Disclamer: Los personajes de Naruto no me pertenecen le pertenecene ha Masashi kishimoto yo solo los uso sin fines de lucro y solo para que pasen un agradable rato y salgan de la monotonia de sus vidas; Aunque SasukeCubitodeHieloSexi-Kun no dijo lo mismo ayer por la noche cuando salio por mi ventana despues de una larga pero placentera visita o/o
El trama del ficc no me pertenece repito NO ME PERTENECE le pertenece ha Naobi-Chan quien muy amablemente me permitio la adaptacion de su maravilloso copia total o parcial de la misma queda estrictamente prohibido, si lo hacen creanme que movere cielo y tierra para haser sus vidas miserables no quiero que vuelva a pasar por que me jode mucho que por culpa de personas que plagian varios de mis fabulosas autoras decidan irse.
Devido alos constantes plagios que ha sufrido Naobi-sempai decidio borrar todas sus historias incluyendo esta ami aun no me ha dicho que la borre pero en el dado caso que me diga pues obviamente lo hare solamente devo decirles que pues como borro todos los capitulo pues voy a estar mas atrasada por que aunque lo lei completamente hasta el final estoy tratando de recordar todo vale ? No me presionen trato de actualizar lo mas rapido pero espero y quede como Naobi sempai que es una maestra grandiosa n_n dejando de lado eso aqui les traigo un nuevo capitulo de Pacto de Amigos espero y les guste creo que me he tardado mas de la cuenta con este pero bueno las dejo disfruten su lectura.
Capitulo 13
— Entonces... —la voz de Naruto sonaba interrogante aunque no estaba claro si preguntaba o estaba hablando para sí mismo— estamos hablando de una casa de dos pisos, con recibidor, cuatro habitaciones, tres baños, uno de ellos en la habitación principal, cocina, sala de estar...
— Y no olvides un estudio en el piso superior —recordó Sasuke.
— Sí... —Naruto frunció el ceño— el estudio... —susurró y clavó su mirada en mí— ¿Algo más que quieras añadir?
Yo me removí incómoda y negué levemente con la cabeza.
— Pues está todo claro... —dijo dejando caer el lápiz que sostenía en su mano con demasiada rudeza contra la mesa en la que se estaba apoyando.
— Tampoco olvides que tiene que ser blanca, con las ventanas azules y tener un porche lo suficiente grande para poner un columpio —puntualizó Sasuke.
Naruto asintió todavía con el ceño fruncido.
— ¿Algo más? —pude advertir un punto de irritación en su voz y eso me hizo fruncir el ceño a mí.
— No... creo que todo está claro —Sasuke me miró sonriendo y con la mirada alegre, sonreí forzadamente y él besó mi frente— ¿Cuándo tendrás los planos listos? La empresa de construcción me preguntó por ellos y ya casi tenemos los permisos para comenzar a construir.
— En unos días, me pondré con ella esta misma noche —dijo Naruto todavía con aquel gesto en su rostro.
— No es necesario que te desveles por nuestra culpa —me apresuré a añadir.
— No tengo nada más que hacer —se encogió de hombros—, mejor eso a removerme en la cama sin poder dormir.
— ¿Algo que te preocupe? —pregunté.
— Hinata... —suspiró— hemos arreglado el problema, pero ya no es como antes. Siento que...
El sonido de un teléfono móvil lo interrumpió y Sasuke se puse en pie murmurando una disculpa.
— ¿Qué pasa con Hinata? —pregunté en cuanto Sasuke se alejó.
— Deja el tema de Hinata y explícame qué demonios está pasando aquí —masculló entre dientes.
— ¿A qué te refieres exactamente? —pregunté confundida.
— ¿Qué a qué me refiero? —preguntó con ironía—. Cuando me Sasuke me pidió que hiciese los planos de vuestra casa pensé que era una broma, pero
cuando vi que era verdad no me lo podía creer... ¿me puedes explicar de qué va todo esto?
— Naru yo...
— Lo siento —Sasuke entró en la habitación y me miró a los ojos— tengo que ir al hospital, uno de mis pacientes ha empeorado y tengo que ir ahora mismo.
