Cuando Evony se despierta sigue abrazada a la súcubo y no puede evitar sonreír. Se levanta con cuidado de no despertarla y comienza a vestirse. Observa su cuerpo y se muerde el labio levemente sonriendo, se acerca a ella y la besa tiernamente lo que hace que la súcubo se despierte. Le devuelve el beso algo confusa, abre los ojos y le sonríe.

- Buenos días – de repente la musa habla fríamente, se separa de ella y se dirige al espejo – siento haberte despertado – la súcubo sonríe, se levanta de la cama y va hacia dónde está ella, la coge de la cintura y le besa el cuello. La musa se estremece.

- No pasa nada preciosa – besa su mejilla y se aleja hasta el armario. Coge un kimono y se lo pone – lo de ayer… lo que dijo Lauren, solo es algo que ella piensa. Ya sabes, los humanos y el amor. No entienden nada sobre el mundo fae.

Evony sigue mirándose al espejo mientras escucha las palabras de la súcubo, simplemente sonríe y asiente. No puede creer que realmente le guste Aife, ella nunca se enamora… No, ella no. Se gira y la mira sonriendo.

- Tengo que irme a trabajar, demasiada gente sin talento que cree tener necesita mi ayuda – siente la necesidad de sentir sus labios pero no lo hace, ya sería la segunda vez que la besa en menos de media hora – nos vemos a la hora de comer. Mandaré a alguien a buscarte o vendré yo misma, no me fio demasiado de mi sequito – le sonríe y se dirige a la puerta.

La súcubo la observa sin decir nada. Cuando ve que se va a ir no puede evitarlo, necesita sentir sus labios sobre los suyos. Se acerca a ella y le coge la mano, la leanan sidhe se gira y la mira a los ojos algo confusa. Se acerca a sus labios y la besa, pero no es un simple beso. Ambas sienten algo más. La musa pone sus brazos alrededor del cuello de la súcubo y se pega a ella mientras profundiza el beso. La pega a la puerta mientras acaricia su cuerpo sobre el vestido, después de unos minutos ambas se despegan. Se mira a los ojos durante unos segundos y ambas sonríen.

- Debo irme a trabajar. Ya sabes, eso que una súcubo nunca hace – le guiña un ojo y le sonríe.

- Te dejaré ir – aparta sus manos de su trasero y retrocede unos pasos. Le sonríe. Evony comienza a abrir la puerta, se gira hacia la fae, busca algo en su bolso y se lo entrega.

- La llave para sacar a Bo y Kenzi de la celda. Te lo conté por una razón Aife, sabía que querías sacarla de allí. Puede ser que hayas engañado a Kenzi e incluso a Bo, pero no a mí. Si no te doy la llave bajaríais de todas formas, y no quiero que ellos te hagan daño. No les digas que yo te la di, no quiero que sepan que las deje salir. Pero como vuelvan por aquí no tendré piedad con ellas. Así que controla a tu hija y a su mascota – le da un beso en la mejilla y sale de la habitación. Le hace un gesto con la cabeza a Lauren que está desayunando y se dirige a la salida.


Cuando Aife escucha la puerta cerrarse, guarda la llave en su bolso y sale de la habitación. Ve a Lauren aún en pijama y desayunando. Le sonríe y se acerca a ella, se sienta enfrente.

- Buenos días doctora. ¿Tan temprano despierta? – alarga el brazo y le quita una tostada. La humana no hace nada por evitarlo.

- Siempre me despierto a las siete de la mañana, no me gusta desperdiciar el día ¿Qué haces tú despierta? Pensé que siendo una súcubo que no trabaja ni hace nada con su vida te levantarías más tarde. Creía que tendría que echarte agua por encima.

- Eso ha sido un golpe bajo doctora – la súcubo le sonríe. No sabe si contarle lo que está sintiendo, pero tratándose de quien se trata no cree que sea una buena idea así que prefiere obviar los detalles – Evony me despertó antes de irse. Además, ¿no íbamos a sacar a Bo y Kenzi de la celda?

Las palabras de la súcubo hacen que la doctora sonría, se levanta rápidamente para vestirse.

-Eh, no tan rápido. Aún no he desayunado – se acerca a la cocina y se echa un café. Se sienta, le da un sorbo al café y se come una tostada, mientras la doctora que ha vuelto a sentarse la observa en silencio.

- ¿Por qué estás enamorada de Evony? – las palabras de Lauren hacen que la fae se atragante con el café. Intenta mantener la compostura aunque sabe que es inútil.

- ¿Yo? ¿Enamorada de Evony? – se ríe – Querida, ¿cómo puedes pensar ni siquiera que yo me enamoraría de alguien? Sabes que solo me preocupo por mí misma y por Bo, por nadie más – observa a Lauren esperando una reacción, la doctora sonríe y se levanta.

- Porque pegaste a Bo en el momento en el que llamó zorra a Evony, y créeme eso no lo tenías planeado. Te salió solo. Y no solo eso, como os miráis, como os tocáis, rozáis vuestras manos cuando creéis que no os veo, las miradas furtivas. Dormís juntas. Tranquila, no diré nada pero deberías hablarlo seriamente ya que Evony también siente lo mismo. Y ahora deberíamos vestirnos e ir a sacar a Bo y Kenzi de la celda antes de que perdamos nuestra oportunidad – se aleja sin decir nada más y cierra la puerta de la habitación.

Las palabras de Lauren dejan pensativa a la súcubo durante unos segundos. Ella no está enamorada de Evony, la acaba de conocer. Eso no es posible. Por otro lado ella nunca se enamora, nunca lo ha hecho y nunca lo hará. Se levanta y se dirige a la habitación. Abre el armario de Evony y se pone unos vaqueros y una camiseta. Coge la llave de dentro de su bolso y la mete en su bolsillo. Se dirige al salón y ve a Lauren nerviosa sin parar de andar.

