"Dis: Los personajes son de S. Meyer. Yo solo juego con ellos"

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Capítulo XIV

(capítulo XXL) :P

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Recomendación músical: "Here Without You"- 3 Doors Down

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Colgué mi móvil y me quedé mirándolo como si fuera a darme las respuestas a todas las preguntas que revoloteaban en mi cabeza ¿Un helado? ¿Edward, invitando a tomar un helado? De haber oído alguna risita como las acostumbradas por él, hubiese creído que su invitación tenía algún doble sentido oculto. Pero no, él se escuchaba entre preocupado y algo aproblemado. Dejé el aparato sobre la mesa y decidí dejar de darle vueltas.

Mientras ordenaba un tanto el desorden en que se había convertido mi casa, mi mente voló inevitablemente al suceso noches pasadas ¡Mi madre! Mi propia madre había caído tan bajo como yo. Pensé en papá y tuve que sostener mi pecho como intentando cerrar esa herida que parecía abrirse al vislumbrar su dolor cuando se enterara. Necesitaba hablar con Emmett… Me dirigí a hablarle, cuando la puerta comenzó a ser llamada.

- Hola amiga. Vengo a saber todos los detalles. No había podido antes con eso de la mudanza de mi hermana- entró Tanya

- Hola Tanya.- cerré la puerta y me apoyé en ella

- ¿Y bien? ¿Hay química o no?.- sonreí un poco.- ¿Qué pasó?.- cuestionó cuando notó mi estado anímico

- Creo que ni logro recordar la velada con Riley.- me dejé caer a su lado.- Pasaron cosas mucho más… interesantes, por así decirlo

- ¿Interesantes?.- repitió mirándome con el ceño fruncido

- Me encontré con mi madre en el mismo lugar.- mi amiga abrió los ojos desmesuradamente

- ¡No!.- gritó.- ¿Te hizo alguna escena? ¿Sacó a Derek a colación?

- No exactamente.- farfullé.- La sorprendida fue ella

Pasé a relatarle todo el embrollo del que había sido partícipe. Mi amiga no cabía en su asombro, al oír lo que mi madre estaba haciendo a escondidas de mi padre. Al final, el tema de Riley pasó a segundo y tercer plano, intentando encontrar respuestas para el actuar de mi progenitora.

- Vaya.- musitó cuando finalizamos.- Me esperaba cualquier cosa menos eso… Entonces, era por eso que tu madre idolatraba tanto a tu ex

- Por lo visto.- confirmé sus dichos

- No voy a mentirte. En algún punto, llegué a creer que tu madre estaba interesada en el ¿Me entiendes?.- movió sus manos explicando

- Pensé casi igual.- asentí

- Bueno… Creo que con todos estos acontecimientos, el tema Riley es un pobre insecto bajo un edificio.- se rió y la seguí con un debate interno si contarle todo lo demás

- Así parece.- mascullé. Ladeó su cabeza en mi dirección para observarme en forma detenida

- ¿Algo más que quieras compartir conmigo?.- olisqueó suspicaz

- Creo…- murmuré, moviéndome inquieta

- ¿Sobre tu cita?.- aguijoneó. No negué, ni afirmé.- Edward.- afirmó de pronto.

- Estaba aquí cuando llegué.- su boca se abrió en shock

- Siéntate y no intentes moverte de ahí hasta que digas hasta la última palabra.- ordenó y así lo hice.

Si anteriormente la había visto totalmente desconcertada, ahora su rostro no tenía cabida para dar una expresión más. Estuvimos conversando largamente, hasta que llegué a la parte más reciente. La visita de Edward en pocos minutos, o mejor dicho en ese mismo momento cuando los golpes en la puerta anunciaron a llegada

- ¿Es él?.- cuestionó apuntando hacia afuera

- Supongo que si.- me paré nerviosa y ella me detuvo

- Te quiero mucho amiga, y respeto tus decisiones… Pero quiero que sigas manteniéndote firme. No le des las cosas fáciles.- aconsejó a centímetros de la puerta, cuando volvía a ser llamada

- Te lo prometo.- contesté y fui a abrir

Ahí estaba ese muchachito que traía mi mundo de cabeza. Con sus jeans desgastados, su polera puesta de forma despreocupada, sus cabellos más rebeldes que nunca y esos ojos que lograban desnudarme sólo con un leve contacto.

