Disclaimer: Desde las profundidades siniestras de nuestra mente, hemos vuelto, con esta pasión prohibida, rompiendo con las parejas establecidas y desafiando los estándares de la sociedad mágica, claro, los personajes le pertenecen a JK Rowling.
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DESLEAL TENTACIÓN
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
Para ustedes que nos miran desde el cielo.
Siempre estarán en nuestros corazones.
D.B.M.
Hay algo sagrado en las lágrimas. No son señal de debilidad sino de poder. Son las mensajeras de una pena abrumadora y de un amor indescriptible. — Washington Irving.
*º*º*º*º
Imposible de soltar…
Habían pasado algunos días desde lo ocurrido en la casa renacentista con Draco, Ginevra había tratado de no derrumbarse, aunque no era fácil asimilar que nuevamente se había ilusionado con la persona equivocada. Se decía a si misma que de alguna forma había sido lo mejor que aquello terminara, aunque en el fondo no lo creyera del todo.
En el tiempo que había estado viviendo en Malfoy Manor, había conocido quién era realmente Draco Malfoy, había visto más allá de su mascara, de su apellido y de sus acciones en el pasado. Y después de todo, podía decir que se le hacía un hombre realmente fascinante, claro sin quitar que lo consideraba un maldito cobarde y en algunos momentos un bastardo.
Las duras palabras con las que él había dado por terminado su inexistente relación aún hacían eco en su mente, sus labios aún resentían la ausencia de sus besos, su cuerpo tenía sed de sus manos, de sus caricias que habían despertado aquel deseo dormido en ella.
«Rayos… tengo que dejar de pensar en él.»
Respiró profundamente tratando de sofocar la pesadez que se había instalado en su pecho. Agitó sus pestañas en un intento por controlar las lágrimas que amenazaban con escapar de sus ojos, le tomó más de un minuto calmarse, pero finalmente lo logró. Se acomodó su uniforme lima y salió de su cubículo estaba lista para comenzar su labor diaria en el hospital.
Caminaba distraída por los pasillos que la llevarían al pabellón de los niños, cuando frente a ella apareció su compañero en la Academia de sanadores: Alexander Wolfgang.
Él se veía exactamente igual de alto y de cabellos caramelo desordenados cayendo por su rostro, con la misma sonrisa amistosa, los sus lindos ojos azules brillantes. Ahora recordaba que él había estado en la fiesta de compromiso, él había tratado de hablar con ella pero justamente en ese momento se había tenido que retirar apresuradamente para atender a Narcissa.
—Pequitas… —dijo, mirando a ambos lados del corredor.
—¿Qué haces? —preguntó al ver su extraño comportamiento.
—Estoy esperando que alguien llegue y te robe de mis brazos.
—¿Qué? Estas loquito…
—Sigo experimentando para encontrar la cura a mi demencia…
—Sólo espero que cuando lo encuentres, no te suceda lo que al *Doctor Jekyll y el señor Hyde —bromeó.
—Mmm no he escuchado de ese tal Jekyll, ¿con doctor te refieres a sanador? —sus cejas se encontraron, mientras la miraba con interrogación.
—Eh… es de un libro muggle — explicó al ver su confusión.
—Por qué no hablamos de eso durante la comida y no acepto un no por respuesta sanadora —manifestó tozudo.
Ginny no necesitó que de mucha persuasión, su invitación era mejor que hundirse en su cubículo o ir al Salón de té del hospital, donde sólo estaría sola dándole vuelvas a su miserable vida amorosa.
—Esta bien…
—Perfecto, entonces te veo en dos horas —señaló mirando su reloj.
·*·*·* D&G *·*·*·
Blaise salió de su oficina, para entregarle unos pergaminos a su secretaria y mientras lo hacía no pudo evitar mirar hacia la puerta cerrada de Draco.
—¿Ya llego?
—No —respondió Anne, ligeramente preocupada —, le he enviado mensajes pero no he tenido respuesta, tuve que cancelar sus compromisos.
Desde hacia un par de días, su amigo había comenzado a faltar al Despacho, se retiraba más temprano o llegaba tarde, las pocas horas que lo había observado trabajar podía jurar que era como si no soportara estar entre las cuatro paredes de su oficina y cuando no parecía un animal salvaje enjaulado, simplemente parecía un zombi haciendo todo mecánicamente, las audiencias a las que había asistido para la defensa de sus clientes, habían salido bien de milagro.
Y ahora simplemente no se había presentado.
Tanto él como Nott habían tratado de obtener alguna razón para ello, sin mucho éxito ya que Draco en todas sus conversaciones había encontrado respuestas evasivas a todos sus cuestionamientos, dejándolos sin mucho que hacer.
Ambos tenían una idea de que lo que le sucedía tenía que ver con una mujer y esa era nada más y nada menos que Ginevra Weasley, algo denso había pasado entre ellos y ya venía siendo hora de que él lo averiguara.
*º· *º· *º· D&G ·º* ·º* ·º*
En un Muelle, lejos de las construcciones lujosas, cafés y bares, Draco se encontraba recargado en el costado de su coche deportivo, con las manos en los bolsillos de su abrigo. Su mirada estaba clavada en el mar tempestuoso, el viento helado golpeaba su rostro, haciendo que su piel delicada se coloreara.
Sacó una de sus manos, dejándola extendida… había comenzado a llover, las gotas de agua cosquilleaban sobre su palma abierta. Su cuerpo se estremeció al recordar que ese día, el clima había sido similar, podía recordar con exactitud aquel momento —como si lo estuviera reviviendo—, en el que su vida había dado un vuelco.
La espalda de Ginevra rozando su torso, sus manos rodeándola, la fragancia de flores inundando su nariz…
Un trueno removió sus memorias hasta llevarlo al momento en que se encontraba con ella en la sala de la casa renacentista, Ginevra lo miraba con esos sus ojos azules llenos de determinación, emoción, esperanza y sobre todo de aquel sentimiento que él no se atrevía a si quiera mencionar.
¡Merlín!
Aún podía sentir sus manos rodeando su cuello atrayéndolo hacia ella, sus suaves labios moviéndose tan… ¡joder!, ni siquiera encontraba un adjetivo para calificar las sensaciones que le producían sus besos. Su frágil figura pegándose a él, provocándole aquella marea de fuego en su interior que desataba su deseo irracional…
Ahora ni siquiera podía sentir frío, la temperatura de su cuerpo había subido estrepitosamente, como cada vez que pensaba en ella de esa forma. Cerró sus ojos y echó la cabeza hacia atrás dejando que la lluvia bañara su rostro.
Estúpidamente había creído que todo había terminado ese día, en aquel terrible instante en el que la había observado partir, pero eso sólo había sido el preludio de lo que le estaba sucediendo ahora. Si antes creía vivir atormentado por aquellos sentimientos, ahora simplemente no vivía, estaba viviendo una cruel batalla entre el deseo, lo que quería, lo que debía hacer que era lo que esperaba su familia, su prometida y la sociedad mágica.
En verdad estaba cayendo en la demencia, no lograba apartar de su mente aquella última mirada que ella le había brindado.
Se sentía como un maldito bastardo, jamás se había sentido mal por romperle el corazón a una chica, por pasar encima de sus sentimientos, pero el problema era que Ginevra no era cualquier chica, era la primera que realmente lo había hecho enfrentarse a emociones reales y crudas: odio, repudio, celos… temor —no sólo de si mismo si no de perderla—, deseo, dicha y aquel sentimiento cálido que tanto lo desconcertaba.
Las cosas con Astoria habían sido totalmente distintas, con ella no sentía todo aquel laberinto de emociones, por un largo tiempo pensó que había encontrado la mujer perfecta para él, pues ella tenía todo lo que a él le gustaba, pero definitivamente no había sido suficiente, con pesar tenía que aceptar que su relación se había ido enfriando y no sólo se debía a la aparición de Ginevra.
En los últimos meses antes de que la enfermedad de su madre se agravara, él había estado viéndose con otras mujeres, de ahí que tuviese aquel camisón que le había puesto a Ginny el día de su encuentro.
Eso sólo evidenciaba que sus sentimientos por Astoria no eran tan fuertes, pues si en verdad hubiese estado tan enamorado, no hubiera podido hacer aquello. Él sólo se había estado engañado, creyendo que lo que sentía era aquel fuerte sentimiento llamado amor, del que los escritores, poetas y músicos hablaban.
No fue hasta que la vida puso en su camino nuevamente a esa pobretona que lo entendió, lo que ella había despertado en él, no le permitía disfrutar de estar con otra mujer. Bastaba con que recordara las veces que había estado íntimamente con Astoria, en lugar de haberlo disfrutado —como solía ocurrir en el pasado—, había sido un martirio pues no lograba dejar de pensar en Ginny, en desear que aquel cuerpo que se entregaba a él, fuese el suyo…
Y hasta ese momento ni siquiera se le había ocurrido experimentar con otra mujer y mucho menos con el ánimo que tenía esos días.
Su vida era un completo asco, no lograba concentrarse, apenas y lograba dormir, había evitado reunirse con su prometida. A pesar de pasar largas horas en la mansión, no había logrado ver a Ginny ni una sola vez, y esta vez no era porque él estuviese huyendo de ella, aunque hubiese deseado hacerlo, lamentablemente era ella la que en definitiva no quería verlo.
En verdad estaba cumpliendo su palabra, Soizic cada vez manejaba mejor el tratamiento, las recaídas de su madre eran cada vez más alejadas, en verdad se notaba más recuperada.
Y ahora podía decir que temía el día en que Ginevra se fuera de la mansión y sobretodo de su vida.
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Blaise se encontraba despachando los pergaminos de su escritorio que no necesitaba ya, disfrutando de una taza de café, mientras tomaba un documento sobre un caso que Nott le había pasado. Trató de concentrarse en eso y evitar que sus ojos se desviaran hacia la esquina de su escritorio donde se encontraba una invitación que resaltaba por sus colores llamativos de entre los demás sobres.
Hacia unos días Yllana la había mandado, pero él ni siquiera se había molestado en abrirla, puesto que no quería recordar lo que había ocurrido en el taller y mucho menos aquel sujeto con el que se había relacionado su amiga.
Lo que había ocurrido ahí en ese lugar, le había arruinado la cita que había tenido por la noche.
Yllana había intentado contactarlo, su secretaria le había entregado varios mensajes al igual que el elfo domestico de su departamento. Y a pesar de que había revisado cada uno de ellos, no les había dado respuesta.
Tampoco era que deseara perder su amistad, simplemente era que ni él mismo comprendía su actitud, sus pensamientos eran una telaraña sin sentido, necesitaba aclarar su mente antes de enfrentarla.
Devolvió sus ojos oscuros al documento que tenía en su mano, le dio otro trago a su café, leyendo en silencio. Apenas habían pasado unos cuantos segundos cuando ya se encontraba nuevamente mirando la invitación, ¡vamos ¿a quién quería engañar?, se moría por abrirla!
Dejó aún lado el pergamino y la tomó, rápidamente la sacó de su frágil sobre, sintiendo como la ansiedad crecía en su interior. Abrió la invitación de donde cayó una pequeña nota que de inmediato captó su atención.
En verdad me gustaría que asistieras…
Hizo a un lado el mensaje, sintiéndose un reverendo idiota por la forma en que la había tratado, no comprendía como ella aún se tomaba la molestia de invitarlo a su exposición.
El evento sería mañana por la noche, ¿sería tan malo que no asistiera? Guardó la invitación en el fondo del cajón de su escritorio, como si quisiera que con eso también se esfumaran los remordimientos que sentía y sobre todo "ese penoso asunto" del que no quería hablar, ni pensar, pero que le había ocurrido al ver a su amiga en bata.
Maldijo en silencio, se levantó de golpe de su silla. Tal vez era hora de tomar un descanso, además en algún momento debía ir a comer. Tomó su abrigo del perchero, lo acomodó sobre su cuerpo y salió de su oficina.
— ¿Alguna novedad sobre el desaparecido?
— Ninguna —contestó Anne.
Asintió con una expresión seca. — Volveré en dos horas —anunció avanzando hasta la oficina de Nott, apenas anunciando su presencia con un golpe antes de abrir la puerta—. ¿Qué te parece ir a comer algo?
Theodore se sacó sus lentes, se estiró un poco antes de levantarse.— Bien.
Poco después salieron del despacho, dirigiéndose al restaurante.
. * . * . * D&G * . * . * .
— Te ves tensó —comentó Theodore, después de hacer su pedido.
Blaise vació el contenido de su copa, había necesitado ese trago desde hacia rato, no había podido dejar de pensar en aquella invitación.
— Es serio —dedujo cuando su amigo no había dicho nada—, ¿de qué se trata?
—Nada.
Theo enarcó su ceja, intrigado. En verdad algo grueso le estaba sucediendo. —Descarto que se trate de los asuntos de la oficina, tu nunca te preocupas por eso, así que sólo puede tratarse de una cosa: de una mujer…
Zabinni endureció sus facciones, odiaba que el idiota de Theo fuese tan malditamente perceptivo.
