Disclaimer: Meyer bla bla bla bla bla.


Skins

Summary: AH/TH; La vida de un grupo de amigos de dieciséis/dieciocho años de Forks, centrada en sus problemas personales. Bella/Edward, Jacob/Nessie Seth/Claire, Emmett/Rosalie, Jasper/Alice, Alec/Jane. Lemon y lenguaje fuerte.


Capítulo 7: Emmett.

"Ayudame a entender"


Emmett POV

—¡Cubre ese lado! —le grité a Tony, mientras corría hasta el otro perímetro del campo de juego.

Tony corría todo lo que podía, pero no era suficiente. Llevaba el balón atrapado entre sus brazos, corriendo hacia el final del perímetro y pasándosela a Matty, quien me la pasó a mi por error. Puse lo ojos en blanco y en 4 segundos hice todo el puto trabajo que ellos intentaban lograr hace una hora: anotar un puto gol.

Todos se rieron cuando yo lo hice, gritando que era el mejor capitán que podían tener.

—Y ustedes son los peores jugadores que un capitán puede tener —protesté dejando de correr y uniéndome hacia ellos—, si no hacen bien lo que les digo, ¡perderemos el partido más importante de la temporada! Los Yankees no estarán contentos si se enteran de eso.

Tony se carcajeó.

—Como si los benditos Yankees supieran de nuestra existencia, Ems.

Resoplé y me encogí de hombros.

—Sabrán de ella cuando nos convirtamos en el equipo más genial de todos los Estados Unidos —tomé el balón y señalé a Tony—. Pero para eso, debemos practicar más, sobre todo tu, Tons. Anda, empieza de nuevo —le di el balón y palmeé su espalda cariñosamente, mientras todos volvíamos a nuestros puestos.


Rosalie POV

Mis zapatos de tacón archi-mega-altos sonaban acorde a mis pisadas en los pasillos de la escuela. Mi cabello color oro, aun más largo que el de Rapuncel, caía en cascada por mi espalda, agitándose con los pasos que daba. Mi bolso color rosa chicle iba fuertemente aferrado a mi hombro, mi Iphone en mi mano derecha que llevaba un barniz rosa también, y mi pequeño vestido azul que llevaba un cinturón grueso color oro en la cintura. Me había costado un poco colocármelo, y era más que obvia la razón: estaba más gorda que una jodida vaca.

Pero eso no impedía que todos a mi alrededor me miraran con envidia. Y amaba eso. Adoraba que todos quisieran ser yo, que mis amigas (esas que no eran Bella, Claire, Alice, Jane y Nessie) cepillaran mi cabello con el deseo de arrancarlo y colocárselo ellas mismas. Que envidiaran mi ropa, mi Mercedes, el novio que tenía, mis cosas, mi actitud... todo.

Había terminado mi clase de matemáticas (por suerte me había sentado con Edward, quien me dijo que luego podría copiarme de su hoja, ya que no había entendido una mierda de lo que la profesora había explicado) y ahora mismo me dirigía a las prácticas de porristas (obviamente, yo era la capitana). Seguramente Emmett ahora estaba con el equipo preparando las nuevas tácticas del partido de la semana entrante: Los Leopardos contra Los Búfalos, todo un acontecimiento.

Llegué al campo de juego donde, como ya había predicho, se encontraba Ems con el equipo. El campo de juego era grande, a la izquierda se encontraban los vestidores de los chicos, y la mitad del campo, hacia la derecha, el de las porristas.

Caminé dirigiéndome a los vestidores de las chicas a paso lento, mientras observaba a los chicos entrenar. Instintivamente dirigí mi vista hacia una esquina del campo y vi a un par de tontas sonreír bobamente a Emmett y a Tony, uno de los chicos del equipo. Las miré de mala manera, marcando territorio como la Oveja Reina que era.

Emmett se percató de mi presencia y me sonrió, tarándome un beso con la mano. Sonreí feliz y alargue mi mano para tomar el beso en el aire y colocarlo en mi mejilla. Los chicos del equipo también se percataron de que estaba ahí, y comenzaron a lanzarme algunos cumplidos.

Sonreí y seguí caminando hacia los vestidores. Entré en la pequeña (gran) habitación y fui hacia mi casillero. Al parecer ninguna de las chicas había llegado aun porque los vestidores y las duchas estaban vacías. Estúpidas, siempre llegaban tarde.

Me cambié, colocándome mi falda blanca y roja al igual que la blusa que llevaba el uniforme de porrista, até mi cabello en una coleta con algunos mechones cayendo por mi rostro, para que no quedara demasiado nerd, y me puse mis zapatillas deportivas.

Salí de los vestuarios para encontrarme con las chicas ya vestidas en un rincón hablando. Me sorprendió que no se hallan vestido en los vestidores, por lo que caminé a ellas mirándolas un poco de mala manera mientras acomodaba mi coleta.

—Llegan tarde —les reproché.

Ellas me miraron sin emoción alguna y Heidi se puso en frente de ellas.

—Deja de hacerte la Reina del Mundo, Rosalie. No puedes darnos órdenes de esa forma.

Solté una carcajada y me crucé de brazos, mirándola con una fingida sorpresa.

—¿Ah, no? Bueno, por si no lo sabías, soy la capitana y ustedes, por ley, deben obedecer a una capitana.

Ella sonrió.

—No por mucho tiempo, bonita. No se si lo sabías, pero una capitana puede dejar de ser capitana cuando todas las integrantes del grupo de porristas se ponen de acuerdo en echarla. Y nosotras ya lo hicimos.

Me quedé callada un momento, procesando la información con cuidado, respirando hondo y controlando mis impulsos de querer tomarla de sus cabellos y arrancárselos. Sonreí un poco y me encogí de hombros.

—¿Y porqué querrían que yo no sea más su capitana? Soy la mejor que han tenido.

Heidi negó con la cabeza.

—Nosotras no queremos a una capitana gorda como una morsa. ¿Y si te levantamos en el aire, y accidentalmente nos rompemos los brazos? No quiero ir a la enfermería, cariño.

Un silencio sepulcral inundó el ambiente. La miré taladrándola con la mirada y sintiéndome asquerosa. Jodidamente asquerosa. Gorda, una vaca, un asco.

—Vete a la mierda —le susurré y me fui a los vestidores para quitarme el uniforme. Mis ojos estaban aguados pero no iba a llorar.

Yo era fuerte y no era débil. Solo la gente débil llora, y yo no era débil. Eso era lo que Edward siempre me había dicho, «llorar es de débiles» y él tenía razón. Yo tenía que ser fuerte y no alterarme más de la cuenta, todo problema tenía solución. Todo.

Sentí unos pasos detrás de mi, y me volteé para ver a Lauren, con sus manos detrás de su espalda.

—Oye Rosalie, mira... —suspiró— ... se que no hemos empezado con buen pie, pero... quería decirte que no le hagas caso a Heidi —sonrió y se acercó a mi en un tono confidencial—, que esos kilitos de más te sientan fenomenal.

Me guiñó un ojo, se dió la vuelta y se marchó.


Emmett POV

—¿Pueden apoyar a Rosalie? —escupí de mala gana sentado en la mesa del almuerzo.

Edward y Bella ni siquiera hicieron caso omiso a mi reproche, simplemente siguieron besándose como si no hubiera mañana. Puse los ojos en blanco y Rose suspiró irritada y molesta.

—¡Me han echado de las porristas! ¿No escucharon? —exclamó.

Jasper sonrió, Alice suspiró, Claire jugaba con un lápiz, Seth se sacaba los mocos, Jane mandaba mensajes con su Blackberry y Alec comía como si fuera el último plato de comida en la tierra.

Bella se separó de Edward algo irritada, suspiró y la miró.

—Rose, no es el fin del mundo. Además no pueden echarte porque 'ellas lo decidieron'. Si te molesta tanto toma tu jodido plato de espaguetis y tíraselo en la cabeza, o agárrala de los pelos y golpea su cabeza contra la pared, de modo que le salga un gran tumor en el cerebro y muera desbordando pus por sus orificios nasales y sangre por los oídos, y vomite mientras tiene convulsiones.

Alec se atragantó y casi escupió la comida.

—¡Que asco! ¡Estoy comiendo! —exclamó señalando su plato.

Bella puso los ojos en blanco y Edward se rió.

—Mira, Isabella —le desafió mi rubia—, si no vas a ayudarme...

Bella le sonrió.

—¿Que se supone que tengo que hacer? Tu debes arreglar el inconveniente. Habla con el director y dile que te han echado, además, es obvio que inventaron esa regla, pues no está en el reglamento de las porristas.

Rose suspiró y apoyó su cabeza en mi hombro. Rodeé mi brazo alrededor de su hombros y le di un beso en la cabeza.

—Ya lo arreglaremos, rubia. Ya verás.

Claire sonrió.

—Hay algo que les puede agradar —propuso. Todos la miramos—. ¿Han visto el cartel que está colgado en los pasillos del segundo piso?

Edward negó con la cabeza.

—No he ido al segundo piso hoy, ¿que hay?

Ella sonrió aun más.

