MER NOIR

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- ¿Y tú eres el Alfa?

Alud bajó de un salto de Monsoon.

Mesala se deslizó del lomo de Monsoon lentamente, sus sistemas comenzaban a pedir un buen descanso. "No, no puedo caer en extásis ahora" se decía a si mismo el cazador del clan de la zarpa.

¿Tú... un Alfa?- preguntó Anubis cruzándose de brazos- Por favor, no eres un Alfa, solo eres uno más de esos tontos autobots que creen pueden controlar a los cazadores- el cazador del clan Vulpini reparó en la presencia de Mesala- El orgulloso Mesala ¿te mordieron mucho?

Tenía que ser un Vulpini- gruñó Mesala con su marcado acento mientras cojeando más que nunca se sujetaba al pelaje de Monsoon.

Eres el culpable de todo esto- intervinó Alud- no sé quién eres; pero, sí sé que responderas por tus acciones.

Anubis soltó una extraña carcajada, Alud sintió que había sonado como el gruñido de un zorro.

¿Y quién me va a detener?- preguntó el cazador- ¿Valkiria del clan del garañón? No lo creo, ¿Mesala del clan de la zarpa? Por favor, mira su pierna. ¿Tormenta la de los negros ópticos? Siempre ha necesitado protección... ¿Tú? Tú que no pertenece a ningún clan.

Te equivocas- Alud desenfundó su espada- sí pertenezco a un clan.

- ¿En serio? Pues tu insignia no pertenece a ningún clan de cazadores...

Alud se llevó la mano al emblema Ferrari en su pecho.

Eso pensé- finalizó el cazador- un pobre esclavo jugando a ser un cazador... Bien, si el esclavo quiere jugar... jugaremos...

Alud se puso en guardia, sabía que estaba a punto de enfrentarse contra un oponente peligroso, tal vez no se viera tan fuerte pero había algo en él que le preocupaba, algo que le decía tuviera mucho cuidado...

Y así fue, sin previo aviso, Anubis sacó su arma listo para disparar; el ferrari spider esperaba que el disparo fuera contra él pero en esta ocasión Alud se equivocó, Anubis se sonrió con esa mueca extraña que desconcertaba al joven ferrari, el disparo rompió el tenso silencio que se había adueñado de la fundidora.

Valkiria no pudo evitar lanzar un juramento en su lengua nativa mientras intentaba liberarse del agarre magnético que la tenía sujeta al piso, Tormenta hubiera dado todo lo que tenía en ese momento para poder soltarse y destrozar al cazador Vulpini con sus propias manos.

Lo primero que paso por el procesador de Alud era que el disparo del cazador había sido contra el corgojai que había eliminado a su mascota tuerta; pero, no, esa no había sido la intención de Anubis.

Mesala no tuvo ni tiempo de proferir un solo gemido, más preocupado por Valkiria había descuidado su propia guardia y su pierna rota no había ayudado para que pudiera al menos moverse.

Alud no podía creerlo, Mesala había caído cuan largo era de espaldas.

Bien, ahora ya tienes tu motivación... Alfa- retó Anubis guardando su arma- veamos si puedes contra la astucia del clan Vulpini.

Tan rápido como lo había dicho, la presa de esa cacería se transformó en una extraña combinación de animales, Alud no pudo distinguir claramente si se trataba de un zorro o una especie de rata gigante.

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¿Qué estás esperando?- rugió Valkiria- ¡Tienes que ir por él, Alfa!

Sí, Alud- llamó Tormenta- ve por él...

Pero... Mesala- dijo Alud sintiéndose culpable.

Un... cazador- musitó Mesala tratando de incorporarse solo para volver a caer- siempre... termina su... cacería...

Pero dijeron que un cazador nunca abandona- continuó Alud

Por eso mismo, Alfa- Tormenta comenzaba a sentir que podía liberar su pierna derecha- eres nuestro Alfa, termina esta cacería antes de que se escape... nosotras nos haremos cargo de Mesala... por favor, Alud...

Cierto, es mi responsabilidad, yo soy el Alfa- pensó Alud- es lo que mi Otosan haría...

El ferrari colocó de nuevo su espada a la espalda.

Tienen razón- dijo sin mirar a las femmes o a Mesala- debo terminar mi cacería.

Era momento de detener a ese cazador.

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De un fuerte jalón por fin Valkiria pudo liberarse del agarre que la mantenía pegada al suelo, solo hacerlo se colocó junto a Mesala.

El cazador se veía muy mal.

No hables- ordenó Valkiria.

Tormenta también logró liberarse.

Seguiré a Alud, tú encárgate de Mesala- dijo la creación de Tempestad- ¡Monsoon!

Al momento el corgojai entendió la orden de su cazadora, con esa agilidad única Tormenta montó al lomo de su querido Monsoon con una elegancia exquisita.

En menos de un click tanto cazadora como corgojai habían desaparecido tras el rastro de Alud.

Valkiria siguió con la mirada a Tormenta, no fue hasta que la chica de negros ópticos desapareció que por fin pudo exteriorizar todo lo que sentía.

Eres un idiota, Mesala- le dijo en un susurro mientras trataba de atender la herida provocada por el arma de Anubis- por favor... no me abandones...

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¿Qué sucede Alfa?- retaba Anubis mientras continuaba corriendo- ¿pensé que los Alfas eran capaces de cualquier cosa?

