Jessi: Hola gente linda! Ya las extrañábamos. Mil disculpas por el retraso, por varios inconvenientes avanzamos lento pero seguro con este capi. Estamos seguras que les gustara, lo escribimos con mucho cariño para ustedes.

Lupis: Lo sentimos, casi dos meses sin actualizar, esperemos este capi compense un poco nuestra demora.

Mañana estreno de la temporada 10 :-)

Ni Bones ni sus personajes nos pertenecen.

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Capítulo 12…

Salieron de la habitación rumbo a la cocina, rumiando lo sucedió hacia unos minutos.

Para Booth fue un poco sorprendente la revelación de su compañera, en este momento se sentía entusiasta y al mismo tiempo la duda lo embargaba. Había estado tan dolido por su negativa de hace casi un año que quizá en aquel momento se negó a ver más allá de las palabras de compañera. Recordó que después de aquel día las cosas entre ellos estuvieron tensas, creyó que con el tiempo volverían a ser los de antes, pero entonces partieron a lados opuestos del mundo y ella cortó toda comunicación, no respondía a sus cartas. Respeto su decisión, supuso que, probablemente necesitaba tiempo y espacio, se los dio. Él por su parte encontró una distracción, alguien que le ayudo a sobrellevar el dolor, una chica linda e inteligente, de la que creyó enamorarse. Entonces recibieron una llamada y volvieron, se reencontraron. Ahora aquí, estando con ella, se daba cuenta que quizá cometió un garrafal error, se precipitó al confesarle que quería algo más que amistad, en seguir adelante. Debió esperar un poco más antes de pedir una relación amorosa.

Tal vez no todo estaba perdido, esperaba que Cam tuviera razón.

Descubriría cual era la verdad, y si ella sentía algo por él, estaría dispuesto a esperar el tiempo que fuese necesario, por Brennan valía la pena esperar todo el tiempo del mundo, sí al final su recompensa sería un futuro a su lado siendo algo más que amigos.

Ahora era un hombre con una misión.

Brennan pensó en lo que le dijo a su compañero, guardar cosas que le eran importantes. Él ocupaba un lugar muy importante en su vida, tener los objetos que le regalo con ella, la hacía sentirlo cerca.

En los meses pasados cuando Booth tenía una novia, esas figurillas eran su compañía diaria. Le ayudaban a mitigar la soledad y el dolor que sentía, pues su relación se volvió distante, era normal que él quisiera pasar su tiempo libre con la persona a la que amaba, después de todo ella ya le había dicho que no podía cambiar. El haber estado lejos de él, en un lugar extraño, la había ayudado a pensar y definir sus sentimientos. Darse cuenta de que, aunque ella había dicho lo contrario, ya había cambiado gracias a él, era más sociable, tenía amigos, poco a poco a lo largo de todos esos años de asociación había cambiado sin darse cuenta, incluso se enamoró. El darse cuenta de que amaba a su compañero le llevo bastante tiempo, meses de pensar, unir piezas y aceptar finalmente lo que sentía, lo único malo fue que cuando al fin lo descubrió y estuvo decidida a confesarlo, él ya había seguido adelante.

Para ella lo más importante era la felicidad de su compañero. Después de todo 'Amar a alguien significa que sea feliz sin importar que no sea contigo'. Había escuchado las palabras muchas veces, no le veía mucho sentido, pero meses atrás comprendió totalmente.

Entendió que era justo lo que ella deseaba para él.

Felicidad, Amor, Familia.

Llegaron a la cocina, tomaron asiento uno al lado del otro, pues la cena ya estaba servida, aún caliente.

"Esta delicioso." Dijo Brennan, después de darle un mordisco a su comida. Siendo la primera en romper el silencio que se había prolongado desde que hablaron en la habitación.

"Lo sé Huesos, soy el mejor haciendo queso a la parrilla... bueno el segundo mejor." Le guiño un ojo y comió a la par de su compañera. "Debemos organizarnos para dormir." Agrego él.

"Me parece bien, tomare el sofá." Contesto ella,

"No, Huesos, yo dormiré en el sofá, tú toma la cama." Ante todo un caballero.

