Capitulo 14
Por finnnnnnn….
Perdón por la tardanza…
En una de las limosina que se dirigía a la mansión Kuchiki iba el dueño de esta junto a Yoruichi y Yamamoto que iba apoyado en su bastón, mirado duramente a la gatuna por su necedad y por no comprender el porqué debía mantener oculta la identidad de Ichigo hasta que el decidiera reverla.
Pero como era de costumbre la gata no entendía de razones y de nuevo tendría que explicarle las cosas.
-No entiendo y no quiero entender por qué debo callar. – casi grito la morena mientras apretaba los puños.
-Es una orden de él. – la voz calmada de Yamamoto pero a la vez autoritaria no daba opción a replica.
-Pues que me lo ordene directamente si es que puede.-
-Deja de hacer tus berrinches Yoruichi y piensa las cosas bien antes de actuar, eres milenaria y conoces bien a nuestro padre.
-Lo conozco a él y su forma de actuar. Pero también conozco a mi madre y sé que ella está sufriendo viejo Yamamoto.
-Tan irrespetuosa como siempre.
-Eso no importa en este momento lo que importa es Rukia y que le debemos decir la verdad quizás ella desista de toda esa locura que está planeando.
-Aun no llega el momento. – sentencio el anciano.
-Cuando será el momento, cuando ella sierre el pacto y ya no haiga que ser. sabes que está buscando las reliquias ya tiene cuatro, tiene la estrella del norte, el manto de plumas doradas de México, el escudo del mar mediterráneo y el manto del desierto de Sahara… entre más tiempo pasa ella está recuperando cada una de las reliquias que faltan… Yoruichi había enumerado cada una de las reliquias con sus dedos.
-Pero tú también has ido por una de ellas.
-Es que no tenía opción y lo sabes, no puedo desobedecer cuando es una orden directa.
-La de nuestro padre también es una orden directa.
-¡Lo sé!... pero fue dirigida a ti viejo Yamamoto no a mí.
-Pero su orden fluye a través de mi Yoruichi recuerda que tenemos la misma sangre.
-No comprendes no es así.
-La que no comprendes eres tú. En este momento lo más importante es protegerla de nuestro enemigo. El se mostrara antes de que ella cometa una locura. Así que no te preocupes tratare de hablar con él para que hable contigo y te explique mejor la situación, recuerda que esa mujer lo sigue y nuestro padre se muestra ella no tardara en atacar a nuestra madre, siempre ha sido así y lo sabes.
-Si lo sé… pero quiero hablar con el exigirle una explicación.
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Mientras tanto en la mansión salía con sus maletas Yui seguida del mayordomo Sarutobi que la acompaño hasta un taxi que la esperaba en la entrada del imponerte mansión victoriana hasta que esta la abordo, pero a pesar de ser vencida en el primer raund iba con una sonrisita burlona, después de haber hecho una pequeña travesura antes de irse, pero no se iría lejos, su padre no se lo permitiría ya que a él le convenía relacionarse con la familia Kuchiki y todos los asociados con sus empresas.
En la verdad era que ella ya tenía una nueva amiga que la ayudaría con su cometido, aunque esta mujer fuera una completa extraña no le importaba porque ella tenía un objetivo y debía alcanzarlo no importaba si tenía que pasar por encima de muchas personas, además Ichigo y su familia ante los ojos de ella, querían solamente el dinero de los Kuchiki solo faltaba que ellos se lo confirmaran y ya…
Pero sabía que las cosas no le serian así de fácil, pero ella sabia jugar sus cartas, ya la dulce Yui se había acabado para esa familia era la hora de mostrar su verdadera personalidad. Aquella personalidad que siempre había reprimido.
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Una a una llegaron las limosinas y carros y una que otra moto de los miembros de la familia, iban estacionando sus autos cerca de la mansión para ir a los jardines en donde se celebraría aquella reunión, era igual cada año, era mejor que navidad o año nuevo, porque ese era el día en que ningún miembro de la familia podía faltar.
La limosina blanca se paro frente a la puerta Sarutobi abrió la puerta dejando ver a un Ichigo con una gran sonrisa y Rukia con aun rastro de llanto en su rostro y con las mejillas sonrosadas.
Pero aun así parecía feliz a pesar de todo… su aura había cambiado un poco.
-Bienvenida Rukia-sama. – el anciano hiso una pequeña reverencia en señal de respeto.
-Gracias Sarutobi. ¿Cómo están las cosas?. – pregunto Rukia con la voz un poco ronca por el llanto.
-Bien señorita… todo está en orden y los invitados están siendo a tendidos. – contesto el anciano manteniendo su cabeza inclinada.
-Me alegro, pero ustedes también tienen que divertirse no es justo para ustedes estar sirviendo siendo parte de la familia. – Rukia dio un paso hasta el anciano y puso una de sus manos en el hombre de este y le sonrió amablemente.
-¡Pero!.
-Rukia tiene razón viejo, no es justo para ustedes. – intervino Ichigo estando de acuerdo con Rukia.
-Ichigo no tienes que ser tan irrespetuoso. – lo regaño asiendo una mueca con su rostro.
-¡emm!
-No se preocupe Rukia sama, no me molesta el trato del joven Ichigo. – sonrió ampliamente.
-Bueno, entonces vamos a reunirnos con nuestra familia quiero hablar con mis hijos. Llévame hasta ellos Ichigo. Rukia tendió su mano asía un lado para que Ichigo la tomara y la guiara.