—Oh wow, bueno, hay una fiesta de disfraces mañana en la noche en la escuela, todos estamos invitados. Es para celebrar por adelantado el partido de Los Leopardos contra Los Búfalos ya que la semana entrante, luego del partido, comienzan los exámenes de mitad de año y no podrán hacer la fiesta.

Todos abrimos los ojos sorprendidos, mientras sonreímos.

—¡Eso es genial! —exclamó Rose, separándose de mi mucho más animada que antes—. ¡Nunca he ido a una fiesta de disfraces!

Alice sonrió.

—Conozco un lugar increíble para comprar lo trajes en Ports Angles, es enorme y tiene por categorías: terror, personajes de películas, y mucho más.

Bella se encogió de hombros.

—Será divertido.

En ese instante, unos pasos sonaron detrás de nosotros. Giramos la cabeza para encontrarnos con Nessie quien estaba cruzada de brazos junto a nuestra mesa. Todo nos tensamos, no era que no nos juntáramos con ella, de hecho, lo hacíamos, pero no nos gustaba cuando se acercaba estando Bella o Edward, por le hecho de que no teníamos demasiadas ganas de escucharlos discutir.

—Necesito hablar con Seth —pidió, con voz fuerte y decidida.

Edward encaró una ceja.

—Está ocupado —dijo Bella, con el mismo tono de voz que había usado Nessie anteriormente. Ésta se rió.

—¿Enserio? —miró a Seth, quien evitaba todo contacto visual con ella y jugaba con su tenedor nervioso—. No lo parece. Mira, Bella, esto no es contigo, ¿vale? Así que no te metas.

Edward sonrió y Bella igual.

—Todo lo que implice a Seth es mi problema también.

Nessie sonrió, y negó con la cabeza.

—No, no lo es —miró a Seth y su rostro se suavizó—, Seth, ¿podemos hablar? Por favor.

Edward le lanzó una mirada a Seth de puro mandato, algo así como "no lo harás", pero éste suspiró y se levantó de la mesa, dispuesto a irse con Nessie.

—Solo será un momento —nos murmuró, algo avergonzado.

Nessie comenzó a caminar hacia los patios, y Seth la siguió.

En el momento en el que Nessie se acercó, y luego se fue con Seth, pude notar que Claire no les quitó la mirada ni un segundo.


Nessie POV

Caminé hacia una de las bancas y me senté. Seth me seguía a paso perezoso. Se sentó a mi lado cuando yo lo hice, y me miró algo distante, pero no estaba enfadado. Conocí a Seth como a la palma de mi propia mano y podía distinguir perfectamente que tipo de sensaciones experimentaba en ciertos momentos.

—Bueno... —habló, encogiéndose de hombros— ... ¿que sucede?

Suspiré.

—Son muchas cosas, Seth —me callé un momento, buscando las palabras correctas para no ofenderlo o hacer que se enojara—. Mira, Seth, yo... soy una tarada, ¿vale? Soy una estúpida que... no mide las cosas que hace o dice, pero tu sabes que yo nunca quise hacerte daño.

Él no contestó, simplemente miraba el suelo, mientras jugaba con sus manos.

—Yo te quiero, Seth —hablé—, pero no puedo quererte como algo más —dije con dulzura—, por más que quiera hacerlo, no me sale de adentro. ¿O a caso tu podrías... forzarte a ti mismo a sentir algo por Bella que no sea una simple amistad?

Seth no contestó. Supuse que lo estaba considerando.

—Te tomé muchísimo cariño desde el momento en que te conocí, y ahora no podrías entender cuanto te quiero.

Él bufó.

—Y tu no podrás entender cuanto te quiero yo —dijo amargado.

Sentí un dolor en el pecho, y negué con la cabeza, encogiéndome de hombros.

—No, no puedo —admití—. Yo creo que tu... debes... buscarte una chica que te quiera, Seth. Alguien que se interese por ti de la misma forma en la que tu estás interesado por mi. Se que es difícil entenderlo ahora, pero lo podrás superar.

—¿Y que hay de Jacob? —me dijo duramente, mirándome con recelo—, ¿me dices todo esto para no sentir culpa cuando te lo folles?

Jacob.

Suspiré.

—No quiero estar con nadie ahora, Seth. No quiero estar con él, no puedo estar contigo. ¿A caso crees que yo estaría con Jake de la mano caminando por la escuela sabiendo que tu nos ves y te sientes como una mierda? No soy tan mala persona, creí que lo sabías.

Seth bufó.

—Pues te lo follaste hace como medio mes, no se si lo sabías.

Cerré los ojos.

—Como te dije, Seth, soy una idiota. En ese momento no... no pensé bien las cosas, no tomé tan enserio tus sentimientos hacia mi, porque simplemente creí que eran un tonto capricho. Pero ahora me doy cuenta que no es así, y no quiero lastimarte. Pero tu me lastimas a mi con tu alejamiento —suspiré frustrada—, joder, ¿porqué te dejas manejar tanto por Edward?

Él me fulminó con la mirada.

—Yo no me dejo manejar, no digas tonterías —contraatacó.

Puse los ojos en blanco.

—Seth, haces todo lo que él te dice, lo sigues como si fueras un perro y para colmo te dejas influenciar por él.

Seth no contestó.

—Eso me ha dolido de ti, ¿sabes? De Bella lo esperaba porque... en el fondo puedo comprenderla, está enamorada y hay ciertas cosas que no puede ver. ¿Pero de ti? Joder, si vas a salir del closet hazlo ahora.

Él se rió un poco ante mi comentario.

—Me han hablado mal de ti muchas veces, Seth —él me miró—, pero yo nunca me alejé de ti por eso. Y si tu quieres ser amigo de Edward pues, hazlo. No soy como Bella, yo jamás te diré "Si te juntas con esa persona, olvídate que existo". Puedes juntarte con quien sea, mientras no te dejes influenciar. Tienes una gran personalidad como para dejar que un idiota como él la manipule. Debes tomar tus propias decisiones a veces, Seth. Nahuel... —me callé por un momento— ... Nahuel me manipulaba muchísimo, y me costó aceptarlo. Pero lo hice, y no quiero que nadie vuelva a manipularme otra vez. Y no quiero que Edward haga eso contigo y con Bella. Pero se que ella se dará cuenta pronto porque yo lo hice, y se que ella también lo hará. Pero tu... tu debes... —suspiré.

Nos mantuvimos en silencio un rato, mirando el suelo, la gente pasar, los árboles y esas mierdas. Hasta que él rompió el silencio.

—Aprecio... que vengas a decirme esto. A mi tampoco me gusta mirarte con mala cara —me miró y se encogió de hombros tristemente—, al fin y al cabo, nunca podré hacerlo.

No contesté.

—Yo... —empezó, se calló, y luego siguió— ... tal vez tengas razón y deba... interesarme en otras chicas. Pero si quieres que realmente lo haga, debo pedirte que no hablemos por un tiempo. Se que si nos vemos y hablamos como antes será mas difícil para mi poder fijarme en otra persona.

Asentí, completamente de acuerdo con él.

—Vale —murmuré—. Pero si necesitas algo... no lo sé, cualquier mierda que necesites, no dudes en contar conmigo.

Él asintió, se paró y se colgó la mochila al hombro. Se quedó parado frente a mi unos segundos, como vacilando. Luego, sonrió un poco sin mostrar los dientes y alargó su puño cerca de mi. Sonreí y hice un puño mi mano también, para chocar con la suya.

—Nos vemos, Sethney.

Él sonrió y se alejó para irse.

—Nos vemos, Ness.

Suspiré con los ojos abiertos, algo sorprendida. No creí que saldría todo tan... perfecto. Sentía que un gran peso se me quitaba de encima, uno de mis mejores amigos me había perdonado. Me levanté, colgué mi bolso hippie en mi brazo y comencé a caminar para irme a Inglés, pero en mi camino, se me cruzó Jacob.

Oh, joder, mierda, putísima y jodidísima...

—¡Já! A ti te estaba buscando —me dijo algo enfadado, caminando hacia mi.

Suspiré teatralmente.

—Joder, termino de hablar con uno y ahora debo hablar con el otro —protesté.

Él no hizo caso omiso a mi comentario que, supuse, no había comprendido. Pero al parecer no le importaba eso. Yo lo esquivé y comencé a caminar por el patio para dirigirme dentro del colegio, pero él evito que me fuera. ¿Porqué era tan... insistente?

—¿No crees que debemos hablar? —dijo él.

Llevé uno de mis dedos a mi mentón, ladeé la cabeza, fruncí el seño y observé a todos lados.

—Mmmh, déjame pensar —sonreí y lo miré—, no.

Acto seguido volví a esquivarlo para largarme de ahí, pero él me tomó del brazo y de nuevo impidió que me marchara.

—Nessie... actúa de forma madura por una vez, ¿quieres?

Me solté de su brazo y me apoyé contra la pared que tenía a unos pasos, me crucé de brazos y me encogí de hombros.

—¿Quieres que actúe de forma madura? Vale. No-quiero-salir-contigo, ¿comprendes? No quiero que seamos nada más de lo que fuimos antes, ni siquiera se si quiero seguir siendo tu amiga, joder. No quiero nada contigo, ¿no puedes entenderlo?

