Bueno, aquí el siguiente drabble de esta colección, y la continuación del capítulo 12. Decidí que los para esta linea de tiempo, mi tributo a Tri, serán drabbles conectados entre sí, pero no precisamente en orden.
XD Bueno, este salió en orden, pero el resto puede que no. Todo depende de mi musa.
Disclaimer: Digimon Tri no me pertenece, porque si así fuera la OTP se la pasaría... 1313.
14. El Mundo Alternativo II: El Sueño
(#30 – lobo/perro y tormenta, Midnighttreasure)
Yamato y Sora (y Taichi)
La tormenta se desataba con alevosía; la lluvia y los rayos caían sin piedad.
En medio de esto, había un lobo, grande y fornido, y en las ocasiones donde los rayos iluminaban el lugar, se apreciaba un pelaje blanco con rayas azules. Sus orejas se veían más alargadas de lo normal y su cola era algo peculiar. Su cuerpo se veía tensado, listo para saltar al ataque en cualquier momento.
Pero no se movía y su vista, estaba fija en el cielo.
Debajo de su masivo cuerpo, hincado y temblando, había un niño, o una niña, era difícil de ver con la tormenta, y por el hecho que su rostro estaba oculto en el objeto que abrazaba a su pecho. Un objeto, decidió, que parecía una pelota, pero que extrañamente le salía un… cacho desde la cima.
Un rayo calló peligrosamente cerca del lobo, y el niño soltó un grito, que se hacía cada vez más ensordecedor con cada estruendo y los rayos seguían cayendo hasta que—
Yamato despertó.
Las imágenes que plagaban su consciente se desvanecían rápidamente, al mismo tiempo que regresaban sus sentidos. Inmediatamente se percató de la mano que jugueteaba con su cabello y sus ojos lograron enfocarse; el rostro de Sora era una imagen bienvenida. Especialmente después de ese sueño.
Ella no le reprochó cuando Yamato se incorporó de su lugar en su regazo, pero si lo ayudó a sentarse cuando el dolor se expandió desde su hombro al resto de su cuerpo. Sora le sonrió, pero ni el beso en la mejilla que él le dio logró ahuyentar la preocupación de sus ojos.
—¿Cómo estás? —preguntó ella en un susurro.
—Mejor que antes —respondió Yamato, tratando de mover su hombro pero desistió cuando el dolor fue demasiado.
—Y… con respecto a… —Sora inclinó su cabeza hacia su izquierda, donde Piyomon dormía abrazando el huevo de lo que solía ser su fiel compañero.
—Ah… —Yamato sintió su pecho contraerse nuevamente, como horas atrás cuando la pelirroja trataba de hacerlo reaccionar—. Igual.
Sora lo abrazó con cuidado, rodeando su cintura lo que hizo que Yamato alzara su brazo derecho, para que ella se acurrucara ahí. No pasó mucho tiempo antes de sentirla temblar, y luego de eso las lágrimas se hicieron presentes al humedecer su camisa.
—Oye, oye… —el rubio trató de alzar el rostro de su novia con su mano libre, pero esta se rehusó—. Sora…
—Estaba muy asustada… —dijo Sora, presionando su rostro contra la curvatura de su cuello, aferrándose a él—. Había tanta sangre, Yamato…
—Lo sé… Pero no volverá a pasar —se inclinó hacia atrás para poder besar su frente—. Ahora estaremos más alertas.
Sora asintió mientras se limpiaba las lágrimas, aunque aún no paraba de llorar así que era algo inútil, ni cuando Yamato quiso ayudarla, haciendo uso que la mano que no estaba pegada al brazo que la rodeaba, sirvió. Las gotas seguían cayendo.
—Deja de llorar, Cielo…
—Eso intento —la pelirroja rio un poco, porque la verdad era que su cuerpo estaba reaccionando algo tarde a lo sucedido, y ambos lo sabían—. Me sentiré mejor cuando estemos devuelta en el nuestro mundo, y un doctor pueda revisar tus heridas.
—¿No confías en Jyou? —preguntó Yamato, dejando escapar una media sonrisa.
