Capítulo 14, sé que este será corto, pero a mí me encantó (ojitos de cachorro). Después de recibir sus comentarios me inspiré y simplemente las palabras fluyeron n_n
Bittersweet: Pues de nuevo primer comentario del capítulo y sí esto amerita un pequeño premio, por favor déjame tu correo en un comentario aparte de los comentarios que desees dejarme de este capítulo, esto con el fin de no dejar pública tu dirección electrónica. No será mucho, así que no te decepciones por favor, es con cariño
Daniela1501 Gracias, me sacaste una sonrisota que me duró todo el día con eso de ser de tus escritoras favoritas, por honores como esos es que vale la pena las horas frente a la computadora (sacando lagrimitas de felicidad)
Sin más por el momento los dejo con el capítulo de hoy
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COMPROMISOS Y SHURIKENS
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Pisar de nuevo Seúl después de tanto tiempo se sentía extraño, el lugar estaba abarrotado y continuamente topaba con personas. La joven de ojos violetas caminó hasta donde el hombre que tenía el megáfono la llamaba por su nombre, los Lee aun no estaban enterados de que ella había recuperado la vista y bajo la idea de que no podría verlo, era absurdo que el chofer llevara un cartel—Hola señor Fong—saludó la chica con una reverencia—Veo que el señor Lee ha sido tan gentil de pedir que usted viniera por mi, me alegro mucho ¿Podría pedirle si me ayuda con mi equipaje?—El hombre regresó la reverencia—Un gusto volverla a ver Srta. Moo, no solo he venido yo, el joven Lee ha venido también a recibirla, no tardará e estar aquí de nuevo, enseguida iré por su equipaje señorita—dijo el hombre mientras caminaba rápidamente, Cirse se alarmó un poco, bien conocía el temperamento del chico coreano y sabía que si tenía la oportunidad de iniciar una pelea con Donnie, no dudaría en hacerlo. De inmediato cerró los ojos, pues seguramente aunque lo viera no podría distinguirlo de cualquier otra persona, pero sus pasos… sus pasos eran otra cosa, se escondió detrás de una columna y espero unos minutos, entonces empezó a escuchar esas pisadas firmes, pisadas que le parecían tan familiares, la voz era inconfundible: Kim Ha efectivamente había regresado a ese punto—¿A dónde fue ese inútil de Fong?—en ese momento la chica y cuidadosamente observó al joven: era alto, tanto como Donnie, su piel era blanca como el papel, sus cabellos castaños brillaba en un tono rojizo y sus ojos negros eran sumamente penetrantes. De verdad era un hombre muy atractivo pero con una actitud brusca y osca. La chica sonrió, seguramente con su altura podría distinguirlo desde lejos y escabullirse sin qué él la notara, el joven miró con actitud amenazante a su alrededor y Cirse se escondió de nuevo, después de unos segundos algo llamó la atención del joven y al fin él se encaminó a otro punto en el aeropuerto. Fue entonces la chica aprovechó y se mezcló entre la gente para llegar hasta el punto en el que había quedado de verse con su adorable chico verde. Cuando ella salió la tortuga ya la esperaba con la túnica y la máscara puesta, estaba algo incómodo y medio escondido junto a uno de los recovecos del edificio—Circe, ¡al fin! ¿Todo bien?—Dijo el chico apenas la vio—No tanto, Kim Ha también vino, hay que darnos prisa—La chica lo tomó de la mano y se apresuró al automóvil que ya los esperaba, Donnie entró rápidamente pero cuando la chica ya estaba cerrando, una mano jaló la portezuela del carro y Kim Ha asomó la cabeza—Hola linda, tanto sin verte ¿No pensabas irte sin saludar verdad?—dijo él con una sonrisa torcida, la joven hizo una mueca de derrota—Veo que vienes con un invitado ¿Será el iluso que cree que puede ganarme? ¿No vas a presentarnos Cirse?—La chica suspiró resignada—Kim Ha Lee te presento a Donatello Hamato, Donnie él es Kim Ha Lee—El chico de cabello rojizo frunció el ceño al notar que la chica de ojos violetas le hablaba con tanta familiaridad el tipo de la máscara—Hayime Mashite (mucho gusto en japonés)—dijo el joven de bandana morada inclinándose tanto como el estar en un auto le permitía—Sí, como sea…¿entonces tú eres el perdedor que cree que puede llevarse a mi prometida?