Jake se rió.

—¡Me besaste ayer, en el lago!

Entrecerré los ojos.

—No te besé. Te devolví el beso, que es muy distinto.

Jacob se carcajeó, levantando los hombros.

—¡Pero me besaste! Y luego te veo que te has follado a Nahuel —suspiró—. ¿Qué mierda es lo que buscas, Ness? No lo entiendo. ¿Ahora has vuelto con él, te gusta Nahuel?

Fruncí el ceño, enfadada.

—¡Por supuesto que no, joder! Solo fue un revolcón, para pasar el rato porque necesitaba una follada para no volverme una amargada que no tiene vida sexual activa. ¿O a caso tu nunca te has follado a niñas de cuarto con Edward? —espeté.

Jacob resopló y comenzó a negar con la cabeza de pura incredulidad, sonriendo un poco y con las manos guardadas en los bolsillos de sus jeans.

—¿Porqué constantemente me comparas con él? Edward y yo somos las personas más distintas del mundo. Yo no soy como él, Ness. Deberías haberte dado cuenta de eso hace años. Yo no manipulo a la gente ni juego con ella. Ni tampoco soy Seth, no me dejo influenciar.

Bufé.

—Pues hace tres días en el bar de Keith te sentaste con él y te llenó la cabeza de mierdas. Yo lo vi.

Jake sonrió.

—Tu no quieres nada conmigo porque crees que me dejaré influenciar por él y seré un capullo, ¿verdad?

No contesté inmediatamente, él sonrió aun más y cuando quiso hablar yo hablé primero, interrumpiéndolo.

—No quiero nada contigo por muchas razones. ¿Quieres que las cuente? 1. No me gustas. 2. No me gustas. 3. No quiero lastimar a Seth. 4. No me gustas. Y la quinta, pero menos importante, NO-ME-GUSTAS. Ya deja de insistir, chico, comienzas a irritarme.

Comencé a caminar y lo empujé un poco cuando me marché. De lo lejos lo escuché reír y gritar "Algún día, Ness. Algún día"

En tus sueños, pensé.

(Y en los míos).


(Para esta escena, escuchen la canción: Posion Dart ft. Warrior Queen – Bug, búsquenla en youtube).

Bella POV

Todo estaba oscuro. Era de noche, pero las luces estaban apagadas y la casa estaba completamente desordenada. Edward coloco la botella en la mesada de la cocina, la cual contenía hierva dentro y un papel aluminio en le pico, con algunos agujeros. Edward sacó su encendedor y prendió la hierva que se encontraba dentro de la botella, y ésta comenzó a llenarse de humo. Edward se acercó al pico y succionó el humo, exhalándolo y luego expulsándolo. Acto seguido, fue mi turno de acercarme a la boquilla, Edward tomó mi cabello y lo sostuvo para que no me molestara. Aspire el humo y luego lo solté con delicadeza, hasta que nos terminamos de fumar toda la botella, era un modo casero de fumar porros fuertes.

Solté una risa tarada, estaba muy, muy drogada, no sabía que hora era y tal vez ni siquiera me acordaba del día. Lo único que sabía era que había tenido la casa para mi sola por 4 días, que Charlie se había ido con Sue y Tanya a no se donde mierda y, como no quise ir, me quedé. Encendí un porro y Edward aspiró algo de cocaína, para luego prender también un porro. Edward agarró una bolsa que estaba apoyada contra la mesa y salimos a la calle. Era tan tarde que todo estaba vacío. Y fue cuando Edward me lanzó un globo de agua, el cual estalló en mi espalda.

Él se carcajeó y yo grité de sorpresa, ya que el agua estaba muy fría. Nos reímos un rato mientras corríamos por toda la calle tirándonos globos de agua, los cuales dolían cuando estallaban contra nuestra piel, a causa de la fuerza que usábamos.

Estaba toda mojada y mi maquillaje (siempre usaba los ojos muy pintados de negro) estaba todo corrido, parecía como si estuviera sucia. Nos metimos de nuevo a la casa, riendo. Abrí una botella de Vodka y tomamos un poco. Me sentía mareada pero la sensación me gustaba, era como si todo fuera divertido y le encontrara lo gracioso a las cosas.

Edd me tomó por sorpresa y me besó. Suspiré con una sonrisa, sintiéndome más mareada que nunca y luego me reí, y él también rió, sin entender demasiado porqué lo hacíamos. Jadeé y sus manos intentaron quitar mi sudadera, mientras que yo quitaba su camiseta toda mojada. Sus besos tenía sabor a tabaco y a Vodka, era como si al besarlo estuviera drogándome. Despeiné su cabello y mordí su labio inferior, y fue cuado las cosas comenzaron a subir de tono. Comenzó a caminar hacia adelante, llevándome hacia atrás. Chocamos con algunas cosas al principio y nos reíamos. Sus besos bajaron por mi cuello y mi mandíbula, no podía pensar demasiado, estaba muy drogada, ni siquiera sabía como podía mantórneme en pie. Seguimos caminando a siegas (ya que todo estaba oscuro) cuando medio tropezamos sin caer contra los primeros escalones de las escaleras.

Me reí y él se sentó en ella, y yo en sus piernas. Quitó mi (su) camiseta y la tiró por ahí, besando mi hombro y mi clavícula. Sus manos estaban frías, así que mi piel se erizaba ante el frío contacto. Yo sudaba y no de calor, sinó de haber consumido demasiado, así que en cierto modo agradecía que sus manos estuvieran frías. Lo besé en los labios, metiéndole la lengua hasta por las tripas, mientras desabrochaba su jean.

Ni siquiera usamos protección cuando me la metió, y sabía que me arrepentiría mañana cuando despertara, pero ahora no podía pensar en otra cosa que no fuera sexo, y en que veía luces de colores y de que todo se movía.

Jadeos, gemidos, risas y suspiros. Pero no hablábamos, ni siquiera podíamos articular una palabra de lo drogados que estábamos.

—Te gusta, ¿eh? —me dijo al oído en un tono burlón. Su voz no tenía demasiado sentido, estaba drogado al igual que yo.

Me reí y lo besé, y seguimos besándonos por un largo tiempo, hasta que me corrí.

Joder, amaba el sexo.


A la mañana siguiente, Edward se fue temprano. Charlie volvería en un par de horas y la casa estaba hecha mierda. Me puse a limpiarla rapidísimo, limpiando los pisos con un aromatizante de ambiente para que quitara todo el aroma a porros y drogas que había en el aire. Ordené los cojines, tiré los envases de chocolates y helado que había por el suelo, y la casa quedó como nueva.

Como había predicho, una hora después llegó Charlie. Entrando con sus dos zorras a la casa, llevando su escopeta, su caña de pescar y una carpa. Ah, ahora recordé a donde habían ido, a acampar.

—Tanya, lleva esto al sótano, por favor —le dijo papá a la zorrita de tetas operadas, dándole la carpa y no se que más mierdas.

Sue fue a la cocina y comenzó a preparar el desayuno.

Yo estaba tirada en el sofá viendo Teen Mom, y se me cruzó por la mente el que ayer Edward y yo lo hicimos sin protección. Me puse blanca al instante, porque en el momento en el que estás drogado, no piensas bien las cosas. Pero cuando vuelves a la realidad...

—Bella.

Giré mi cabeza para observar a papá llamándome.

—¿Eh?

—El desayuno, ven.

—A-ah, sí —me paré del sofá y apagué la TV. Me dirigí a la mesa y me senté en una de las sillas, colocando mis pies en la punta del asiento, dejando mis rodillas a la altura de mis pechos. Llevaba un jean ajustado, mis converse y una sudadera negra de Edward. Hacía frío pues, estábamos a mitad de año y se acercaba Navidad.

Tanya llegó al instante y se sentó frente a mi, mientras que Sue y Charlie estaban en la cabecera de cada lado de la mesa.

Sue me sirvió huevos revueltos, algunas tostadas francesas, salchichas y café. En el centro había algunos Hotcakes y algo de miel. Tenía hambre, pero comí lento para que luego no me doliera el estómago (siempre me sucedía eso cada vez que comía muy rápido). Tomé mi Blackberry y comencé a leer algunas publicaciones en facebook, mensajes de texto y ver algunos tweets.

—Bella, ¿que dices de este fin de semana, ir conmigo a pescar? —inquirió papá.

Aparté la vista de mi Blackberry y lo miré, divertida.

—¿Estás drogado o algo?

Él puso los ojos en blanco.

—Hablo enserio.

Me encogí de hombros y volví la vista a la pantalla del móvil.

—Yo también hablo enserio. Y no, Charlie, no iré contigo a pescar, me aburriría demasiado y tal vez moriría en el intento.

Papá suspiró.

—¿Porqué siempre me llamas 'Charlie'? Soy tu padre, Bella.

Puse los ojos en blanco.

—Y quita el móvil de la mesa, estamos desayunando —me ordenó.

Resoplé y guardé el móvil en el bolsillo de la sudadera.

—Joder, que aburrido eres —acto seguido, comencé a comer algo más rápido.

