Aclaraciones del capitulo:
Antes que nada…. ¡Hooola a tod s ! …
Prácticamente ya estamos en el desenlace, según me parece el próximo capítulo será el final, así que no se lo pierdan. :)
Aquí están éstos personajes, que no son míos, haciendo cosas que sí se me ocurrieron a mí, veamos que planean esta vez ( incluyendo el toque de lemon) .
Les aviso que les puse dos canciones solamente para ambientar, yo las escuchaba mientras escribía esas partes de la historia.
Capìtulo 13
" Luz y sombra"
Y todo parecía transcurrir como siempre, como si todo hubiera vuelto a la normalidad.
Curiosos espejismos que engañan a nuestra mente, aunque deberíamos admitir sin duda que la mayoría de las ocasiones ese artilugio funciona sólo porque nosotros así lo permitimos, así lo queremos o así lo necesitamos.
Cuando el engaño luce convincente haciéndonos sentir falsamente tranquilos, es cuando con mayor frecuencia nos toma desprevenidos, cuando finalmente nos damos cuenta que solo hemos pretendido ocultar lo evidente, maquillando la realidad a nuestro gusto.
Y es cuando resulta demasiado tarde para querer negar lo que a nosotros se muestra con cruda y cruel realidad…
xxxxxxxxxxxx O xxxxxxxxxxxxx
Han pasado ya dos meses desde el terrible incidente de aquella noche en contra de Inuyasha.
Èsta fría noche de otoño, èl se encuentra acomodando algunas cosas en su apartamento, tal como aquella ocasión lo hiciera… pero ésta vez no es la alegría ni la novedad la que lo embarga, así como tampoco es en Tokio donde se halla.
Varias cosas han cambiado últimamente…
(Flash back)
Después de su recuperación que resultó más rápida de lo que se esperaba, Inuyasha se empeñó en retomar su vida a como era antes del ataque de que fue víctima por parte de quien se decía su amigo.
¡ Lo intentó, vaya que lo hizo !
En cuanto fue dado de alta, se reincorporó a su trabajo, pero a insistencia de Sesshoumaru no regresó a laborar a las oficinas. Su novio lo convenció de permanecer oculto por un tiempo, pues según le dijo, convenía que los Kumo lo creyeran muerto por su propia seguridad.
Así que trabajaba en el estudio de su apartamento, Sesshoumaru intentó persuadirlo sin lograrlo, le dijo que no era necesario que lo hiciera, que él se haría cargo de todos sus gastos, cosa que desde luego Inuyasha rechazó terminantemente, su orgullo le dolía de solo pensarlo.
Sesshoumaru entonces arregló todo con su personal de mayor confianza para que le facilitaran las cosas a Inuyasha, cubriéndolo frente a los demás. Algo muy similar se efectuó con Miroku, haciéndolo desaparecer al menos temporalmente de escena.
Pero a la vez de que seguía con su vida, su menteque ya había empezado a desglosar todo lo que le había sucedido, comenzó a ser más consciente y a ver de forma más clara de todo lo que había pasado, lo que había vivido, lo que había escuchado y empezó a sentir una creciente necesidad de alejarse de todo y de todos.
Necesitaba tiempo y espacio para aclarar su mente y sus sentimientos. El regocijo que experimentó por volver a ver a Sesshoumaru, por casi volver de la muerte, era genuino al igual que el enorme amor que le profesa.
Pero el amor es a veces demasiado complejo, pues en ocasiones exige respuestas donde no es fácil hallarlas o donde sería mejor no buscarlas.
Y para Inuyasha eso fue como un poderoso miasma, un veneno en el alma, inyectado de forma certera por los Kumo en el centro mismo de su corazón.
Así que sin realmente proponérselo, se fue mostrando cada vez más distante y frio con Sesshoumaru, quien lo contemplaba en silencio quizás comprendiendo la confusión interna que agobiaba a su amante, de la cual el mismo Inuyasha lo mantenía apartado.
Sucedió una fría noche en la que el viento soplaba con insistencia su triste y melancólica canción de otoño…
En cuanto Inuyasha vio luz en el apartamento de Sesshoumaru, se encaminó hacia allá, acallando por la fuerza el creciente dolor que comenzó a punzar en su pecho, aviso certero de que lo que iba a hacer era casi un suicidio, sabía perfectamente que el amor no es un sentimiento para tomar a la ligera, que no se le borra del corazón así como así, pero así mismo tampoco estaba dispuesto a continuar de la misma forma por tiempo indefinido, con las innumerables dudas atormentando su mente.
El momento de hablar se había aplazado demasiado, ambos peli platas se habían dejado absorber casi por completo por el trabajo, los dos sabían que tendrían que enfrentar sus demonios, admitir la verdad fuera cual fuera.
Sesshoumaru acaba de dejar su portafolio en su despacho, se dirige a su alcoba para ponerse una ropa más cómoda, planea visitar a su amado vecino de enfrente, hace ya dos días que apenas si se han mirado a través de las persianas, ahora parece que la distancia que media entre ellas hubiera aumentado.
El alto millonario en su camino de regreso de la oficina se ha detenido en una enorme tienda de dulces para comprarle a su chico un buen surtido de pockys, pues debido a que Inuyasha ya no asiste a la oficina, la costumbre de dejarle su golosina favorita en su mesa de trabajo ha caído en el olvido.
Antes de salir de su alcoba,toma la bolsa con las cajillas de pockys de sabores surtidos y baja las escaleras, a la par que comienza a pensar en cómo la rutina parece haberlos absorbido, ahora puede darse cuenta de que es absurdo el que haya sucedido así…¿ En qué momento se han dejado arrastrar por ella relegando su relación a un segundo lugar ? Algo tan intenso, tan autentico a pesar de las circunstancias que los han rodeado, parecía casi imposible que eso pasara, sin embargo ha sucedido. Pero sabe también que no es demasiado tarde para enmendar los errores.
Aunque al mismo tiempo al analizar una y otra vez sus sentimientos, no hay lugar en lo absoluto para la más mínima duda, sabe perfectamente que él no ha dejado de amar a Inuyasha, su amor no ha disminuido ni un ápice.
Pero tampoco puede negar que ha permitido la distancia entre ellos, con la finalidad de darle tiempo a Inuyasha, no pretende agobiarlo, no quiere ahogarlo, después de todo aun cuando con él ha cedido bastante como no lo ha hecho con nadie más, está consciente de que Inuyasha también tiene su carácter y requiere moverse con cierta libertad.
Además de que por nada de este mundo desea lastimarlo y si su chico decide que quiere saber más de lo que Naraku ha dicho, sabe lo testarudo que Inuyasha puede ser y cómo podría tomar de mal las cosas al saberlas.
Sin embargo Sesshoumaru está consciente también de que le ha dado su palabra de hablar con él y aclararle sus dudas.
Dudas que también le duelen al altivo empresario, desearía que Inuyasha no dudara, que ya hubiera comprendido y asimilado la magnitud de los sentimientos que le profesa alguien que no había amado nunca de esa forma. Le duele que unas maliciosas palabras dichas con toda la intensión de causar el mayor daño posible, puedan pesar más que lo que él ha demostrado con hechos.
En ese instante la burbuja de sus pensamientos es reventada por el sonido proveniente del timbre de su apartamento. Una muy leve sonrisa se dibuja en su rostro al saber enseguida de quien se trata, la manera en que toca a su puerta Inuyasha es ya inconfundible para él.
Abre la puerta de buen humor a pesar de lo cansado que se siente, su inusual sonrisa se nota aún más… sin embargo…
En cuanto Sesshoumaru lo ve entrar esa noche sabe que algo está mal, algo muy grave sucede y siente como un notorio frio estruja su corazón, una helada sensación que creía haber olvidado gracias a ese chico que ahora mismo se encuentra frente a su puerta, pero ahora sabe que le anuncia un dolor enorme, deja la bolsa con pockys sobre un mueble cercano.
- ¡ Hola Inu chan ! –
Se aproxima a su diseñador gráfico favorito, nada más cerrar la puerta del apartamento tras de él. Lo rodea como tantas otras veces por la espalda apretándolo contra su cuerpo, desea estar equivocado sobre lo que presiente ahora, pero la actitud de Inuyasha casi lo confirma, pues el joven de blanco cabello no lo ha mirado ni una sola vez a la cara desde que lo saludó al entrar.
Sesshoumaru siente un terrible dolor y confusión cuando Inuyasha toma las manos de quien lo abraza y las retira suave pero firmemente del contacto que tenían con su cuerpo.
- ¡ Buenas noches Sesshoumaru, espero no te encuentres demasiado ocupado. – exclama en un tono informal, pero no como se dirige normalmente a su alto novio.
- ¡ Nunca lo estoy tanto para ti amor ! – Le dice Sesshoumaru aproximándose nuevamente, puesto que Inuyasha ha dado algunos pasos hacia la amplia y cómoda sala del millonario.
- ¡Espera Sesshoumaru, por favor no sigas con eso! – exclama Inuyasha levantando las manos en un claro ademán para que su novio se detenga y no siga avanzando hacia él, lo que casi enoja a Sesshoumaru.
- ¿ Qué ocurre Inuyasha, acaso estás molesto por algo? – exclama clavando su penetrante mirada en el chico tratando de descifrar la actitud de este, a pesar de todo se muestra condescendiente – aunque... podría entenderlo, casi no nos hemos visto últimamente, sin duda alguna nuestras obligaciones nos lo han impedido – exclama Sesshoumaru al tiempo que ambos se sientan en los sillones, uno al lado del otro.