-¡Bien!.
…..
Rukia pov
Aquí estoy de nuevo entrando a mi hogar un poco cansada y un poco conmocionada por la confesión de Ichigo.
No sé qué hacer y que pensar. Estoy en una gran encrucijada, y no sé qué hacer o cual camino seguir.
Quiero que se quede con migo, quiero permanecer a su lado, que tome cada una de las lagrimas como lo izo unos minutos atrás, pero sé que no es correcto, el no se merece que yo haga esto, que le de esperanza, pero que puedo hacer si me siento viva a su lado, no puedo dejar de mentir.
Porque le miento al decirle que no siento nada por él, porque algo en el, me llama a perderme con él.
Quisiera mirarlo y perderme en sus ojos.
Pero no puedo porque hay alguien que me ama y que pronto llegara hasta a mí.
El está vivo lo se ha renacido. El sentido su energía cerca de mi tantas beses. Aunque me duela que venga hasta mí.
¿Por qué no estás a mi lado Artemis?.
Es una de las tantas preguntas que me hago día tras día.
No sé qué hacer, quisiera correr y así el.
Pero por otro lado esta Ichigo, abrazándome con fuerza y yo no tengo fuerza para soltarme porque tengo miedo de perderlo a él también.
Es la primera vez que siento esto. ¿Artemis que debo hacer… tengo que esperar por ti o me estás dando la oportunidad de entregarle mi corazón a alguien más?.
-¿Pero que estoy diciendo?.
Artemis me ama y yo lo amo a él. Por eso bajamos de nuestros templos, por ello vivimos en este mundo.
Por nuestro amor es que sobrevivimos siglos tras siglo, con todo este dolor.
Estoy confundía y perdida.
Necesito respuestas.
Pero de lo único que estoy segura es que no quiero dejar a Ichigo.
Porque una parte de mi corazón lo acepta y la otra se niega a olvidar a Artemis mi eterno amor. Amor que estoy poniendo en duda por Ichigo.
Dios que debo hacer.
Alguien que se apiade de mí y me de alguna señal y la respuesta que agobia mi alma.
….
Ichigo pov-
Ya lo había dicho…
Y aun no sabía de dónde había sacado el valor, para hacerlo.
Y mucho menos cuando había comenzado a sentir todos estos sentimientos que ella logra que descubra día a día al estar a su lado.
Su fragilidad, su fortaleza y su alma son como un poderoso imán que me atrae con su fuerza sin poder poner resistencia.
Su belleza es tal que hasta un siego lo podría ver, no sola físicamente sino también su alma, su corazón, su suave voz es melodía para quien la oye hablar, es como si cantara, su piel calidad y a la vez fría un mezcla tan desquiciante y atrayente. Su piel es tan suave y aterciopelada me suplica que acaricie cada centímetro de ella, sus labios rosados y carnosos, cada vez que los mueve se vuelven mis suplicio, pero lo más hermosos son sus enigmáticos ojos que me encierran en un mundo en donde solo existimos los dos, es como un sueño y una pesadilla a la vez porque me muestra lo que no puedo tener.
Porque estoy plenamente consciente que ella ama a alguien más, alguien que la atrapo entre sus redes antes de que yo naciera o mi existencia se diera a conocer.
Pero no tengo prisa, por lo que se soy inmortal y eso quiere decir que tengo mucho tiempo, para conquistarla, y tomar su corazón como ella ha hecho con el mío.
Porque ya no tengo corazón porque se lo he dado a mi madre Kuchiki Rukia.
Quién diría que la pequeña engreída y amargada y mal hablada me llevara al extremo de querer solo respirar su mismo aire, compartir cada segundo de mi vida. Pero sé que el camino hasta su corazón no será fácil. Hay muchos obstáculos que me asegurare de derrumbar, sé que puedo hacerlo, porque ella me ha dado las esperanzas que necesitaba a responder con la misma intensidad mis besos. Aunque yo le entregue mi amor y devoción en esas caricias se han convertido en una droga que no me daré el lujo de dejar, porque quiero ser un adicto de sus labios y a su sabor.
Aun me cuesta asimilar, como es que mi amor por ella me ha llevado hasta estos estrenos, pero ahora que la veo danzar entre su familia, como si fuera una mariposa brincado de flor en flor. Su cabello cae como cascadas por su espalda a pesar de ser sostenido con un plateado gancho, cada pequeño risos me hace querer acariciarlo y olerlo, perderme en el aroma de su cuerpo y fusiónalo conmigo por toda la eternidad.
Miro como se detiene y se güira a verme, sabe que la estoy mirando.
Siempre lo sabe.
Me sonríe y su sonrisa no podría ser mas hechizante, que no puedo evitar cumplir a su pequeña petición.
Me levantó y camino asía ella, nervioso y ansioso, por tenerla entre mis brazos y enfrascarnos en nuestro propio mundo donde nuestra música, sea solo el latir de nuestros corazones y el aliento de cada suspiro.
Si parezco poeta mal pagado o un romántico empedernido, pero que puedo hacer las personas se vuelven idiotas cuando se enamora, y yo estoy enamorado de la mujer más hermosa que puede existir en este mundo y entre todas las diosas. Porque ella es mi diosa y nadie podrá nunca quitarle su lugar, porque ella había llegado para quedarse y estaba seguro que aunque pasara todos los siglos que estaban por venirnos encima yo la seguiría amando igual, podría apostar mi existencia a que así seria.
