CAP 14
En la reunión de trabajo, en casa del dueño de la empresa Yahoo
-Hola Mathew…¿Cómo estás?
-Hola Hilda…yo muy bien…¿y tú?
-No tanto como tú – dijo con tristeza
-¿Por qué?...¿te pasó algo malo?...¿discutiste con tu novio?
-¿Novio?...yo ya no tengo novio – respondió aguantando las lágrimas
-¿¡Qué!?...¿qué paso con Arnold?
-Él…me termino ayer…
-¿Ayer?
-Sí, me dijo que quería tomarse un tiempo – dijo con la voz entrecortada
-Lo siento mucho Hilda
-Sí, ya sé que lo sientes…y lo vas a sentir aún más
-¿Por qué lo dices? – preguntó extrañado
-¿Cómo que por qué?...en cuanto Helga, se entere que Arnold está soltero, correrá a sus brazos…como ayer
-¿Ayer?...pero ayer fue la fiesta y Helga estuvo conmigo todo el tiempo
-Y Arnold también estuvo conmigo, pero resulta que buscaron la manera de encontrarse y estar a solas un momento
-¿Cómo lo sabes?
-Alguien los vio, pero fue muy rápido
-¿Qué estaban haciendo? – pregunto con celos
-La persona que los vio, me dijo que solo alcanzó a ver cuándo Helga dejaba la terraza para entrar al salón y Arnold se quedaba un poco más al lado del balcón, no llegó a ver desde el instante en que empezaron su conversación así que lo que realmente sucedió en ese lugar, nadie lo sabe…solo ellos dos
-¡Estúpido Arnold!...no permitiré que me quite a mi esposa
-No lo sé, pero solo sé que el hecho de que Arnold me termine, tiene mucho que ver con la conversación que tuvo con tu querida esposa…así que ten mucho cuidado
-No te preocupes Hilda, ya tomé medidas
-¿Ah sí?...¿Cuáles?
-Me regresaré a Londres con Helga
-¿Cómo…y que pasará con el proyecto?
-Renunciaré – respondió convencido
-Estás loco Mathew…tienes un contrato, no puedes renunciar…además si todo te sale bien, te quedarías trabajando en esta empresa y es obvio que te triplicarían el sueldo
-Pero es que eso poco me importa…me importa más mi esposa y mi familia
-Lo sé…pero te puedes ganar una denuncia por incumplimiento
-Tienes razón, no había pensado en eso…entonces ¿Qué hago?...no quiero que Arnold, me quite a mi esposa…estoy seguro que Helga, sigue sintiendo cosas por él y puede confundirse
-Arnold es un hombre increíble…cualquiera se enamoraría de él – dijo con melancolía
-Con ese comentario, no me estas ayudando Hilda
-Lo siento, pero es la verdad
La pareja de "nuevos amigos" seguían conversando, cuando de pronto se acercó el Señor McGregory, dueño de Yahoo
-Buenas tardes señores
-Buenas tardes señor – respondió nervioso el londinense
-Señor Evanson, me han hablado mucho de usted y de su gran profesionalismo, me siento contento de tenerlo en nuestras listas de empleados…estoy seguro que con su talento, tendremos buenos resultados – decía sonriendo el hombre mayor
-Gra…gracias…Señor – tartamudeó
-Vamos a seguir con la promoción de nuestro producto, ahora en Chicago y usted estará al mando
-Muchas gracias por la confianza señor
-Esta señorita que lo acompaña…¿es su novia?
-No señor, ella es Hilda…la psicóloga de mi staff de trabajadores
-Ah que bien, las mujeres hermosas siempre son bienvenidas…bueno señores entonces prepárense para viajar la semana que viene…los dejo, iré a saludar a los demás
Hilda y Mathew se habían quedado mudos, hasta que el hombre mayor se alejó
-¿Escuchaste eso Mathew?
-Si…no puedo creer que el propio dueño de yahoo…me haya brindado su confianza…no puedo perder esta oportunidad
-Entonces…¿viajaremos?...igual yo ya no tengo nada que perder
-Sí, tenemos que hacerlo…solo me queda confiar en la prudencia de mi esposa
-Yo no confiaría mucho…pero es tu decisión
Hilda y Mathew siguieron conversando por un rato más, antes de que se inicie el almuerzo de negocios
….