- Sí, tal parece que ahora no tenemos tiempo para nosotros, lo cual me parece extraño, antes nunca fue así, siempre encontrábamos sitio para estar juntos, la distancia de algún modo encontró el tiempo y espacio para interponerse en nuestra relación –
- Eso no tiene que ser así, en nosotros está la solución Inu chan – trata de razonar con calma Sesshoumaru.
- Tal vez tengas razón, sólo que ahora puedo notar que lo nuestro tiene algunos rincones oscuros que sin duda ha sido más cómodo ignorar – la voz de Inuyasha tiene un tono de reproche, mira a Sesshoumaru a la cara por primera vez desde que llegó y se sorprende de la molestia y tinte de tristeza que ahora reflejan esos ojos claros.
- ¡ Está bien, está bien Inuyasha, tú ganas! – exclama Sesshoumaru recargándose en el respaldo y cruzando los brazos – supongo que ya sé de lo que quieres hablar… Por qué a eso vienes ¿ No es así ? A que hablemos ¿ Me equivoco acaso? – le dice No Taisho Sama entrecerrado los ojos.
- No, no te equivocas, efectivamente deseo que hablemos, despuès de todo me diste tu palabra ¿ Recuerdas? –
- Nunca olvido cuando lo hago Inuyasha – responde casi con amargura Sesshoumaru.
- Entonces no tendrás inconveniente en aclararme algunos puntos sobre nosotros ¿ No es así? –
- ¿ Está seguro sobre esto Inuyasha? – pregunta todavía Sesshoumaru – podrías estar buscando problemas inexistentes.-
- ¡ Estoy seguro! – Inuyasha mira fijamente a su pareja…¡ Desde luego que está seguro, enfrentará las consecuencias pues no desea tener ya ninguna duda al respecto, aunque sabe que casi se estaría jugando el todo por el todo y comprende que no soportará perder.
- ¿Sobre qué quieres hablar? -
- ¡Tú lo sabes bien! –
- Preferiría que me lo dijeras, tu percepción de las cosas no es igual a la mía – le dice con serenidad Sesshoumaru aun cuando luce serio.
- Bien… - Inuyasha toma aire y pregunta con cierto temor por escuchar la respuesta. - ¿ Quiero saber todo sobre la apuesta entre Naraku y tú? … ¿ Es verdad que yo fui sólo un premio a obtener ? –
- No es así exactamente –
- Entonces…¿ Cómo es exactamente Sesshoumaru ? ¡ Sí existía entonces esa apuesta ! – exclama Inuyasha profundamente dolido
- No como tal Inuyasha – suspira profundamente, sabe que esto no acabará bien – Todo se debió a la terquedad de Naraku por poseerte, yo sólo quería evitarlo, no pensaba permitir que él llegara a ti … -
- ¡ Tú sólo querías ganarle la partida! ¿ No es así? Después de todo entre ustedes siempre existía esa estúpida rivalidad – Inuyasha comienza a sentirse sumamente molesto.
- ¡ Yo me fijé en ti primero, sabía con solo verte que eras alguien muy especial... diferente ! – exclama Sesshoumaru tajante aun cuando no eleva su voz ésta resuena por el lugar - ¿ Acaso pensabas que permitiría que ese bastardo se acercara a ti? Tú me gustaste desde la primera vez que te vi, quería conocerte, verte más seguido… estar cerca de ti –
- Ahora comprendo mejor – exclama Inuyasha profundamente dolido – el gran Sesshoumaru quería cumplir su deseo simplemente, no permitiría que alguien más le ganara su capricho. Por eso la clase de apartamento que me asignaste, muy cerca del tuyo, donde te mudaste para facilitarte las cosas, por eso me mirabas a través de esas estúpidas persianas…¡ Tenías que ganar, eso era todo ! No exactamente una apuesta, pero si una idiota competencia. – Estalla Inuyasha elevando un poco la voz , sus ojos ya dan muestras de que no soportaran mucho más tiempo sin derramar su dolor.
- ¡ Espera un poco Takahashi San ! – le dice ya bastante serio Sesshoumaru - ¡ En primera tú no eras un simple capricho, trofeo o lo que sea que tú pienses ! Tú me has gustado desde siempre y no me puedes culpar por querer acercarme a ti, por querer conquistarte, por querer amarte… - las palabras dichas con cierta molestia son sin embargo sinceras por completo.- Para mí tu siempre has sido mucho más que solo un simple deseo pasajero -
Inuyasha lo mira un momento, su expresión es sumamente seria, dolida, no está convencido con lo que ha escuchado.
- ¿ Tienes acaso una idea de cómo me siento Sesshoumaru? ¡ Me enamoré de ti, te he amado con locura! Deseaba con todas mis fuerzas que esto fuera verdad, que me hicieras tuyo, que me amaras por completo – dice ya con la voz algo quebrada Inuyasha, su orgullo lo mantiene erguido, no desea llorar frente al arrogante de su novio.
Pero el amor es el amor, un sentimiento complejo y como tal causa extrañas reacciones en nuestra mente y nuestro corazón, así como también duele mortalmente.
Inuyasha traga saliva pero se mantiene firme:
- ¿ Cómo puedo creer por completo que me amas si no has sido del todo sincero conmigo, si te han movido motivos tan egoístas? –
- ¡ Pues deberías creerlo Inuyasha, puesto que te lo he demostrado a cada momento, a cada paso que he dado a tu lado! Ahora yo te pregunto… - exclama Sesshoumaru dolido y seco, poniéndose de pie, alejándose unos pasos de Inuyasha, se detiene y voltea a verle directo a los ojos con cierto resentimiento:
- ¿ Cómo supones entonces que me siento yo cuando puedo ver que pese a que te he dado muestras incontables de lo mucho que te amo, de que me he abierto contigo como nunca antes con nadie…
...¿Acaso supones que es fácil ver como unas cuantas palabras arrojadas como el más sucio veneno hayan podido tener mayor efecto en ti, anulando lo nuestro? –
- Tú mismo lo has echado a perder al actuar desde un principio por motivos tan vanos…¿ Es mucho pedir el que me amaras solo por ser yo y no movido por una falsa verdad, una absurda competencia de egos y de capacidades? –
- ¡ Pero yo te amo Inuyasha, esa es la única verdad que debes saber! – insiste Sesshoumaru tratando de aproximarse a él – si hay algo cierto en todo es el amor que siente por ese terco chico y también el que nunca se da por vencido tan fácil.
Aunque la terquedad y el orgullo no los están llevando a ninguna parte, de hecho solo se están alejando cada vez más.
A Inuyasha el dolor y el orgullo solo lo está llevando a dejar de escuchar aun cuando si pide que lo oigan a él.
- ¡ Ya basta Sesshoumaru, no digas algo que no es cierto! – se cubre Inuyasha los oídos como si con eso evitara que las palabras y el dolor entraran en él. Se pone de pie tratando de no estar cerca del mayor, le duele sobremanera su proximidad.
- ¿ Por qué tienes que ser siempre tan testarudo y obstinado, dando por sentadas las cosas sin averiguar nada más? – le dice Sesshoumaru ya bastante molesto.
- ¡Pues entonces no veo por qué tengas que seguir soportando mis necedades ni yo tu infinito orgullo! –
- ¿ De qué demonios hablas?- la paciencia de Sesshoumaru está llegando a su límite.
- De que al no ser verdadero esto, no tiene sentido continuarlo – dice bastante molesto Inuyasha, disfrazando de enorme enojo su dolor.- Ya no deseo sentir dolor Sesshoumaru, si no me amas de verdad te pido ya no me lastimes más – concluye resentido.
Sesshoumaru estaba a punto de decirle unas cuantas verdades a Inuyasha…¡¿ Còmo rayos se atreve a poner en duda sus sentimientos? Pero éstas últimas palabras lo sacan por completo de balance, causándole un terrible efecto puesto que lo último que él desea es causarle dolor, lo que busca evitar es que resulte lastimado ese chico que ama tanto.
- ¿ Eso es lo que crees que he estado haciendo, es lo único que puedes ver en este tiempo que hemos estado juntos? ¿ De verdad crees que soy motivo de tu sufrimiento?- una enorme y gruesa barrera helada está cayendo nuevamente en torno a Sesshoumaru neutralizando por el momento el gran dolor que amenaza con derribarlo, aunado a su enorme orgullo logra controlarse estupendamente.
- Pues tan solo mira como han resultado las cosas, ahora mismo estamos más distantes que nunca y tus amigos no se han portado muy bien conmigo –
Sesshoumaru aprieta puños y dientes ante el golpe bajo que le ha asestado Inuyasha, así que haciendo acopio de todas sus fuerzas exclama sumamente serio:
- Entiendo... entonces que sea como tú deseas Inuyasha – suena la cruel sentencia…para ambos.
- ¡ Bien, eso deseo justamente! – exclama testarudo el diseñador.
Sesshoumaru se da la vuelta para alejarse definitivamente de Inuyasha, se encamina a su despacho no sin antes decirle:
- Ahora si no hay nada más que decir, te pido me disculpes, tengo varias cosas que hacer - Ya no puede mirarle, ese solo acto lo destrozaría por completo.