"No tienes por qué dejarme la cama, yo soy la invitada."

"Quiero que te sientas cómoda, la cama es mejor."

"Cuando me quedaba a dormir antes siempre me dejabas quedarme en el sofá... además, los 6 meses que pase en las Islas Malucas dormía en el suelo." Un rastro de pesar se notaba en su voz, se vivió un incómodo momento al recordar aquellos meses. "No tengo problema en dormir en el sofá tú espalda no soportara una noche ahí." Reanudo la conversación rápidamente.

"No, Huesos. Quiero que tomes la cama."

"Booth, soy más pequeña que tú, no tengo problema en acomodarme, en cambio dudo que debido a tu lesión en las vértebras y tu tamaño, siquiera logres dormir en el."

"Bien, Huesos, esta noche has ganado, pero solo hoy." No estaba de acuerdo con esto, pero ella era imposible.

Después de cenar Brennan continúo desempacando. Booth entro a la habitación, pues recordó que debía darle algo a su compañera.

"Hey, Huesos." Dijo él.

Ella se dio la vuelta al escuchar su apodo. "¿Que sucede Booth?"

"Recordé que te debo algo." Dijo él entusiasta.

Ella frunció el entrecejo sin saber a qué se refería.

Él levanto su mano. "Toma, como acordamos, la llave de mi apartamento."

Brennan automáticamente recibió lo que su compañero le ofrecía, miro y noto una solitaria llave con un hermoso llavero de delfín. Desconcertada levanto la cabeza para ver a su compañero. "Gracias, Booth." Le dijo, y le dio una pequeña sonrisa.

Sonrisa que según dedujo él, era porque le había gustado el llavero, el que había comprado de inmediato en cuanto lo vio hacía ya un tiempo, era su llavero secreto, nadie jamás en todo ese tiempo lo había visto, pero siempre lo llevaba con él. Y ahora que debía darle la llave a ella, supo que ese llavero era el indicado.

Con ese pensamiento salió de la habitación para dejarla continuar con su labor.

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Al día siguiente se despertaron muy temprano para ir a trabajar, en su primera mañana de convivencia, se coordinaron perfectamente sin siquiera pronunciar una palabra. Estuvieron listos y se marcharon a sus trabajos, el día continuo sin inconvenientes, paso por ella al trabajo y fueron a cenar al Dinner. Las costumbres tardan en morir. Cenaron y se marcharon al apartamento de Booth.

Cada uno inicio su rutina nocturna para antes de dormir, cuando estuvieron listos enfundados en sus pijamas, Booth saco el mismo tema de la noche anterior.

Por supuesto que la discusión no se hizo esperar.

"Huesos, esta noche te toca la cama."

Ella frunció el entrecejo interrogante.

"Ayer dormiste en el sofá, lo justo es que hoy lo haga yo." Dijo de inmediato al ver su expresión.

"Booth, no, tu espalda..."

"Mi espalda estará bien. No te preocupes por eso."

"Pensé que anoche habíamos acordado que me quedaría en el sillón."

"No, accedí a que durmieras ahí ayer, hoy no pasara." Dijo decidido él.

Ella analizo todo el asunto, buscando una solución. Cosa que no tardó en llegar.

"¿Podríamos compartir?" Sugirió de pronto.

Él la miro interrogante.

"Tu cama es lo suficiente grande para los dos."

"No, Huesos, yo estaré perfecto en el sofá."

"Te lastimaras."

"Huesos, no seguiré discutiendo, el sofá es mío."

"Como quieras, pero no digas que no te lo advertí." Se dio la media vuelta y se fue rumbo a la habitación.
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Al abrir los ojos Booth supo que hoy no sería un buen día, tuvo bastantes dificultades para levantarse del sillón, su espalda lo estaba matando. Escucho la regadera, y dedujo por lógica que era su compañera quien se duchaba, se levantó muy lentamente, evitando la brusquedad y así mitigar un poco el malestar, fue a la cocina a preparar café, hoy sería un día especialmente difícil.