El desayuno fue largo, dado que Sue había preparado bastante y todos teníamos hambre. Charlie y Sue hablaban sobre Tanya a más no poder, que Tanya esto, que Tanya aquello. Bla bla ba bla bla.

—Por cierto, Bells —dijo papá, y lo miré aburrida—. Sue y yo hemos decidido que sería conveniente darte la habitación en la que guardamos las cajas y mis armas. Sue ha limpiado el sótano y ha hecho espacio suficiente para poder colocar las cosas.

Levanté las cejas, sorprendida. La habitación de la que Charlie me hablaba era hermosa, pero la usaban para guardar cosas que en la casa y en el sótano no entraban. ¡Joder, al fin dejaría de compartir mi cuarto con Tanya!

—Vaya —dije sorprendida—. Al fin haces algo por tu querida hija.

Charlie encaró una ceja y abrió la boca para hablar, pero yo lo lo interrumpí.

—Pero gracias —dije asintiendo, feliz pero sin sonreír—. Ya no tendré que compartir la habitación con la zor...

—Bella —me adivirtió Charlie, severamente.

Tanya me sacó la lengua y Sue suspiró, frustrada.

Me reí y me encogí de hombros, volviendo a mi comida.

—Bueno y... —mordí un trozo de tostada— ... ¿cuando me mudo?

Charlie se encogió de hombros.

—Cuando tu quieras. Creo que esta noche sería mejor para...

Negué con la cabeza, interrumpiéndolo.

—Nope, esta noche no. Hay una fiesta de disfraces en la escuela y volveré tarde, por lo que no quiero tener que dormir con Tanya, así que la mudanza la haremos luego del desayuno —practicamente se lo ordené, pero con una sonrisa.

Charlie bufó.

—Como tu digas, "princesa" —dijo sarcástico.

Sonreí y me levanté de la mesa para irme a la habitación, sin antes darle una palmada en el hombro.

—Claro que sí, "papi".


Edward POV

—¡Edward, el desayuno está servido!

El grito de mamá se escuchó desde mi habitación. Puse los ojos en blanco y guardé la partida del Resident Evil 5 (excelente juego, por cierto) en mi Playstation 3. Me levanté de la cama perezosamente y me miré al espejo antes de salir. Me despeiné un poco más el cabello y me guiñé un ojo a mi mismo. Llevaba mis geniales jeans y una increíble camiseta negra de los benditos Rolling Stones.

Abrí la puerta y salí de la habitación para bajar las escaleras e ir a la cocina. Mamá estaba sirviendo todo y Rosalie miraba la comida casi con odio. Solté una risita porque me daba risa, ¿que odiaba de la comida? Era deliciosa.

Tomé un plato que ya estaba lleno y hice ademán de subir a mi habitación y los cubiertos sin el café. Pero mamá me detuvo.

—¿A donde vas?

La miré y me encogí de hombros.

—Eh, ¿a mi habitación, tal vez? —dije irónicamente.

Mamá negó con la cabeza.

—Desayunarás aquí, con nosotros.

Papá me sonrió y me guiñó un ojo, en forma de aliento. Puse los ojos en blanco y de mala gana llevé el plato a la mesada de la cocina y me senté sobre ella. Tomé el plato y comencé a comer. No tenía ganas de sentarme en la mesa.

Jasper bajó las escaleras al instante y se sentó junto a Rose, Izzy frente a ellos mientras mamá y papá en la cabecera, por supuesto.

—¿Como te fue en el examen de matemáticas, Edward? —preguntó mamá.

Casi me atraganté con la comida y me eché a reír.

—Pellízcame. ¿Me estás preguntando por un examen? Guau.

Mamá me miró incrédula, algo divertida.

—No empieces, Edd. Por supuesto que te pregunto por tu examen —se levantó de la mesa y llevó su plato a la mesada, al pasar por mi lado me revoloteó el cabello y se puso a preparar más huevos.

Me quedé helado. De verdad, de verdad era un día extraño.

—Oye, Ma, no es por ser grosero, tu sabes que te respeto aun más que a Dios y Aslan juntos —comenté, con la boca llena—. Pero, ¿te sientes bien? ¿estas drogada, o algo?

Papá y Jazz se rieron, Mamá solo sonrió.

—Que te pregunte por tu examen y te acaricie el cabello no significa que estoy drogada, Edward. Soy tu madre, y te quiero.

G-u-a-u.

—Vaya —me encogí de hombros—. Eso no es lo que parecía el día en que me gritaste que soy "una decepción para la familia" —solté una risita—, de hecho —dije apuntándola con el tenedor—, ¿recuerdas aquella vez que me echaste de casa por una semana?

Mamá suspiró.

—Edward, vendiste mi anillo de matrimonio para comprar drogas. ¿Que se supone que tenía que haber hecho?

Touché.

—Ah, joder. Tu ganas.


Bella POV

—Yo quiero vestirme de policía —dijo Rose.

Me reí y seguimos caminando por el aparcamiento de la escuela.

—Yo no se aun, quiero algo llamativo, ¿sabes? —comenté.

Las chicas íbamos adelante, mientras que los chicos atrás, hablando de cosas que no nos interesaban.

Alice, a mi lado, sonrió.

—No hay problema con eso, cuando vayamos por los disfraces verás que hay muchísimos para elegir.

—Lo se, lo que sucede es que...

Iba tan, tan distraída que alguien chocó conmigo virtiendo en mi pecho, sobre mi hermosa y nueva blusa negra, malteada de chocolate con crema.

Pegué un grito ya que estaba helada y hacía un frio de los mil demonios, y cuando vi quien era... oh, joder.

Era Melissa. Una pelirroja nerd mojigata estúpida cuatro ojos con ropa horrible y siempre llevaba un libro en la mano. Se sonrojaba por todo y era tan virginal que daba asco. Quiero decir, Alice también es virginal, pero es una virginal con estilo. Melissa era una... pendeja, y encima miraba demasiado a Edward, y eso me sacaba de quicio. Y por sobre todo, se juntaba con Lauren y sus amigas, por lo que no esperaba que dentro de poco apareciera con un vestido ultra corto, botas y ligas en las piernas.

—¡Estúpida! ¡Mira por donde vas! —le grité, haciendo que todos a mi alrededor en el aparcamiento se voltearan a verme.

Rosalie sonrió; ella también odiaba a esa perra. Mientras que los demás me miraban con desaprobación, excepto Claire quien no estaba mirándonos, y Edward.

—Y-o... lo s-iento, no quise...

¿Ven? Siempre tartamudeaba.

—¿A caso tus horribes lentes no te permiten ver por donde vas? Deberías ir por unos nuevos y de paso conseguir otro diseño, son tan horrendos como tu cara.

La pobre desgraciada se sonrojó y Rose se carcajeó. Lauren, desde lejos, vino furiosa junto con Heidi y Jessica. Lauren rodeó a Melissa con un brazo y me taladró.

—No le grites así —me desafió.

Encaré una ceja.

—¿Y tu desde cuando vienes a darme órdenes a mi? Vete a chupar pollas, Lauren, no me jodas —suspiré frustrada, me saqué la chaqueta y, acto seguido, mi camiseta. Quedándome solo con mi brasier negro.

—Eh, Bella... —tartamudeó Seth.

Le entregué la camiseta a Melissa en un gesto algo maleducado.

—Ten, no saldrá con nada. Puedes quedártela —acto seguido, la empujé para pasar cuando vi a Mike a lo lejos. Tomé mi chaqueta y se la entregué a Seth.

Sonreí feliz y caminé hacia él, ganándome silbidos y piropos de todos los chicos. Lo se, estaba buenísima. Cuando Mike me vió se quedo con la boca abierta, mientras que Laurent, a su lado, no apartaba los ojos de mis tetas, prácticamente las violaba con la mirada. Laurent nunca me calló muy bien que digamos. Había algo en el que no me gustaba, era muy... sádico, y esas cosas.

—Hola Mike —le dije con voz dulce, mientras enroscaba un mechón de mi cabello incontables veces entre mis dedos

El pobre no podía ni hablar.

—Eh.. yo...

—¿Me darías tu camiseta? —fruncí el labio—. Se ha manchado la mía y tengo frío, y todos son muy malos para prestarme la suya. Pero yo se que tu eres bueno —sonreí y le apreté la mejilla.

Mike se quitó la camiseta en menos de un segundo, entregándomela con un gesto algo exagerado, algo nervioso. La tomé y sonreí, me acerqué a él y le di un besito en la mejilla.

—Gracias Miky, nos vemos —le guiñé un ojo y me fuí, mientras me colocaba su camiseta en el camino.


La fiesta estaba a-som-bro-sa. Había luces por todas partes, arañas de goma colgadas del techo, cosa que a Seth no le agradó demasiado: él era fóbico a ellas, por lo que intentaba no mirar hacia el techo. Había grandes mesas con mucha comida, unas pequeñas mesas redondas con sillas, y la pista de baile era asombrosa. Estaba claro que esta era una fiesta "sana" por así decirlo. No había alcohol, solo ponche. Las fiestas a las que yo solía ir eran... bueno, un caos. Esta era algo tranquila, en el sentido de que no había bebidas fuertes ni pastillas que te hicieran volar.