—¿Qué crees qué le esté sucediendo a Draco? —lanzó la pregunta, claramente evitando hablar sobre sus problemas.
Nott estrechó sus ojos, buscando descubrir lo que ocultaba su amigo.
—Deja ya de analizarme, si quisiera hablar de mi vida, ya te estaría contando… — alzó su mano para indicarle al mesero que rellenara su copa.
—Relájate…
Blaise chasqueó su lengua, claramente irritado.
El mesero rompió con el silencio que se había creado entre ellos. Nott se concentró en cortar su filete, mientras su amigo bebía apresuradamente.
—No deberías preocuparte tanto por Draco, lo que le esta ocurriendo es totalmente lógico, los últimos meses han sido muy tensos para él…
—Lo que lo tiene así, sabes bien que es Ginny.
—¿Así qué sigues interesado en ella? —levantó la vista de su plato, posando sus pupilas en su amigo.
—Es un desperdicio que el imbécil de Draco, no quiera estar con ella.
—Lo que lo tiene así, es que en verdad quiere estar con ella, pero no es fácil para él darse cuenta de eso, fueron muchos años de enemistad. Además no le será sencillo dejar a un lado su orgullo, olvidarse de los prejuicios y por si fuera poco salir del lío en el que se ha metido al comprometerse.
—Es peor que un escreguto de cola explosiva, le dije que acabara con aquella estupidez del compromiso, que tomara a Ginny y se fuera con ella —pausó pensando en la última platica que había tenido con la pelirroja, aquella donde había alimentado su esperanza por Draco —. Tuve la oportunidad de poner a mi favor las cosas con Ginny y no lo hice, así que espero que el idiota no la deje ir…
Theodore dejó que la comisura izquierda de su boca se elevara, a veces le sorprendía cuan amigos podían llegar a ser Draco y Blaise, podían odiarse y aún así estar juntos.
—No es eso solamente lo que te tiene de ese humor, ¿qué te tiene intranquilo o más bien quién?
—Nadie… y mejor apúrate a comer, porque con el berrinche de Draquito, tenemos que trabajar más…
Nott no se iba a dar por vencido tan rápido, ya se lo sacaría.
—¿Cómo te va con Emilie?
La pregunta lo tomó desprevenido, estaba tan concentrado en descifrar el misterio de su amigo, que no había esperado aquello y tampoco es que desease hablar mucho de eso, más cuando no sabía con claridad hacia dónde estaba yendo con ella.
—Sólo hemos salido un par veces, me va bien.
—Pero no lo suficiente y eso es porque aún piensas en…
—No es eso.
—Ella sigue encaprichada con ese jugadorcillo de cuarta, ¿en verdad le rompiste el corazón?
—Éramos unos críos… —replicó bebiendo un sorbo de vino de su copa.
—Lo hiciste —manifestó guasón—, eres un maldito mustio. Y todos creían que eras el más propio y serio de nosotros…
—Es porque lo soy…
—Si, claro… por eso acabaste con la bebida en la fiesta de compromiso y terminaste enredándote con Emilie y no me malinterpretes, que buen gusto tienes en cuanto a mujeres, ella en serio que es una belleza —su sonrisa se volvió lasciva al referirse a ciertos atributos la joven.
—Idiota… —trató de parecer serio, pero sus labios se curvaron sin poder evitarlo. Él tenía muy presente lo hermosa que era.
—Intenta hablar con Soizic una vez más, quizás esta vez todo este a tu favor.
—No veo cómo las cosas puedan ser distintas, si lo intento una vez más.
—Pues ese jugadorcillo se encuentra fuera de Londres y lo estará por lo menos un par de días más, al parecer los Murciélagos están peleando por obtener un lugar en la semifinal de la Liga —informó notando como el semblante de su amigo parecía rejuvenecer con esa noticia —. Sí yo fuera tu, no perdería el tiempo y le haría un par de visitas a esa bella sanadora, ya sabes lo que dicen… donde hubo fuego cenizas quedan. Sólo presiónala en los puntos necesarios y en lo demás cede, ya sabes a las mujeres les encanta estar en conflicto y por supuesto siempre decir la última palabra y salir victoriosas… les hace creer que tienen todo bajo control.
Nott se quedó en silencio cavilando las palabras de su amigo, después de todo su consejo no sonaba nada descabellado.
—Deja de ser tan metódico y critico, sólo hazlo… eres peor que Draco —bufó ligeramente desesperado—, no sé qué harían sin mi.
— ¿Y aún lo preguntas? — expresó con cargado sarcasmo Nott.
—Idiota… te lo diré de otra forma, haber si me entiendes y te dejas de comportar como un teto, sin chiste… olvídate del jugador de cuarta, ve por Soizic, pídele perdón y hazle el amor —resolvió como si se tratase de cualquier cosa y no de personas.
Se reacomodó en su asiento y se llevó a la boca un pedazo de guarnición.
—No es tan sencillo…
—Para mi lo es y no te preocupes por Emilie yo sabré consolarla —añadió dejando entrever sus malas intenciones.
—Negro… —su tonó de voz fue medio, pero dejaba entrever una silenciosa advertencia.
Blaise dejó escapar una risa divertida. — Tranquilo no acostumbro divertirme con los juguetes de mis amigos.
—¿Ah no? Pues no parece…
—Para todo hay una excepción —repuso hábilmente, aún con su brillante sonrisa.
Nott sonrió a pesar de estar en desacuerdo, ya ni siquiera se molestaba con Blaise, todos esos años juntos le habían hecho comprender que no podría cambiarlo ni siquiera a punta de varita y crucios, pero eso no quería decir que dejara de pensar en que era una idea tentadora.
.::* D&G *::.
En un pequeño local de comida rápida, se encontraba Ginny disfrutando entre risas de su hot dog, al cual apenas había logrado darle una mordida, pues Alexander no había parado de hacerla reír con sus historias y no quería correr el riesgo de escupir la comida por reírse o mejor dicho carcajearse como no lo había hecho en mucho tiempo.
—¿En serio te pasó eso cuando atendías a la señora? —cuestionó con incredulidad, sin dejar de sonreír.
—Si, creo que quedó lo suficientemente traumada para no desear volver a un hospital, pero te juro que no fue intencional.
—No te creo.
—Vamos dame algo de crédito, soy un profesional, ya sabes cuento con todo lo necesario, me sé de memoria el código de los sanadores…
—Mentiroso, siempre te costó aprenderte el código… y te apuesto lo que quieras a que sigues sin recordarlo —exclamó curvando sus cejas en un gesto retador, aguardando por la respuesta.
—Me doy por vencido —dijo dejando caer sus hombros.
—Eres una vergüenza para la familia de sanadores y medi-magos prestigiados a la que perteneces… —bromeó mirándolo con fingida desaprobación.
—Tienes toda la razón —aceptó con descaro.
—Tonto —un brillo divertido se adueñó de sus pupilas, mientras él tomaba un poco de soda, momento que ella aprovechó para darle una buena mordida a su hot dog.
—Me alegra saber que aún conservas esa hermosa sonrisa, en la fiesta de compromiso de Malfoy no logre percibirla, te vi bailar con muchos hombres, sonreírles cortésmente a algunos pero jamás sonreíste de esta forma.
Ginny apenas y logró tragar su bocado, su semblante perdió aquel brillo que había adquirido por aquel momento de buen humor.
—Oh, oh… ¿mal tema, cierto?
—Algo así —oficialmente había perdido su apetito, ahora sentía su estómago revuelto,
La imagen de Malfoy colocándole la sortija de compromiso de Astoria se adueñó de su mente, repitiéndose una y otra vez cruelmente recordándole que ella no tenía ningún lugar en la vida de él. Su corazón latió dolorosamente recordándole la herida de amor que tenía en su interior.
—¿Tiene qué ver con tu compromiso fallido con Potter?
Ginny regresó rápidamente su mirada a su compañero, era verdad que antes la palabra «compromiso», le evocaba a su antiguo amor, pero sin que ella se diera cuenta aquel fracaso amoroso había pasado a segundo lugar y ahora aquella palabra le restregaba su actual realidad que nada tenía que ver con Harry.
—No y preferiría no hablar de eso.
Alexander de inmediato se percató que se estaba dirigiendo a un camino escabroso y lo que menos quería era ponerla triste.
—¿No piensas comerte eso?
—No, es todo tuyo —señaló, moviendo el plato hacia él.
—Supongo que tampoco me piensas decir ¿por qué ese hombre te acompaña a todos lados?
—Es complicado.
—Yo sabía que una mujer tan bella como tu, algún día se convertiría en una celebridad…
—¿Qué? —lo miró con los ojos desorbitados. ¿De dónde había sacado semejante tontería? —Yo no soy ninguna celebridad.
—Pues me llegó el rumor de que cierta revista especializada esta interesada en el método que desarrollaste para curar el Obitus y desean entrevistarte.
Ginny se quedó estupefacta, incapaz de poder pronunciar algo, pero no era necesario su expresión lo decía todo. Parpadeó como esperando que el encanto terminara y que su amigo comenzara a carcajearse y le dijera entre risas que estaba bromeando, pero eso no sucedió.
Su corazón comenzó a acelerarse, sin duda era una gran noticia y un logro más para su carrera como sanadora. Sus padres y sus hermanos estarían sin duda muy orgullosos de ella o eso esperaba, con todo lo que había pasado en esos últimos meses ni siquiera había tenido tiempo de visitarlos, pero ya no podía posponerlo más.
Aunque debía reconocer que la mayor alegría y satisfacción que había tenido al realizar ese tratamiento era por ver sanos a esos pequeños y por supuesto ver como cada día le devolvía la salud a Narcissa.
—Felicidades, sanadora Weasley.
—¿Es en serio? — preguntó en un balbuceo.
—Claro que si, jamás bromearía con algo así.
Ginny curvó sus labios en una brillante sonrisa, estiró sus brazos abrazándolo con fuerza, contagiándolo de su emoción.
. '.' . '.' . D&G . '.' . '.' .
En Malfoy Manor…
Draco ingresó a la mansión aún escurriendo en agua, podía haber lanzado un hechizo sobre su ropa pero había preferido mantenerse así, al menos eso le daría una excusa —tonta tal vez — para estar ahí por un rato, sabía que siempre podía justificarse diciendo que verificaba el estado de salud de su madre, pero hasta ella comenzaba a sospechar que su estadía en la mansión se debía a otra cosa o más bien a otra persona.
Subió con rapidez la escalinata, ansioso por saber si ella se encontraba, pero en cuanto su vista se perdió en el corredor de sus habitaciones, notó con decepción que Ginevra no se estaba ahí, pues de estarlo, lo primero que vería sería a alguno de sus dos monigotes inservibles.
Ya sin el motor que le proporcionaba el laberinto de emociones que ella despertaba en él, arrastró sus pies hasta su cuarto, sin prever la sorpresa que se llevaría apenas cerrara la puerta.
—Draco…
La voz de su madre penetró hasta sus enredados pensamientos, de inmediato su cuerpo se tensó, sus ojos grises como la niebla encontraron a la bella mujer sentada sobre su cama. Su apariencia repuesta confirmaba sus temores, pronto Ginevra abandonaría la mansión.
—Madre, deberías estar descansando.
—Estoy bien —respondió levantándose, caminó hacia él colocando una toalla alrededor de sus hombros —, pero tu no pareces estarlo.
—He tenido mucho trabajo — declaró, esperando que su respuesta satisficiera a su madre, aunque él sabía que no tendría tan buena suerte.
—Es extraño, porque al parecer no has estado cumpliendo con tus horarios de trabajo.
Touche. A todos los podía engañar menos a su madre, ella tenía la capacidad de ver a través de él como nadie, lo hacía sentir como un niño y eso a veces lo desesperaba, de cierto modo llegaba a exasperarlo.
Se apartó de ella unos pasos, odiaba cuando lo miraba de esa forma. No era tonto como para no darse cuenta que su madre lo estaba estudiando.
—Madre…
—No es de eso de lo que quiero hablarte — le cortó con un ademan de su mano.
—Si es sobre la boda, podemos verlo más tarde.
—Draco deberías interesarte más en los detalles, después de todo también es tu boda.
—Madre, ahora no —pidió, lo último de lo que quería hablar era sobre eso.
—Esta bien, aunque no estoy aquí por eso.
Él se giró intrigado, esperando que continuara.
—Para mi fue una grata sorpresa enterarme que has estado ayudando al Orfanato de Bethnal Green —musitó mirando con orgullo a su hijo. La sonrisa en sus labios floreció hermosamente, iluminando su rostro aristocrático.
Draco se quedó callado, pues no encontraba algo que decir. No podía contarle las razones que tenía para ayudar aquel lugar, observó el semblante de su madre, lucía tan radiante sonriendo de esa manera, hasta podía decir que estaba feliz.
Por un momento pensó en la posibilidad de que Ginny se lo hubiera contado, pero la descartó de inmediato al recordar su actual situación con ella, además no se imaginaba a la sanadora hablando de él con su madre, la cual bastaba decir que era demasiado perspicaz y de inmediato se hubiese dado cuenta de lo que estaba ocurriendo.