Brennan se ducho, cambio y maquillo, después se dirigió a la cocina, el delicioso aroma a café había atacado sus sentidos, tan solo salió del baño, definitivamente le agradaría una buena taza de café. Su compañero se encontraba ahí cuando llego al pequeño espacio que era la cocina, sostenía con una mano la taza de café.

"Buenos días, Booth ¿Que tal dormiste?" Saludo con una sonrisa.

"Hey, Huesos, Bien." Dijo el, intentando ocultar el dolor que lo atravesaba tan solo al respirar, aunque sabía que no podría ocultarle su malestar durante mucho tiempo.

Brennan lo conocía suficiente para saber que estaba mintiendo. "¿Qué sucede?" Pregunto ella.

"Nada." Respondió él. "¿Quieres café?" Intento distraerla.

"Para no ser nada te ves tenso."

"No, estoy perfecto." Le hizo una mueca que aparentaba una sonrisa y se dio la vuelta para tomar una taza y servirle café a su compañera. Intento hacerlo con normalidad pero fracasando completamente.

"¿Es tu espalda?" Sus palabras sonaban más a afirmación que a una pregunta.

Hubo un silencio. "Sí." Acepto finalmente.

"Te dije que era imprudente que durmieras ahí." Lo reprendió.

"Ya pasara. No es para tanto." Le restó importancia.

"Para no ser nada, parece que sientes bastante dolor. Te dije que tu espalda resultaría afectada."

Booth suspiro, aparte del dolor que sentía, le tocaría aguantar el discurso que su compañera le soltaría de camino al trabajo, aunque sabía que ella tenía razón, no debió dormir en el sofá, pero que podía hacer él, si ya de por si le era difícil dormir sabiendo que ella estaba en el mismo apartamento que él. Dormir en la misma cama podría resultar bastante peligroso.

Media hora y un poco de dolor de espalda más tarde, salieron del departamento rumbo al trabajo. Tal y como predijo él, ella le dio todo un discurso de por qué no debía seguir durmiendo en un lugar que no fuese la cama. Y así sus 15 minutos se hicieron eternos, llegaron al Jeffesonian, la dejo y se fue rumbo a su oficina.

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'Esmoquin'

La palabra vino a su cabeza de pronto, había olvidado por completo que precisamente hoy, debía ir a tomarse las medidas para el esmoquin de la boda. Salió en cuanto pudo de su oficina.

Al llegar al lugar, lo recibió una señorita muy amable, que le dijo que esperara un momento y que lo recibiría la persona que le tomaría las medidas. No paso mucho tiempo antes de que apareciera un señor calvo, alrededor de los 50 años, y bien vestido. No se podía negar que aquel era un sitio caro.

Pasaron a otro lugar donde había trajes de diferentes medidas, colores y diseños, lo hizo subirse a una especie de banco pequeño. Hasta ahí todo iba bien, lo que sucedió después fue lo que reavivo su dolor, que en cierta forma había dejado de ser tan incapacitante al pasar de las horas. Estar parado recto durante más de media hora fue lo peor que le pudo suceder.

Al terminar con la toma de medias, el sastre le dijo que su esmoquin estaría listo en una semana, que lo llamaría para que pasara a recogerlo.

Salió del lugar con un dolor punzante, solo quería ver a una persona en este momento, una que fuese capaz de darle un poco de alivio.

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Booth llego a la oficina de Brennan. Debió a ver cambiado la cita para las medidas, se reprochó, otro día, como por ejemplo mañana hubiese sido excelente. O tal vez pasado mañana, cuando las molestias en su espalda se hubiesen ido.

"Huesos." La busco tan solo cruzar la puerta.

"¿No deberías estar buscando un traje con Hodgins?" Pregunto ella en cuanto lo vio.

"Lo hice solo." Contesto apresuradamente. "No somos chicas, los hombres no necesitamos ir para todos lados juntos."

"Yo no hago eso." Se quejó ella. "Pero según tengo entendido los padrinos deben estar siempre ayudando en todo lo que respecta a la boda. Su opinión podría evitar que elijas algo que no deberías." Explico ella.

"A mí la única opinión que me importa es la de la novia." Dijo e hizo una mueca sugerente.

