían detrás.

Bajó las escaleras sin importarle los tropiezos y disparada abrió las puertas en par en par.

Salamander la observó por la ventana unos instantes y volvió a ver a Anria, que se mantenía en su majestuoso sofá afelpado y sacaba de un boyo de cristal un par de ojos bicolor.

-¿Le dará tiempo?-

-¿Qué?-

-Si usted le dió tiempo.

-... espero que le dé.

Nadie estaba en el campus excepto de Jeff, Ben y Blackheart, los tres chicos se encontraban acostados bajo un árbol llorón escuchando la música de My Chemical Romance.

El que notó la figura femenina de la quimera fue Ben, que, dejó de tocar la Ocarina y miro con cierto nerviosismo.

-¿Le pasa algo?-preguntó en lo bajo mirando al duo, el asesino sonriente se encogió de hombros dando la espalda y subiendo más el volumen en sus auriculares mientras que Blackheart ladeó la cabeza, hizo seña a Ben, y este rubio ladeó a Jeff y lo comenzó a arrastrar-, luego me cuentas.

-Lo haré.-juró la pantera.

Él sabía, que su amigo captó el mensaje de yo me ocupo, solo vete pero sabía muy bien que Blackheart intentó decir otra cosa con eso.

El pelinegro se acercó l más rápido que pudo a la chica y notó como estaba colorada de cansancio, y como un pequeño cristal se le iba formando en el iris.

-Niko, ¿Pasa algo?

La chica lo abrazo, lo abrazó aferrando a su campera y hundió su cabeza en su pecho; se dejó llevar, lloriqueó por unos segundos hasta que escuchó la voz de él preguntándole desesperado que le pasaba, y ella habló:

-¡Me tengo que ir! ¡Me tengo que ir!

-¿Hah? ¿D-De que hablas?

-T-Tengo que irme, tengo que escapar

-¿A-A dó-dónde?-miró desconcentrado a las espaldas de la chica y como la pareja de hermanos estaban distantes y dando espacio-¿Quiénes son ellos?

-¡IGNORA QUIENES SON ELLOS...!-Lloró-, Black, n-no podré volver... al-alguien me busca, me busca a mí.

-... ¿Te irás lejos? ¿¡Sola!?

-...

-Déjame acompañarte.

-No puedes.-negó.

-¿¡Porqué no!?

-¡Por que no quiero perderte!

Mutis.

Blackheart se cinchó del pelo hacia atrás, su cola se desató del cinturón del pantalón y se enroscó en la cola felina de Nikora, la chica, shockeada lo observó: Él le había besado la frente.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!...

Nikora se aferró más a él. Él, en cambio, no se despegó de ella. Le agarró de los hombros y se quedó mirando la nada, hasta que los 10 minutos en puntos pasaron y ambos notaron como el cielo se fue tornando un rojo carmín intenso, había nubarrones y empezó a soplar un viento de pleno invierno.

-¡Tenemos que irnos!-gruñó God, se acercó, pero ninguno se soltó. Agarró con fuerza de la cintura de la chica, y cargándola se la llevó. El joven miró tristemente y con rencor como ella se marchó.

-¡Nikora!-la llamó, ella llorando lo miró. El chico levantó la mirada, con una sonrisa y unas lágrimas-, ¡Volverás! ¿Verdad? Te estaré esperando.

Nikora sonrió, miró al frente y notó el gran portal de agua quel hombre con astas creó, y como su hermana menor corrió desesperada, Good, con cara de pocos amigos, entró sin mirar, pero Nikora, no quería abandonar ese lugar por última vez, lo miró a él como con una mueca de desagrado empezó a correr.

Anria empezó a ponerse extraña, su piel se e erizaba, se sujetaba el pelo como si fuera su única salvación y de su voz comenzó a gimotear.

Estaba nerviosa. Muy nerviosa.

Notó como Salamander se había ido a ayudar a Ryuk a entretener a los demás chicos llevándolos de "excursión" hasta que sintieran que el lugar había quedado tranquilo/Corrupto otra vez.

Sintió el frío recorrer su espalda como si fuera ya un viejo amigo.

Espero unos segundos hasta notar que los candelabros que se mantenían muertos a cada costado de ese piso, y las llamas de un color amarillo oro dieron una peor imagen del lugar, peor no, aterradora.

El hombre con una capa larga, desgastada y roja empezó a caminar por el pasillo y las 6 bocas empezaron a susurrar en un tono sepulcral.

Anria se aferró por unos instantes a la felpa que rodeaba el sofá y de sus ojos emanó una lágrima y rímel.

Marcó una sonrisa en la hilera de colmillos que drenaban unos pequeños chorros de sangre blanca en su pera al igual que sus garras. ¿Había sido capaz de atacar a alguien y ella no se dió ni cuenta?

Lo miró inexistentemente al demonio, quien se terminó se acercar y su silueta formada de lava, humo y barro se reflejó en el cristal del piso como en los ojos de la mujer. Se arrodilló frente a ella apoyando unas garras en el suelo e inclinó la cabeza hacia abajo sin perder la gran sonrisa en su cara.

-Ya he vuelto, Blind Queen.

Anria amagó a correr, pero, era solo un viejo pensamiento infantil; la mujer, miró indiferente y le estiró su esquelética pero delicada mano, dichoso fue él que la agarró y la besó .