—Contestó el chico de ojos negros, el ninja estaba a punto de hablar cuando la chica lo detuvo y lo miró casi suplicante—No le hagas caso, solo quiere provocarte porque sabe que puedes ganarle y solo le queda jugar sucio—dijo ella mirando amenazante al joven asomado al auto, el chico solo tomó a Cirse del mentón y se acercó a ella, examinó con cuidado los ojos de la jovencita y se percató que ella ya no estaba ciega—Por lo que puedo notar, aunque hayas recuperado la vista preciosa, no parece servirte de mucho ¿Estas segura de que este… extranjero puede siquiera tomar correctamente el bo?—la chica de cabello negro solo giró el rostro para zafarse de los dedos del joven coreano—MI Donnie podría ganarte ahora mismo sin su bo y con una sola mano—dijo ella de manera arrogante, sabiendo perfectamente que estas palabras, en ese orden molestaría a Kim Ha, el genio la miró incrédulo, sabiendo perfectamente que no era conveniente iniciar una pelea a plena luz del día, además ¿Acababa de llamarlo "MI Donnie"?, sin embargo el joven de cabello rojizo miró al de la máscara con actitud molesta y de inmediato contestó-¡Muy bien niñita quiero verlo! – y se puso en pie fuera del auto esperando a su contrincante. Cirse solo cerró la puerta, le puso seguro y ordenó al chofer que se pusiera en marcha—Kim Ha, eres tan impulsivo… dije que podía, nunca dije que lo haría, nos vemos luego, tenemos algo de prisa—dijo ella a través de la ventanilla, el chico solo se quedó gritándole desde su lugar mientras que Cirse suspiraba aliviada de que la treta hubiera funcionado. El ninja miraba divertido el resultado de las acciones de la joven de ojos violetas—Pensé que se llevaban bien—dijo él, la chica se pasó una mano por el rostro—Solo está tratando de hacerse ver rudo, ya se le pasará, quiere intimidarte—contestó ella con tono alegre.
La casa de Cirse era enorme y contrario a lo que siempre pasaba cuando visitaba Corea, en esta ocasión dio vacaciones a casi todos sus empleados, con excepción del chofer, quien tenía su cuarto en un sitio fuera de la casa—Donnie, bienvenido a mi hogar ¿Quieres descansar un poco antes de comenzar con tu entrenamiento?—el chico miró asombrado el lugar y guardó silencio por unos segundos—N-no, está bien, no estoy cansado, podemos iniciar cuando quieras—dijo de manera distraída mientras se entretenía mirando el todas las cosas a su alrededor. Entraron a un dojo enorme con la bandera de Corea al fondo y muchísimas fotos por todos lados, hombres y mujeres en uniformes muy parecidos a al que vestía en sus entrenamientos la joven, alzaban medallas y trofeos—¿Ellos quienes son?—Cires pasó sin prestarles mucha atención—La verdad no estoy muy segura, pero creo que son los estudiantes de nuestra academia que han ganado algún reconocimiento en distintas competencias. Al fondo una fotografía llama la atención del chico, era ella, podía distinguirla por esos hermosos ojos a pesar de que aun es muy pequeña, no mayor a los 5 años según estima el genio. En la foto se le mostraba de perfil dando una patada—¿Esta foto qué tiene de especial?—pregunta él. La chica la mira miró—Creo que es mi primer día de entrenamiento, porque esta es la patada básica—junto a ella otra fotografía de la niña que también mostraba a un infante Kim Ha, de aproximadamente 7 ambos vestían ropas ceremoniales coreanas—Este parece que fue un día especial—dice el chico de bandana morada, la chica asiente—Sí, es el día de mi compromiso, ni siquiera puedo recordar lo que pasó ese día, era demasiado pequeña—dijo paseando sus dedos por el cristal, Cirse suspiró y quitó el cuadro de la pared para ponerla boca abajo en un pequeño escritorio suspiró como queriendo borrar esas ideas de su cabeza—¿Comenzamos?—dijo ella y el chico asintió con seguridad.