Ella se percató de lo implícito del comentario. "¿Y qué haces aquí Booth?" Intento desviar su atención, pues no se sentía del todo cómoda después de las palabras de su compañero.

"Necesito que uses tus nudillos mágicos en mi espalda." Iba con un firme propósito y al comenzar a hablar con su compañera de pronto no era tan urgente. Aunque no por eso dejaba de sentir ese incomodo dolor.

"Creo que sería conveniente que vayas al médico. No quiero empeorar las cosas."

"¡Pero la última vez me rogaste que te dejara hacerlo!" Se quejó, aunque más bien fue algo parecido a un berrinche.

"Muy imprudente de mi parte, estoy segura que no debí haberlo hecho." Dijo rotunda.

"No te preocupes, confió en que no me lastimaras." Expresó Booth, poniendo cara de cachorrito para convencerla.

Ella suspiro. Al escucharla él supo que la había convencido.

"Bien, date vuelta." Pronuncio las palabras con resignación, aun que tenía una pequeña sonrisa en sus labios.

"Dormir en el sofá no fue tu mejor elección, debiste dormir conmigo era lo mejor para tu espalda, te lo dije, Booth." Mientras se posicionaba, no pudo evitar reprenderlo por enésima vez en esta mañana.

"¿Que le dijiste cariño?" Pregunto la artista al entrar a la oficina de su amiga, mientras observaba atenta la escena que se desarrollaba frente a ella. Brennan detrás de Booth abrazándolo.

"Que durmiera conmigo en la cama." Respondió simplemente la antropóloga.

La boca de la artista se abrió por la impresión, casi fue capaz de sentir la temperatura del suelo.

"¿Q...que?" Logro pronunciar Ángela, pues aún no se recuperaba totalmente. "¿Qué quieres decir con que durmiera contigo?"

"Eso mismo, Ángie." Brennan la miro extrañada, aun sin moverse de su posición, detrás de su compañero con las manos apoyadas en la cabeza de él.

"¿Pero qué hacías tu invitando a dormir a Booth contigo?" La artista formulo una nueva pregunta, pues no tenía claro de que hablaba su amiga.

Booth seguía sin decir palabra, se sentía incómodo por su dolor, su única meta en ese momento era que su compañera aliviara su molestia.

"Sus vertebras deben tener un soporte firme, una cama es el lugar más adecuado para dormir."

"Sigo sin entender." Insistió Ángela suspicaz, tenía la esperanza de que al fin hubiera cedido a sus sentimientos.

"Solo hay una cama en mi apartamento, no voy a permitir que Huesos duerma en el sofá mientras esté viviendo ahí." Explicó Booth, intentando apresurar la conversación y así obtener la recompensa que anhelaba.

"¿Quién está viviendo dónde?" Se escuchó la voz de Cam quien junto con Hodgins se unieron al pequeño grupo que se había formado en la oficina de la Antropóloga.

Ángela extrañamente permanecía sin pronunciar palabra.

Booth suspiro adusto, cada vez veía más lejana la posibilidad de conseguir alivio. Creyó que si respondía a la pregunta de la artista, conseguiría lo que quería rápidamente. Ahora más gente quería saber y sin duda llevaría un tiempo contestar a todas las preguntas que seguro se formularían.

"Yo, estoy viviendo con Booth, en su apartamento." Informo Brennan.

Se formó un silencio, cada uno de los presentes intento procesar la información.

"¿Quién tomo la decisión?" La forense fue la primera en reaccionar.

"Huesos lo propuso." Contesto Booth de inmediato, señalando cual niño pequeño a su compañera, que aún se encontraba detrás de él, al parecer sin intenciones de moverse.

"Sí, creí que era lo más apropiado, dado que necesitamos la mayor credibilidad en nuestro trabajo. Es muy importante." Recito la antropóloga, aunque pareciese un discurso muy ensayado para todos, nadie se atrevió a cuestionarlo.

