Disclaimer: Los personajes no me pertenecen a mí, sino a la genial Jane Austen y a sus descendientes.
Segundas Oportunidades
Capítulo 14: Buena opinión
A la mañana siguiente, Lizzie le dio a su compañera un recuento de la conversación que había escuchado en el pub. Rhiannon soltó una carcajada al escuchar como Lizzie había bañado en cerveza al joven
—¿Y qué piensas hacer? —Preguntó Rhiannon, después de escuchar la historia completa. Lizzie se lanzó de espaldas sobre su cama recién hecha.
—No sé, Darcy no quiere saber de mí —respondió, tomando un cojín y abrazándolo —. Pero sé que tengo que decírselo. Él tiene derecho a saberlo.
—En eso tienes razón, pero ¿cómo vas a hacerlo si él no quiere hablar contigo? —Le preguntó la práctica Rhiannon.
—No sé, tengo que encontrar una forma de que m escuche. Un megáfono podría ser útil —bromeó Lizzie, haciendo que su amiga se riera sonoramente. Al menos Lizzie había recuperado su sentido del humor. —Bueno, ahora tengo que irme, quedé con los amigos de Amanda para probarme hoy.
—¡Qué te vaya bien! —Sonrió Rhiannon, mientras Lizzie tomaba sus cosas. —Yo tengo que juntarme con unos compañeros a
"Hay algo que me sigue molestando; Darcy mencionó a un tal Jimmy Stevens, y Green dijo que Darcy había hecho que lo expulsaran. ¿Estarán relacionados?", se preguntó Lizzie mientras tomaba su guitarra y el amplificador del suelo. "No puedo evitar pensar que sí lo están, pero no sé cómo puedo averiguarlo."
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Los amigos de Amanda fueron muy amables con Lizzie durante el ensayo. Como era la primera vez que tocaba con ellos, la chica cometió varios errores al tocar y cantar, que ellos pasaron por alto, sabiendo que con el tiempo mejorarían. Además, su garganta no se había recuperado por completo después de su enfermedad.
—Llevas un buen tiempo sin cantar, ¿verdad? —Preguntó Olivia cuando se detuvieron para descansar, tendiéndole una lata de bebida.
—Bueno, sí… y acabo de salir de un resfriado —contestó Lizzie, aceptando la lata. Olivia le sonrió, y asintió con la cabeza, comprensiva. —Entonces, ¿me aceptan? —Inquirió Lizzie, nerviosa. Esperaba que la aceptaran en la banda, llevaba meses deseando tocar con alguien.
—Bueno, eres lo mejor que hemos encontrado hasta el momento —señaló Edward, tomando una lata de la mesa —. Y Richard, tan eficiente como siempre, nos consiguió una tocata dentro de dos semanas en The Cave. Necesitamos urgentemente una cantante.
—Lo que quiere decir que te quedas —añadió Christopher, que acababa de volver al garage donde estaban ensayando con una fuente de papas fritas en las manos —. Mi amigo no es muy directo para decir las cosas, tendrás que acostumbrarte. Te pasaré las letras de las canciones que queremos tocar, y necesito que me digas cuanto antes si crees que no vas a poder llegar a algunas notas. Y deberías cuidarte la garganta antes de la tocata, en los ensayos da lo mismo, pero no podemos tenerte desafinando en el escenario.
—Está bien… —murmuró Lizzie, sintiéndose ligeramente apabullada por la atención que le estaban prestando todos —. Muchas gracias por darme una oportunidad —agregó, sonriéndoles alegremente.
—De nada, si fueras mala ya te habríamos echado a patadas de aquí —contestó secamente Olivia, tomando un puñado de papas fritas de la fuente.
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Darcy estaba paseando con O'Sullivan y Susan por la ciudad. Los dos habían notado a su amigo muy deprimido por las últimas semanas y lo habían invitado a conocer una tienda de música que se había abierto en una callecita llena de cafés y tiendas modernas. En un principio Darcy no había estado muy convencido de ello, pero los dos le habían insistido durante un buen rato para que les hiciera compañía.
—El otro día encontré unos vinilos buenísimos —le dijo Susan, mientras caminaban hacia la tienda —. Es un poco más allá, pero hay una…
Darcy no escuchó el resto de la oración de su amiga, porque mirando las guitarras que estaban en la vitrina de una tienda de instrumentos. Se veía que eran de buena calidad, y entró para probar una de ellas. El dependiente de la tienda lo atendió amablemente, explicándole las diferencias entre los modelos y nombrándole a famosos cantantes que habían usado esos modelos.
—Gracias, no quiero tomar una decisión ahora, pero vendré otro día —dijo Darcy para quitárselo de encima, antes de salir de nuevo a la callecita. Le molestaba cuando la gente trataba de forzarlo a hacer algo. Recordaba el lugar que Susan le había señalado y enfiló hacia ahí rápidamente. Sin embargo, algo lo obligó a detenerse; una figura menuda que estaba parada unos metros delante de él. Una figura menuda que se parecía mucho a Lizzie.