Porque yo estaría a su lado y nadie podría evitarlo, ella me amaría de eso estaba seguro.
La tomo entre mis brazos para comenzar aquella danza con una nueva melodía instrumentar.
Su piel y cercanía me estaban llevando a lo más alto del cielo, su piel asiendo contacto con migo y aquellas descargas eléctricas que recorría todo mi cuerpo me asían estremecer y ella lo notaba y yo notaba su estremecimientos, estábamos más cercanos que antes. Nos deslizamos por la pista de baile perdidos en nuestros mundos, un mundo en donde solo existíamos nosotros dos.
La música dejo de sonar aunque no la había estado escuchando. Nuestra danza termino.
-Ichigo. -La mire entre mis brazos su manos puestas en mi pecho con delicadeza, era tan pequeña frágil que temía que se pudiera partir en miles de fragmentos entre mis brazos.
-Dime. – susurre sin poder evitarlo, tenerla entre mis brazos eran tan embriagador que no lograba mas nada que mirarla a sus ojos, ojos que habían perdido la luz. Como deseaba que me mirara.
-Estoy un poco cansada, no había tenido tanto movimientos mis piernas desde hace un año. –la mire y comprobé lo que me decía podía sentir como se apoyaba en mis cuerpo para evitar caer.
-Será mejor que te sientes. – la tome con delicadeza, se que todos nos miraban, unos curiosos, otros con recelo, otros con lástima porque sabían cual era mis destino, formar parte de todos aquellos que amaban a su madre en secreto sin poder correspondido con su amor, porque ella solo podía amar a alguien. Pero ellos no sabían que yo no me daría por vencido yo lograría lo que nadie mas había logrado el amor de Rukia-Sereneti. Así que Artemis tenía que cuidarse porque yo había llegado para quedarme en el corazón de Rukia.
La lleve hasta uno de las pequeñas sillas que estaban predispuestos para ella, y la senté con el mismo cuidado. Ella frunció el seño sabia que se estaba molestando por tanta amabilidad de mi parte.
Una de las cosas adoraba de ella. Era que no le gustaba ser el centro de atención aunque fuera inevitable que lo fuera, también odiaba que la trataran cómo si ella no podía valerse por sí sola, le gustaba ser independiente, aunque nadie se lo permitiría en ese estado.
-Ichigo hoy estas muy extraño. –tuve que contener una pequeña risa de mis labios, cuando la vi cruzar sus brazos y torcer sus labios en forma de puchero, como la amaba.
-Lo hago porque estas cansada. – le mentí, no podía agobiarla con mis sentimientos. Tome la silla que estaba a su lado y me senté junto a ella.
-Sí que lo estoy. – suspiro y serró sus ojos.
-Es raro. – le dije después de unos minutos y viera a mis amigos divertirse en aquella fiesta.
-¿Qué?. – pregunto girando su rostro así mi dándome la dicha de mirarla más de cerca.
-Que admitas que estas cansada sin protestar. – conteste a su pregunta mientras ella fruncía el seño.
-Lo hago porque sé que no podría engañar a nadie, si lo negara.
-Ya veo… pero fuera divertido discutir un rato contigo. – le respondí con sinceridad.
-Eres masoquista. – me reclamo.
-No es eso es solo que…
-Vez mi verdadera personalidad. – me interrumpió y no pude negar aquella verdad.
-Así es.
-Yo también puedo conocerte a trabes de tus discusiones. Porque allí es que se puede apreciar tu corazón.
Sentí como posaba una de sus manos en mi rostro y no puede evitar sonreír como idiota.
Pero no todo dura para siempre. El carraspeo de una garganta me bajo de mi nube.
-He Kurosaki-kun me pregun… me preguntaba si... Si tú podrías bailar con migo. –allí frente estaba el ser más inoportuno por bajarme de mi cielo, eso era un delito que debía pagarse con la muerte.
-Veras yo… yo…- no encontraba que escusa decirle a la peli naranja que lo miraba con una gran sonrisa infantil que para muchos hombres parecería tierno pero para el que estaba perdidamente enamorado de alguien más esos gestos no los interesaban al menos que vieran de Rukia ya que ese sería otro cuento.
-Ve a bailar con ella… Orihime es muy tímida y de seguro debe estar tan roja como un tomate al hacerte esa petición, así que ni piensas que te puedes negar a la petición de ella.
…
-Está bien. – Ichigo torció los ojos dejando escapar un poco de aire de sus pulmones.
-Diviértanse. – solo sonrió un poco.
-Si Rukia-sama. – contesto Inoue mientras inclinaba un poco su cabeza y jalaba a Ichigo asía la pista entusiasmada.
…
Rukia se quedo en la silla por unos pocos segundos hasta que se puso de pie. La poción estaba dejando de hacerle efecto, pronto la fuerza que la mantenía de pie la abandonaría, así que decidió al ir aquel lugar que le trasmitía paz. Paz que necesitaba en ese momento. Estaba tan confundida que no podía encontrar una salida aquella situación.
Ichigo la persona por la que corría su poder más fuerte que cualquier otro de sus hijos le había confesado su amor. Y ella le había dado esperanzas, algo por lo que se sentía culpable, ¿cómo alguien como ella podía darse el lujo de lastimar a otra alma?. ¿Cómo podía ser tan egoísta?.