Yo estaba vestida de diabla, putamente sexy, si me dejan opinar.

Rosalie llevaba su traje de policía, era hermosa.

Jane tenía uno de vaquera.

Alice estaba vestida de ángel.

Mientras que Claire era una linda gitana vidente.

Los chicos estaban geniales, también. Edward estaba vestido de vampiro, y tenía puesto unos colmillos de porcelana (ultramente caros), los cuales no se salían ni aunque comieras. Emmett estaba vestido de militar, Alec llevaba un traje de jugador de casino, Jasper estaba vestido de príncipe, y Seth... bueno, él era todo un dilema; estaba vestido de monje diabólico, parecía un exorcista, me daba miedo. Pero también era gracioso.

Mientras que Lauren, já, la puta estaba vestida de "caza vampiros", algo que me molestó un poco (bastante), por el hecho de que por momentos, a mis espaldas, la escuché susurrarle a Edward "¿quieres que te de cazería?", pero intenté ignorarla. Hoy nada ni nadie iba a arruinar mi noche.

—¡Bella, mira, hay muffins de chocolate! —exclamó Claire, quien hace unos días había vuelto a comer mucho más de lo que acostumbraba.

Le pregunté a Seth si él tenía algo que ver en ese cambio, él dijo que había hablado con ella hace unos días, por lo que le agradecí sinceramente. Me preocupaba que Claire no comiera demasiado, pero ahora parecía ser tan hambrienta como yo.

Sonreí feliz.

—Vamos —ella tomó mi mano y fuimos dando pequeños trotes hacia la mesa de comidas y comenzamos a devorarnos casi todos los que habían en el estante.

Mi cuerpo era... bah, era fenomenal. Había nacido con un metabolismo delgado, como el de las modelos, por lo que era increíblemente delgada, algunos me preguntaban si tenía anorexia. Pero tenía buenas tetas y un gran culo, lo que era evidencia de que no era una desnutrida. Lo mejor de todo era que podía comer y comer sin engordar ni un gramo, era genial.

—Claire —dije luego de tragar el quinto muffin—, léeme las manos.

—Oh, wow. ¡Vale! —se limpió la boca con un pañuelo y se puso frente a mi, sacó sus cartas de su bolsillo y las puso en la mesa, luego, tomó mi mano y comenzó a examinarla como si fuera una experta.

Solté una risita.

—Mmmh... —frunció el ceño— ... veo turbulencias en tu vida. Subes y bajas, como una montaña rusa. Días oscuros te esperan, y tal vez te regalen un pony.

Nos miramos y estallamos a carcajadas luego de lo que ella dijo, sonaba ridículo pero gracioso. Jane llegó en ese momento con una gran sonrisa.

—¿Que hacen?

Claire rió.

—Leo manos, ¡al parecer soy buena!

Jane sonrió y tocó los cuernos que decoraban mi cabeza.

—Woah, eres toda una diabla.

Puse los ojos en blanco.

—No necesito cuernos para demostrarlo.


Rosalie POV

Fui corriendo al baño sin que nadie me siguiera o viera que había desaparecido. Me miré al espejo cuando llegué, suspirando. Me di la vuelta y comencé a abrir todas las puertas de los cubículos para verificar que estaba sola.

Entré en uno, me agaché y metí mis dedos en mi boca, sintiendo esa horrible (pero necesaria) sensación en mi estómago, y fue cuando comencé a vomitar. Era una especie de... mal necesario.

—¿Rose? ¿Estás aquí?

La voz de Emmett me paralizó en medio del vómito, haciendo que me ahogara con él y vomitará a un más. Maldije internamente cuando terminé. Ya podía sentir como los ojos comenzaban a arderme, me limpié la boca y fue cuando la puerta se abrió, y lo vi a él.

Al principio no pareció entender, hasta que vió el retrete lleno de vómitos. Me miró serio, y muy, muy enfadado. Pero sobre todo muy dolido. Se preguntarán como fue que un chico entró al baño de las chicas, pero ya era algo... normal. Todos se la habían ingeniado en hacerlo sin que ellos se dieran cuenta, pero casi siempre una chica se quedaba en la puerta para vigilar que ninguno entrara hasta que saliera su amiga de allí adentro.

—No puedo creer que lo hicieras —me susurró.

Una lágrima se me escapó y me paré como pude, con mis largas botas negras de cuero era algo difícil hacerlo sin resbalarse.

—Ems yo... —no sabía que decir. ¿Lo siento? Eso ya estaba pasado de moda.

—Jódete, Rosalie —me dijo furioso.

Sabía que cuando él pronunciaba todo mi nombre entero era porque estaba enojadísimo. Se dió la vuelta e hizo ademán de irse, pero yo lo tomé por el brazo.

—No, Ems, espera. Yo... —dije ya con los ojos empapados de lágrimas y las manos temblando.

—Déjame —quitó bruscamente mi mano de su brazo y se marchó.

Me quedé sola en el baño llorando. Lloré por casi media hora, sentada en uno de los retretes. Lloré, y lloré, y lloré. Lloré porque me sentía asquerosa, horrible, fea, gorda, y lloré porque Emmett se había enfadado conmigo. Lloré porque esto era lo único que me quedaba.

Me levanté de allí y me fuí a la enfermería. Estaba vacía, era obvio. Pero necesitaba estar sola. En cuanto vi una de las camas, lo primero que hice fue meterme debajo de ella, con mi mejilla apoyada en el frío marmol, boca abajo. Siempre solía hacerlo cuando me sentía triste, o cuando tenía miedo. Era como si allí abajo nadie pudiera verme, como si me sintiera protegida.

Pero ahora no me sentía así.


Edward POV

—Entonces... ¿cuánto le das? —inquirió Félix a mi lado, sentado en una de las sillas de las pequeñas mesas que estaban en la fiesta.

Sonreí y fruncí el labio, observando a Bella a lo lejos. Ella estaba sobre una de las pequeñas pistas de baile individuales. Pasaban una canción lenta nada romántica para ser honestos, era algo parecido a reggie, ni idea. La cosa era que Bella bailaba lento y despacio, simplemente movía sus caderas, las manos, con los ojos cerrados y como si estuviese teniendo un orgasmo o algo.

El punto era que todos, absolutamente todos la miraban. Las chicas con envidia, los chicos... con ganas de follársela, por supuesto. No me molestaba demasiado, de hecho me gustaba tener algo que nadie más podía tener. Y Bella estaba buenísima en todos los putos sentidos de la jodida palabra.

—Un 10, por supuesto. Si quieres agregarle algunos ceros más, mucho mejor —dije sonriente, y le di un sorbo a mi botella de ponche, la cual era un asco. Pero necesitaba tomar algo.

—Aún comparándola con Heidi, Bella gana por millones —dijo Demetri a mi otro costado.

Félix sonrió.

—Iría con ella al infierno y volvería. Pero parece que me tengo que colar en la fila, ¿no?

Lo fulminé con la mirada.

—No te pases, ella es mía. Nadie me la puede quitar.

Demetri se rió.

—¿Estás seguro de eso?

Lo miré confundido y algo enfadado.

—¿Porqué no debería de estarlo?

Félix me palmeó el hombro y se acercó un poco más a mi, para susurrarme bajo:

—Porque Mike ya te la ha quitado.

Instintivamente mi rostro se posó en ella, y pude observar a Mike uniéndole en su baile. Ella se reía pero lo ignoraba. Le silvé al imbécil de mierda y le hice unas señas de que se alejara de ella. Él simplemente me guiñó el ojo, y yo suspiré, poniendo los ojos en blanco.

—Bah, que baile con Mike si quiere; se lo debo.


Bella POV

Bajé de la pequeña pista dejando a Mike bailando solo. No me importaba demasiado, él no era guapo. Caminé hacia la mesa en el cual Edward, Félix y Demetri se encontraban, para ir por un cigarro y fumarlo afuera. La nitocina dentro de mi pedía a gritos fumar uno.

—Hey —los salude, sonriendo—. ¿Qué hacían?

Edward me sonrió y me estiró su mano, tomé la suya y me acercó para que me sentara en sus piernas. Alargé la mano y tomé algo de ponche.

Félix se carcajeó.

—Vaya, has estado bastante desconectada del mundo mientras bailabas en la pista, ¿cierto?

Félix me caía... ni bien ni mal. Había momentos en los que era grandioso, y en otros momentos era un puto, sobre todo porque alentaba a Edward a jugar con otras chicas, y eso de verdad me enfermaba.

Me encogí de hombros.

Demetri también rió.

—Oye, BellyBells, ¿me darías una mamada si te pagara 200$ dolares? —bromeó.

Edward le encaró una ceja. Y yo simplemente me carcajeé. Por lo imbécil que era. Le sonreí un poquito.

—Uno: por una mamada a tu polla, pediría mucho más. Segundo: ¡oh! Pero que digo, tu no tienes una, o al menos es casi microscópica porque, por alguna extraña razón, Heidi no acepta que se la metas. Triste, ¿a que no?

Félix y Edward se carcajearon y Demetri puso los ojos en blanco.

—Buena esa, Bells —dijo Félix.