Esa extraña criatura había activado la maquinaria de la fundidora, una vez más ahora en esa sección de la planta el metal fundido comenzaba a correr de nuevo siguiendo su proceso de producción.

Alud se vio a si mismo esquivando enormes palas con metal derretido que caía de sus contenedores.

Es una trampa- razonaba el ferrari mientras libraba de un salto un canal de metal fundido- en verdad que es muy astuto...

Sí quería detener a ese cazador tenía que ser más astuto que él.

Astuto como una zorra- se dijo a si mismo en voz alta- astuto como... ¡Ya lo tengo!

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Cuando salgamos de esta voy a curar tu carita- dijo Tormenta a su Monsoon palmeándole la cabeza- pero primero vamos por Alud.

Monsoon apresuró su paso, tenía el rastro del ferrari.

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El extraño Anubis en modo alterno se giro para encarar a Alud, el ferrari por fin había esquivado todos esos ardientes obstáculos.

No está nada mal, vishiriu cybertronia- dijo Anubis regresando a modo robot.

Alud le retó con su más fría mirada.

Te crees muy listo ¿no?- el ferrari se veía muy confiado.

No me creo... lo soy- dijo Anubis con esa extraña sonrisa- Anubis del clan Vulpini es más listo que cualquier otro mecha ¿acaso no engañe a los aristocratas? ¿acaso no engañe a los demás cazadores para quedarme con sus corgojais? ¿acaso no atrape a los corgojais yo solo? ¿acaso no logré hacer que el corgojai más salvaje se encargara de Mesala?

Astuto como un zorro, astuto como un zorro- se decía a sí mismo Alud.

Anubis parecía mucho más confiado que Alud.

Sí, muy listo Anubis- dijo Alud sonriendo de la misma manera que lo había hecho Anubis- pero no tan listo como Alud...

Anubis sacó un juego de algo semejante a gumias árabes, una vez más Alud comparaba todo lo que veía con lo que conocía en la Tierra.

En ese caso, adelante Alfa- retó Anubis listo para el enfrentamiento.

Cuando quieras- Alud mostró de nuevo su espada.

El primer golpe fue por parte de Anubis, ese mecha se movía rápidamente, Alud utilizaba la hoja de su espada para protegerse de los embistes de las gumias, Anubis se acercaba demasiado a su contrincante, esa es la desventaja de las armas cortas... Alud apenas había alcanzado a dar un par de golpes con el mango de la espada cuando el primer corte se dejó sentir en su mejilla metálica, el energon comenzó a correr.

Para ser un Alfa... eres demasiado lento, Alud sin clan- retó Anubis haciendo girar sus gumias.

Te equivocas de nuevo Anubis- contestó Alud limpiando el energon de su cara- eres tú el que es un descuidado... Anubis del clan Vulpini.

¿Qué? Anubis bajó la vista, su pierna mostraba un profundo corte tal vez no tan grave como el de la pierna de Mesala pero si lo suficientemente interesante para tener más cuidado, el cazador del clan Vulpini no se había dado cuenta en que momento Alud había movido su espada para cortarlo, tal vez en el momento de cortarle la cara.

Debo ser más cuidadoso- se burló Anubis guardando su distancia.

Sí quieres derrotarlo- se dijo a si mismo Alud- tienes que ser más astuto que un zorro, sí- se contestó- pero aun no es el momento- debo esperar el momento apropiado para dar el golpe...

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Monsoon frenó de golpe, el corgojai no quería pasar por donde caía el metal fundido.

No te preocupes- dijo Tormenta bajando- yo seguiré sola, tú regresa con Valkiria y Mesala

Monsoon acercó su cara ensangrentada a la cabeza metálica de Tormenta.

Estaré bien- le dijo al corgojai- también te extrañe.

Sin más Monsoon regresó por el camino recorrido.

Ahora, vamos por ese cazador- se dijo la cazadora mientras escalaba por una pared metálica para una vez estar en la parte más alta librar el río de metal fundido de un solo salto.

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Anubis parecía anticipar cada uno de los movimientos de Alud, el ferrari se alegraba internamente de haber sido entrenado de una manera tan estricta por su Okaasan de lo contrario ya hubiera caído en el primer embiste del cazador del clan Vulpini.

Por su parte Anubis no reconocía la forma de pelear de ese mecha carmín, ningún cazador de ningún clan que él conociera peleaba como él ¿quién era este Alfa que se atrevía a interferir en sus planes?

En un momento de descuido Anubis cayó de sentón al suelo solo esquivando el golpe de la espada de Alud en un último y desesperado giro a la derecha.

Esto se acaba ahora, Anubis- dijo Alud de una manera autoritaria como ya había le había hablado antes a Mesala.

No lo creo Alfa- contestó el cazador con esa sonrisa extraña.

Anubis sacó de un compartimiento ocultó una tercera gumia con la intención de lanzarla contra el Alfa pero una especie de flecha laser le voló la gumia de la mano.

Ni te atrevas, Vulpini- rugió Tormenta llegando al lado de Alud.

Bien, Alud- se dijo a si mismo- es hora de terminar con esto...

Anubis pareció dudar por un momento su siguiente movimiento, al parecer la astucia del clan Vulpini le abandonaba ante la presencia de Alud y Tormenta.

Después de esa momentanea indecisión una vez más Anubis dejó ver esa extraña sonrisa.

Aun tengo una última carta que jugar- dijo el cazador levantándose en toda su estatura.

Tormenta y Alud no descuidaron su guardia, estaban preparados para lo que viniera...

Continuara...