El tiempo parecía detenerse. Los dos hombres se miraban fijamente sin decir nada. Ojos azules contra ojos negros. La batalla se acercaba y nadie podría detenerla.
Los ojos de Trunks parecían atravesar su cuerpo. Goten aceptó toda la culpa con un solo movimiento: bajar la cabeza.
—¿Cómo pudiste? —dijo Trunks finalmente, con una voz que fácilmente aterrorizaría a cualquiera.
Goten se estremeció por dentro. Apretaba fuerte sus labios y trataba de contener el llanto y de arrodillarse ante él para suplicarle disculpas.
—Te juro que yo no quise..
—¡Maldito traidor! —Trunks lo sostuvo del cuello mientras que lo miraba de forma amenazante —la tocaste... eso nunca te lo perdonaré.
Los ojos de Trunks se encontraban rojos y con algunas lágrimas que luchaba por no derramar. Por su parte, Goten intentaba con todas sus fuerzas respirar. Lo miraba con la cara desencajada, como si fuese el peor monstruo del universo. El menor aceptó la culpa y todo ese rencor que desprendía, por lo que único que hizo fue dejar de luchar.
Ante esto, Trunks decidió soltarlo sin delicadeza alguna. Estaba furioso y triste, enojado y decepcionado.
—Mi único error fue.. enamorarme de ella —susurró Goten una vez que finalizó de tocer.
—¡Es mi hermana, bastardo! —Trunks se acercó y lo observó con una furia incontenible —la conoces desde que es una bebé.
Claro que lo sabía. La conocía desde que ella abrió los ojos al mundo, pero no pudo evitar lo que vino después. Sentía cosas tan fuertes por Bra que tenía ganas de arrancarse las extremidades por fijarse en ella. La dulce hermana de su mejor amigo.. o mejor dicho, ex mejor amigo.
Comenzó a llorar fuertemente mientras agarraba su cabeza. Por fijarse en Bra ahora perdía la amistad con Trunks, aquel que fue su mejor amigo por más de una década.
—Lo siento tanto —dijo entre llantos.
—¡Cállate! —le contestó Trunks. El hijo de Vegeta no pudo contenerse y comenzó a golpearlo nuevamente. Una y otra vez. Una y otra vez.
Goten sangraba profundamente, pero no podía hablar. Aceptaba cada golpe que le daba Trunks porque se lo merecía. Jamás debió acostarse con Bra Briefs.
Capítulo 14
Terminó de colocarse su adorado vestido lila y se admiró en el espejo. Nadie podía dudar de que Bra Briefs poseía una belleza innata. No había ninguna persona que no elogiara sus atuendos, maquillaje e inteligencia. Era su cumpleaños número veinte y deseaba estar radiante. De repente, se sentó en su cama y se puso a pensar en cuanto había crecido. Parecía que hace días atrás era una adolescente con mal humor que deseaba aniquilar a sus compañeros por mirarla de más. Recordaba cuando era una pre adolescente y acompañaba a su madre al laboratorio y trataba de inventar algo para hacerle bromas a su hermano. Cuando era una niña que no se separaba de su padre y éste no le quitaba el ojo de encima para que no se golpeara.
Y sobretodo recordó como Inno solía acompañarla en estas fechas importantes. No pudo evitarlo: comenzó a llorar. Lo extrañaba más que nunca y deseaba con todas sus fuerzas que se encontrara allí con ella. Sintió un ligero golpe en la puerta y eso hizo que se secara las lágrimas con brusquedad. Respiró profundamente para calmarse y se enderezó para abrir la puerta. Lo que vio la hizo sonreír: su hermano se había puesto el traje que ella le había regalado para Navidad.
—Siento llegar algo tarde, es que tuve problemas en el trabajo —sonrió —¡Feliz cumpleaños!
Trunks la abrazó con fuerza y ella le agradeció. En un segundo, su hermano salió de la habitación para traerle un oso de peluche gigante. Bra abrió la boca sorprendida. A pesar de tener veinte años, ella seguía amando los osos de peluches.
—¡Muchas gracias, Trunks! —sonrió —es precioso —abrazó al peluche y lo colocó en una silla.
—Eso no es todo.
