DPPGZ no me pertenece c:

Edades

Adultos – Parque de diversiones – Niños

Momoko – 21 – 16 – 8

Miyako – 20 – 15 – 7

Kaoru – 20 – 15 – 7

Hinata – 22 – 17 – 9

Brick – 22 – 17 – x

Boomer – 21 – 16 – x

Butch – 21 – 16 – x


Era un día soleado, justamente un domingo al mediodía, era de esos días calurosos antes de que empezara el frío. Tres chicas se encontraban en el patio trasero, acostadas bajo una mecedora con sombrilla, con unos lentes de sol, mini shorts, sandalias y unas refrescantes sodas con popote, claro que no podía faltar aquellas coletas altísimas, la peli naranja traía un peinado estilo Lazy bun que se veía esponjoso a lo alto, la rubia con sus dos coletas, y la pelinegra con una banda sobre su frente para que su flequillo no le estorbara.

-Me derrito…- empezó Kaoru.

-No aguanto más…- le siguió Momoko.

-Odio sudar…- terminó Miyako.

Kaoru recordaba el suceso que había pasado con Butch, se había atrevido a besar un vidrio tan sólo por querer sentirlo un poco cerca, y claro, por agradecer el gesto de la pizza, había escrito me gustas en un cuaderno ¡Y en inglés! Era obvio que tendría que salir huyendo como una cobarde, era tan vergonzoso. Miyako tenía en su mente la tarde que había pasado con Boomer, sus gestos, su masculino aroma que la embriagaba, sus manos que con ternura la tocaban, aquella sonrisa que le encantaba. Momoko pensaba en su chico peli naranja, seguía sumamente apenada con lo de los pechos, pero ¡Bah! ¿Qué podía hacerse? Él le había dicho que así la quería y así le gustaban, más conforme no podía estar.

-Ah…- suspiraron las tres al mismo tiempo, desesperadas por volver a verlos. De repente a la rubia se le prendió el foco, sonrió con la maldad que ella tenía y tomó su celular, marcándole a su príncipe. Las chicas la miraban curiosas por saber que era lo que tramaba.

-¿Qué pasa, Miyako?-

-Ni un mi amor, ni honey, ni nada ¿Ves cómo eres?- Boomer rió internamente.

-¿Cómo has estado, dulcecito?-

-Aww, Bien ¿Y tú?-

-Trabajando, aunque no hay mucha clientela, es domingo-

-Mmm, justamente pensaba eso… ¿A qué hora estarás libre?-

-Como en dos o tres horas más-

-Oh ¿En serio? Es que las chicas y yo estábamos planeando ir un rato a la playa ¿No quieren venir?- a las chicas se les abrieron los ojos como platos.

-La playa eh, preguntaré y te mando un mensaje-

-Gracias, te quiero-

-También te quiero-

Colgó y las volteó a mirar.

-¿Qué? Les hice un gran favor, deberían estarme agradecidas, tenemos dos horas, vayan a arreglarse- señaló a la puerta.

-¡Sí! ¡Gracias!-

Miyako sonreía maliciosa, no sabían lo que les esperaba. Acudió de nuevo a su celular y aplanó unas cuantas teclas, enviando un mensaje.

-La la la, yo no hice nada-

Empacaron lo necesario en una bolsa de salir, bloqueador, ropa, ligas para el pelo, étc. Cada quien se vistió cómodamente, Kaoru se quitó la banda de la cabeza, Miyako arregló sus dos coletas y Momoko cepillaba su cabello para volver a hacerse el lazy bun.

-¿Te irás así?-

-Sí, al fin de cuentas se mojará el cabello-

-Pues sí… supongo ¿Qué trajes de baño llevarán?- Las miró sonriente la ojiceleste, tragaron saliva, tenían un mal presentimiento.


-Chicos ¿Quieren ir a la playa?-

-¿La playa?-

-¿Por qué tan de repente?- preguntó Brick.

-Miyako, llamó diciendo que irían, preguntando que si no queríamos ir-

-Por mí no hay problema- dijo Butch, contento, el mayor se veía dudativo.

-Tendríamos que pedir un permiso al Jefe para falta el lunes…-

-El Jefe…- pronunciaron el rubio y el pelinegro a la vez.

-Sí, el Jefe, nosotros no mandamos aquí, sólo estamos a cargo por un tiempo-

-Ya sé Brick, pero ¡El Jefe¡- dijo Boomer.

-¡El Jefe, Brick!- terminó Butch.

-Empezaré a marcarle… ¿Cuánto tiempo tenemos Boomer?-

-Alrededor de dos o tres horas-

-Eso es muy poco, es bueno que no haya clientela-

Brick se pegó el celular al oído, tan sólo se escuchaba el tono de espera, el tiempo transcurría así como el tono de espera.

-No contesta…-

-Estoy frito, le dije a Miyako que iríamos…-

-¡Espera la llamada entró! Hola… Jefe…-

-¡Bricky! ¡Cuánto tiempo sin hablar contigo!-

-Sí… ¿Está ocupado?-

-Si lo estoy, así que habla rápido ¿Qué necesitas?-

-Pues verá, queríamos el día libre mañana…-

-¿El día libre? ¿Los tres?-

-Sí…-

-Mmm, ustedes nunca me han fallado, será sólo esta vez… ¡Trabajen duro chicos! ¡Los quie-

Beep Beep Beep

-¿Ya empezaba con sus cursilerías?- preguntó el pelinegro, Brick asintió.