Eran las seis de la tarde e Hilda estaba de camino a su casa, había decidido irse sola, para poder ir meditando su situación, hasta que pasó por el supermercado de Hillwood y decidió entrar para comprar algunas cosas, cuando de pronto
-Hilda – la llamó una voz conocida
-Stella…¿Cómo estás?
-¿Cómo estás tú?...Arnold, ya nos contó lo que sucedió – dijo con tristeza
-Pues…estoy bien – respondió sin mirarla a los ojos
-Hilda, lo siento mucho…solo te pido, que le des tiempo a mi hijo, quizá pronto recapacite y vuelva contigo
-No lo sé, Stella…y tampoco sé si es que estoy dispuesta a esperar a que ponga en orden sus sentimientos…en unos días viajaré por motivos de trabajo y me tomaré esos días para poder pensar
-Me apena mucho todo esto Hilda, yo deseo que ustedes estén juntos, pero ya será decisión de Arnold
-Si te entiendo…te agradezco por tu sinceridad y por la estima que me tienes…gracias – dijo la joven abrazando a la madre del ojiverde
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Al día siguiente, en el colegio
Un rubio estaba sentado en su escritorio revisando los cuadernos de sus alumnos mientras esperaba, que vinieran los padres a recoger a los niños, se sentía nervioso ya que creía que en cualquier momento, Helga, llegaría para llevarse a Albert
-Buenas tardes, vengo por Albert
El joven levanto la mirada, para ver quien había llegado, ya que la voz que escucho no era de su rubia adorada
-Ho…hola…usted…es…Jane…¿verdad? – dijo desilusionado
-Así es maestro, vine a recoger a Albert
-¿Y Helga? – preguntó
-La señora Helga ya no vendrá más
-¿Por qué?...¿le pasó algo?
-No, es por órdenes del Señor Mathew…todo sobre Albert, concerniente a los temas de la escuela lo veré únicamente yo, así que puede informarme cualquier cosa
-Ok Jane – dijo con desánimo – por ahora solo te informo que el viernes habrá reunión de informes para los padres o tutores de los niños
-Está bien…hasta mañana – se despidió la joven, mientras se llevaba a Albert de la mano
Arnold se sentó nuevamente en su lugar y se recostó en el respaldar de su sillón, cerró los ojos por un momento, cuando de pronto escuchó una voz femenina, que le habló
-Hola Arnold
-Ah…hola Phoebe
-¿Estas bien?...te veo algo preocupado
-Phoebe…¿puedo preguntarte algo?
-Claro, pero…Summer…¿no está por acá?
-No, ella tuvo que viajar a su casa de la playa, para arreglar unos asuntos y estará por allá, un par de semanas
-Ah entonces, dime…¿Qué deseas preguntar? – dijo, sentándose en uno de los muebles del salón
-Phoebe, dime…¿Cómo esta Helga?
-¿Por qué? – preguntó enarcando una ceja
-Pues porque, me dijo Jane, que ella no vendrá más a recoger a Albert, me dijo que fueron órdenes de Mathew…temo que ese tipo la haya maltratado por haber bailado conmigo el día de la fiesta
-Ella está bien, Arnold…no te preocupes…tu solo preocúpate en tu novia y en los preparativos de tu boda – respondió la oriental con seriedad y frialdad
-Phoebe…Hilda y yo…terminamos
-¿Terminaron?...¿por qué?...¿qué paso?
-Porque no puedo seguir engañándome, Phoebe…yo amo a Helga y no quiero dañar a Hilda – dijo con tal melancolía que conmovió a la pelinegra
-Arnold…ella se irá pronto – le contó mirándolo con tristeza
-¿Se irá?...¿a dónde?
