Just Feel Better
Advertencias: Twincest hecho de una forma muy extraña. Me disculpo de antemano por todo el contenido "inapropiado" que puedan encontrar en este fanfic.
Disclaimer: ¡Vocaloid no me pertenece! Hecho sin fines de lucro.
Segunda Parte, Capítulo #1: Señales de Vida
Aunque no encuentres tu camino, aunque caigas y apenas te levantes alguien te vuelve a empujar… ¿Pasó por una razón, verdad?
Y la verdad es que no te queda realmente una alternativa a intentar sentirte mejor.
Escena I, Cuando Duele el Alma
-… hubo complicaciones -.
A partir del momento en el que su cerebro procesó dicha información, sus oídos parecían ya no querer funcionar. La voz preocupada de las personas a su alrededor, sus chillidos y alaridos, se encontraban ya muy lejos de su mente en esos momentos.
Le temblaban las piernas como sólo le había pasado una vez en su vida. Se sentó con cuidado, sabiendo que caería si intentaba permanecer durante más tiempo de pie.
Una mano sujetó la suya con fuerza, quizá le estaba queriendo decir que se encontraba allí, a su lado. Miró con detenimiento la mano, y pero se sentía incapaz de mirar a su dueña en esos momentos.
No podía llorar. Ese nudo en su estómago era tan grande, que ni siquiera le permitía emitir sonido alguno.
Poco a poco, las histéricas personas a su alrededor parecían calmarse, y así se unieron a la primera mano de Luka.
…Le dije que no se operara.
Escena II, Segundo Round
Casi daba saltitos mientras caminaba. A esa alegría suya tan peculiar, o extravagante si se prefiere, se le sumaba la emoción del momento. Cuando no estaba en la oficina, podía mostrar su sonrisa traviesa tal cual era, sin agregarle una maldad innecesaria. Estaba en su país, donde el aire lleno de humo de autos y tabaco le inundaba los pulmones, los altos decibeles de la ciudad le rompían los oídos, y los carteles de neón lo encandilaban incesantemente.
Era bueno estar en casa.
Entró al hospital y subió las escaleras con energía, mientras miraba el papel arrugado en sus manos. Buscó con la vista el cuarto, pero sus ojos se quedaron estáticos cuando observó la sala de espera.
Dudaba si debería ir o no con ellos, sin embargo sus pies decidieron por él. La primera en verlo fue Luka, quien los miraba alternativamente a él y al pelimorado.
Le hizo señas, invitando al peliverde a que se vaya por donde vino, pero este le desobedeció.
Ella sabía que si ese joven se presentaba frente a su amado así, en ese instante, la impresión iba a terminar matándolo.
Sin que se dé cuenta el hombre, Rin tomó el lugar de Luka, cubriendo el campo de vista del señor Gackupo mientras pensaba qué demonios hacía ese tipo ahí.
Luka avanzó hacia él, fulminándolo con la mirada mientras éste se aguantaba una risita.
- ¿Qué haces aquí? – Le preguntó secamente, tratando de cubrirlo del campo de vista del pelimorado, mientras el joven Mikuo la observaba como si estuviera bailando o algo.
- ¿Qué? ¿Ahora no puedo venir a visitar a mi hermanita?
- No eres bienvenido, y lo sabes bien. Por favor, vete.
La pelirrosa se había plantado firmemente frente a él, pero en un giro que pareció sacado de algún paso de vals, invirtió lugares y antes de que la joven pudiera reaccionar, Mikuo ya se encontraba estableciendo una conversación con los doctores.
Ese tipo era un maldito.
Escena III, ¡Despierta!
- Miku…
Esperaba con una sonrisa a que ella abra los ojos de manera majestuosa, como en las películas.
- Miku, Miku…
Bien, esta era una princesa algo dormilona… Si no se despertaba tendría que tomar cartas en el asunto.
- ¡DESPIERTA!
Ella se sobresaltó en la cama de hospital abriendo los ojos a todo lo que daban, y encontrándose a su hermano mayor en un primer plano, demasiado cerca de su rostro. Él sonreía de manera arrogante como lo había hecho durante toda su vida… Ella al reconocerlo, lo primero que hizo fue fruncir el ceño de mal humor, pero cuando la comprensión y los recuerdos llegaron a su mente, se frotó los ojos y lo miró bien.
- ¿Mikuo?
¿Qué demonios hacía ese tipo ahí?
Una joven demasiado inoportuna la sacó de sus pensamientos, irrumpiendo sin tocar como era su costumbre.
- Así que ya te has despertado… - Concluyó ella mirándola de hito en hito, con el galán tan cerca de ella.
- Qué observadora – Ironizó el de verde, alejándose un poco de su hermana - ¿Qué ha dicho Gackupo? – Preguntó él con poco interés.
