Para 30 Vicios. Number eight, Calor :)


30 Vicios:

IIX, Calor.

Estaba atravesando una crisis. Una gran, gran crisis. Cuando ese tipo de cosas me ocurrían, Tomoyo siempre estaba disponible con esa sonrisa maternal tan propia de ella, sus consejos sabios y maduros, y un relajante té de hierbas. Pero ese día, mi amiga estaba de viaje en Francia, maravillada con los importantes desfiles de París e ignorante de mi situación y de las estupideces que podía cometer sin ella. Pero no era su culpa, puesto que la única idiota soy yo. Y era idiota, irremediablemente idiota. Porque ese día en el que yo atravesaba una crisis, decidí contarle mis problemas a ésa persona. A esa arrogante, molesta y atractiva persona. A Shaoran Li, el chico que me fastidiaba la vida desde que tenía memoria y el chico que, curiosamente, tenía a todas las niñas de Seijo besando el suelo por donde caminaba.

Tuve la desgracia de quedarme cavilando sobre la crisis en la biblioteca, sin prestarle el más mínimo de atención al libro que fingía leer.

Siento una presencia sentarse a mi lado, pero la ignoro. Mis problemas eran mucho más importantes.

— Kinomoto —miro a mi izquierda y encuentro a ésa persona.

— ¿Qué? —espeté más brusca de lo que quería sonar.

Sonrió divertido — Me parece que hoy no es un buen día para tí, Kinomoto.

Fruncí el ceño — No, no lo es —desvié mi vista—. Y no estoy de humor para tus burlas, Li.

Pensé que con eso lograría dejarle en claro que, en efecto, no quería tenerlo cerca de mí. Estaba jodidamente conflictuada y lo que menos necesitaba era su presencia que me ponía más histérica aún. Pero parecía que Shaoran Li no sabía captar las directas completamente directas, puesto que ni se inmutó.

— ¿Y qué te ocurre? —me preguntó.

Lo miré extrañada — ¿Por qué quieres saberlo?

Encogió los hombros — No lo sé. Supongo que estoy aburrido y tú necesitas alguien que te escuche —me explicó.

Lo consideré un momento pero después lo miré con el ceño fruncido — No lo haré, porque te reirás de mí y es lo que menos necesito ahora.

Me miró sorprendido — ¿De verdad crees que haría semejante cosa?

— ¿Me estás tomando el pelo?

— De acuerdo —me dijo levantando las manos en son de paz—, no me reiré. Si es algo tan serio como parece, prometo que me comportaré —lo miré con desconfianza y sonrió ante mi actitud—. Hasta un sarcástico como yo tiene un límite, Kinomoto.

Lo dudé un poco. Era un tema bastante íntimo, pero pensándolo bien, quizá era la persona que necesitaba para hablar del tema. Al fin y al cabo, él era un hombre. Y yo necesitaba, por primera vez, la visión masculina de mi problema.

Suspiré — De acuerdo, pero te advierto que si te ríes, te golpearé.

Rió — Descuida, no lo haré.

Pasaron unos segundos. Desvié mi vista a mi regazo — Bien... verás... tengo algunos problemas con mi novio, Ryo.

— Ah, sí... ese sujeto —masculló esto último con un tono de ¿molestia?

Lo miré — ¿Ocurre algo?

— No, nada —desvió la vista, pero decidí no prestar atención a su extraña actitud.

— Bueno... él es muy amable conmigo, se comporta como un caballero y siempre está cuando lo necesito... en ese aspecto, no creo que pueda pedir nada más...

Sentí su mirada penetrante observarme — ¿Entonces?

— Bueno, entonces... —mis mejillas comenzaron a calentarse—... ocurre que él, bueno... digamos que no... —¡maldita timidez!. Era lo que siempre pasaba cuando tenía que hablar de un tema similar. Decidí encarar la charla por otro lado que no me avergonzara tanto— ¿tú... qué sientes cuando besas a una chica?

Esa pregunta pareció sorprenderlo — ¿Y eso que tiene que ver?

— Sólo contesta, Li.

