PROHIBIDO PARA MENORES DE 13 O 14 XD
PARTE X- EL DESAFÍO DEL FRANCOTIRADOR
"…si me muerdo los labios es porque extraño los tuyos." Autor anónimo.
Sanji se encontraba en la cocina preparando la merienda mientras Syra terminaba de fregar la enorme pila de trastos sucios acumulados luego de un delicioso desayuno.
Era inusual que Sanji tuviese compañía en la cocina, estaba acostumbrado a pasar largas horas en aquel lugar sin otro pensamiento ni otra compañía que los ingredientes y utensilios de su oficio, exceptuando las veces que Robin leía en silencio sobre la barra o Zoro le ayudaba a lavar platos, en general había mucha calma hasta que, la tripulación se reunía para comer. De algún modo, al igual que en Baratie, la cocina del Sunny se tornó un lugar casi intimo, un espacio de meditación donde desenvolvía su gran habilidad y cariño por cocinar.
La llegada de Syra altero tal orden, la cocina tenía una nueva visitante. Ciertamente Sanji se sentía muy feliz al respecto, aun cuando se esforzara por ocultarlo ya que no quería que Syra se sintiera comprometida a pasar tanto tiempo en ese lugar.
Aquella tarde, los sartenes desprendían llamas cuando Sanji vertía sobre ellos algún ingrediente líquido para mejorar el sabor, y Syra observaba fascinada como si se tratara de un verdadero espectáculo. Sanji caminó frente al horno y Syra frente al fregadero, de tal modo que quedaban de espalda. De vez en cuando Sanji giraba para mirarla detenidamente durante un instante y luego devolvía la mirada a los sartenes. Por su parte, Syra también volteaba para mirarlo, aunque durante lapsos más prolongados, e imaginando que el cocinero pensaría que ella es extraña, retornaba su vista al agua. Sin saberlo, ambos intercambiaban miradas, y se sentían un poco avergonzados de que el otro lo descubriera.
Era una lucha inocente, Syra fijó su vista en las manos de Sanji, pero esta vez, cuando el cocinero se giró para verla, la descubrió, ella se ruborizo y de inmediato bajo la mirada, entonces Sanji se acercó y la abrazo de la cintura. Syra podía sentir la cálida respiración de Sanji detrás de su oreja – Syra chanw, no es necesario que hagas esto, estoy acostumbrado a fregar los platos - le dijo tras darle un beso en la nuca.
- Hm, quiero ayudar - fueron las palabras que la joven pronuncio, pero en el fondo hubiese querido decirle que le gustaba pasar tiempo con él.
Encima el comedor había un plato con postre de chocolate que Syra no había terminado durante el desayuno. Sanji estiró el brazo sin apartarse de ella, y con el dedo meñique tomó un poco de chocolate, luego embarró un puntito sobre el cuello de Sya – Parece que tendré que terminar tu postre por ti - Sanji dio un chupete en la parte del cuello de la joven donde tenía el punto de chocolate. Syra cerró sus ojos mientras el labio inferior del cocinero se deslizaba por su cuello, se dio la media vuelta y estiró el brazo simulando al cocinero para coger budín de chocolate con el dedo índice, y luego, lo embarró sobre los labios de Sanji, lo sujetó por la nuca y lo beso apasionadamente.
Parecía un beso infinito. Pero, en ese preciso instante, Sanji percibió olor a quemando, entonces ambos se separaron y se dieron cuenta que uno de los sartenes desprendía humo. En toda la carrera de Sanji, era la primera vez que algo se le quemaba. Atónito apagó el fuego mientras Syra se disculpaba. Así fue que se dieron cuenta, era triste admitirlo, pero la presencia de Syra en la cocina, distraía sobremanera la atención de Sanji. Incluso, durante la mañana, Luffy y Ussop habían dicho a Sanji que la comida tenía un sabor diferente, aunque claro, se la comieron toda. Fue entonces que los enamorados acordaron verse más tarde, y Syra salió de cocina.
El Sunny navegaba por una corriente submarina a miles de metros bajo el agua, envuelto en una burbuja, Nami había explicado a la tripulación que no quedaba mucho por hacer, excepto esperar pacientemente a que ascendieran al Nuevo Mundo.
En la cubierta el ambiente estaba muy animado, Luffy y Chopper pescaban enormes y horribles monstruos de mar con una caña de pescar que parecía un juguete. Nami descansaba cerca de su naranjo con una bebida fría. Zoro limpiaba una de sus catanas con un pequeño trozo de algodón. Franky se encontraba en el taller haciendo ajustes al Mini Merry y, Robin leía un libro sentada en las escaleras.
-Oi Syra, mira esto-dijo Ussop al ver a la joven salir de la cocina.
-¿De qué se trata?- la expresión de Syra denotaba su curiosidad.
-En mi nueva arma súper poderosa "Kabuto Avanzado"-dijo Ussop mientras señalaba una especie de resortera gigante con mira de francotirador.