Sin embargo todavía cierra un instante sus dorados ojos y exclama:
- Sólo cuídate Inuyasha, de verdad que eres alguien especial –
Inuyasha siente la enorme necesidad de ir tras Sesshoumaru, decirle que no se vaya, que olviden todo…que él lo ama demasiado. Extiende el brazo como si quisiera alcanzarlo, pero no sale un solo sonido de su boca, cierra el puño con fuerza y baja lentamente el brazo.
- ¡ Gracias por todo, tú también…cuídate…adiós Sesshoumaru ! – Inuyasha arroja la terquedad y el orgullo por delante.
Sesshoumaru escucha como su ahora ex novio deja unas llaves sobre el mismo mueble en el que se halla la bolsa con pockys .
- Te devuelvo el auto, no lo necesito – dice Inuyasha sin dirigir ya su mirada ámbar a ese hombre altivo y orgulloso pero al cual no dejará de amar nunca.
- No… no es necesario… - comienza a decir Sesshoumaru, cuando oye la puerta cerrarse, voltea sólo para darse cuenta de que se encuentra solo nuevamente.
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El sentimiento que embarga a Sesshoumaru es el de una helada y mortal pérdida, se dirige a su despacho, todo pareciera moverse casi en cámara lenta a su alrededor, con una gran pesadez se dirige a el enorme ventanal que ocupa todo el costado de su oficina y de un sólo tirón cierra las persianas.
Se sienta ante su escritorio, se lleva ambas manos a su platinada cabellera entrelazando sus delgados dedos entre sus finos cabellos, agacha la cabeza un instante hasta casi tocar con su frente los papeles que se encuentran sobre el escritorio, cierra los ojos con fuerza, no permitirá que sus ojos lo traicionen, que den la más mínima muestra de nada.
Pero eso es lo ùnico que se permitirà ahora, despuès de todo siempre ha enfrentado los momentos difìciles...solo. Sabe sin embago que ahora serà mucho màs difìcil, puesto que ahora sabe lo que significa una càlida y sincera compañìa, una imparable pasiòn, un autèntico amor... aùn sì su racional mente pudiera aceptarlo...¿ Còmo explicarle a su corazòn que todo ha terminado de golpe, que debe ignorar el dolor, que debe dejar de sentir. Suspira profundamente, bloquea cualquier cosa que su interior sienta, despuès de todo siempre lo ha hecho. Se recompone, se yergue y se deja hundir en su trabajo, el cual no es urgente de realizar, pero servirá para sepultar su dolor y sus pensamientos, sus ocupaciones le valdrán para evitar que esto lo envuelva y lo destroce implacable.
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Inuyasha por su parte baja apresurado por las escaleras, tiene que sacar las enormes ansias que lo embargan, la inmensa opresiòn que le asfixia, cuando dejò ese departamento sòlo pensò en salir corriedo poniendo distancia de por medio, no pararìa hasta esar demasiado lejos, pero conforme llega a la planta baja comienza a aminorar la velocidad de su huida hasta que lentamente sus pasos lo llevan hasta el pequeño jardín ubicado entre los edificios y con andar pesado se dirige hacìa allì, a ese mismo lugar donde hace ya un tiempo se encontró con él cual bella apariciòn sin las persianas de por medio; donde sentados en esa misma banca compartieron el momento gozando de la belleza de la noche, se acompañaron del silencio pues las palabras sobraban en ese instante, sus miradas hablaban por sì solas, cobijados por el màgico firmamento nocturno.
Sin embago en èsta ocasiòn las lágrimas en sus ojos le impiden ver la estrellas, solo contempla la cruel oscuridad que lo envuelve en frìa soledad poco a poco.
¡ Maldito orgullo, maldita terquedad !
Sólo que ésta ocasión el precio por no ceder ante algo más valioso que eso… les costará demasiado caro…
(Fin del Flash back)
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En el aquí y ahora…
En una noche muy diferente y con muy distintas circunstancias, una pareja goza de una plácida caminata nocturna, es viernes así que no hay prisas, sólo les queda disfrutar uno del otro.
- No imaginas como ha gozado de ésta semana…sin muletas al fin – dice Miroku con genuina alegría.
- Tengo una muy cercana idea amor - dice Kouga que ha levantando un poco la mano que mantiene entrelazada con la del chico que va a su lado, la cual ya no luce enyesada pues se ha recuperado por completo.
Ese par de jóvenes adultos lucen muy contentos y enamorados puesto que han comenzado una relación más seria, hace sólo dos semanas que han formalizado su situación.
Kouga aún permanece en el apartamento de Miroku, hace una semana apenas, los han dado de alta, sin embargo por una u otra causa han ido aplazándo la partida del de celestes ojos.
Sus miradas ahora lucen felices y calmadas…
Miroku por su lado, al hacer a un lado la careta que se empeñaba en llevar, se siente más pleno, más en paz consigo mismo. Únicamente sus compañeras de trabajo se preguntan dónde quedó Miroku el conquistador, les costó trabajo asimilarlo, pero ahora admiran su valentía para encarar su realidad sin avergonzarse y ¿ Por qué no? Disfrutan de su conocida amabilidad a sabiendas de que no pretende nada más con ellas.
Y Kouga… con Kouga las cosas han sido un poco más complejas, el dolor dejado por quién llegó a amar de forma genuina aún le trae malos recuerdos, pero las sabias palabras de Miroku han ido trayendo calma a su espíritu. Además de que esos cálidos y protectores brazos lo han cobijado durante los aterradores momentos de pesadillas que lo torturan algunas veces mientras duerme. Pero sí hay algo que puede decir con toda certeza, ama a Miroku profundamente, de forma limpia y sincera de la mismo forma que sabe que su novio lo hace.
Se han alejado poco a poco del bullicio de la gente, caminan ahora bajo un camino bordeado de árboles que lucen sus fantasmagóricas figuras bajo la luz de la luna de otoño, el viento sopla suave y hace revolotear las amarillas hojas que los rodean en el suelo, al tiempo que sus pisadas resuenan con el característico sonido de la hojarasca seca.
- Amo este sonido – exclama Kouga después de un momento de silencio- el murmullo de una caminata de otoño.
- Debo admitir que suena bien y aún mejor si son dos los que lo producen – responde Miroku mirándolo con dulzura al tiempo que despliega para èl una bella sonrisa.
Se aproxima a Kouga que ahora no pierde detalle de los movimientos de su novio.
- Deberías de ver los hermosos destellos que se desprenden de tus ojos con la luz de la luna –
Miroku ha tomado el rostro de ese hombre al cual ha aprendido a amar con todo el corazón, y deposita en un solo beso todo lo que ahora siente por él.
- ¡ Te amo Kouga, te amo tanto! – le susurra con ternura en el oído.
Kouga corresponde en seguida con otro beso, pero este va impregnado con más pasión. Entreabren sus bocas para permitir el paso a sus lenguas que buscan adentrarse de forma más profunda en un claro lenguaje de lo que sus cuerpos buscan.
Al momento de separarse, un frío vientecillo hace estremecer a Kouga pues lleva una camisa muy ligera. Al percibirlo Miroku, solicito se deshace de su chaqueta y se la coloca en la espalda a Kouga, abrigándolo además con su cuerpo en un tibio abrazo.
- Será mejor regresar, la noche comienza a volverse aún más fresca –
- Estoy de acuerdo contigo cariño –
Así que juntos regresan al apartamento, una vez allí, Kouga luce intranquilo, casi nervioso, Miroku lo nota al instante cuando regresa a la sala donde su novio lo espera.
- ¿ Qué ocurre Kouga, algo te preocupa? –
Kouga desvía la mirada, Miroku puede ver un sonrojo cuando su novio vuelve a mirarlo.
- ¿ Te… te sientes bien amor? – pregunta Miroku entre nervioso y preocupado.
Ahora es Kouga el que toma la iniciativa al hablar, se apropia de Miroku tomándolo por la cintura y acercando su boca al oído le susurra en un tono de voz que no había usado con él, suena varonil, sensual… cálido.
- ¿ Te has dado cuenta Miroku, que ya no hay impedimentos para gozar de una mayor… cercanía? – le dice refiriéndose a las vendas, yesos, muletas y demás.
Miroku se sorprende bastante, de alguna forma la dirección de la relación creía llevarla él.
- ¿ A… a qué te refieres Kouga, no estarás pensando en…? – Miroku pasa saliva con dificultad al comprender el rumbo que ahora toman las cosas.
- ¿ Y por qué no amor mío? ¿ Acaso no te gustaría que nos perteneciéramos por completo? -
- Yo… es que… es que yo nunca…yo no…- exclama sumamente nervioso.
Se escucha una risa suave.
- ¿ Te refieres a que nunca lo has hecho con un hombre, es eso? –
- Bueno sí, yo no sé mucho al respecto, no sé cómo conducirme en ese caso –
- Tú solo dime si estás dispuesto a entregarte a mí por completo y yo me encargo de lo demás – exclama Kouga con un brillo intenso en los ojos.
Miroku lo mira un corto momento con la interrogante que no se queda solo en su mente.
- ¿ Y dime, desde cuando eres el dominante?-
- ¡ Vaya creí que no sabías nada! –
- Eso es básico –
- Pues supongo que está en mi naturaleza y además por cierto, soy el que sabe más ahora al respecto – responde orgulloso Kouga.