Lo pensó — Es una sensación agradable, supongo —sus ojos ámbar me miraron confundidos—. Pero aún no entiendo tu punto.

Suspiré — Yo... cuando estoy con él... yo realmente no siento nada... —me sonrojé—... es decir, cuando él me besa, no me siento en las nubes como se supone que debería, ni me tiemblan las piernas, ni siento todas esas cosas que mis amigas describen cuando están con sus novios... —hice una pausa con las mejillas hechas dos manzanas y sin intención de desviar los ojos de mi regazo—. Es como si no tuviera efecto en mí, y no sé por qué...

— ¿Y eso... pasa siempre o—?

— Sí, siempre —lo interrumpí—. Hace casi tres meses que salimos, y nada ha cambiado. Comienzo a pensar que yo soy el problema.

— ¿Por qué crees eso?

— Es que... sólo yo puedo ser el problema. Digo, él se comporta excelente conmigo, yo soy la que no responde correctamente...

Eso era verdad. Ryo era el único novio que había tenido, y desde un principio se comportó como toda chica desearía. Era un ejemplo para cualquiera: me respetaba, nunca tocaba más de lo que debía, no me presionaba. Entonces, no lograba entender por qué carajo sus besos me resultaban tan aburridos y monótonos como para no tener que esforzarme en quedarme dormida. Eso me angustiaba realmente, porque era mi culpa el no poder disfrutar de la relación. De hecho, si me ponía a pensarlo muy detenidamente, nosotros no teníamos una relación. Más bien parecíamos amigos, y lo peor era que no me molestaba en absoluto la idea. Muy en el fondo, prefería eso antes que besarlo y saber que no sentiría absolutamente nada. De todas formas, mis pensamientos eran demasiado confusos. Si al menos tuviera algún indicio de claridad sobre lo que debería hacer...

— ¿No has pensado que quizá... él no sea el indicado para tí?

Lo miré indignada — ¡No digas eso!. Si él es muy bueno conmigo y—

— Sí, ya conozco el resto —se mofó—, pero no tiene nada que ver una cosa con la otra. Puede ser excelente, como tú dices, pero no gustarte lo suficiente. No basta con las actitudes, también cuenta la pasión, Kinomoto —me explicó como si fuera la cosa más simple del mundo mientras mi cara enrojecía.

Suspiré por enésima vez — Quizá tengas razón... pero, de todas formas... no sé qué hacer —suspiré.

Analicé la situación y pense que quizá Li estaba en lo cierto, y Ryo no despertaba en mí esa pasión que debería, por más bueno que fuese. Y tal vez yo no era el problema, sino que simplemente, no congeniábamos lo suficiente. Quizá la única relación que deberíamos mantener era la de amigos. Ya lo había considerado varias veces. Manteníamos una relación bastante distante: él vivía en Tokio y yo en Tomoeda. Nos habíamos conocido en una fiesta, y comenzado a salir un mes después. Eso era raro en mí, jamás había tenido novio, y nunca estuve muy segura, pero algo en ese momento me dijo que Ryo y yo podríamos tener una perfecta relación. Pero al parecer él no me gustaba lo suficiente, inlcuso Li lo había notado. Me dije que debía darle fin: jamás nos veíamos, y cuando lo hacíamos, él se comportaba como todo un caballero inglés, pero yo lo sentía como un amigo. Maldije mi propia estupidez al aventurarme en cosas de las que no estaba segura, y decidí ser menos arisca con mi compañero castaño.