- Hola.- saludé. Se veía inquieto

- ¡Hey! ¿Estas…?.- quedó mudo y fijó su vista tras de mi

- Hola mini playboy.- saludó Tanya con como si nada

- Hola mujer de hielo.- le devolvió él y su mirada pasaba de ella hacia mí

- Me voy.- anunció Tanya.- Amiga, recuerda el favor que te pedí.- me guiñó para aclararme a qué se refería.- Nos vemos galán. Pórtate bien.- dijo divertida

- Igual.- se balanceó sobre sus pies y me sonrió nervioso.- ¿Nos vamos?

- Ajá.- recogí mis cosas y salí con él hacia su auto

- ¿Estás cómoda aquí?.- consultó

Sin embargo, yo estaba más pendiente de su actuar, que de lo que salía de su boca. Él no era el Edward de siempre. No era ese chico engreído, acosador y seguro de sí mismo que me tenía siempre puesta entre la espada y la pared con sus constantes comentarios subidos de tono o insinuaciones que nos llevaban a terminar enredados en un juego erótico.

- ¿Bella?.- agitó su mano frente a mí

- ¿Eh? Mmm, sí…- dije sin tener mucha claridad de todo lo que había dicho

- Ehm ¿Cómo estás?.- se hizo hacia atrás en su silla intentando tomar una pose relajada, pero se veía tenso

- Bien.- moví mi cabeza en forma afirmativa. Su actitud me estaba tornando incómoda

- Ok.- frunció sus labios

Mi helado se derretía y yo no tenía la mínima intención de detenerlo. Edward sonreía hacia movimientos con sus manos… Sentí unas risitas a nuestro lado, me giré y un grupo de chicas estaba pendiente de él. Lo miraban y soltaban risitas tontas para llamar su atención, pero él estaba tan enfrascado en parecer cómodo con nuestra anormal salida, que ni siquiera se percataba del grupo de admiradoras que estaban a su acecho.

Cuando volvió a acomodar su asiento por tercera vez en menos de un suspiro, supe que esto era absurdo. No era él siendo así y no estaba amena yo, viéndolo intentar parecer otra persona con alguna intención que aun no lograba descubrir. Me puse de pié y tomé mi bolso… Él me miró extraño

- ¿Qué haces?.- miró mi copa intacta y a mi lista para marcharme

- Me voy Edward.- suspiré

- Pero… ¿Por qué? ¿Qué he hecho?.- cuestionó frunciendo su ceño

- Tu no estás a gusto tratando de parecer otra persona. Y lo mismo pasa conmigo.- expliqué. Iba a replicar cuando la camarera se acercó a nuestra mesa

- Disculpen.- sonrió y sacó un papel de su bandeja.- Las señoritas de allí le envían esto.- pasándole los números que traía garabateado la servilleta

- ¿Hugh?.- balbuceó Edward y recién ahí observó a las chicas.- Ok.- le sonrió a la chica y dobló torpemente el papel para dejarlo sobre la mesa.- Vamos.- indicó

- No es necesario Edward.- intenté evitar que me siguiera

- También estoy incómodo.- soltó con un gran suspiro

Salimos del local y quise partir en ese mismo momento a casa, pero Edward tomó mi brazo y me condujo a su auto. Intenté protestar, pero en medio de pequeños empujones y presiones logró meter mi pequeño cuerpo en el asiento del copiloto. Lo quedé viendo hasta que subió en su lugar, encendió el motor e hizo rechinar las ruedas. Una enorme sonrisa se reflejaba en su rostro… Decidí mirar el camino, justo en el momento que me percaté, tomábamos un camino muy distinto de casa

- ¿Dónde vamos?.- me giré seria hacia él

- A pasar una buena tarde.- contestó simplemente

- Edward, quiero irme a casa. Por favor.- pedí con amabilidad

- Te invité a un jodido helado que quedó hecho agua en la mesa de ese restaurante. Y ese no era yo definitivamente. Así que ahora iremos por una buena tarde de diversión. Al estilo Cullen.- movió sus cejas sugestivamente en mi dirección

- Edward…

- No acepto negativas, a menos que quieras tirarte con el auto en marcha…- me advirtió divertido.- Y no te preocupes, no hay camas donde vamos.- se carcajeó de mi rostro.- Aunque es un buen incentivo, como postre del plato principal.- sonrió

Se estacionó fuera de un bar. Salió disparado del auto y abrió la puerta para mí. Con la misma sonrisa que había traído todo el camino, me encaminó hacia el interior del lugar. Saludó al guardia y nos hizo entrar… El lugar por dentro era precioso. Estaba totalmente ambientado al estilo del lejano oeste. Tomó mi mano y me guió a la barra

- ¿Cerveza?

- Eh, si.- respondí observando el lugar.