- Pues no me causa ninguna gracia ser uno más en esa cadena de experiencia – exclama dolido Miroku.
- No Miroku, no eres uno más, tu eres el afortunado en gozar de la experiencia que he recopilado sólo para ti, para mi más grande amor, el único, el verdadero.-
Miroku lo observa casi embobado ¿ Còmo se las ha arreglado para hacerlo sentir tan bien con unas cuantas palabras? Sin duda se debe a que puede sentir que éstas provienen directo de su corazón de ese chico que en tan poco tiempo lo ha conquistado.
- Pero es que no sé si yo sea lo que tú esperas en ese aspecto Kouga – dice cohibido Miroku.
- De que lo eres no me cabe la menor duda, estoy completamente seguro de ello, sólo déjame guiarte, déjame quererte…déjame amarte.
Los suaves besos que Kouga deposita en el cuello de Miroku se van intensificando impregnándose cada vez con mayor pasión que los va envolviendo a los dos. Kouga todavía se detiene, contempla a Miroku esperando una respuesta.
- Supongo que era de esperarse ¿ No? Después de todo es parte de amarse – le susurra Kouga con ternura.
Miroku suspira, tratando de calmar su respiración que ya se ha agitado un poco y responde clavando su azul mirada en ese rostro de ese hombre especial que ahora lo tienta a dar el siguiente paso en su relación.
- Nada me haría más dichoso amor, sé que estaremos bien, que estaremos seguros uno en brazos del otro. – exclama al fin dando su consentimiento.
- Entonces vamos cariño, una larga noche nos espera … - le dice Kouga mientras lo toma de la mano jalándolo para que lo siga.
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Byakuya y Naraku ya se han establecido desde hace varias semanas en la ciudad de Kioto, incluso ya se encuentran trabajando.
Byakuya ha conseguido un buen trabajo en una editorial de mediano tamaño, no hay comparación en lo absoluto con No Taisho Industrias, pero por el momento para él está bien, mientras siga viviendo con su hermano.
Naraku trabaja de igual forma en un empleo de menor importancia, coordina la seguridad de una pequeña cadena de tiendas de autoservicio, por el momento lo ha tomado, ya buscará algo mejor.
La vida ha resultado aceptablemente cómoda para ellos, el cambio de ambiente les ha ayudado en sus vanos intentos de olvidar a ratos lo que han causado en Tokio.
Aunque eso de "olvidar" no es del todo cierto, pues es en la soledad, es en esos momentos en que están consigo mismos, principalmente por las noches, cuando los recuerdos vuelven incesantes. Es evidente que a uno le afecta más que al otro, pues para Byakuya esas remembranzas son todo un tormento.
El menor de los Kuroi Kumo ha despertado infinidad de veces presa del yugo de su consciencia en forma de terror nocturno, un castigo semejante al que sufre quien fue su primer víctima pero de forma más intensa.
Naraku acude en esas ocasiones a su lado cuando escucha sus aterrados gritos tratando de calmarlo, aunque nunca lo consigue por completo, compartiendo el castigo de su hermano de alguna forma.
- ¡ Soy un asesino Naraku, no tengo perdón por ello ! – gime entre el llanto que en esas ocasiones lo invade.
Y es que así lo cree, mejor dicho, así se los han hecho creer de forma muy eficaz.
Oficialmente Inuyasha falleció por culpa de un sujeto que entró a robar a su apartamento, se dijo que se sumió en un coma del cual nunca despertó.
Miroku por su parte sucumbiò ante las heridas sufridas en un misterioso accidente automovilístico que nunca se aclaró por completo.
En un inicio cuando recién se mudaron, los Kumo parecían haberse distanciado, pues Naraku no le perdona el que lo haya privado de la presencia de Inuyasha, el que haya truncado sus planes de poseerlo. Aunque a últimas fechas la relación entre ellos pareciera seguir ya como si nada hubiera pasado, sin embargo Byakuya conoce a su hermano y sabe que no olvidará lo sucedido tan fácil.
Èstas ùltimas semanas Byakuya se ha sentido intranquilo, pues ha ido notando un cambio en la forma en que Naraku lo mira, un cambio sutil en un principio, pero ahora ya es más evidente.
Tal cambio comenzó desde el incidente con Inuyasha, pudo percibir un oscuro y oculto rencor que anidó en los rojizos ojos de su hermano. A eso se ha unido ahora la actitud , la forma en que lo mira, puede leer una turbia pasión… lujuria incluso, envueltas en un halo de rencor.
Así que la calma que han creído encontrar al mudarse a otro lugar es sólo aparente, pues su propio infierno personal los acompañará a donde quiera que vayan.
Ésta noche de viernes, Byakuya espera por su hermano, sentado en a sala intentando leer un libro elegido simplemente al azar. Naraku le dijo que esperara por él ya que debían hablar sobre algo que no puede esperar más.
De esa forma entonces… Byakuya espera, con una inquietante presentimiento que le atemoriza desde adentro.
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Ésta noche luce especialmente hermosa, noche de luna llena, luna de otoño que alumbra hermosa con su nítida y bella luz todos los sueños y deseos de los frágiles mortales, los acompaña en medio de su oscuridad, de su incesante andar.
Pero ésta noche su luz hace relucir, hace brillar no los sueños… sino las lágrimas que brotan imparables de ese par de bellos ojos ámbar…
Inuyasha ha hecho un pequeño alto en su labor, ha salido al minúsculo balcón con que cuenta su nuevo apartamento, ha acudido llamado por el silencioso murmullo de la noche, ese que le hace levantar la mirada para contemplar la luna en el cielo, el solo verla hace que no pueda más, sus ojos se humedecen reflejando esa claridad que lo alumbra desde lo alto, haciéndole recordar aún con más dolor esa luz de luna que fue su más grande amor, esa que tanto extraña ahora sumido en incesantes sombras, esa que ahora se encuentra tan lejos…
Sin poder enfrentar más esa magnífica imagen entra a su apartamento cerrando tras de sí las puertas de cristal y enseguida la blancas persianas, cuando contempla estas últimas de sus ojos escapan sin remedio cristalinas lágrimas.
- ¡Mañana mismo las quitarè! - exclama con dolor - colocarè cortinas de tela, un panel de papel... ¡ Lo que sea, menos persianas! -
Ésta mudanza es tan diferente a la anterior, aquella que estuvo llena de júbilo, entusiasmo por el cambio hecho, esperanza en la nueva vida que comenzaba, por las enormes expectativas y sueños que creía poder realizar en varios aspectos de su vida.
Pero ahora todo es tan tristemente distinto… después de todo lo único que quería cuando se alejó de Tokio era irse, huir, escapar de lo que ha vivido, de lo que ahora es su pasado, del pasado que ahora ensombreces su presente, de aquello que era su vida y se volvió su mayor tristeza. Solo quiere dejar atrás todos los rastros de aquel sueño vuelto pesadilla.
Huir, escapar…
Solo eso…
¿Pero es posible escapar de nuestras propias sombras, de nuestras propias dudas, del miedo a aclararlas acallando nuestro orgullo, aceptando nuestros errores? ¿Acaso se puede huir de nuestro propio destino?
Él sabe la respuesta, y sabe también que por más que corra llegará un momento en que deba enfrentarse a lo que rehúye. Entiende que en un momento dado deberá mirar al frente y confrontarlo.
Pero ahora él solo quiere huir de todo aquello… huir de él…
Ha ido acomodando las pocas cosa que se trajo, pues muchas otras las dejó en el apartamento de Tokio, piensa mandar por ellas en unos días más.
Ya ha obtenido un trabajo de cierto nivel ¿ Quién no contrataría a alguien tan profesional y capaz, que además porta unas excelentes cartas de recomendación ganadas a pulso en la empresa más importante de Japón ?
Sin embargo no siente el entusiasmo que debería, aquella tranquilidad que esperaba sentir al alejarse. Lo que es un hecho es que cada día que pasa le pesa en el alma, cada momento que transcurre su voz interna clama con mayor fuerza que se ha equivocado, que ha tomado la peor decisión de su vida.
Le va quedando claro que no volverá a encontrar la felicidad que tenía, puesto que la mitad de su alma, el completo de su corazón, la luz cálida que lo envolvió por un fugaz tiempo, la mitad de él mismo… se ha quedado en Tokio sin remedio.
Por ahora continua con una mudanza bañado en lágrimas.
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Cuando entra en su apartamento pareciera que la temperatura misma del lugar bajara drásticamente, el increíble cambio logrado gracias a esa increíble relación ha quedado en el pasado.
Sus dorados ojos ahora lucen severos nuevamente, fríos, sin brillo. Al tiempo que se quita el abrigo voltea hacia el mueble que se encuentra en el pequeño recibidor, la bolsa de pockys que permaneció ahí por semanas por fin ha desaparecido. Seguramente las empleadas que acuden a realizar el aseo se han dado por vencidas retirándolas de ahí, incluso ellas han resentido la partida del novio de su jefe, ya que nunca fue un secreto su relación, ahora incluso el contemplar el aún más serio y frío semblante de la persona a quien sirven les causa escalofríos.
Como ya es habitual nuevamente se dirige a su despacho, pues por muy cansado que esté no se permite el descanso hasta que prácticamente se siente agotado, no deja que exista un solo momento en el cual su mente tenga la oportunidad de pensar en él, es suficiente con saber que su imagen y recuerdo está siempre presente oculta tras sus vanos intentos por olvidarlo.
