FF Original: The Trajectory of Laughter – PK Samurai


Capítulo Catorce


Mirando alrededor con interés, Wakana siguió a la pequeña multitud que empezaba a llenar el estadio de béisbol. Era un día caluroso, seco, y la mayoría de las personas que charlaban animadamente parecían haber venido preparadas con toallas y abanicos de papel.

"Este es el estadio correcto, ¿no?" dijo el abuelo de Eijun, limpiando su rostro con una toalla blanca.

"Sí, este el Estadio Municipal Fuchu," dijo Nobu, mirando el pedazo de papel en su mano. "Eso es lo que decía en el programa."

"¿Y realmente es el pitcher que abrirá? ¿En el importante primer juego de Seidō?" El abuelo de Eijun sonaba escéptico. "¿Ese idiota que tengo por nieto?"

"Es lo que dijo Eijun," Wakana sonrió.

Desde que partió hacia Tokyo, Eijun no había respondido sus mensajes de texto a menudo, y las pocas veces que lo hacía, por alguna razón, los mensajes no sonaban como si fueran de él. Wakana había descartado ese pensamiento, relacionándolo con que estuviera ocupado con su nuevo equipo de béisbol y la escuela, pensando que probablemente estaba trabajando hasta el cansancio sólo para tratar de mantenerse a la par con semejante nombre de prestigio.

"Nuestro primer juego es en tres días, contra la Preparatoria Maimon del Oeste." Ese había sido el primer mensaje en mucho tiempo, y había tomado por sorpresa a Wakana.

"¡Buena suerte! Pero, ¿siquiera estarás jugando?" ella había respondido, y luego, creyendo que no recibiría una respuesta hasta por lo menos otra semana – como era usual – había colocado su celular a un lado.

Horas después, justo antes de que se fuera a acostar, Wakana echó un vistazo a su celular y encontró otro mensaje de Eijun esperando.

Era un breve mensaje de texto:

"Estaré abriendo."

Wakana parpadeó. Cerró rápidamente el celular.

Luego lo abrió de nuevo – pero las palabras del mensaje, en la brillante pantalla, no habían cambiado.

¡¿Eijun?! ¡¿Es el pitcher que abrirá?!

Ninguno de los otros, ni siquiera Nobu, le creyeron hasta que ella les mostró el mensaje. Luego, de alguna forma, el abuelo de Eijun también se enteró, y declaró que iría a Tokyo para ver el juego.

Muchos de los otros habían estado ocupados con las clases de verano, pero Nobu y Wakana habían decidido acompañarlo a Tokyo.

"Habrán cuatro juegos aquí el día de hoy, Seidō irá segundo," dijo Nobu mientras subían las escaleras y salían hacia el área de los asientos. El verde campo apareció de pronto frente a ellos. "Parece que el juego está por empezar."

Siguiendo al abuelo de Eijun, Wakana y Nobu se sentaron cerca a la multitud que parecía estar vestida con los colores de Seidō. De hecho, muchas de las gradas en ese lado estaban ocupadas por un grupo de muchachos de preparatoria, en polos azules, que sujetaban cornetas – probablemente el equipo de reserva de Seidō.

"Incluso tienen una banda de música y porristas," remarcó Nobu, sonando impresionado. "Seidō es realmente famoso, ¿no es así?"

Se miraron entre ellos – y sudaron. Nadie lo diría, pero a menos que lo vieran con sus propios ojos, iba a ser difícil de creer que Eijun – vamos, era Eijun – estaría lanzando para un equipo tan famoso, mucho menos abriendo el juego.

"Empezaremos con la segunda ronda de las Eliminatorias del Oeste de Tokyo entre la Preparatoria Seidō y la Preparatoria Maimon Oeste."

Un grupo de muchachos con uniformes blanquiazules empezaron a desplazarse hacia el campo, e inmediatamente, Wakana se enderezó, buscando a su amigo de la infancia.

"Las alineaciones iniciales para las escuelas son –"

La mirada de Wakana se disparó hacia el marcador electrónico en el otro extremo del campo. Cuando habían entrado al estadio, había estado en blanco a excepción por los nombres de las dos escuelas. Pero ahora, los nombres de los jugadores iniciales lo iluminaban.

A su lado, el abuelo de Eijun soltó un sonido ahogado.

Pues, sin lugar a dudas, el octavo bateador era, '1 – Sawamura.'


Maimon estaba jugando como equipo de casa, y como correspondía, los miembros de su equipo se habían dispersado por el campo. Mientras se alistaban en el dugout, los miembros de Seidō observaban críticamente al pitcher, que abriría por Maimon, lanzar de un lado a otro con el cátcher.

"Oh, vamos… ¿el número 10? ¿Dónde está la estrella zurda?" dijo Yōichi, descansando su bate sobre su hombro. "Además es un pitcher submarino."

En la reunión de Seidō, previa al juego, habían repasado brevemente la información que los otros de tercer año habían reunido mientras observaban el primer juego del verano de Maimon. Al aprender que su estrella era zurda, habían practicado su bateo de acuerdo a eso – pero ahora, parecía que sus preparaciones habían sido en vano.

"Es casi absurdo, pero él debe de haber pasado los últimos dos años practicando ese lanzamiento submarino, sólo para este verano," dijo Chris, mirando sus apuntes.

"¡A jugar!"

La sirena que señalaba el inicio del juego resonó a través del estadio, y la multitud espectadora empezó a animar con entusiasmo a sus equipos.

"¡Kuramochi! ¡Batea!"

"¡Arranquemos con tus piernas!"

Colocándose en posición de bateo, Kuramochi sonrió con suficiencia mientras miraba al pitcher de rostro cuadrado, quien estaba sobre el montículo.

