LA NOCHE PERFECTA

Los días siguientes fueron agradables entre las dos, se regalaban besos, caricias, buscaban alguna escusa para poder dormir juntas como invitarla a Quinn a ver una película en la habitación de Rachel, ese tipo de cosas.

A Rachel le faltaban solo dos semanas para que terminara con el rodaje, ya estaba preparándose para presentarse en algunos que otros casting, cosa que se encargo de conseguir su manager, antes de que empezara a rodar la película tuvo que contratar a uno. Tom.

Quinn se encontraba en su oficina bebiendo un café cuando le vibro el celular con un mensaje de texto.

R: ¿Qué te parece una noche, una cena, una primera cita? HOY

Q: No hay forma alguna de que me puede resistir

R: Hecho

Era sábado y Quinn se encontraba en el departamento de Santana, no era seguido que se podían ver, así que cada vez que las dos concordaban para poder verse, lo hacían. Las dos llevaban vidas muy ocupadas por el tema de trabajo.

S: Así que se aclaro todo con la enana…

Quinn ya le había contado todo lo que hasta ahora venía sucediendo.

Q: si y bueno, recién me mando un mensaje para cenar esta noche, un primera cita dijo – decía mirando el celular con una sonrisa en su rostro.

S: ¿sabes que rubia?

Q: Ajam…

S: Nunca te vi tan metida con alguien, ni con Finn, ni con Puck, Sam, ni Liam. Cada vez que hablas de ella no se veo algo especial en tus ojos

Q: woow… si, puede ser, es totalmente diferente, ella es especial, única…

S: insoportable…

Q: ¡Hey! – le decía dándole un golpe en el brazo, San se echaba a reír.

S: ¿y qué tal es Berry besando? – seguía con el juego

Q: Esa parte no te la voy a decir jaja

S: Mira que yo me les he burlado en alguna que otra ocasión, y mira hasta donde han llegado ustedes dos

Q: Si, recuerdo en el pasillo del McKinley, cuando nos cruzaste y tiraste unos de tus comentarios, antes del conteo de los votos para rey y reina del baile

S: Por cierto, Berry salió como reina del baile ¿Por qué se te cruzo eso por la cabeza en ese momento? Nunca te lo pregunte, pero fue siempre lo que más deseabas

Q: Si, es cierto, era lo que más soñaba, pero ella estaba tan mal con lo que le estaba pasando que quise hacerlo, casi ni lo pensé, lo hice y fui feliz cuando vi esa enorme sonrisa debajo de esa corona.

S: Estas mal rubia, jaja estabas y estas

Q: Yaaaaaaa, cállate jajaa

S: veni dame un abrazo – se le abalanzaba a la rubia dándole un abrazo que casi terminan en el piso

Ya se le estaba haciendo algo tarde a Quinn, Rachel no le había dejado horario ni nada, así que prefería irse pronto para prepararse para la ocasión, aunque ni sabía lo que la morena tenía planeado para esa noche.

Q: Gracias por todo San, te quiero mucho – dijo despidiendo con un abrazo a la latina.

S: cuídate Quinn y contame todo después – le dijo guiándole un ojo.

Quinn volvía a su departamento que compartía con la morena en su auto. Esa semana se había comprado un auto usado pero muy bien cuidado. Lo quería hacer desde hace tiempo y ya que en su trabajo le estaba yendo de diez se decidió a hacerlo. No quería depender más de taxis o que Rachel la alcanzara hasta algún lugar.

Aparco el auto en el estacionamiento del edificio, cuando bajaba del auto vio en la vereda de enfrente como Liam iba caminando de la mano con aquella chica que había dejado embarazada. Ella ya tenía una panza bastante pronunciada, debe de estar de uno meses. No sintió nada al verlos, solo se dio la media vuelta y se adentro al edificio.

Al entrar al departamento, Rachel no se encontraba por lo que decidió irse a bañar, mientras se estaba duchándose se le cruzo por la cabeza que no había comprado nada ni un presente para la cita que la morena le había propuesto. Así que al terminar de ducharse se cambio rápido, apenas logro ponerse un jean y una remera para salir a comprarle algo.

Al llegar de nuevo al departamento no había rastros de Rachel todavía, lo cual justo llegaba un mensaje de ella diciéndole que en media hora este lista que la pasaba a buscar.

Rachel ya estaba lista, estaba ultimando detalles de lo que se tenía preparado para esa noche.

