CAPÍTULO 9: ¡Que no somos nada!

La luz empezaba a ganar a la fuerza de la translucidez de las cortinas. Los rayos del Sol apuntaban indiscretamente a aquellos dos ninjas que estaban envueltos en sábanas.

Ella fue la primera en entreabrir los ojos.

Sintió la necesidad de hacer un estiramiento en la cama con el que sin querer hirió a su acompañante. Se tapó la boca por acto reflejo, impidiendo así gritar un "¡Mierda!".

-¡Auch!-se quejó-. Joder… Empezamos bien la mañanita…-maldijo el malherido.

Al ver como despotricaba, el terrible sentimiento de culpabilidad la invadió. Cayó en la cuenta de que le podría haber hecho daño y así, se lanzó a abrazarlo y lo estrujó fuertemente contra su pecho.

-¡Lo siento, lo siento, lo siento! ¡Perdón, perdón, Shikamaru, perdón!-se disculpaba sin siquiera pretender soltarlo.

Por actuar de forma impulsiva, ni tan siquiera se percató del lugar en el que había posicionado la cabeza de Shikamaru. Entonces él, malicioso, mordió ligeramente en el nacimiento de uno de sus senos. Aquello tomó a Temari por sorpresa, y se separó inmediatamente de él.

-¡¿Qué haces?-exclamó furiosa.

-Es que no podía respirar-mintió divertido ante su actitud. No se cansaría nunca de ver las reacciones que tenía aquella mujer a sus osadías.

-¡Idiota!-le reprochó.

Se dejó caer sobre la cama, posicionándose bocabajo, y se puso la almohada sobre la cabeza.

-Temari…-probó suerte.

-¡No me hables!-vociferó como respuesta.

Sin decir una palabra, él se agachó y besó su espalda. Desplazó su mano hasta su irresistible cintura femenina y redujo las distancias entre sus cuerpos.

-Temari…-murmuró manteniendo sus labios pegados a su piel.

Por otra parte, ella no mostró ningún tipo de queja hacia aquellas caricias, siquiera dio señales de aprobación.

Dando por entendido que no le molestaba, no se detuvo.

A hurtadillas, deslizó sus dedos por dentro de su camisa y mordió ligeramente su nuca tras retirar aquellos dorados cabellos que a ratos aborrecía por entorpecer su camino.

Bajaron a la par manos y besos recorriendo su espalda hasta llegar a la frontera límite. No obstante, cuando quiso osar tocar más allá, la muchacha se giró, absolutamente acelerada y agarró sus manos impidiéndole continuar.

Se volteó para mirarla a los ojos y tras encontrarse sus miradas en el abismo, Temari no fue capaz de frenar sus impulsos.

Alcanzó sus labios y enredó sus manos en su cuello, tumbándolo sobre ella. En un acto habilidoso y frenético él incrustó sus dientes en su cuello y ella, cegada por el éxtasis de la situación, no hizo más que incitarlo a seguir.

En el momento en que sintió el extremadamente ardiente contacto de su lengua con su esternón, arqueó la espalda; rabiosa, sin poder aguantar más aquella molestia que le suponía el tratar de evitarlo, el querer y saber que no era correcto prolongar mucho más aquellos encuentros.

Temiendo que los alcanzara el tiempo, Shikamaru se deshizo de los shorts de aquella bella dama junto con la siguiente capa de fina tela con encajes.

De reojo, pudo ver que él ya tenía preparado el armamento y no quiso mirar más.

Cerró los ojos nuevamente y echó la cabeza hacia atrás.

Para entonces, Shikamaru ya había predicho aquello y había cubierto con sus manos sus sensibles pezones del roce con la tela de la camiseta.

-Es genial que ya no lleves sujetador… Desabrocharlo no es más que un coñazo-refunfuñó antes de ponerse manos a la obra con el sexo oral.

-No lo nec-paró en seco al sentir que la humedecía con su saliva-. ¡Joder!-se agarró a la cabeza del amante. Ese condenado había aprendido tremendamente rápido-. No lo necesito para pasar noches como la de hoy en esta casa…-pudo decir finalmente.

-¿Porque de todas formas te lo acabo quitando más tarde o más temprano?-sonrió altivo.