Ahora… ¿qué debería hacer?

Por supuesto, lo mejor para Yōichi sería llegar a base: era el primer bateador, después de todo, y una vez que consiguiera la base, era casi nada lo que podrían hacer para evitar que robara la siguiente. Sin embargo, no sería buena idea simplemente batearle a un pitcher del cual no sabían nada…

El pitcher juntó sus manos y levantó su pierna – y luego su brazo derecho serpenteó hacia afuera por un costado de su pecho, lanzando la pelota hacia Yōichi.

Siguiendo su trayectoria minuciosamente, Yōichi miró a la pelota mientras pasaba justo a lo largo del borde exterior del plato.

"¡Strike!"

Maldición, qué lento…


La multitud había empezado a murmurar desde que los tres primeros bateadores de Seidō habían sido eliminados uno tras otro, en tres lanzamientos cada uno, en la alta de la primera entrada. Los jugadores de Seidō empezaron a correr hacia el campo para defender, y mientras su pitcher abridor subía al montículo, el entrenador Chiba – el único entrenador de Maimon – soltó una profunda risa.

"¡Nos están subestimando!" dijo, golpeando entusiastamente la barandilla con su corneta. "Tal vez crean que no, pero en el fondo lo están haciendo… y nosotros los débiles tenemos que tomar ventaja de ello." Apuntó con el dedo al pitcher, quien soltó la bolsa de resina. "La prueba está justo ahí – ¡no importa cuán prestigiosos sean, no usarían a un pitcher de primer año para su primer juego si fuera importante para ellos!"

"Baja de la primera entrada, y la ofensiva de la Preparatoria Maimon empieza con el primer bateador, jardinero izquierdo, Hasunuma-kun."

Con un asentimiento hacia el entrenador, Hasunuma se colocó en la caja de bateo para diestros.

"¡A jugar!" dijo el árbitro.

El pitcher empezó a lanzar, alzando las manos por encima de su cabeza y levantando la pierna en alto. Su pie golpeó fuertemente el suelo y su brazo salió cual látigo desde detrás de él. La pelota voló fuera de su mano, disparándose directamente hacia Hasunuma, cuyos ojos se ensancharon, y –

"¡Strike!"

Dispersos murmullos estallaron en medio de la multitud, de nuevo.

"Es de primer año, ¿no?"

"¿Qué tan rápido fue eso?"

El cátcher lanzó la pelota de regreso hacia el pitcher. El pitcher esperó varios segundos, mirando calmadamente hacia el bateador por unos instantes antes de prepararse para lanzar nuevamente. Su pie arremetió contra el suelo; la pelota salió volando y Hasanuma observó, con sudor formándose en su rostro, cómo pasaba directamente por su lado.

"¡Strike!"

Desde las bancas de Maimon, los otros miembros del equipo empezaron a gritar, alentando.

"¡Vamos Hasunuma! ¡Ya lo tienes!"

"¡Su pitcher es sólo de primer año!"

Hasunuma lanzó una mirada incómoda a sus compañeros de equipo antes de retornar su atención al montículo. El pitcher asintió con su cabeza a algo que el cátcher había señalado, y nuevamente, se preparó para lanzar.

Las manos de Hasunuma se tensaron alrededor de su bate, y esta vez, mientras la pelota se disparaba hacia él, abanicó.

Pero justo cuando la pelota iba a alcanzarlo, súbitamente se curvó lejos, y mientras terminaba de abanicar, no encontró resistencia, balanceando su bate en el aire. Detrás de él, escuchó el sonido de la pelota golpeando contra el guante del cátcher.

"¡Strike! ¡Bateador fuera!"

Luciendo un tanto pálido, el primer bateador de Maimon empezó a caminar de regreso hacia las bancas. De pie en el montículo, el pitcher de Seidō se inclinó para recoger la bolsa de resina nuevamente, una pequeña sonrisa en su rostro.


Si Kazuya hubiera sido una persona amable, talvez habría sentido lástima por los bateadores de Maimon.

Sin embargo, no lo era. Y por lo tanto, sonrió descaradamente cuando Sawamura devolvió el favor que Maimon les había hecho en la alta de la primera entrada, al eliminar a tres de sus bateadores en tres lanzamientos cada uno.

La bola cortada del de primer año se quebró, alejándose del bate del bateador, golpeando la parte inferior antes de rebotar fuertemente contra el suelo. Masuko, desde la tercera base, corrió hacia adelante, y atrapando la pelota, la lanzó con fácilidad hacia el guante extendido de Yūki, en primera base.

"¡Fuera! ¡Bateador fuera! ¡Cambio!" gritó el árbitro.

Mientras el resto de los jardineros empezaban a correr de regreso, Kazuya se puso de pie. Miró hacia las bancas de Maimon; su, un tanto subido de peso, entrenador había estado moviéndose alrededor y haciendo mucha bulla antes de la mitad de la entrada, pero ahora, todo su cuerpo se había quedado inmóvil, y su rostro se encontraba contraído.

"No planeam0s jugar todas las entradas, ¿no?" Kazuya remarcó burlonamente hacia Sawamura, al encontrarse con él justo fuera del dugout. Juntos, descendieron las gradas hacia la refrescante sombra, donde los otros jugadores empezaron a palmear la espalda del pitcher de primer año. "Tus lanzamientos tienen más poder de lo usual."