Suspiré dedicándoles una sonrisa total y completamente irónica.

—Oye, ¿trajiste cigarros? —le pregunté a Edward, con mi brazo alrededor de su cuello.

Él asintió y sacó de su bolsillo dos cigarros, me lo pasó disimuladamente junto con un encendedor y yo los guardé sin que nadie lo hubiese notado.

—Iré a fumar afuera, vuelvo en un segundo —le di un beso en la mejilla y les hice un gesto grosero a los otro dos con mi mano, luego, me levanté de su regazo y fui hacia la puerta de salida. El teatro tenía una puerta de emergencias la cual daba hacia un patio trasero que contenía juegos como hamacas, toboganes, y esas mierdas.

Tomé un cigarro y lo puse en mis labios. Cogí el encendedor y lo prendí, tapando con mi mano un poco el fuego para que éste no se apagara. Cuando encendió, inhale y expulse el humo, sintiendo como cada parte de mi cuerpo se relajaba y hasta me mareaba un poco. Comencé a caminar en silencio hasta llegar a uno de esos juegos que eran una plataforma redonda que giraba, y encima de ella habían manubrios de los cuales agarrarse. Hacía un frío de los mil demonios.

Suspiré. Realmente estaba algo harta de toda esta mierda, de tantas fiestas, drogas, alcohol. Estaba claro que siempre llevaba una botella de vodka en mi mano pero, era lo obvio si estaba con Edward todo el día. Él vivía entre alcohol y drogas. Pero si tenía que ser sincera, él jamás me había ofrecido drogas. Jamás. Siempre era yo quién le pedía que me de algunas y él accedía, porque decía que yo podía tomar mis propias decisiones. Pero él jamás me había ofrecido nada.

Eso era algo bueno, ¿verdad?

Miré hacia el cielo y observé un poco la luna, era hermosa; nunca la había visto de esa forma. Era como si alguien la hubiese agrandado y estuviera a pocos kilómetros de donde yo estaba.

Sentí unos pasos detrás de mi. Giré mi rostro levemente para saber quien era, pensando que era Edward.

Pero no era él.

Era Laurent.

Se acercó un poco a mi, para sentarse a mi lado, mientras observaba lo mismo que yo: la luna.

—Cuando la luna llena se eleva —se sentó junto a mi, y me miró pícaro—, dioses y monstruos —hizo un gesto terrorífico con las manos—, salen a jugar.

Él se rió, y yo me reí falsamente durante un segundo, haciéndole creer que lo que él había recitado me había causado risa, para luego ponerme seria al instante y mirarlo con cara de 'lo que dices no tiene sentido'. Y él lo notó, ya que me miró de mala gana y bufó.

Aparté la mirada e inhalé el humo de mi cigarro, para luego expulsarlo con delicadeza.

—Entonces, ¿cómo se siente? ¿eh? —me sonrió sombríamente—, tener a todos queriéndote.

No contesté, simplemente seguí mirando a la luna reflejada en el lago.

—Mike y James están desesperados por meterse debajo de tus bragas —comentó con risa, como si hablara del clima.

Lo miré con cara de pocos amigos, pero él se acercó un poco más a mi y me susurro:

—¿Vas a dejarlos?

Lo seguí mirando, intentando descifrar que mierda quería decirme. Cuando noté que él había puesto su mano en mi muslo. Lo miré de nuevo.

—¿Y que hay de mi, bonita? ¿Vas a dejarme entrar en tus bragas? —me susurró con voz de niño excitado.

No me molesté en contestarle, simplemente lo miré, esperando a que apartara su mano.

Y así lo hizo.

—Sep —soltó—, demasiado linda para tu propio bien —se quejó—. Es por eso que destruyes todo lo que tocas.

Aparté la mirada y la clavé de nuevo en la luna, soltando un bufido ante su comentario.

—Mira quien habla.

Laurent se rió.

—Yo soy un Guns N' Roses, amor. Yo tengo apetito por destrucción.

Suspiré y él volvió a colocar su mano en mi muslo.

Lo miré de nuevo, con cara de pocos amigos, sin perder la calma.

—No deberías hacer eso si realmente te aprecias a ti mismo.

Laurent encaró una ceja, sonriente.

—¿Y porqué no, preciosura?

Me encogí de hombros y solté una risita.

—Porque puedo decirle a Edward y probablemente él te deje internado de tantos golpes que seguramente recibirías.

Él se encogió de hombros, aún con su mano en mi muslo.

—No soy Mike. No le tengo miedo a tu noviecito.

Bufé.

—Pues yo tampoco te tengo miedo a ti.

—Ya lo tendrás —susurró, quitando su mano de mi muslo.

Me reí y lo miré, divertida.

—¿Ah, si? ¿Qué vas a hacerme? —le desafié, sin sonar grosera.

Él me sonrió un poco.

—¿Enserio quieres saberlo?

Negué con la cabeza.

—No, espera, déjame adivinar —sonreí e hice que pensaba—. Seguramente me violarás, y me matarás. O tal vez me secuestres y me violes, o simplemente me violes sin matarme. Algo relacionado con sexo, estoy segura.

Laurent rió y se levantó.

—Eres divertida, cariño —me guiñó un ojo—. Por cierto, bonito disfraz.

Acto seguido, se marchó. Y yo me reí porque Laurent era un pendejo y amenazaba pésimamente.

Escuché otros pasos detrás de mi, me volteé para, tal vez, volver a ver a Laurent de nuevo, pero no. Era James. Me sentí algo aliviada, él me caía bien.

Me sonrió amistoso, nada comparado a Laurent, quien me sonreía malicioso.

—¿Que hace una chica tan linda como tu aquí, con este frío, y para colmo sola? —sonrió y se sentó a mi lado.

Le sonreí y prendí el segundo cigarro.

—Tu quieres algo conmigo, ¿verdad? —pregunté, expulsando el humo y sonriendo.

James rió.

—¿Algo como qué, exactamente?

Me encogí de hombros.

—Ya sabes; follar y esas cosas.

James se carcajeó y negó con la cabeza, se quitó la chaqueta y la puso en mis hombros. Oh, joder, él era tan dulce.

—No exactamente...

— … pero tienes otro modo de intentar conseguirlo —seguí, refiriéndome a la chaqueta—. Uno más... gentil. No como Mike y Laurent, se nota en sus rostros que quieren follar conmigo. A más no poder.

James volvió a carcajearse y negó con la cabeza, de incredulidad. Sacó una botella de agua y me la ofreció.

—¿Quieres?

Encaré una ceja.

—¿Agua? ¿Es una broma?

James miró la botella y luego a mi.

—¿Enserio crees que es agua?

Sonreí de oreja a oreja.

—¿Vodka?

James asintió con algo de arrogancia, y me la entregó. Sonreí feliz porque al fin podría tomar algo de buena calidad en esta fiesta, y tomé la botella. Abrí la tapa y le di un gran, gran sorbo. Luego se la di a él, quién también bebió un sorbo.

—He oído que estás algo cansada de las cosas tóxicas, ¿cierto?

¿De donde mierda había escuchado eso? Joder, debía de dejar de contarle cosas a Claire, siempre solía escapársele todo.

Asentí, suspirando.

—Sí, algo —me quedé callada un momento y luego hablé. Joder, necesitaba descargarme—. A veces siento que estoy perdiendo el control de mi vida, ¿sabes? Demasiadas drogas, demasiado alcohol, demasiado... todo. Se que Edward tiene algo de culpa por eso, tu sabes, "dime con quien andas, y te diré quien eres", si mi padre viera realmente quien es Edward, simplemente me prohibiría salir con el. Pero Edward sabe poner cara de póker a todo —dije con algo de resentimiento—. Es un gran mentiroso. Vive mintiéndole a todo el mundo. Me miente a mi, y yo aun no se cuando miente de verdad o cuando no lo hace, y eso que lo conozco hace años.

James sonrió, mirando la luna.

—Deberías encontrar nuevas amistades, ¿sabes? No digo que yo sea el mejor ejemplo como un amigo. También consumo drogas, alcohol, y esas cosas. Pero tengo un control sobre ello.

Me reí.

—"Nuevas personas" es equivalente a "James Diggory", ¿verdad?

James se carcajeó.

—Sí, posiblemente.

Me reí también.

—Es lindo hablar con alguien. Edward y yo no hablamos mucho. Nunca sabes si lo que él dice lo dice de verdad, o en broma, o te está mintiendo.

James me sonrió.

—Por eso mismo; debes buscar nuevas fronteras.

Me carcajeé por su comentario, sonaba tan de película.

Estábamos cerca, bastante. Y, mierda, él era tan lindo. Su cabello era corto y despeinado, rubio, ojos grises, era todo un modelo. (N/A: Si pueden, imagínense AL BOMBON de Alex Pettyfer como James, busquen fotos de él en google, está que arde).

Le acaricié la mejilla.

—Eres un buen chico, James —le dije en un tono sincero—. Y mereces algo mejor que yo.

Él puso los ojos en blanco.

—No jodas, Bells, no me copies los comentarios de película.