-No, porque no hay variedad de hombres a quien pueda enseñárselos si me quedo aquí… ¿Para qué, si solo lo verás tú?-lo retó, reduciéndolo a lo insignificante.

-Muy graciosa…-lanzó las palabras en una leve bocanada frente a su entrada más húmeda. Introdujo de golpe dos dedos y notó como se estremecía de pies a cabeza. La celosía que despertaban sus juegos de lenguaje solo lo llevaría a quererla hacer desvariar brutalmente, para que así, por la fuerza, se viera en la obligación a tragarse sus orgullosas palabras en tanto le rogaba que no se detuviera, que deseaba más.

Ascendió manteniendo aquellas dos pequeñas herramientas dentro de ella, cuya exclusiva función era prepararla para la herramienta definitiva, y no se atrevió a dejar ninguna célula de su piel inexplorada.

La joven, satisfecha con su actitud de hombre que pretende hacer gozar a una mujer sin pedir nada a cambio, optó por terminar con su tortura y darle de su propia medicina.

Llevó su mano desde su espalda hasta sus abdominales y dejó caer sus finas manos hasta su distinguida erección. Palpó sobre la tela de los calzoncillos, deslumbrada por tan maravillosa fuente de placer.

Mordió su labio inferior, tremendamente excitada, víctima del regocijo de imaginar todo lo que estaba por ocurrir.

En cuanto él supo de aquel gesto formado en su cara, no pudo contenerse más.

Le mordió el cuello, agarrándose solamente de esa forma a su cuerpo, se deshizo de su ropa interior y la arrojó a un rincón de la habitación.

Hecho esto, se sujetó a la cama colocando ambos brazos a los costados de la cabeza de la rubia y preparó su miembro en su entrada para así introducirlo.

Antes de nada, queriendo así que lubricara para no tener que forzar a la hora de la verdad, rozó su glande con los labios de su intimidad.

Ella sintió lo increíblemente caliente que estaba aquella punta con cada fricción en sus pliegues, puesto que se introducía descuidadamente una pequeña parte de ésta en el acto de hacerla bajar después de la subida.

Finalmente, acabando con tanto sufrimiento y frustración por parte de ambos, la envistió con seguridad y después de escuchar el grito placentero y contemplar el arqueo brusco de ella, debido a la satisfacción, puso en marcha el mecánico vaivén.

-Esto no puede ser bueno…-deliró entre gemidos Temari en un momento dado-. Ni real…

-Por supuesto que lo es… Escúchate como gimes-le susurró al oído mientras continuaba con las penetraciones.

Obedeció. Los gemidos le salían sin ella poder controlarlos. Se enrojeció una vez habiendo concentrado su mente en percibir sus sonidos, con tal de comprobar lo que su acompañante le decía.

-¿Aun no crees que sea bueno y real?-preguntó con gran dificultad, a causa del indescriptible gozo que le provocaba permanecer atrapado entre aquellas húmedas paredes, sin separarse del hueco creado entre su cabeza y sus hombros.

-Y-yo… N-no… N-no lo sé…-corroboró entrecortadamente.

-¿No lo sabes…?-sonrió pícaramente-. Déjame que te muestre…

La sujetó con la mano derecha de la nuca y con la otra se aferró con fuerza a sus caderas. Aumentó el ritmo de las inserciones a medida que se desvanecía, encandilado por el terriblemente acogedor fuego que se desprendía de sus cuerpos, cautivado por sus cada vez más audibles clamores de inmenso deleite.

-¡Dios, Shikamaru!-enterró sus uñas en su espalda-. ¡C-creo que ya…!

-Vamos, aguanta un poco más…-musitó aparentemente plácido.

-¡No puedo, joder! ¡Esto es demasiado!-exclamó exaltada-. ¡M-me c-co…-en las últimas invasiones, Shikamaru fue capaz de sentir como una mayor cantidad de flujo que la habitual patinaba hacia el exterior-. rro…!

Cumplido su cometido de complacerla, se propuso llegar a su propio orgasmo, y a pesar de saber que ella ya había terminado, tuvo que penetrarla un par de veces más para dejarse arrastrar, también, por el placer que le significaba el hecho de hacerla suya, que vino acompañado por su tangible eyaculación.