-¿Aún no sabes dónde está?-

-No, ni idea… En fin, nos ha dado permiso-

-Tendremos… ¿Tendremos que sacar a la "nena"?-

-Supongo-

Las tres horas pasaron, los chicos fueron por sus cosas, se cambiaron y perfumaron, listos para irse fueron a buscar a la "nena", caminaron hasta llegar a una cochera, en la cual había un aparato donde debías introducir una serie de números para que la puerta de ésta se abriera. Boomer introdujo un número largo, y la compuerta se abrió, algo tapado con una lona se encontraba ahí. Brick se encargó de quitar la lona que cubría a tal objeto, dejando ver, una hermosa camioneta Toyota hilux 2009 color grisácea.

-¡Nena! ¡Cuánto tiempo sin verte!- lloriqueaba Butch, quien abrazaba al vehículo por un extremo.

-Lo sé… la primer cosa que compramos con nuestros sueldos…- dijo el chico de gorra roja, orgulloso de sí mismo y de sus amigos.

-Más vale que nos demos prisa antes de que nos quieran descuartizar…-

Los otros dos asintieron, nerviosos.


-No sé si tardaran demasiado o si no vendrán…- después de lo dicho, la pelinegra bostezó, frente a su nintendo DS, estirándose a lo largo del sillón.

-Van a venir, lo sé- habló Miyako, mientras en su mente ya estaba planeando cómo hacer sufrir a su querido novio,

Momoko, se asomó por la ventana y una camioneta se había estacionado frente a su casa,

-Hay alguien… afuera-

-¡Yo me fijo!- gritó la ojiceleste.

El primero en bajarse fue Boomer que a la vez fue casi tacleado por la chica que había salido de la casa. Momoko se asomó y Brick la saludó desde la camioneta, sonrió y fue hasta donde él estaba.

-Hey ¿Dónde está?- salió Butch desde la cajuela.

-Dentro-

-¿No debería estar trabajando repartidor de pizza?-

-No hay problema, pedimos lo que resta del día y mañana- le guiñó el ojo y el corazón de la peli naranja se alborotó.

-Ah ¿De veras? Pensaba que ustedes eran los únicos que trabajaban ahí-

-Bueno, nuestro jefe es un poco… extraño-

-¿?-

-Cambiando de tema ¿Están listas?-

-Claro, iré por nuestras cosas-

*Dentro de la casa*

-Oh vamos, acabo de ganarle, eso es trampa- hacía pucheros la ojiverde, cerrando su nintendo y cerrando los ojos para bostezar, cuando abrió los ojos, otros ojos la miraban desde arriba, a punto de pronunciar su nombre, fue callada por unos labios que sellaron los suyos momentáneamente.

-¡Chicas, nos vamos!- gritó Momoko desde a dentro de la casa, sin importarle la escenita tomando sus cosas, Kaoru se paró a Butch e hizo lo mismo, siendo Miyako la última, la que cerraría la casa. Todos subieron, los verdes en la cajuela, los celestes y los rojos enfrente.

Disfrutaron el largo viaje hasta las orillas para llegar a la playa, Brick de vez en cuando viendo como los cabellos de Momoko eran movidos de un lado a otro por el viento, deslumbrado por la curva que formaban sus labios. Miyako y Boomer iban abrazadas y a acaramelados, la chica descansando su cabeza entre el hueco entre su hombro y su cuello, dándole suaves besos, que al chico no le molestaban en absolutamente nada. Kaoru iba acostada en el regazo de Butch, mientras ella jugaba y él la observaba poniéndola nerviosa, acariciaba las despeinadas hebras de pelo negro que yacían sobre sus piernas.

Al llegar, las tres mujeres salieron de la camioneta, cargando con su propia bolsa cada una, se quitaron sus sandalias, pisaron la arena y disfrutaron la sensación que les brindaba sentirla en la planta de sus pies. Levantaron la vista, todo frente a ellas era azul claro, se veía tan brillante y refrescante.

-¡La playa!-gritaron al mismo tiempo, sonriendo, hace tanto tiempo que no iban. Se olvidaron que detrás de ellas venían los chicos y empezaron a quitarse las ropas holgadas que llevaban encima. Dejando ver todo aquello que escondían, Momoko se deshizo de la playera de talla grande que traía junto con sus mini shorts, traía un traje de baño de dos piezas, color rosa, parecido a un top, pero con holanes. Kaoru, se quitó la blusa de manga de tres cuartos y cuello en V que traía junto con los pescadores blancos, debajo traía puesto un traje de baño de una sola pieza, totalmente verde, dejando fantasear sobre como era su abdomen a cualquier chico que la viera. Miyako, bajó completamente su vestido y su traje de baño era de dos piezas, color celeste con círculos blancos estampados.

-¡Go!-

-¡Yey!-

-¡Wu!-

Corrieron como si su vida dependiera de estar dentro del agua. Los chicos aún sin creerlo, más bien con la quijada casi tocando el piso y más avergonzados que ellas, ahí parados, tragaron saliva y aventaron un gran suspiro, después de todo esas eran las chicas que les gustaban. Bajaron las llantas y pelotas inflables que traían para divertirse un rato.

-Hey, hey ¿No piensan venir?- les habló Momoko, con la mano levantada. Ellos no esperaron más y también se deshicieron de sus camisas para irse casi corriendo a meterse al agua.

