SaFe & SouND
Acotaciones:
... Cambio de escena.
(Y ya saben todas a quién pertenecen todos los personajes! XD)
CAPÍTULO 14
El Final
Sesshoumaru estaba en la oficina sentado frente a su computadora, acababa de revisar una propuesta que le mandó Jaken luego de recibirla. Alguien en Inglaterra deseaba hacer una exposición exclusiva de su trabajo y además le estaban planteando la posibilidad de que asistiera a dar algunas conferencias y entrevistas. En total debería pasar un mes entero en ese país y quizás luego viajar a algunos más, esa posibilidad no estaba cerrada.
En cualquier otro momento lo hubiera tomado sin pensarlo dos veces. No era que le gustara mucho hablar ante públicos grandes ni estrechar manos de desconocidos durante las galerías pero el ver su trabajo alcanzar a tanta gente y el simple hecho de viajar siempre fueron suficiente incentivo.
Sin embargo en esta ocasión específica no sabía qué hacer. No deseaba dejar sola a Lin un mes. Él sabía que ella no lo necesitaba ahí, era una chica fuerte e independiente que podría seguir con su rutina sin alterarse porque el departamento estaba solo… era más bien que él no deseaba estar lejos.
Aunque le costara algo de trabajo aceptarlo ya no le gustaba la idea de no tenerla a su lado todo el tiempo. No se le antojaba visitar lugares si no podía compartirlo con ella, y llevarla no era una opción porque Lin no podía dejar el país sin un pasaporte ni la presencia de sus padres.
Antes de que pudiera seguir cavilando escuchó el elevador y supo que era Lin acompañada de Jaken que regresaba de sus clases y trabajo. Oyó a su asistente despedirse y marcharse y prestó atención a los pasos de la chica que como regla general lo primero que hacía era ir a saludarlo, sin embargo esta vez fue directa a su habitación y cerró la puerta.
Eso no era normal pero decidió darle unos minutos. Cerró la lap top y fue hasta la sala pensando en qué ordenaría para cenar esa noche, probablemente le daría carta blanca a Lin para que escogiera. Se quedó en silencio esperándola un poco hasta que sospechó que algo estaba mal y fue a llamar a su puerta.
- Lin… -la llamó pero no escuchó nada. - ¿Qué pasa? ¿Estás bien? –para ese momento ya se había convencido de que no y sólo deseaba entrar pero jamás se atrevería a traspasar esa puerta. Él consideraba la habitación de Lin el lugar más impenetrable del mundo, aún más que su propio estudio.
Al cabo de un minuto más ella abrió e intentó sonreírle aunque era muy obvio que sus ojos habían derramado lágrimas y ella estaba triste, no alterada ni asustada… simplemente se veía como si le faltara vida en la mirada.
- ¿Qué pasó? –le preguntó de nuevo y ella negó con la cabeza antes de rodearlo un poco e ir a la sala.
Una de las cosas que más odiaba Sesshoumaru era no poder leerla, en esos momentos se sentía impotente pues no tenía idea de qué estaba mal. Además, era muy consciente de que Lin no se lo diría nunca si así lo deseaba.
- ¿Vas a ordenar? –cuestionó ella de repente sentándose en un sillón, a él le sorprendió que hablara en esas circunstancias. – Puedo preparar algo.
- Hoy eliges tú. –le aseguró para luego pasarle la libreta con todos los folletos de los diferentes restaurantes que repartían a su domicilio.
Lin empezó a hojear todo y se dio cuenta de que no tenía hambre, estaba demasiado preocupada para eso pero de todas formas escogió algo de comida rápida y le entregó ese panfleto a Sesshoumaru señalándole qué era lo que ella deseaba. Si por lo menos esa noche podían cenar en paz se sentiría mejor.
- Listo. –le anunció él sentándose a su lado después de hacer la llamada y luego le tomó una mano. – Desearía que me dijeras qué te alteró así ¿fue Jaken? –sonaba cada vez un poco más cerca del enojo y Lin no deseó que las cosas se malinterpretaran y el señor Jaken acabara sufriendo las consecuencias de su estúpido estado de ánimo, así que negó con la cabeza y respiró profundo preparándose para hablar.
- Te voy a extrañar. –murmuró apenas.
- ¿Y por qué dejarías de verme? –preguntó él sin entender a qué se refería y algo alarmado con la posibilidad de que hubiera decidido marcharse.