Se apoyó en aquel irresistible busto femenino, jadeante; el sexo sí que era un ejercicio completo.

Ella lo recibió entre sus brazos, entretanto recuperaba el ritmo normal de su respiración.

-Ha estado bien…-concluyó, riendo entretenida.

-¿Cómo que bien? ¿Solo bien? ¡Qué mentirosa! Sabes que ha estado más que bien… Bastaba con detenerse a observarte.

-Anda, anda, no te hagas ilusiones…-continuó con la broma.

-¡¿Cómo que no me haga ilusiones? ¡Pero serás…!-rió haciéndole cosquillas.

-Idiota-dijo sosteniéndolo de la cara. Depositó un beso en sus labios y se reincorporó en la cama, olvidándolo tumbado en el lado de la cama.

Se puso sólo el culotte y la camiseta de tirantes con la que había dormido. Shikamaru la siguió con la vista por todo el lugar por el que se movía desde el lecho.

-Temari…-dirigió su vista a un punto en concreto.

-¿Hm?-se giró inocentemente ella.

-Tienes un culo tremendo-informó, descarado-. Ahora mismo te echaba otro polvo…

-Ya, cállate, pervertido. Con uno vas que te matas-sentenció-. Por cierto, ponte algo, ¿quieres? Nos vamos a comer por ahí ya que pedí que nos dieran el día libre-ordenó.

-¿"Nos vamos"?-repitió-. ¿Por qué no vas tú? Tengo sueño…-se abrazó a la almohada, perezoso.

-¡Excusas! ¡Hace 5 minutos no parecías tener mucho sueño, crío asqueroso!-le rememoró.

-Vale, vale, pero no grites…-cedió.

Jamás sería capaz de decirle que no a ese ejemplar de mujer…

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-¡Shikamaru-sempai!-exclamó una voz de adolescente.

-Oh, Konohamaru, ¿qué tal?-volteó para encontrarse al trío de siempre.

-¡Bien, bien!-contestó entusiasmado-. ¡Oh, Temari-san! ¡No tenía ni idea de que estaba en la aldea! ¿Cómo está?

-No me trates de usted, Konohamaru, ¿quieres?-lo recibió-. Bien, estoy bien-sonrió.

-¡A medida que pasa el tiempo te ves más y más hermosa!-la halagó, con lo que Udon, su fiel compañero, asintió con un ingenuo color rosado en sus pómulos, apoyando aquella opinión.

-¡Sí, yo de mayor quiero ser como tú, Temari!-añadió Moegi animosamente.

-Gracias, Moegi. Aunque ese "mayor" no me ha acabado de gustar…-rió.

-¡Qué suerte que os encontremos a los dos!

-¿Y eso por qué?-curioseó el jonnin*.

-Íbamos a escribir un artículo para el periódico Ninja que hacemos cada semana, ya sabes… Y nos pareció un tema interesante vuestra relación-anunció Konohamaru.

-¿Nuestra relación?-preguntaron ambos a la vez.

-Sí, llegan a nuestros oídos muchos rumores de que sois pareja-explicó la de las dos coletas anaranjadas.

-Creo que la gente de Konoha confunde muy a menudo el concepto mejor amigo con el de pareja-agregó molesta la de Suna.

-Vamos a hablarlo en algún lugar en el que podamos comer, me muero de hambre…-animó el Nara.

-¡Sí, vamos!-estuvieron de acuerdo todos-. Hoy estás de suerte… Ya hemos comido así que no tendrás que invitarnos.

-Gracias, señor, por de vez en cuando, tener un detallito con este pobre infeliz-murmuró cerrando los ojos con fuerza, juntando sus manos disimuladamente y alzando la cabeza al cielo.

-Pero de pagar mi parte no te libras, vago-anunció Temari, dándole unos golpecitos en el hombro.

-Mendokusai…

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-Así que no sois pareja, ¿huh?-bajaron la cabeza los tres, decepcionados.

-No, ¿quién demonios os ha metido esa idea en la cabeza?-rió por todo lo alto Shikamaru.

-Bueno, la verdad es que Naruto-niichan parecía muy convencido y también hablamos con la vieja Tsunade y Shizune…-respondió el sobrino de Asuma.

