El premio anual:

-¡Un pasillo vacío no es motivo para que dos prefectos se estén dando el lote! -les gritó Scorpius a dos prefectos a los que había sorprendido metiéndose mano en un pasillo vacío a altas horas de la madrugada.- ¡Vuestro turno ha terminado hace quince minutos! ¡A los cuartos! -les dijo señalando el camino hacia la Torre de Ravenclaw. Cualquiera creería que dos águilas prefectas fueran encontradas en esa situación. La pareja de enamorados se marcharon corriendo y Scorpius bufó.

La premio anual:

Había escuchado los gritos enfadados de Scorpius y se dirigió hacia el pasillo del que provenían. Lo vio regañarles a los prefectos de Ravenclaw y vio a éstos irse corriendo.

-Menudos gritos, Malfoy. -le dijo Rose, saliendo de su escondite. Scorpius se giró sobresaltado al escucharla. Ella le sonreía con su uniforme de Gryffindor.

-¿Te puedes creer que los haya encontrado con la ropa a medio quitar? -se quejó Scorpius, aun enfadado. Rose se acercó lentamente a él, sonriendo.

-Sí, me lo puedo creer. -dijo ella, sonriendo y poniendo sus manos sobre los hombros del rubio.

-Irresponsables y... Rose, ¿qué haces? -le preguntó al notar los labios de Rose sobre su mandíbula. Luego llevó sus manos hasta la corbata de Scorpius y empezó a deshacer el nudo, mientras trazaba un camino de besos hasta la comisura de sus labios.- Rose... -dijo él, dejando que sus manos se posaran en la cintura de Rose.

Rose empujó a Scorpius por los hombros hasta que el rubio chocó contra la pared de piedra del casillo y lo besó de lleno en la boca. Beso que Scorpius claramente correspondió. El rubio intercambió posiciones con su novia y la dejó entre la pared y su cuerpo mientras pasaba a besar su cuello.

-Scor... -susurró Rose, enredando los dedos en el pelo rubio de su novio hasta que él se separó de su cuello. La pelirroja lo miró sin entender. Pero vio los ojos de Scorpius y de repente él cogió su mano y tiró de ella hacia el final del pasillo. Allí encontró la puerta del armario de las escobas, entró con ella y cerró la puerta con un encantamiento.

-Así mejor… No hay ningún premio anual que nos pueda interrumpir. -dijo Scorpius, sonriendo de lado y volviendo a besar a la pelirroja.

Terminaron sin ropa y durmiendo abrazados sobre una manta en el suelo del armario de las escobas.

-Se va a hacer de día… -dijo Rose.- Es mejor que nos vayamos.

-Sí, mejor. -dijo Scorpius. Los dos empezaron a vestirse entre bromas y risas entre ellos. Cuando estuvieron listos para salir se detuvieron un rato más para besarse dulcemente contra la puerta del armario.

-Me… tengo… que ir… -dijo Rose, en susurros entre beso y beso.

-Ahora… -dijo él, con las manos en las mejillas de Rose y los ojos fijos en sus labios.

-En serio, Scor…

-Vale. Vale. El último. -dijo sonriendo divertido. Rose sonrió y lo besó largo y tendido antes de salir ella primero disimuladamente. Cuando llegó a la Torre de Gryffindor la hora de despertarse acababa de llegar y se cruzó en el pasillo camino a su habitación con su prima.

-Buenos días, Lily. -dijo sonriente. Su prima emitió un gruñido a modo de saludo. Rose se rió, pero cuando iba a entrar en su cuarto la voz de su dormida prima la distrajo.

-Vestirse a oscuras no siempre es una buena idea, Rose. -le dijo Lily. Rose se puso colorada y miró a Lily nerviosa. Ésta rió.- Llevas la corbata de Slytherin. No sé si será mejor que entres en tu cuarto sin corbata o con la de Scorpius. -dijo antes de marcharse riendo.

Rose se sacó la corbata y entró en su cuarto. No tenía nada que hacer. Sus compañeras de cuarto lo sabían, pero al menos no hicieron comentarios al respecto.


Ventajas de los Premios Anuales.