— No te preocupes —murmuré aturdida.
Él se acercó lentamente y acunó mi rostro entre sus manos, se acercó demasiado, me besó lentamente en los labios dejándome atontada y después miró a Naruto con una sonrisa.
— ¿Me la cuidas? —preguntó en un susurro—. Que no haga ninguna estupidez y que no se le ocurra volver a comerse el pollo.
— Sasuke, yo no... —intenté protestar.
— Sé que te lo comerás y acabarás vomitando de nuevo... no lo intentes —me guiñó un ojo y me besó en la frente, después salió de la habitación
golpeando la espalda de Naruto levemente.
— ¿Qué ha sido eso? —preguntó confundido cuando la puerta principal se cerró.
— Nada — aseguré manteniendo mi mirada fija en la suya.
— Sakura, no me veas cara de tonto y empieza a explicarme que es lo que está pasando.
— Naruto, yo no... verás... es tan... ¡arg! —me froté los ojos con fuerza.
— Es fácil Sakura... respira hondo, tranquilízate y empieza por el principio, hace mucho que tú y yo teníamos que tener esta conversación.
— No sé qué pensarás de mí cuando sepas toda la historia —dije avergonzada—, no podría soportar que te enfadases conmigo.
Y es que era cierto, tenía un hermano mayor, Itachi, pero era tan... él mismo, que después de dejarlo con Sasuke, Naruto fue mi paño de lágrimas y mi hombro en que llorar. Él siempre había estado ahí para escucharme y aconsejarme, incluso a través del teléfono, ya que no fuimos a la misma universidad, él se fue con Sasuke y yo con Hinata.
— Sabes que te quiero Sakura —se sentó a mi lado y me dio un codazo juguetón— ante todo somos amigos, casi hermanos diría yo. Nada podrá hacer que cambie lo que pienso de ti.
Suspiré.
— Sabes que Sasuke y yo hemos hecho un pacto, por eso estamos juntos —expliqué a media voz.
— Algo he oído... pero no sé exactamente de que se trata.
— El pacto está saliendo bien... vaya... que las cosas van sobre ruedas. Por eso Sasuke están tan feliz y... efusivo —mordí mi labio inferior recordando su
beso de despedida y mi corazón latió un poco más rápido al imaginarse sus labios sobre los míos.
— ¿Y? Todavía estoy algo perdido —dijo con gesto de confusión.
— El pacto hablaba de... vivir juntos, tener un casa en común, un perro... tenemos una serie de condiciones, fidelidad y poder dejar todo cuando veamos
que nos supera entre ellas, y por ahora todo marcha bien.
— Sakura... —me apremió.
— Estoy embarazada Naruto —confesé con un hilo de voz.
Naruto se quedó en silencio, mirándome fijamente sin poder creérselo del todo. Podía leer claramente en su mirada como su cerebro iba la velocidad de la luz asimilando todo lo que había contando, que no era mucho, pero sí era muy fuerte, no todos los días te dicen que dos de tus amigos tiene un hijo programado solo para no sentirse tan frustrados con el amor y la vida en general.
— ¿Estáis locos? —preguntó alzando la voz y poniéndose en pie de golpe— No me lo puedo creer... esto es tan... ¡joder! Sakura dime que no es verdad... dime que no os habéis puesto de acuerdo para tener un hijo sin sentir nada el uno por el otro.
— Sasuke me quiere —protesté infantilmente.
— Lo sé... —aseguró con convencimiento sentándose a mi lado— ¿Pero tú? ¿Tú lo quieres a él?
Pero... ¿cómo se atrevía a dudar de mis sentimientos? Naruto no sabía nada... ¡yo amaba a Sasuke! Quizás podría decirse que lo amaba más que cualquier otra persona sobre la faz de la tierra.
— ¡Por supuesto que lo quiero! —grité furiosa—. No tienes ni idea der lo que siento por él, lo que está pasando quizás sea una locura pero... pero ya no hay marcha atrás y yo no me arrepiento de nada.