Sin duda estaba volviendo a ser la misma diosa del antaño, aquella a quien no le importaba nada más que su propia felicidad, sin duda las reliquias ya estaba surtiendo efecto, ya podía sentir las cuatro armas. Su poder corriendo pos los cuerpos de sus hijos estaba llegando hasta ella.
Suspiro adentrándose en su jardín privado, aquel en donde solía jugar con Hisana y su hermano mientras sus padres tomaban el té en una mesita blanca rodeada de unos hermosos rosales...
Aun no entendía porque se había pegado tanto a ellos, quizás era porque esa vez ella estaba más cerca de ser completamente una humana normar y corriente que muchos siglos atrás.
Era irónico ella que había abandonado su verdadero cuerpo, ahora anhelaba tanto tenerlo que no podía reprimir las ganas de salir en su busca.
Suspiro por milésima vez y se sentó en una pequeña banca de mármol frente a un pequeño laberinto de rosas…
Ese era el favorita de su madre, ella y su hermana la habían ayudado a plantarlo, aunque no podía verlo con sus ojos podría recordarlo, y sabia que aun seguía ten hermoso o mas con los cuidados que le dedicaba su hermano.
Byakuya, el no la entendía. Como él podía pedirle que no trajera a la vida a su familia si él los amaba tanto como ella. Pero ella había atado su vida de una forma tan cruel a ella.
Pero el hechizo se ropería cuando sus padres y hermana despertaran.
Una cristalina lágrima solitaria recorrió su rostro.
Era muy duro para ella ser quien era.
El destino de una diosa que desóvese todas las reglas de su mundo era castigada de forma más cruel.
Ella había castigado a tantos dioses con penas tan grandes que solo recordarlo la avergonzaba. Agradecía que ellos no se fuera puesto contra ella y ido por su vida al estar tan débil o quizás su sufrimiento les era placentero y por eso le permitan vivir, a lo mejor no había mejor venganza que verla en aquella eterna agonía.
Sabía que aun les infundía temor teniendo a hades dentro de su cuerpo.
-Que melancolía la tuya. – aquella voz del inframundo se izo presente.
-Cállate. – y allí estaba aquel ser que vivía dentro se frágil cuerpo.
-No estás de humor he.
-Hades de verdad no es el momento.
-Bueno… bueno yo solo quería hacerte una advertencia.
-Otra. – dijo con algo de ironía.
-Sí, sabes que no puedo permitir que mueras antes de tiempo.
-¿A qué te refieres?. – no pudo contener aquella pregunta y su curiosidad creciente.
-Me refiero que estabas tan perdida en tus pensamientos que no te diste cuenta de lo que ocurría a tu alrededor.
-Aun no entiendo a que quieres llegar,
-Tus estúpidos pensamientos me irritan sabes, pero eso no es el punto de mi presencia ante ti.
-Habla mi paciencia tiene un límite y estas llegando a él.
-Bueno yo solo decía que han plantado redes del diablo y que están a punto de florecer aunque no entiendo que hace aquí una planta de mi mundo.
-¿Como dices?.
-Digo que debes salir de aquí antes que te atrape, como sabes no tienes fuerza para pelear contra ella y además sus capullos están a punto de abrir.
-Y hasta hora me lo dices.
-A mi no me eches la culpa de andar perdida todo el rato sin percatarte de algo tan simple.
-¿Hades me pregunto si verdad no quieres que muera tan rápido?. – Rukia se puso de pie.
-Bueno vámonos de este lugar aun tu alma no pertenece así que no quiero que pacto se rompa tan rápido sin obtener mi amada liberta.
-¿Que ocurre porqué no corres?. – pregunto algo inquieto por la quietud de su recipiente.
-No puedo estoy paralizada. – Rukia bajo la cabeza como si pudiera ver sus pies.
-¡Maldición!. Debías estar más pendiente. De lo que hacías. – exclamó furioso Hades mientras se movía de un lugar a otro flotando en aire.
-Deja de hablar tanto y has algo si no quiera que muera.
-¿Que quieres que haga?. – pregunto mientras alzaba una de sus cejas negra.
-Que las quemes por ejemplo. – dijo con algo de ironía en sus palabras la morena.
-En estos momentos no estoy para tus chistes, sabes que no puedo usar mis poderes en este estado. – como si ella no supiera que él era solo una sombra a que no poseía un cuerpo solido en el cual manifestarse.
-¿Entonces qué hacemos?. – Rukia cruzo sus brazos sobre su pecho mientras erguía su cabeza.
-No se pero tú tienes que hacer algo. –Hades estaba perdiendo la paciencia, el parecía que valoraba mas la vida de la morena que ella misma.
-¿Que es ese olor?. – pregunto Rukia mientras arrugaba la nariz llevándose la manos asía esta.
-¡Maldición!, hay que pedir ayuda. – Hades miro a su alrededor, las redes se estaban asando como paredes mientras que algunos capullos comenzaban abrir sus pétalos soltando aquel gas venenoso que convertía los sueños en pesadillas.
-Llama a las sombras. – ordeno con voz fría Rukia retomando su serenidad que había perdido por segundos al adsorber aquel gas.
-Pero no puedo alejarme mucho de ti. -Cuestiono como quien no quiere la cosa.
-Solo hazlo estirare más que pueda las cadenas que nos atan.
-Si lo haces sederas más rápido al veneno. – le recordó aquella sombra que habitaba en su cuerpo.
