Protegiendo…me del demonio Edward.

Summary: Isabella Swan era una chica que estaba contenta con su vida. Hasta que le asignan como reto para su asenso el tener que cuidar de nada más y nada menos que de Edward Cullen, un malcriado hombre que solo le pondrá trabas al trabajo de Bella.

Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es mía, no busco beneficiarme con nada solo lo hago por diversión. Espero que les guste y que lo disfruten. Dejen reviews para saber si les gusta. Esta historia contiene escenas sexuales y lenguaje fuerte. Se recomienda solo a mayores de 18 años. Si eres menor, leer bajo tu propio riesgo.

"Los amigos vienen y van, pero los enemigos se acumulan"

Segundo mes: problemas, celos, ¿AMOR?

Edward POV

- se fue – fue lo primero que pensé al ver al avión ya en el cielo – se fue y no pude decirle lo mucho que la quería -.

El camino de vuelta a casa se me hizo eterno. Estando solo, los pensamientos llegaban con facilidad como si estuviera abierta la puerta - ¿y si le pasa algo a Isabella?; ¿y si descubren que es Isabella?; ¿y si se acuesta con James?; ¿y si no me quiere?; ¿y si nunca me llega a querer?; ¿y si sigue queriendo a Jacob? O peor aún ¿y si ama a James? – pensaba sin parar y cada pensamiento nuevo era peor que el anterior y solo me torturaba más.

— ¿te reconocieron? — fue lo primero que me pregunto Rosalie cuando traspase el umbral — ¿reconocieron a Isabella? — pregunto ahora y me sorprendió saber que al menos recordaba su nombre y que se preocupaba por ella, lo malo es que no pude disimular mi asombro — no me preocupo por ella, es más, ni me importa pero si a ella la descubren nos descubren a todos. Eso es todo — dijo desviando la mirada y encogiéndose de hombros.

— Pues no, no nos reconocieron — dije simplemente y me dirigí a mi cuarto. Los demás estaban viendo la televisión y ni me pelaron. Según, ella llamaría cuando ya estén de regreso pero no sabía si tardaría horas, días o semanas y eso me espantaba.

Estaba medio dormido cuando escuche la regadera del cuarto, pensé que Isabella ya había llegado pero enseguida descarte ese pensamiento pues apenas eran las 2 de la mañana y si se supone que fue por negocios no tendría por qué tardar poco tiempo. – ya se, ya se. Soy patético – pensé. La quería de vuelta conmigo para poder dormir con ella pero no me podía creer que ella estuviera de vuelta en tan poco tiempo…

Todo en ella era seductor y tierno por partes iguales y aunque sabía que se podía defender perfectamente sola, daban ganas de protegerla de todo mal, al menos a mí me hacía sentir como Superman cuando lograba tomarla de la cintura antes de darse porrazos ocasionados por la molestia de no ver hacia donde pisaba cuando salía enfadada de las tantas discusiones que tenía conmigo ¡siempre! Me gustaba ver el enojo que tenían sus ojos chocolate cuando la ayudaba a no caerse y también ver el sonrojo demasiado inocente que se le formaba cuando nuestras miradas se encontraban en esas posiciones algo extrañas… pero tenía miedo de enamorarme de ella; si ella decidía regresar con Jacob sabía que la dejaría ir sin más pero esos pensamientos fueron antes de que la besara cada vez que quería y necesitaba, y ahora que se podía decir que estábamos juntos, menos la quería dejar ir. Esos labios, sus labios, eran una droga para mí pues eran dulces y fieros; en su mirada había deseo y dulzura y sus caricias eran inexpertas pero a la vez sensuales. Se abrió la puerta del baño y yo espere ver a Isabella salir con una toalla alrededor de sus pechos y con el cabello mojado cayéndole a los lados… pero no. Al contrario me encontré con Emmett y con su amiguito más entusiasmado que nunca ¡y era enorme!...

— ¡diablos Emmett usa una toalla! — le dije dándome la vuelta para no verlo y me sentí como una adolescente virgen…. ¡Sí una! — ¿Qué diablos pasa por tu cabeza? — le pregunte viéndolo pero evitando bajar la mirada. Él se paseaba enfrente de mí sin pudor alguno.