-Sugoi Ussop, pero ¿Qué tan poderosa es?- cuestionó Syra.
Ussop sonrió maliciosamente – solo mira esto - entonces estiró la banda elástica mientras apuntaba a una enorme roca que se encontraba a gran distancia - ¡AGEHA RYUUSEI! - dijo al momento que la carga salía disparada y destruía la enorme roca. Los ojos de Syra brillaban como estrellas, entonces Luffy y Chopper se acercaron llenos de curiosidad.
-Eres un gran tirador Ussop, pero yo soy mejor - Syra desenfundo su fusil -¡ EXPLOSIVE SHOT TWISTED!- y sin cargar su arma disparó, la explosión fue tan estruendosa que parecía el rugir de un enorme cañón, entonces una roca que se encontraba aun más lejos explotó y quedó hecha añicos.
-¡SUGOI!-dijeron todos los presentes. Syra se llevó la mano a la cabeza y una gota de sudor se resbaló de su frente – jeje- dio una sonrisa tímida –creo que ganaste Ussop – dijo la joven. Luffy y Chopper creían que era evidente que el disparó de Syra había sido diez veces más destructivo, pero Ussop y la joven sabían que por la ubicación de los cráteres producidos por las explosiones, el tiro de Ussop fue más preciso.
Syra y Ussop sonrieron y se estrecharon la mano efusivamente. Como ambos eran tiradores comenzaron a charlar utilizando términos que de inmediato aburrieron al capitán y el doctor, quienes fueron a seguir pescando. Syra estaba fascinada con las pop green que Ussop utilizaba como munición, además de la forma en que el chico de nariz larga lograba tiros tan precisos sin hacer uso de la combustión.
-Ven, vamos a mi cuarto, te enseñare unos planos- dijo Ussop mientras ambos guardaban los aparatos que Ussop tenía en la cubierta.
-¿Enserio puedo verlos?, ¡vamos!-gritó syra emocionada.
Una vez entraron al cuarto de los hombres, Ussop abrió un cajón del armario y sacó un viejo cuaderno de notas que tenía muchos dibujos y anotaciones.
Ambos se sentaron sobre la cama de Ussop, muy cerca uno del otro, y comenzaron a ver el cuaderno juntos -¡Sugoi!-decía Syra cada vez que Ussop cambiaba la pagina. Antes de darse cuenta, ambos estaban riendo y Ussop escuchaba las ideas de Syra para una nueva resortera.
-Si quieres puedo hacerte una-dijo Ussop.
-Eso seria asombroso Ussop-respondió Syra con una enorme sonrisa.
Llegada la hora de la comida, Sanji llamó a la tripulación, todo parecía normal, excepto porque Syra y Ussop pasaron la mayoría del tiempo charlando y riendo, y aunque entre la multitud de risas y los escándalos de Luffy robando la carne de los demás, pasaban un poco inadvertidos, Sanji no perdió detalle.
Llegada la noche ( temporalmente hablando ya que al estar debajo del agua todo está oscuro y la única iluminación es producida por la luz artificial de las lámparas del barco), Ussop y Syra trabajaban en la proa del Sunny atornillando unos tubos y revisando unas bandas elásticas.
-¿Alguna vez te conté de mi aventura contra los reyes marinos?-dijo Ussop con un tono lleno de satisfacción mientras se apuntaba a si mismo con el pulgar.
-¡Oooh!, pues no –comentó Syra.
- No te preocupes, te contaré… cof* cof* … había una tormenta imposible, las olas median mil metros de altura, no, no, ya recordé, eran dos mil metros, toda la tripulación estaba muy asustada, entonces cien reyes marinos rodearon el barco, Luffy, Zoro y Sanji depositaron la última esperanza en mi, después de todo soy un valiente guerrero del mar, entonces tuve que usar mi último recurso, saque mi Kabuto Avanzado y PLAZZZZZ, ¡los derrote a todos!- la sonrisa de Ussop era tan grande que mostraba todos sus dientes. Tras escuchar la historia, Syra rió ligeramente y se limpió una lágrima.
-Oi Syra, ¿por qué te ríes?, ¿no me crees?-Ussop arqueó una ceja.
-Pero Ussop kun, el Kabuto Avanzado lo terminaste apenas hoy-ambos se miraron a los ojos y comenzaron a reír a carcajadas, mientras continuaban con los instrumentos.
-¿Puedes pasarme la llave de tuercas?-preguntó Ussop aun riendo un poco.
Syra cogió la herramienta y se dio la vuelta para entregársela, entonces al momento de girar quedaron de frente a una distancia peligrosamente cercana, se miraron a los ojos y sonrieron, separándose un poco sonrojados.
-Eres una persona muy agradable –dijo Ussop al momento de recibir la llave de tuercas de manos de la joven.
-Tú también Ussop kun- Syra levantó la brazo y ambos chocaron sus manos.
Repentinamente, Syra sintió que alguien la levantaba del piso y se la echaba al hombro como un bulto. Era Sanji que se había acercado cuando, a la distancia, observo lo cerca que estaban Syra y Ussop.