El estilo de lanzamiento de Sawamura siempre había sido poderoso, por supuesto, pero Kazuya no lo etiquetaría como un pitcher de poder. Furuya era el ejemplo de un pitcher de poder, cuyo fuerte enfoque en la velocidad causaba que su control disminuyera. Los pitcher de poder dependían en que su velocidad abrumara al oponente, haciéndolos abanicar incluso ante bolas. Los lanzamientos de Sawamura, por otro lado, si bien no era tan llamativos u obvios como los de Furuya, eran mucho más impredecibles – lo que a su vez, los hacia fiables.

"Si es posible, me gustaría conseguir no jugar todas las entradas en cada ronda de este verano," replicó Sawamura.

Kazuya se detuvo en seco. Parpadeó, preguntándose si acaso el de primer año estaba bromeando – pero a pesar de que estaba sonriendo, había un dejo de firmeza en su voz, y un brillo bastante serio en sus ojos.

"¡Hyaha!" rio Kuramochi. "¡Será mejor que estés preparado para respaldar esas palabras!"

Mientras tanto, cuando Yūki se colocó su casco de bateo y salió fuera del área de las bancas, la banda y el equipo de animadores empezaron a interpretar.

"¡Batea duro, Yūki! ¡Yūki! ¡Yūki!" el equipo de reserva coreó con entusiasmo desde las gradas.

A su vez, el cátcher de Maimon se puso de pie y alzó una mano; debió de haber sido una señal pues los jardineros inmediatamente empezaron a desplazarse hacia la derecha.

"Qué cambio tan extremo hacia el lado derecho," gruño Isashiki, colgando sus brazos sobre la barandilla del dugout. "¿Sólo van a lanzar hacia afuera con los diestros?"

Kazuya se cruzó de brazos, analizando la formación de Maimon. Había sido claramente estructurada con cautela y comprensión hacia la forma de batear de Yūki.

Ciertamente han investigado. Pero…

"Es posible que lo dejen ir de pasaporte," murmuró Sakai.

"Muchachos, vean bien el bateo de Yūki" dijo el entrenador, sin desviar la mirada del campo.

El pitcher de Maimon asintió ante la señal de su cátcher. Pisando hacia adelante, en una baja embestida, lanzó la pelota por su costado hacia el exterior. Yūki no se movió.

"¡Bola!"

Luciendo perturbado, el pitcher lanzó de nuevo. Justo cuando la pelota salió volando de su mano, sus ojos se ensancharon – y Yūki abanicó. Su bate hizo un sólido contacto con la pelota, la cual se disparó, pasando directamente al segunda base. El jardinero central se precipitó hacia adelante, pero la pelota voló más allá de su guante extendido, rodando profundamente a través de los jardines.

La multitud estalló en vítores, algunas persona inclusive se pusieron de pie de un salto.

"¡Sí! ¡Primer hit!"

"¡Buen hit, Tetsu!"

Con tiempo de sobra, Yūki se deslizó sobre sus pies hacia la segunda base.

"No necesitamos un elevado largo. ¡Bateen bajo y con fuerza, y destruyan sus defensas!" dijo el entrenador Kataoka.

Mientras Masuko se ubicaba en el plato, Kazuya se colocó su casco de bateo y caminó hacia el círculo de espera. Descansando su mano en un extremo de su bate, observó cómo Masuko abanicaba, preparándose, antes de inclinarse a su posición de bateo.

El pitcher submarino lanzó – y Masuko abanicó. Su bate golpeó la pelota con un fuerte y satisfactorio ruido sordo, la pelota voló bajo en el aire, pasando a los defensores de cuadro antes de aterrizar. Mientras el jardinero derecho corría para atrapar la pelota, Masuko corrió hacia primera, y Yūki hacia tercera.

"¡Muy bien! ¡Dos hits seguidos!"

"¡Ningún out, y corredores en primera y tercera!"

"Sexto bateador, cátcher, Miyuki-kun."

Sosteniendo cada extremo del bate con sus manos, Kazuya empezó a dirigirse hacia la caja de bateo. Mientras el equipo de animadores gritaba su nombre, la banda empezó a tocar las notas iniciales de Sharpshooter, su canción favorita para los juegos.

Al llegar a la caja de bateo para zurdos, Kazuya alzó su bate, mirando al pitcher de Maimon con una pequeña sonrisa que jugueteaba en las esquinas de sus labios.

Habían eliminado a Kuramochi con una slider baja hacia el interior, en la alta de la primera entrada, y estaba de alguna forma esperando que empezaran con ello. De hecho, creía que lo harían – con un corredor en tercera y ningún out, Maimon probablemente estaba esperando que hicieran una jugada de cuña.

"Apunta y batea," cantó Kazuya con descaro, acompañando a la banda de música.

El brazo del pitcher serpenteó desde su costado, y la pelota salió volando de su mano.

La sonrisa de Kazuya se ensanchó. Extendiendo su bate hacia abajo, abanicó – y con un fuerte sonido metálico, golpeó con fuerza la pelota, empujándola hacia el lado derecho del campo. Soltando su bate, corrió, observando la pelota mientras se disparaba a través de los aturdidos defensores de cuadro.

El cátcher de Maimon se puso de pie al instante, gritando instrucciones, pero fue en vano. Kazuya se deslizó a segunda, mandando pequeñas nubes de polvo alrededor; Masuko – con algo de evidente esfuerzo – llegó a tercera, mientras que Yūki alcanzaba home sin siquiera tener que deslizarse. Las bancas y las gradas estallaron en desenfrenados vítores.

"¡Sí! ¡Primera carrera!"

"¡Buen bateo!"

Sacándose el protector de su codo, Kazuya sonrió; incluso desde donde estaba parado podía distinguir la expresión de mal humor de Kuramochi.

Ah, amo el béisbol.


"Octavo bateador, pitcher, Sawamura-kun."