-Hazlo de una maldita vez… no moriré por algo tan insignificante, recuerda que aun no logro lo que quiero y hasta que no lo tenga no desaparece. ¡Así que muévete de una maldita vez!. – grito furiosa la joven, porque alguien estaba manchando aquel lugar y ese alguien no obtendría su perdón.
-Bueno Sereneti, al fin pareces recobraste tu verdadero yo. – en rostro de Hades se formo una sonrisa escalofriante la cual no pudo ver la morena por su actual ceguera.
Hades desapareció separando su sombra del cuerpo de Rukia pero aun unido por una cadena que se estiraba gracias a la magia que estaba utilizando y la del mismo dios del inframundo.
…
Ichigo se encontraba bailando el tercer vals estilo tango con una Inoue que irradiaba estrellitas de felicidad como una niña que le dan un caramelo antes de amozar.
Ichigo no asía más que mirar al los alrededores, no se había dado cuenta cuando Rukia había desaparecido de su asiento así que dedujo que estaría con algunos de sus hijos hablando, compartiendo. Después de todo ella estaba rodeada de atenciones, pero había algo que lo inquietaba, era como un mal presentimiento, algo no andaba bien, y al parecer él no era el único que se había percatado ya que muchos miembros de la familia habían detenido sus actividades y todo se había sumergido en un silencio por un minutito, solo se podía escuchar a la orquesta que seguía tocando.
-¿Kurosaki -kun que sucede?. – pregunto la joven deteniendo su baile al igual que las demás parejas que danzaban en la pista.
-No lo sé. – susurro sin mirarla ya que en esos momentos a la única persona que quería mirar no estaba en su campo de visión.
-¿En donde esta Rukia-sama?. –alguien había hecho la pregunta del millón.
Todos comenzaron a buscar la energía, pero no se sentía era como si ella fuera desaparecido sin dejar rastro. Angustia y desespero fue lo que comenzó a sentirse en aquella fiesta.
No había duda algo malo estaba ocurriendo y nadie de ellos se había dado cuenta.
Ichigo aun estaba paralizado, pero aun creía saber en dónde estaba, su corazón sabía en donde estaba ella. Sin pensarlo dos beses se alejo de Inoue saliendo corriendo de la pista de baile con dirección indefinida, solo se dejaba llevar por su corazón.
…
Al mismo tiempo en otro lugar.
-Holaaa… - dijo alegre una voz.
-Hades… - susurraron aquellas boses macabras.
-Así es, veo que me conocer bien, después de todo ustedes femaron parte de mis filas, cuando traicionaron a su madre. – Hades se llevó un dedo a los labios recordando aquel incidente.
-¿Que quiere un ser como tú?. – preguntó con repulsión una mujer que cubría su rostro con una máscara de huesos blanca.
-Bueno yo solo venia decirle que una hermosa mariposa de alas plateadas está siendo enredada entre entra las ramas del diablo en estos momentos, en pocas palabras está siendo envenenada. – dijo restándole importancia aquella información aunque el mismo se estaba muriendo porque aquellas criaturas fueran a salvar aquella diosa que no asía mas nada que causarle problemas.
-¿Que has dicho?. – la voz incrédula de otra mujer se izo escuchar zancado de la confusión a sus compañeros.
-Baya que son lentos. – se burlo de nuevo el dios mientras reía a carcajada.
-¿En dónde está?. – las distorsionada y amenazadora de otra de las sombras se izo presente.
-Baya que la sombras son irrespetuosas no se te olvide quien soy. – hades levanto una de sus cejas mientras miraba con frialdad aquellas criaturas que habían traicionado a su inframundo para volver al de la luz, luz que se extinguiría en poco tiempo.
-Nunca podría olvidarme de un ser tan repulsivo. – hablo de nuevo la voz de una mujer.
-Bueno dejen los alagas para después y vayan a sacarla de aquel jardín maldito. – dijo sin dejar aquella sonrisa llena de maldad en su rostro espectral.
-¿Cuál de todos?. – se escucho una voz infantil entre aquellas extrañas criaturas.
-¿Es que acaso no puede sentir la energía maligna?. – ya se estaba molestando por la poca inteligencia de las sombras y aquella conversación sin sentido.
-¿Si la sintiéramos no te estaríamos preguntando?. – y la ira no se izo esperar por parte de un rubio parte de aquel selecto grupito de sombras.
-Interesante.- murmuro para sí mismo Hades. - Pero a lo que vengó ella está en jardín privado de rosas.
Hades se desvanecido entre las sombras mientras aquellos demonios con mascaras macabras se dirigieron aquel lugar señalado antes por aquel dios de las tinieblas.
No tardaron más de un minuto en estar en aquel lugar.
Lo que vieron los dejo petrificados, frente a ellos estaba un bosque de ramas y enredaderas totalmente negras que se movían como serpientes en pleno apareamiento...
No había que ser adivino para saber que aquellas plantas aparte de venenosas eran devoradoras, en pocas palabras carnívoras. Y pensar que se suponía que ellos deberían estar cuidando a su madre que estaba en medio de aquel lugar.
-Es extraño. -Hablo una niña con cabellos esmeraldas y mascara como especie de una abeja con su voz distorsionada.
-¿Que es extraño?. – pregunto una voz igual de macabra pero esta era de un hombre rubio con la máscara como especie de un pico de pájaro.