-¿Sanji?-dijo Syra mientras pataleaba y se agitaba para bajar del hombro del cocinero.
-Oi Sanji, chotto matte, ¿Qué haces?-dijo Ussop extrañado.
Sanji dio una calada al cigarrillo –voy a hacerle el amor a mi novia-dijo mientras se alejaba con Syra al hombro, quien aun replicaba.
Sanji se dirigió hasta el lobby, que era una habitación amplia con paredes de cristal de un estanque de agua y un sillón circular que rodeaba toda la habitación; el cocinero aseguró la puerta tras de sí, y dejó caer a Syra sobre el sofá. La habitación se iluminaba tenuemente con el azul marino que se reflejaba a través de los cristales.
-Mi corazón va a quemarme-Sanji abrazó a Syra y descansó su rostro junto al de la joven.
-¡Detente!, ¿quién rayos te crees?, ¡estaba haciendo algo importante!, ¡no tenias porque armar tanto jaleo!- dijo Syra empujando al cocinero.
-¡Agradece que no lo golpeara!-dijo Sanji sujetándola firmemente de los hombros – ¡la mitad de la culpa es tuya!-.
-Pero si no hemos hecho nada-
-No tenias porque seguirlo a todas partes, ni sonreírle cuando se acercaba a ti, ¡eres demasiado imprudente!-
-¿Qué estás diciendo?, ¿acaso estas celoso?-
Sanji apartó los brazos de Syra para abrazarla con fuerza, de modo que su rostro quedo de frente al de ella – ¿y si así fuera? - dijo con una mirada llena de determinación.
-¿Pero qué?... Ussop jamás – Syra no terminó la frase, tan solo colocó sus brazos como escudo.
-Deja de subestimar los sentimientos de las personas, ¿Qué harás si Ussop se enamora de ti?, deja de comportarte como niña y hazle saber que solo lo consideras un amigo-
Syra se sonrojó y desvió la mirada- ¿Quién te crees para decirme que hacer?, ¿no sabes nada sombre mis sentimientos?-dijo Syra aun molesta por la escena de Sanji en la cubierta del barco.
-Tú me quieres a mí y a nadie más- dijo Sanji acariciando la mejilla de Syra –deja de negar tus sentimientos-.
La cara de Syra se puso roja- no seas tan arrogante – dijo Syra con falsa molestia.
Sanji se apartó, se sentó a un lado y encendió un cigarrillo –cuando te vi conversando con él, quise convencerme a mi mismo de que sería capaz de ocultar mis sentimientos… tenia absoluta confianza en que no me afectaría verte disfrutando el tiempo con otro, y sin embargo… una chica como tú que apenas conozco, fue capaz de quemarme por dentro de esa forma, por eso en ese momento lo supe… si, es ella, mi corazón le pertenece completamente- Syra estaba perpleja, tenía los ojos abiertos de par en par, y su boca solo emitía sonidos inaudibles - no puedo estar tranquilo si se trata de ti – finalizó Sanji.
El pulso de Syra comenzó a acelerarse, se llevó la mano al pecho y con una voz muy baja dijo –Sanji, tienes que confiar en mí-
-No quiero que me quiten a la persona que quiero-dijo Sanji mientras tomaba la mano de Syra y la colocaba junto a su pecho, para que ella sintiera los latidos de su corazón, apagó el cigarro y arrojó la colilla, entontes sujetó a Syra por la cintura y la sentó en sus piernas.
–Es…espera Sanji—la voz de Syra temblaba, estaba por caer fuera de sí. Sanji comenzó a desabrochar los botones de la blusa blanca de Syra mientras le besaba el cuello, rodeó su vientre desnudo con el brazo - estas frio – dijo Syra temblando, estaba totalmente perdida en los brazos de Sanji y no podría resistirse más, quería entregarse completamente.
-Entonces… enciéndelas con tu calor-dijo Sanji bajando un poco más sus dedos, rosando la entrepierna de su amada.
-Sa…Sanji- Syra estaba contra el sillón con los ojos apretados y la boca abierta, su respiración estaba agitada y desprendía vapor.
Syra no veía nada, pero lo sentía todo. Una inmensa necesidad de atrapar el pelvis de Sanji entre sus piernas. La luz azul tenue era el único testigo del ritual de amor.
-Mírame- dijo Sanji, apartando el cabello castaño de Syra de su frente.
Syra abrió los ojos, se miraron intensamente, entonces sintió un dolor cálido que poco a poco se tornaba placentero. Sanji empujaba y Syra sentía ese mismo fuego quemándola por dentro, y antes de darse cuenta, surcaba el paraíso de un inmenso placer, sus gemidos se escuchaban por toda la habitación.
Sanji flotaba hábilmente sobre el cuerpo de Syra, y en una danza donde bailaban sus dedos y miembro, escuchó el gritó de placer de Syra, al sentir su primer orgasmo.
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