- Cuando vayas a Londres. –le aclaró la chica y él unió los puntos. El tonto de Jaken le había contado de la exposición.
- No he decidido nada. –le aclaró de inmediato y se dio cuenta de que le dijo una mentira parcial, ahora que la había visto así de ninguna manera podría alejarse.
- Pero es importante ¿por qué no vas a ir?
- No es importante. Jaken siempre exagera las cosas. –con mucho cuidado le acarició la mejilla y se perdió en sus ojos castaños.
Cada vez que la miraba con calma y a tan poca distancia le resultaba imposible no sentirse atraído hacia ella, era como estar en el lugar más hermoso del universo. Sesshoumaru sabía que podría quedarse así por mucho tiempo pero como siempre se obligó a tomar distancia cuando se descubrió viéndole también los labios rosas.
- Si decides ir, no tienes que preocuparte por mí. –le dijo ella cuando ya se había puesto de pie sin sospechar que la joven estaba sintiendo mariposas que le recorrían la piel. – Puedo quedarme aquí sola, o si no quieres que lo haga, estoy segura de que Kagome me recibiría en su casa.
- No pienses en eso, no es necesario. –suspiró y fue para abrir una botella de vino mientras intentaba sacarse todas las ideas de la cabeza.
...
Unos días después de eso Sesshoumaru hizo oficial la decisión que ya había tomado y declinó la propuesta para Londres, no le extrañó que fuera más un alivio que otra cosa. Esa mañana después de mandar su negativa tomó un baño y salió de su habitación algo extrañado por no escuchar a Lin en la cocina. Para ese momento tenían ya casi diez meses de haberse conocido y uno menos de vivir juntos así que estaba muy familiarizado con la rutina.
Cuando llegó a la estancia le extrañó ver a la chica acostada en sofá cubierta por una cobija y con la espalda encorvada, obviamente no estaba dormida, su cuerpo se veía demasiado tenso. ¿Es que las pesadillas la mantuvieron despierta? Sin dudarlo fue y se arrodilló a su lado, ella de inmediato abrió los ojos y le sonrió apenas.
- Lo siento. No creo poder levantarme. –se disculpó Lin avergonzada de lo que estaba pasando. Era en teoría normal y ya le había sucedido con anterioridad, aunque no con tal intensidad y de cualquier manera lo odiaba. Sesshoumaru no tuvo que hablar, sólo la miró inquisitivo. – Cólicos. –murmuró Lin sintiendo su rostro arder.
- Nunca te vi así antes. –contestó él como lo más natural del mundo y con un gesto involuntario le quitó unos mechones de cabello que caían sobre su mejilla.
- Son malos esta vez.
- ¿Tienes náuseas? –él le preguntó eso y ella se sorprendió de que fuera tan directo, como si conociera el problema. Lin asintió y él sonrió apenas pero de manera muy dulce. – Espera un poco.
Sesshoumaru se levantó y desapareció de su campo visual. Lin se quedó muy quieta no deseando moverse en lo absoluto para no empeorar nada. Era normal para ella tener algunas molestias cada mes pero nunca había experimentado tal dolor por unos simples cólicos menstruales. Además, claro, se sentía frágil y emocional y le preocupaba estar así todo el día, tirada en el sillón. Sintió como si fuera a ponerse a llorar de repente y cerró los ojos para concentrarse en no hacerlo, se aisló tanto del mundo que no escuchó el ruido en la cocina ni sintió el tiempo que él se tardó en volver con una bandeja.
- ¿Lin? –llamó su atención con cuidado de no asustarla. – Necesito que te sientes. –puso las cosas en la mesa de centro y la tomó por los hombros, ella se dejó guiar sin entender para qué ni oponer resistencia. Cuando estuvo completamente erguida él le pasó una especie de almohada que estaba caliente al tacto. – Ponla donde más te duela.
Sin dudarlo obedeció y la colocó sobre su vientre, por debajo de la cobija, luego, lo observó tomar una taza de algo que olía a diferentes cosas que no pudo identificar. Sesshoumaru se la puso en las manos.
- Es té de tres yerbas distintas. Te va a ayudar. Da sorbos pequeños y dime cómo te sienta.
De nuevo Lin obedeció y se maravilló más ¿cómo era posible que él supiera qué hacer? Deseó preguntarle pero no lo hizo, así, jamás llegaría a averiguar que él había visto muchas veces a su padre hacer todo ese proceso con Izayoi.