"¡Es el turno al bate de Ei-chan!" gritó Nobu, poniéndose de pie. Wakana se enderezó, dejando caer sus pies al suelo.

"Así parece," dijo el abuelo de Eijun, aún sonaba asombrado.

El bateador que se estaba ubicando en el plato en ese instante, con sus grandes ojos y cabello castaño un tanto desordenado, era sin lugar a dudas Eijun. Por supuesto que ella también lo había reconocido de inmediato cuando había puesto un pie en el montículo.

Habían una gran cantidad de cambios evidentes en los lanzamientos de Eijun, tantos, que en un principio se había preguntado si acaso alguien, de alguna forma, había poseído a su amigo de la infancia. Su forma de lanzar había cambiado, y aunque Wakana no podía exactamente llamarse a sí misma una experta en béisbol, incluso ella podía decir que se había vuelto mucho más refinada y consistente. Sus lanzamientos también, de algún modo, se habían vuelto por los menos 15 – tal vez incluso 20 – kmh más rápido.

¿Es posible eso en tan poco tiempo?

Pero también existían más cambios casi imperceptibles. Wakana no podía estar segura, no hasta que lo hubiera visto de cerca – pero se sentía como si la atmósfera alrededor de Eijun se hubiera vuelto un poco… más pesada. Él aún había estado sonriendo en el montículo, y había sido la misma sonrisa del Eijun que había conocido en ese entonces, cuando todavía habían estado en la escuela media, pero se había sentido algo diferente al mismo tiempo.

"Ei-chan se ha vuelto más maduro," remarcó Nobu con seriedad, como si estuviera leyendo su mente, y Wakana juntó sus manos, apretándolas. Con los años, más de una vez, se había encontrado deseando con impaciencia que Eijun madurara un poco. Pero ahora que parecía que finalmente había sucedido, no podía evitar sentirse un poco triste.

Eijun… has pasado por mucho, estos últimos meses, ¿no?

Mientras observaba, Eijun abanicó y conectó con la pelota en un chasquido que incluso ellos pudieron oír. La mirada de Wakana siguió la pelota mientras volaba lejos, hacia los jardines, donde fue atrapada por el jardinero central; el jugador de Seidō que había estado en tercera se precipitó hacia home tan pronto como fue atrapada, y el equipo de animadores junto a ellos empezaron a vítorear el nombre de Eijun en voz alta.


"Baja de la cuarta entrada, y la ofensiva de la Preparatoria Maimon empieza con el primer bateador, jardinero izquierdo, Hasunuma-kun."

"¡Hasunuma!" sus compañeros de equipo gritaban desde las bancas, un dejo de desesperación se hacía evidente en sus tonos de voz. "¡Vamos, ya lo tienes!"

Con ansiedad, Hasunuma miró hacia el entrenador Chiba – quien asintió seriamente hacia él. Sus manos se apretaron alrededor de bate mientras miraba hacia el montículo, donde el pitcher de Seidō se encontraba lanzando calmadamente la bolsa de resina.

"¡Apunta al four-seam de ese pitcher!" el entrenador le había dicho antes de la mitad de la entrada. "Esa es tu mejor oportunidad."

¡¿Pero cómo demonios voy a apuntar a su four-seam, si ni siquiera tengo idea de lo que vendrá?!" pensó con irritación en su interior.

Hasunuma no podía creer que este fuera sólo un pitcher de primer año. Nunca antes se había enfrentado contra estos tipos de lanzamientos de alto nivel. Las pelotas se quebraban bruscamente lejos de su bate, moviéndose aparentemente al azar en las cuatro direcciones, y Hasunuma sabía que incluso si tuviera una docena de turnos al bate contra él, no estaría ni un poco cerca de ser capaz de abanicar con el ritmo adecuado.

El pitcher de Seidō empezó a lanzar, y sintió sus latidos del corazón acelerarse. El pie se estrelló contra el suelo, y el brazo – dónde está el brazo, ¡maldición! – justo había empezado a aparecer cuando, de improviso, la pelota ya se encontraba volando directamente hacia él y –

"¡Strike!"

Parpadeando para remover el sudor de sus ojos – es sólo sudor, maldición – Hasunuma se inclinó en su posición de bateo. Mientras esperaba, la mirada del pitcher se cruzó con la suya, y la intensidad que vio en sus ojos casi hizo que retrocediera. Afortunadamente, el pitcher desvió la mirada y alzó sus manos por encima de su cabeza. Hasunuma apretó el agarre alrededor de su bate tan fuertemente, que incluso a través de sus guantes, sus dedos se irritaron por la fricción.

No quería admitirlo. Pero…

Así que esta es la fuerza de un equipo de primer nivel…

Nunca tuvimos oportunidad, ¿no?

Como respondiéndole, la pelota se acercó volando a él. Hasanuma abanicó; con un sordo sonido, se alzó en una trayectoria espiral en el aire antes de caer cuidadosamente dentro del guante del parador en corto.


Después de cinco entradas, el juego terminó en una temprana victoria para la Preparatoria Seidō, con una abrumadora ventaja de 15-0.

"¡Fin del juego!"

Eijun corrió hacia el centro del campo junto al resto del equipo, donde los jugadores de Maimon habían estallado en llanto casi al mismo tiempo. Su entrenador también, sosteniendo su gorra junto a su gran barriga, se encontraba llorando sin vergüenza alguna.

Esta siempre es la parte más difícil, pensó en su intenrior, mientras se alineaba junto a Harucchi y Furuya.

"¡Saluden!"

"¡Gracias por el juego!" Ambos equipos gritaron, inclinándose. La sirena que señalaba el final del juego empezó a resonar a través del estadio, y todos los miembros dieron un paso adelante para estrecharse las manos.