Los de cabello naranja jugaban vóley, Miyako estaba sentada sobre la llanta inflable y Boomer la llevaba por los alrededores, mientras que los ojiverdes competían por saber quién aguantaba más la respiración bajo el agua. Un rato después, un poco cansados, se fueron a acomodar sobre la arena, pusieron dos sombrillas, una para ellas y una para ellos, y una manta debajo, para sentarse.

-Iremos por unas bebidas- dijo Boomer, siendo acompañado por los otros dos.

-No vayan a coquetear a nadie ¿Oyeron?-

-¡Sí!- dijeron las tres al unísono.

-Bueno ya que estamos aquí, me pondré bloqueador, que se me olvido por completo cuando vi la hermosa playa- suspiró.

-Yo también quiero-

-Yo igual-

Dos chicos pasaron por enfrente de ellas, captando su atención. Uno de ellos silbó.

-¿Por qué tan solas?-

El trío de mujeres los ignoraron olímpicamente.

-¿Se están haciendo del rogar?- les habló otro.

-¿Quieres que te eche en la espalda, Miyako?- preguntó Momoko.

-Sí, por favor-

-De seguro han de ser lesbianas- susurró el primer tipo. Ésa fue la gota que derramó el vaso.

-¿Cuál es su maldito problema? ¿Ah?- gritó Kaoru, sin poder contener ya su enojo.

-Sólo queremos jugar un rato, linda- levantó su mano y acarició su mejilla.

-Yo no haría eso si fuera tú- dijo ella sonriendo.

-¿Te crees muy lista?-

-No, sólo que tiene novio- Butch apartó la mano que estaba sobre la chica, aplicaba la fuerza suficiente como para decir "Largo de aquí" y su mirada fulminante también lo hacía, junto con Brick y Boomer que no estaban muy contentos que digamos.

-¿Se les perdió algo por aquí?- habló el rubio con una sonrisa

-¿O acaso quieren una paliza gratis?- le siguió Brick, acomodándose su gorra.

-Hey… cre-creo que nos hablan po-por allá-

-Tienes ra-razón-

Casi corriendo, los dos chicos desaparecieron de la vista de los Him. Miyako y Momoko rieron.

-Ay, que rudos-

-Nada más lo que es- le dijo Boomer

-Trajimos algunos refrescos y unas paletas de nieve- interrumpió Brick dejando la bolsa sobre la manta y sentándose junto a Momoko.

-Oh, una de fresa y vainilla, que rica, oye Brick ¿Podrías ponerme bloqueador en la espalda?- la pregunta fue hecha de la forma más inocente que se pudo, ya que la rubia estaba con su novio y Kaoru también.

-Claro…- la chica se puso boca abajo, pero recargándose sobre sus codos para poder comer la paleta, Brick empezó a masajear la piel con la crema en la palma de la mano, sin darse cuenta, sus mejillas ya estaban compitiendo con lo rojo de su gorra.

La pelinegra estaba sentada y con sus piernas flexionadas, pegadas a su pecho y ocultando un poco su rostro, Butch estaba junto a ella.

-Kaoru ¿Estás bien?-

-Sí…-

-¿Segura?-

-Sí…-

-Kaoru-

-¿Mmm?-

-Voltea- la chica hizo lo que él dijo y su sorpresa fue un beso en la mejilla.

-Debo quitar las marcas invisibles que dejó sobre tu piel- dijo en un tono provocativo. Kaoru apretó los labios y se volvió a esconder entre sus piernas.

-Je je ¿Te pusiste nerviosa?-

Ella movió la cabeza diciendo que sí. Es que… después de todo, él la defendió, aparte de su padre y hermano, nadie jamás lo había hecho, sus amigas sí, pero un chico, el chico que le gustaba, sólo la hacía enamorarse más y más de él, tan fácilmente.

-Boomer ¿Hiciste lo que te dije?- susurró cerca del oído del rubio, casi como si quisiera que nadie se diera cuenta.

-¿Lo del mensaje?- la chica asintió.

-Lo hice, reservé tres-

-¡Por eso te quiero!- Miyako se aventó sobre él cayendo y de paso, compartiendo un beso.

Luego de descansar, siguieron jugando. Se tomaron algunas fotos, recolectaron conchas y la tarde se había pasado volando, habían llegado a las cuatro, ya daban un cuarto para las siete. Ya vestidos de nuevo, caminaban rumbo a la camioneta.

-Es hora de irnos- dijo Momoko seguida de Brick que se le quedaba mirando su coleta, que ya no parecía coleta, se acercó por detrás y quito la liga con cuidado, dejando su cabello suelto, llegándole más abajo de la cintura, le gustaba esa larga melena color naranja, la chica volteó y le sonrió tiernamente.

-Pues yo creo que sí, porque a mí ya me está dando sueño- bostezó Kaoru.

-Puedo cargarte en mi espalda, si así lo quieres- le dijo Butch sobre su hombro.

-N-no gracias-

De repente Miyako aprovecho que todos estaban distraídos para ponerse al frente de ellos.

-Les tengo una buena noticia-

Los cuatro escucharon atentos.

-Reservé unas habitaciones en el hotel que está cerca de aquí-

-¿Qué?- habló Momoko

-Como escucharon ¿Quieren ir y ahorrarse el largo camino a casa?-

-¡Por mí está bien!- gritó Kaoru.

-Supongo que iremos-

-Let's go-

Al llegar al hotel, Miyako fue la que habló con una de las tres secretarias, obtuvo las tres llaves de las habitaciones… ¿Tres llaves?

-¿Por qué sólo hay tres llaves…?- susurró la pelinegra, la rubia sonrió.