-Se regresará a Londres…Mathew se la llevará, para que no te vuelva a ver
-No, ella no se puede ir – dijo con desesperación, parándose de la silla – no se puede ir Phoebe
-Cálmate Arnold, nada puedes hacer
-Quizá si hablo con ella una vez más, quizá esta vez sí acepte estar conmigo
-¡Arnold!...cálmate…eso es imposible…Mathew vino hoy a recogerla y dijo que lo hará todos los días
-Tiene que haber una manera – insistía el rubio
-No Arnold…¡entiende!...no hagas nada…no la metas en más problemas…por favor
-Pero Phoebe…ella también me ama
-Puede que eso sea cierto, pero decidió renunciar a ti…ya que aceptó la propuesta de su esposo
-¿Qué? – dijo con desilusión
-Así es…ella decidió irse con Mathew…entiende…y por favor…ya no hagas nada…ya me tengo que ir…hasta mañana Arnold – se despidió la oriental, llevando a su hija en brazos, mientras se disculpaba en silencio con su amiga, por la gran mentira que acababa de decir
Arnold se había quedado en un completo silencio, no sabía que pensar, si Helga hace unos días le había confesado que lo amaba, entonces porque había decidido irse con Mathew
-¿Por qué Helga?... – se decía a sí mismo en voz baja
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Había pasado ya una semana del baile del colegio y Helga no había sabido nada de Arnold, en su corazón tenía un poco de resentimiento hacia el rubio, ya que ni siquiera había visto interés en él, por localizarla.
Era sábado y Mathew estaba conversando con su esposa, en la sala de su casa
-Helga, hoy tendré que viajar
-¿viajar?...¿a dónde?
-A Chicago, tengo que seguir con la promoción de las gaseosas yahoo
-No me lo habías contado
-Sí, tienes razón…pero acá lo importante es que voy a confiar en ti…Helga, por ahora no puedo renunciar a la compañía, así que parece que aún nos quedaremos…
-¿De verdad? – pregunto tratando de ocultar su emoción
-Así es…pero si yo me entero que te encontraste con Arnold o algo por el estilo…dejo todo y sin importarme nada nos largamos de este lugar
-No es necesario que me amenaces Mathew…no hablaré con Arnold, es más…hace una semana que no sé nada de él – dijo con dolor
-Y eso…¿te duele?
-Nn…no…par…para nada – decía mientras agachaba el rostro y miraba el suelo
-Ok…nos vemos en dos semanas, querida…recuerda que te estaré vigilando – le dijo mientras la besaba y salía de la casa.
…
Habían pasado dos días desde que Mathew se fue y Helga se encontraba en el colegio, cuando de pronto recibió una llamada de Jane
-Señora, quería pedirle por favor que me diera unos días libres
-¿Por qué que paso?
-Recibí una llamada de mi madre, mi hermana esta próxima a dar a luz y necesita que la apoye
-Ah…está bien, no te preocupes…
-Jane…
-Si señora, dígame
-Guardemos esto en secreto…no le digas al señor Mathew…¿te parece?...de esta manera él no te descontará tu sueldo
-Claro señora, muchas gracias…hasta luego
La rubia había empezado a ponerse muy nerviosa, a medida que iban avanzando las agujas del reloj, ya que en cualquier momento sonaría la campana que iba a indicar el término de las clases y tendría que ser ella, quien vaya a recoger a Albert a su salón y por lo tanto vería a Arnold, a pesar de que aún había resentimiento en ella hacia él, su corazón estaba saltando de la emoción. Hasta que el momento esperado llegó
…
En el salón de Albert, Arnold se encontraba conversando con una madre de una de sus alumnas
-Si señora Steven…todo está bien con Emily
-Qué bueno maestro, si en algún momento necesitara algo, no dude en llamarme – decía la mujer de manera seductora y acercándose peligrosamente al rubio
-Ggr…gracias – dijo algo intimidado y sonrojado
De pronto alguien habló
-Buenas tardes, disculpen por la interrupción – dijo una rubia, con muchos celos – vengo por Albert
-¡Helga! – exclamo Arnold…
-Bueno yo ya me voy, hasta mañana profesor – se despidió la señora Steven avergonzada
-¡Mami! – dijo el niño saltando de alegría
-Hola cariño…vayamos a casa…¿sí?
-Si mami, pero primero tengo que ir a buscar a Courtney, para despedirme de ella
-Ok corazón…ve a despedirte de ella
El niño salió corriendo al patio a buscar a su amiguita, mientras Helga se quedó parada a mitad del salón sin saber que hacer
-Helga…¿Cómo has estado? – pregunto el rubio, poniéndose frente a la mujer
-Pues…no tan bien como usted maestro – respondió seria y mirándolo fijamente a los ojos
-¿Por qué dices eso?...¿estas enojada por algo?