You put a sour little flavor in my mouth now
You move in circles hoping no one's gonna find out
But we're so lucky,
Kiss the ring and let 'em bow down
Looking for the time of your life (ain't always gonna find out)

-Llegas tarde.-le regañó ella, chasqueó los dedos haciendo aparecer una copa de cristal con un tinto color, esta mujer estaba siendo provocativa, y a él le gusta verla así, provocativa y sensual, ser ella, ser un ruin demonio.

Zalgo se volvió a levantar y ladeó la cabeza.

-¿Se ha escapado? Anria, ¿Cómo pudistes traicionarme, hermosa?

La mujer chasqueó la lengua, indiferente y crédula, siendo ella misma otra vez.

Apoyó sus garras de metal sobre el gran abrigo de pieles que la mujer sostenía sobre sus hombros y poco a poco se fueron quemando. Se volvió cenizas.

A pretty picture but the scenery is so loud,
A face like heaven catching lighting in your nightgown,
But back away from the water, babe, you might drown-
The party isn't over tonight (lighting in your nightgown)

Por un momento el le agarró la joyería en sus pechos, con un gruñido le apartó la manos de un golpe y el gran demonio con una risita se lamió la lastimadura de un gato.

-Estas histérica otra vez.-le sonrió-, vamos, te he venido a ver, ¿No te alegra eso, mi amor?

-¿Puedes dejar de fingir sentir, Nosferatus?-le gruñó y tomo de la copa, suspiró sonrojada-, ¿Sabes qué? Charlemos. Sí. Charlemos, ¿Qué te parece?

Él la apartó de donde residía, se sentó él acomodándose y Anria lo miró gruñendo. La agarró de las caderas y apoyándola sobre sus piernas jugueteó con sus pelos y su collar, ahora, ella estaba sumisa,aunque mantenía una mirada fría sobre él.

-No me mires así, linda.-le sonrió maliciosamente-, estoy haciendo lo que me pedistes, vamos a charlar.

Anria suspiró nuevamente, notó como él hizo lo mismo y le agarró de la barbilla aproximándose.

-Espero... que no sea ni un truco barato tuyo.-Acarició con el pulgar una parte de la cara-, no quiero... dañarte... mucho.-tembló.

Nikora llegó a estar en lo que parecía ser una cuidad llena de gente. De suerte, estaba en un callejón y nadie la notaba detrás de la bolqueta de basura.

Con una capucha enzima, negra, una pescadora y zapatillas, la chica salió cargando una mochila.

Buscó con la mirada a sus cuidadores, y con desespero empezó a caminar entre la multitud pechando a todo el mundo y ganandose las miradas de rechazo de algunos.

-¿Dónde están...?-susurró.

Sintió unas manos en cada extremos de sus hombros, uno en cada lado, los dos seguían caminando al frente sin desviar la mirada, y la chica los imito.

-No te atrevas a mirar atrás.-le advirtió el hombre.

Nikora tragó saliva, giró a la izquierda tres veces a la derecha, dos a la izquierda y recto.

Llegaron a un pequeño apartamento de 7 pisos, no muy alto como los típicos que ella había visto como rascacielos en las películas de niña.

Mad abrió la puerta con una llave he hizo pasar a la chica, pasó ella y Good fue el último en entrar sin dejar escapar la oportunidad de ver hacia la calle con precaución.

Subieron hasta el 5to piso, y fueron a la 3ra puerta, Mad la volvió a abrir y dejó paso a Nikora quién notó que era un lugar amplio a simple vista, con un pequeño living con un sofá-cama, una mesa con cuatro sillas, una TV y dos puertas: Una que llevaba a un cuarto con una cama de dos plazas con placar, mesa de luz y repisa; y la otra llevaba al baño con regadera y tina, el inodoro y un lavamanos con un gran espejo.

A pocos metros de la puerta estaba la cocina con un pequeño freezer el horno y la mesada con cubiertos, vasos y platos blancos.

Nikora no mostró emoción alguna. Se aferró al peluche que estaba entre sus brazos y como si fuera su única salvación, daba la imagen de una niña chica, asustada y que necesitaba de su querido padre.

Good se sentó en el sofá y formo un puente sobre su nariz con sus manos entrelazadas y miró a la pared pintada de rojo, la única pared roja del living, el resto era un cristal puro.

Mad abrió la ventana del cuarto que daba a la claraboya, miró hacia afuera y prendió un cigarro.

-¿Qué hacemos acá?-preguntó ella mirándose en el espejo del baño.

Mad expulsó el humo.

-Esperaremos acá. Este lugar te protegerá de Zalgo.

-¿Y qué lo asegura?-volvió a rechistar.

-La barrera.-señaló alrededor-, este lugar es de tu padre, y Zalgo, pactó para no poder pasar del lugar.

-...

-Ahora, sé buena niña y espera sentada a Ninoslava.

...

¡Por-Aselga! Digo, Zalgo.

Hace tiempo que no actualizaba.

En fín, acá tienen. Algo de... salseo ewe

No sé ustedes, saquen conclusiones que pasa con... ellos.

No tengo más que decir que solo tengo un gran dolor de cabeza, pero bue, vale la pena, trabajo para complacerlos a ustedes con una buena lectura.

Me despido.

Saluditos pa' todos menos pa tí.

Ba-Bye