— No digo que te arrepientas —me sujetó por los hombros y poco a poco comencé a sentirme más tranquila— es solo que... —resopló frustrado— Sakura, es muy arriesgado lo que estáis haciendo... ¿qué pasará con ese bebé si las cosas salen mal?
— Por mi parte no saldrán mal —aseguré negando con la cabeza.
— ¿Cómo puedes estar tan segura? —preguntó en un susurro— Nunca puedes saber lo que pasará mañana... ¿qué me dices si te enamoras de otra persona? ¿Si después te ves con un bebé que realmente no deseas?
Suspiré y comencé a sentir las lágrimas agolpándose en mis ojos... ¡malditas hormonas! ¿No podía tener una conversación normal sin acabar llorando?
— Eso no pasará nunca —negué efusivamente mientras una lágrima descendía por mi mejilla.
—Sakura... Sasuke siempre será su padre y estoy seguro de que se encargará de recordártelo día a día.
— Eso espero... —susurré con una sonrisa triste.
— Tú no me estás contando todo —dijo con suspicacia— pero da igual, tienes que entender que esto —señaló mi vientre— te puede traer más penas que alegrías. Sasuke no renunciará a él tan fácilmente, será su hijo y...
— No lo entiendes —lo interrumpí—, nunca tendré problemas con eso. Estoy más que feliz con Sasuke sea su padre, es el mejor regalo que podría hacerme.
— Sakura, pero...
— Lo amo Naruto —dije muy segura—, si he aceptado este pacto es porque inconscientemente sabía que era mi única oportunidad de estar junto a él.
Tuvimos algo muy fuerte en el pasado y aunque quise engañarme nunca pude olvidarlo, por eso no funcionó con nadie, por eso nunca pude ver a Sai de otro modo por más que Hinata me insistiese... estoy enamorada de él... siempre lo he estado y estoy segura de que siempre lo estaré.
Naruto me miró fijamente y sus ojos brillaron con diversión durante unos segundos.
— ¿Él lo sabe? —preguntó a lo que yo negué con la cabeza— ¿Estás segura de que sientes eso? —preguntó de nuevo en un susurro— ¿No será que tu percepción ha cambiado al verte con un hijo suyo?
— No... cuando descubrí todo esto todavía no sabía que estaba embarazada... tuve tiempo de pensar en ello y asimilarlo antes de saber que tendríamos un hijo —contesté mirando mis manos entrelazadas.
Se quedó en silencio mirándome hasta que comenzó a sonreír sin motivo aparente, su sonrisa se hacía cada vez más amplia hasta que le era imposible contenerse, algunas risitas se estaban entre sus dientes apretados hasta finalmente estalló en carcajadas.
Yo lo miraba atónita... ¿qué le pasaba? ¿por qué de estar enfurecido pasaba a carcajearse en cuestión de segundos?
— ¿Naruto qué...?
— Lo siento Sakura-Chan —se disculpó entre jadeos—, es que esto tan... inverosímil. Si de verdad otra persona me estuviese contando esto no podría creérmelo.
— ¿Qué tiene de increíble? —pregunté confundida.
— Nada peque, nada... es solo que... —suspiró y se puso serio de nuevo— ¿cuándo vas a hablar con él? Tiene derecho a saberlo.
— Lo he intentado... ¡te lo juro! Pero cada vez que las palabras "tengo que hablar contigo" salen de mis labios él desaparece o cambia de tema —me quejé con frustración—. Y no lo entiendo, Ino me dijo que podía tener miedo de lo que pudiese contarle, pero no sé a qué le teme...
Naruto sonrió y me atrajo hacia su cuerpo pasando un brazo por mis hombros. Después sonrió y besó mi cabello.
— ¿Quién propuso el... "pacto"? —preguntó.
— Sasuke.
— Lo sabía -murmuró para sí mismo-. Pues ahora... ponte en situación —dijo alejándose un poco para poder mirarme a los ojos pero manteniéndome abrazada todavía—; tú le propones un pacto a Sasuke con una serie de condiciones, él acepta, pero con el tiempo él te dice que tiene que hablar contigo de algo importante... ¿tú qué es lo primero que piensas?