— nada malo, créeme. Vine aquí para hablar contigo pero tú estabas dormido abrazado a una almohada y susurrando el nombre de mi hermana — decía mientras recogía una toalla del armario y se secaba el cabello. Yo me ruborice como nunca. Mis sentimientos hacia Isabella ya eran muy confusos pero que su hermano crea que me gusta más de la cuenta su hermana es otra cosa, con uno solo de sus brazos de oso que tiene puede mandarme al hospital sin esfuerzo alguno. — Así que aproveche tu baño — me miró fijamente y como si nada me dijo — descuida no se lo diré. A mí no me importa porque ella ya tiene quien la quiera — decía anudándose la toalla en la cintura pero con una sonrisa de maldad y al instante desconfié de él — he notado que ese James le da lo que quiere y bueno yo no tengo porque entrometerme, a fin de cuentas ya está grandecita — cuando nombro a James por instinto cerré mis manos hasta volver blancos los nudillos y ábrete mucho los dientes – ella tiene que seguir siendo virgen – pensé. – Ella tiene que ser solo para mí – pero me sentí egoísta y derrotado. Emmett salto una leve risita y se sentó en la orilla de la cama — ya que nos estamos sincerando. Dime una cosa ¿Rosalie… es casada? — me pregunto con vacilación.

— ¿casada? ¿Rosalie? — Le pregunte — esa chiquilla le tiene miedo al compromiso y más al matrimonio. — le confesé.

— entonces nunca a… — y levantaba las cejas — ya sabes ¿nunca ha tenido sexo? — me pregunto en voz baja como si temiera que lo escuchase mi prima.

— ¿sexo? Por favor Emmett estamos en pleno siglo XXI. Claro que ha tenido sexo… es más — me pare de la cama y le dije haciéndole señas para que también se acercara — Alice me ha dicho que es ninfómana — y Emmett abrió los ojos hasta el tope y abrió la boca también. — pero no se lo digas a nadie por favor que si se enteran me asesinan — y no quería decirle que ya ellas eran peligrosas y maniacas a veces… me estremecí.

— No. Tú tranquilo que no diré nada — y salió del cuarto con la toalla todavía envuelta en la cintura pero con una sonrisa radiante y yo me dirigí al baño para despertar, era un caso perdido el tratar de dormir, sin Isabella no era lo mismo.

Bella POV

Llegamos a Washington en la noche. Había un frío inusual.

Al bajarnos del avión fuimos a un hotel y Jenks se reunió ahí con unos cuántos hombres, que sólo negaban y reían y Jenks se notaba cada vez más cabreado.

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— iremos a la bodega William, ya sabes a cual — dijo Jenks cuando se subió a la limosina y el chofer se dirigió a las bodegas abandonadas que estaban unas cuantas calles más abajo.

Todo estaba oscuro en las bodegas y mientras recorría el lugar James no dejaba de verme, ya sabía de antemano lo que me quería recriminar... El estar con Anthony en el aeropuerto, su mirada penetrante se volvía cada vez más fría y volvía a ser el mismo James que había conocido desde el principio.

Nos detuvimos en la bodega que tenía un 19 pintado de negro y yo me quedé helada al ver la seguridad que había

— Es por pura precaución — dijo James pasando a mi lado. Las armas las tenía bien guardadas en las botas pero sí nos pedían quitarnos los zapatos habría un pequeño problema — ¿vamos? — pregunto extendiendo su mano hacia mí pero siempre frunciendo el ceño y dudando se la di de mala gana.

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— lo siento pero son las reglas del señor Jenks — decía un hombre corpulento con una sonrisa que me helo de nuevo — así que voltéese y abra bien las piernas — decía sonriendo el cerdo ese y a mí no me quedó más remedio que obedecer porque Jenks me observaba desde la distancia, podía sentir su mirada en mí y no parecía querer quitarme de su vista.

— ¡¿ya? Que no ve que no tengo nada — le dije al cerdo cuando se dirigía a mis pechos, doblándole la mano y él chilló como lo que es. Jenks sólo se rio estruendosamente y me ordenó que lo soltera y obvio el cerdo se me quedó viendo con mala cara mientras nos alejábamos

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— ¿puedo confiar en ti? — Me pregunto Jenks antes de pasar a un cuarto que estaba al final de la bodega — mayormente hago demasiadas pruebas para comprobar la fidelidad de mi gente pero este caso se me empieza a salir de las manos y te necesito. Antes no había pensado en la necesidad de una asistente pero ahora sí— decía pensativo — bueno vayamos directo al grano, lo que verás tal vez te resulte grotesco y cruel pero yo no soy malo, sólo hago maldad a la gente que me hace maldad ¿me explicó?— y yo sólo asentí, como sí no entendiera absolutamente nada pero siendo sincera ya me estaba entrando el miedo. — Te necesito para que me averigües lo que te diré luego — y volví a mover la cabeza — ok entonces — se volteó hacia otro hombre — abre la puerta Andrew.

Al entrar estaba todo oscuro y me recordó a un sueño que tuve hace mucho pero en donde debería de estar Edward estaba un agente de nosotros y apenas estaba consiente, ahí me di cuenta de que antes de que llegáramos ya lo estaban torturando.