Cuando lleva como una hora concentrado en su trabajo, nota los tenues rayos de luna en forma de delgadas franjas sobre su escritorio, éstos pasan indiscretos entre las hojas de las persianas.
Ya es demasiado tarde para bloquear lo que siente, se pone de pie aproximándose al ventanal, con sus finos dedos separa las hojas de las persianas y contempla la plateada luna solitaria en el cielo, suspira profundamente y lentamente baja la mirada hasta posarla en el apartamento de enfrente, tan oscuro, tan solo… tan frio.
Sin pensar en nada más, sale de su propio apartamento tras tomar esas llaves, se encamina rápidamente hasta el edificio de enfrente, en un momento ya ha entrado al lugar.
Contempla con su sombría mirada el lugar, cada objeto, cada recuerdo, cada detalle ahí le duele en lo más profundo.
Con paso lento se dirige a la alcoba y ahí es donde se derrumban todas sus defensas… recuerda claramente cada instante vivido ahí, puede percibir incluso el aroma de su amado Inuyasha.
- ¡ Tú siempre serás mío y yo tuyo, no importa donde estemos ! – susurra mientras se sienta en la cama pasando suavemente su mano por sobre la colcha, rememorando la imagen de ellos dos abrazàndose con fuerza, entregándose por completo, amándose sin reservas.
¿En qué momento se recuesta en la cama? No lo sabe, pero seguramente ocurre cuando su voluntad se desploma permitiéndose un momento de debilidad que nadie notara. Recorre una y otra vez con sus delicadas manos el lecho vacío.
Jamás había sentido dolor semejante, vacío tan profundo como el que su corazón experimenta ahora abrumado por el suave aroma de quien ama... impregnado en esa cama.
- ¡ Nada se compara a ti Inu chan !
¡ Nadie más podrá entrar nunca en mi corazón !
¡ Te amo tanto… y lo haré por siempre ! – es el débil susurro que se escucha en esa alcoba alumbrada por la luna, su interior envuelto en las sombras, en la soledad… en la nada.
Cierra sus ojos vencido, no quiere sentir, le duele recordar pero no desea olvidar.
¿ Son acaso silenciosas lágrimas lo que moja la colcha ?
¡ Imposible… Sesshoumaru No Taisho no acostumbra llorar…!
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- ¿ Byakuya ? – escucha la voz de su hermano por el teléfono.
- - Sí Oniisan, dime – responde medio aletargado el delgado chico debido a la larga espera, ha estado a punto de quedarse dormido varias veces pero lo ha evitado a toda costa mientras espera por Naraku.
- Será mejor que ya no me esperes, llegaré demasiado tarde- explica su hermano mayor – hemos tenido varios contra tiempos y a decir verdad todavía nos tomará mucho tiempo el resolverlos.
El menor hace una mueca de desagrado, ya es más de media noche, podría al menos haberle avisado antes, prácticamente ya se cae de sueño.
- Está bien, te veré mañana – responde Byakuya en medio de un bostezo.
- Pospondremos lo de hoy para mañana en la noche – le responde Naraku con voz cansada.
En cuanto cortan la llamada, Byakuya se va a dormir su intranquilo sueño, tal como le ha estado sucediendo noche tras noche, pero ahora le desagrada por completo la idea de dormir solo ésta noche.
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El par de enamorados se encuentran de pie en la alcoba, Miroku fue conducido hasta ahí por Kouga quien lo ha jalado suavemente de la mano.
Sus miradas encontradas, azul contra azul…
Miroku a pesar de no ser nuevo en éstas lides las cuales ha vivido pero en muy distintas circunstancias y otro tipo de compañìas, ahora se siente casi como un adolescente inexperto, es presa de un extraño nerviosismo, una especie de temor hacia lo desconocido.
Estàn a punto de besarse nuevamente cuando Kouga se detiene…
- Permíteme un momento – exclama dirigiéndose hacia la ventana para cerrar por completo las persianas.
Miroku enciende las lámparas de mesa que iluminan con una tenue luz el lugar confiriéndole un ambiente cálido y acogedor.
- Prefiero un ambiente más "privado", uno nunca sabe quién podría estar mirando lo que no le incumbe – exclama Kouga.
Miroku no dice una palabra, solo traga saliva con dificultad cuando ve a Kouga acercarse a él recorriéndolo con la mirada.
- ¡ Oh vamos cariño, no hay porque estar nerviosos, no te devoraré entero… bueno casi ! – le guiña el ojo de forma traviesa.
- No es exactamente miedo lo que siento… bueno tal vez solo un poco, pero además no es a ti a quien temo, es sólo que todo esto es nuevo para mí… es algo… extraño y … - Miroku contempla la tierna sonrisa que le brinda su futuro amante y exclama levantando la voz nervioso:
- ¡ Y no me malentiendas ! No es que no desee el estar contigo… y …y…no te rías, que sólo has conseguido que me ponga peor de nervioso. –
- Pues si no estoy burlándome de ti, pero es que tu expresión y tu actitud son tan tiernas que debo admitir que me provocas con ello aún más. –
Esto sólo provoca que un intenso color rojo adorne las tersas mejillas de Miroku, quien sólo se queda mirando a ese chico que lo está sorprendiendo cada vez más.
- Además, tú no eres lo que se dice tímido, en lo absoluto, de hecho siempre se te veía tan atrevido y coqueto que parecía tratarse de otra persona y no del sonrojado y guapo hombre que tengo enfrente. –
- ¡ Pero qué cosas dices Kouga ! Eso sólo era un juego, parte de mi pantalla, yo no…no… ¡ Mmmmh ! – los ojos de Miroku se abren redondos y enormes al sentir esos suaves labios contra los suyos, moviéndose inquietos, callando sus palabras.
Esos ojos azul profundo se relajan paulatinamente hasta que terminan cerrándose al tiempo que se entrega a ese beso. Debe admitir que se ha vuelto adicto a los labios de Kouga, no se atrevería a desperdiciar uno solo de sus besos.
- ¿ A quién crees que engañas Miroku ? Tu temperamento es tan intenso y abrasador como lo es mi deseo, el cual crece a la par del amor que siento por ti- le dice Kouga mientras acaricia suavemente el rostro de su novio,
- Bueno… tal vez tengas razón – responde Miroku cuando nota que unas hábiles manos ya están desabotonando su camisa, él decide que no se quedará atrás, tal vez no sepa mucho al respecto, pero si siente el creciente deseo bullir en su interior.
A pasos lentos y con los labios rozándose, prodigándose interminables besos, se han acercado a la cama dejando un rastro de prendas faltando solo los bòxers que aún llevan puestos.
- Tú primero – exclama Miroku señalando la prenda restante de Kouga.
- ¿ Si gustas yo te ayudo con la tuya? – le responde pícaro Kouga.
- ¡ Mmmmh , mejor al mismo tiempo ! – contesta Miroku.
- De acuerdo –
- Uno, dos…- cuenta Miroku divertido – y… ¡ Tres ! –
Caen los dos bóxer al suelo, las respiraciones se detienen, los sonrojos aumentan, unos brazos empujan suavemente a Miroku sobre la cama, posándose luego sobre él.
- ¡ Oye ! ¿ Y por qué tienes que ir tú arriba ? – exclama ruborizado al extremo Miroku.
- ¿ Acaso quieres dominar ésta noche amor? Podemos turnarnos, tratándose de ti yo no tengo ningún inconveniente - le dice con una sonrisa atrevida Kouga.
Miroku se lo piensa mejor " ¿ Y cómo demonios dirijo lo que no conozco? ".
- No, creo que por ésta vez estamos bien así – la mirada de Miroku se torna algo más atrevida cuando continua hablando - ¡ Pero espera a que sepa más y ya verás ! –
- No lo dudo amor y creme, estaré esperando por ello, pero por hoy me parece coincidir en que yo me encargo. –
Kouga lo sigue besando con intensidad creciente mientras le pregunta:
- Dime ¿ Confías en mí ? –
- ¡ Caray, pues claro que sí, sólo mírame… estoy completamente desnudo bajo de ti ! –
- ¡ Gracias Miroku, pero es que necesitaba oírlo ! Eso me hace muy feliz, ahora sólo entrégate por completo, déjate llevar… disfrútalo… -
Las caricias por parte de Kouga son cálidas y gentiles, subiendo poco a poco de intensidad, pero consideradas con aquel que se entrega en una relación homosexual por primera vez.
Miroku por su parte, que había estado sumamente nervioso en un principio, siente la confianza y el profundo amor y respeto que le entrega Kouga y pasa rápidamente a un estado de mayor calma y de ahí a la pasión sin límites, una inmensa pasión cobijada por el amor mutuo.
- ¡ Hagamos el amor Miroku, porque lo nuestro no es mero deseo físico ! Yo amo todo de ti, ese inmenso y noble espíritu me ha conquistado por completo. Por eso te entrego todo lo que soy, a ti que viviste conmigo todo mi dolor y sufrimiento, te entrego a ti mi renacer del cual tu eres el mayor responsable ¡ Gracias mi amado Miroku, te amo ! –
- Kouga, amor mío, no cabe duda de que yo sufría en silencio a la par tuya, por eso no sabes lo dichoso que me hace el sentir tu alegría, el verte sonreír de nuevo ¡ Tómame Kouga, tómame por completo ! –
Y así arde la noche en esa habitación, entregándose ambos entre besos y caricias.