—¿Cómo te enteraste? —preguntó rompiendo el silencio que se había formado entre ellos.
—Cuando mande a mi contador a hablar con la señora Sharples, regresó y me dio la noticia de que el Orfanato cambiaba de lugar, por supuesto hice que investigara lo que sucedía.
«Esa viejecilla no sabe mantener su boca cerrada.» En realidad ni siquiera podía molestarse con la mujer, mucho menos si recordaba lo feliz que se había puesto cuando le había informado de la donación de una de sus propiedades para el nuevo hogar de los niños. Por un momento pensó que incluso se lanzaría a besarlo, afortunadamente eso no había sucedido.
—Estoy orgullosa de ti.
Draco alzó su ceja, inclinó su cabeza sonriendo para si. — No lo hice por las razones que tú crees…
Narcissa caminó hacia él sonriéndole con aire misterioso. Acarició su mejilla con la ternura que sólo una madre podía sentir.
—Estás madurando, eres generoso, te preocupas por los demás a tu manera pero aún tienes que aprender a ser sincero contigo mismo, es hora de que vuelvas a pensar en ti. No pienses más en complacerme, ni tampoco a tu padre…—apartó un mechón rubio que caía sobre los ojos confundidos de su hijo— enfrenta lo que te esta sucediendo y toma las decisiones correctas.
Atrajo su rostro hacia ella, para poder depositar un beso en su húmeda frente. — Es mejor que te quites esa ropa o te resfriaras.
Con esa última frase, desconcertado la miró salir de su habitación. Su madre en verdad había actuado de forma extraña, ¿qué había sido aquello? ¿Acaso ella…?
«No… ella no puede saber lo que esta pasando con Weasley.»
—Todo esto es una locura —se pasó la mano por el rostro, tratando de dejar de sentir aquella marea de emociones que su madre le había provocado —. Si ella siquiera lo sospechara… ya me lo hubiese dicho sin rodeos, jamás aprobaría que me involucrara con ella.
Dio unos pasos sin sentido por su cuarto, tratando de darle lógica a las palabras de su madre.
—Tal vez su comportamiento se debe a una reacción secundaria del tratamiento, no encuentro otra razón por la cual ella haya cambiado radicalmente de deseos, primero me sugiere posponer mi compromiso y ahora esto…
Se llevó ambas manos a su cabeza, enterrando sus dedos en su cabello húmedo. Decir que estaba consternado era poco, en verdad no entendía a las mujeres y mucho menos a las que lo rodeaban.
Cansado de darle vueltas a lo mismo y con la advertencia de un próximo dolor de cabeza, se desvistió para después internarse en el cuarto de baño. Nada conseguiría con seguir estrujando sus sesos de esa manera y mucho menos si seguía con aquella ropa húmeda, ya habría tiempo para seguir con aquel masoquismo mental.
Por ahora sólo deseaba una larga ducha y una buena siesta.
*i*i*i*i* D&G *i*i*i*i*
Más tarde en St. Mungo…
Soizic salía de un consultorio, topándose en el pasillo con una extrañamente sonriente pelirroja. Y no es que le molestara que su amiga estuviera alegre, al contrario, pero sin duda su cambio de ánimo era para asombrar a cualquier más después de que los últimos días pasara de ser una fierecilla endemoniada a un alma en pena.
—Ginny…
—Hola —la saludó aún con la sonrisa adornando sus labios.
—Hola… has salido muy temprano de la mansión, ni el polvo has dejado.
—Bueno tenía cosas que hacer aquí —se justificó con simpleza.
—¿Ha sido eso o es…?
—Sólo tenía pendientes —la interrumpió antes de que pronunciara el nombre de su primo, no quería que su desgracia amorosa arruinara su momento de felicidad.
—Entiendo ¿y me dirás la razón de tu buen humor? — preguntó codeándola, lanzándole una mirada pícara.
—Si —tomó aire, mientras su sonrisa se agrandaba —, salí a comer con Alexander y…
—Guau… guau, espera ¿estamos hablando de Alexander Wolfgang? —cuestionó con cierto asombro.
Ahora realmente estaba confundida, su amiga estaba feliz por haber salido con un chico, que si bien era su amigo de tiempo atrás, seguía siendo un hombre bastante atractivo, tenía que reconocerlo, aunque eso no era lo importante, si no, que él sin saberlo había hecho que la tristeza que sentía su amiga por Draco Malfoy se dispersara al menos por un rato.
—Si con él, con Alex, Lex o como quieras decirle —respondió sin entender por qué su amiga ponía tanto énfasis en eso—, me la pase muy bien con él, además me dio una gran noticia.
—¿Cuál? — indagó curiosa.
—Al parecer he logrado que la revista Cornell University Medical se interese en mi investigación sobre el Obitus y su tratamiento, él dice que me contactaran pronto para concertar una entrevista conmigo.
Rosier parpadeó un par de veces tratando de salir del estupor de tal noticia. Ahora entendía porque su amiga sonreía de esa manera.
—¡Por las barbas de Merlín, eso es… felicidades Ginn! — la abrazó emotivamente.
—Gracias.
—Eso merece que vayamos por unos tragos esta noche para celebrar, le enviare una lechuza a Yllana y ¿quién más quieres que este? —detuvo su parloteó al notar el semblante apesadumbrado de su amiga— ¿Qué pasa? ¿No te agrada la idea?
—No es eso, pero no se si sea buena idea… si ambas salimos, ¿quién cuidara a Narcissa?
—Ginny, tu sabes que mi tía se encuentra mejor. La enfermera estará con ella y sabe como localizarnos, sólo saldremos un par de horas, todo estará bien.
Ginevra se debatía entre aceptar o declinar la idea, aunque una salida sonaba bastante tentadora, no se había divertido con sus amigas en mucho tiempo y la verdad lo estaba necesitando. Aunque por otro lado no olvidaba los riesgos que corría al salir y a los que exponía a sus amigas.
—No se preocupe por su seguridad, puedo pedir algunos refuerzos… —intervino David, quien no había podido evitar escuchar la conversación.
—No, eso alarmaría a mi hermano y en verdad no deseo eso, ni tampoco ver a… Harry —finalizó en un susurro.
Ahora su expresión alegre se había desdibujado lentamente, más al recordar a aquellos temibles sujetos que deseaban capturarla.
—Si lo prefiere usted, lo haremos de manera extraoficial, unos amigos me deben algunos favores —resolvió rápidamente—. Ni Potter, ni Weasley se enteraran.
—¿En serio haría eso por mi? —preguntó conmovida.
—Si.
—Gracias — lo abrazó recobrando su animosidad. David correspondió su gesto después de unos segundos, pues no se esperaba aquella respuesta afectiva.
—Bueno me encargare de todo, esta noche nos la pasaremos muy bien —profetizó Soizic.
*¨*¨*¨* D&G *¨*¨*¨*
En su oficina Nott no podía concentrarse, las locas sugerencias de su amigo navegaban por su mente llevándolo a fantasear con lo podría ser, si buscaba nuevamente a su ex novia.
Se quitó los lentes, sobando ligeramente el tabique de su nariz. Se incorporó y avanzó hacia el ventanal de su oficina, la suave lluvia cubría la ciudad, la temperatura había descendido notoriamente, el clima invernal comenzaba a sentirse con mayor fuerza.
Sin que pudiera detenerlo un recuerdo se coló en su mente, llenándolo de una dulce melancolía.
(.·´·.·°´¯°·.·´·. Flash-Back .·´·.·°´¯°·.·´·.)
Era una tarde lluviosa del 95, Theodore se encontraba en Rosier Manor, recorrió los largos pasillos de la antigua casa y justo cuando estaba por llegar a su destino, sintió un jalón en su tripa. Respiró tratando de calmarse, se detuvo frente a una puerta entreabierta, lentamente la empujó esperando no perder el factor sorpresa.
Ingresó cautelosamente, mientras sus ojos azules recorrían la habitación en busca de la dueña. Y entonces observó unos pies que sobresalían del sillón que se encontraba frente a la chimenea, sonrió para sus adentros.
Lentamente se acercó, Soizic se encontraba recostaba boca abajo leyendo un libro. Llevaba puesto un vaporoso vestido azul que dejaba descubierta gran parte de sus piernas, negó con su cabeza, seguramente pescaría un resfriado esa no era ropa adecuada para la estación del año en la que se encontraban.
Aunque no podía negar que se veía muy linda, su cabello rubio rojizo en aquel tiempo, caía sobre sus hombros enmarcando su rostro, cubriendo su visión periférica. De haber estado recogido en un moño probablemente ella ya se hubiese dado cuenta de su presencia.
Se inclinó ligeramente para tratar de captar el titulo del libro que la tenía tan cautivada. Apenas alcanzó a leer un par de frases, pero fueron suficientes para darse cuenta que se trataba de un ejemplar de una novela muggle, frunció su ceño con cierto desagrado.
—Deberías tratar de leer otra clase de libros…
Soizic levantó su rostro buscando a su interlocutor, asustándose ligeramente al verlo ahí parado detrás de su sillón.
—¿C-cómo has entrado? —preguntó en un tartamudeo, aún sorprendida por su presencia en su habitación.
—Lo siento, debí tocar antes de entrar —se disculpó, dejando caer ligeramente sus hombros.
—No deberías estar aquí, si alguien te ve…
—Tranquila, nadie sabe que estoy aquí.
—Aún así, si mi hermano o mi madre te ven en mi cuarto…
—Eso no pasara, Terry esta con Draco y Blaise, dudo que llegue a tiempo para la cena —comentó despreocupado— y sobre tu madre, procuremos que no se dé cuenta de que estoy aquí —pronunció en un tono de voz que logró sonrojarla.
Rodeó el mueble para poder encontrarse con ella. Soizic se sentó dejando el espacio suficiente para que él se acomodara a su lado.
—En serio estas loco, podrías haberme mandado una lechuza avisándome de tu visita.
—Quería sorprenderte.
—Y lo hiciste… —acercó su mano a la de él, que descansaba sobre el sillón. Dejó que sus dedos meñiques se acariciaran, entrelazándose — me alegra que estés aquí, pensé que sería una tarde aburrida, con Yllana de viaje y sin poder salir por la lluvia, pensé que no vería a nadie.
—Quería verte y no iba a esperar a que la oportunidad se diera, así que decidí hacerla... — despegó su mirada de sus manos, recorrió su figura hasta encontrarse con aquellos pétalos de rosa que formaban sus labios.
Las ganas que tenía de besarla crecieron conforme pasaban los segundos más al notar que ella entreabría su boca, dejando que su lengua se pasara por su labio inferior. Se inclinó ligeramente acortando la distancia entre ellos. Soizic ladeó su rostro permitiendo que sus narices se rozaran, ahora estaba a sólo un suspiro de perderse en su boca.
—¿Por qué te gusta leer esas novelas?
—Me gusta leer sobre princesas que encuentran el amor después de sufrir, de luchar contra brujas malvadas y tal vez quiera un príncipe que cruce mares, largos caminos, que mate dragones y enfrente toda clase de peligros por mí.
Nott estaba a punto de dejar escapar una risa, pero sabía que ella hablaba en serio y no quería herir sus sentimientos. Así que sólo se conformó con crispar sus labios con mofa.
—Eso fue algo muy cursi…
Soizic arrugó su nariz molesta. —No te burles, no es ninguna ridiculez…
—Nunca dije que lo fuera —logró hacerse de sus labios, antes de que ella alejara su rostro por completo.
La sintió rehusarse a responder, pero sólo basto que él insistiera un poco más con aquel suave ritmo, para que ella cediera finalmente, fue entonces que se perdió en el dulce sabor de su boca.
Un remolino de emociones creció en su interior, conforme su beso cobraba intensidad. Sintió como las manos de su novia rodeaban su cuello buscando un mayor acercamiento entre ellos, que él no le negó se apretó contra ella, abrazándola con suavidad.
Sus bocas se separaron permitiéndoles un respiro, unió sus frentes sonriéndole quizás de forma un tanto boba, aunque quisiera negarlo. No era la primera vez que besaba una chica, ni tampoco a ella pero juraba por Slytherin que jamás se había sentido así antes.
Su corazón golpeaba con fuerza su pecho, como si intentara salir de él. No creía en el amor, ni en ninguna de esas cursilerías a pesar de que su madre solía contarle historias de grandes amores y luchas, o tal vez era que después de que ella muriera él había preferido no creer en ese sentimiento, pues no deseaba volver a perder a alguien que amara.
(.·´·.·°´¯°·.·´·. Fin Flash-Back .·´·.·°´¯°·.·´·.)
— …el señor Wynes ya esta aquí.
Nott despertó de sus recuerdos al escuchar la voz de Lucy, su secretaria. Se colocó sus lentes que colgaban de sus dedos, dejando que aquella memoria se perdiera nuevamente en el fondo de su mente.
— Hazlo pasar.