Lizzie también lo vio, y detuvo su camino, sin poder creer que se había encontrado con él en el lugar menos esperado. Ignorando a su amiga, caminó apresuradamente hacia la alta figura que estaba fuera de la tienda.
Antes de que Darcy pudiera reaccionar y entrar a la tienda, Lizzie lo tomó del brazo con firmeza. Darcy se dio vuelta, encontrándose con la mirada determinada de la chica.
—¿Qué quieres? —Preguntó, conjurando todo el desprecio que fue capaz. Lizzie se limitó a apretar los labios frente al desdén que el joven le demostraba.
—Anoche estuve en un pub… y escuché algo que creo que debes saber —le respondió ella, con su característica determinación —. Al parecer, lo de Green fue parte de un plan suyo para ganar una apuesta. Estaba coludido con Car…
—Y supongo que tú no tuviste nada que ver, con ese mensaje que me mandaste, diciéndome que te fuera a ver —respondió él, apretando los labios. Lizzie lo miró extrañada, sin saber de qué estaba hablando el joven.
—¿Mensaje? ¡Yo no te mandé ningún mensaje! —Protestó Lizzie, luego de unos segundos, soltando el brazo de Darcy por la sorpresa que le había causado esa información.
—No mientas, no te queda bien, tú nunca has sido mentirosa —replicó Darcy, con un dejo de desdén. Lizzie se paró al frente de él, impidiéndole la entrada a la tienda.
—Exacto, yo nunca he sido una mentirosa, y lo sabes perfectamente —le dijo ella, muy seriamente —. En cambio, tú te equivocas al juzgar a la gente, y ahora te equivocas conmigo —añadió, empujándolo para volver con Amanda. Darcy la detuvo con un comentario que le heló la sangre.
—Y tú sabes que cuando una persona pierde mi buena opinión, la pierde para siempre —declaró él a su vez, antes de entrar nuevamente a la tienda de discos.
Lizzie le dedicó una mirada de rabia, y se dio media vuelta. "Por mí, puedes irte a la mierda, tú y tu buena opinión", pensó indignada. Tomó la guitarra y el amplificador de las manos de Amanda y se alejó caminando rápidamente.
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Darcy no les dio ninguna explicación a sus amigos de por qué se había demorado tanto en volver con ellos, y ellos entendieron que lo mejor era no preguntarle nada. Sin embargo, después de un rato el humor de Darcy mejoró bastante, y los tres pasaron una tarde muy agradable.
—La novia de uno de mis amigos toca en una banda, y van a tocar en The Cave en dos semanas. ¿Les parece ir a verlos? —Sugirió O'Sullivan, mientras tomaban un café en uno de los salones de té que quedaban por ahí cerca.
—Sí, claro, puede ser entretenido —se apuntó Susan, mientras examinaba distraídamente las compras de Darcy; una serie de vinilos de Bob Dylan y The Rolling Stones —. ¿Qué dices tú, Darcy?
—Que puede ser una buena idea, yo voy si ustedes van —musitó Darcy, pensando que tenía que buscar todas las formas posibles de distraerse y no pensar en Lizzie.
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Lizzie estaba sentada sobre su cama, terminando de responder las preguntas de una guía de lectura que le habían enviado de tarea, cuando su teléfono comenzó a sonar. Estiró una mano para tomarlo, y se sorprendió mucho al ver que era el nombre de Georgiana el que brillaba en la pantalla. No había hablado con ella y estaba segura de que la chica estaría furiosa con ella.
—¿Aló? —Contestó, extrañada. — ¿Pasa algo, Georgie?
—Supe lo que pasó con mi hermano, lamento no haberte llamado antes —escuchó la voz de la muchacha desde el otro lado de la línea —. Sabes que mi hermano es un cabezota y todo eso, pero ya se le pasará.
—Espera, ¿tú no crees que yo sea una bruja mentirosa? —Preguntó Lizzie, abriendo los ojos como platos al oír eso de parte de su amiga, al menos alguien confiaba en ella —. Porque tu hermano me dejó muy claro que eso es lo que piensa de mí.
—Bueno, tengo que reconocer que al principio me enojé un poco, pero reflexioné acerca de eso —le explicó Georgiana, con el tono serio que usaba cuando quería parecer mayor —. Tú no eres así, Lizzie. No serías capaz de hacerle algo así a mi hermano por nada en el mundo.
—Al menos alguien cree eso —bufó Lizzie, apoyándose en su almohada. Una súbita inspiración llegó a ella. —Georgie, tengo que hacerte una pregunta acerca del colegio donde estaba Darcy. Supongo que sabes quién es Thomas Green, pero ¿tienes idea de quién es Jimmy Stevens? —Escuchó como Georgiana reprimía un gritito al otro lado de la línea. —¿Qué pasa?