"¡Buena suerte, muchachos!"

"¡Más vale que lleguen a Kōshien!"

"No tenemos ningún arrepentimiento después de perder así."

"Oye." Era uno de los bateadores de Maimon – el primer bateador, según podía recordar Eijun. Extendió su mano. "Eres realmente impresionante. Buena suerte."

Eijun tomó su mano y la estrechó.

"Gracias," dijo cordialmente.

Saliendo del dugout con los equipos en sus bolsos, el equipo de Seidō se dirigió hacia el exterior del estadio. Sus simpatizantes también salían junto a ellos, pero más personas se encontraban ingresando; habría dos juegos más en el estadio ese día.

"¡Buen trabajo, Seidō!"

"¡Felicidades por su primera victoria!"

¡Lleguen a Kōshien este año!"

"¡Ei-chan!"

Al escuchar la familiar voz, Eijun se detuvo en seco y dio la vuelta. Su boca se abrió por la sorpresa.

"¡Nobu! ¡Wakana!... ¡¿Abuelo?! ¡¿Qué están haciendo aquí?!"

Eijun le había mandado un mesaje a Wakana diciéndole que iba a jugar, pero ni siquiera le había dicho sobre la ubicación o la hora. Supuso que debían de haberlo buscado en internet, pero no había esperado que vinieran hasta Tokyo – al menos, no para el primer partido.

Con una enorme sonrisa en su rostro, Nobu se precipitó hacia él; Wakana y su abuelo se apresusaron en seguirlo.

"¡No podíamos creer que fueras el pitcher que abriría por Seidō!" dijo Nobu con admiración. "Pero, vaya, Ei-chan… No estoy seguro cómo sucedió… ¡pero estuviste sorprendente hoy! ¡Se sintió como si estuviera viendo jugar a alguien más!"

"Hehe," rió Eijun con nerviosismo.

"Eijun," dijo su abuelo, y sintiendo un pequeño nudo formándose en su garganta, Eijun se volvió hacia él.

"Abuelo," empezó. "Yo - ¡ow!" Se interrumpió cuando, sin previo aviso, su abuelo alzó su arrugada mano y lo golpeó a un costado de su cabeza.

"¡Te fuiste por tres, cuatro meses, y ni siquiera una sola llamada! ¡Tus padres y yo nos enteramos de lo de hoy sólo debido a Wakana!" Eijun se encongió cuando su abuelo alzó su mano de nuevo, amenazadoramente. "¡¿Es así como te criamos?!"

"¡Lo siento, estaba ocupado!" dijo Eijun, juntando sus manos e inclinando su cabeza. Para su alivio, su abuelo – aunque aún frunciendo el ceño – bajó su mano.

"Ei-chan, ¿dónde aprendiste a lanzar de esa forma?" dijo Nobu.

"Parece que ir a Seidō fue la decisión correcta, Eijun," dijo su abuelo, mientras una sonrisa renuente pero afectuosa aparecía en su rostro.

"Estuviste realmente increíble," dijo Wakana con una sonrisa.

Después de varios minutos de ponerse al corriente, Eijun escuchó su nombre ser llamado. Dio la vuelta y vio al resto del equipo abordando el bus.

"Tienes que irte, ¿no es así?" dijo su abuelo, y Eijun asintió. Sin palabras, dio un paso adelante y abrazó fuertemente a su abuelo, quien parecía desconcertado, pero luego de un momento le devolvió el abrazo. "¿Eijun?"

"Gracias por venir," dijo, retrocediendo. Dándole a Nobu y a Wakana un rápido abrazo a cada uno – Wakana se sonrojó profundamente – corrió hacia el bus. La puerta se abrió, y con una última despedida de mano hacia los tres, abordó.

Miyuki le había reservado un asiento (aunque había reclamado el asiento de la ventana para sí), y dejándose caer a su lado, Eijun soltó un suspiro.

"¿Ese era tu abuelo?" preguntó Miyuki. Su cabeza estaba recostada contra la ventana, sus ojos cerrados.

"Sip," dijo.

"Te pareces a él."

Eijun soltó una pequeña risa, y se hundió más en su asiento.

"¿Eso crees?"

"Qué, ¿nunca nadie te lo ha dicho antes?" Miyuki abrió uno de sus ojos y le sonrió.

"Sólo lo he escuchado una vez," repuso Eijun.

El bus empezó a moverse, y cerró sus ojos.

El abuelo luce bien, pensó en su interior.


Había sido al final de su segundo año, cuando había recibido una llamada de su madre informándole que su abuelo había fallecido luego de un ataque cerebral.

Ese día había faltado a la escuela e incluso al entrenamiento de béisbol, y había pasado todo el día acurrucado en su cama, llorando descontroladamente. La única foto que Eijun tenía de su abuelo era una espontánea, que había tomado accidentalmente con su celular durante las vacaciones de Año Nuevo. Era una foto borrosa en la que aparecía la mitad del rostro de su abuelo y la mitad de la pierna de su papá, pero era la única foto que tenía de él, así que apretó con fuerza su celular contra su pecho, y lloró.

No podía recordar cuáles habían sido las últimas palabras que le había dicho a su abuelo. Probablemente había sido un apurado "¡nos vemos, abuelo!". Su abuelo parecía haber estado en perfecto estado de salud durante las vacaciones, así que nunca había sospechado que esas serían las últimas palabras que le diría.

De improviso, hubo un golpeteo en su puerta. Tensándose, Eijun no respondió – pero la puerta se abrió. Creyendo que sería Kuramochi u Okumura, Eijun giró su rostro hacia la pared con la intención de ocultarlo.