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En Malfoy Manor…
Ginny arribó compartiendo una amena plática con el auror, animada por la idea de salir y tener una "noche de chicas", aunque en teoría debería llamarle de otra forma, porque estarían siendo vigiladas por varios hombres. No encontraba nada atractiva esa idea, pero no había nada que pudiera hacer, si quería salir tenía que ceder un poco de su intimidad.
—Lo veré más tarde.
Sin poder evitarlo sus ojos viajaron al extremo del pasillo donde se encontraba la habitación de Draco.
«¿Estará aquí?».
Apartó su mirada, entrando a su cuarto. Recargándose en la puerta al cerrarla.
—No sé por qué sigo haciendo esto… claro que él no esta aquí, nunca esta a estar hora… seguramente esta en su Despacho o con su querida prometida.
Cerró sus ojos con fuerza tratando de contener el tumulto de emociones contrastantes. Echó su cabeza hacía atrás golpeando suavemente la madera.
—Debo estar loca para seguir interesada en él o ser definitivamente ser una loca con serios problemas de masoquismo.
Resopló con frustración mirando el techo en busca de ayuda celestial o en este caso de las fuerzas del más allá, pero evidentemente no iba a solucionar su problema de esa manera, cansina se obligó a hacer el camino hasta su cama perfectamente echa por los elfos domésticos.
Se quitó sus zapatos en cuanto se sentó sobre el colchón. —No voy a poder dejar de pensar en él mientras siga en este lugar…
Se dejó caer hacia atrás, recostándose. Su mirada se clavó en el dosel de la cama, se llevó una mano al extremo de su frente aparatando su cabello rojo de su cara.
—Debería estar pensando en lo que he logrado como sanadora, no en hombres y específicamente menos en Draco Malfoy.
Él sólo pronunciar su nombre la estremecía, quizás porque no podía olvidar lo que era sentir sus labios quemando su piel, sus manos acariciando su cuerpo, reteniéndola cerca de él. Sus ojos grises cubiertos por el velo del deseo, prometiéndole un sinfín de placeres.
Una inesperada descarga de calor la recorrió, él sólo pensar en él y recordar sus encuentros la ponía en ese penoso estado.
Se llevó sus dedos a sus labios recorriéndolos suavemente, cerró sus ojos permitiéndose revivir lo que era sentir un beso de Malfoy, su respiración se agitó ligeramente, apartó su mano apretando su boca con fuerza, deseando suprimir el suspiro que clamaba por salir de ella.
Se giró incomoda, deseando acabar con lo que él la hacia sentir. Por Cirse, era tan estresante y frustrante, sentir aquello, desearlo de esa manera.
Quería sentir su peso sobre ella, su aliento acariciar su piel. Sus manos recorriendo cada parte de su cuerpo, sus labios besándola con fervor, para después hacerlo con ternura como lo había hecho aquella vez en el pasillo antes de que Soizic y la enfermera los interrumpieran.
Si, deseaba que él la hiciera suya, pero no era sexo lo que quería, si no, que él le hiciera el amor…
Algunas veces su mente se perdía en esa fantasía aún en contra de su voluntad, otras tantas, despertaba a mitad de la noche agitada por haber tenido uno de esos sueños y en otras ocasiones — que se habían vueltos más frecuentes— , lo hacía bañada en sudor y temblando por las horribles pesadillas que la atormentaban. En ellas veía a Draco cansándose con Astoria, en otras se veía con él bailando como aquella vez antes de su fiesta de compromiso para después escucharlo decir que no la quería….
Sabía que eran sus miedos los que se veían reflejados en esos malos sueños, porque también soñaba con aquellos hombres que la perseguían y algunas veces se presentaban nuevamente sus pesadillas infantiles aquellas que tenían que ver con lo que le había pasado en la cámara de los secretos con Tom Ryddle.
Unas suaves lágrimas humedecieron sus mejillas, porque sabía que aquello que deseaba, no sucedería, soñaba con un amor imposible.
—Si tan sólo no fuera un maldito cobarde, si sólo quisiera estar conmigo, cambiar lo establecido, enfrentar a todos…
«¿Qué estoy diciendo?, eso jamás pasara…».
—Jamás —se incorporó limpiándose con rabia su rostro— …Draco y yo jamás estaremos juntos, debo entenderlo de una buena vez…
Se internó en el cuarto de baño, quitándose la ropa a jirones. Colocándose bajo la regadera, el agua se combinó con sus lágrimas…
— Tengo que entenderlo, es lo mejor…
«´¯•.¸¸ D&G .¸¸.•´¯»
En el Despacho…
Nott daba por terminada su jornada de trabajo, se quitó sus lentes y se colocó su abrigo. Había tomado la decisión de seguir los consejos de su amigo, iría a buscar a Soizic esa misma noche. Estaba por salir de su oficina cuando la puerta se abrió dando paso a Blaise.
—¿Quieres ir a beber unos tragos o tienes planes? — preguntó pícaro.
—Iré a la mansión Rosier, tal vez más tarde.
—¿Así que lo harás? — le sonrió con autosuficiencia — Sabía que no serías tan idiota para no seguir mis consejos.
—Sólo por esta vez dejare que te pavonees de esa forma…
Blaise se carcajeó divertido. — Nottito estas a punto de deberme tu felicidad y tal vez algo más que eso, si es que resuelves las cosas con Soizic, así que te restregare las cosas cuantas veces se de la gana…
—Y yo te hare callar con una maldición — le respondió usando su mismo tono.
—Ya veremos…
Salieron de la oficina, intercambiando un par de insultos. Estaban por irse cada quién en su coche, cuando la hermosa Emilie hizo su acto de presencia, descendiendo de un taxi.
—Pensé que no te alcanzaría —musitó acercándose a Nott.
—Uh tienes peor suerte que un perro, en serio no te envidió para nada —enunció Zabinni sólo para su amigo, mientras le brindaba una sonrisa de comercial a la recién llegada.
—Blaise ¿cómo has estado?
—No tan bien como tu — aduló besando su mejilla.
—Tan halagador como siempre.
—Es un talento nato, aunque no todas tienen el privilegio de disfrutarlo —informó coqueteándole descaradamente.
—Entonces me siento honrada.
—Deberías…—agregó con tono seductor.
Theodore le lanzó una severa mirada a su amigo, antes de concentrarse en Emi. — No te esperaba.
—Quería darte una sorpresa, sólo que se me ha hecho un poco tarde, esperaba que pudiéramos cenar juntos —explicó separándose del moreno, colocándose frente al rubio.
—Entiendo.
—Mmm bueno yo… mejor me voy.
—Puedes venir con nosotros Blaise, no es necesario que te vayas — invitó Emi.
—Me encantaría, pero nunca me han gustado los tríos —comentó guasón—, si alguna vez de aburres de este desabrido… puedes buscarme.
Nott lo miró con ganas asesinas, pero se contuvo de decir cualquier cosa por respeto a Emilie.
—Lo pensare —le respondió divertida.
—¿Estarás en The Coffin? — cuestionó sombrío.
— Así es —respondió riéndose internamente de la expresión sulfurada de su amigo. Se acercó a Emilie, besando su mejilla—, nos veremos en otra ocasión hermosa.
—Siento haber llegado de improvisto, interrumpí tus planes ¿verdad? —prorrumpió después de que el auto del moreno se perdiera de su vista.
—No te preocupes, ¿nos vamos?
—Si.
— ¿Tienes en mente algún lugar a donde te gustaría ir a cenar? —cuestionó abriendo para ella, la puerta de su coche.
—No en realidad, esperaba que tú me sorprendieras con la elección. Siempre he confiado en tu buen gusto —susurró con una mirada que lo decía todo. Se acercó a él y sin dudarlo, buscó sus labios.
Nott correspondió su efímero contacto, no quería desairarla de esa manera apartándose. Emilie le sonrió con dulzura antes de entrar al coche, él cerró la puerta con cuidado. Miró el cielo nublado, ¿cómo había terminado envuelto en todo eso?
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En Malfoy Manor…
Draco parpadeó acostumbrándose a la media luz de su habitación. Dirigió sus ojos soñolientos a la ventana notando que ya era de noche. Se incorporó pesarosamente, caminó por su habitación, encontrando varios pergaminos que provenían del Despacho, todos eran mensajes de su secretaria.
Seguramente Theo y Blaise estarían molestos con él, por no ir a trabajar de nuevo. Despreocupado los tiró al fuego de la chimenea.
Observó la hora, pronto cenarían. Seguramente Ginevra ya había llegado de St. Mungo y se encontraba con su madre o tal vez en su cuarto. Ansioso por saber cuál de sus opciones era la acertada, salió de su habitación, encontrándose al monigote que cuidaba a la sanadora.
Estaba por decirle algo, cuando la puerta del cuarto que el auror custodiaba se abrió, dando pasó a Ginevra. Draco sin poder evitarlo dejó caer su mandíbula al ver la forma tan arrebatadora en que iba vestida.
Llevaba puesto un pantalón negro entallado que resaltaba perfectamente su trasero, con un top a juego del mismo color con un escote generoso y una chamarra de piel que se ceñía a su cintura.
Su cabello rojo caía salvaje por sus hombros y su espalda, sus labios estaban pintados de un tono carmesí que los hacia ver sencillamente besables.
—¿Cómo me veo? — le preguntó al auror, girando sobre su eje. Hacía mucho que no se vestía así y no estaba segura de haber elegido bien su atuendo.
David abrió y cerró su boca, antes de lograr articular algo coherente. A él sin duda también había dejado impresionado.
—Bien…
—¿Bien? ¿Así nada más? — preguntó decepcionada mirándose a sí misma con duda, apretó sus labios realizando una rápida evaluación.
—No digo… si —las palabras se enredaban en su boca —, se ve radicante.
—¿No crees qué es mucho?
—No, esta hermosa.
—Gracias —sus pecosas mejillas enrojecieron ligeramente—, entonces estamos listos para irnos.
Draco tardó en reaccionar, en verdad le había acelerado el pulso. Lucia hermosa y sexy, demasiado para su gusto, miró con rabia la forma en que ese disque intento de auror miraba a su Weasley, la sangre le hirvió de celos.
—¿Lista para qué?
Ginny respingó al escuchar su voz, toda su piel se enchinó de inmediato. Se giró lentamente dejando que sus ojos se encontraran con la imponente figura de Draco, pero principalmente con aquellos ojos tan grises como la neblina que solía cubrir los días fríos de Londres, justo como esa mañana antes de que el sol se levantara en el cielo.
No lo había visto en días y ciertamente no esperaba topárselo en ese momento, intentó componer su rostro pero encontró que no podía más que mirarlo, el lucía tan impasible como siempre, por un momento había olvidado lo imponente que era su presencia. Se veía aún más guapo que la última vez que había estado con él, de pronto el dolor de aquella noche revivió en su interior con intensidad, como si se tratara de una explosión en serie.
—No tengo porque darte explicaciones — le respondió impulsivamente, avivada por él daño que él le había causado. Se giró rompiendo su contacto, comenzó a caminar a pesar de que sentía que sus piernas le fallarían en cualquier instante—. David, vámonos.
Draco apretó su mandíbula con fuerza, sulfurado por su actitud. Caminó hacia ella deteniéndola cerca del final del pasillo.
—Weasley…
—Tu y yo no tenemos nada de que hablar —lo pasó sin quiera detenerse a mirarlo, porque sabía que si lo hacía, sería su perdición. No podría contenerse de decirle todo lo que estaba sintiendo y lo decepcionada que estaba de su actitud cobarde.
Corrió a las escaleras, bajándolas tan rápido como sus piernas y sus tacones se lo permitieron.
—Weasley —trató de alcanzarla pero el estúpido de su perro guardián se lo impidió.
Ginny se detuvo en el marco de la puerta, ladeó su cara, mirándolo a través de sus hilos rojos. Draco se encontraba al final de la escalinata.
Sus miradas se encontraron por unos segundos, finalmente ella se apartó desapareciendo por la puerta.
—Imbécil… —aventó a Caccianti, dirigiéndose como una bestia enfurecida hacia la salida —. Maldición… detente — la alcanzó tomándola del codo de una forma un tanto brusca.
—Ah… suéltame —exclamó con una expresión torcida, un tanto por la fuerza del agarre, así como por su trato —. ¿Qué rayos quieres?
—¿A dónde demonios vas?
—Eso no es de tu incumbencia, no tengo porqué darte explicaciones —jaló su brazo buscando soltarse.
—Claro que me incumbe, olvidas que hay…
—Tengo seguridad… y si necesitara algo más Harry esta disponible para mí— manifestó en su enojo, aprovechando el momento de turbación de Draco para zafarse.
Sus ojos relampaguearon con súbita fiereza. — ¿Qué? Seguirás humillándote por sus atenciones… él tiene a otra y es…
—Vete al diablo…
—Él es un imbécil…
—Tu no eres mejor que él, no olvides que quién decidió que las cosas fueran así entre nosotros fuiste tu… — con los ojos brillantes, resaltó sus palabras apuñalando su pecho con su índice — aléjate de mi. Vete con tu novia… seguro tienen mucho que planear para su boda.