- Vas a hacer un agujero en el suelo – sonríe.

- Tienes la llave, pero aún hay un pequeño detalle. ¿Cómo vamos a salir de aquí?

La súcubo mira a su alrededor y maldice en voz baja. Mira a su alrededor tratando de buscar una forma de salir de allí. De alguna forma tuvo que salir Evony. Se acerca a la puerta y la abre. Hay un ascensor detrás, se acerca y pulsa el botón. Este se abre, mira a Lauren.

- Hasta ahí he llegado, no soy imbécil pero se necesita una clave para poder usarlo… - la doctora entra en el ascensor junto a la súcubo y observa los números – tiene que ser algo significativo para ella. No creo que haya usado números al azar… el día que la nombraron la Morrigan, el día que nació. Pueden ser un millón de cosas…

Aife observa en silencio los números, intentando pensar que código podría usar Evony. De repente se le viene una idea a la cabeza. No, no cree que sea eso pero por intentarlo… La súcubo pone una mano tapando los números y con la otra los marca, la puerta del ascensor se cierra y aparecen los botones. Le da al sótano y comienza a bajar.

- ¿Qué? ¿Qué código es? – la doctora la observa sorprendida.

- Es un número al azar – sonríe al pensar en el código que ha puesto Evony. Al parecer sí que significó algo para ella.


Kenzi lleva varias horas dando vueltas por la celda, no han podido dormir en toda la noche. El suelo estaba demasiado frío y duro, y los gritos de los otros presos les ponían los pelos de punta. Bo sigue sentada en el suelo con la mirada perdida.

- Va venir, lo sé Kenzi. Mi madre va a sacarnos de aquí, nos dejará irnos a casa.

La humana mira a su amiga fae y suspira. No puede creer que Bo siga pensando que su madre la salvará. Le pegó cuando habló mal de Evony ¡Estaba en la cama con ella! Parece que su amiga nunca va a entrar en razón, pero es hora de abrirle los ojos.

- Bo, ¡despierta! Tu madre pasa de ti, ahora está alidada con Evony. ¡Con la Morrigan! Aquella que te intentó matar varias veces, que quiere tu cabeza. No hizo nada por intentar salvarnos, por intentar que no nos trajera aquí - no puede evitar levantar la voz cuando habla. Observa a la súcubo mientras habla de espaldas a las rejas, esta intenta avisarla de que se gire diciendo su nombre y mirando hacia su espalda pero su amiga sigue hablando – Aife no va a venir Bo, asúmelo. Tu madre está loca. Y estará demasiado ocupada follandose a Evony – cuando acaba de hablar escucha una tos a su espalda. La humana se pone tensa, y se gira lentamente viendo a la súcubo con Lauren al otro lado de la reja. Bo suspira y se levanta.

- Hola Kenzi – la súcubo mira a Kenzi fijamente lo que hace que la humana comience a temblar.

- Hola – habla entrecortada, sabe que ha metido la pata. ¿Y si ahora las deja ahí encerradas por lo que ha dicho? ¿o la deja a ella sola y saca a Bo? Tiene que solucionarlo – lo que he dicho antes… era una broma. Yo… no lo decía en serio –la mira a los ojos y traga saliva. No la cree.

- Ya… claro – Aife saca la llave del bolsillo y abre la puerta de la celda – iros antes de que Evony llegue – Kenzi sale la primera y se abraza a Lauren. Le da un beso en la mejilla y le sonríe. Bo se abalanza hacia los brazos de su madre y la abraza con fuerza. Aife le responde el abrazo algo confusa.

- Sabía que nos sacarías de aquí, que no me dejarías en este sitio. Sé que estás usando a Evony para algo, sé que no quieres acostarte con ella realmente – la mira a los ojos, pero ella no la mira a ella, está mirando a Lauren que agacha la mirada – mamá, ven con nosotras.

- No, yo me quedo – no puede decirle a su hija la verdadera razón por la que decide quedarse. Que no puede separarse de esa musa, que no puede dejarla ir. Así que decide no decirle toda la verdad – Si yo estoy a su lado no te hará daño, Bo. Sin embargo si yo me voy puede matarte – su hija desvía la mirada hacia donde están sus amigas - Debéis iros ¡ya! U os volverán a arrestar. Cariño – hace que la mire a los ojos – Como volváis Evony tomará medidas más estrictas con vosotras, y entonces yo no podré hacer nada por ayudaros – la súcubo asiente y la abraza, se separa y le sonríe.

- Lauren, Kenzi, vámonos. Mamá, ten mucho cuidado. No sabemos de qué puede ser capaz la Morrigan – comienza a andar hacia la salida pero solo es seguida por Kenzi. Lauren permanece inmóvil mirando cómo se alejan – Lauren, eres libres. Vámonos – la doctora niega con la cabeza y mira a Aife.

- Bo, Lauren no va a ninguna. Ella se queda con nosotras. Te prometo que no le pasará nada, yo cuidaré de ella. Estará bien.

- Tu madre tiene razón. Estaré bien, ella no permitirá que me pase nada. Además, Evony me necesita con vida. No me hará daño.

La súcubo mira a Kenzi, se acerca a Lauren y la besa apasionadamente. Cuando se separan la humana sonríe y acaricia su rostro mientras llora. Se quita el collar y se lo pone a Bo. Kenzi y Aife observan la escena en silencio. Kenzi se aleja con su amiga hacia la salida, dejando atrás a la fae con la humana. Ambas se miran y suspiran. Se alejan de la celda dirigiéndose de nuevo hacia el apartamento.