Pero no era ninguno de los dos.

"Sawamura. Rei y el entrenador recibieron una llamada de tu madre. Dicen que estás excusado del entrenamiento durante el tiempo que necesites." Eijun no respondió. Escuchó un suspiro, y luego unos pasos – y entonces la cama crujió, mientras el colchón se hundía detrás de él. "Sawamura." Una cálida mano tocó su codo. "Sawamura…"

Y finalmente, Eijun se quebró. Dándose la vuelta, con nuevas lágrimas deslizándose por su rostro, miró hacia Miyuki, quien le devolvió la mirada seriamente.

"Duele," sollozó. "No recuerdo qué fue lo último que le dije."

Miyuki no dijo palabra alguna, y dejó que Eijun llorara en su hombro por un largo tiempo.

Cuando las lágrimas finalmente habían empezado a secarse, le mostró a Miyuki la foto de su abuelo.

"¿Ese es…?"

"Sí," Eijun sorbió por la nariz. "Ese es mi abuelo."

Miyuki observó la foto por varios largos segundos.

"Te pareces a él," dijo repentinamente. Sorprendido, Eijun miró nuevamente hacia la foto, poco convencido, pero no podía verlo. Había oído muchas veces que se parecía a su papá, pero su papá tampoco lucía como su abuelo. Había oído algunos comentarios tentativos sobre que tal vez tenía las muñecas de su abuelo y sus manos dispuestas para las bofetadas, pero…

"¿Estás seguro?"

"Sí," dijo Miyuki, con una inusual expresión amable en su rostro. "Estoy seguro."


Notas del Autor: Ese fue el juego de Maimon, en sólo un capítulo lol (Sólo una pequeña nota aquí: Furuya lanzó en la quinta entrada, no Eijun. Así que no fue dejado de lado.) Eso es porque no es un juego importante en la trama, el único propósito en el anime era el mostrar cuán fuerte es la alineación de bateo de Seidō (e impresionar a Eijun con cuánto quiere cada equipo ir a Kōshien). Sólo trataré superficialmente el Seidō vs. Murata. Los juegos deberían de tornarse más intensos a partir de Akikawa.

Esta es otra nota aparte, pero hay algo que he notado. El número de la camiseta de Narumiya era 18 durante su primer año, y el número de la camiseta de Sanada es 18. El número de la camiseta de Eijun luego de la graduación de los de tercer año es 18… ¡¿coincidencia?! ¡No lo creo!

Y por último, ¡aquí hay un omake para todos ustedes!


-Glosario-

Called game = Un juego que es terminado (por compasión) temprano, debido a la significativa diferencia de puntos. En los torneos regionales, los juegos son terminados antes si un equipo está liderando por lo menos por diez carreras después de cinco entradas, o siete carreras luego de siete entradas.

Squeeze play – Jugada de cuña = Una maniobra que consiste en un toque de sacrificio, con un corredor en tercera base. El bateador hace un toque, esperando ser eliminado en primera base, pero proveyendo al corredor en tercera la oportunidad para anotar.


Omake –

"Me gustaría ver cómo Eijun tiene que desarrollar una nueva batería con Koushuu, ya que el Miyuki del futuro nunca más podrá atrapar para él." – Katiella

Esto se desarrolla en la primavera (inicios) del segundo año de Eijun.

Para Eijun, era extraño ya no estar en primer año – y aún más el ser llamado 'senpai' por el grupo de los nuevos de primer año que se habían unido al equipo. Durante el año anterior en Seidō, casi había olvidado cómo sonaba detrás de su nombre.

"¡Sawamura-senpai!" Eijun dio la vuelta, sus orejas reaccionando ante el sonido. Era uno de los nuevos pitcher de primer año – un zurdo como él. Se veía prometedor pero aún sin pulir, y había estado luchando con su forma, algo así como Eijun durante su primer año.

"¿Qué sucede, Watanabe?"

"Estuve pensando sobre lo que quizo decir con "formar una pared con tú mano derecha," dijo Watanabe con seriedad. "¡Y creo que realmente he empezado a entenderlo!"

"¡Eso es genial!" dijo Eijun con una sonrisa. "¡Sigue así, y llegarás a ser de reserva en poco tiempo!"

"¿Cree que pueda llegar al primer equipo este verano?" preguntó Watanabe con nerviosismo. Adoptando una seria expresión, Eijun palmeó el hombro de su nuevo pupilo.

"Si vas a soñar… sueña en grande, pequeño saltamontes."

"¡Cierto!" Watanabe sonrió ampliamente. "Así que… ¿podría echar un vistazo a mis lanzamientos luego?"

Eijun levantó la mirada hacia el sol, el ceño fruncido en su rostro.

"No creo que pueda hoy," dijo, disculpándose. "Tengo que ir a un lugar."

"¿Escabulléndote de nuevo a alguna parte?" habló una voz baja y mordaz. Dando un respingo, Eijun se volvió para ver a Okumura – uno de los nuevos cátcher de primer año, y también el nuevo miembro en su habitación – sacarse su sudada máscara de cátcher.

Para la decepción de él y Kuramochi, sus intentos por asustarlo en su primer día apenas lo habían pasmado, y después de su breve intercambio inicial de presentaciones, Okumura había ido directamente a dormir.

"¿Escabulléndome? ¿Eso es lo que parece?" Eijun empezó a sudar. Pero con sólo un pequeño encogimiento de hombros, Okumura se alejó.

"No soy bueno lidiando con esos tipos," remarcó Watanabe, con un gesto de desaprobación en sus labios mientras observaba al otro de primer año alejarse, y Eijun estuvo de acuerdo.