El rostro de Draco se endureció, sus pupilas se volvieron dos pozos de oscuridad. Se quedó como piedra conteniendo la marea de celos, frustración e impotencia. Él no podía simplemente decirle lo que ella quería escuchar, no se atrevía, lo que estaba haciendo lo hacia pensando en dos, no había un futuro para ellos, no cuando todo los separaba.
Él no sabía cómo estar con ella sin lastimarla más de lo que ya lo había hecho todos esos años, lo que había pasado entre ellos sólo veía a ser la gota que derramó el vaso.
Caccianti pasó a su lado mientras Ginny se dirigía a la reja. Draco lo tomó de las solapas de su túnica. —Más te vale traerla de regreso intacta.
—No necesito que me diga cual es mi trabajo interpeló adusto.
Se acomodó su ropa después de que Malfoy lo soltara, lo miró con cierta compasión pues para él ahora todo estaba muy claro, mucho más cuando Piett había abierto su gran boca contándole sobre su corta estancia en la casa renacentista.
Draco estaba que echaba espuma por la boca del coraje, cerró sus puños con impotencia, logrando que sus venas se le marcaran. Observando como la mujer que hacía latir su corazón con ardiente pasión se alejaba, su mente se debatió entre regresar sobre sus pasos o ir tras de ella.
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En The crypt…
—Se esta tardando mucho —comentó Yllana notando la hora, sus bebidas ya se encontraban a un trago de terminarse.
—No se por qué aún no ha llegado, quedamos que sólo iría a cambiarse — comunicó Soizic —, espero que no se trate de mi tía.
—Esperemos que no — agregó, miró hacia Luna sonriéndole suavemente —. Al parecer su reencuentro tendrá que esperar.
—¿Por qué no nos adelantas un poco de cómo te ha ido? — instó Soizic.
—Bien, estoy trabajando en una reserva de animales mágicos…
Su conversación fue desde creaturas mágicas hasta El Quisquilloso y de ahí a algo que tomó por sorpresa al menos a Soizic.
—Me lo imagine después de que los vi juntos aquella vez, al salir de la exposición de pinturas…
—Ginny estará muy sorprendida cuando sepa con quién has iniciado una relación...
—Sólo hemos salido un par de veces…
—¿Qué? ¿Con quién has salido? —cuestionó la recién llegada, atrayendo la atención de las chicas.
—¡Ginny por las barbas de Merlín!, te ves estupenda…— halagó Yllana, sonriéndole.
—¿Acaso piensas arrasar con todos los magos del lugar? Al menos déjanos algo… — bromeó Soizic.
—Claro que no —manifestó ligeramente sonrojada, aunque divertida por las reacciones de sus amigas—. Luna… —caminó hasta ella, abrazándola con animosidad, para después separarse de ella lo suficiente para poner sus manos en su cintura, sus ojos se estrecharon para darle énfasis a su pregunta — ¿con quién estás saliendo?
La mirada de Luna se llenó de un brillo especial. — Sólo es Ronald — dijo aún con aquella sonrisa ensoñadora bailando en sus labios,
Ginevra pareció no captar, deshizo su postura, conforme pasaron los segundos su boca se abrió formando una "o" perfecta mientras su ojos se desorbitaban.
—Ron… Ron… ¿mi hermano?
—Si… — asintió esperando que su amiga, aprobara su incipiente relación.
—Ok… necesito un trago— declaró tomando asiento al lado de su amiga—. ¿Cómo es qué estas con mi hermano? ¿Cuándo pasó? ¿Cómo fue?... Quiero saberlo todo excepto los detalles sucios… —arrugó su cara en mueca de desagrado.
Su reacción y sus comentarios propiciaron un par de bromas entre ellas, finalmente Luna le contó a Ginny como se habían dado las cosas, así la noche fue avanzando, entre tragos y risas.
Finalmente Soizic acompañó a Ginevra al tocador, mientras sus amigas se quedaban bailando en la pista del lugar.
— ¿Qué fue lo qué te retraso? —preguntó mientras se retocaba su maquillaje.
Ginny la miró por el espejo, cerró la llave del agua. —Tuve un contratiempo en la mansión.
—¿Nuevamente Draco? —dejó aún lado su quehacer para mirarla— ¿Qué te dijo esta vez?
—En realidad no le di oportunidad a que me dijera algo, él simplemente estaba como ogro preguntándome ¿qué a dónde iba? —movió su cabeza negando, se recargó en el mosaico del baño— Caccianti tuvo que intervenir para que me dejara ir… y yo le dije algo que creo que no estuvo bien, pero me desquicio, lo hice sin pensar…
—¿Qué le dijiste?
—Estaba demasiado desconcertada, no esperaba que estuviera en al mansión y luego comienza a exigirme saber a dónde iba, al parecer no le pareció que quisiera salir y entonces me trató de detener y yo entre todo eso, le dije que si necesitara algo Harry estaría disponible para mí y eso no ayudo…
—Ay Ginny claro que no iba a ayudar a calmar a mi primo… sólo le echaste más leña al fuego… y ya me imagino cómo se puso —comentó con una pequeña sonrisa traviesa, podía imaginarse a su primo encenderse como una furia o tal vez un dragón.
—No es gracioso…
—Yo sé que no, pero Ginny, ¿qué no te das cuenta?
—¿De qué? —preguntó pesarosa.
—Estaba celoso… de seguro al verte así, se imagino que no te faltarían chicos — señaló acercándola al espejo.
—No… no lo sé.
—Ginny, yo he querido decirte algo que involucra a Draco y…
—No quiero saberlo, él tomó su decisión… todo esta dicho entre nosotros. Y así se lo hice ver… le dije que se alejara de mi y que se fuera con su novia, porque seguro tenían mucho que planear para su boda —exclamó con aquel dolor punzando en su interior. Salió del baño sin darle oportunidad a Soizic de añadir algo más.
—Por qué las cosas tienen que ser tan complicadas para ellos… son un par de tontos que se están torturando al no estar juntos.
Se miró una vez más frente al espejo, recordando que ella no estaba precisamente mejor. Allen se había ido y ahora más que nunca se sentía sola, lo echaba de menos, sin duda él se estaba ganando su corazón o al menos una parte, porque en el fondo aún estaba lo que sentía por Theodore, aunque eso ya no importaba, no era más que pasado.
Ambos habían seguido su vida y cada uno tenía su respectiva pareja.
Dejó escapar un largo suspiro, se miró un vez más en el espejo, acomodó un mechón de su cabello que se había salido de su lugar y se dispuso a volver con sus amigas. La noche aún era joven…
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En Malfoy Manor…
Draco había estado pendiente de su llegada, el pasó del tiempo se le había hecho tan lento y conforme la noche avanzaba, su preocupación aumentaba y su mente lo traicionaba creando toda seria de elucubraciones que giraban entorno al Cara-raja de Potter y su pelirroja, llevándolo al borde.
No soportaba la idea de que ella se fuera de la mansión y terminara en brazos de ese, mientras él profesaba sus votos, para después irse de Luna de miel con Astoria.
Algo estaba terriblemente mal en todo eso, si debía estar loco, no quería estar con ella por todo lo que eso implicaba, pero tampoco deseaba que se alejara, ni que dejara de quererlo, no toleraba pensar que mientras él viviría una farsa de matrimonio, ella estaría entregándose a otro que si se atreviera a enfrentar al mundo por ella.
Aunque tal vez era lo mejor, él únicamente sabía herirla. Tal vez Blaise hubiese sido distinto, pero jamás permitiría que su amigo estuviese con ella, no podría soportar tenerla tan cerca, ver como lo olvida. Y Potter, por favor… ese miserable era él que menos se la merecía, sabía que no eran los únicos que se disputarían por el corazón de la pelirroja, pero para él ninguno era merecedor de estar con ella.
—Me esta volviendo loco… —se frotó la cabeza con la mano esperando que la fricción pudiera hacerle funcionar el cerebro, mientras volvía a recorrer el hall en espera de que su sanadora entrara.
«Con mil demonios… estoy perdiendo la razón. ¡Esto es peor que una maldición! ¿Desde cuándo la considero mía…? ¿Qué rayos…?».
*º*º*º
Cerca de las cuatro de la mañana, Ginevra arribo siendo ayudada por Soizic que a su vez era auxiliada por Caccianti, que en realidad era él quien venía cuidando que no fueran a romperse algo antes de estar sanas y salvas en sus camas.
En cuanto la puerta se abrió, Draco se acercó a ellas como un tornado, molesto, iracundo, la cólera que avanzaba por su cuerpo amenazando con hacerlo explotar y despotricar contra la sanadora, casi todo su enojo se extinguió al ver el estado inconveniente en el que venían.
—Pero ¿qué…? — miró al auror, afortunadamente el hombre estaba sobrio.
— *"Me and the girls gonna shake the rooooom" —cantaba Ginny, con las pupilas dilatadas y el rostro rosado.
—Están borrachas…
—Schhh no nos digas así — siseó con una sonrisa distorsionada Soizic —, tal vez se nos pasaron un poco los tragos.
Draco alzó su ceja acentuando su expresión de incredulidad. Lo peor era que ahora tenía que lidiar con dos chicas ebrias.
—Como sea…
—No seas tan gruñón primito —añadió pasando un dedo por su rostro, intentando tocar su nariz.
—Eso es mucho pedirle a Malfoy, él es cruel e insensible… —soltó Ginny separándose de su amiga— y un maldito cobarde…
Él la alcanzó a tomar de los brazos al ver que se tambaleaba al intentar acercarse a él.
—Suéltame hurón…
—Draco déjala —pidió su prima, frunciendo ligeramente su ceño.
—Suéltela —dijo David, taladrándolo con su mirada.
—Quieres calmarte o dejare que te estrelles contra el suelo —manifestó tratando de controlar su zangoloteo— y tu… —miró con odio al sujeto —nunca más intentes darme ordenes o te echare de mi casa…
—Yo no soy uno de sus empleados, si estoy aquí es por la señorita Weasley. Así que evitémonos problemas, no olvide que si obstaculiza mi trabajo esto llegara a mis superiores y no sólo a Potter si no al Ministro, y eso puede traerle más problemas a usted que a mi… porque si bien recuerdo aún tiene casos abiertos en el Wizengamot.
La ira regresó con sorprendente velocidad a Draco, logrando que las venas de su frente se marcaran, parecía un animal a punto de lanzarse a la pelea. — ¿Crees qué me importa eso? —le brindo una sonrisa acida, sus ojos brillaron peligrosos.
—Draco por favor —repuso Soizic, la cual al ver que los ánimos se calentaban y claramente asustada por la imagen de su primo que había dejado atrás su apariencia de angelical, para tornarse sobrio y peligroso.
Sabía de lo que era capaz al manejar la magia oscura y no deseaba que una batalla iniciara, las cosas podrían terminar muy mal.
Malfoy miró a su prima, parecía que había recobrado cierta lucidez. Su rostro estaba tan pálido como una cera, fue entonces que se dio cuenta que lo miraba con miedo esto apagó ligeramente su ira.
—Ayude a Soizic a llegar a su habitación y más le vale no intentar sobrepasarse con ella, Forny los acompañara —llamó al elfo, el cual apareció en un santiamén.
—Si amo…
—Ayuda a mi prima a prepararse para dormir, también llévale una poción de las que me preparan a mí.
—No es necesario, prefiero que ayude a Ginny — interfirió Soizic.
—No yo no necesito nada, puedo irme perfectamente a mi cuarto… sólo quiero que este hurón me suelte…
—Tranquila…
—Yo la llevare a su habitación —exclamó el auror, dando un paso hacia ella.
—No, usted ayudara a mi prima, yo me encargare de Weasley.
—¿Qué? —expresó dejando ver su desacuerdo— Draco no es correcto..
—Yo no me quiero ir contigo, suéltame… —protestó jaloneándose.
—No permitiré que se la lleve —bramó David, enfrentándose a él.
—¿Ah si? Quiero ver como me lo impide —tomó a Ginevra con facilidad, cargándola como si fuera un costal, se la colocó sobre su hombro, sosteniéndola solamente de sus piernas, mientras el resto de ella colgaba en su espalda.
Ginny gritoneó tratando de resistirse, pero era claro que su estado no la ayudaba con el control de su cuerpo, irremediablemente él logró su propósito y ella golpeó su espalda buscando que la bajara.
Caccianti se preparó para sacar su varita, pero Soizic lo detuvo poniéndose frente a él. —Si lo ataca, ella también saldrá herida…
—Pero…
—Lo sé, pero créame él no la lastimara.
—No estoy seguro de eso, ella no lo quiere cerca, además no esta en condiciones de tratar con él —la hizo a un lado, apuntando su varita al vástago de los Malfoy.
—Él la quiere —agregó esperando que eso detuviera al hombre, logrando su propósito. David volteó su rostro de forma brusca mirando a la sanadora como si no creyera lo que estaba diciendo—…por eso, no le hará daño.
Bajó su varita lentamente, mirando como la pareja se perdía en la escalinata.
—Se equivoca señorita, él ya le ha hecho daño.