Entrenaron por algunas horas, ella solo corregía algunos movimientos que él no podría usar, puesto que no existían en la disciplina coreana y el joven se acostumbraba a pelear con la máscara y las molestas túnicas, que a veces se atoraban en su bo y le generaban problemas. No obstante no tenía más remedio que acostumbrarse a la bromosa tela. La chica observaba sentada en el escritorio y suspiraba pensativa, ya algo tarde el timbre de la enorme casa sonó. La joven se puso de pie y caminó hasta el umbral del jodo—Donnie tengo que ir a hacer unos trámites para el encuentro, si necesitas cualquier cosa puedes tomarla, no tardaré—El chico la miró con preocupación—¿Estarás bien? ¿Quieres que te acompañe?—dijo la tortuga deteniendo sus movimientos—No, no te preocupes, esto es mero trámite y formalidad, mejor concéntrate en entrenar, trataré de ganar tiempo para que puedas prepararte—la chica le sonrió—Por cierto hay pizza en el refrigerador—Dijo ella justo antes de cerrar la puerta, eso significaba que era posible que no regresara a cenar.
En la Mansión de los Lee una joven de ojos violetas entraba junto con su abogado por las enormes y lujosas puertas del lugar, un mayordomo los guiaba a través de opulentas estancias hasta llegar a un estudio amplio, lleno de libros y trofeos, un hombre mayor de porte imponente y en traje la saludó con una ligera reverencia, ella hizo lo propio—Srta. Moo, mi hijo me ha dado la buena noticia, me alegro de que recuperara la vista, aunque me siento un poco ofendido de que no me lo comunicara antes—dijo el hombreo con tono de recriminación, la joven se mostró seria, estoica y casi desafiante—El asunto no es relevante para cumplir con mis obligaciones, no quise desperdiciar su valioso tiempo con pequeñeces—dijo ella mientras ambos tomaban asiento. Los ojos del hombre eran severos, casi tantos como los del maestro Splinter, pro sin ese toque de amor y ternura. Cuando era niña, Cirse solía asustarse cuando el hombre la miraba severidad por no apegarse a las costumbres de comportamiento coreano, pero con los años aprendió a controlar su nerviosismo y a hacerse a la idea de que tendría que ser valiente, pues probablemente sería alguien con quien tendría que tratar el resto de su vida. Ahora que la posibilidad de borrar esas miradas severas de su existencia estaba tan cercana, que se sentía más valiente que nunca—Tengo entendido que el jovencito que quiere desafiar a mi hijo es un Hamato, no puedo menos que sentirme sorprendido, pensé que ese clan ya no existía, hace más de 15 años el último heredero del clan desapareció ¿Cómo pueden asegurarme que este jovencito no es un fraude?—El abogado puso en el escritorio una serie de papeles—Los documentos han sido autenticados, la firma pertenece a Hamato Yoshi, al igual que la huella digital, si tiene cualquier sospecha puede comprobarlo por usted mismo—dijo el abogado de la chica de manera formal, el hombre mayor simplemente levantó una mano—No será necesario confío en que ha realizado su trabajo eficientemente… en ese caso señorita Moo, solo necesitamos fijar la fecha del encuentro ¿No es así?—La joven asintió—Mañana Kim Ha esta disponible, ¿al medio día le parece bien?—La chica se puso de pie—En tres días, en mi dojo, esa fecha está aun dentro de los límites, si Kim Ha no está disponible ese día, no se preocupe, declararemos al joven Hamato ganador por default—dijo ella mientras se dirigía a la salida con una sonrisa socarrona, el hombre de inmediato mostró enojo en su rostro—Es usted muy insolente señorita Moo, es evidente que su padre no supo educarla adecuadamente en el comportamiento aceptable de una decente señorita Coreana—La chica siguió caminando—Sí, puede que tenga razón, pero no hay mucho que se pueda hacer ahora ¿o sí señor Lee?—El hombre gruño ligeramente a la respuesta de la chica—Ahí estará mi hijo y señorita Moo, disfrute el tiempo junto a ese muchacho, puede que después pase demasiado sin verlo—Amenazó el hombre tras ella
Apenas abordaron el auto Cirse suspiró aliviada—No puedo creer que le hablara de esa manera el señor Lee—dijo sonriente su abogado—No puedo permitir que piense que no tengo la sartén por el mango, está acostumbrado a tener el control y como dice Hamato Yoshi, es importante desbalancear a tu enemigo—dijo ella con expresión de ligera preocupación—El hombre parece sabio—contestó el abogado—Deseo de todo corazón que tenga éxito señorita—dijo el hombre sonriéndole a la chica de ojos violetas.