- No te sientes.- me indicó cuando estaba acomodándome en el taburete

- ¿Por qué?.- pregunté totalmente perdida

- Porque la verdadera diversión está allí atrás.- indicó.

Me pasó mi bebida y con su mano en mi espalda me hizo recorrer varios pasillos hacia el interior del lugar. Lo miré con mis ojos abiertos de par en par cuando vi a qué se refería con la verdadera diversión

- ¿Una partida de Bowling?.- me sonrió como el gato que se comió al canario

- ¿Qué?.- jadee. Yo era una pésima jugadora de todo lo que necesitara destreza

- Bowling. Bolos.- explicó como si fuera una niña pequeña

- No sé jugar Edward y soy pésima en esto.- gimotee

- No si tienes a un maestro a tu lado.- sonrió engreído tomando un gran sorbo de su cerveza

- En serio. Nunca he jugado y no creo…

- Entonces tu primera vez será conmigo Bella. Y será memorable.- dijo sugerente

Y no pude más que reírme ante el regreso del Edward que había conocido y el que tenía su nombre grabado a fuego en el músculo que bombeaba con fuerza en mi pecho al sentir la calidez de esa sonrisa que me debilitaba por completo. Tomó mis cosas y las dejó sobre una mesa. Me acompañó para cambiar mis zapatos y nos ubicó listos para el juego.

- Una apuesta. Si tú ganas, me pongo a tu total disposición. Y si yo gano… pido lo que quiera.- torció sus labios en una exquisita sonrisa

- Entonces deberías decirme desde ya que es lo que vas a querer, porque supongo que quedaré en vergüenza.- me crucé de brazos.

- No.- tomó mi codo y me acercó a él hasta quedar rozando nuestras narices. Mi respiración volvió a ser errática.- Yo voy a enseñarte paso a paso, lentamente y sentirás un gran placer al final.- mi labio recibió un leve toque de su lengua y se alejó sonriendo

- ¡Dios!.- susurré atontada por su reciente cercanía

- Ven.- me tomó y situó delante de él.

Nuestros cuerpos quedaron totalmente conectados. Era sólo un juego, pero mi sangre corría como loca por mi cuerpo. Su brazo pasó posesivamente por mi cintura y situó su mano bajo mi blusa, enviándome un escalofrío desde la cabeza a los pies. Sentí su sonrisa tras de mí, y apretó más mi cuerpo al suyo… Su mano recorrió desde mi hombro, pasando por mi codo con suaves caricias hasta llegar a mi mano y me hizo tomar la bola con sus dedos entrelazados con los míos

- Muy bien Bella.- ronroneó raspando sus dientes en mi lóbulo.- Ahora inclínate y pon tu pierna hacia atrás.- hice lo que me dijo y quise morir al sentir mi parte trasera adherida a su pelvis. Exhaló un gemido y sonrió. Mi corazón ya salía de mi pecho.- Así

Hice mi tiro y salió deplorablemente asqueroso. Sin embargo yo no podía salir de mi letargo ante su sensual clase de tiro. Cuando fue su turno, pude ver que él tomaba un leve impulso para que la bola tuviera fuerza al ser lanzada. No quedó un solo bolo de pié al final del recorrido. Mordí mi labio y sonreí negando con mi cabeza. Él se volteó y puso su cara más inocente

- ¿Qué?.- cuestionó al llegar a mi lado

- Creo que mi maestro olvidó mencionar que la persona al lanzar debe correr cuatro pasos para lanzar.- expliqué divertida

- ¡Oh! Eso ¡Buen punto Bella!.- me alabó.- Pero la clave era que tu notaras ese detalle. Y la mía, era sentirte justo donde quiero que estés cuando gane esto y cobre mi premio.- susurró para besar mi cuello.- Ahora, que empiece el juego

Tres horas más tarde y cuando ya no tenía nada más que apostar, a menos que fuese la ropa que llevaba puesta y quedara desnuda, me rendí. Edward ganó casi todas las partidas que jugamos, siendo las únicas derrotas en aquellas que la cerveza ya había hecho efecto en mí y me acercaba a él en forma coqueta para desconcentrarlo, llegando incluso a dejar más piel expuesta de la requerida en mi cuello e inicio de mi senos ¡Cielos! El alcohol hacía cometer locuras

Salimos del lugar y la noche se arreciaba impotente sobre nosotros. Nos reíamos como idiotas mientras avanzábamos a su auto. Podía decir con franqueza, que hacía demasiado tiempo no lograba reírme de forma espontánea y con la fuerza que lo había hecho esta tarde… Y todo había sido gracias a él… Mis problemas se encontraban alejados en este momento gracias a él.