-Un campo de energía esta alrededor de la planta, alguien a planeado cada paso cuidadosamente. –dijo un hombre gordo con cabello rosados y con la máscara más fea de aquel grupo.
-Maldición que hacemos. – grito una rubia con traje deportivo rojo.
-Y tranquila nosotros somos los únicos que podemos entrar a ese lugar ya que antes hemos estado en el infierno. – dijo una voz tranquila perteneciente a una mujer con uniforme de preparatoria.
-¿Entonces que esperamos aquí sea devorada o qué?. – pregunto uno de los hombres con porte militar.
-¿Que está sucediendo aquí?. – una voz autoritaria resonó por todo el lugar.
-Acaso no ves viejo Yamamoto. – contesto la rubia igual de impaciente.
-Más respeto mocosa recuerda con quien estas hablado. – dijo algo ofendido el anciano, era acaso que ya nadie lo respetaba.
-Y a mí que, solo quiero ir por mi madre. – la rubia le dio la espalda, dispuesta a entrar en aquel lugar.
-¿Rukia está allí?. – pregunto Ichigo que se abría paso entre la multitud que se aglomeraba alrededor de aquel bosque siniestro que había aparecido de la nada.
Los capullos de las flores se terminaron de abrir mostrando una capa de humo que no salió dentro de las ramas de plantas volviendo aquel lugar más lúgubre si eso era posible.
-Bueno… bueno a que esperan una invitación o que. – pregunto Hades apareciendo de nuevo dentro de aquel bosque siniestro.
-¿Tú?. – fue lo que se oyó de los más ancianos de aquel lugar.
-¿Yo qué? – quiso saber el dios un poco fastidiado y molesto por la actitud que estaban tomando aquellos seres inferiores como él los llamaba.
-¿Que le has hecho?. – pregunto Yamamoto desenfundado su Zampakutou.
-Nada, y dejen las estupideces y las sombras entren… solo ellos. Los demás esperen afuera claro si quieren morir bienvenidos sean. –
Hades abrió los brazos mostrando su risa siniestra, mientras se hacia un lado dándole paso a los valientes, que irían por su madre y asía la muerte.
La piel blanca y sus ojos rojos, su melena negra cayendo hasta sus hombros, asían que combinara con aquel lugar.
Sin pensarlo dos beses la 15 sombras se adentraron en aquel bosque sin mirar atrás.
-Hus se me olvido decirles que tiempo se ha distorsionado al igual que la dimensión, los segundos allí puede parecer horas y las horas años, pronto estarna bajo el efecto del veneno, en donde los sueños se vuelven pesadillas. – dijo mientras sonreía y se desvanecida como neblina en aquel bosque maldito.
-Yo también iré. –dijo Ichigo con determinación dando un paso asía aquel bosque que parecida un perfecto cuadrado. Pero alguien impidió que siguiera avanzando.
-¡No hijo!… no vayas. – Masaki no dejaba de llorar y se angustiaba mas al ver a su hijo entraría en aquel lugar. Los único que podían entrar eran las sombras ya que sus mascaras evitaban que inhalara el veneno con la misma rapidez que lo haría un semi dios como él.
-Pero es que Rukia está allí adentro madre… no pidas que no baya porque no desistiré. – la voz de Ichigo detonaba angustia, dolor y mucho miedo de perder a ser que mas amaba. Pero el necesitaba ir por ella su corazón se lo ordenaba y su cuerpo había aceptado aquella orden sin detenerse a pensar que podía quedar atrapado en aquel lugar siniestro.
-Pero hijo. – Masaki lo sostuvo con más fuerza ella tenía fe en las sombras y por eso rezaría para que llegaran a tiempo. Ella también estaba sufriendo por su madre, pero no podía ver a su hijo entrando en aquel lugar en donde no tendría esperanza de regresar con vida.
-No entiendes mama, yo la amo, y si ella desapareciera, mi alma se marchitaría y moriría. -Masaki miro a los ojos de Ichigo, pudo ver su desesperación y el dolor que sentía al sentir como moría una parte de su corazón. Ella sabía que todos querían ir, sin impórtales perder su vidas contar de salvar la de Rukia, pero también sabía que si alguno de ellos perdía la vida sería aun peor para ella. Allí estaba las sombras y ellas la traerían, ya que ellos la amaban con la misma intensidad que todos ellos.
Masaki sintió la mano de su hijo que la alejaba rápidamente de su brazo pero con cuidado de no lastimarla aprovechado que se encontraba sumergida en sus pensamientos.
-Déjalo ir, Masaki. – dijo Yoruichi con los ojos más brillantes de lo normar, ella sabía que Artemis revelaría su identidad. Tomo una mano de Masaki y le sonrió, brindándole fuerza para que dejara ir a su hijo a cumplir con su destino. Le sonrió a Ichigo y asintió con la cabeza lentamente mirándolo directo a su ojos que comenzaban a fundirse en aquel color dorado característico del dios del sol, su padre…
Ichigo miro a su madre mostrando un pequeño destello dorado que dejo en shock a Masaki mientras se giraba y se adentraba en aquel lugar maligno.
¡Ichigooooooo!
Grito con desespero sus hermanas mientras Masaki las abrazaba todos conocían las consecuencias si alguien entraba en aquel lugar. Podía morir al no despertar nunca, de aquellos sueños que serian la pesadilla o la locura de quien pisara aquel lugar que comenzaba a extenderse poco a poco.
