La vida se había vuelto monótona y aburrida desde que había caído la CII y solo había pasado una semana y media. El alemán había rentado un departamento amueblado en una de las zonas importantes de la ciudad y rápidamente había conseguido un trabajo como director de una pequeña oficina.

Aunque no lo demostrara, había estado muy pendiente de los mensajes que le enviaba de vez en cuando el italiano. Al parecer a Feliciano también le iba bien, él y su hermano habían rentado un departamento a las afueras de la ciudad. Lovino buscaba trabajo en el restaurante donde habían contratado a Antonio y a Emma como meseros, pero era tan grosero que lo habían despedido en el primer día.

El italiano menor, en cambio, había probado suerte trabajando en una pequeña farmacia donde él era el encargado de acomodar los medicamentos en una pequeña bodega. El alemán suspiró cuando recibió una llamada de su jefe.

-Ustedes sigan trabajando, ya vuelvo-dijo tranquilamente saliendo de la pequeña oficina para tomar un elevador hacia el segundo piso donde se encontraba el despacho del jefe.

La música de elevador lo acompañó en cuanto puso un pie adentro. Con una suave sacudida el elevador comenzó a subir cuando de pronto, se detuvo y las luces se apagaron. Un extraño sonido le alertó que la compuerta de escape sobre su cabeza se había abierto.

Una sombra cayó sobre él tirándolo al suelo por lo que rápidamente lo empujó. Un puño golpeó su abdomen pero él logró propinarle una patada. Sintió algo de cabello en el suelo por lo que rápidamente tiró de él ganándose una maldición y un rasguño en la mano.

Soltó al desconocido pero no vio cuando éste se abalanzó sobre él y sintió una mordida en el brazo. Gruñó adolorido por lo que se deshizo del hombre con una patada. Escuchó que la sombra sacaba algo y sintió una hoja de metal cortar su piel a la altura del brazo. Una navaja.

Se lanzó sobre el atacante tratando de quitarle la navaja. En el forcejeo se ganó una cortada en la mejilla izquierda pero la sombra también se quejó de dolor. Finalmente logró arrebatarle la navaja pero en el forcejeo la perdió. Un quejido de dolor le indicó que ésta había terminado en el cuerpo del intruso.

-Ay… aru…-se quejó la sombra y de pronto, las luces regresaron para mostrar al chino tendido en el suelo del elevador con la ropa ligeramente rasgada y con un moretón en la mejilla. Se sujetaba el abdomen donde una creciente mancha roja ensuciaba su ropa.

-Yao… ¿Qué haces aquí? –preguntó inclinándose confundido- la CII cayó, creí que nos dejarían en paz, ustedes ganaron.

-Eres tan iluso, aru-dijo el pelinegro con dificultad antes de sacar la navaja de su cuerpo- Zero ordenó que los elimináramos a todos… a todos…

El corazón del alemán se detuvo. Hacía dos días que no recibía ningún mensaje del italiano. Comenzó a temer lo peor ya que si los estaban cazando, era obvio que habían ido tras Feliciano

-¡¿Quién fue tras Feliciano?!-exclamó fríamente tratando de ocultar su miedo- ¿Quiénes han caído?

-La mayoría han caído en estos días-dijo con una sonrisa sádica y cruel- solo quedan 9 de 50… somos buenos…

-¡¿Nu-nueve?!-exclamó el ojiazul palideciendo de golpe- ¿Y Feliciano? ¡¿Se atrevieron a tocarlo?!

-Alguien fue por él hoy-dijo el chino sonriendo ante el miedo del rubio- Ignoro si aun siga vivo…

El alemán rápidamente pulsó el botón del primer piso haciendo que el elevador bajara. Una vez que las puertas se abrieron, salió disparado hacia la salida. Debía encontrar al italiano. Él debía estar bien…

-Aquí el agente 017-dijo Yao sacando su celular mientras trataba de ponerse de pie- El alemán se me escapó, estoy herido, irá a buscar al italiano, repito, va a buscar al italiano.

Ludwig corría por la acera lo más rápido que podía, los peatones se hacían a un lado para dejarlo pasar. El aire escapaba de sus pulmones mientras el miedo carcomía su ser. A lo lejos vio la pequeña farmacia donde trabajaba el italiano.

-Buen día, ¿en qué puedo ayudarlo?-preguntó la recepcionista

-Feliciano… Vargas… está… aquí?-preguntó entrecortadamente-

-No, me temo que no vino a trabajar-dijo la joven y el alma se le vino a los pies al alemán- ¿Quiere dejarle un recado? Oh… Adiós…

El rubio había salido corriendo hacia el restaurante donde sabía que trabajaba Antonio y Emma. Ellos debían saber dónde estaba el castaño. Esperaba que no fuera muy tarde.

El letrero del restaurante "Punto de encuentro" brillaba con luces de neón. El ojiazul llegó a la puerta principal y entró casi sin aliento.

-Buenas tardes, ¿mesa para uno?-le preguntó el mesero de la entrada pero Ludwig lo ignoró y entró al restaurante. Emma estaba terminando de servir un plato helado a una pareja cuando vio al alemán

-¿Lud? ¿Qué haces aquí? –preguntó confundida- ¿Qué ocurre?

-Feliciano… ¿dónde está?-preguntó a su vez a lo que la chica respondió que no sabía, pero que quizás el español debía saberlo- ¿Y dónde está Antonio?

-Él está en la co…-pero no pudo terminar porque un fuerte estallido destruyó la cocina del lugar causando pánico entre los comensales que salieron corriendo atropelladamente- ¡ANTONIO!

Los dos europeos corrieron a lo que quedaba de la cocina de donde vieron salir a los chefs llenos de tierra y ceniza. El castaño salió algo desorientado y lleno de ceniza y polvo

-¿Qué pasó?-preguntó confundido- De pronto la cocina estalló y yo no fui…

-Claro que no fuiste tú-le dijo el alemán mientras se escuchaban varias sirenas a lo lejos- La FATE quiere eliminarnos a todos, Yao trató de matarme y por eso fui a buscar a Feliciano. Y por lo visto, a ustedes dos los querían eliminar juntos…

-¿Quieren elimi…? ¡Lovino! ¡Emma hay que buscar a los italianos rápido!-exclamó el español y los tres salieron del restaurante mientras entraban los bomberos.

-¿Sabes donde están?-preguntó Ludwig mientras los tres subían al auto de Emma

-Lovino se enfermó ayer y Feli se quedó a cuidarlo en el departamento-dijo finalmente mientras la joven pisaba el acelerador, debían llegar antes de que fuera demasiado tarde.

El auto dejaba rápidamente la ciudad atrás para llegar a una zona llena de condominios y departamentos de varios pisos. La belga se detuvo frente a uno de ellos y los dos hombres bajaron corriendo. Antonio abrió la puerta de uno de los departamentos. El interior era un caos pero estaba vacío, solo había una nota que decía "Ustedes se quedaron con Gil, da? Nosotros nos quedaremos con ellos"


Gracias por leer

Ahora los comentarios

LadyLoba- Eres mala con el pobre Gilbert jeje pobrecito, lo golpeamos mucho

Chiara- Lo siento, pero ya estaba en los planes de Arthur eliminarlos a tooodos

Piero-Sorry pero ellos debian ganar en esta ocasión

Gracias por sus comentarios y comenzamos a acercarnos al final del fic, quedan com capitulos y ya...