Iba a subirme, cuando intempestivamente me tomó, volteó y estampó contra la puerta del copiloto. Sin ningún tipo de suavidad… Sus labios estuvieron sin demora recorriendo mi cuello

- Edward.- advertí. El lugar comenzaba a llenarse, y aunque de nuestra posición no lográbamos ser vistos, me ponía nerviosa

- Voy a cobrar mi premio.- musitó. Mientras sus dedos abrían en forma astuta los primeros botones de mi blusa

- Van a arrestarnos.- cerré mis ojos al sentir su lengua bajar por el canalillo de mis senos

- No voy a hacer nada… Sólo voy a probar un poquito.- musitó con su mano subiendo poco a poco mi blusa e internándose bajo ella. Hasta que su móvil sonó

- R-responde.- lo alenté

- No.- me besó en los labios internando su lengua en mi boca y buscando con desesperación la mía

Su mano masajeaba en forma delicada por sobre la tela de mi sujetador, en tanto la otra, seguía desabotonando mi blusa. Su móvil seguía sonando y yo me estaba transportando a otro lugar, ajeno a todo mí alrededor con el trabajo de sus labios y sus manos… Empujó sus caderas hacia las mías y gemimos al mismo tiempo. Me aferré a su cuello acerándolo más a mí. Estábamos en la calle, frente a un lugar concurrido… Pero estaba excitada…

- Mierda.- masculló sobre mis labios cuando por tercera vez su móvil insistió

- Contesta.- murmuré y le di un último beso antes que se alejara.

- ¿Hola?.- respondió en un gruñido

Arreglé o intenté acomodar mi ropa y mi pelo. Suspiré dejando escapar todo el aire de mis pulmones. Miré a todos lados, pero nadie estaba pendiente de nosotros. Limpié mis labios y no pude esconder mi sonrisa ¡Me estaba comportando como una adolescente! Y si lo pensaba, la verdad es que no me importaba. Nunca me había sentido más libre en toda mi vida

- No debí contestar.- siseo. Tomó mi cintura y me jaló hacia él.- No podré cobrarme el premio hoy.- dio pequeños besos en mi boca.- Quieren que ensayemos con la banda

- Entonces tienes que cumplir con tus obligaciones.- contesté, aunque no podía ocultar mi decepción

- ¿Y qué hay de la otra?.- inquirió sonriendo contra mi boca

- ¿Cuál?.- pregunté no sabiendo a qué se refería

- Creo…- se acercó a mi lóbulo y lo mordió suavemente.- Que ambos hemos quedado con la temperatura algo elevada.- acentuó su comentario presionando su cadera con la mía

- E-eso…- logré decir ante el suspiro que quiso salir.- Otro día.- solté sin pensar. Su sonrisa se amplió

- Perfecto.- murmuró y me besó por última vez

- ¿Una buena noticia?.- cuestionó Riley al verme reír mirando mi móvil

- Algo así.- sonreí y lo guardé

- ¿Te vas?.- asentí recogiendo mis cosas.- Salgamos juntos

- Ok.- respondí

No había vuelto a ver a Edward desde ese día, sin embargo, sus mensajes eran constantes a cada día que pasaba, para recordar que le debía un premio y que él se lo cobraría con creces. Tanya me había comentado que Carlisle lo tenía poco menos de cabeza, intentando que por fin razonara sobre lo que quería seguir estudiando. Y que para presionarlo más todavía, las llaves de su auto habían sido requisadas.

No sabía en qué estábamos. En qué punto lo que teníamos comenzaba y terminaba. Y en qué momento parecíamos un par de seres con algún tipo de relación, que no lograba describir o titular… Pero gracias a esto, a mi reconocimiento de los sentimientos que él despertaba, era feliz con lo que me daba. ¡Pobre! Una pobre excusa y una deprimente descripción de lo que era hoy y era capaz de aceptar, pero era la verdad.

- Te invito un café.- ofreció Riley una vez llegados al estacionamiento

- Riley…- comencé, pero me cortó

- ¿Por favor?.- suplicó con una cara, que pocas podrían rechazar. Y fui una de ellas

- Está bien.- acepté

Nos dirigimos al café que se encontraba cerca del edificio. Nos sentamos y comenzamos a conversar trivialidades del trabajo. La verdad, es que Riley podía ser un muy amigo, lamentablemente yo estaba al tanto de lo que sentía por mí. Y eso ponía una barrera en mi forma de interactuar con él.