Bra lo observó extrañada al ver cómo él sacaba de su bolsillo una llave y la introducía en el pecho del oso. Era como una pequeña caja fuerte. Trunks sacó un marco con una foto. Bra la tomó y no pudo evitar soltar una carcajada. En la fotografía se encontraba ella y su hermano en Halloween, Bra vestida como vampira y Trunks como Goten. Así es, esa noche su hermano se había vestido como su mejor amigo y viceversa.
Quiso decirle algo, pero las arcadas se apoderaron de ella. Corrió al baño y no pudo evitar vomitar. Le había pasado la última semana y no tenía idea de que le sucedía. También experimentaba fuertes dolores de cabeza y más hambre que de costumbre. ¿Qué rayos sucedía? No se lo había contado a su madre porque no quería preocuparla, ya que sabía que ella exageraría las cosas.
—¿Estás bien? —le dijo su hermano una vez que le soltó el cabello.
—Sí, nada de que preocuparse —contestó a la vez que finalizaba de lavarse el rostro y cepillarse los dientes. ¡Diablos! Tendría que retocarse el labial.
—¿Tienes otros síntomas? Podría acompañarte al hospital para que te revisen —Trunks comenzaba a preocuparse.
Negó con la cabeza y le mintió. —No es nada, tranquilo. Porque así era. En el fondo de su mente tenía una ligera sospecha de lo que le sucedía, pero apenas lograba aparecer el pensamiento, lo negaba con fuerzas. Ella no podría. Claro que no lo estaba.
—Puedes irte —Bra simuló una sonrisa —estoy perfectamente bien.
Trunks hizo una mueca pero hizo lo que su hermana le pedía. Lo mejor que podía hacer era retirarse para que Bra no lo echara a patadas.
La muchacha se retocó el labial rojo y trató de sonreír normal. El dolor de cabeza volvió a ella y decidió tomarse una aspirina, esperando que funcionara cuanto antes. Esperó unos minutos acostada y cuando por fin se le fue un poco, decidió que luego de su fiesta iría a la farmacia para que le recetaran algo más fuerte. Sabía que el dolor y las náuseas regresarían.
Oyó la voz de su madre llamándola para que atienda a sus invitados. Después de todo, se encontraban allí solo por ella. Suspiró con fuerza, alisó su vestido y bajó las escaleras.
Sonrió al ver a su padre, lejos de todos y con su típica pose de no me molestes. Sin embargo, Vegeta la observó un segundo y le esbozó una pequeña sonrisa, en su idioma eso significaba "estás decente, mocosa".
Comenzó a saludar a todos sus invitados, los cuales eran bastantes. Después de saludar a Videl, divisó a la persona con la que había compartido la máxima intimidad. Goten se había puesto un traje y se encontraba realmente muy apuesto.
—Feliz cumpleaños —la saludó con un cálido abrazo —esto es para ti. Le entregó una pequeña cajita negra con un lazo dorado. Bra la abrió rápidamente y quedó enamorada cuando la vio. Era una hermosa cadena con un dije de hada, detrás estaba escrito su nombre.
Bra le agradeció y le dijo si le ayudaba a colocársela. Goten accedió y cuando sintió sus manos en su nuca, no pudo evitar sentir un escalofrío.
Para ella era fácil actuar como si no hubiera pasado nada entre ellos. Al parecer, para Goten no sucedió lo mismo. Durante gran parte de la fiesta, cuando Trunks quería iniciar una conversación, Goten le contestaba mínimamente y no podía mantenerle el contacto visual. "Soñé algo horrible que involucraba a tu hermano. Él había descubierto lo nuestro y me daba una paliza", le había dicho Goten una vez que se encontraban solos. Parecía aterrorizado.
—Tranquilo —le dijo Bra mientras tomaba una copa de agua, por las náuseas anteriores —fue solo una pesadilla.
—Fue muy real —respondió Goten —a veces pienso que sospecha lo nuestro.
—¿Lo nuestro? —Bra interrogó confundida —pero si es sólo sexo.
A Goten se le borró la sonrisa. ¿Cómo pudo pretender que ella sentía algo más? ¡Qué imbécil!
—Bra —la llamó de forma suave —t..tengo que decirte algo.
Él respiró con fuerza mientras su corazón amenazaba con salir de su pecho. Estaba seguro que ella podría escuchar sus fuertes latidos. Ya era hora. No podía ocultarlo más. Por más que la princesa no sintiera lo mismo, por más doloroso que sea, no podía seguir con eso. Si seguía manteniendo relaciones sexuales con una persona que no sentía nada por él, a la larga iba a ser su destrucción.