Apenas Cirse puso un pie en su casa Donnie fue a su encuentro-¿Cómo salieron las cosas—la chica le sonrio—Pues tenemos dos días y al tercero será el encuentro—Donnie se mostro pensativo—Supongo que eso deberá bastar—dijo él en tono bajo, la chica le tomó la mano—No te preocupes tanto, lo harás bien—Esas fueron exactamente las palabras que él le había dirigido justo la noche en que ella estaba tan nerviosa antes del rescate de los artemarcialistas, el joven sonrió divertido. Cirse se dirigió a la cocina y calentó un par de Pizzas para que después ambos se fueran a sus respectivas habitaciones a dormir, a partir de la mañana siguiente entrenaron intensamente.
Los dos días pasaron como un suspiro y el momento del encuentro al fin había llegado. Donnie esperaba nervioso en su disfraz en una de las vigas del techo del dojo, desde ahí veía el movimiento frenético para los preparativos, la familia Lee había llegado desde hacía mucho y Kim Ha presumía sus movimientos y músculos. El padre del chico era seguido por un séquito que reaccionaban exageradamente a cualquier petición del hombre, otros dos jóvenes, la parecer los hermanos mayores de Kim Ha, conversaban y bromeaban. Por parte de la familia Moo solo se encontraba el abogado, su dulce princesa coreana aun no había llegado. Unos minutos después Cise entró al lugar vestida con un Hanbok morado y negro (vestimenta tradicional coreana), los sonidos poco a poco comenzaron a acallarse a medida que la chica en disputa tomaba su lugar en un estrado separado del resto de los invitados. Dos hombres vestidos en camisa blanca y pantalón negro anunciaron las condiciones de la batalla: Los jóvenes combatirían a media luz, el estilo sería libre y ganaría aquel que lograra hacer caer a su oponente si el contrincante no podía ponerse en pie antes de la cuenta de 10. Kim Ha entró al espacio de pelea confiado al no ver a Donnie y la tortuga simplemente se dejó caer desde la viga para entrar en el dojo, asombrando a gran parte de los espectadores—Si sueltas el bo no te lastimaré Hamato—dijo Kim Ha y el de bandana morada se sorprendió de que dijera justo esas palabras, era como si frente a él se encontrara su hermano Rafael—Aunque lo hiciera me lastimarías…y no sería menos—El joven coreano sonrió—Bingo— dijo con actitud descarada. Donnie estaba cada vez más nervioso, vencer a Rafa era difícil y si Kim Ha era igual, las cosas serían mucho más complicadas de lo que esperaba. El encuentro dio inicio y la tortuga se mostró cuidadoso esta vez. Dejó que su adversario lo atacara primero, Cirse tenía razón, él era rápido y muy fuerte-¿Qué pasa Hamato? ¿Tienes miedo?—vociferó el chico, Donnie guardaba silencio y esquivaba ágilmente sus golpes, si algo había aprendido después de tantos encuentros con Rafa es que no debía de dejarse alcanzar por él y debía aprovechar su velocidad. En un ataque fallido Donatello empujó a su adversario con el bo y el chico casi cae, pero giró apoyando una de sus manos en el piso—¡Genial! los Moo al fin encontraron a alguien que no es un perdedor—dijo el chico mientras se ponía en guardia de nuevo—¿A qué te refieres con eso?—preguntó la tortuga detrás de su máscara—¿Cómo? ¿Viniste a competir por ella y no lo sabes?—El joven coreano se lanzó de nuevo al ataque—¿Crees que eres el primero al que tengo que derrotar para quedarme con ella? Su padre cada año traía a un perdedor nuevo desde el día en que la abuela que Cirse murió—Donnie se sintió confundido con esa revelación— ¿Y por qué su padre querría evitar que se casara contigo, si él mismo fue el que firmó el acuerdo?—preguntó la tortuga mientras atacaba al joven con todas sus fuerzas—Porque el acuerdo no lo decidió él, lo decidió la abuela de Cirse, esa chica es la vergüenza de la familia Moo niñito—El chico de cabello rojizo contraatacó y casi hace caer a Donnie—¿Vergüenza de la familia? ¿A qué te refieres?