-Su amor por ella lo llevara a la muerte. – hablo Urahara mientras bajaba su sombrero y cubría su rostro con su abanico.
Lo único que les quedaba era rezar e idear un plan para mantener aquel lugar sellado. Así que Aizen, Urahara, Mayuri y Yamamoto comenzaron a idear un plan para crear un escudo más poderoso que aquel que protegía aquellas plantas, porque ellos sabia que aquel escudo había sido creado por Rukia, y a medida que pasara el tiempo se vería más debilitado y podría causar la muerte a todo ellos incluyendo a los humanos de esa ciudad incluso país.
La guerra había sido declara nuevamente y esta vez no se quedarían de manos cruzadas. Después de unos minutos de discusión se llego al acudo de usar un poco del poder de las reliquias, por lo cual se fue llamado a una parte más discreta a Matsumoto, Sado, Hitsugaya y Ishida portadores de las reliquias que se escondían en sus corazones.
Mientras tanto Rukia estaba tirada en medio de aquella selva que se había convertido aquel lugar sagrado para ella, porque ese jardín era el único recuerdo vivido y que la trasmitía paz de su familia. Como alguien podía dañar algo tan hermoso como era aquel jardín, como el odio podía marchitar cada una de aquellas frágiles rosas, sumiéndolas en la oscuridad.
Las lagrimas comenzaron abandonar sus ojos formando pequeñas cascadas por su mejillas blancas como la nieve, mientras su pequeño cuerpo temblaba por la angustia que sentía su corazón.. .
-Que patética te ves tirada allí. Quién diría que la diosa más grande todos sus tiempos, caería derrotada contra unas cuantas plantitas. – Hades se materializo frente a Rukia, aunque ella no lo pudiera ver sabía que estaba con su porte a rogante y lleno de dicha a verla acabada y dependiendo de alguien más porque no podía valérsela por si misma a merced de aquellas plantas letales.
-¡Cállate tu no comprendes mi dolor!. – no pudo contener aquel grito, aunque sabía que eso divertiría mas al dios, no le importo, ella solo quería dejar fluir un poco de todo aquello que tenia apresado en su corazón dolido.
-Ja. Dolor, ¿que mierda dices?. Hubo una vez una diosa que con solo mencionar su nombre todos se echaban a temblar como cobardes. – Hades miro a Rukia con desprecio. -Hubo una vez una diosa tan poderosa y perfecta que haza el infierno se congelo con su presencia. – se agacho para quedar a su altura. -Hubo una vez una diosa que camino por todos templos de los dioses sin que los muros de estos se abalanzarán sobre ella. –incluso su propio templo lo había traicionado a recibirla. - Hubo una vez una diosa de tal belleza que era envidiada hasta por el mismo afrodita. – aparto un mechón de cabello del rostro de Rukia para ambirarla, aunque a pesar de que ella estuviera en aquel cuerpo que se acercaba mas hacer una humana aun podía conservar su belleza.
-Una diosa que nunca lloro, que nunca amo. Que nunca nadie venció. – continuo. –Una diosa en todo el sentido la palabra, ningún enemigo pudo con ella.
Una diosa que cubre la luz de sol a su antojo.
Una diosa fría como el mismo hielo.
¿Dónde está esa diosa que me encerró en un libro?.
Donde está la diosa custodiadora de dioses. Has desonrrado a tu linaje. Mírate das pena y pensar que dependo de ti para obtener mi liberta. Así que hagámonos un favor y no te mueras sí. – se levanto solerme y se sentó en una banca, mirando como aquella niebla trataba de llegar hasta la diosa, la cual era repelida por la energía de esta.
-Cállate y ayuda a que lleguen a mí. – ordeno Rukia recuperando un poco su compostura porque a pesar de todos hades tenía razón, ¿en donde había quedado su espíritu y su orgullo? ¡Dios! ella había sido la más temida durante tantos milenios. ¿Qué diría su madre si la viera derrotada y temblando como una cobarde?.
-Como si fuera fácil alguien ha creado una dimensión alrededor, controlando el espacio y tiempo. – dijo hades pensativo mientras miraba como aquel lugar se había transformado en un laberinto sin pies ni cabeza.
-Entonces ayuda bloqueando ese poder. –la voz de Rukia comenzaba a tomar aquella autoridad digna de alguien con de su linaje.
-Ja como si fuera fácil, recuerda que te estoy mantenido cociente. La mitad de mi poder está concentrado en ti. Y el otro es que me permite mantener mi forma en este lugar, que por suerte se ha convertido en parte de mi territorio. – aclaro los punto en contra que tenían, con burla en su rostro.
-Eres más débil de lo que pensé. – fue lo único que dijo Rukia mientras ponía su cerebro a trabajar.
-Mira quien lo dice, la diosa que no puede levantarse por sí sola por estar en cuerpo semi humano. Patético. – se burlo.
Rukia solo se mantuvo callada, porque a pesar de todo aquel dios cruel y despiadado como alguna vez había sido ella misma tenía razón. Aun así no se arrepentía de ver sido aquella desarmada, porque aquellos actos la llevaron hasta donde estaba ahora y sin lugar a duda había sido feliz, por cortos periodos pero feliz. Una felicidad que muchos dioses no habían sentido ni llegarían a sentir, porque ellos se negaban a amar a alguien quien no fuera ellos mismos. Como perfectos egoístas que eran.