—Dime —le sujetó la mano.
—Estoy enamorado de ti desde hace mucho tiempo —lo dijo tan rápido que no pensó que ella pudiera entenderlo. Sintió como sus pulsaciones aumentaban y su rostro se enrojecía —y es por eso que no puedo seguir haciendo esto.
Bra se quedó en silencio. No podía parar de pensar en qué momento había ocurrido eso, y como no había notado las evidentes señales. ¿Ella sentía lo mismo por él? Lo estimaba y mucho, pero no sabía con certeza si estaba enamorada.
Lo único que logró hacer, fue recostar su cabeza en el hombro del muchacho. Murmuró un "lo siento", pero no obtuvo una respuesta.
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Había pasado una semana sin ver a Goten. Una semana en la cual los dos habían acordado silenciosamente no seguir con sus fortuitos encuentros. Ellos se habían vuelto muy cercanos el último mes. Habían tenido sexo unas cuatro veces, siempre repitiendo el mismo patrón: Bra entraba al departamento de él, conversaban tres minutos de cualquier tema y a los segundos estaban los dos en la cama sin ropa.
Luego del acto, Goten siempre se sentía culpable y pensaba en Trunks. Por su parte, Bra no lo decía en voz alta pero tenía miedo de que su padre o su hermano se enteraran de lo que hacían. Lo único que no podían negar era que el sexo entre ellos era mágico. Tal vez se debía a su sangre saiyajin, lo que les permitía soltar un poco su fuerza sin temor de dañar al otro.
Recordó en una ocasión haber espiado una conversación de su hermano con Goten. Trunks estaba notablemente asustado, le relataba a su mejor amigo que la noche anterior una chica con la que estaba teniendo sexo, se había desmayado. Goten abrió los ojos con sorpresa y Bra quiso reír. Para su suerte, esa vez su hermano acudió a su padre. Vegeta le explicó que debido a su poder eso era normal. Lo único que tenía que hacer era tratar de controlarse. Los humanos eran una raza asquerosamente débil según el.
Sacudiendo la cabeza para ahuyentar de su cabeza esa incómoda conversación, se peinó el cabello. Ese día iba a ir al hospital para que le hicieran un diagnóstico. Las náuseas continuaban al igual que el aumento de apetito. El mismo patrón sucedía una y otra vez: se levantaba temprano, vomitaba, ingería la misma cantidad de comida que su padre y volvía a vomitarlo. Bulma estaba notablemente preocupada, por lo que prácticamente la obligó a ir al hospital. A su vez, Vegeta estaba impresionado de que su pequeña retoña comiera la misma cantidad de alimentos que él.
Dos horas después se encontraba sentada en la sala de espera. Le habían extraído sangre y como era Bra Briefs, hija de la científica más reconocida del mundo, debían entregarle los resultados ese mismo día. Ella no exigió nada de ese trato especial, los doctores lo hicieron de todas formas. Mordía sus uñas fuertemente, culpándose de no haber dejado que su madre o su hermano la acompañaran. No quería molestarlos y claramente ya no era una niña, pero de todas formas tenía un mal presentimiento.
—Bra Briefs —la llamó una doctora de mediana edad con una sonrisa.
La muchacha se levantó y saludó a la mujer con una sonrisa, tratando de ocultar su nerviosismo. Tomó asiento y esperó hasta que la doctora hiciera lo mismo frente a ella. Sostuvo unos papeles con sus manos y la miró con delicadeza. ¿Qué significaba eso?
—¿Y bien? ¿Qué me sucede?
—Estás bien —le dijo —sólo tendrás que tomar vitaminas todos los meses.
—¿Por qué? —preguntó asustada. Necesitaba que se lo dijera de una vez.
La doctora la observó profundamente. Exhaló el aire y le sonrió con dulzura, como si lo que estuviera por decir fuera la mejor noticia para una mujer.
—¡Felicidades! Estás embarazada.
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Woaaaaah! Creo que nadie se esperaba ese final. Lamento muchísimo haber tardado tanto en escribir un nuevo capítulo, sinceramente estuve ocupada con tantos exámenes de la universidad y algunos problemas personales.
No se preocupen! La historia todavía no terminó pero queda muuuy poco, creo que solo un capítulo más para que finalice.
Nos vemos pronto 3
Saludos, jaazmxn