Cuando estaba a punto de agradecerle a Li sobre su consejo que, odiando admitirlo o no, me había abierto un poco los ojos, sentí que una mano me tomaba de la nuca y unos labios aprisionaban fuertemente los míos. Sentí que una descarga eléctrica se extendía por todo mi cuerpo, una agradable descarga que jamás en mi vida había sentido. Permanecí estática, a la vez que sentía arder mis labios y ponérseme la piel de gallina. Me rendí finalmente, cuando mis ojos se cerraron y mis brazos se enredaron solos en su cuello, atrayéndolo más hacia mí, si es que eso era posible. Mi mente estaba perdida cuando le permití acceso a mi boca, deleitándome con su sabor, simplemente adictivo. El aire nos escaseaba a ambos, pero ninguno de los dos quería separarse. Nos detuvimos un instante para después retomar con más fuerza el baile de nuestras bocas y no sé por qué, pero yo terminé sentada sobre sus piernas, en el medio de la biblioteca. Agradecí luego estar en la parte más alejada, donde no había nadie. Los labios me ardían más que antes y mi corazón martilleaba como loco dentro de mi pecho cuando sus labios me abandonaron. Recobré el sentido de todo, y me percaté de que Shaoran Li, la persona que me fastidiaba desde que había llegado a Japón, me había besado. Pero eso no había sido un beso común y corriente, como el que estaba acostumbrada. No, eso había sido un beso de infarto, que había logrado encender cada parte de mí, y del cual no sabía si arrepentirme o pedirle que volviera a besarme.

Sólo miré, respirando agitadamente, su rostro, que en ese momento me resultó la cosa más perfecta del mundo. Sus ojos ámbar brillaban de una manera que jamás había visto, y esta vez, no me observaba con altanería o con burla, como solía hacerlo, sino de una manera... diferente. No sabría describirla, pero puedo asegurar que me quedé prendada a sus ojos y sin intención de volver a Tierra. No sabía por qué, pero había algo en su mirada que me resultó simplemente encantadora. Me había besado de una manera tan tierna, tan contraria a su forma de actuar conmigo, que me había resultado imposible resisitirme.

Me pregunté, luego de eso, por qué Ryo nunca logró producir esas sensaciones en mí. Y me dí cuenta entonces, que simplemente, él no era el indicado, tal y como había dicho Shaoran.

— Y dime... —me dijo luego de algunos segundos de observarnos sin hablar— ¿tampoco has sentido nada con esto?

No logré encontrar mi voz para responderle, así que le contesté de la única manera que sabía, él interpretaría. Lo atraje hacia mí y sentí que una sonrisa se formaba en sus labios.

Sonreí yo también. Me dije luego que quizás ser tan irremediablemente idiota como lo era tenía sus beneficios. Y que, definitivamente, le contaría mis problemas mucho más seguido a Shaoran Li.


Buenas :). Vicio número catorce: Calor. No tenía muchas ideas para éste en particular, y sé que este vicio no es precisamente sobre el calor xD, pero espero que se entienda la idea. Las sensaciones que experimenta Sakura, la pasión y todo el rollo ese... xD En fin, ando media desinspirada (?), y creo que seguiré con el capi cuatro de Curando tus heridas después de escribir estas N/A xD. No sé qué les habrá parecido. Por mi parte, no estoy muy conforme con este vicio, pero como verán, el enjambre de abejas de la inspiración que pensé me perseguiría no vino a atacarme. De todas formas, las esperó acá, abejitas. Sentada frente al monitor, con mi cuerpo listo para las picaduras que me permitirán escribir cosas decentes -_- xD. Bue, nada más que decirrr...

Pasemos al vicio anterior: Para Odisea, la regañadora de Lovene por excelencia (?) xD Nah, mentira. Bue, me alegro que te haya gustado la venganza. A mí también me pareció justa, y tenés razón con lo de los one-shots: son más fáciles de escribir, de leer, autoconclusivos, placenteros (?), bah, creo que me he vuelto un poco adicta a ellos xD. Sobre todo a las tablas del livejournal que me dan ideas para escribir xD. Para Mary-T06 que le había gustado la idea de entrelazar los vicios, de hacer la segunda parte de la historia. Con respecto a eso, se me ocurrió de repente, pero no sé si vuelva a hacerlo. Si se da la situación supongo que sí, pero la verdad que hacerle la venganza a Shaoran me vino como anillo al dedo xD.

Bueno, terminamos :) Nos vemos en el próximo vicio, que espero pueda escribir y subirlo más rápido que este xD Que les guste y DEJEN REVIEWS! ;D Nos vemos!

Lovene.

PD: Actualicé "Mala Racha". Aviso para los que me regañaban por la no-continuidad xD, y también porque me gusta auto-publicitarme :P