—Jimmy fue la causa de que Darcy dejara ese colegio —explicó Georgiana, con la voz grave —. O al menos, eso es lo que dice él. Cuando le pregunté por él, me contó que se trataba de un chico que fue víctima de bullying por parte de varios chicos de ese colegio, especialmente Thomas Green —Lizzie se mordió los labios, escuchando la historia atentamente —. Mi hermano trató de detenerlos muchas veces, pero él no podía acompañarlo todo el tiempo. Bueno, este… Jimmy intentó suicidarse en el colegio, unas semanas después de una broma cruel que le hizo Thomas Green, acompañado de su grupito. Cuando sus padres fueron a buscarlo al colegio, Darcy se atrevió a acusar a Green de haber llevado a Jimmy hasta ese extremo.
—¿En serio? —Murmuró Lizzie, con el corazón en un puño. —¿Qué hicieron después?
—Bueno, los directores del colegio hicieron la investigación pertinente, y expulsaron a Green después de que varios otros alumnos acusaran a Green de ser un matón —dijo Georgiana, con un tono que le dejaba claro a Lizzie que ahí había algo más.
—Entonces, ¿por qué Darcy se fue del colegio? — Preguntó Lizzie, que estaba muy interesada en lo que estaba escuchando. —Digo, echaron a Green, eso debería haber terminado con el asunto.
—Lo que pasa es que los amiguitos de Green siguieron molestando a los chicos menores. Mi hermano trataba de defenderlos, pero ellos eran más y en una ocasión lo golpearon entre todos. Cuando mi hermano trató de denunciarlos al colegio, no le hicieron caso, y él decidió que no quería saber nada más de ese colegio. Se fue diciendo que no se podía hacer nada contra esas situaciones si no se atacaba el problema a fondo —le explicó Georgie, dejando a Lizzie con la boca abierta.
—Dios mío… —murmuró Lizzie, después de escuchar la historia. Ahora entendía por qué Darcy desconfiaba de Thomas, y se insultaba mentalmente por no haberle preguntado sus razones. Si lo hubiera hecho, no habría caído en ese estúpido juego. —No puedo creer que fui tan tonta. Tengo que hablar con él.
—Lizzie, todo lo de ustedes está muy reciente. Deberías esperar un poco y dejar que mi hermano se calme —le dijo Georgiana, que conocía muy bien el temperamento de su hermano.
—Está bien…—aceptó Lizzie a regañadientes, arrugando el ceño como una niña a la que le niegan algo que quiere —. Cuéntame, ¿cómo está todo en Meryton?
Entonces, Georgiana se embarcó en un largo recuento de las novedades en su ciudad, contándole las novedades de sus amigos y familias. Georgiana adoraba al pequeño Henry, y acompañaba a Lydia y a Kitty a cuidarlo, aunque cuando Wickham estaba de visita, prefería mantenerse alejada. Divirtió a Lizzie contándole historias de su sobrino.
—Gracias por llamarme, Georgie —agradeció Lizzie, un rato después. Con las historias de Georgiana, se había olvidado de Darcy y todo el problema entre ellos. —Tengo que ir a cenar, hablamos otro día. Cuídate. — Se despidió, antes de colgar el teléfono.
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Fitzwilliam Darcy se caracterizaba por ser una persona muy orgullosa, pero nunca antes su orgullo lo había herido tanto como en esos momentos. Casi deseaba haberse dado media vuelta afuera de la tienda y haberle dicho a Lizzie que le contara su lado de la historia. Pero no lo había hecho, y se arrepentía por ello.
—Darcy, ¿qué pasa? —Preguntó Gavin, que estaba sentado a su escritorio, revisando un grueso tratado de anatomía. —Llevas como mil horas mirando esa página.
—No es nada —gruño Darcy, cerrando el libro —Creo que voy a salir a correr un rato, necesito despejarme. Además, el entrenador sugiere que corramos dos o tres veces a la semana, para fortalecer las piernas.
—Okey, no tienes que explicarme tanto —lo cortó su compañero, mientras Darcy sacaba su ropa de deporte de su clóset y se introducía en el baño para cambiarse—. Que te vaya bien —agregó unos minutos después, al sentir que Darcy salía del baño y se dirigía a la puerta.
Darcy se limitó a responderle con un ligero gruñido, antes de cerrar la puerta a sus espaldas.
¿Les gustó? Parece que Darcy no quiere dar su brazo a torcer, y no está dispuesto a escuchar a Lizzie. Ella ya sabe qué fue lo que pasó, y quien es el culpable de todo. ¿Logrará ella decirle lo que pasó o lo descubrirá él por su cuenta? Por cierto, ¿qué les parece la historia de Darcy y Green? El tipo es un aunténtico matón de lo peor, ¿no creen que Darcy debió contarle eso a Lizzie?
Gracias a quienes dejaron reviews, o agregaron la historia a sus favoritos/alertas, y a quienes leen desde las sombras.
¡Hasta el próximo capítulo!
Muselina