- Se asustó un poco, pero Luka y Kaito lo están entreteniendo… La forma en la que el doctor nos dio la noticia casi nos da un ataque a todos.
- Pero si no ha sido nada – se excusó la enferma, encogiéndose de hombros de una manera que la hacía parecer bastante débil, o al menos más de lo que de por sí ya parecía al estar postrada en esa cama.
- Sí claro, Miku – El verde y la rubia nunca se habían visto antes, pero cada uno sabía a la perfección la vida del otro, era como si ya se conocieran. Lo único que los unía, su lazo en común era la preocupación por Miku… Después de todo es extraño que Mikuo Hatsune y Rin Kagamine se transmitan un pensamiento y hablen a coro.
Escena IV, ¿Rescatarla? El rescatado debería ser él.
Ingresar, burlar y engañar a sistema operativo de la computadora madre había sido pan comido, demasiado fácil diría él, considerando que no era ningún experto en informática. La contraseña era su propio apellido, su padre encabezaba la lista y utilizar su mismo apellido engañó a la operadora y pudo registrarse sin inconvenientes.
Una vez inscripto en aquél programa clandestino, un correo anónimo con la dirección y contraseña para filtrarse en la organización apareció en su bandeja de entrada. También le notificaba que un maestro se le sería asignado, alguien capacitado para explicarle en detalle el funcionamiento de su negocio.
Sin perder tiempo, a los pocos minutos ya se encontró a sí mismo, Hiyama Kiyoteru, hablando con la secretaria. Su maestro lo estaba esperando en el subsuelo 18.
Tendría que aprenderse algunos trucos, ganarse su confianza y luego conseguir el acceso a la base de datos con la ubicación del… producto.
Tal vez todo era tan sencillo por alguna razón… Tal vez lo estén haciendo a propósito…
Pero Kiyoteru estaba tan emocionado que apenas le cabía espacio en la mente para preocuparse por eso.
Escena V, El rostro de un viejo amigo
Todo estaba exactamente igual que la última vez que estuvo allí. La oficina estaba intacta, los lápices y lapiceras con la punta bien afilada y esperando escribir, sin ser conscientes que eran pura decoración. Las macetas con arbolitos bonsái también estaban allí, tan pequeñitos como lo dice su nombre…
Esa silla era la única diferencia. En esta ocasión estaba vacía, no como la última vez que tenía sobrepeso, con una lujuriosa secretaria bailoteando encima.
Se distraía a sí misma con esos poco agradables recuerdos cuando la sacaron de sus pensamientos de forma abrupta.
- Tiempo del que no te veíamos por aquí – Le comentó desde la puerta aquella cabellera color carmesí – ¿No es así, Meiko?
- ¿Dónde está mi esposo, Akaito? – Le preguntó ella haciendo caso omiso a su comentario.
- Yo sólo sé que no está aquí, Sakine-san – Respondió en tono neutral – Al parecer se fue de viaje y no me ha dicho la razón.
- Hum – fue lo único que se escuchó mientras observaba con detenimiento las diminutas ramas del árbol enano.
- Pero no he venido a saludarte ni mucho menos a hacer de memo portátil – le advirtió seguro – antes de irse, tu marido te ha dejado un trabajo pendiente.
- ¿Ah, sí? ¿Y se puede saber cuál es?
- Claro. Te ha encargado ser maestra de un novato.
- ¡¿QUÉ?
Escena VI, No por respuesta
- No puedo creer que tu pobre hermana aún no sepa que entre tú y yo no queda nada – Le criticó con su peligroso dedo índice en lo alto, estaba algo molesta – Ella ha de pensar que te engaño con Gackupo o algo… ¡¿No te da pena, acaso?
- Es que tú no me entiendes – Se defendió mientras caminaban – Aún no he encontrado el momento adecuado.
- ¿Adecuado, dices? ¿Y cuándo será eso? ¿En el 2012?
- No inventes… Es que como peleamos mucho no me deja tiempo o ganas de abrirme a ella y contarle lo que ha estado sucediendo.
- No es excusa suficiente, Len. Por culpa de esa mentira tuya con Rin, Miku también ha de creer que engaño a su padre y puede terminar afectándome a mí.
- ¿Tú solo piensas en ti, verdad?
- Es que tenemos eso en común…
- Vale, está bien. Se lo diré cuando Miku salga del hospital, ¿contenta?
- Hmm… Bastante. Pero he olvidado mi bolso en el cuarto de Miku, y a estas alturas ella ha de estar despierta. ¿Podrías ir a buscarlo por mí?
Chicas como Luka nunca aceptan un no por respuesta.
Escena VII, Descubrimientos
- Mira nada más, Miku – Le habló su amiga cuando ya se encontraban solas en la habitación – Megurine se ha olvidado su cartera, qué inteligente – Comentó sarcásticamente mientras la tomaba y se disponía a inspeccionarla.