- ¿Te dio más náuseas? –inquirió Sesshoumaru cuando iba por la mitad de la taza, no se había movido del lugar a su lado. Lin negó y le sonrió, se sentía un poco mejor. – Tengo unos analgésicos, pero tienes que comer antes. –él tomó un plato con fresas de la bandeja que ella no notó antes. No pudo evitar el nudo que se le formó en la garganta y le tomó unos segundos deshacerse de él antes de poder comer.
Así se quedaron un buen rato mientras Lin desayunó, terminó de beber el té y se tomó los analgésicos, luego, Sesshoumaru le indicó que se recostara sobre su abdomen y ella obedeció. Con mucho cuidado de hacer sólo movimientos lentos llevó ambas manos a la espalda baja de Lin e hizo presión en puntos específicos dándole un pequeño masaje que debería ayudarla con el dolor.
- Dime si te incomoda. –le aclaró él no deseando pasar sus límites.
- Se siente bien. –prometió la joven y luego suspiró dejándose llevar por todas las sensaciones agradables.
Para ese momento estaba muy relajada, la comida le sentó bien y el té y la compresa le habían disminuido el dolor, además, tenía la promesa de que los analgésicos terminaran de aliviarla. Así se quedó quieta y dejó que las manos de Sesshoumaru se pasearan por su espalda una y otra vez. No se dio cuenta de que se quedó dormida ni la manera en que él tuvo que obligarse a tomar distancia cuando otra vez sintió que deseaba mucho más de lo que podía pedir.
Las siguientes horas Sesshoumaru las pasó en su estudio aunque tuvo el cuidado de salir a verla varias veces, siempre la encontró dormida y con la expresión pacífica. En todo ese tiempo él no pensó en nada más que en sus conflictos y se reprochó mil veces esas cosas que no debería sentir ni querer de ella. Sabía que estaba mal en todo el sentido de la palabra mirar a Lin como algo más que una niña y que jamás se atrevería a dar un paso en la dirección equivocada. No quería desear besarla. Simplemente no podía.
Cuando la joven despertó se quedó observando el vacío un rato, todavía tenía algo de dolor pero nada comparado con lo que sintió antes. Inclusive estaba considerando la posibilidad de levantarse y preparar el almuerzo cuando escuchó una puerta abrirse y luego los pasos tranquilos de Sesshoumaru que se aproximaron en su dirección.
- ¿Cómo te sientes? –le preguntó él cuando estuvo a su lado.
- Bien. –sonrió y lo observó tomar el control remoto de la televisión, sin pensarlo se sentó y se hizo a un lado luego de quitar la almohada, invitándolo en silencio para que se sentara cerca, él lo hizo.
Cuando Sesshoumaru se colocó en el extremo del sillón nunca sospechó las intenciones de Lin hasta que ella se volvió a recostar esta vez con la cabeza en su regazo. Al principio se quedó estático, totalmente sorprendido por el gesto pero al cabo de unos segundos se dio la libertad de poner su mano sobre el cabello de la joven y comenzar a acariciarlo de manera ausente mientras ambos se concentraron en el noticiero sin darse cuenta de que quizás sus emociones estaban más sincronizadas de lo que suponían.
...
Lin POV
Las siguientes semanas pasaron casi desapercibidas aunque al mismo tiempo noté lo mucho que cambió la manera en la que me sentía hacia Sesshoumaru. No es que fuera algo completamente nuevo pero fue en ese tiempo que por primera vez me detuve a recapacitar en ello.
Quizás esto estuvo destinado a suceder desde el principio, sólo era cuestión de tiempo. O tal vez fue durante ese viaje al bosque que todo se transformó. De eso no tenía idea… pero el resultado era el mismo y estaba aterrada.
Ya no sólo era el tener paz o disfrutar pasar tiempo a su lado, sino que cada día necesitaba sentirlo un poco más cerca. Cada vez que de manera espontánea él besaba mi frente, un cosquilleo dulce y tenue me recorría todo el cuerpo, además, me descubrí buscando cada vez más el contacto físico, cosas pequeñas como sentarme cerca de él… lo que fuera. Sólo deseaba sentir el calor de su ser tocándome.
Todo eso me asustaba por mil razones, la primera era que no sabía cómo manejarlo. Toda la vida huí de los hombres… y ahora… ¿qué era lo que él había despertado? No tenía idea… pero me gustaba. El otro motivo principal de mi temor era el hecho de que sabía que estaba mal todo aquello, Sesshoumaru jamás podría verme como algo más que una niña, algo así como su hermana. Los diez años de diferencia entre nosotros parecían un abismo imposible de sortear.