Soizic sabía que David no se refería a lo físico y aunque quisiera defender de esa acusación a su primo, no podía hacerlo. Draco era él que debía cambiar la perspectiva que tenían de él y eso sólo podía hacerlo con hechos.
Se tambaleó ligeramente, por hoy ya había tenido demasiado. Se llevó una mano a su frente, cerrando sus ojos con fuerza. Estaba cansada y mareada, lo mejor sería que se fuera a su cuarto, no sabía si aquel alboroto había despertado a sus tíos y la verdad no quería enfrentarse a los regaños de su tía, ni a la furia de su tío.
—Permítame ayudarle.
—Gracias —le sonrió débilmente.
'·' '·' '·' D&G '·' '·' '·'
Draco a pesar de sentir molestia por los golpes de Ginny, no la soltó en ningún momento, abrió la puerta de su cuarto, avanzó hasta la cama donde finalmente la bajo.
—No tienes que ser tan escandalosa, sólo te estaba ayudando.
—Yo no quiero tu ayuda —manifestó con el rostro colorado por el enojo y la indignación tanto que sus pecas relucían aún más, su labio inferior temblaba al tratar de contener todos sus sentimientos—. ¡Lárgate de mi habitación! —se levantó de golpe, señalando con su brazo la salida.
Draco en lugar de molestarse por su actitud de loca, la miraba con aire divertido. Avanzó hacia la puerta cerrándola con seguro.
—¿Qué haces? Ah no… te quiero fuera, así tenga que patear tu blanco trasero fuera de este cuarto.
Él dejó escapar una risa sedosa que sólo logró ponerle los nervios de punta a Ginevra. —¿Ah sí? —se inclinó contra la puerta y cruzó sus brazos—, inténtalo —la retó, mirándola con brillo guasón.
Ginny gruñó sin poder evitarlo, golpeó el suelo con su tacón, estaba decidida a acabar con él, pero su cuerpo parecía no estar de acuerdo con ella, no fue exactamente su equilibrio el que le falló, si no ese estúpido tacón que se había atascado en la alfombra, logrando que ella cayera al suelo, apenas deteniéndose con sus manos para no terminar de besar el suelo.
Definitivamente esto contaba como uno de los momentos más vergonzosos de su vida, por qué la tierra no se abría y se la tragaba entera, cerró sus puños encolerizada. Levantó su cara con los ojos escociéndole, apenas logrando enfocarlo entre su estado alcohólico y las lágrimas que comenzaban a nublar su visión, parpadeó logrando que sus pestañas se humedecieran.
Él tenía una sonrisa burlona tan arrebatadora que sólo logró hacerla sentir más estúpida, la primera lágrima cayó al suelo, seguramente él jamás había visto a Astoria de esa forma, borracha en el suelo, con el maquillaje corrido.
Por un momento creyó que lo escucharía burlarse cruelmente de ella, haciendo presentes los viejos tiempos, pero eso no sucedió.
—Weasley, Weasley… — murmuró con cierta dulzura que sin duda ella desconoció. Él deshizo su postura y se acercó a ella con aquella elegancia natural de príncipe de cuentos que sólo él poseía. Se inclinó lo suficiente para que sus rostros se encontraran—. ¿Quieres seguir peleando o prefieres que te lleve a la cama?
Ginny apretó sus labios con fuerza, odiaba tanto que él la hiciera sentir así. Trató de buscar su varita entre sus ropas, pero fue entonces que recordó que Caccianti se había quedado con ella después de que intentara lanzarle una maldición a un estúpido que se había atrevido a tocarle el trasero.
En otro momento se hubiese colorado por lo insinuante de su pregunta, pero no ahora que estaba que echaba humo de coraje.
—Eres un idiota… sólo vete —le dijo aventándolo, despreciando su ayuda.
Se intento incorporar pero fue en vano, frustrada y humillada. No pudo evitar que las lágrimas siguieran corriendo y lo peor era que él seguía ahí, podía sentir su mirada sobre ella.
—Slytherin… ¿por qué tienes qué ser tan terca? —la cogió de los brazos, alzándola de un jalón. Pasó uno de sus brazos por su cintura dándole estabilidad.
—¡No me toques! —masculló peleando nuevamente con él y su agarre.
—¿Acaso querías que dejara en el suelo? Por Merlín… eres de verdad imposible cuando bebes…
—Preferiría mil veces quedarme en suelo, no quiero tu ayuda… no te quiero cerca de mi.
Draco en verdad no era paciente y ella estaba logrando sacarlo de sus casillas, la arrastró hasta la cama donde la dejó caer sentada, logrando que ella rebotara en el colchón.
—¡Te odio!
—Eso no es novedad… —la soltó por completo, quedándose frente a ella.
Le lanzó una fea mirada. —Te odio tanto, eres… eres detestable, insensible… un maldito desgraciado… yo ni siquiera te importo…
—Deja de decir tonterías.
—No son tonterías, porque no te vas con tu novia a otra Luna de miel adelantada…
—¿De qué…? — calló al recordar aquel viaje que había hecho con Astoria, antes de la fiesta de compromiso.
—Ella es todo lo que yo no soy no, por eso no quieres estar conmigo… porque no soy tan guapa, ni tan estirada, porque no tengo dinero, y por la familia de la que provengo…
Draco apenas y lograba entender todo lo que ella estaba diciendo, no sólo por el llanto, tenía un serio problema con su lengua, debido al alcohol. Él podía haber terminado con aquello con sólo decirle la verdad, pero no podía evitar disfrutar de verla celosa hasta los huesos.
Su estado le producía una extraña satisfacción, porque le hacía recordar que si ella estaba así, era porque lo quería. Por loco y extraño que sonara, ella lo quería a él.
Se comenzó a reír sin sentido, tal vez de dicha o quizás era que definitivamente había perdido la cordura y ella había logrado su propósito de volverlo loco.
Ginny cortó su monologo al ver que él se estaba riendo cruelmente de ella, de lo que sentía. Se incorporó y trató nuevamente de pegarle, pues era todo lo que podía hacerle sin varita.
—¿Qué te pasa? Tranquila… — le cogió las muñecas, obligándola a volver a sentarse en la cama.
—Déjame maldito hurón oxigenado…
Draco la soltó e impulsivamente, dirigió su mano al rostro de Ginny, apartó unos hilos rojos de su camino, para después dejar car sus dedos sobre la húmeda mejilla, sus dedos se encargaron de desaparecer sus lágrimas en forma de una ligera caricia que esparció calidez por toda su piel.
Ella lo miraba con los ojos llenos de incredulidad, su corazón se aceleró sin remedio. Su mente se había quedado repentinamente sin más improperios que soltar.
—Es mejor que duermas, por la mañana te sentirás mejor y hablaremos.
Su enojo se fue dispersando lentamente, dejando a la esperanza surgir. — ¿Hablaremos?
—Al parecer tú tienes mucho que decirme.
Ginny se apenó un poco. —No hay mucho de que hablar, tu ya has decidido… tal vez sólo quiera patearte el trasero.
Una exquisita sonrisa de lado cubrió los labios de Malfoy. —En serio me odias…
—No es novedad… —le recordó, mordiendo ligeramente su labio inferior.
—Cierto, es mejor así — no intentó contradecirla, ni mucho menos confesarle su sentir real, debía poder mantenerse firme en su decisión.
—No, eso no lo sabes —refutó sintiendo como sus ojos volvían a humedecerse.
—Weasley es mejor que descanses, mañana seguro veras las cosas de otra forma.
—Lo que siento no cambiará —afirmó testaruda.
—¿Siempre tienes qué decir la última palabra?
—¿Y tu?
—Estoy aprendiendo que no siempre es así — contestó dejando que ella lo interpretara.
—¿En serio hablaremos por la mañana? —preguntó finalmente.
—Si —aún no sabía si sería capaz de cumplir aquello.
—Está bien, no puedo dormir con esta ropa —buscó su camisón encontrándolo al final de la cama, alargó torpemente su mano para alcanzarlo.
—Le pediré a un elfo que te ayude —se giró para llamar al elfo, cuando se quedó de una pieza al verla comenzar a quitarse la ropa.
—No lo necesito —se incorporó, corrió el cierre de su chamarra, quitándosela, aventándola al suelo, para después seguir con su blusa, quedándose solamente con su sostén de strapless.
Sus ojos se abrieron desmesuradamente, sus cejas rubias casi impactaron con la línea del pelo. —Weasley —balbuceó incapaz de separar sus ojos de su piel pecosa.
Con dificultad logró desabrocharse su pantalón, quitarse algo tan ajustado era en serio un problema, reveló sus pequeñas pantis, mientras seguía jalando la prenda para que pasara por su caderas, finalmente brincó en un intento por sacárselo, logrando caer en la cama.
Se comenzó a reír, divertida por su hazaña, ahora tenía el pantalón enredado en las piernas.
Draco negó con su cabeza y aunque ella no había realizado propiamente un streeptis, no podía negar que había logrado que su pulso se fuera a los cielos y su sangre comenzara a dirigirse al sur de su cuerpo, despertando su deseo.
Tragó en seco y se preparó para acercarse a ella. Después de todo el elfo ahora ya no era necesario, pues Ginevra ya se había encargado de quitarse la ropa.
—Weasley…
Ginny lo miró risueña. — Creo que si necesito ayuda.
Él sonrió sin poder evitarlo. —No me digas…
—Tal vez estoy un poco torpe hoy.
Draco se inclinó frente a ella, deslizó su mirada por sus piernas hasta donde la prenda estaba atorada, una oleada de calor lo recorrió cuando incidentalmente rozó la piel de su rodilla.
Ginevra dejó de sonreír, al sentir aquel choque eléctrico. Él trató de no pensar y terminar cuanto antes eso. Le sacó los zapatos con cuidado, para después retirar su pantalón, haciéndolo a un lado.
Él se quedó mirando un poco más sus hermosas piernas, conteniendo el deseo que lo espoleaba, quería tocar su piel, sentirla bajo sus manos.
«¿Qué estoy pensando? No puedo…maldición.»
Ginny lo atrajo hacia ella por la nuca, antes de que él terminara de incorporarse y estuviera lejos de su alcance. Draco no fue consciente de lo que pasó hasta que estuvo sobre ella en la cama.
—Pero qué… —se ayudó de sus manos para elevarse ligeramente, habían quedado en una posición bastante comprometedora.
Contuvo el aliento al sentir la fricción que se creaba entre ellos, mientras él intentaba alejarse.
—Weasley…
Ginny no le permitió moverse, su mano aún descansaba posesiva sobre su nuca. Lo miró a los ojos, notando el brillo del deseo en sus pupilas. —Bésame…
Draco se tensó al escuchar su petición. Demonios, un torrente de fuego su ser, su cuerpo le escocía con sólo pensar en besarla, en tocarla. Por Slytherin ella estaba casi desnuda debajo de él, usando solamente aquel conjunto de lencería negro que exaltaba sus atributos.
No podía creer que ella lo estuviera poniendo en esa situación, todo el que se considerara hombre no hubiese dudado en responder a una petición así, que venía de una mujer hermosa, pero él estaba lidiado con lo que le dictaba su razón y lo que su cuerpo le pedía. Sus labios estaban tan cerca que en lo único que podía pensar en aquellos momentos era en morderlos hasta hacerla jadear, para después besarla hasta que sus pulmones gritaran por oxigeno.
Sería tan fácil ceder a sus deseos y complacerla, pero Ginevra no sabía lo que le estaba pidiendo, ni siquiera creía que ella recordara eso por la mañana. Tal vez si esto le hubiese sucedido con cualquier otra, no lo hubiese pensando tanto, pero con ella no podía.
Él la deseaba tanto que tenerla así le estaba costando un gran dolor en sus pantalones.
—Por favor…
Draco se apartó de ella haciendo acopió de la poca fuerza de voluntad que aún le quedaba. Se echó aún lado de ella, evitando su contacto. Para Ginny su actitud fue un brutal rechazo, se levantó ligeramente apoyándose en su codo, dejando que su melena roja cayera sobre el torso de Draco.
—¿No quieres besarme porque estarías engañando a Astoria? —una nueva gota salina rodó por su rostro.
—Rayos no, no es eso —soltó de golpe. Ni siquiera había pensado en su novia y francamente este era un pésimo momento para hacerlo.
Sus palabras aligeraron la carga pesada en el corazón de Ginny.
Mientras flotaban aún en el aire, se maldijo a sí mismo. ¿Por qué sólo lograba hacerla llorar? Sabía que hablar era malo. Hablar era realmente una mala idea, una gran equivocación…
—¿Qué no te das cuenta qué me vuelves loco? — elevó su mano delineando su rostro, para después apartarla abruptamente — Sólo trato de evitar que esto se salga de control, lo que menos quiero es hacerte daño. Joder Weasley, yo no sólo quiero besarte… tu no sabes lo que me pides, si estuvieras sobria ¿me estarías pidiendo lo mismo? —le preguntó notando el conflicto de emociones que vivía—. No quiero cometer esa estupidez contigo…
Por Morgana, claro que le estaría pidiendo lo mismo. — Intentemos estar juntos… yo no pedí sentir esto y sé que tu tampoco pero nos esta pasando…
—Es mejor que dejemos las cosas así, que olvidemos esto... no tiene sentido, ni futuro…
—¿Por qué?