Fruncí el ceño... me asustaría, lo primero que vendría a mi mente es que él querría acabar con todo eso, además... tal y como sucedieron las cosas y después de mi conversación con Sai en Akatsuki sabiendo lo mucho que Sasuke se cela de él... ¡dios! ¿pensaría Sasuke que quiero acabar con el pacto?
— ¡No puede estar pensando eso! —espeté nerviosa.
— Claro que puede... —afirmó Naruto— él es tan negativo como tú para ese tipo de cosas. Estará pensando en eso o en o algo peor... que te has enamorado de otro o a saber el qué. Su mente es tan retorcida que me da miedo.
— ¿Qué puedo hacer? —pregunté en un murmullo completamente aterrada.
— Habla con él. Lo miré y una de mis cejas se enarcó lentamente.
— ¿Qué parte de "cada vez que quiero hablar con le huye o cambia de tema" no has entendido? —pregunté en un gruñido.
— Sigue intentándolo, si alguien es más terco que Sasuke esa eres tú —contestó sonriendo.
— Eso no me ayuda... —me quejé con los labios fruncidos en una mueca extraña— esa idea ya la tenía yo, necesito algo más drástico pero a la vez
indirecto, que él se entere sin tener que decírselo yo.
— Para eso Hinata tendría la idea perfecta —dijo sonriendo ampliamente.
— No voy a meter a nadie más en esto, ya lo sabe Ino, Sai y ahora tú... lo próximo sería publicarlo en la páginas de sociedad de la prensa —me quejé.
— Ay Sakura... —suspiró— todos sabemos que Sasuke siempre... —se quedó callado de repente con los ojos muy abiertos.
— Que Sasuke siempre ¿qué?
— Nada —espetó.
— Naruto... —lo amenacé con los ojos entrecerrados.
— Que Sasuke siempre... siempre... emm... que Sasuke siempre ha sido muy comprensivo contigo —sonrió triunfal—, a él no le importará que todos lo
sepan, créeme.
Lo miré unos segundos...sabía que me estaba mintiendo, ni de lejos eso era lo que iba a decir, pero se lo dejé pasar porque no quería continuar hablando de ese tema y quería saber lo que pasaba con Hinata.
— ¿Y Hinata...? —dejé caer. El se removió incómodo y me miró sonriendo.
— ¿Qué te ha pasado con el pollo del que hablaba Sasuke? —preguntó evadiendo el tema. Sonreí y negué con la cabeza.
— Que me da nauseas... el embarazo, ya sabes —negué con la cabeza—. Pero... ¿qué pasa con Hinata? Naruto Resopló y tiró de sus cabellos con frustración.
— No sé lo que pasa... hemos hablado y solucionado el tema pero... no lo sé... está tan... rara —suspiró una vez más—. Antes hacíamos cosas juntos, ahora cada vez que la llamo ella tiene otros planes. Si no es con Jiro, es con Inari, o con Sora o con la madre que los parió a los tres.
Contuve una carcajada y acaricié su cabello.
— Ella siempre ha hecho cosas con ellos... ¿cuál es el problema? —inquirí.
— Que ahora no tiene tiempo para mí —lloriqueó—, cuando lo dejé con Azusa esperaba poder pasar más tiempo con ella, volver a ser "amigos" pero...
— ... ella te ignora —sonreí al ver el plan de Hinata completamente claro.
— ¿Por qué te ríes? —dijo indignado—. No estás en posición de reírte de mí porque tu vida amorosa es más penosa que la mía.
— ¿Tienes vida amorosa con Hinata? —pregunté sorprendida.
— No.. no... ¡no! —negó efusivamente— Hinata es... vamos, que ella y yo nunca... Sakura no es lo que piensas... Hinata y yo no...
— ¿La quieres? —pregunté en un susurro.
— La amo —confesó derrotado—, sé que ella siempre había sentido algo por mí, pero fingía no saberlo para no perderla. Pero ahora que soy yo el que lo siente, ella...
— Ella tiene su vida —susurré.