-No me digas…- entrecerró la mirada la mayor.

-Oh, sí-

"Boomer siempre dice que es como un ángel… pero parece todo lo contrario…" pensaron Butch y Brick al mismo tiempo.

-Es una lástima, no podemos cambiar las reservaciones- dijo Boomer.

"Son tal para cual…" lo miraron Momoko y Kaoru.

-En fin, no va a pasar nada si dormimos juntos ¿Cierto?- dijo la ojiverde, sin estar ella misma segura de sus palabras.

-Entonces, decidido, aquí tienen- dio a cada pareja su llave, todos subieron al elevador para ir al tercer piso. Al llegar, cada quien tomó su propio rumbo a su habitación.

Los celestes fueron los primeros en desaparecerse.

-¿Crees que nos pasamos?- dijo la chica.

-No lo creo, algún día tendrían que pasar por lo mismo, ya les dimos un empujoncito-

-Es cierto… hey Boomer…- lo abrazó por la espalda

-¿Qué pasa?-

-¿No quieres jugar un poco?-

-Ya que insistes tanto…-

Se metieron al baño, Miyako abría la regadera, se deshizo de sus coletas y el chico la abrazó por la espalda, él ya se había quitado cualquier prenda que traía encima, deslizó los tirantes del vestido blanco y solo fue cayendo al suelo, quitó ése traje de baño que lo hacía babear como idiota, ella se quitó la parte de abajo, dejándole una buena vista, el ojiazul frotó su mano contra su trasero, subió haciendo un camino hasta su vientre, mordió su cuello, a punto de bajar su mano aún más, ella caminó debajo de la regadera, todavía siendo abrazada por él.

-¿Voy muy rápido?- le susurró en el oído el rubio.

-Unos cuantos besos no me vendrían mal-

La giró, y como ella pidió, la besó salvajemente, casi queriéndosela devorar en ése mismo instante. Miyako enredó sus brazos en su cuello, acercándolo lo más que se podía a ella, sus lenguas jugaban dentro de sus bocas. Masajeó un pecho, que estaba más que resbaloso por el agua que caía sobre ellos, pellizcó uno de sus pezones, obteniendo como respuesta un gemido.

-Boomhm… Boomer…- sus dedos se entrelazaron en la cabellera rubia y empapada. El chico sorbió el agua que caía por encima de su hombro y después pasó su lengua por encima.

Ella misma se dio la media vuelta, apoyándose en la pared y rozando su sexo con el de él, soltando suspiros por lo bien que se sentía. La parte baja de Boomer empezaba a reaccionar con aquellos roces, la rubia sintió su cuerpo estremecerse cuando el ojiazul tocó su feminidad, para luego meter un dedo y moverlo dentro de ella para seguir haciéndola gemir; se le unió un segundo dedo, que ahora los dos se movían de arriba abajo con rapidez.

-Ah… no pares… Boomer…- siguió masajeando con su otra mano uno de sus senos, dándole besos en la espalda y masturbándola. Su frente en la pared y sus ojos cerrados por tanta excitación que recorría por su cuerpo, ocultos por sus hebras de cabello rubio alrededor. Llegó a un punto donde ya no pudo aguantar más, cerró las piernas con la mano del chico adentro, tembló, para después sentir algo salir de su interior.

-Mmh… ahm…- alejó su brazo de ella y entre sus dedos la esencia de ella se encontraba, Miyako, desde su hombro vio como él lamía sus dedos, deshaciéndose de eso. Trataba de recuperar su aliento, giró su cuerpo, tomó de los hombros a Boomer y lo hizo retroceder hasta que tocara la pared.

-Deja que te ayude con eso, Boomey- sonrió, bajando su mano hasta el miembro del chico, frotándolo de arriba a abajo, con su otra mano libre tocó su pecho, su abdomen hasta tocar con lo que jugaba con sus dos manos. Besó sus labios, sin dejar de hacer lo que estaba haciendo. El rubio gruñó, echando la cabeza para atrás, dándose un golpecito.

-Uf… creo que… yo…- como melodía para ella, él soltó un gemido, avisándole que había llegado a su límite. Algo chorreó el cuerpo de Miyako, desde su vientre, hasta sus muslos, resbalando por sus piernas a causa del agua.

Apegó su cuerpo contra el de él, rozando piel con piel, cubriendo sus labios con los de ella.

-Eso fue increíble… eres una caja de sorpresas ¿Lo sabías?- le dijo Boomer.

-Sí… lo sabía, aún así… gracias- ella respondió. Siguieron con su ducha, terminándola sin hacer nada pervertido, se cambiaron y recostaron para descansar lo que restaba de la noche.


Kaoru y Butch, se encontraban uno en cada orilla de la cama, acompañados de un silencio.

-Mira que ser la primera en decir que no va a pasar nada…- susurró él, se quedó callada.

-No haré nada que no quieras, es más, dúchate primero, estaré afuera-

Se levantó como si fuera un resorte, le tomó la muñeca para que no se fuera.

-Espera… quédate… no te vayas- casi le suplicó, Butch cedió ante aquella mirada, la cual era la primera vez que la veía.

-N-no me iré- se volvió a sentar. Kaoru tomó su bolsa y se metió al baño, nerviosa por saber que era lo que iba a pasar después de que saliera.