Kouga descubre lo hábil que es su aprendiz y amante, que se deja guiar dócilmente, pero respondiéndole con la pasión a flor de piel, aprendiendo rápidamente.
Pronto entre profundos encuentros de sus labios, sus cuerpos se amoldan, encajando las piezas a la perfección.
Y con ternura y amor, la húmeda pasión los envuelve, dejando saciados sus cuerpos, plenas sus almas, jubilosos sus corazones.
Abrazados formando un solo ser, se unen en un sentimiento que saben que será para siempre.
Jadeando y sudorosos se separan sólo para reacomodarse, rendidos reposan tan intensa emoción envueltos en un estrecho abrazo.
- ¡Gracias Miroku, ahora mi vida te pertenece al igual que mi corazón ! –
- ¡ Somos uno solo Kouga, amor mío ! – responde Miroku satisfecho en todos aspectos como no lo había estado nunca.
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La noche pasó apacible para el par de recién amantes…
Pesada y triste para quienes hace tan poco se han separado…
Miroku balbucea molesto al escuchar el timbre del teléfono.
- ¡ Maldición ! ¿ Por qué tan temprano? –
Se levanta zafándose del abrazo que lo mantenía pegado al cuerpo de Kouga, quien sólo suspira profundamente pero continúa dormido.
- ¿Diga? – Al escuchar la voz de quien le habla Miroku se despabila de golpe – Sí Sesshoumaru Sama, en un rato más estoy allá –
Regresa al lecho pero sólo para depositar un suave beso en la mejilla de su dormido novio, luego se dà un baño y se viste rápidamente para luego despedirse con otro beso.
- Kouga, tengo que salir por un rato, espero no tardar –
- ¿ A dónde vas ? – se escucha somnolienta la voz de Kouga.
- Asuntos de trabajo, es algo que estaba pendiente, pero mi jefe me ha citado para ultimar detalles, ya que ha llegado el momento de poner manos a la obra – explica de forma ligera Miroku.
- ¿De qué asunto se trata, acaso no puede esperar al lunes ? –
- Me temo que a Sesshoumaru Sama no se le puede decir que no cuando dà una orden, pero es trabajo solamente Kouga, nada especial pero ahora es necesario ocuparse de ello. Trataré de volver pronto de mi inesperada junta de trabajo –
- De acuerdo – exclama Kouga dándole un beso, para luego reacomodarse en el lecho dispuesto a retomar su interrumpido sueño.
Algo más tarde ya se encuentra Miroku en cierto despacho ante Sesshoumaru No Taisho que refleja cansancio en su fría mirada.
- ¡ Buen día Sesshoumaru Sama ! – saluda amable el recién llegado.
- ¡ Buen día, siéntate Miroku, gracias por venir hoy! –
- No hay problema Señor – exclama tomando asiento.
Sesshoumaru lo mira serio al exclamar:
- Sabes perfectamente porque te he llamado –
- Así es señor –
- Seré breve Miroku – el alto millonario posa sus manos entrelazadas sobre su escritorio - Me parece que sabes lo que voy a hacer ésta noche, supongo que también sabes que tengo mis objetivos bien ubicados, los he tenido siempre. También recuerdo perfectamente lo que me has pedido –
- Estoy seguro de ello señor –
- Pero ahora quiero que sepas que ya no estoy de acuerdo con eso, puedo arreglármelas solo perfectamente –
- Yo no lo pongo en duda en ningún momento Sesshoumaru Sama, pero le pido que reconsidere, yo sigo firme en lo pactado, no me cabe la menor duda al respecto –
- Eso lo sè perfectamente, sólo que me parece que ya has arriesgado demasiado tu vida, preferiría dejarte a un lado de todo esto –
- ¡ Por favor le pido que no lo haga ! Ahora más que nunca estoy dispuesto a acompañarlo. Se lo debo a quien amo y estoy seguro de que usted me entiende…¡ Permítame ir con usted y tomar parte ! – exclama Miroku con incuestionable firmeza.
Sesshoumaru se lo piensa un instante, nota la determinación en esa mirada, no puede culpar a ese hombre por lo que siente, lo comprende demasiado bien.
- Espero que estés convencido y seguro de lo que has pedido –
- Más que nunca, se lo aseguro –
- Entonces te espero en mi hangar hoy a las 4:00 pm, sé puntual pues no retrasaré mi partida –
- ¡Gracias Sesshoumaru Sama, ahí estaré ! –
Cuando está a punto de salir Miroku, se voltea y se dirige nuevamente a Sesshoumaru.
- Por cierto y perdone mi atrevimiento, pero quisiera saber cómo se encuentra Inuyasha, sucede que tiene una semana que no sabemos de él, Kouga ha ido un par de veces a su apartamento pero no ha podido verle, parece que no se encontraba.-
La mirada de Sesshoumaru adquiere una expresión apagada, como si el brillo abandonara sus bellos ojos.
Se levanta y dando algunos pasos se voltea hacia el ventanal, guardando silencio por un momento.
Uno de sus característicos presentimientos de Miroku, el cual lo ha perseguido los últimos días, parece cobrar fuerza.
Tratando de romper la tensión que se ha apoderado del lugar, se anima a preguntar:
- ¿ Él se encuentra bien, no es así ? Incluso Shippou nos visitó hace un par de días y también está preocupado, me ha dicho que Inuyasha no le responde las llamadas que le hace al apartamento –
- Él ya no vive ahí – responde seco Sesshoumaru.
- ¿ Còmo ? – pregunta Miroku aún sin comprender del todo.
- Lo que dije, él se ha mudado de ese lugar –
- ¡ Ah, ya comprendo ! ¿ Es por cuestiones de seguridad ? – Miroku sonríe creyendo que ha acertado – Entonces, ¿Podría facilitarnos su nueva dirección para ir a visitarle? –
- No creo que sea adecuado, además de que se mudó de ésta ciudad –
- Pero… - comienza a decir Miroku, aunque calla sus palabras, podría decir algo inadecuado "¿Pero entonces ellos…?"
Sesshoumaru que había estado dándole la espalda, se voltea para encararlo nuevamente.
- Él se ha ido de aquí para hacer su vida…solo. Y si entiendes lo que te digo, comprenderás que no es conveniente que le visiten, pues él supone que yo desconozco el lugar al que se ha mudado, de lo cual desde luego está equivocado, no podría déjarlo sin protección, al menos hasta que me asegure de que ya no corre ningún peligro –
- Comprendo Sesshoumaru Sama – responde Miroku entendiendo perfectamente de que le habla y sin preguntar nada más.
- Te espero en mi hangar como hemos acordado – concluye la charla el empresario.
- Ahí estaré -
Miroku sale del apartamento de Sesshoumaru pensativo.
- "Esto no está nada bien… ¿ Qué ha ocurrido aquí? ¿Por qué se fue Inuyasha sin siquiera despedirse? No puede ser que ellos ya no sean pareja…
...Todo debe ser a causa de lo ocurrido con Naraku y Byakuya
¡ Malditos ! " – piensa cuando va conduciendo de regreso a su apartamento, donde no mucho después le confía a Kouga lo sucedido con su amigo.
- ¡ Inuyasha idiota ! Aunque no me extraña, con el maldito carácter que se carga… y luego su novio otro tanto, seguro algo entre ellos acabó mal. De cualquier forma no me daré por vencido, le seguiré llamando hasta conseguir que me responda – exclama molesto Kouga – puedo imaginar que en estos momentos él se encuentra bastante mal, podría necesitarnos. Debo decir también, que es una auténtica lástima el que hayan terminado, si es que eso es así, de verdad que hacían una excelente pareja – concluye con cierto pesar Kouga.
- Por cierto Kouga, voy a salir de la ciudad quizás por un par de días –
- ¿ Y eso por qué ? – pregunta Kouga con curiosidad.
- Acompañaré a Sesshoumaru Sama a resolver el pequeño negocio del que te hablé hoy por la mañana, mero trámite, así que volveré en dos días máximo tres, pero de cualquier forma te llamaré cuando venga en camino de regreso. –
- ¡ Te voy a extrañar demasiado amor ! –
- ¡ Y yo a ti ! -
- Pero ya me encargaré de ponernos al corriente cuando regreses – le dice con una sonrisa maliciosa Kouga.
- No lo dudo – responde Miroku con un beso.
Por la tarde como lo habían acordado, Miroku llega puntual hasta donde Sesshoumaru espera para abordar su jet privado.
- Te vuelvo a preguntar – exclama Sesshoumaru unos instantes antes de emprender el viaje - ¿ Estás seguro? Te advierto que no será nada agradable?-
- Lo sé, estoy consciente de eso, pero estoy decidido a hacerlo, no perdonaré lo que han hecho – dice serio y decidido Miroku – no me gusta meterme en problemas o pleitos inútiles, pero eso no quiere decir que no tenga agallas para presentar batalla y aún más cuando han lastimado a quien tanto amo, eso por un lado y por el otro han dañado a quienes más aprecio.-
- Entonces andando, a partir de aquí, no habrá marcha atrás. – contesta Sesshoumaru echando a andar para abordar la blanca aeronave.
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La noche comienza a caer en esa ciudad que conoce perfectamente, adonde creyó que no volvería, al menos en mucho tiempo.