- Bella, la verdad es que yo quería hablar contigo de un asunto importante.- me inquieté con su repentino comentario

- ¿Qué sería?.- intenté sonar despreocupada

- Seré directo. Estoy buscando un socio o socia para aliarme en mi negocio y he pensado en ti.- mi mandíbula quedó desencajada

- ¿Qué…? Pero… ¿Por qué yo?.- titubee sorprendida

- ¿Honestidad o intento de chantaje?.- cuestionó antes de responder

- Honestidad.- dije rápidamente

- No sería ético que intentara coquetear con mi subordinada.- soltó, dejándome sin habla

- ¿Es una broma?.- fruncí mi ceño totalmente

- No, no lo es.- siguió sonriendo.- Pero no lo es todo. La verdad es que he tenido la inquietud de asociarme con alguien desde hace tiempo. Quiero tener un poco de libertad del estresante trabajo. Y te he visto en tu desempeño, creo que eres perfecta para lo que busco

- Lo que buscas.- repetí, absorbiendo sus palabras

- Bueno, esa expresión va referida a todo.- intenté replicar, pero él me detuvo.- Pero en este momento, estamos teniendo una conversación de negocios, así que dejaré mi lado personal a un lado

- Yo no…

- No me respondas ahora mismo. Piénsalo y cuando estés totalmente segura de tu decisión, volvemos a conversar ¿Te parece?

- Riley, no es mi intención pasar de empleada a jefa o casi jefa… No está en mis planes, y creo que sería correcto decirte esto en este mismo instante, para que puedas buscar por otros lados

- Eres tú o no es nadie. Así de simple.- sentenció. Mi móvil sonó y me disculpé para contestar

- ¿Bueno?

- Amiga.- saludó Tanya con una voz lúgubre

- ¿Pasa algo?.- me levanté de mi asiento y caminé alejándome para hablar

- ¿Dónde estás?.- cuestionó

- Tomándome un café con Riley.- esperé oír algún comentario jocoso de su parte, pero no fue así

- Ah, Ok.- murmuró caída

- Tanya ¿Qué pasa?.- insistí

- Estoy mal…- rompió a llorar y me alarmé

- ¿Dónde estás? Voy para allá.- dije rápidamente

- No te preocupes, no quiero molestarte.- intentó serenarse

- ¡No! Dime ahora mismo donde estás, voy allí

Luego de una batalla campal para que por fin me diera información en donde se encontraba intenté tranquilizarla. Me dirigí a la mesa donde nuevamente Riley quedaba esperando por mi y lamentablemente tenía que volver a terminar en forma abrupta una salida con él.

- Lo siento.- volví a repetir

- No hay problema. Pero me estás debiendo dos salidas.- dijo divertido

- Prometo recompensarlo, como amigos.- añadí claramente lo último

- Por ahora.- susurró cuando depositó un beso en mi mejilla

- ¿Con ella?.- tomé la mano de mi amiga y la apreté para reconfortarla

- Tuvo el descaro de ir a mi oficina Bella… Llegó allí como si nada.- contestó con su voz quebrada por el llanto

- Tómalo por el lado positivo Tanya.- me miró como si estuviera loca.- Será la última vez que lo veas

- ¿Haz escuchado lo que te he dicho?.- se molestó.- Me fue a pedir la argolla que me dio el día que me pidió matrimonio Bella… Para, para… ¡Ugh! Para dárselo a esa perra

- Marcos va a arrepentirse amiga.- la consolé, sabiendo que algún día pasaría

- Espero que eso pase. Ojala y esa prostituta tenga miles de infecciones y se las pegue todas.- no pude evitar reírme de sus palabras

- Vamos.- la invité a salir de allí

- Edward tiene una presentación esta noche.- informó mientras nos dirigíamos al auto. La miré con sorpresa, según sabía no podía salir para nada

- Pensé que estaba castigado.- me sentí tonta al decir eso. Eran esas cosas las que denotaban nuestras diferencias

- La paga era buena por lo que dijo Carlisle, así que le regresó sus llaves y su libertad. Te juro que iría allí a olvidar mis penas

La miré analizando las opciones. Quería verlo, y por otro lado me extrañaba que en sus mensajes no comentara nada sobre esto. Solamente repitiera el cobro de su premio. Mordí mi labio con fuerza, no sabía qué hacer ¿Sería muy desesperado ir hacia él? ¿Y si le molestaba? ¿Sería una sorpresa?. Miré a Tanya, ella necesitaba distraerse y yo necesitaba verlo. Las dos necesidades se unían y nos confrontaba con una sola medida. Él.