La ducha que se dio, se le hizo la más eterna. Alborotó sus cabellos con la toalla, se cambió con un pants y otra blusa de tirantes color negro, salió y encontró al chico acostado sobre la cama, sin moverse; al principio pensó que era una broma y que sólo estaba esperando que ella se acercara para lanzársele encima. Así que rodeo la cama y dejó su bolsa sobre una mesita, y se sentó, al ver como él no respondía con el movimiento que provocó al sentarse, le entró curiosidad ¿Estará de verdad dormido?

Se fue acercando justamente como si fuera un gato, lo miró desde arriba y sonrió, estaba dormido o de plano actuaba extremadamente bien. Quitó el flequillo de su frente y le dio un beso con temor a que se levantara y la viera hacer ese tipo de cosas, y así fue, sus ojos verdes clavados en su rostro. La jaló del cuello, haciendo que besara ahora sus labios, espero respuesta por parte de ella. Tenía sus ojos cerrados con fuerza. Se separó y fue ahora a ducharse él, sin decir una palabra, dejando a Kaoru con ganas de más.

"No haré nada que no quieras…" resonó en su cabeza. Si quería, pero le daba vergüenza decirlo…

Así fue como Kaoru, se recostó haciéndose bolita y cerrando sus ojos por un momento, que pareció ser muy largo. Cuando despertó, las luces ya estaban apagadas y Butch estaba al otro extremo, volvió a acercarse a él, con miedo a que la evitara, jaló un poco su camisa, apoyó su frente en su espalda, esperando respuesta.

-Butch…- lo llamó casi en un susurro. Él la escuchó, pero no contestó.

-Butch… ¿Puedo… tocarte?- Al escuchar eso, el pelinegro abrió los ojos un poco.

-¿Por qué querrías hacer algo así? Tienes miedo de que yo te pueda hacer algo ¿No?- sin voltear, contestó.

-Tengo miedo, pero… dijiste que no harías nada que no quisiera… y yo, quiero tocarte- giró rápidamente quedando encima de ella. A pesar de no haber mucha luz, su sonrojo se notaba, se veía tan linda.

-Entonces a cambio… ¿Podría tocarte yo también…?- Ella asintió, esperando algún movimiento de él.

-No deberías usar este tipo de blusas si sales a algún lado…- besó suavemente su cuello.

-Los chicos podrían mirarte demasiado…- con sus manos delineaba sus curvas llegando hasta su cintura, subiendo ahora delineando sus brazos, tocando sus manos, hasta la punta de sus dedos.

-Y eso podría ser malo… -

-fu… ¿Por… qué?- suspiró, aún sintiéndolo en su cuello, tardó milésimas de segundos en besar su barbilla y mirarla a los ojos.

-Porque… tú eres mía, Kaoru…- lamió sus labios y luego los besó desesperado. Su lado posesivo había salido a la luz. Metió la mano por debajo de su blusa y la subió un poco. Yendo a su abdomen para besarlo, provocándole cosquillas, prosiguió a quitársela toda, dejando ver el brassier que traía puesto, color verde oscuro.

-Mi color favorito…- sonrió de medio lado, levantó la vista y se fijó que estaba ocultándose tras sus manos.

-Kaoru, mírame…- su aliento choco contra el dorso de su mano. Ella negó con la cabeza, avergonzada.

-¿Quieres que pare?- volvió a negar.

-¿Podrías mirarme?- pidió, no sabía si hacerlo o no, así que primero destapó un ojo, viéndolo encima de ella, las bajo por completo, intercambiaron miradas.

-Sólo te haré gritar mi nombre un par de veces- la besó cuando abrió los ojos más de lo normal. Se deshizo de la molesta prenda que ocultaba aquellos dos bultos, soltó un grito cuando sintió la boca caliente de Butch encima de uno de sus pechos. Saboreaba uno y el otro lo masajeaba con rudeza. Kaoru pataleaba levemente, tratando de contener los gritos. El pelinegro pasaba de uno a otro, estrujándolos, chupando y a veces mordiendo.

-Mmm ¡Ah! Bu-Butch…- Con malicia sonrió, al lograr su cometido. Bajó su pants junto con sus bragas sin previo aviso. Abrió su boca sorprendida, pero no lo detuvo, eso le dio ánimos de seguir a Butch. Separó sus piernas, preparándose para hacerla disfrutar, relamió sus labios frente a ella, como diciéndole que algo vendría. Llevó su lengua a la entrada de la chica, empezó con penetraciones lentas, sucesivamente aumentando el ritmo. Kaoru gemía a gritos, agarrándose de las sábanas, el ojiverde se deleitó con el sabor de la sexy pelinegra, la cual no dejaba de casi jalar la cabellera de su chico.

La hizo gritar, retorcerse y pedir más, hasta el punto en que llegó al orgasmo. Se alejó y con su pulgar se limpió un poco, viéndola como respiraba agitada, como si hubiera corrido por la mañana. Butch se encargó de ponerle el brassier, cubrirla con su blusa, recorrer sus largas piernas hasta subir sus bragas y pants.

Se tumbó a su lado, se recargó sobre su mano y miró como seguía inhalando y exhalando con fuerza. echó su flequillo para atrás, conteniéndose de ver a la ojiverde de ésa forma tan provocativa.

-¿Te ha gustado eso?- preguntó, seguido de darle un beso en la mejilla y abrazarla como si fuera una almohada, envolviéndola con los brazos y las piernas. Kaoru cansada, fue cerrando los ojos, cayendo en un profundo sueño al lado de su amado.


Los peli naranjas, yacían en el piso, recargados sobre unas esponjosas almohadas, como unos niños, veían la TV tranquilos comiendo unas palomitas, ellos ya habían estado en una situación parecida, no había porque alarmarse, no harían nada… ¿O sí?