-Oh, ya veo, Tsunade y Shizune…-despotricó para oírlo solo su acompañante y ella misma.

-Escuchadme chicos, parece que no os han enseñado disciplina del día a día en la escuela…-suspiró el envuelto en el marrón-. No deberíais creeros todo aquello que os digan los demás, ya sea Naruto, Shizune, Tsunade, o el mismísimo Dios. ¿A caso nosotros os lo hemos dicho? No, ¿verdad…? Entonces vuestros argumentos no son para nada válidos. No tienen consistencia.

Los tres se sintieron mediocres; insignificantes de haber sido tan fáciles de embaucar por otros, a pesar de que éstos no lo hicieran con mala intención.

-Además… No sería algo que Temari y yo iríamos divulgando por ahí… Como bien sabéis ella es de Suna y yo de Konoha. Una relación entre ciudadanos de distintas aldeas podría suponer complicaciones y podría hacer colgar de un hilo la unión entre los estados… Aun más teniendo en cuenta que el Kazekage es su hermano. Así que creo que ni ella ni yo seríamos tan estúpidos, en el caso de que las habladurías fueran ciertas, repito, de contarlo a todo el mundo por simple diversión-finalizó el discurso el apuesto joven.

-Shikamaru, no hables más de la cuenta, ¿quieres? Al final vas a provocar que se lleven una visión equivocada de esta "supuesta" relación si sigues dando explicaciones…-lo regañó.

-Mujer, solo les doy la lógica con la que creo que pensamos los dos, de esta manera es más fácil convencerlos de que lo que dicen no tiene ni pies ni cabeza…-se defendió el otro.

-Bueno, es que vosotros… Se os ve tan bien juntos, hacéis tan buena pareja y… Parecéis tan felices cuando estáis juntos que no nos resultó una sorpresa que nos lo confirmaran los tres implicados-razonó Moegi.

-Además… Asuma-de inmediato tras ser pronunciado este nombre, Shikamaru levantó la cabeza para mirar al niño de la bufanda azul-. e incluso Shikaku siempre me han metido la idea en la cabeza de que cuando una mujer, por ruda y mandona que sea, cuando está con el hombre que ama, sonríe de una manera tan sincera y embelesadora que hasta a larga distancia se percibe la estrecha relación-llevó las manos a su cabeza como quien no comprende absolutamente nada y se pierde en un abismo de confusión-. Y… Y Temari… luce tan bonita cuando sonríe al estar contigo que… que yo… yo realmente pensé, bueno pensamos que…

-Muy típico de esos dos viejos…-dijo en tono bajo.

-Konohamaru-pronunció con temible voz la kunoichi experimentada-. Si bien es cierto lo que Asuma y el padre de éste-señaló al sucesor de los Nara-. te han pretendido enseñar, también existen las excepciones a tales teorías… A veces… Las personas pueden querer con locura a alguien sin necesidad de pasar a palabras mayores en cuanto al vínculo que los une. Se pueden ser grandes amigos sin ser nada más que eso. Creo que eso es lo que ocurre con Shikamaru… Digamos que es especial para mí. Me comprende y es mi punto de apoyo durante los instantes que permanezco de visita en Konoha…-añadió indiferente la potente rubia-. Además, ¿cómo podría estar con un hombre tres años mayor que yo?-formuló la pregunta retórica, ansiando persuadir a aquellos críos e incluso a su propia mente endeble.

Aquel interrogante no pasó desapercibido para el cabeza de piña. "Así que mi padre tenía razón, y es justo lo que yo también sospechaba… ¡Joder!". Se masajeó las sienes meditando sobre ello. "Le dije a mi padre que lucharía, pero si está tan segura… ¿Debería olvidarme de una vez por toda de ella? ¿Está todo perdido? No, siempre lo ha estado… No obstante yo… Quiero luchar por ella, por esto… La quiero."

-Ya veo… Bueno… Es una lástima. De verdad sería agradable que fueseis pareja. Siempre se os ha visto bien compenetrados el uno con el otro, tanto en la batalla como en los acontecimientos cotidianos…-fue esta vez Moegi quien cogió el relevo. Udon, como chico de pocas palabras que acostumbraba a ser, secundó con cada vocablo dicho por sus camaradas, pero no se atrevió a hacer más.