Primero el anillo y después vivienda, que seguía, ¿Hijos? Cam se preguntó, llegando a la conclusión de que cada uno se hallaba, a su manera, sacando el mayor provecho de la situación, tal vez lo hacían inconscientemente o quizá no. Esperaba que se dieran cuenta de sus sentimientos antes de que lograran cerrar el caso.

"¿Desde cuándo?" Ángela soltó, recobrándose de toda la nueva información.

"Hace dos noches." Respondió ella como si nada.

Más sorpresa, dos noches y nade se había enterado.

Hodgins intentaba reprimir una sonrisa al ver la cara de su esposa y de su jefa. Para él también fue inesperado todo lo que había escuchado, pero él solo se sentía feliz de lo que sucedía.

"Estaremos ahí hasta el viernes, Huesos pidió tiempo compartido." Dijo Booth.

"Solo porque no quisiste pasar tiempo completo en mi apartamento." Argumento Brennan.

"Bueno lo resolvimos." Respondió el.

"Sigo pensando que el volado que ayudo a asignar los días estaba arreglado." Eso último parecía una acusación.

"Huesos, fue un volado justo, lo sabes. Lo que sucede es que no quieres aceptar tu derrota. Además, te di la oportunidad de lanzar la moneda y que hiciste?"

"La perdiste." Respondió él sin darle oportunidad a ella de decir nada

A pesar de la inicial sorpresa todos los presentes disfrutaron la disputa que se desarrollaba entre la pareja, siempre era divertido verlos, porque solo ahí demostraban la pasión que reprimían. Por qué bueno… eran Booth y Brennan, era justo como hacían las cosas, complicadas.

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Era bastante tarde cuando llegaron al departamento, cansados.

"Supongo que no tendré que decirte que lo perjudicial que será el sofá." Dijo ella.

"Nop, vamos a la cama, estoy cansado, hoy no fue un buen día para mí." Dijo él, mientras estiraba la mano hacia ella, quien acepto su caballerosidad. Encaminándose junto a él rumbo a la habitación ella no pudo evitar decirle por enésima vez este día. "La próxima vez, debes escuchar cuando te diga que no es apto para tu espalda dormir en..."

"Huesos, entendí, lo hice desde que desperté esta mañana con dolor."

"Bien." Dijo tan solo.

Entraron a la recamara, tomaron sus pijamas. "Me iré a cambiar al baño." Dijeron al unísono. Ambos sonrieron ante la situación.

"Yo me cambio en el baño, tú hazlo aquí, Huesos." Cuando pronuncio esas palabras ya iba camino a la puerta, por lo que a Brennan no le dio tiempo de replicar.

Al volver, Booth encontró a su compañera ya preparada para acostarse. Usaba la misma pijama de la noche anterior, pero ahora le pareció que se veía increíblemente sexy, un delgado pantalón de algodón y una playera que obviamente no era suya, pues le quedaba muy, muy grande. Miles de imágenes volaron por su mente, ninguna era decente.

"¿Qué lado de la cama prefieres?" Le pregunto ella, ajena a los pensamientos que su compañero estaba teniendo.

"¿um?" Fue el único sonido que salió de la garganta de Booth, pues no había escuchado ni por asomo, las palabras de su compañera.

"La cama, ¿De qué lado duermes?"

"El que sea está bien para mí." Dejo de lado sus pensamientos pecaminosos, la verdad era que prefería el izquierdo pero lo más importante es que ella se sintiera cómoda y eso incluía el lado de la cama en el que quisiera dormir.

Ella lo conocía bien y sabía que el dormía del lado izquierdo, dos misiones encubiertas le enseñaron eso. De todas maneras ella prefería el derecho.

La vio meterse a la cama, él trago salivacon dificultad, sería una noche difícil, espera poder dormir.
Hizo lo mismo poco después, imitando la posición en la que su compañera se encontraba, se arropo con el edredón hasta el pecho, sus manos fuera verticales a su cuerpo, ambos miraban el techo.

"Buenas noches, Booth."

"Buenas noches, Huesos." Respondió, y apago la lámpara de la mesita de noche.

Se sumieron en sus pensamientos por algunos minutos, poco a poco se dejaron llevar por un tranquilo sueño.

Agradecemos sus comentarios.