A veces me deprimía la idea de que no tenía posibilidad de que él estuviera sintiendo lo mismo que yo… pero en otras ocasiones, cuando estábamos juntos en el sillón… podía sentir la fuerza de sus brazos a mi alrededor y la manera en que una energía invisible nos unía… entonces, tenía esperanza.
El día en que me dijo que no iría a Londres me sentí culpable de alegrarme tanto… y como si eso no hubiera sido suficiente, luego me explicó que no era que temiera dejarme sola, sino que simplemente no deseaba estar lejos de mí por tanto tiempo. En ese instante me ardieron las mejillas y no pude hacer nada más que abrazarlo, estaba tan abrumada y en éxtasis que ni siquiera fui capaz de murmurar unas palabras. Al día siguiente le preparé helado frito para agradecerle por todo y deseando que entendiera lo mucho que yo también deseaba estar a su lado.
A final de cuentas la verdad era que más que nada estaba confundida e insegura pero día a día podía ver en el horizonte que algo iba a cambiar, aunque averiguarlo me tomara todo el valor que tenía … porque estaba preparada para muchas cosas, pero no para su rechazo.
Fin Lin POV
...
Sesshoumaru POV
Era una tarde completamente normal, Lin había vuelto de sus clases con Kagome y decidió que deseaba cocinar algo para la cena. Eso me pareció maravilloso porque prefería su comida a cualquier otra, la única razón por la que nunca se lo dije fue para no presionarla a que preparara diario todos los alimentos, ya mucho era que hiciera desayuno y almuerzo.
Usualmente solíamos estar juntos leyendo o mirando televisión pero hoy en especial ella eligió sentarse en la mesa del comedor, no le di importancia al gesto y sólo me quedé en la sala a mirar las noticias, por lo menos era más fácil concentrarme cuando no tenía la tentación de su cabello y su aroma a un lado.
Hacía once meses que nos conocimos y constantemente pensaba en lo mucho que cambió mi vida con su presencia, en lo diferente que se sentía el departamento y todo lo agradecido que estaba con el destino por ese accidente en auto que me llevó a conocerla.
Desde luego que tenía un millón de conflictos en la cabeza cada vez que la veía y no deseaba nada más que besarla y tomarla entre mis brazos, pero eso era algo tan fuera de los límites que ni siquiera me detenía a pensarlo mucho.
De repente escuché a Lin levantarse de la mesa y sentí que se acercaba, me pareció de lo más común y no voltee a verla cuando sus pasos la llevaron justo a mi lado. Supuse que se sentaría a un lado como siempre. Qué equivocado estaba.
Ella simplemente se puso a horcajadas sobre mis piernas, dejando nuestros torsos muy cerca y me rodeó el cuello con los brazos… justo antes de besarme. La situación fue tan increíble que ni siquiera pude reaccionar, tuve que preguntarme si estaba despierto o era mi mente jugándome otra mala pasada durante un sueño.
Sentí su boca contra la mía que me incitaba a devolverle el beso y un instante después Lin enredó los dedos en el cabello de mi nuca atrayéndome más hacia sus labios que aprisionaron los míos un momento antes de que pasara la punta de su lengua por uno de mis labios.
Para ese momento no deseaba nada más que tomarla y devolverle el beso, pero seguía en estado de shock, apenas intentado procesar lo que sucedía… pero de repente sentí sus dientes aprisionar mi labio inferior y eso fue todo.
No pude resistirme más, no pensé y sólo le devolví el beso lleno de toda la pasión que estuve conteniendo, le rodee la cintura con ambas manos y la traje más hacia mi cuerpo porque necesitaba sentirla, luego le acaricié la espalda y por puro instinto la invité a que se colara entre mis labios.
Cuando ella profundizó el beso una exclamación de placer se me escapó inadvertida y ella reaccionó de la amera más increíble, simplemente comenzó a moverse un poco, pero estando en esa posición pude sentir el calor de su cuerpo contra mi erección y si tenía algún rastro de cordura lo perdí por completo.
No supe cuánto tiempo estuvimos perdidos así en el otro y en la pasión de nuestro encuentro pero no pudo ser demasiado y aunque no tenía cabeza para pensar en nada, cuando escuché a Lin suspirar envuelta de deseo de repente todo se terminó.