Inuyasha se encuentra muy cansado, casi ha terminado de acomodar sus cosas pero no se detendrá hasta sentirse realmente cansado, a tal grado que cuando se vaya a la cama, no pueda pensar en nada, pues ahora aparte de la pena que lo embarga, se siente muy inquieto, como si algo malo fuera a suceder.
Así que arremete contra sus cosas para mantenerse ocupado.
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Naraku llegó a su apartamento ya muy entrada la mañana, prácticamente sólo tenía fuerzas como para llegar hasta su cama, donde se desplomó presa del cansancio durmiéndose enseguida.
Byakuya ha salido a realizar algunas compras, pero trata de no demorar demasiado para que al menos puedan cenar juntos. Cuando vuelve al apartamento ya es más de media tarde, encuentra a Naraku ya despierto, sentado en la sala, luce recién bañado, impecable vestido con un pantalòn negro y una camisa de seda color azul oscuro desabotonados los dos primeros botones, dejando ver parte de su blanco pecho, lleva su rizado cabello suelto cayendo como negra cascada por su espalda, sus ojos brillan de una extraña manera en cuanto ve entrar a su hermano.
- He vuelto oniisama – le saluda el menor al llegar.
- Ya veo, te estaba esperando – le responde con su agradable voz el mayor de los Kumo.
- En seguida prepararé la cena, no demoraré mucho – exclama Byakuya encaminándose hacia la cocina con las bolsas de víveres que lleva en las manos.
- Es demasiado tarde para eso, me muero de hambre debido a que anoche ni tiempo tuve de cenar, pidamos algo de comida preparada – le dice Naraku con fastidio desde la sala.
- De acuerdo, como tú quieras – dice Byakuya asomándose por la puerta de la cocina, no tiene intención de contradecir a su hermano, puede notar una actitud extraña en él y aún no averigua de que se trata, de cualquier forma él tampoco tenía muchas ganas de pasarse un buen rato en la cocina guisando.
Byakuya hace el pedido de lo que desean cenar desde el teléfono de la cocina, cuando sale de ésta se topa con Naraku que acude a buscarlo.
- Espero recuerdes que hoy tú y yo tenemos un asunto pendiente por tratar – le dice Naraku mientras se ha hecho de una hebra del cabello ébano de su hermano y juguetea enrollándola entre sus dedos.
- Sí… yo… lo recuerdo muy bien – exclama nervioso Byakuya, se pregunta de que se tratará aquello de lo que quiere hablar su hermano, aunque desde luego le viene a la mente que seguramente tiene que ver con lo sucedido en Tokio antes de su partida. –
El esbelto chico retrocede un par de pasos apartándose de su hermano.
- Si me disculpas iré a tomar una rápida ducha, ha sido un día algo atareado. –
- De acuerdo – responde Naraku que lo observa en silencio mientras se encamina hacia el cuarto de baño, recorriéndolo con sus rojizos ojos de arriba hasta abajo, luego se dirige a la sala para ocuparse de su diario nuevamente.
En cuanto aterrizan se pone en contacto con sus hombres que le hacen saber eficazmente la situación.
- Tenemos todo bajo control señor, nuestros dos objetivos se encuentran en el mismo lugar, nuestro equipo ha mantenido vigilado el sitio. Le comunico así mismo que hace unos 10 minutos de interceptó a un mensajero que llevaba un pedido de comida al lugar, ya se hizo el cambio de sujeto, el chico que habían enviado no fue difícil de convencer, no dirá nada al respecto pues se le ha compensado bien. Se aprovechó para colocar la mercancía en el paquete, de hecho este suceso nos facilitó las cosas, ya no será necesario que usted use la fuerza como se había pensado, de cualquier forma estamos preparados para cualquier imprevisto. Todo se ha hecho de acuerdo a lo que usted ordenó – termina su informe el encargado de la operación.
- Bien, voy para allá, manténganme informado de cualquier cambio.- ordena esa grave y autoritaria voz.
- Sí señor -
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Los hermanos Kuroi Kumo han terminado de cenar, se sientan en la sala un momento, Byakuya a la expectativa de lo que su hermano haga y diga, aunque no aguanta mucho más la espera y decide preguntar para salir de dudas de una vez por todas.
- ¿ Naraku ? –
- Sí –
- ¿ De qué quieres hablar conmigo ? –
Naraku lo mira tranquilamente, solo sus ojos delatan que algo está por ocurrir, pues tienen un maligno brillo.
- ¿ Hablar? – responde con cierta burla en la voz cuando al fin se digna a contestar – En realidad es muy poco lo que tengo que decir, no así lo que deseo hacer – exclama con una torcida sonrisa que no le da buena espina a Byakuya, que ve como su hermano mayor se levanta para sentarse a su lado, siente esa peculiar mirada clavada en su rostro, como si recorriera cada uno de sus finos rasgos con ella.
- ¿ Me pregunto Byaku chan… si tú eres tan ingenuo en realidad como aparentas? –
- ¿ Còmo dices… no sé que quieres decir con eso ? – Byakuya está más que confundido.
- Me refiero hermanito a que si en realidad eres tan ingenuo como para creer que todo estaba olvidado -
- ¿ De qué hablas Naraku ? ¡ Explícate por favor ! –
- ¿ Acaso pensaste que yo estaría tan tranquilo eternamente, después de lo que hiciste en Tokio? ¿ Pensaste en realidad que ya lo había olvidado? –
- E…estoy seguro que no… -
- ¡ Claro que no, no soy idiota ! – exclama elevando un poco la voz y usando un tono más severo exclama:
- ¡ Tú debiste de seguir mis órdenes , no tenías que actuar por cuenta propia y hacer estupidez tras estupidez !-
- ¡ Pero Naraku…yo sólo… ! – intenta explicarse Byakuya sin conseguirlo.
- ¡ Tú solo me privaste de mi diversión hermanito ! Así que ahora tú mismo deberás enmendar tus errores.- Toma a su hermano por el mentón y lo obliga a que lo mire directamente – Aunque no creo que sea tan difícil para ti, después de todo conozco lo que sientes por mí – dice tajante Naraku, robándole el aliento a su hermano con sus palabras.
- ¿ Lo…lo sabes ? - dice Byakuya con un hilo de voz.
- ¡ Por supuesto! ¿Pensabas que no notaría algo tan evidente? –
Naraku lo suelta lentamente pero no se aleja de él.
- Quiero que sepas que yo traté de evitarlo, de alejarte y alejarme de ésta extraña y prohibida relación, pero tú sólo has empeorado todo. –
Naraku se aproxima cada vez más a Byakuya.
- Te dije que pagarías por lo que has hecho ¿ Recuerdas? –
- S…sí – Byakuya comienza a preocuparse en serio, esto no es lo que deseaba cuando pensaba en aproximarse a su hermano.
- Y puesto que ya no podré tener a Inuyasha por tu culpa…ahora tú tendrás que pagar las consecuencias… tendrás que suplirlo – Naraku acaricia suavemente el rostro de su hermano. - Será tu virginal cuerpo el que calme mis frustradas ansias por aquel tentador cuerpo del que me privaste- Naraku habla de una forma más sensual pero a la vez peligrosa - ¿ Sabes algo Byakuya ? Te voy a confiar un secreto… ¡ Desde siempre has sido correspondido por mí ! Tú siempre pensaste que no me fijaba en ti, que no me daba cuenta de tus sentimientos, pero ahora sabes que no es así – Le dice con una mirada cargada de deseo.
Byakuya abre los ojos asombrado por lo que escucha.
- Sí, así es Byaku chan, siempre me has gustado, siempre me has tentado –son las inverosímiles palabras que escucha Byakuya, pero no tiene tiempo de decir nada pues su hermano no ha terminado de sorprenderlo
- Como te digo, yo sabía que esto estaba mal, trate de alejarme de ti y a decir verdad pensé que sería imposible…hasta que conocí a Sesshoumaru, con él supuse que había encontrado alguien verdaderamente hermoso, sumamente especial, a la medida de mi deseo y necesidades, pero el muy maldito nunca me correspondió, ya que resultó inalcanzable para mí – la voz de Naraku suena profundamente resentida.- Luego encontré a Inuyasha, un inmejorable premio de consolación y cuando creí que lograría lo que deseaba…
… ¡ Tú tenías que arruinarlo todo ! Así que ahora estamos como al principio hermanito, sólo somos tú y yo –
- ¡ Espera Naraku…yo…yo te amo, ya lo sabes, yo no deseo que esto sea así ! – interrumpe Byakuya a su hermano mayor, cierto es que él había soñado con estar con Naraku de esa forma , pero nunca bajo unas circunstancias como éstas.
- ¡ No estás en posición de decir nada Byaku chan, él que decide como son las cosas…soy yo ! Y para serte sincero, me hubiera gustado también que esto fuera diferente, pero ahora de hecho estoy sumamente molesto contigo por lo que hiciste, así que no esperes demasiadas consideraciones de mi parte – le dice Naraku con ese halo oscuro que pareciera enmarcarle ahora.
Byakuya comienza a sentir miedo, no esperaba algo así, decide entonces que tiene que alejarse de su hermano… ¡Tremenda ironía del destino, cuando su hermano le confiesa que le corresponderá, él se da cuenta de lo peligroso que puede resultar todo esto y ya no se siente tan seguro al respecto ! Ahora solo piensa en huir.