El lugar estaba atestado de gente. Tanya observaba atenta y calculadoramente a cualquier hombre que pasaba por su lado. Su nuevo lema era encontrar alguien para dejar de ser una divorciada amargada, luego que Marcos tuviera la genial idea de aparecerse con la otra en el trabajo de ella para reclamar el anillo que le había dado años atrás ¡Idiota!

Nos sentamos unas mesas alejadas del escenario. En donde Jacob, el amigo de Edward con otros dos más, arreglaban los equipos y todo lo que necesitarían para hacer su presentación. Tanya pidió algo de beber y yo miraba insistente hacia el lugar donde sabía se encontraba él, pero no lograba verlo por ningún lado.

- Deja de estirar el cuello. Vas a parecer una jirafa.- se mofó

- Y tú deja de comerte a cada espécimen que pasa por tu lado. Van a creer que estamos desesperadas por un hombre.- le devolví

- Lo estoy.- contestó seria y con cara de horror. Me reí con ganas de ella

- ¿Tanto así?.- seguí molestándola

- Al extremo de pensar seriamente en que los amigos de Edward están bastante buenos como para pasar unos momentos agradables.- comentó observando hacia ellos

- Gracias.- sisee por lo que me quedaba

- No estoy criticando tus gustos. De hecho, estoy pensando seriamente que los de nuestra edad son bastante feos.- hizo un mohín al ver un hombre calvo cerca nuestro

En ese momento Edward apareció ante mi campo de visión. Mi cuerpo lo reconoció de inmediato y comenzó a manifestarse como siempre ¡Era tan hermoso! Pero una parte de mí, siempre pensaba en el lado opuesto. Yo jamás sería algo importante para él, nunca sería presentada como la novia o alguien con título serio. Nunca podría salir con él como si fuéramos una pareja normal, porque existían once años entre nosotros y eso no lo borraba con aire.

Sin embargo, mi otra parte no podía pensar en mí sin él y me atemorizaba eso. No sabía qué teníamos o a donde llegaríamos. No sabía cuánto significaba yo para él, si es que era algo… Miles de cosas, pensamientos y situaciones se confundían en mi cabeza… Lo único seguro hoy y ahora, era que lo amaba. Con diferencias, sin razones y ningún porcentaje de seguridad sobre él… El amor estaba en mí para él…

- ¿Le dijiste que estabas acá?.- me habló Tanya

- No.- miré mi móvil y sonreí. Había estado a punto de enviarle un mensaje para hacerle saber que estaba aquí, pero me había arrepentido

- Quita esa cara de boba, parece que quisieras comértelo con ropa y todo.- me empujó juguetonamente

- Quizás sea así.- respondí con mi mirada fija en él

Comenzaron su show y me encandilé escuchándolo cantar, moverse y sonreír hacia todos y nadie en particular. Mis pensamientos se fueron a un punto más íntimo, con él susurrando canciones en mi oído, y su cuerpo fundido al mío… Pestañee rápidamente y miré a Tanya, agradecí que estuviera a punto de saltar hacia el amigo de Edward. Tomé mi copa y bebí un gran sorbo de licor ¿Mis hormonas juveniles estaban despertando? ¡Dios!

- ¿Vas a ir a saludarlo?.- preguntó Tanya, una vez que habían terminado

- No lo sé.- gemí. Me carcomía por ir donde él, pero la vergüenza podía más

- Vamos. Voy contigo, quiero conocer a esos chicos ¡Una salida de cuatro! Las mujeres mayores, llevamos el mando.- alzó su mano en el aire triunfal

Me levanté y seguí a Tanya hacia el lugar donde se encontraba Edward. mientras pasaba por la gente no perdía de vista esa mata de cabello cobrizo que se movía de un lado a otro… Bajé unos cuantos escalones y no logré verlo hasta cuando estuve casi a su lado y mis pies se detuvieron abrupto unos cuantos pasos de él…

Mojé mis labios resecos de un momento a otro y traté de oprimir mis ojos para no parecer débil. Tanya me habló, sin embargo no la oí. No cuando la persona que más había entrado en mi ser estos últimos días y que desde hacía un tiempo era el dueño absoluto de todo lo que respectaba a mí… estaba abrazado a una chica que jamás había visto y la besaba de la misma manera que lo hacía conmigo.

La misma manera. Una señal inequívoca, que yo no era nadie para él… O quizás sí, sólo una más. Una mujer mayor, mejor trofeo… Pero nadie al fin y al cabo… Las manos de ellas recorrían los mismos lugares en que habían estado las mías días atrás… Y las de él, de la misma manera que en mi cuerpo, en su cintura con aire posesivo.