- No creo que debas hurgar, Rin – Le advirtió desde su cama.
- ¿Por?
- …Porque tal vez encuentres algo que no te agrade.
- No seas aguafiestas – Le pidió mientras se disponía a hacer lo contrario a lo que sugirió Miku - ¿Qué podría haber aquí que no me agrade? Maquillaje… Dinero… Píldoras anticonceptivas… ¡Oh, mira! ¡Ropa interior!...
- Rin… basta… - Casi suplicó desde su lugar.
- ¿Qué demonios es…? ¿Esto?... ¿Un test de embarazo? – Rin se quedó paralizada con la pequeña prueba entre sus manos. Ella aún no se había hecho aquél estudio que tenía como un pendiente más en su lista de cosas por hacer, pero aquél objeto llamó especialmente a la seriedad y a sus recuerdos oprimidos.
- … ¿Qué haces con el bolso de Luka?
Rápidamente se llevó el objeto al bolsillo, y de un giro se encontró con su hermano observándola con curiosidad desde la puerta.
- … Te dije que no miraras.
Escena VIII, Presentaciones
Había llegado al piso acordado sin mayores complicaciones. Un hombre de cabellera roja parecía haber estado esperándolo por mucho tiempo, y sonrió apenas lo divisó acercarse.
- Ya veo por qué es que ingresaste tan rápido – Le confesó mientras observaba su rostro sin cohibirse ni sentirse avergonzado.
- Ehh – Kiyoteru no entendió lo que quiso decir el extraño con ese comentario por lo que decidió ignorarlo - ¿Tú serás mi maestro?
- Oh, por favor… Claro que no – Se excusó riendo para sí mismo – Tu maestro es… ella.
A espaldas de Hiyama se encontraba una mujer de apariencia fuerte y segura, quien estaba cruzada de brazos de manera rebelde, pero apenas reconoció el rostro del profesor, ahora alumno, casi se le desprendió la mandíbula de la boca por sorpresa.
- ¿… Maestro Kiyoteru? ¿Qué hace aquí?
- Podría hacerle la misma pregunta a usted, señorita Sakine… Digo, Maestra Sakine.
Ella lo observaba a él y a su colega alternativamente, mientras su cerebro buscaba incesantemente una explicación lógica para la bizarra situación que se encontraba viviendo.
- Mi padre trabaja aquí… - Le comentó el castaño, sin tomar conciencia de que otra información de esa iba a detener el corazón de la castaña.
- ¿Trabaja aquí? – Le preguntó aún sin terminar de entenderlo todo.
- El señor Hiyama es la autoridad máxima de nuestra institución por si lo has olvidado, Meiko – Le recordó Akaito con una sonrisa burlona desde su puesto.
- Por supuesto que no he olvidado quién manda aquí, idiota – Le cortó fulminándolo con la mirada – Bueno maestro… digo, a-alumno, ¿qué quieres aprender hoy?
- Quiero que me enseñe sobre el tráfico de niños, maestra – Informó sin dudar.
La cabeza de Meiko se estaba calentando en busca de una razón para que el profesor se encuentre aquí, y por fin la había encontrado.
…Yuki.
Pero la castaña ni siquiera podía soñar con delatarlo.
El imbécil de su esposo iba a pagar caro… Claro que sí.
Escena IX, Backstage –Detrás de Escena-, Comentarios.
Después de quién sabe cuánto tiempo sin escribir vengo de vuelta con la segunda parte de esta… historia, con un nuevo título que oculta mucho de lo que pasará en estos capítulos. Les pido paciencia y comprensión pues en verdad me ha costado redactar el resumen de esta parte y he perdido algo de práctica. Por diferentes razones ya no sé si seré capaz de actualizar más seguido que una vez semanalmente, pero a partir del siguiente capítulo éstos serán más largos.
Aclaraciones:
Aún no es momento de que Akaito se muestre como en verdad es en esta historia. Esperen al siguiente capítulo y sabrán a lo que me refiero.
El marido de Meiko es uno de mis personajes favoritos en esta historia. Debo admitir que es el cerebro detrás de todo esto.
Esta vez no responderé comentarios porque quería actualizar lo más pronto posible, pero volveré a hacerlo a partir de ahora.
Gracias por los +100 reviews! Los adoro mucho!*-*
Verán más de Kaito, Gackupo y Mikuo en el siguiente capítulo.
Dell, Haku, Gumi y Sonika aparecerán dos o tres capítulos más adelante.
El siguiente cap será más largo y detallado.
¡NO ME ODIEN POR HABER TARDADO TANTO! ¡FUE COMPLICADO!
Les espera una GRAN sorpresa en el siguiente capítulo. Ustedes mismos lo dijeron una vez… En mi fic, nadie se salva.
Ni siquiera ustedes.
Pero igual los quiero,
Moon