R: Gracias, mil gracias, te debo una – decía por medio de una llamada a su celular.

M: Estoy para lo que necesites Rachel, solo no te olvides de alcanzarme las llaves

R: Seguro, gracias gracias

M: Adios Rachel

Maya era una compañera de equipo de Rachel, se había hecho muy compañeras y amigas, no se contaban todo pero compartían algunas cosas. Maya estaba al tanto de la situación con Quinn, lo cual le propuso a Rachel hacer la cena algo privada en un bungaló que ella tenía muy cerca de la playa de Malibú y que tenía una vista increíble desde allí. Rachel acepto entusiasmadísima, apenas le había mandado a Quinn la propuesta de cenar, se dirigió con su amiga hacia allí a dejar todo listo para esa noche.

R: Estoy abajo, baja

Quinn recibió el mensaje y enseguida agarro su cartera y el regalito que le había comprado a Rachel.

R: Oh Quinn, estas hermosa – Quinn había optado por ponerse un vestido que le llegaba hasta casi los tobillos, negro con algunos detalles en azul y unos zapatos tacos altos, el pelo recogido con el flequillo tirado hacia un costado.

En cambio Rachel había elegido para la ocasión un corsee color beige con un cierre en el medio y una pollera rosa viejo con una enorme rosa de tela en el lado izquierdo, también con unos delicados zapatos de tacos altos, con el pelo medio recogido.

Q: Gracias – decía ruborizándose – pero… ¿te has visto? Estas simplemente… espectacular

R: ¿no me vas a saludar?

Quinn se acerco y le dio un beso corto pero intenso en los labios.

Q: ¿Dónde vamos?

R: ya veras

Rachel emprendía el camino hacia el bungaló de su amiga. Al cabo de casi 40 minutos de recorrido llegaban a destino.

Q: ¿Qué es esto Rachel?

R: No es un lujoso restaurante, pero no por eso será especial nuestra cena, ven – le tomo de la mano y la guiaba hacia el lugar.

El frente del bungaló era rustico pero hermoso, rodeado de plantas y luces de colores. Tenía un comedor con un living, cocina y tres dormitorios, todo el piso y paredes estaban hechos de madera, la parte de atrás daba lugar a una terraza que tenia vista a la playa, si bajaban las escalinatas ya estaban en ella.

Ahí, justo en la terraza estaba ya preparada la mesa a las luz de las velas y la inmensa luna que allí se encontraba.

Q: Esto es hermoso, Rach…

R: ¿Te gusta?

Q: NO! Me encanta! Es maravilloso, ¿Cómo pudiste hacer esto en tan poco tiempo? Apenas hace unas horas me mandaste un mensaje por nuestra cita

R: digamos que tuve un poco de ayuda, ven siéntate – la invitaba a sentarse corriéndole la silla

Ya habían terminado de cenar cuando Rachel la invito a caminar por la playa…

Q: Creo que será mejor si nos quitamos los zapatos si no queremos tragar arena ¿no?

R: jaja si será lo mejor

Quinn había recogido el bolso que había llevado a la cita porque en el contenía el regalo que había comprado para la morena, y caminar por la playa le había dado una idea de cómo entregárselo.

R: ¿Qué se cuenta San?

Q: Crep que vamos a tener que hacer algo las cuatro

R: Mmm ya la veo, no va a perder oportunidad de gastarnos con algunas de sus bromas jaja

Q: descuida, ya me lo ha hecho a mí

R: ¿Qué dice de lo nuestro? Sé que se lo has contado no pongas esa cara jaja

Q: Ella dice que es feliz si yo lo estoy, aunque este con la insoportable de Berry – las dos se echaron a reír.

Desde que pisaron la playa no se habían soltado de las manos

Q: Rach, quiero decirte algo

R: Si, dime

Detuvieron su caminar y Quinn saco una pequeña cajita de su bolso. La abrió y saco dos cadenitas, el dije era de dos aves, una en cada cadenita, eran gorgolas.

Q: Mira – le decía mostrándole la cadenita bañadas en oro blanco que sostenía con la palma de su mano – son gorgolas, mientras tú y yo tengamos esto en nuestro corazón estaremos juntas por siempre, antes de dártela quiero preguntarte algo…

R: ¿sí? – se impacientaba al notar el nerviosismo de la rubia

Q: ¿quieres ser mi novia?