-En fin, lamentamos las molestias, ya nos vamos. ¡Que paséis un buen dia, Temari-san, Shikamaru-niichan!-gritaron un minuto antes de desaparecer su sombra de los cristales translúcidos del restaurante.

-No hay problema, ¡Igualmente!-coincidieron nuevamente.

-¿Eres tan poco original que necesitas copiar mis frases?-lo miró arrogante.

-No empieces una insensata guerra que sabes de sobras que perderás-contestó de igual manera el anteriormente acorralado, ahora depredador de aquella sabrosa presa.

-Bien, bien, como el señorit-

-¿Primera discusión de pareja?-bromeo una nueva venida-. ¿A quién pretendéis engañar?-cuestionó. Al parecer, había estado escuchando toda la conversación con los tres chunnin**-. Cualquiera con dos dedos de frente se daría cuenta de la terrible tensión sexual y el descomunal cariño que hay entre vosotros dos…

-Ten-Ten, cállate, mejor… Cállate-ordenó la rubia perdiendo la compostura.

-¡A sus órdenes, mi capitana!-acató la de los moños-. Solo espero que acabéis por decírnoslo claramente. Algún día…

Se sentó a acompañarlos, no obstante no probó bocado, alegando que no tenía hambre.

-¿Qué haces por aquí?-quiso saber Temari, acabando con las migajas de su plato.

-La verdad…-se sonrojó y desvió la mirada-. Había quedado con Neji para vernos aquí, es extraño que no se haya presentado aun, pero no puedo hacer otra cosa excepto esperar…

-¡Woho! Hablando del rey de Roma-anunció Shikamaru-. ¿Qué tal, tío?-le ofreció la mano para que la estrechara.

-Estupendamente, ¿y tú, genio?-imitó el gesto.

-De maravilla.

-¡Hey, tengo una idea! ¿Venís con nosotros a dar una vuelta por los puestos? Supongo que estaréis informados de que mañana es día festivo, debido a la celebración de que terminamos con la guerra tal día como hoy de hace un par de años-los invitó Ten-Ten a ir con ellos.

Neji la observó -una vez posicionado a su vera-, en un comienzo, con desaprobación, mas ciertamente el Hyuga también tenía un cierto interés por lo que se traían entre manos aquellos dos. Y… ¿Qué mejor manera que pasar un rato juntos, analizándolos?

-Claro, ¿por qué no?-se apresuró la rubia-. ¿Te parece bien?-miró a Shikamaru.

-Como tú quieras…-respondió desganado-. Al fin y al cabo, soy tu guía, tengo que ir contigo.

-Pues ajo y agua, hoy –y siempre- se hace lo que yo diga, ¡así que andando!-se levantó y lo estiró del brazo.

-¡Oe, espérate, mujer, tengo que ir pagar!

-¡Rápido, rápido!-lo acosó durante su caminata hacia las afueras del local.

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-¡Achís!-estornudó la extranjera-. Cielos, son las 6 de la tarde y aquí ya atardece…

-Así es Konoha en verano-sonrió Ten-Ten colgada del brazo del hombre de ojos plateados.

-Por mucho que sea verano hace un frío horrible por las noches-se quejó Temari.

-Es la humedad-argumentó Neji.

-No estás acostumbrada a este tiempo, y por eso no sabes cual es la ropa adecuada para ponerte, problemática…

Shikamaru se desabrochó la sudadera y se la puso por encima de los hombros a ella.

-Con eso estarás mejor.

Ella lo miró desconcertada. "Caballerosidad… Es… Tan irremediablemente encantador…"

Sin darse cuenta, los dos se hallaban a unos pasos más avanzados que sus dos amigos, quienes contemplaban la escenita.

Sujetó la sudadera en sus hombros para que no cayera y dirigió una turbia mirada al suelo, disimulando el leve sonrojo que estaba apareciendo en su fina tez.

Seguidamente, levantó la vista para descubrir sus oscuros ojos fijados ya en ella, conociendo a la perfección cada ademán, adivinando cada movimiento que estaba por llevar a cabo.