Kōshū estaba decepcionado.

Siempre había tenido una buena opinión sobre Seidō debido a su buena reputación por producir los jugadores de béisbol más completos. Algunos rumores habían empezado a circular los últimos años, acerca de que Seidō no era más lo que solía ser, pero después de haber visto sus juegos en el torneo de otoño, Kōshū había creído que estaban errados.

Ahora que se encontraba aquí, sin embargo, no estaba tan seguro si había tomado la decisión correcta.

Los campos y equipo disponible eran de la mejor calidad, por supuesto, y existían muchos mayores que eran impresionantes – entre los bateadores, Kominato en particular, era un monstruo – pero había algo que faltaba.

Después de varias semanas de sentirse incómodo por eso, Kōshū finalmente se había dado cuenta que lo que le hacía falta a Seidō era el espíritu – y con eso, la sensación de seguridad propia, que era algo característico en los verdaderamente fuertes y la llave para la victoria. En su opinión, era probablemente debido a que no habían logrado ir a Kōshien los últimos 7 años, a pesar de haber estado tan cerca en varias oportunidades.

Supongo que los rumores no estaban tan errados.

"Okumura, ¡una vez que hayas terminado de estirar, dirígete al bullpen!" Uno de los de tercer año – un cátcher llamado Ono – le dijo un día, durante el entrenamiento.

El entrenador de Seidō era nuevo – el anterior entrenador había renunciado el año pasado – pero parecía reconocer el talento de Kōshū, y lo había promovido al primer equipo antes del fin de su primer mes ahí.

Ingresando al bullpen, Kōshū vio a los pitcher de segundo año, Sawamura y Furuya, lanzando de un lado a otro con otros dos cátcher. Al ver a Kōshū, uno de ellos se levantó y cambió posiciones con él.

Sentándose, jaló su máscara de cátcher y sostuvo su guante adelante. De pie, al otro lado del bullpen, Sawamura se encontraba en posición de espera – y luego echando su brazo hacia atrás, lo arrojó hacia adelante, lanzando la pelota directamente al guante de Kōshū.

¡Slam!

Kōshū lanzó la pelota de regreso, y esperó.

¡Slam!

Mientras Sawamura continuaba lanzando hacia él, Kōshū atrapaba cada una de las pelotas y las lanzaba de regreso.

Sabía que su habilidad para hacerlo era una de las razones por las que el entrenador lo había promovido al primer equipo. Los lanzamientos de Sawamura se movían erráticamente, y los otros cátcher tenían dificultades para atraparlas.

Y, de hecho, una de las razones de Okumura para venir a Seidō había sido el deseo de formar una batería con Sawamura. Se había encontrado conmovido por el zurdo, por la forma única en cómo alzaba en alto su pierna, por la forma en la que su brazo salía engañosamente tarde, y por la forma en la que sus ojos brillaban cuando estaba sobre el montículo.

¡Slam!

Bueno, la forma aún estaba ahí. Pero los ojos de Sawamura ya no brillaban en el montículo, y Okumura se sentía casi engañado.

Tal vez debería haber ido a Teito, después de todo, pensó en su interior.

El entrenamiento justo había terminado, cuando abruptamente Sawamura detuvo sus lanzamientos. Quitándose la gorra para limpiar una línea de sudor, se apresuró en abandonar el bullpen, diciendo apenas una palabra.

"Sawamura sí que está apurado," remarcó un cátcher de segundo año. "¿A dónde se dirige?"

El otro pitcher – Furuya – se encogió de hombros.

Y luego, otra semana pasó distraídamente.

Kōshū estaba haciendo su tarea en la habitación cuando escuchó la puerta abrirse. Girando, vio a Sawamura ingresar, se veía agotado. Echó un vistazo al reloj – eran las diez en punto.

"¿Cómo te…?" Kuramochi – el capitán del equipo de Seidō, y su otro compañero de habitación – empezó. Sawamura sacudió su cabeza, y la expresión de Kuramochi se ensombreció. "Oh." Golpeó la pared. "Maldición."

"¿Está bien que estés todo el tiempo afuera, hasta tan tarde?" dijo Kōshū en voz baja, volviéndose hacia su libro de matemática. "Sawamura-senpai."

"¿…qué quieres decir?" dijo Sawamura con cautela.

"Tus lanzamientos han estado algo descontrolados últimamente," dijo Kōshū, volteando una página. "Creo que necesitas dormir un poco más."

No podía ver el rostro del zurdo, pero prácticamente pudo oírlo fruncir el ceño.

"Estoy haciendo algo importante," dijo. "Simplemente no lo sabes."

"Has estado yendo al hospital, ¿no?" dijo Kōshū, y Sawamura se quedó en silencio. "Has estado yendo con ese de tercer año."

Los había visto abandonar el campus en auto varias veces, siempre iban sentados en extremos opuestos del auto. Pero siempre juntos. No le había tomado mucho el juntar todas las piezas.

"Sí, ¿y?"

"¿No es el que colapsó en el torneo de otoño del año pasado?"

"¿Y qué si lo es?" dijo Sawamura, empezando a sonar molesto.

"Sólo estoy diciendo," dijo Kōshū, volteando otra página. "¿Pero no crees que deberías estar concentrándote más en el equipo? Dado que esa persona ya no es un miembro del equipo. ¿O acaso ya no te importa el equipo?"

La habitación se quedó en silencio. Kōshū dio la vuelta a otra página, el sonido del papel cortando el aire como un cuchillo. Luego, escuchó la puerta abrirse – una ráfaga de viento de la tarde entró a la habitación – y luego se cerró con un estallido, y supo que Sawamura se había ido.