—El chico sonrió—No la conoces ni un poco ¿verdad? Sus padres nunca se casaron, así que él señor Moo tuvo que ceder a todos los caprichos de la abuela de Cirse para conseguir que la reconocieran como su hija legitima, es por eso que la madre de Cirse la dejó—Esto realmente impactó a Donnie, la joven de ojos violetas creía que era huérfana ¿Podría su madre seguir con vida? El de ojos negros aprovechó que su oponente estaba distraído y lo golpeó en el codo izquierdo, el de la máscara dejó escapar un quejido de dolor y casi suelta su bo—¡No te distraigas Hamato!—dijo altanero Kim Ha, la tortuga se replegó y esperó a recuperar de nuevo la sensibilidad en la mano pero por el lugar en donde fue golpeado sabía que era inútil, los músculos tardarían demasiado en recuperarse por completo. Respiraba agitado y nervioso, sus ojos se dirigieron a su dulce niña de ojos violetas que, igual que aquel día, lo miraba con preocupación. El chico tomó fuerzas—¿Y qué más sabes que yo no?—dijo el genio después de que su adversario esquivó un ataque sorpresa—Todo, tu ni siquiera la conoces ¿Estuviste ahí cuando su padre murió? Porque yo sí—dijo él con tono molesto—¿La acompañaste en el pleito legal para conseguir ser emancipada y que no la mandaran con una familia substituta?—En ese momento un golpe logró sacar a la tortuga de balance y el chico de piel blanca aprovechó esto para arrebatar el bo de las manos a Donnie, quien se mostró realmente pasmado y ante sus ojos atónitos Kim Ha lo rompió de un solo golpe el arma de la tortuga y de inmediato el chico de cabello rojizo gritó—¡SIN SU BO Y CON UNA SOLA MANO ¿VERDAD CIRSE? VEAMOS SI DE VERDAD LOGRA VENCERME ASÍ!—El chico de bandana morada se volvió a ver a su princesa sentada al otro lado del dojo quien lo miraba con una notoria preocupación. Donnie se replegó a las sombras y trató de tranquilizarse, debía de pensar en una estrategia porque las cosas se habían puesto muy mal. Miró a su alrededor y vio a Kim Ha con su sonrisa torcida mandarle un beso descarado a Cirse, fue entonces cuando a la tortuga se le vino una idea a la cabeza: se acercó rápidamente al chico y esquivó sus golpes para poder acercarse lo suficiente para decir algo sin que los demás lo escucharan—Crees que la conoces pero no es así—Donatello se pegó a la espalda de Kim Ha—Todo lo que sabes es respecto a su familia, no a ella—El joven coreano giró la guardia, y el de ojos cafés se agachó para esquivar el bo, con la mano derecha aprovecho el movimiento para empujar el arma y hacer que golpeara a su dueño, luego se rodó por el piso y desapareció en las sombras. El chico de ojos negros estaba a la defensiva y algo desconcertado por el golpe que Donnie logró propinarle con su propia arma—Nunca podrás conocerla mejor que yo, hemos estado juntos desde niños—un sonido se escuchó a su derecha y el joven de cabellos rojizos tiró un golpe en esa dirección, pero del lado opuesto apareció la tortuga que tomó el bo de su oponente y aprovechando que su centro de masa estaba desbalanceado por el golpe, lo jaló haciendo girar en el aire para luego caer en el piso de espaldas —Dime entonces cuál es su incienso favorito—dijo el de bandana morada viendo a su oponente en el piso. El chico de ojos negros se puso de pie de inmediato y tiró golpes rápidos a Donnie—¡De violetas!—el chico de ojos cafés esquivaba con rapidez—Error, violeta es su color favorito… ella ama el Sándalo, la relaja—dijo esto mientras tomaba por un extremo el bo de su oponente y con un movimiento certero lo golpeó en la frente, el chico se hizo hacia atrás por el golpe y de nuevo perdió de vista al genio—Si tan seguro estas de que la conoces mejor que yo entonces dime cuál es su animal favorito—dijo Kim Ha mientras bloqueaba un ataque de Donnie—Eso es fácil: gatos, ella ama a los gatos—el chico coreano gruño molesto pues sabía muy bien que eso era cierto, la tortuga bloqueó también un ataque de su contrincante y continuó con su plan—Tú te mueres por ella ¿Verdad? pero ¿Ya te diste cuenta que no le gustas? 10 años comprometidos y te aseguro que no te ha permitido besarla ni una vez—Cuando Donnie dijo esto el chico se quedó helado—No… ella no te habría dejado que tú...—dijo el chico incrédulo— ¿Tu qué crees genio?