- Bella. Ven, salgamos de aquí.- Tanya tomó mi mano y me jaló

- No.- dije soltándome de su agarre

- Esto no te hace bien, tenemos que salir de acá.- insistió, observándome con lástima

- No más.- señalé con firmeza. Sintiendo como las lágrimas se agolpaban en mis ojos. Las sequé con rabia

- Bella…- intentó convencerme, pero comencé a negar frenéticamente

- Estoy harta Tanya. Todo el mundo cree que puede reírse de mí…- un sollozo salió desde mi pecho.

Me obligué a calmarme. Miré a Tanya que reflejaba en sus ojos, la pena que estaba sintiendo por mí, y fue eso lo que me impulsó a no salir corriendo como una cobarde y plantarle cara a todo y a todos de una vez por todas. Voltee despacio hasta fijar mi vista en una más de todas las desilusiones que había vivido en menos de una semana… ¡No más!

- Me cansé.- susurré, sin saber si Tanya podía oírme.- Todas las personas que han significado algo para mí… se burlan.- dije con un dolor en el pecho.- Pero eso se terminó.- sonreí con pena.

- ¿Qué vas a hacer? Bella, no hagas un escándalo. Déjalo, es sólo un chico que no sabe lo que quiere

- Pero yo sí.- rebatí.- Vinimos a pasar las penas Tanya, y lo haremos

Mientras caminaba hacia la barra para tomar lo más fuerte que pudiese haber allí, me dije no más. Yo era una mujer adulta, era tiempo que me comportara como tal. Pero eso sería mañana, el día de hoy… Me bajaría a su altura, a lo que a él tanto le gustaba… Pero que nunca más tendría. Saqué mi móvil y marqué su número...

...

¿Qué mierda estaban dando a los tragos de este lugar? Tomé a la chica por la cintura y de seguro mis dedos estaban incrustados en ella por la fuerza que ejercía para arrancármela de encima, pero parecía que las neuronas estaba atrofiadas en su cabeza y no entendía el ¡Quítate! Que muy poco suave le estaba tratando de enviar.

Me encomendé al Jefe de arriba e hice algo cruel, abrí mi boca y mordí con fuerza su labio y ¡Aleluya! Pude sacarme la sofocante y desagradable chica, antes que terminara con mi boca y sus dientes en la suya.

-¡¿Qué jodidos te pasa?.- le grité apartándola de un empujón

- ¡Me moriste! ¡Animal!.- me bramó en respuesta y su dura mano azotó mi cara.

- ¿Qué carajo fue eso Edward?.- preguntó Jake carcajeándose a todo pulmón de mí

- Esa tipa estaba a punto de violarme, idiota.- exclamé furioso

- ¿Y eso te molesta? ¿Edward, eres tú? ¿Se te ha metido algún demonio en el cuerpo?.- comenzó a manosearme por todos lados buscando alguna idiotez

- Suéltame, no seas marica. Y sí, soy yo.- gruñí, limpiando mi boca aun

- Pruébamelo.- levanté mi dedo medio y se lo puse frente a su cara.- ¡Joder! Eres tú ¿Te volviste gay?

- ¿Puedes hablar alguna cosa cuerda a esta hora?.- espeté cabreado y me largué a buscar mis cosas

- No te molestes hermano.- palmeó mi hombro.- Pero meses atrás, hubieras sido tú quien violara a esa pobre chica o en otro caso, te hubieras dejado violar por ella hasta las orejas.- rió de su broma y yo me quedé serio

- No estoy para tus bromas.- tomé mi bolso y me encaminé a la salida

- ¿Dónde vas? ¡Hey! Nos espera una celebración apoteósica hermano.- exclamó extasiado

- Tengo una mejor guardada bajo la manga.- me burlé de él

- ¿Con quién?.- aguijoneó.- ¡¿Con ella?.- gritó.- Edward, no quiero pasarme películas innecesarias, pero ¿Qué está pasando contigo?

- Nos vemos estos días Jake. Pásalo bien por mí.- palmee su cara de idiota incrédulo y sali.