Me reí y, sin culpa y lentamente, me acerqué a sus labios y lo besé. Él sonrió cuando lo hice, por supuesto. Colocó su brazo sobre los caños en los que mi espalda estaba apoyada, de modo que su brazo rodeaba mi nuca pero sin apoyar éste sobre ella. Su nariz estaba fría, pero sus labios no. Fue un beso tierno, mi mano en su mejilla y acariciando ésta con el pulgar. El beso no duró demasiado pero tampoco fue corto. Era una especie de... beso romántico. Me gustó mucho.

Me alejé lentamente de él y le sonreí, él estaba algo... en shock.

—Un beso de la suerte —le confesé.

Él se carcajeó.

—Guau. Gracias, entonces, al parecer me irá bien en la vida.

Asentí con una media sonrisa.

—Muy bien.


Edward POV

—No jodas, ¿tu dices? —le comenté a Felix, observando el culo de Heidi a unos metros—. No lo se, no me gusta eso de ella. Prefiero su cabello, es mejor.

Lauren, en ese instante, se acercó a mi con una sonrisa.

—Edward, ¿puedo hablar contigo?

Dimitri le lanzó un piropo que ella ignoro. Suspiré frustrado porque Lauren comenzaba a cansarme y me levanté para seguirla hasta un rincón de la fiesta, al lugar donde ella comenzó a guiarme.

—¿Qué pasa? —pregunté, recargándome contra la pared y las manos en mis bolsillos.

Ella adoptó la misma postura que la mía y sonrió.

—¿Sabes lo que está haciendo Bella ahora?

La miré, fijo, y me encogí de hombros. Restándole importancia.

—No me interesa lo que ella haga. Es su vida, puede hacer lo que quiera.

Lauren soltó una risita y puso los ojos en blanco.

—Sí, pero... esto es distinto. Está haciendo algo que infringe con... las leyes de una novia.

Me callé, esperando a que siguiera.

—La encontré besándose con James —me susurró en voz baja.

Suspiré y entrecerré los ojos, no contesté por unos 10 minutos. No era una persona que hiciera escándalos como ella los hacía "¡Porqué la besaste!" frente a todos, yo era... distinto. Actuaba en silencio. Prefería pegar un puñal en la espalda, que sabía que dolía aún más, a gritarlo en la cara con intención impulsiva.

—Como te dije anteriormente, puede hacer lo que se le pegue la gana —mentí y solté un bufido—. Ni que fuera demasiado importante.

Lauren encaró una ceja y sonrió aún más.

—Sí, pero eso no es todo —siguió—. Los escuché hablando de un polvo que se dieron hace como una semana, en la casa de James.

La miré sin gracia alguna y luché por no apretar los puños. Ella me guiñó un ojo y se marchó, la muy zorra. ¿Así que James se había cogido a Bella? Genial, simplemente genial. Me apoyé del todo en la pared y comencé a buscar a cierta persona entre la multitud. Sonreí cuando la encontré y caminé hacia ella, quien estaba en la mesa de las comidas, sirviéndose ponche.

—Hey Mel —la saludé en un tono seductor.

Ella me miró, detrás de sus grandes gafas y sonrió, completamente sonrojada.

—H-ola Edward.

Me reí.

—¿Qué hacías?

Ella sonrió aún más. Posiblemente emocionada de que yo, Edward Cullen, chico a quien solo le interesaban las chicas de buenas proporciones, le estuviera hablando a alguien como ella.

—Oh —soltó una risita tonta—. Eh, yo... me servía ponche. Me gusta el ponche, ¿a ti te gusta?

Reí encantadoramente.

—Claro, es delicioso. Oye, estoy algo... aburrido, y creo que contigo puedo pasarlo bien.

Ella me sonrió.

—¡Aw, sí! Se jugar al tweester, todos dicen que juego muy bien.

Volví a reírme.

—Sí, genial, pero... yo tengo otro juego, mucho más divertido. ¿Qué dices? ¿Vienes conmigo?

Ella sonrió y luego se mordió el labio, con algo de culpa.

—Pero... ¿y tu novia?

Sonreí a un más.

—No te preocupes por ella. Me lo debe.

Acto seguido, tomé su mano y nos fuimos de ese estúpido lugar.

Bella me las iba a pagar muy caro, nadie se metía con Edward Cullen.

Nadie.


(después de la fiesta, 3:20 AM). Recomendación musical: escuchen Use Somebody, de Laura Jansen, para esta escena. Búsquenla en Youtube.

Suspiré, semi-acostado en mi cama, fumando un cigarro en la oscuridad. Estaba solo, había vuelto de la fiesta hace media hora. Tenía ojeras y me dolía un poco la cabeza, pero no podía conciliar el puto sueño. Así que me dediqué a fumar cigarros tras cigarros sin parar, eso al parecer podía subirme algo el ánimo.

Escuché que alguien abría la puerta lentamente. Volteé mi rostro para observar quien era, y vi a Irina. Cerró la puerta tras ella, caminó hacia la cama y se metió en ella, tapándose con las frazadas y apoyando su espalda contra el marco de la cama.

Le sonreí.

—¿Tampoco puedes dormir?

Ella negó con la cabeza, sin contestar.

La llegada de Izzy me recordó a algo. Cuando ella tenía 4 años, y yo 8, siempre venía a mi habitación por las noches en los días de lluvia. Mi cama siempre fue lo suficientemente grande para caber los dos, por lo que se refugiaba a mi lado. Siempre le había tenido pánico a los relámpagos. Y, dada la casualidad, hoy estaba lloviendo... con relámpagos.

Antes de que pudiera decir algo, ella habló:

—No creas que vine aquí porque "le temo a los relámpagos" —comentó, seria—. Ya estoy grande. Vine porque no podía dormir.

Me reí porque sabía que era mentira, pero asentí sin chistar. Los dos suspiramos, y ella me miró por primera vez.

—¿Que tienes?

Bufé y la miré.

—¿Que tienes tu? Tienes cara de ano aplastado hoy. ¿Es por un chico?

Mi intento de cambiar de tema no resultó del todo bien.

Ella puso los ojos en blanco.

—No soy tan estúpida para llorar por algo así —me miró y esta vez fue enserio—. ¿Que tienes? —volvió a preguntar.

La miré y suspiré de nuevo. Solo ella sabía cuando algo me pasaba. Sabía mentir bien delante de todos, pero creo que aunque le mintiera a ella, Izzy sabía cuando decía la verdad. Tardé un momento en contestar, pero lo hice.

—Hice algo hoy —comenté.

Ella no habló ni me preguntó que era. Simplemente me miró, esperando con tranquilidad a que siguiera.

—Y me siento... raro. Creí que me gustaría hacerlo, pero no resultó del todo así —susurré.

—¿Tiene que ver con Bella? —murmuró.

Asentí, pero no dije nada luego, hasta que tuve que hacerlo. Odiaba el silencio.

—Y me siento extraño. No se porqué.

Irina suspiró.

—Se llama culpa, Edward —dijo como si fuera lo más obvio del mundo.

Fruncí el ceño y la miré.

—¿Culpa?

Ella se encogió de hombros, asintiendo.

—Te sientes culpable por algo que le hiciste a Bella.

Joder, ¿ahora era psicóloga o algo?

No contesté, nos quedamos callados un largo, largo rato. Sí, vale, lo había hecho. Lo había hecho con Melissa por pura cólera que tenía de que ella lo halla hecho con James. Ni que Melissa me gustara, simplemente... necesitaba descargarme. Y lo había logrado, pero aún me sentía raro. No era tristeza, de eso estaba completamente seguro. Y no podía ser culpa, pues no sería la primera vez.

¿Entonces porqué mierda me sentía así?

—Eres una buena persona, Edward —me susurró Irina, de repente. La miré, bajo la oscuridad—. Solo eres idiota. Pero no eres malo.

Si me lo hubiese dicho otra persona, el "eres idiota", la hubiese mandado a la mierda.

No contesté, y ella tampoco siguió hablando. Simplemente tomó mi mano y sonreí cuando lo hizo, porque fue justo unos momentos antes de que un relámpago sonara. Aunque su gesto de 'tomarme de la mano' no era de miedo, sinó de apoyo.

—Aun le temes a los truenos, ¿verdad? —pregunté burlón, dándole un apretón a su mano.

Ella sonrió un poquito, pero no contestó. Sabía que la respuesta era sí, pero no iba a admitirlo.

Luego de media hora, nos quedamos dormidos.


Emmett POV

Caminé por las calles aún vestido de militar. Me dirigía a la casa de Rose, era tarde, pero quería hablar con ella. Me había pasado un poco al hablarle de esa forma, pero es que simplemente me sentía decepcionado. ¡No iba a abrazarla y decirle que la apoyaba en algo como eso! Realmente estaba enamorado de ella y no quería que le sucediera nada malo. Odiaba tener que vigilar si comía, si iba al baño a vomitar; nunca había sido un novio controlador, y odiaba serlo en este momento, por esta razón.

Toqué el timbre, y vislumbré que alguien se acercaba.

—¿Rose?

Unos segundos después, una voz contestó:

—No voy a salir. He estado llorando; tengo la cara hinchada. —susurró ella en voz baja, rota, llorosa.