—No es eso. Además, él fue quien lo recomendó y es lógico, Yamato —respondió Sora—. No necesitas contraer una infección ahora, y no quedan más vendajes para cambiar por los usados. Es imperativo regresar.
El problema era averiguar si podían regresar.
El rubio suspiró resignado al ver que su intento de broma había fracasado. Sus ojos se deslizaron por el improvisado campamento y vio que el resto de sus amigos dormían. También notó que Greymon, Angemon y Kabuterimon estaban atentos a cualquier movimiento inesperado en su contra.
Era increíble lo que había pasado. Este Digimundo, no era diferente al que alguna vez conocieron pero tampoco era exactamente igual. Y este nuevo villano, que atacaba a los niños elegidos en silencio y sin darle oportunidad a sus compañeros digimon a reaccionar.
La información que compartió Koushirou no le gustaba para nada.
«No somos los únicos…»
Se preguntaba, ¿cuántos elegidos más… perdieron a sus compañeros como él había perdido a Gabumon, como Takeru había perdido a Patamon años atrás?
«Aunque no esté realmente perdido…»
Un pequeño ronquido rompió su concentración.
Yamato miró a Sora algo sorprendido, no esperando esa situación, pero no pudo evitar sonreír. Era eso o soltar una risa, y eso no solo despertaría a Sora sino que también sería doloroso. Tras asegurarse que la pelirroja estuviera cómoda así apoyada en su hombro, besó su cabeza y luego enfocó su vista al otro lado de la fogata.
—¿Hasta cuándo pretenderás dormir, Taichi?
—Hasta asegurarme de no ver algo que podría traumarme —dijo el moreno mientras se sentaba—. Tú sabes, hay cosas que un chico no debe ver de sus mejores amigos.
El rubio frunció el ceño al percatarse del intento a bromear que parecía apoderarse de todos ahora. Intentos que siempre fracasaban. Sin embargo, Taichi no desistió.
—¿Desde cuándo ronca? —le preguntó divertido.
—Desde siempre —él respondió, sonriendo levemente mientras veía a la pelirroja.
—No recuerdo que roncara la primera vez que vinimos al Digimundo.
—Eso es solo porque todos los sonidos normales se perdían entre los sonidos de sierra que tú hacías —Yamato trató de reprimir su risa, aunque Taichi le mirara feo, para no despertar a Sora.
El silencio que descendió entonces fue sofocante, prolongándose por varios minutos.
—Empezaremos de nuevo —dijo Yamato de repente—, como la primera aventura. Tendremos que buscar los emblemas.
—Si… Solo que ahora se convirtió en una carrera contra el tiempo.
—Y en el camino lucharemos por nuestras vidas —agregó Yamato—. Eso no ha cambiado.
—No… —Taichi alzó la vista al cielo, pensativo—. Es increíble. Siempre hemos sabido que nuestras vidas corrían peligro aquí en el Digimundo, especialmente durante la primera aventura… Pero nunca antes se sintió tan… real.
—Taichi…
—Digo —el moreno lo interrumpió, sonriendo con algo de dificultad—, aun cuando Apocalymon nos desintegró en datos, solo hubo miedo… No dolió. Y nunca hubo…
—¿Sangre? —Yamato le dio una dura mirada—. Deja de culparte por lo que pasó… o me obligarás a golpearte.
Eso logró, finalmente, hacer que su mejor amigo recuperara su sonrisa y optimismo.
—Ambos sabemos que aun así de herido, te daría una paliza —continuó el rubio—. Así que ahorrémonos tu vergüenza, ¿de acuerdo?
—Sigue soñando, Ishida.
La conversación dio un giro hacia los planes que tendrían que hacer, para evitar más eventualidades; ya no podían simplemente arremeter contra sus enemigos sin pensar, especialmente cuando era desconocido.
Pero Taichi tenía razón, esta aventura estaba resultando demasiado real… demasiado diferente.
Continuará...
Segun mis anticipados cálculos, se vienen tres mas de esta linea de tiempo. Ahí veré si sale algo mas.
Ya se darán cuenta, por el tono de esto drabbles, que no serán risas y diversión. Lo siento.
Not really.
¡Gracias por leer, as always!