Miré mi móvil mientras manejaba y me extrañó no ver algún mensaje suyo… ¿Qué estaba pasando conmigo? Ni idea, lo único que sabía, era que desde el día de mi súper invitación a tomar helado, no dejaba de pensar en ella… ¡Jodido! Así era como me tenía esa mujer 11 once años mayor que yo… Aceleré y estacioné frente a su casa. No había querido decirle que el ridículo castigo impuesto por mi padre había sido levantado… Llegaría sin previo aviso a cobrar mi premio ¡Rayos! Mi entrepierna saltaba de alegría al pensar en esta noche

Caminé hasta su puerta y golpee. Me apoyé en la muralla y esperé a que abriera, pero pasaron los minutos y mis nudillos comenzaban a protestar de tanto hacerlos trabajar. Marqué su móvil y nada, ni siquiera lograba oír algo dentro de la casa… Intenté lo mismo con Tanya y tampoco hubo respuesta… Mi lado racional, quiso creer que estaba con ella en algún lado divirtiéndose como todos. Mi lado irracional me jodió la cabeza poniendo escenas allí. Me golpee la frente contra la muralla para parar la estúpida parodia.

Me senté fuera de su puerta y esperé… Mientras lo hacía, sonreí al recordar nuestra salida. Y sobre todo, al entender que ella me aceptaba tal cual era… No tenía que pretender ser otro con ella, siendo yo mismo, podíamos compatibilizarnos de lujo… … Dos horas mas tarde y con los ojos cerrados, escuché un auto detenerse… Miré y mi lado irracional me volvió a cabrear riéndose de mí… Bella venía bajando de su auto, pero detrás de ella, venía bajando el mismo tipo de esa vez y de su fiesta.

Me puse de pié y me sentí idiota. Quise poder salir de ahí sin pasar la vergüenza de ser visto como un imbécil esperando por ella en su puerta, mientras ella se veía feliz con otro ¡Bien hecho Edward!

- ¿Edward?.- preguntó. Levanté mi mirada y allí estaba ella, se notaba que había bebido. El tipo puso su mano en su espalda

- Buenas noches.- saludó el. Ni siquiera me esforcé por abrir mi boca

- Riley, él es el hermanito de Jasper ¿Recuerdas? El hermano de Alice.- "hermanito" recalcó evidentemente riéndose de mí

- ¡Oh! Claro.- sonrió el estúpido al esclarecer en su cabeza el acertijo

- ¿Qué necesitas Edward?.- inquirió ella hacia mí.

- Nada.- dije al fin. Tomé mi bolso y me lo puse en el hombro

- Bella, si necesitas conversar con él…- comenzó el muy amable gilipollas

- No. Supongo que entenderás que no puedo atenderte ahora Edward.- sus palabras tenían un doble sentido.- Edward viene aquí cuando ha bebido un poquito demás o está en problemas con papi ¿Cierto?.- se burló

- Lamento haberte molestado.- mascullé, sintiéndome podrido

- No hay problema. Vamos Riley, tenemos mucho que hablar y hacer.- pasó por mi lado, empujándome con su hombro.- Adiós Edward. Lo siento nuevamente.- terminó

- Adiós.- se despidió él y entraron a su casa, cerrando la puerta casi en mis narices

¿En qué momento todo se había vuelto una mierda? No supe responderme… Caminé a mi auto y me subí en él… Nunca en toda mi corta vida había sentido el asqueroso apretón que tenía entre la garganta y el pecho… ¿Qué era esto? ¿Quién era realmente ella? ¿Y por qué tenía ganas de meter mi cabeza a un orificio y dejarlo ahí hasta sofocarme? Activé el contacto e hice rugir mis llantas… Nunca más…

...

Continuará...


Un nuevo capítulo chicas ¡Descarguense! ¡Griten y Pataleen! ¿Quien es el colgado de la semana? ¿Bella o Edward?

¡Ouch! Me salió el lado malvado. Pero es que estaba tan feliz con la aceptación del final "D.N.A.M." que no pensé más xD


Pam3


PD 1:- Muchas gracias a moniita- Ayame Chan- glenda- Jessica- Yunuen- claudia- RociodePeru y norma a, que no tienen cuenta donde dejarles alguna palabrita =) Y también a mis lindas Laura Castiblanco- Klaudia T. Kokoro -yolin -chan- PRISGE- yoya11- lokaxtv- Emma P. Cullen- Bella masen86 ¡Lo siento mis niñas! No alcancé a enviarles el adelantito y a responder sus mensajes. Pero para el próximo, serán las primeras

...

Un beso enorme a todas.

Para las que me leían en "D.N.A.M." ¡No saben lo feliz que ando!

Si, lo sé. Me estoy comportando como una niñita de mamá jiji... Y bien saben que no lo soy, pero no puedo evitarlo

¡Las adoro de aquí al infinito y mas allá! Eso es de unas caricaturas jiji =D