— Exacto —dejó caer su cabeza hacia atrás y se frotó los ojos—. ¿Por qué siempre he estado tan ciego? Ella era todo lo que yo necesitaba, pero me centré en Azusa y ahora...
— No te rindas Naruto —dije sonriendo—, puede que Hinata solo te esté haciendo sufrir un poquito.
— ¿Qué quieres decir con eso? —preguntó alzando la cabeza de golpe y mirándome fijamente.
— Hinata nunca da nada por sentado... seguro que ahora quiere hacerte sufrir un poco por hacerla esperar tanto.
— Eso no tiene sentido —murmuró confundido.
— Nada que tenga que ver con Hinata tiene sentido... tú la conoces muy bien —sonreí.
Naruto sonrió.
— Gracias Sakura-Chan... me ha ayudado hablar contigo —confesó— y por eso voy a decirte algo... pero no te enfades.
— ¿Qué pasa? —pregunté confundida.
— ¿Sabes por qué te dejó Sasuke? ¿Él te lo ha contado? —dijo.
— Sí... me habló de Garaa y una pelirroja después de una borrachera —expliqué.
— ¿Te contó lo que pasó después? —negué con la cabeza—. Cuando lo dejasteis Sasuke dejó de ser el mismo. Se centró en los estudios y pidió un cambio de compañero de habitación porque pasó a odiar a Garaa, estoy por apostar que si se lo encuentra hoy en día sería capaz de romperle la mandíbula de un puñetazo —rió—. Poco a poco comenzó a recluirse y a no ver a nadie. Yo lo hacía porque aporreaba la puerta de su habitación hasta que se dignaba a abrir, pero aún así no me hacía ni caso, hundía la nariz en los libros y me ignoraba por completo.
— No sabía eso... —murmuré aturdida.
— Nadie lo sabe... —sonrió con tristeza— Sasuke se esforzaba en aparentar normalidad cuando llamaba por teléfono o cuando venía de visita, pero... nunca lo conseguía del todo. Yo fui el único al que le confesó lo que había pasado realmente y lo idiota que se sentía porque ya no querías hablar con él. Yo recogí los pedazos rotos cuando él quedó destrozado después de dejarte. Sasuke no volvió a ser el mismo hasta que se reencontró contigo en Konoha... y aun así... siempre había una sombra de tristeza en sus ojos.
— ¿Que quieres decir? —pregunté con voz temblorosa.
— Yo estaba muy asustado con esto de vuestro pacto... Sakura, yo no quiero volver a ver a Sasuke en aquel estado, me partía el alama verlo así y saber que no podía hacer nada por ayudarlo. No quería que eso volviese a pasar Sakura...
Mi corazón dejó de latir en ese instante... ¿sería posible lo que me estaba insinuando?
— ¿Naruto...? —susurré sin saber muy bien que decir.
— Por eso estoy más tranquilo ahora sabiendo que... que tú sientes lo mismo. No, no, no...
— No... no puedes estar hablando en serio... —jadeé.
— Es así Sakura, él... ¿Pero cómo... cómo había estado tan ciega?
— ¡No lo digas! —lo interrumpí— no quiero que lo digas tú... si es así quiero que sea él quien me lo confirme.
Él me quería... Sasuke me amaba igual que yo a él. Ahora todo encajaba, podía ver perfectamente su amor hacia mí en cada uno de sus actos... ¿cómo no pude darme cuenta antes?
Las veces que nos habíamos acostado no había sido simplemente sexo, él me hacía el amor. Sus miradas, sus besos, el comportamiento que tenía conmigo.. siempre tan atento y preocupado. Si mirada de felicidad cuando le dije que podría estar embarazada, que conservase nuestro claro y pretendiese hacer en él la casa de mis sueños... todo estaba tan claro en ese momento ¿por qué no pude verlo así antes y me habría ahorrado todas esas semanas de frustración?
Naruto sonrió y me besó la frente.
— Yo no he abierto la boca Sakura-Chan... Sasuke me cortaría los huevos si se entera de que te lo he contado —dijo con una mueca de dolor en su rostro.