-No para nada…ya me tengo que ir – dijo tratando de salir, pero el rubio la jaló del brazo
-¿Podrías soltarme?...no tienes ningún derecho de tocarme
-¿Qué…te pasa?
-Dije que no me pasa nada…¡ya suéltame! – tratando de zafarse
-¡No…no te voy a soltar! – dijo atrayéndola mucho más para sí mismo – te he extrañado Helga
-¿Ah sí?...pues no te creo
-¿Y por qué no?
-Porque ni siquiera te tomaste la molestia de buscarme, pareciera que te hubieras olvidado de mí – decía haciendo un puchero
-¿Qué?...estás loca…¿Cómo crees que me voy a olvidar de ti?
-Pues que quiere que piense, si acabo de encontrarte coqueteando con esa bruja
-¿Estas celosa? – dijo sonriendo
-Nno…claro que no – respondió desviando la mirada
-Esa señora, vino a hablarme de su hija…y empezó a comportarse de forma extraña…pero no me interesa para nada – le decía el rubio, mientras con su brazo izquierdo rodeaba la cintura de la muchacha y con la mano derecha tomaba el mentón de ella, para poder mirarla directamente a los ojos – tu sabes que te amo solo a ti…y nadie más me importa
Estuvieron a punto de besarse, pero la rubia reaccionó
-¿Y dónde está Hilda? – preguntó logrando escapar del agarre del rubio
-No lo sé…
-¿Cómo que no sabes?...¿es tu novia…no? – decía con celos
-No…ya no lo es…
-¿¡Qué!?
-¿No te lo contó Phoebe?
-¿Phoebe?...¿qué tiene que ver ella?
-Pues se lo conté a ella, la semana pasada…que Hilda y yo terminamos
-No me había dicho nada…
-Ah ya veo…seguramente no lo hizo, porque vio que estabas tan feliz con tu esposo, que no quiso molestarte, dándote alguna noticia mía – dijo algo dolido
-Sí, seguramente fue por eso – respondió indignada
-Claro además, del viaje que están planeando hacer
-¿Cuál viaje?
-No te hagas la que no sabes…el viaje que realizarás junto a tu esposo y a Albert…tu viaje de regreso a Londres
-¿Y tú como sabes eso?
-Eso no importa…
-Bueno pues…¿Qué esperabas?...¿qué porque me dijiste que me amabas iba a dejar todo para irme contigo?...no seas iluso Arnoldo – decía la rubia sin medir sus palabras
-Pues sí, eso pensé…porque te creí cuando me dijiste que me amabas, pero ya me di cuenta que fue solo el calor del momento…y te doy la razón Helga…¡soy un iluso!...¡un estúpido iluso! – dijo sumamente herido
-Pues qué pena por ti – dijo la rubia a punto de llorar – adiós
Arnold se sentía muy dolido y burlado por la persona que amaba.
Los días siguientes fue Phoebe a recoger a Albert y notaba que cada vez que iba al salón de los pequeños, Arnold, ya no le preguntaba por Helga y de la misma manera, su mejor amiga, no le mencionaba para nada al ojiverde, sin embargo notaba en ambos un sombra de tristeza en sus miradas.
Pasaron las semanas hasta que Mathew llego de su viaje y al ver que su esposa no se oponía a que Jane sea la que se encargue de Albert, en el colegio, se sentía más tranquilo, todo parecía ser como antes, aunque si notaba algo apagada a su esposa, pero decidió no darle importancia.
El londinense tuvo que viajar nuevamente a otro estado y esta vez su estadía, fuera de casa sería más larga, pero como había visto a su esposa algo "tranquila", se fue sin ningún temor.
….CONTINUARA….
Aquí va un capítulo más, espero que les guste…pero díganme…por qué creen que Helga no se separa de Mathew?...ya no amará tanto a Arnold?...sentirá algo por Mathew?...
Sigan comentando…siempre, leer un mensaje de ustedes, me anima a seguir escribiendo!
…Nos leeremos prontooo! :)