De improviso, una mano golpeó contra el escritorio junto a su libro. Kōshū levantó la mirada para ver a Kuramochi mirándolo con ferocidad.

"Mira, mocoso," dijo con frialdad. "No sabes nada acerca de lo que sucedió. Y no necesitas saber. Pero no intentes actuar como si tuvieras en mente lo que es mejor para el equipo, cuando ni siquiera te importa un bledo."


Después de eso, las cosas se tornaron un tanto tensas, pero el entrenamiento de verano empezó pronto. Tan exhaustos como todos estaban todo el tiempo, no había espacio para incomodarse por algo, aunque Kuramochi continuó tratándolo con bastante frialdad.

Y pronto, los regionales de verano empezaron.

Fue en la segunda ronda cuando por primera vez Kōshū vio de cerca al cátcher que había llegado a reemplazar.

Él y Sawamura – quien abriría el juego – habían estado calentando, cuando repentinamente los ojos del zurdo de segundo año se ensancharon, y su cabeza se sacudió como si hubiera sido abofeteado. Inmediatamente, sin un segundo vistazo hacia Kōshū, Sawamura corrió hacia la valla que separaba el campo de la sección central de las gradas. Perplejo, Kōshū levantó su máscara y poniéndose de pie, lo siguió.

"¡Miyuki!" escuchó a Sawamura gritar.

"¿Cuántas veces tengo que repetirlo para que lo entiendas, Bakamura? Es senpai para ti," dijo otro muchacho con gafas de montura negra, con una media sonrisa en su rostro. Estaba vestido con el uniforme escolar de Seidō; Kōshū lo reconoció de inmediato como la figura distante y sombría que había visto en el auto, junto a Sawamura.

"¿Viniste a vernos jugar?" dijo Sawamura, sus ojos ensanchados.

"¡Haha! ¿Por qué suenas tan sorprendido?" dijo Miyuki. "Por supuesto que sí." Miró hacia Kōshū y para su sorpresa, le dirigió la siguiente pregunta a él. "¿Eres de primer año?"

"Sí," dijo Kōshū con un asentimiento.

"Ya veo… bueno, este tipo es un tanto idiota pero lo dejaré en tus manos." Miyuki sonrió.

El juego inició pronto, y cuando Sawamura subió al montículo, Kōshū pudo sentir de inmediato que algo era diferente. A diferencia de cuando habían practicado en el bullpen, sintió su corazón acelerarse mientras el zurdo lanzaba hacia él. Y al ver la forma en que los ojos de Sawamura estaban finalmente brillando de nuevo, lo supo. Era la mirada felina que lo había conducido a Seidō – al campo – a la caja del cátcher. A atrapar sus lanzamientos. Durante todo el partido, como detenido por una fuerza misteriosa, no pudo desviar la mirada.

En algún punto del juego, después de ver a Sawamura atascar a otro bateador, Kōshū parpadeó con asombro cuando una nueva realización lo invadió.

El espíritu que había sentido que hacía falta, no había estado faltando en Seidō. Había estado faltando en sí mismo, todo el tiempo.

Tan pronto como se dio cuenta de eso, Kōshū quiso golpearse por haber sido estúpido y haber perdido tanto tiempo pensando en cosas sin sentido, tales como si debería haber ido a Teitō o no, porque la respuesta estaba clara en su mente:

Pertenezco aquí, atrapando para ti.

Despuéss de que el juego terminó, lo primero que Kōshū hizo fue inclinarse y disculparse con Sawamura. El zurdo se veía desconcertado, pero pronto, aceptó su disculpa con una fácil sonrisa. Colgó su brazo alrededor del cuello de Kōshū, prácticamente asfixiándolo y diciendo cosas como "¡no eres un chico malo, después de todo!" cuando de improviso, el agarre se aflojó.

Kōshū, quien había estado tratando de zafarse, levantó la mirada para ver a Miyuki observándolos con una expresión distante en su rostro. Soltando un grito de emoción, Sawamura liberó a Kōshū y corrió hacia Miyuki, charlando sobre el juego con él. Mientras Kōshū observaba, la expresión del ex-cátcher se quebró en una sonrisa exasperada.

Así que esta es la persona para la que Sawamura-senpai estaba lanzando hoy.

Kōshū frotó su adolorido cuello, deseando por alguna razón que doliera más.

"Debo de ser un masoquista," murmuró Kōshū para sí. Dejando caer su mano, miró hacia los dos, y se preguntó si alguna vez sería capaz de conseguir que Sawamura lance para él con aquellos ojos.

No sabría decir.

…pero eso no significaba que no trataría hasta lo imposible.


N/T: Disculpen la demora, había estado tratando de cumplir con mis fechas de subida (domingos) pero entre un problema que tuve, y mis próximas-a-iniciarse clases de la universidad, ampliaré el tiempo de subida a dos semanas. Esto sólo es preventivo, por supuesto, de darse la ocasión será semanal y hasta dos capítulos inclusive, pero mejor no prometer nada.

También, realmente estoy encantada con la oportunidad de traducir esta historia, así que el placer es todo mío. La versión original ya va por los veintisiete así que nos seguiremos leyendo por un buen tiempo más~.

Para terminar, empezaré a usar el término 'dugout' – el área dónde se encuentran las bancas. Usualmente lo traducía como 'bancas' o 'zona/área de las bancas' pero empezaré a cambiarlo en algunos casos. La traducción en algunos países de habla hispana según leí es 'cueva' pero aún sigo buscando otro posible reemplazo pues la imagen mental que tengo sobre eso es algo graciosa, hehe.