-Wo… mira ése chico se parece al que trató de seducirnos- apuntó la pantalla, masticando lo que había metido a su boca. Brick la miró de reojo, un poco molesto.

-¿Así que le pusiste atención?-

-Sólo un poco, era guapo y tenía ojos lindos- le sonrió.

-¿Me cambiarías por él?- ansioso esperaba saber la respuesta.

-¿Y si digo que tal vez?- Momoko aguantó la risa al ver la cara del chico, se había quedado sin palabras.

-¡Eres una traidora!- se acomodó para tomarla de la cintura y hacerle cosquillas, ella se retorcía como gusano y reía a carcajadas.

-¡No…! ¡Brick! ¡Detente!- la ojirosa pataleó y le pegó en una pierna a Brick, haciéndole perder el equilibrio y de paso que el chico se le viniera encima, a buen tiempo, él logró sostenerse con su antebrazo, quedando escasos centímetros del rostro de ella. Las risas cesaron, se encontraron de nuevo, rosas vs rojos, sus alientos chocaron y con lentitud sus labios se tocaron.

El chico de la gorra roja acarició la mejilla de Akatsutsumi como si se tratara de la joya más valiosa del mundo. Ella correspondiendo, posó sus manos sobre su cuello, el beso iba algo lento y así siguió, hasta que él rodó para que la tuviera encima. Tocó sus curvas y de paso su espalda, deteniéndose antes de llegar a su trasero. La chica lo miró desde arriba, con un brazo a cada costado de su cabeza, siendo ahora ella quien lo tuviera a su merced.

-Brick yo jamás te cambiaría por nadie- lo dijo tan seriamente que el peli naranja se asustó, pero luego recapacitó, y se calmó, él… tampoco la cambiaría por nadie.

-Estoy al tanto de eso- se sonrieron mutuamente, la mujer metió la mano por debajo de la camisa de su amante, llevó sus labios a su provocativa clavícula.

-¿Quieres… hacerlo…?- murmuró.

-¿Estás segura?- mordió los carnosos labios que tenía frente a ella, los chupó y besó, se alejó y lo miró.

-Tomaré eso como un sí- se levantó cargando a Momoko, quien rápidamente sujetó sus piernas alrededor de la cadera de él. Se sentó, pegando su espalda contra el respaldo de la cama, y ella sentada encima de él. Comenzaron los besos lentos y apasionados, se deshizo de la gorra roja, despeinando el cabello color zanahoria. Him empezó a recorrer su cuerpo, desde sus curvas hasta sus piernas a cada costado de la suyas. Deseaban tener más carne a la vista y al tacto, así que entre los dos se ayudaron quitándose la ropa de arriba. Brick tiró al suelo el molesto blusón blanco dejando expuesto su brassier de encaje negro con rojo. Con la intención de provocarlo más, la chica estaba a punto de quitárselo, cuando él se lo impidió.

-No, deja que lo haga yo- la miró con lujuria. Momoko dejó sus brazos extendidos hacia el frente, apoyándose en sus hombros, el chico al principio batalló, pero luego encontró la manera, al sacarlo cayó al suelo, ella se acercó a su pecho, ocultándolos.

-Perdón… Brick, es la primera vez que estoy así con un hombre…-

-Lo entiendo, y estoy feliz por eso…- la retiró un poco de su cuerpo y su rostro tenía un apetecible color cereza. Con delicadeza agarró sus muñecas, sonriéndole, ella fue haciendo a un lado sus brazos, cabizbaja.

-Ya te había dicho que así como están… me gustan ¿Lo recuerdas?- asintió levemente, Brick encantado, se acercó a esa rosada aureola, con su mano la tomó como si fuera una esponja, la lamió, para luego soplar encima, causándole un escalofrió que le recorrió toda la columna vertebral. Pasaba de uno a otro lamiendo y relamiendo, a Momoko no le quedaba de otra más que arquear su espalda con tal de sentir más.

-¡Nnh! ¡Ah!- gemía como si su vida dependiera de ello. Manoseaba aquellos pectorales y abdomen que tenía frente a ella. De la nada una mano dejó de acariciar su espalda, ahora se había metido entre su ropa interior y su trasero. El peli naranja ansioso por quitarle ése mini short, su mente fue leída, ella misma se levantó un poco, bajando su ropa interior junto con el mini short, dejando a Brick con los ojos un poco más abiertos de lo normal, levantó los brazos deshaciendo la coleta alta que se había hecho justo después de salir de la ducha, su cabello cayó como si fuera una tela de seda alrededor de su cuerpo, deslumbrado por tanta belleza se quedó boquiabierto, otra cosa que lo dejó boquiabierto, fue verla llevar su mano hasta su sexo, metió sus dedos, cerró sus ojos, apretó los labios, luego soltó un suspiro, segundos después empezó a masturbarse frente a él.

-Brick… mmh… ah… Bri… Brick…- decía una y otra vez su nombre tan eróticamente, incluso su pose y todo de ella… era tan erótico. Se inclinó hacia él, besando sus labios, introduciendo su lengua y jugando el uno con el otro. Con su mano libre, Momoko fue en busca del miembro de su acompañante. Con ése short que más bien parecía pijama, fue fácil meter mano, Him reaccionó, acariciaba sin saber qué hacer; alejó su mano de ahí e hizo lo mismo que ella, lo tomó con su mano derecha, subiendo y bajando con lentitud. Ahora él fue quien se inclinó, besando los pezones de la chica. La ojirosa se acercó todavía más, dejando de masturbarse, frotó el pene de él contra su entrada.