Sólo tuve un segundo de cordura, pero fue suficiente. La tomé por la cintura y la puse en el sillón con un movimiento algo brusco, me levanté y comencé a caminar en círculos antes de que volviera a perder la razón.
Estaba fuera de mí, todavía con el cuerpo exaltado y con la cabeza hecha un lío. Sentí una furia incomparable para conmigo mismo… y también hacia ella por haber hecho eso ¿es que pensaba que yo se lo había pedido? Tal vez fue mi culpa, quizás Lin se percató de cómo la miraba y lo mucho que deseaba sentirla cerca… yo era un monstruo en ese momento, uno igual que ese que abusó de ella unos años atrás.
- ¿Por qué hiciste eso? –le pregunté con tono demasiado frío, ardiendo en ira. Ella me vio con horror y se le llenaron los ojos de lágrimas, pero no me respondió. - ¿Por qué? –insistí esta vez en un susurro y contuve el enojo cerrando ambos puños y dejándolos firmes a los costados. - ¡Por qué demonios lo hiciste! –grité estando ya muy cerca de ella.
Pude ver muchas cosas en su expresión, sabía que quería hablar y explicarme algo, pero de nuevo sólo se quedó callada mientras el rostro se le cubría de lágrimas.
- ¡Qué pretendías! –seguí gritando, dejando salir así todo el remordimiento y el enojo. Una parte de mí sabía que me estaba desquitando con ella y que no era justo, yo debería ser el adulto, su guardián… pero de nuevo, no estaba pensando claro… y no pude detenerme. - ¡Contéstame! Esta vez no hay salida fácil. No puedes quedarte en silencio. –al final bajé un poco la voz y la observé, traspasándola con la mirada, pero Lin no se movió. - Eres increíble, imposible. –la acusé mientras me alejaba camino a la salida, tenía que huir de ahí. - Pensé que eras más inteligente que eso. ¡Supuse que podías entender la maldita diferencia!
Supe muy bien que esas últimas palabras, al igual que todo lo demás, eran sólo para mí. Debería ser yo quien entendiera que no podía verla como mujer, pero al parecer me resultaba imposible y ni siquiera tenía el valor para afrontarlo en ese momento.
- ¿Cómo vamos a vivir ahora? –la cuestioné deteniéndome para mirarla en las puertas del ascensor.
Sentía que con cada segundo la ira me consumía más y más. Esto estaba mal, era lo peor que pudo haber sucedido… tocarla así… besarla así… haberla traicionado así… y aún más increíble era que parecía que Lin así lo hubiera deseado.
- Si lo que querías era que entrara a tu cuarto a tomarte fotos, podías haberlo dicho antes. –le solté las palabras en voz baja sin pensarlo y sin tener idea de dónde salieron.
Al instante pude ver en su rostro el daño que acababa de hacerle, cerró los ojos como si no tolerara verme un segundo más… y como si pudiera sentirme peor… así fue, el remordimiento se incrementó un millón de veces. Desee regresar y arrodillarme a su lado, tomarle las manos y pedirle disculpas… pero no fui capaz porque aún sentía que ardía en coraje y repulsión hacia mí mismo. Así abandoné el departamento sin volver a mirarla, sin soportar hacerlo porque sabía que yo era el único culpable de todo.
Cuando llegué a la calle el viento frío me golpeó de frente y lo agradecí. Sólo comencé a caminar sin dirección alguna, no tenía a dónde ir, nadie a quien me atreviera a confesarle lo que acababa de suceder y ni siquiera llevaba algo conmigo; ni dinero, ni las llaves del auto. Así que no me quedó otra opción que recorrer las calles mientras dejaba que todo fluyera, ya no era capaz de contenerlo más.
Era en monstruo en todos los sentidos posibles. Años atrás no pude evitar que alguien asesinara a Kikyo. Cuando conocí a Lin le di cosas materiales, pero obviamente no el hogar que una adolescente necesita. Luego desarrollé toda clase de emociones impuras hacia ella. Y hoy… después de haber tocado su cuerpo le grité las peores cosas, supe dónde herirla exactamente cuando todo el daño deseaba hacérmelo a mí.
Quizás mi padre tuvo razón en un principio y lo mejor hubiera sido dejarla sola, ella se las arreglaba en las calles antes de conocerme y probablemente se sentiría mejor ahí que a mi lado después de hoy, ahora que nunca podría volver a confiar en mí.