—dijo el de bandana morada con el mismo tono que su hermano de ojos verdes hubiera dicho, con esto planeaba provocarlo aun más y se alejó una corta distancia de su adversario, la suficiente para quedar al alcance de su bo. El joven coreano mostró una furia que no había expresado antes—¡Cómo te atreviste imbiecil!—dijo el chico mientras lanzaba un golpe con todas sus fuerzas al joven de bandana morada, quien simplemente se agachó para esquivar el golpe y al momento que el bo pasó sobre él lo tomó con su mano derecha y aprovechando el momentum del golpe aplicó un poco más de fuerza al movimiento. El impulso jaló con muchísima fuerza al chico de ojos negros que salió proyectado contra una de las paredes, para después caer al piso completamente inconsciente— ¡Inercia! Sería bueno que tomaras unas clases de física Lee—dijo el genio mientras iniciaba el implacable conteo. Los árbitros declararon ganador a Donatello Hamato, quien apenas escuchó esto miró fijamente a los ojos a la chica de cabellos negros—Bajo las reglas de la familia Moo reclamo a Cirse Moo como mi prometida— La joven de ojos violetas se puso de pie y le dedicó una hermosa sonrisa. Se rompió el silencio para dar paso a una serie de murmullos y exclamaciones de sorpresa. El Sr. Lee únicamente se paró de su asiento en completo silencio y salió del recinto, los guardaespaldas de la familia se llevaron al joven a rastras que aun seguía inconsciente, a los pocos minutos el lugar se había vaciado y el chico de bandana morada esperaba a Cirse en uno de los rincones obscuros del lugar. La chica terminó de despedir a los invitados y entró al dojo. Buscó con los ojos y vio a su Donnie quitándose la máscara y caminó lento hasta él, aun estaba sorprendida de las habilidades del joven y de cómo había logrado ganarle a su adversario estando desarmado—Hola—dijo cuando estaba junto a él—Hola—contestó él con una gran sonrisa— ¿Cómo está tu mano?—preguntó ella mientras la tomaba para examinarla—No te preocupes, fue solo que golpeó el nervio ulnar, en un par de horas estaré como nuevo—dijo él chico mientras pasaba su mano derecha por la cabeza de la chica—¿Estas seguro?—el joven de ojos cafés asintió, ella solo le sonrió de forma tierna y lo abrazó—Gracias Donnie—el genio recibió el abrazo y su corazón comenzó a acelerarse—No tienes nada que agradecer, lo hice porque quise hacerlo—dijo él con la chica apoyada en su pecho, ella se separó lentamente para poder verlo de nuevo a los ojos—Siempre supe que solo tú podrías lograrlo y por eso tengo preparada una celebración muy especial—el chico la miró curioso—¡Hoy por la noche iremos a conocer Seúl!—dijo ella con tono emocionado—¿Qué?... no, alguien podría vernos y…—La chica lo interrumpió—No te preocupes, será como los patrullajes en Nueva York, iremos solo por los techos y regresaremos temprano, pero si viniste desde tan lejos, al menos quiero que puedas conocer el lugar—el chico sonrió y suspiró—Esta bien, creo que tienes razón ¿Que tan diferente puede ser de Nueva York?—
Por la noche ambos salieron a pasear por los tejados de la gran ciudad. Donnie enseñaba a Cirse a saltar adecuadamente, ya que ella jamás los había acompañado a un patrullaje. La chica estaba maravillada de poder ver las luces desde lo alto de los edificios y respirar el aire fresco de la ciudad que vio nacer a su familia—Es tan linda—dijo el chico de banda morada mientras miraba al horizonte, la chica se sentó a la orilla de un edificio y miró el cielo estrellado, era la primera vez desde que podía recordar que miraba el cielo de Corea, el genio se sentó junto a ella—¿Es como esperabas?—dijo él mientras dirigía sus ojos al cielo—No, es mejor—dijo la joven sin despegar la mirada de la noche estrellada—¿Oye qué le dijiste a Kim Ha que lo molestó tanto?—preguntó ella con una sonrisa traviesa en la cara, Donnie se quedó callado por unos minutos pensando si debía decirle—Yo… yo le dije que…-la chica volvió la vista para mirar a la tortuga que de inmediato sintió como su corazón empezaba a latir con fuerza—…que tú me permitiste besarte—la chica se quedó mirándolo incrédula—¿Qué? ¿Por qué le dijiste eso?