—Porque lo que tú pides es imposible, ¿acaso has pensando en todo lo que tendríamos que enfrentar? No se puede cambiar un mundo de tradiciones y esperar que no se tengan consecuencias…
—Pero estaríamos juntos…
—¿Y cuánto nos duraría? —preguntó con sarcasmo.
—No es justo que hagas esa pregunta, sólo te estas escudando tras pretextos…
—Es la realidad, esto puede no funcionar y lo sabes…
—Si, lo sé, pero al menos yo tengo el valor de querer intentarlo a pesar de eso, en cambio tú… prefieres casarte por compromiso, por quedar bien con tus padres, con toda esa bola de gente que te rodea ¿y qué te daría eso?
—Esto no tiene sentido, mañana ni siquiera recordaras esta conversación… —intentó levantarse pero ella lo detuvo— Weasley…
—Ginny —lo corrigió.
Draco torció su gesto. —De ninguna forma te diré así.
—¿Por qué?
—Eso no importa, es mejor que te metas a la cama —declaró a manera de orden.
Ella detestaba esa forma que él tenía para zanjar los temas y ahora ni siquiera quería decirle por su apodo cariñoso y por si fuera poco le daba ordenes. Maldita manía la suya de creer que todos eran sus empleados, pero se encargaría de enseñarle que con ella las cosas eran distintas.
Acercó su rostro al de él, desconcertándolo. Probando su suerte, tal vez ella podría hacerlo a cambiar de idea.
—Bésame… — le susurró sobre sus labios.
Draco no podía creer lo terca que era. Sus labios dibujaron una sonrisa lascivia que dejaba entrever sus intenciones. Si quería jugar, jugarían.
— En serio ¿te mueres porque lo haga, no? —le respondió con aquel tono petulante que sólo él sabía usar.
Ginny rodó sus ojos, detestaba en verdad su actitud. — Eres un idiota… —lo soltó pero antes de que lograra alejarse por completo, él ya la tenía sometida, debajo de él, apresándola con su peso, pero era un peso que ella deseaba sentir.
—Y tu una acosadora muy afortunada y debo decirte que no todas corren con la misma suerte que tu —susurró cerca de su oído—, no ha todas les concedo sus deseos —añadió dejando que la punta de su nariz acariciara la piel de su mejilla.
Presionó sus labios contra los suyos ligeramente, entonces revoloteó sobre su boca. Ambos se quedaron quietos, disfrutando del primer embiste de placer que los recorrió. Ginny cerró sus ojos, había sido sólo un leve movimiento de su boca, pero lo sintió hasta su corazón.
Draco se permitió admirarla por largos segundos, en verdad era hermosa. Su cabello rojo estaba esparcido, dejando su rostro despejado. Permitiéndole ver cada detalle, sus pequeñas pecas espolvoreadas, su nariz pequeña y su bendita boca que lo invitaba a perderse en ella.
Un estremecimiento lo recorrió de arriba abajo, anticipando lo que iba a pasar. Se hundió en la curva de su cuello, aspirando su aroma a flores, no estaba tan presente en su piel como en otras ocasiones, debido al lugar al que había ido. Dejó escapar una especie de sonido sordo, al pensar cuantos hombres se habrían acercado a ella.
Ginevra era suya, no deseaba que nadie más la tocara.
Para Ginn los segundos se convirtieron en largas horas en las que contuvo el aliento a la espera de alguna acción por parte de él. Cuando sintió su cálido aliento rozar cuello, la piel se le erizó totalmente, incapaz de seguir esperando subió sus manos a la espalda de él, buscando acercarlo más.
Sus cuerpos se rozaron, Draco se contuvo soltar una maldición, en verdad era una tortura tenerla así, inició un caminó de besos húmedos, la escuchó suspirar pesadamente, antes de apresar sus carnosos labios, esta vez no se detuvo, dejó que su cuerpo se encendiera aún más.
Ella siguió su ritmo exigente sintiendo como su mente comenzaba a desvanecerse, él degustó sus labios, mordisqueándolos suavemente, haciéndolos enrojecer antes de abrirse pasó, invadió su boca con intensidad, arrancándole un jadeo.
Ginevra se retorció debajo de él, logrando una respuesta más apasionada por parte de él, que no necesitaba más atenciones, estaba más que listo para la acción.
Draco supo de inmediato lo que ella había estado bebiendo, su sabor era más dulce de lo normal, sin duda había estado disfrutando del brandy. Y a pesar de que no era de sus bebidas favoritas, saborearlo de ella si lo era, la besó con fuerza. Su lengua se deslizó en el interior, recorriendo todo a su paso, se sostuvo con una mano, tratando de no aplastarla, mientras la otra iniciaba un viaje. Acarició su cuello bajando lentamente dejando a su pasó un rastro de fuego, sus dedos rozaron la tela que cubría su pecho con gracia, logrando que Ginny se estremeciera profundamente.
Él siguió acariciando su costado, tocando una a una sus costillas, hasta llegar a su abdomen, mientras devoraba su boca. Ginn se sentía liquida entre sus brazos, las mariposas en su estómago revoloteaban sin cesar.
Draco dejó que su mano descansara en su cadera, en el borde de sus pantis. Rompió el broche de sus labios, totalmente embriagado con su sabor, giró con ella, dejándola sobre él.
Sus cuerpos se amoldaron, arrancándoles un par de gemidos a ambos, cuando sus caderas se rozaron. Ginny lo miró con sus ojos abiertos de par en par, él estaba en tal estado que podía sentir su excitación incluso a través de la tela de su pantalón.
El calor afloró en ella, corriendo como fuego encendido por su cuerpo. Él modo en que la miraba, hizo que su sonrojo se expandiera por todo sus rostro.
Draco disfrutó de las miles de emociones que ella le hacía sentir, su figura estirada sobre él, lo tenía extasiado, por un momento creyó que estaba teniendo uno esos vividos sueños que lo perseguían.
Una sonrisa maligna llena de satisfacción, iluminó su rostro al notar la reacción de Ginny al darse cuenta de su estado. Con la nueva libertad que le daba esa posición, dejó que su mano libre aparatara el cabello rojo haciéndolo a un lado, sus pulgares acariciaron la piel de su garganta y posó su mirada en el generoso escote, mientras su otra mano descansaba cerca de la espalda baja de Ginny, apretándola contra él experimentando otro tirón embriagador de sus sentidos al escucharla gemir tímidamente, sin darse cuenta ella era capaz de encender un fuego devorador en sus entrañas.
¡Ah, infiernos! En verdad estaba totalmente e irremediablemente perdido por Ginevra, era tan bella, tan frágil y sensual. Él cerró la distancia entre ellos, sus labios eran suaves contra los suyos, enredó sus dedos en los mechones rojos, sus respiraciones se agitaron nuevamente conforme pasaban los segundos, él la besaba de forma exigente, provocándola a seguirlo en aquella danza exquisita.
Su lengua se abrió paso por sus labios, acariciando su interior, saboreándola nuevamente, recorriendo cada rincón concienzudamente. Ginny se sentía una masa gelatinosa, no deseaba que aquello terminara, prolongó su beso cuanto pudo. Sintiendo como los dedos de Malfoy bailaban por su espina dorsal causándole una agradable escalofrió, el roce de sus caderas la tenían vuelta loca.
Su estómago se arremolino, resultaba que aquel cosquilleo no provenía de las mariposas, si no de otra cosa completamente distinta. Se separó de él dejándolo totalmente desconcertado y exhalando con fuerza. La miró con las cejas levantadas de manera inquisitiva, antes de que ella corriera al baño.
Draco echó su cabeza hacía atrás, tratando de calmarse. Su entrepierna punzaba dolorosamente pidiendo atención. Su corazón palpitaba vivo, con tal fuerza que creyó que saldría expulsado de su pecho, sentía el cuerpo caliente, sus labios aún hormigueaban extrañando la pequeña boca rosada.
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Ginny se encontraba tan pálida como un cadáver, hincada frente al inodoro, expulsando tanto el alcohol, como sus jugos gástricos. Draco ingresó al baño a mitad de ese penoso espectáculo, ella lo miró con los ojos llorosos y ligeramente rojos, tosió un poco limpiándose con una toalla…
—Vete… no quiero que me veas así.
Él ni siquiera estaba sorprendido, era lógico lo que le estaba sucediendo. Y contrario a los deseos de la sanadora, él entró cerrando la puerta detrás de él. Se colocó a su lado recogiendo su cabello, mientras con su otra mano acariciaba su espalda y ahí estaba él haciendo lo que nunca antes… por ella.
En cualquier otro momento hubiese soltado un par de comentarios venenosos acompañados de una risa burlona y a pesar de lo asquerosa e incomodo que era, él se quedó a su lado, sin decir nada.
Finalmente ella se hizo hacia atrás, dejando caer la tapa del escusado. Él le acercó una toalla, mientras la ayudaba a levantarse.
—Necesito lavarme — murmuró con voz pastosa, la acompañó al lavabo, dejando que ella hiciera lo propio—, gracias —le dijo después de un rato, totalmente apenada mirándolo por el reflejo del espejo que cubría parte de la pared —. Me daré una ducha y me iré a la cama y puedo hacerlo sola…
Él entornó sus ojos, era claro que no podría sola pero decírselo era gastar palabras en vano, ella jamás lo aceptaría e iniciaría una nueva pelea. Se sacó su suéter, dejándolo caer al suelo del baño.
—¿Q-qué haces?
Él no respondió se arremango las mangas de su camisa hasta arriba de los codos. Se sacó sus zapatos caros, pues no pensaba dejar que se arruinaran y después los calcetines. Podía haberse quitado toda la ropa pero no creía que ella estuviese preparada para eso y ya habían llevado las cosas demasiado lejos como para seguir por ese camino.
No debía seguir tentando su suerte de esa manera. Estaba seguro que de no haber surgido aquel inconveniente ellos seguirían en la cama y aunque una parte de él, por no decir la mayoría seguía deseándolo, él se había permitido perder el control de la situación y aquello podía haberlos llevado a terminar muy mal.
—¿Qué no es obvio? Te ayudare — caminó hasta la ducha, corrió las puertas corredizas y abrió las llaves dejando que el agua corriera.
—De ninguna manera entrare contigo a la ducha.
—¿Ahora resulta que no quieres tenerme cerca? —preguntó con sarcasmo— No pensabas de la misma forma hace unos momentos —le recordó alzando sus cejas hacia ella— , además la primera que se desvistió fuiste tu.
— Eso… —odiaba que él tuviera la razón, pero más que su lengua se trabara y aún más que su mente no funcionara al cien porciento.
—Podemos hacerlo de dos formas, por las buenas o por las malas, sugiero que tomes en cuenta la situación en que estas…
Ella bullía de ira e indignación. — Eres peor que…
—Lo sé — le sonrió con descaro, haciéndola rabiar —, deja de hacer berrinches, el agua esta corriendo y no quieres que se desperdicie de esa manera ¿o si?
—Prefiero no bañarme…
—No tienes que quitarte tu ropa, aunque si lo prefieres…
—¿Qué? Pervertido…
Una risa sedosa inundó el lugar. Ginny no pudo evitar mirarlo, se veía tan sexy… con su ropa desarreglada, el cabello cayéndole sobre su frente. Se mordió el labio inferior, deseando que él la tomara nuevamente entre sus brazos y la besara hasta hacer que no sintiera el suelo, pero esas eran sólo fantasías… esta era la realidad.
—Oh vamos, confía en mi… no te hare nada —añadió extendiendo su mano hacia ella —, sólo cuidare que no te resbales y te rompas el cuello.
Ginny lo miró largamente, desconfiada pero era verdad, él no le haría nada, claro que ella no deseara que le hiciera desde un principio. Con esa idea rodando en su mente se acercó a él, tomó su mano dejando que él la guiara.
Draco envolvió sus manos en su cintura, disfrutó de la suavidad de su piel y de su calidez.
— ¿Lista?
No esperó exactamente a que ella respondiera, la levantó unos centímetros del suelo, colocándola bajó el chorro de agua fría.
Ginny abrió su boca totalmente, soltando una exclamación. Incluso la respiración se le había cortado, trató de salir disparada pero los brazos de él rodeándola se lo impidieron. Chocó contra su torso, su camisa blanca comenzó a humedecerse, transparentándose dejando ver su pálida piel.
—Tu…arrrgg… esta helada —logró decir después de unos minutos.
—Lo sé...
—Estás loco, déjame salir.
Draco detuvo cada uno de sus intentos por salir y aunque no estaba propiamente bajo el chorro de agua, terminaría empapado. Ginny sentía que su cuerpo comenzaba a entumecerse, se pegó a él primero tratando de escapar, después buscando que él también se mojara, pero ahora lo hacia por obtener un poco de calor.