-P-pero… Oye… Shik-logró a decir antes de ser interrumpida.

-Estaré bien-posó su mano sobre la cabeza de ella, sonriente, acariciando el comienzo de su hermoso cabello.

En ese instante se sintió igual que una niña pequeña, siendo consolada por alguien mayor. No le molestó el gesto, en absoluto, es más, le pareció tierno. "Quizás esta edad que se nos da en hechos, puede superarse con la edad mental que tiene… Madurez… Sí… Él la conoce mejor que yo."

Los compañeros que iban atrasados en el camino, quedaron perplejos.

-Sabía que eran grandes amigos, e incluso bromeé a cerca de que estaba claro que sentían algo especial el uno por el otro, creyéndome, al final, que no era así, porque ellos lo negaban rotundamente, pero… ¿sabes? Cada vez me parece una idea menos estúpida. Uno no va con esas confianzas con cualquiera, y mucho menos Shikamaru o Temari. Algo hay entre esos dos, fijo-se aferró Ten-Ten al castaño, solo requiriendo que fuera su único oyente.

-Sí, absolutamente de acuerdo-ratificó éste.

Con la prenda de ropa prestada puesta adecuadamente, se descubrió aceptando el brazo pasado por su hombro, atrapándola, terminando con la escasa lejanía que había entre sus cuerpos. Y así, sujetándose a él con una mano a medias metida bajo el jersey que llevaba, no pudo evitar reír estúpidamente, como una boba enamorada, de cada palabra pronunciada por su atrayente voz.

Mas, ¿es que a caso no era nada más que eso… Una idiota enamorada? Seguramente sí, pero eso ya no se arriesgaría a decirlo. No, claro que no… Eso no iba con ella. Era toda una mujer con sus 22 añazos… ¿Cuántos tenía él? ¿19? De ninguna manera podía llegar a algo más con alguien menor de lo que ella lo era. Asimismo, se negaba a pensar que había perdido la cabeza por un chiquillo como él…

Al final, la otra pareja oficial, se dispuso a inventar una excusa para así dejarlos solos, en un intento en vano de que, de esta manera, pudieran abrir de par a par las puertas de su corazón, dejar florecer sus sentimientos sin opresión alguna.

Ignorando el verdadero cometido de aquella súbita partida, ambos, perseverando el abrazo, se perdieron cuesta abajo por las calles de Konoha, teñidas con rojizos destellos que acabarían en nada más y nada menos que la completa oscuridad; la negrura. Oscuridad a la que someterían, tarde o temprano, también, a sus más profundos y pasionales sentimientos. Por supuesto, ésta llevaría a una exánime iluminación, como lo eran los faroles en la vida real, que servían como humilde recurso. Pero dentro del alma, toda iluminación es poca, cualquier vulgar destello es insignificante, la penumbra siempre domina… Lo negro arrasa con lo blanco.

A veces, por mucho que se intente alumbrar un corazón que padece, eternamente hay un réprobo recoveco que te lleva por el camino de la amargura, que te recuerda lo feliz que fuiste y lo poco que duró. Recoveco que, nunca jamás, uno es capaz de llenar de dicha y virtuosos momentos y por lo tanto, permanece desocupado por el vacío, que con sus vastas garras, nos envuelve hasta arrastrarnos a límites inimaginables, inalcanzables para el raciocinio de una profana humanidad.


¡Aquí traigo la contiiiiiiiiiiiii! Espero que la disfrutéis... ¡El próximo capítulo ya es la fiesta!

Tengo unas ganas locas de comenzarlo... hahaha ¡me pondré cuanto antes!

Ya se acercan las vacaciones de Navidad... ¡BIEEEEEEEEEEEEEEEEN! Tendré tiempo para respirar -tiempo que no he tenido por lo general- Eso significa... ¡Tiempo para escribir! ewe

En fin... Muchísimas gracias por los agradables comentarios de todas -creo que eran de chicas-, aunque, también muchas gracias a los que leen -si es que los hay- y a pesar de todo no comentan. Yo siempre digo que lo más importante es hacer pasar un buen rato a la gente que invierte su maravilloso tiempo en leer las burradas que escribo jijijiji...

Sayo, ¡hasta el próximo! ^^