Esa era la cruda realidad.
Aunque ella estuviera sufriera los mas que sufrían eran aquellos dioses, porque a pesar de vivir milenios y milenios nunca sus almas y corazones llegarían sentir algo tan mágico como aquel sentimiento que llenaba su corazón de felicidad y jubilo. Y sobre todo nunca tendrían una familia que se amara y protegiera entre sí, porque lo que respectaba a aquellos dioses el único amor que sentir era por el poder y sobresalir. Ella en unos misma había sido igual, pero al conocer a Artemis, y sacrificar todo por estar con él, descubrió la verdadera felicidad, la calidez de aquel hombre no tenía nada que ver con su poder, su fuerza… si no con su corazón, un corazón puro y bondadoso que la adoraba con devoción y la amaba con el corazón y por ese amor el izo lo imaginable, algo que ningún dios había hecho nunca, eclipso a la luna cuando estaba brillaba en los cielos, y nunca más se vio aquel acto porque nunca ha existido un dios que amara con la misma fuerza que él la amaba a ella. Artemis y sus hijos era todo lo que necesitaba para ser feliz, pero el destino desde un principio luchaba contra ellos y en ocasiones como la que estaba viviendo en ese momento trataba de ganarle la partida, pero ella confiaba en sus hijos y sabia que no la dejarían padecer en aquel lugar marchito y maldito.
Ichigo…
No lograba comprender aquellas emociones que la invadían cada vez que el joven estaba cerca, aquella dicha de poder oír su voz calidad, armoniosa que la idolatraban que la asían sentirse amada adorada, la cercanía de su piel, su cuerpo tocando el de ella y sus manos desliándose por su rostro y manos, la llenaban de tantas sensaciones.
Ichigo y Artemis ellos dos ocasionaban las mismas sensaciones en su cuerpo, las mimas descargas eléctricas, que hacían estremecer su cuerpo, el misma calidez y sobreprotección y la misma fuerza y voluntad. El mismo carácter explosivo y amor que fluía a través de ellos era el mismo. Pero a la vez eran diferente, Ichigo le faltaba madurar y conocer más al mundo y todas las criaturas que caminaban sobre y más que todo aquellas que poseían magia y aquellas mitológicas que se creían extintas por el hombre, aunque otra casa que asía Artemis y a Ichigo igual era aquel rencor que no los hacía perdonar todos aquellos que habían traicionado su confianza. Y eso lo había comprobado ese mismo día cuando grabo el nombre de aquel desdichado bajo la estatua de aquellos grandes dioses.
Rukia cerró sus ojos tratando concentrándose, quería saber si alguien había ido por ella.
….
El pequeño laberinto de rosas se transformo en un inmenso y escalofriante lugar en donde las callejones no tenían salida, y cuando se creía ver una esta se serraba dejando atrapados a las sombreas que batallaban contra las ilusiones que le ocasionaba aquella niebla morada que flotaba en el aire. Solo había pasado diez minutos y parecía que había pasado un mes buscando aquel lugar en donde se encontraba su madre manteniendo con las pocas fuerzas que le quedaban aquel campo de energía que mantenía el humo encerrado entre sus barreras las cuales se debilitaban con cada segundo.
Pero ellos no se rendirían, pasara lo que pasaran ellos la sacarían de aquel lugar.
Ichigo corría y corría sudando y jadiando con su Zampakutou en la mana cortando cada rama de aquella maleza que se alzaba en su contra, su piernas temblaba no tenia noción del tiempo, podía ver como todo se distorsionaba ante sus ojos, y como aquella niebla recorría sus fosas nasales alterando sus nervios y sus sentidos, ahora casi nulos, estaba cayendo bajo aquel envenenamiento que le estaba nublando la mente.
Pero su cerebro solo producía una imagen una y otra vez, y era el rostro de Rukia,
Callo sin ni siquiera darse cuenta y las ramas que parecían lianas se sujetaron a su cuerpo envolviéndolo en la oscuridad… oscuridad que duro unos escasos segundos fue remplazado por una fuerte luz que comenzaba a hacerse cada vez más brillante y visible.
Mientras tanto afuera de aquel lugar.
Ya los portadores de las reliquias habían tomado sus posiciones formando una nueva barrera mientras que la ya formada por Rukia comenzaba agrietarse dejando salir un poco de aquella niebla morada que fue contenida por la nueva barrera.
Rukia cerró sus ojos por fin la oscuridad la había alcanzado.
Su vida había comenzado su cuenta regresiva.
Mientras de cielo tres rayos cayeron dentro de aquel lugar.
Yamamoto no pudo evitar abrir sus ojos al igual que Unahana.
-Los primeros hijos han venido. – fue el susurro del viejo Yamamoto.
Continuaraaaaaaaa…..
Holaaaaaaaaaaa….
Si ya se me quieren matar.
Pero es que no fue mi culpa,.
He estado tan ocupada con mis estudios que casi no me queda tiempo para respirar.
Bueno en fin aquí estoy de nuevo y espero que haigan disfrutado de este cap. Quiero agradecerles a todos por seguir leyendo este fic.
En especiar a:
Jessy moon 15
Ghost iv
Inupis
Lonely athena
Sakura-Jeka
Mei Fanel
Shizu-chan
SakuraxJenyxRukia
Sayurisan23
Gracias a todos por su apoyo y disculpen por hacerlo esperar tanto.