Recordé el miedo que me tenía al principio y lo ridículo que me pareció… qué equivocado estaba. Acababa de probar que Lin debió simplemente alejarse porque yo no era mejor que el pervertido que abusó de ella. Al contrario, era un demonio de peor calaña porque con él siempre supo qué esperar y en cambio yo le había dado confianza para luego traicionarla.
Mientras pasó el tiempo y el día se convirtió en noche me di cuenta de que al menos una de las cosas que le había dicho antes de marcharme eran ciertas… ¿cómo íbamos a vivir ahora? Y sin esforzare mucho supe la respuesta, jamás podríamos hacerlo.
Fin Sesshoumaru POV
...
Lin POV
Nunca me había sentido peor. Jamás. Hubiera preferido soportar cualquier cosa antes de esto. Era simplemente una estúpida por pensar que él me quería de esa forma y su rechazo y sus palabras me habían destrozado hasta lo más profundo.
Sentía el cuerpo vacío y un agujero en el pecho que me oprimía. Los ojos me ardían porque lloré durante horas mientras esperaba que Sesshoumaru volviera, pasada la media noche las lágrimas se acabaron pero él no regresó. Y no es que estuviera lista para enfrentarlo pero la incertidumbre era peor que afrontar de una vez lo inevitable.
Por eso fue que cuando a las tres de la mañana el ascensor se abrió me sentí aliviada. Pero el semblante de Sesshoumaru era uno muy diferente al que tenía siempre, esta vez era como verlo a través de una muralla de hielo, con sus ojos dorados petrificados y la piel blanca reluciendo como si estuviera blindada y nadie pudiera tocarlo. Yo sólo lo miré expectante.
- Mañana voy a hablar con Kagome para que te quedes en su casa mientras encuentro otro arreglo más permanente. –me dijo y no se quedó a esperar una respuesta, sólo se fue hacia su habitación.
Tuve que repetir sus palabras en silencio varias veces antes de entenderlas y cuando lo hice de verdad fue como si el mundo volviera a caerse a pedazos. Sí, definitivamente era nada más que una niña imbécil porque de todo lo que me pude imaginar mientras lo esperaba, lo único que no pensé fue que de verdad me sacara de nuestro hogar… su hogar.
Como por pura inercia mi cuerpo se movió mientras lloraba y me encerré en la que fue mi habitación hasta ese día, después, empecé a guardar ropa y algunas de mis posesiones, sólo lo que pudiera cargar.
Acababa de perder a otra familia, pero esta vez no había nadie a quien culpar más que a mí. Con esa certeza fue que empaqué lo necesario y acomodé el resto para que él lo encontrara. Sobre la cama puse la computadora y el celular, la ropa limpia que no me llevaría la guardé en el closet con mucho cuidado y en silencio fui a la biblioteca para regresar el libro que había estado leyendo. Después me tomé el tiempo para vaciar el cesto de papeles y ordenar cualquier cosa que estuviera fuera de su lugar, cambié las sábanas de la cama y puse cuidadosamente sobre el tocador unos libros de texto que pertenecían a Kagome.
Muy pronto estuve lista para irme, con pocas pertenencias y el dinero que había ahorrado del trabajo. Eso era todo lo que necesitaba. Sabía que Sesshoumaru era una buena persona y por eso no sería capaz de echarme a la calle y olvidarse de que nos conocimos pero yo no podría vivir a expensas de él ahora, no después de lo que hice.
Me puse la mochila sobre los hombros y abracé un conejo de peluche con orejas largas que él me había regalado, respiré profundo para luego quitarme las lágrimas del rostro. Ahora tenía que ser más valiente que nunca para volver a estar sola y cuidarme del mundo, también para enfrentar la culpa por nunca llegar a despedirme de nadie y por el mal final que forcé sobre Sesshoumaru y yo.
Llamé el ascensor y mientras lo esperaba vi nada más que el piso para evitar la tentación de volver a llorar, mientras bajaba usé toda mi energía en parecer tranquila para que el portero no fuera a llamar a Sesshoumaru cuando me viera, pero fue en vano porque el hombre estaba dormido cuando pasé frente a él y salí del edificio que a partir de ese momento no sería nada más que un recuerdo.
Fin Lin POV
CoNTiNuaRá...
Hello!
La saludo escondida detrás de una piedra :)
Ah... y bueno... este podrá ser el fin de la relación Lin&Sessh como la conocemos... pero nos leemos la próxima semana. Porque esto no acaba aquí ;)
¿Comentarios? :)