Suspiré, algo culpable, y me senté frente a la puerta, apoyando mi lado derecho en ella. Escuché que ella hacía lo mismo, y luego de unos segundos, su mano salió por ese cuadrado que las puertas contenían, una salida para gatos. Crack, algo se rompió de nuevo. Instintivamente estiré la mía y tomé la suya, dándole un cariñoso apretón.

—Lo siento —le susurré. Me encogí de hombros en el suelo—. Lo siento. Siento haberte gritado de esa forma.

Ella no contestó.

—Rose —le susurré, del otro lado de la puerta— ... ¿a que le tienes miedo? Yo estoy contigo, yo te voy a cuidar. Te lo he dicho siempre. No tienes que hacer todo esto.

Escuché un gran suspiro por su parte, algo que hacía siempre para evitar llorar.

—Tu no lo entiendes, Emmett —murmuró—. No lo entiendes.

Juro que quería llorar, pero no iba a hacerlo. Tenía que mantenerme sereno frente a ella, demostrarle que yo era fuerte y ella también debía de serlo.

—Ayudame a entender, entonces —le supliqué—. Dime que hago, porque no lo se.

Rosalie negó con la cabeza, lo vi por la sombra de la puerta. Podía solo ver su sombra, pero no su rostro. El vidrio era borroso.

—No hay nada que puedas hacer. Nadie puede. Es como una voz, dentro de mi cabeza. Como si fuera mi conciencia, ella me dice que no debo...

No contestó.

—¿Que no debes qué? —susurré, y luego agregué—: ¿comer? ¿que no debes comer?

Ella asintió, despacito.

Suspiré, frustrado y con ganas de golpear a alguien.

—Rose, debes comer. Si tienes miedo a "engordar" pues, come cosas que no engorden. Pero debes comer —susurré, y sentía como mis ojos ardían. Pero no, no iba a llorar—. Si algo te pasa...

—Nada va a pasarme —se quejó, esta vez algo molesta.

Me encogí de hombros, aun tomando nuestras manos.

—¿Como lo sabes? ¿También te lo dice esa voz tuya dentro de tu cabeza?

Ella sonó enfadada esta vez.

—¿No me crees, entonces?

Puse los ojos en blanco.

—No es... no es que no te crea, Rose. Es que es algo... ridículo. A mi muchas veces me dicen en mi cabeza que debo comer piña, pero la piña no me gusta, ¡entonces no la como!

Ella se rió un poco ante mi comentario, aunque yo no había tenido la intención de que sonara gracioso, me alegró que ella lo tomara de esa forma. Odiaba verla llorar.

—Rose... —susurré luego de un rato sin decir nada— ... para esta mierda, por favor.

Ella no contestó luego de un segundo:

—Yo te amo, Osito —susurró, apretando más mi mano—. Tal vez sea tonto, pero enserio es amor. Y... bueno, no quiero que pienses que hago todo esto para... hacerte sufrir. No quiero que pienses que no te amo por hacer... esto que hago. Yo no quiero perderte, eres lo único bueno que tiene mi vida, lo único, y no exagero.

Suspiré.

—Rose, yo nunca, nunca voy a dejarte, ¿comprendes? No podría. Pero no quiero que sigas haciendo esto, si algo te pasa yo me muero. He visto a muchas chicas que han terminado muertas o en un hospital por esto que tu haces. Si me amas, entonces deja esta mierda. Si debo arrodillarme para que lo hagas, lo haré. Si debo cortarme un brazo, también lo haré. Haré lo que tu me pidas, pero por favor... come. Por mi, por ti.

Ella no asintió, ni dijo "sí", simplemente apretó más mi mano y murmuró:

—Quedémosnos así un ratito. Sin decir nada —murmuró con la voz a punto de llorar.

Suspiré y cerré los ojos, apoyando mi cabeza contra la puerta.

Y así nos quedamos. Solo porque ella lo dijo.

Solo porque la amaba.


Recuerden juntar los espacios y reemplazar los "(punto)" por un punto de verdad "."

Disfraz de Bella: 2(punto)bp(punto)blogspot (punto) com/- XSP_fW V8Ytc/T Vghzq WtB hI/AAAAA AAAAJc/neA 7Su8- 7G4/s1 600/deve lishhottie -r (punto) jpg

Disfraz de Rosalie: 1. bp (punto) blogspot (punto) com/-gCtP5 278KY M/T VgiIAVK B3I/A AAAA AAAAJ8/8vy jxl5vXbM/s1 600/strip searchs heriff-l (punto) jpg

Disfraz de Jane: 1 (punto) bp (punto) blogspot (punto) com/-cx0YjJN sv7o/TVg h9Hlqy4I/AAAAA AAAAJs/HOnkIQI tx1s/s16 00/indi anajane-d (punto) jpg

Disfraz de Claire: 2. bp(punto)blogspot(punto)com/-LDyii WL74j 4/TVg h4lR1oXI/ AAAAA AAAAJ k/80x qMTUe SzU/s1 600/ gypsygi rl-fu (punto)jpg

Disfraz de Alice: 1. bp(punto) blogspot (punto) com/-9 OcxdEt38 uw/TV giC4SnQ xI/AAA AAAAA AJ0/DP1 Mbo7hldE /s16 00/nicol ettefairy-d (punto) jpg

Disfraz de Lauren: 1. bp (punto) blogspot (punto) com/-RfPjaxn xJrQ/TVgiN G_O mbI/AAAA AAAAAKE /VNW ONV 599us/s 1600/vamp ireslaverrd-d (punto) jpg

Disfraz de Edward: 1. bp (punto) blogspot (punto)com/-i 8X8RXp G8LM/TV gibBB CeWI/AAA AAAAAA Kc/TdAxWsUgU _I/s16 00/princeo fdark ness-l (punto) jpg

Disfraz de Emmett: 2. bp(punto) blogspot (punto)com/ -4zCCWn 8VR pc/TVgih2c43 NI/AAAAA AAAAKk/f1 mF8OdP MlQ/s160 0/sgtlo utenet-d (punto) jpg

Disfraz de Jasper: 4. bp (punto)blogspot (punto) com/- -jU lo-xD fD 0/TV gionZHU gI/AAAAA AAAAKs/q0ZLyhAt w9c/s1600/princ ewinso me-ic (punto) jpg

Disfraz de Alec: 4. bp (punto)blogspot (punto) com/-YCFrm R5cGXA /TvgiRr E7RQ I/AAAAA AAAA KM/uStq tavA2a8/s16 00/highr ollinghunk1-d (punto)jpg

Disfraz de Seth: 4(punto) bp (punto) blogspot (punto) com/-9X Gpux 7QDN0/T VgiWJd BWdI /AAAAAAA AAKU/V0M UsoufnJs/s1 600/mystic sorcerer-ic (punto) jpg


¡Yay! Al fin termino el capítulo, no se imaginan todo lo que me ha costado escribirlo, pero por suerte ando con mucha inspiración XD al fin llegué a esta parte de la historia de la cual moría por escribir. So, ¡hey! ¿cómo están? Espero que bien, gente. Amé este capítulo a más no poder, y se que no habla de Emmett en su totalidad, pero era necesario poner ciertas cosas que no eran relacionadas con él.

¿Porqué?

Porque en el próximo capítulo será LA PELEA de Bella y Edward. JÁ JÁ. Siento sinó envié los previews, pero quería hacerlas desear(?) ¡48 reviews, mujeres! Les agradezco un monton, ¡y ya llegamos a los 319!

Ahora, SI QUIEREN QUE PUBLIQUE el capítulo de la pelea de Bella y Edward (el cual será de Seth), DEBEN DEJARME 51 REVIEWS, jo. Si no lo hacen, tardaré más. Ustedes deciden.

Ahora, algunas explicaciones:

Sobre Rosalie: Muchos, supongo, habran pensado "esta está bien loca" en la parte en la cual mensiona algo de "la voz en su cabeza". Pero es algo que viene como un 'plus' en la anorexia. Estoy muy informada del tema, y es algo triste. No es que a ella no le importe Emmett o no se quiera así misma, la anorexia es un trastorno MENTAL, la persona que sufre de anorexia sigue viéndose gorda no importa lo flaca que esté, y nunca se verá lo suficientemente delgada. Es algo muy triste que, si logras superar la enfermedad, es algo que queda contigo para toda la vida.

Sobre Bella: El beso que ella compartió con James no quiere decir que ella lo ame o le guste; simplemente lo besó como una especie de 'agradecimiento' de que él sea tan dulce con ella.

Sobre Edward e Irina: Me siento muy identificada con la relación que tienen Edward/Irina (Effy/Tony, para los que vieron la serie); por el simple hecho de que es la misma relación (o aun más fuerte) que yo tengo con mi hermano. Pronto se acerca el capi de Irina, mi favorito por mucho.

MUCHÍSIMAS GRACIAS, muy en especial, al review que me dejó Ginevra-Lilian-Lily, linda, me lo dejaste en un momento en el cual tenía el animo por el suelo, no te imaginas lo feliz que me ha hecho tu review :) muchas gracias.

¡Besos a todas, y recuerden que quiero 51 reviews si esperan una actualización veloz!

Mel.