Él aparató una mano de su cintura, le echó su cabello hacia tras despejando su rostro, en verdad ahora parecía más frágil. El agua delineaba deliciosamente su figura, las gotas se perdían en los pedazos de tela que hacían el maldito labor de cubrirla de su mirada lasciva.
Y aunque su excitación se había extinguido con todo lo que había pasado, no podía negar que verla y tenerla así entre sus brazos, volvían a elevarle la temperatura. Después de unos minutos más la sacó, cerró las llaves. Buscó un albornoz ayudándola a ponérselo le entregó una toalla para su cabello.
Ginevra temblaba de pies a cabeza, sus dientes realizaban un sonido peculiar al chocar entre si. Él la dejó sentada sobre un banquillo que se encontraba ahí.
—Iré por una muda de ropa…
Salió del baño, se dirigió a su closet rebuscando entre los cajones. Encontrando finalmente el de su ropa interior, esto definitivamente era una locura. Él jamás había esculcado el cuarto de una chica y mucho menos había estado tocando de esa forma su ropa interior, se sentía como un pervertido. Alzó una prenda con sus pulgares, sus cejas se encontraron tratando de encontrarle forma.
El color rojo pinto su pálido rostro al imaginar a la sanadora usando semejante prenda, la parte sur de su cuerpo respondió ante sugerente imagen.
—Merlín… — la soltó acalorado y simplemente escabulló nuevamente su mano en el cajón, tomando las prendas que necesitaba, para después rebuscar entre su ropa una pijama que no fuera tan descubierta.
Regresó sobre sus pasos, ella le lanzó una severa mirada. Sin duda estaba molesta con él.
—Toma, cámbiate… — dejó la ropa sobre el lavadero, tomó una toalla y sus zapatos. Dejándola sola.
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Ginny lo vio partir, recelosa.
«Lo odio…».
«No, no lo odias… y lo sabes.»
— Claro que si…
«Deberías darle un poco de crédito por lo que esta haciendo.»
—¿Jugar conmigo? Bañarme en agua fría… pateare su blanco trasero aunque sea lo último que haga…
«No te engañes, lo que en verdad deseas es poner tus manos sobre él.»
—Nooo… yo no… argggh — refunfuñó llevándose las manos al rostro, avergonzada por sus pensamientos.
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Draco se secó un poco con la ayuda de la toalla, llamó a su elfo pidiéndole dos pociones de las que realizaban especialmente para él. Se sentó en el sillón esperando por Ginevra, dejando que su cuerpo y su mente se enfriaran.
Aguardó el tiempo que creyó prudente y cuando ella no salió, fue en su búsqueda. Abrió la puerta encontrándola aún temblando, terminando de colocarse su camiseta.
—Me estoy muriendo de frío y tú tienes la culpa…
—Veo que ya estas mejor.
—Estaba bien y tú me metiste al agua fría —bufó—, él que necesitaba la ducha con agua fría eras tu…
Soltó una carcajada, un sonido gutural y seductor que logró aturdirla. — Te recuerdo que la que me rogó que la besara fuiste tú.
Ginny abrió y cerró su boca, incapaz de articular palabra.
—¿Lo ves?
—Eso… eso ya importa, ahora por tu culpa me estoy congelando y puede que me enferme.
—¿Quieres qué te ayude a entrar en calor? —preguntó con un toque aterciopelado, acercándose a ella como una serpiente. Ginny enrojeció nuevamente, quiso alejarse de él, poner distancia pero sus pies seguían pegados al mosaico —. ¿Y dices qué yo soy el pervertido? Yo sólo pensaba proponerte un hechizo…
—Yo no…
Él colocó su dedo sobre los labios de la pelirroja. —Es tarde y ambos necesitamos descansar —la tomó de la mano, dejándola totalmente confusa, lo siguió por inercia.
La soltó cerca de la cama, tomó un frasco que yacía en su mesita de noche. — Toma esto te hará sentir mejor y podrás dormir.
—¿Qué es? — cuestionó desconfiada.
—Sólo bébelo, no te voy a envenenar… si quisiera hacerte algo, pensaría en una tortura un tanto distinta…
—¿Ahora eres un sanador?
—No…
Ella destapó el frasco y tragó su contenido. No sabía del todo mal, su estómago al menos no trató de devolverlo. Se metió a la cama, sentía su cuerpo pesado, sus ojos comenzaron a cerrarse, aún en contra de su voluntad, lo último que vio fue a Draco frente a ella acariciando su cara.
—Descansa Ginevra…
*º*º*º*º
Continuará si ustedes lo piden… ¿Reviews? ¿Algo? ¿Un si o un no? ¿Avadas?
*º*º*º
* Doctor Jekyll y el señor Hyde, es una novela escrita por Robert Louis Stevenson y publicada por primera vez en inglés en 1886.
* Fragmento de Dirty de Christina Aguilera.
*º*º*º
¡Digamos no a la Ley SOPA!
¡Feliz 2012! Esperamos que todas hayan tenido excelente navidad y un buen año nuevo. Sentimos la demora, ya ustedes deben imaginarse las causas xD.
Sobre el capítulo, bueno las cosas siguen caminando y a pesar de que Draco desea mantenerse lejos, no puede estar sin ella. Y Ginny se le pasaron las copas, jajaja. Tal vez nos pasamos con eso, no era exactamente lo que debía pasar en este capítulo, pero pues de última hora se nos ocurrió y lo colocamos, posponiendo lo que en realidad debía pasar para el siguiente capítulo.
Esperamos seguir contando con sus comentarios y su apoyo.
Por otra parte, quienes quieran hablar con nosotros, en facebook, la dirección es facebook . com / nenasfashion(Ya saben sin espacios).
En twitter es (arroba)NenasFashion
Y como siempre nuestro correo esta disponible. nenas . fashion (arroba) hotmail . com
Esperamos sus opiniones, quejas y demás.
Una recomendación especial una página dedicada a esta pareja: https: / www. facebook. com/ pages/ Draco-Ginny/ 238465922896652 (Quiten los espacios y listo).
Ahora el momento de los agradecimientos:
fran malfoy: Hola, Muchas muchas muchas gracias por leer y por escribirnos. Aquí esta la continuación, esperamos que te siga gustando tanto. Nos leemos. Saludos.
Lunatipola: Hola ¿cómo estás? Millones de gracias por seguir leyendo la historia a pesar de nuestra demora en actualizarla. Draco si fue en verdad malo, esperamos que este capítulo compense el casi llores en el anterior. Ojala te guste y nos comentes de nuevo. Saludos.
GabriellaGroff: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por tomarte el tiempo de leer la historia, nos alegra que te guste. Si Alexander le dará dolores de cabeza a Draco específicamente en el siguiente capítulo, ahí empezara su tormento mayor y su pesadilla, ver a Ginny con otro, pero mientras eso sucede, esperamos que te guste el capítulo. Saludos.
Luna Lovengood: Hola ¿cómo estás? Muchas gracias por continuar leyendo, pues no actualizamos antes del 2012 pero aquí ya esta el capítulo y las cosas mejoran un poco entre ellos, aunque Draco no cambie de opinión. Nos leemos. Saludos.
Ukyryo: Hola, ¿cómo te va? Mil gracias por leer la historia, que bueno que te gusta. Sabemos que somos malas por dejarla ahí, pero así es la trama xD. Recuerden que al final todo tendrá su recompensa, pero el camino es largo y con dificultades. Esperamos que te guste el capítulo. Saludos.
Lilis: Hola ¿cómo estás? Muchas gracias por leer, nosotras continuamos, aquí esta el capítulo, ojala te guste. Saludos.
lauri malfoy: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por seguir leyendo la historia y apoyándola con tus comentarios. Si Draco es un tremendo cobarde, alguien necesita lanzarle un par de maldiciones para que entienda lo que esta perdiendo, pero como dices es entendible. No es fácil estar en sus zapatos. Narcissa manipulara lentamente las cosas, ya veras. Ojala te guste el capítulo. Saludos.
Brinitonks: Hola ¿cómo te va? Millones de gracias por leer la historia, sabemos que es mucho drama xD. Pero esperamos que no le pierdas interés, nos agradan mucho tus comentarios, esperamos que te guste el capítulo. Saludos.
Erendi Cullen: Hola ¿cómo estás? Muchas, muchas gracias por leer y comentar, aquí esta el capítulo, esperamos que te guste. Saludos.
Lilialh: Hola ¿cómo estás? Nos encanto tu comentario, gracias por leer. Si estamos de acuerdo contigo… después de lo del sillón todo se fue a la tristeza jaja. Si Draquito es un cobarde, pero dale un poco de crédito, llegara el momento en que luchara por ella. Blaise es un amor, ya veremos cómo le va con Yllana y con Nott las cosas aún no están dichas. Esperamos que te guste el capítulo. Saludos.
muminSarita: Hola ¿cómo estás? Siempre nos alegra que comentes la historia, te lo agradecemos mucho. Si Ginny no la esta pasando bien, a Draco le costara entender que debe estar con ella, nos es fácil su situación, pero si estar lejos de ella, le esta sirviendo para darse cuenta. Harry tan bello con sus ideas, es que él se siente culpable por lo que le sucede a Ginny, además de que le remuerde la conciencia por haberla dejado y más por con quién esta. Si llegan nuevos personajes que cobraran su importancia a lo largo de la trama. Esperamos que te guste el capítulo. Nos leemos. Saludos.
ani0800: Hola ¿cómo te va? Muchas muchas muchas gracias por seguir leyendo y comentarnos. Si Draco es un tonto y cobarde, pero ya se dará cuenta de las cosas a su tiempo aunque eso no le evitara un poco de sufrimiento. Esperamos que te guste el capítulo y nos digas qué te pareció. Nos leemos. Saludos.
Pau: Hola ¿cómo estás? Mil gracias por tomarte el tiempo de leer la historia y dejarnos un comentario, esperamos que nuevamente te animes a hacerlo. Ojala también este capítulo te encante. Saludos.
Sakura-May: Hola ¿cómo estás? Muchas muchas pero muchas gracias por leer la historia y brindarnos tu opinión, que bueno que el capítulo te haya gustado tanto. Por fin aquí esta la actualización, esperamos que no te decepcione y nos comentes. Saludos.
Cassiophia23: Hola ¿cómo estás? Sólo podemos decir que tus comentarios nos encantan, porque nos dejan ver todo lo que el capítulo les causó. Mil gracias por leer en serio. Si así Draco se preocupa mucho por Ginny, pero prefiere no manifestarlo y manejar solo las cosas. Bueno respecto a Harry las cosas son complicadas, pues sigue sintiendo algo por ella en poco o gran medida, además de que se siente culpable de lo que le esta pasando a Ginny pues hasta el momento creen que los hombres que la persiguen sólo es por él. Además de que no puede evitar sentir remordimientos al haber rotó de esa manera con ella y comenzar una nueva relación.
Blaise es un amor, porque a pesar de que la quiere, piensa en ella y en su amigo. Si él ayudara mucho para que esos dos se entiendan o en el proceso termina por quedarse con Ginny xD.
Narcissa tomara partido lentamente, ya verás. Draco fue muy generosa al ayudar al Orfanato también amamos esa parte, te adelantamos que seguirá ayudándolos… y no decimos más porque es importante para la trama.
Aún hay mucho que decir de la relación de Theo y Soizic, tu idea nos gusto. Allen y Emily juntos, pero no creemos que las cosas terminen así para ellos.
Respecto a Blaise las cosas son un poco lo que dices, él es muy exigente con respecto a quién sale, fue por eso que se detuvo de invitar a Ginny a salir en e Colegio, específicamente el sexto. Y claro que todo ese tiempo siguió teniendo un gusto por Ginevra y al volver a verlo, no dudo en querer estar con ella, aunque las cosas no salieron como él esperaba. Si tiene fuertes sentimientos por Ginny y puede que los siga teniendo, pero también sigue siendo un mujeriego, al que no le falta alguien que desee estar con él, respecto a Yllana es claro que siente antipatía con Nigel, porque no le agrada que este con su amiga… y empezara a darse cuenta que su amiga, es más que eso, es una mujer atractiva pero tal vez eso no baste para que terminen juntos.
A nosotras nos encantó escribir esa parte desde que Draco la espera hasta lo del sillón. No sabíamos hasta dónde llevar las cosas, queríamos poner tantas cosas, pero sabíamos que no podíamos adelantarnos tanto. Tenía que pasar lo que tenía que pasar, Draco arruinando las cosas xD. Manifestando su lado cobarde, negándose a enfrentar las cosas.
Bueno en realidad la noche que Draco no pasó con Astoria fue la de su compromiso, esa noche no iba a ir a ver a Astoria y menos después de lo que había pasado con Ginevra.
Nos extendimos demasiado, perdón jajaj pero nos encanta responder tus comentarios. Esperamos que te guste el capítulo. Saludos.
Muchas gracias a todos los que se dan el tiempo de leer la historia y nos tienen en favoritos y alertas esperamos que se animen a comentar y hacer felices a estas dos locas escritoras.
(´¸.·*´¯`*»- - The darkness princess & Lady Muerte.