-Ah… se siente… bien…- susurró echando la cabeza para atrás. En cambio él, recargó su cabeza en su pecho, los dos mantenían sus ojos bien cerrados, disfrutaron aquellas exquisitas sensaciones placenteras que se otorgaban. Ella siguió con su labor de auto-satisfacerse, pero esta vez aumentando el ritmo, al igual que él.

-Momo… Momoko…- tragó saliva, apoyado con un brazo sobre la cama. Los dos llegaron al orgasmo con un grito ahogado, ella siendo chorreada por semen de él y él viendo como sacaba sus dedos embarrados de su esencia, tomó su muñeca y lo lamió, clavando su mirada en la de ella, después ella lo abrazó, él lo hizo también, jadeando en su oreja, mordió su lóbulo, él optó por masajear sus senos, acudiendo a la acción de seguir frotando sus sexos, hasta que el miembro de Brick volviera a estar erecto, continuaron con besos interminables y algunos fugaces.

-Ya es… nhn… hora- dijo entre gemidos Brick, ella asintió. La mochila estaba a un costado de la cama, buscó entre sus cosas, hasta que dio con el condón. Recostó a Momoko debajo de él, se puso el preservativo, acomodó sus piernas a cada lado de él, se acercó a su rostro sin decir ninguna palabra. El nerviosismo la invadió, comenzó a temblar, su mente se llenó completamente de dudas. El portador de iris color rojo lo notó, deteniéndose por completo de su acción.

-¿Qué ocurre…? Podemos detenernos ahora…- Tener sexo no era necesario, con poder verla y tocarla un poco, platicar e intercambiar sonrisas, estaba conforme con eso.

-Es que… ¿De verdad quieres a una chica como yo…?- le dieron ganas de llorar sólo de pensar en eso, en que sólo sería esta vez y en unos días él desaparecería sin decir nada.

-¿Pero qué dices?- no le encontró sentido a la pregunta.

-Que yo… soy un poco estúpida, soy chiflada… soy aniñada, no soy madura para nada… suelo ser celosa, a veces me entra lo bipolar… Estás… ¿Estás bien con todo eso?- se cubrió sus ojos llorosos con el dorso de sus manos. El temblar de sus labios tan sólo indicaba que lo que decía no era una broma.

-Momoko… eso- lo interrumpió.

-Hay más chicas, bonitas y con una buena figura… yo no soy nada comparada con ellas… En realidad… tú no quieres estar conmigo… ¿Cierto?-

-Lo que dices no tiene sentido, tonta- dejó de ocultarse, observando su mirada seria y a la vez algo molesta.

-Yo… jamás había sido así con una chica… nunca había llevado a alguien al cine, ni siquiera ir a recogerla a su trabajo, en mi vida había hecho algo así, hasta que te conocí…- un tono rojizo abarcaba sus mejillas de chico malo, la dejó sin palabras y a la vez con ansias de que ésa faceta de él, no se borrara de su memoria.

-Era la primera vez, que yo… quería sorprender a una chica, y que ella sólo me mirara a mí… he estado enamorado de ti desde que teníamos alrededor de 16 o 17 años… - a punto de decir algo, emocionada por lo que le acababa de decir, ahora él la interrumpió.

-Yo también suelo pensar de esa manera… que tú estás conmigo sólo para pasar el rato, y luego aparecerá Hinata y te irás con él, olvidándote de mí, como si jamás hubiera existido… yo también tengo miedo, Momoko… pero ¿Qué puedo hacer? ¿Decirte que no te acerques nunca jamás a él? No lo harías… porque él forma parte de tu corazón y memoria… no puedo hacer nada… no puedo regresar el tiempo- todo lo que había salido de su boca habían sido de un ataque de sinceridad. Por primera vez, se sintió la persona más egoísta en el planeta.

Sólo una vez ha pensado en Hinata mientras estaba con él, y lo consideró como la peor cosa que haya podido hacerle a alguien a quien quiere.

-Brick… yo… te quiero, te quiero mucho, demasiado… es por eso que quiero hacer esto contigo… quiero estar a tu lado para conocer hasta tu último defecto y virtud… desearía haberte conocido desde mucho antes… - utilizó sus brazos para rodearlo, él correspondió, las dudas se habían aclarado, ya no había nada que temer. Sabían que contando el uno con el otro, podrían superar cualquier reto que les pusiera la vida. Tal vez decir eso era demasiado precipitado, pero… así lo sentían.

-Entonces… ¿Lo haremos?- preguntó él.

-Brick… ya estamos más para acá que para allá, ven aquí… y sé amable… ¿Sí?- le dijo tímidamente. Him le sonrió con ternura, sin ser capaz de entender… ¿Cómo había tanta perfección en una mujer…?

-Está bien… aquí voy…- Momoko se agarró bien de su espalda, encajó un poco las uñas a pesar de que todavía no sentía absolutamente nada. El miembro del chico empezó a entrar lentamente, llegando a un punto donde ya no podía ir más allá.

-Dolerá un poco…- le susurró en el oído, ella movió la cabeza asintiendo. Sobrepasó esa barrera que no lo dejaba pasar, sintió como algo dentro de ella hubiese sido quebrado, un dolor horrible pareció afectar su cuerpo. Besó a Brick tratándose de olvidar de lo que sentía, mordió sus labios, el chico miró que salió un poco de sangre allí abajo, sentía que pasaba por el mismo dolor sólo con verla.