El menor se recorre en el sillón hasta llegar a la orilla de este, entonces lentamente se pone de pie.
- Yo… me parece que no es buena idea, los dos nos sentimos muy tensos ahora y… - busca excusas para anteponerlas a los deseos de su hermano, comienza a sentir que todo le da vueltas, comprende que está demasiado nervioso, seguramente por eso las manos le tiemblan, jamás se había sentido así, un malestar causado por la cercanía de su hermano, nunca lo hubiera imaginado.
Naraku no espera más y se levanta rápidamente para impedir que su hermano huya de él, no permitirá que se escabulla ahora que ha decidido que llegó la hora de que sea suyo.
Pero al ponerse de pie, un intenso mareo casi le nubla la vista haciendo además que un vértigo inesperado haga que se tambalee, se sujeta del respaldo del sillón evitando caer, ante lo cual Byakuya no puede evitar el preocuparse por su hermano y se apresura a ayudarle.
- ¿ Qué ocurre Naraku, te sientes bien? –
- Me…me siento mareado, algo de lo que comí debió sentarme mal –
- Descansa un momento – le dice Byakuya al tiempo que le ayuda a sentarse.
A pesar de todo, Naraku no se ha dado por vencido.
- Pero no creas que así se quedará todo, solo dame unos minutos y ya nos veremos otra vez tú y yo – sentencia Naraku.
Suena en ese momento el timbre de la puerta.
- ¡ Ding, dong ! –
- ¿ Quién podrá ser, no esperamos a nadie ? – dice intrigado Byakuya.
Byakuya se dirige a la puerta, se lleva la mano a la frente, es cuando la siente perlada en frío sudor que limpia con el dorso de la mano, da unos pasos más pero ahora es él quien es atacado por un fuerte malestar que hace que como le ha sucedido hace unos minutos a Naraku, pierda el equilibrio al caminar y casi cae, derribado a su paso un perchero.
Naraku lo observa confundido, ante lo cual Byakuya se apresura a responder:
- No ha sido nada, sólo me tropecé – se apresura a abrir la puerta cuando el timbre vuelve a sonar. –
Al entreabrir la puerta observa a un desconocido ante ella.
- ¡ Buena noche, disculpe la molestia, vengo de la administración a realizar el cobro correspondiente al mantenimiento.
- ¡Oh sí, permítame un momento ! – "Lo había olvidado por completo " , piensa el delgado chico que ha comenzado a marearse de verdad y puede notar que Naraku no está mucho mejor.
Cuando Byakuya va a cerrar la puerta nuevamente para ir por el dinero para pagar la mencionada cuota, algo le llega a su confusa mente, así que abre un poco más la puerta y pregunta:
- ¿ Que no se supone que dicho pago se deposita en el banco? –
El desconocido empuja sin previo aviso la puerta, abriéndola de golpe, haciendo además que Byakuya casi caiga de nuevo, se tambalea torpemente y retrocede apoyándose en la pared, Naraku al darse cuenta de que algo anda mal, intenta ponerse de pie, pero ya no le es posible debido a que su cuerpo casi no le responde, así que solo le resta observar como entran apresurados 3 hombres más, listos para dar pelea.
- ¿ Pero… qué demonios… ocurre? – pregunta con dificultad Naraku presa de la furia.
Esos hombres no le responden, se ubican en torno a ellos, pero es en ese instante cuando Naraku se da cuenta de algo que lo alarma aún más.
¡ Esos pasos que escucha aproximarse, los reconocería con los ojos cerrados, unas pisadas pausadas, ligeras… peligrosas.
El miedo es evidente en la mirada de Byakuya que a trompicones ha retrocedido hasta ubicarse a un lado de su hermano, se desploma finalmente en el sillón, debido a que al igual que a Naraku, las fuerzas lo están abandonando.
Con la mirada fija en el marco de la puerta, sienten un escalofrío recorrerles la espalda cuando lo ven entrar, alto, arrogante, envuelto en su abrigo largo de color negro…
- ¡ Sesshoumaru ! – exclaman a coro ambos hermanos con el pánico adornando esa palabra.
- ¡¿ Pero qué… còmo… es posible ?! – logra preguntar con enorme esfuerzo Byakuya.
Unos pasos más atrás de Sesshoumaru Sama… distingue a alguien que bien podría ser una macabra aparición para el chico, se trata de quien creyó muerto…es Miroku en persona, cuyo serio semblante no se parece en nada al jovial hombre que estaban acostumbrados a ver.
- ¡ Maldito ! ¿ Qué haces…aquí? – pregunta con furia Naraku al alto hombre de largo y blanco cabello. - ¿ Còmo diste con nosotros ? –
Sesshoumaru dirige su fría y arrogante mirada cargada de desprecio a aquel que hace semejante pregunta, entonces hace oir su grave voz.
- No cabe duda de que nunca cambiarás, sigues siendo igual de idiota – No Taisho Sama ya se encuentra dentro del apartamento y se planta entonces frente a esos hermanos que han hecho tanto daño últimamente- De verdad que no me conoces lo suficiente, deberías de haber sabido que nunca podrían escapar tan fácilmente de mí, de hecho no podrían huir de mí bajo ninguna circunstancia- se escucha una risa baja cargada de burla y de forma por demás arrogante le dice:
- No cabe duda que los golpes que te di te dañaron más el cerebro… ¿ De verdad pensaste que me podrías vencer ? –
Naraku intenta ponerse de pie nuevamente, pero su cuerpo ya no le obedece, de igual forma ocurre con Byakuya de quien la alarma y el miedo ya están haciendo presa.
- ¡ Ah, supongo que ya no pueden moverse ! – les dice con una malévola sonrisa en ese perfecto rostro
Mete la mano en uno de sus bolsillos y saca un pequeño frasquito y sosteniéndolo entre sus finos dedos se los muestra a los hermanos Kumo que lo reconocen en el acto, abriendo los ojos con enorme sorpresa.
- ¡ Nooo ! – exclama alarmado Byakuya.
- Me tomè la libertad de mandar "condimentar" sus alimentos el día de hoy – exclama despreocupado mientras juguetea con el frasco entre sus dedos.
Los Kumo están más que alarmados, la sensación por demás desagradable domina sus cuerpos por completo, dejándolos a merced de ese peligroso hombre.
Sesshoumaru se aproxima a Byakuya… lentamente infundiéndole mayor temor, sonriendo lo toma por el mentón y lo observa con detenimiento, con esa dorada mirada que luce fría y aterradoramente bella.
De improviso ese agarre pasa de lo suave a lo brusco y la voz de Sesshoumaru resuena ahora por el lugar de forma atemorizante.
- ¡¿ Qué se siente maldito bastardo, qué se siente estar a merced del enemigo… y no poder mover un sólo dedo ?! ¿ Lo disfrutas ahora de la misma forma que lo hiciste con Inuyasha? –
Byakuya pierde el control y emitiendo un gemido producto del temor trata de huir, pero sólo consigue desplomarse en el suelo cual pesado fardo.
- ¡ Yo no quería matarlo, lo juro, nunca quise que él muriera ! – casi lloriquea Byakuya hecho un ovillo en el piso cubriéndose el rostro como si con eso pudiera evitar el ver la realidad, la pesadilla que se ha vuelto para él tan solo el recordar lo que ha hecho, volviendo cada vez más pesado su andar cotidiano.
- ¡ Pero lo hiciste inmundo infeliz, acabaste con él haciéndolo sufrir lo inimaginable ! – Sesshoumaru usa cual cuchillas sus palabras, hiriendo cada vez más la ya de por sí frágil estabilidad de ese chico.
- ¡ Ahora pagarán por todo lo que nos han hecho y eso desde luego incluye a Kouga, yo he venido hoy para vengarlo con mis propias manos ! – se escucha la voz de Miroku por primera vez, la cual suena impregnada de un profundo rencor.
Sesshoumaru empuja con el pie a Byakuya para darle la vuelta, con la punta de la bota aparta las manos del chico con las que continuaba cubriéndose los ojos. No permitirá que escape de su castigo, lo obliga a enfrentarse a ese par de llamaradas doradas que por momentos parecieran lanzar destellos rojizos, provocando que la sangre de Byakuya se le hiele en las venas.
- ¡ Ahora sentirán en carne propia lo que han obligado a vivir a sus inocentes víctimas, sabrán cómo se sufre al ver como maltratan y mancillan a quien aman… sin que puedan hacer absolutamente nada, exactamente como lo hicieron con Inuyasha y Kouga – sentencia la voz helada de Sesshoumaru No Taisho.
A una señal, los hombres que los acompañan salen del lugar para vigilar que nadie interrumpa, aunque es un hecho que ni la policía acudirá en auxilio de esos infelices, de eso se ha encargado ya el personal de Sesshoumaru.
Mientras tanto Miroku se aproxima a Naraku y Sesshoumaru a Byakuya, prácticamente los arrastran hasta la alcoba principal ante sus inútiles esfuerzos por liberarse.
- ¡ Ahora es nuestro turno! – exclama Sesshoumaru con una expresión aterradora dentro de la aparente inexpresividad de su bello rostro.
Continuarà. . .
Notas finales:
Así es como casi llegamos al final de la historia
¡ Gracias por la paciencia ! ¡ Gracias por sus lecturas y comentarios! :)
Nos leemos.
Bye, bye :D