—preguntó ella inmóvil—porque… porque debía desequilibrarlo y sabía que se molestaría, a él realmente le gustas ¿Sabes?—la chica sonrió brevemente—Ah ya veo, fue una gran estrategia—dijo con un ligero tono de decepción mientras bajando la vista para luego tratar de ponerse de pie, pero el genio la tomó de la mano tiernamente como pidiendo que se quedara con él un segundo más—La verdad yo también estaría molesto y celoso en su lugar—la chica lo miró intrigada pero él no dijo más, simplemente se acercó despacio a ella mientras cerraba los ojos, centímetro a centímetro el corazón de la tortuga se aceleraba más esperando sentir aquella indescriptible emoción de la primera vez, sin embargo sus labios no fue lo que el joven sintió, abrió sus ojos y vio extrañado como a la joven había detenido ese beso con el dedo índice y se había inclinado ligeramente hacia atrás—Donnie no deberías de besar a alguien si no sabes lo que sientes por esa persona, puede ser muy problemático, además, no quiero que pase lo mismo que la última vez—dijo la chica con un tono triste para después ponerse de pie mientras su mano escapaba de la del muchacho. Ella comenzó a caminar a casa con ritmó desganado y a sus espaldas alcanzó a escuchar—No, espera—dijo el chico de ojos cafés apresurándose a ir tras Cirse, ella simplemente siguió adelante apresurando el paso—¡Cirse!—la llamó la tortuga, la chica lo ignoró de nuevo, pero él ya se había decidido a no dejaría las cosas así. Pensó en la mejor manera de llegar a ella, así corrió unos metros e impulsándose en un tinaco de agua saltó para quedar frente a la chica, ella se quedó parada, bien sabía que aunque lo intentara, si el ninja estaba decidido a cortarle el paso no habría mucho que ella pudiera hacer al respecto, cruzó los brazos y suspiró—Donnie, no estoy molesta es solo que creo que no deberías de tomar las cosas tan a la ligera, deberías reservar esos beso solo para la persona a la que amas ¿Me entiendes?—dijo ella con una expresión entre triste y decepcionada, el chico sacó una cajita que guardaba en su cinturón—Es justo lo que estoy haciendo—Donnie tomó la mano de su princesa—Alguna vez dijiste que esperarías a que yo pudiera sacar mis propias conclusiones y hace un par de días, después de tanto que hemos pasado juntos, me di cuenta que yo no quiero estar sin ti, que te has vuelto para mi como el aire, que solo junto a ti estoy tranquilo, que el mejor día de mi vida fue en el que te besé…—se arrodilló y abrió la caja, en ella un dije de una pequeña Shuriken del clan Hamato colgaba de una delicada cadena color plata—…me estoy enamorando de ti y quisiera saber si tú puedes corresponder a lo que siento—Cirse se quedó inmóvil, sus labios se entre abrieron y una lágrima rodó por su mejilla, trató de hablar pero la voz simplemente se negaba a salir de su garganta, así que solo se dejó llevar, tomó la cajita y se inclinó para besar a ese chico con todo el amor reprimido por tanto tiempo guardó en su corazón, era un beso dulce y a la vez salado, aun mejor de lo que cualquiera de los dos hubieran podido imaginar y lo prolongaron hasta que el aliento les faltó—¿Puedo tomarlo como un sí?—preguntó Donnie completamente sonrojado pero con una sonrisa en el rostro, Cirse asintió limpiándose aquella pequeña lagrimita de felicidad—Te amo Donnie—dijo al fin la chica de ojos violetas mientras lo abrazaba tiernamente, el joven correspondió al abrazo—y yo a ti, perdón por no darme cuenta antes mi princesa—dijo él suavemente a su oído para permanecer así por el tiempo que pareció una eternidad, una recompensa, un sueño perfecto…
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Bueno pues es todo por el momento, espero que les gustara el capítulo de hoy, me retiro no sin antes pedirles que no duden en hacerme llegar cualquier comentario, duda, sugerencia o crítica, me sentiré muy feliz de recibir todos sus mensajes. Les envío muchos besos y abrazos, los veo en el siguiente capítulo