-Voy… voy a moverme…- de nuevo asintió. Se movía en un lento vaivén, una sensación agradable se fue apoderando de ella, que incluso empezó a mover sus caderas junto a él, volvió a sentir placer, Brick la excitaba de sobremanera. Sus embestidas cambiaron su ritmo a uno más rápido.

-Br… ¡Brick! ¡Ahmm!- gemía la chica que creía que en algunos minutos estaría tocando el cielo, pero antes de eso, detuvo al ojirojo, sacó el pene del chico y lo acomodó como al principio, recargado al respaldo de la cama, el chico de la gorra roja, sin entender, jadeaba. Observó sus movimientos, y sonrió de medio lado.

-Por éste momento… mandaré yo- se sentó encima del miembro erecto de él, saliendo un gemido cuando lo hizo, se apoyó en sus varoniles hombros y él tomó su cintura, ayudándole a subir y a bajar. Ella seguía moviéndose y él aprovechó para estrujar uno de los pechos que rebotaban casi encima de su rostro.

-Momoko… ¡Argh…! Se siente… de maravilla…- la atrajo a sus labios, besándolos como si fuera un animal hambriento de su presa, la chica aumentó la fuerza con la que bajaba. Sentía un cosquilleo en su vientre, como si algo se acercara, y así fue, compartiendo por segunda vez sus orgasmos. Brick salió de ella y ella se tumbó encima de él retomando el oxígeno perdido, cada quien con su cuerpo empapado en sudor, rodó quedando al lado del chico, él se encargó de tirar el preservativo ya usado y buscó algunas servilletas para limpiar su miembro. Momoko lo miraba con una sonrisa en el rostro.

-¿Qué?-

-De verdad me gustas mucho, idiota- sonrojada, confesó. Tomó una sábana y tapo sus cuerpos, acostándose.

-A mí me gustas aún más- la abrazó por encima del hombro y ella se acurrucó en su pecho. Acarició el largo cabello color zanahoria, mimándola como niña pequeña.

-Quiero estar a tu lado mientras sigas cambiando, Momoko… por favor... déjame ser el dueño de tus sentimientos…- la chica levantó la vista sin entender aquellas palabras tan románticas que le estaba diciendo.

-¿Quisieras… ser mi novia?- abrió la boca, quedándose sin aliento, sintió que le brillaron los ojos, sus labios temblaron, quería gritarle que sí, pero el sí, se le atoró en la garganta.

-No puedo seguir siendo tu amigo con derechos… no quiero seguir siéndolo…-

-Brick… si quiero, quiero ser tu novia- empezaron su relación oficial con un dulce beso. La chica de iris rosa lo abrazó llevándolo a su pecho, sorprendido por su acto, la abrazó por encima de su barriga, una felicidad extrema los invadía. Como si un deseo se volviera realidad… así se sentía. Sus ojos se cerraron, exhaustos, trataron de dormir, mañana sería un día nuevo, mañana compartirían su felicidad con los demás…

En cambio… Momoko, miraba la enorme ventana abierta, las cortinas eran movidas por la brisa de la noche, Brick dormía junto a ella, aún abrazándola, acariciaba las hebras de cabello regadas sobre la cama, la luna hoy parecía brillar, pero lo daba la sensación de que mañana no lo haría de la misma forma… algo en su corazón decía que vendría un suceso inesperado… como la calma antes de la tormenta, así se sentía el interior de la Akatsutsumi.


He vueltooo :D bueno :I aquí tienen su lemmonada e.e no saben lo díficil que fue escribir un lemmon tres veces ¡TRES VECES! vayamos al grano XD gracias por sus reviews, ahora pienso en la continuación XD y cero que ya vamos a cumplir un año con este fic O.o ala T.T que rápido pasa el tiempo. Vengo a decirles que publicaré otra historia Momoko x Brick x3 esperenlo c: Oh por cierto, hice una imagen de portada para el fic xD es ésa de la esquinita color rosa ._. está algo sencilla, espero les guste, las imágenes que usé no me pertenecen en absoluto.

Lia-sennenko: mi review #1OO o: mil gracias c: te harás inmortal e.e xD que bien que te rias de mi fic c: yo también lo hago ._.

dickory5: perdón T.T es que intentaba sacarle continuación al cap. anterior, pero al final decidí dejarlo así, espero que este cap te guste :D

powerdark: jajajaj muy buena tu conclusión XD

Karla-20: bienvenida al mundo de kurousagii y sus fic's raros :DD me has leído la mente XD justamente en este cap pensaba poner las edades e.e ¿me estás espiando e.e? XD he aquí el lemmon espero tus comentarios:)

BlossxBrick1130: lo sigooo:) espero te guste este cap c:

Sora Eucliffe: Oh calma T.T espero llegar al 15O tal vez seas tú :D que bien que te agrado el cap anterior xD aquí está tu tan esperado lemón x3

blossXbrick: yeeey que bueno que se rían un rato con el fanfic xD sobre los pechos ._. creo que jamás sabremos lo que piensan en realidad los hombres .-.

Eeen fin, seguiré viendo Arakawa Under the Bridge a punto de dar las dos de la madrugada, he actualizado, el fic ha pasado a Rating M e.e ya saben porque e.e, les deseo una feliz navidad y año nuevo yeeeey, porque no creo que suba cap hasta enero xD pórtense mal, háganlo bien y nieguenlo todo. Kurousagii ¡Cambio y fuera!