— ¿ha hablado? — pregunto Jenks al hombre que estaba más cerca de nosotros, el hombre sólo negó con la cabeza pero no lo miraba a él sino a mí y me dio asco su mirada lujuriosa

— Ya in-intentamos de todo señor pero n-no quiere colaborar — dijo otro hombre y le reconocí la voz, era él mismo hombre que había dicho lo de Alice.

— Tú, despiértalo — dijo Jenks señalando a un tercer hombre. James apretó levemente mi mano y cuando lo mire tenía el ceño más fruncido, parecía en verdad enojado.

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—Bueno, bueno, bueno. — Decía Jenks pasando al rededor del pobre agente— mis hombres dicen que no quieres colaborar, chico — y se agacho tantito — yo en tú lugar hablaba ¿O es que no tienes miedo a morir? — le pregunto con una preocupación fingida — sólo tienes que decirme donde localizar a la zorra de Swan y serás libre — decía incorporándose y por tercera vez me quedé helada pero con un sudor frío recorriendo mi nuca y solté a James.

El señor Vulturi, Edward y mi hermano tenían razón, Jenks era peor de lo que creíamos y no se andaba con juegos.

— ¡jamás traicionare a Isabella! — decía con dificultad el agente.

A él lo había visto varias veces mientras estábamos en la agencia pero no sabía su nombre. Me preocupó que Aro no me haya dicho nada de su desaparición porque se veía que él llevaba días siendo torturado y más me sorprendía del aguanté que tenía.

— ella te encontrara y te dará lo que te mereces. Mi muerte no va a ser en vano — y sonrió con las pocas energías que le quedaban. Jenks se pasó la mano por la frente, evidentemente desesperado y con destreza le corto la garganta y yo sólo pude cerrar los ojos y no mirar la escena. Era sólo un chico, no llegaba ni a los 21 y su vida había acabado tan rápido - tú muerte no será en vano - le prometí y juro que lo vengare, muy pronto.

— Marie, querida, no te pongas así. Él era mi enemigo al igual que esa Swan. ¿Acaso a ti te he hecho daño? — Pregunto acercándose a mí y yo sólo negué pero no abrí mis ojos — no verdad. Eso es porque tú no eres mi enemiga — me explicaba como si fuese una idiota — abre tus ojos mi niña. No quiero que me tengas miedo. Yo no soy malo — decía con una delicadeza que me dio asco. Como pude puse mi cara de póker y lo mire a los ojos, él sonrió con ganas y me empujo levemente para salir de ahí — limpien todo y la próxima vez averigüen más cosas antes de llamarme. Yo no soy paciente y mi tolerancia tiene límite— y cerró la puerta mientras me guiaba de nuevo a la bodega.

De camino a Forks me explicó lo que quería que hiciera, que averiguara mi propio paradero y lo quería para ya. Yo sólo apuntaba lo que me decía sobre mi misma y sobre cómo era físicamente y todo. Me sorprendía el hecho de que con sólo llevar tinte y un corte nuevo no pudiera reconocerme. Al llegar a los pocos datos personales que pudo conseguir nombro a mi padre y esa era mi oportunidad de averiguar sí mi padre estaba o no involucrado.

— y señor ese tal Charlie ¿lo conoce? — pregunte mientras seguía escribiendo en la libreta

— sí de hecho soy su abogado — decía con tono aburrido y yo lo mire. No parecía para nada aburrido al contrario parecía intrigado por mi pregunta — él es socio de muchas empresas automotrices pero es dueño de una empresa de seguros. Es muy famosa su empresa. Tiene en casi todo el mundo y bueno una cosa llevó a la otra y así nos conocimos — decía acomodándose en su asiento — el pobre idiota no sabe que hay negocios bajo la mesa. Él confía ciegamente en mí y nunca ha dudado. Pobre idiota — decía y yo tuve que tragarme la bilis y aguantarme las ganas de sacar la pistola de las botas y matarlo ahí mismo por poner en riesgo la libertad de mi padre, por matar a un pobre agente y por querer meterse con Alice — ¿qué te pasa? ¿Te sientes mal? — pregunto y supe que no había disimulado mi enojo

— sí, no me siento muy bien creo que iré al baño. — una vez ahí saqué la pequeña grabadora que tenía y rece porque hubiese grabado todo lo que había pasado.

Hasta ahora íbamos bien con las evidencias que recopilábamos pero no eran suficientes. Al menos ya tenía la prueba de que mi padre era inocente.

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Llegamos a Forks como a las 6 de la mañana y al llegar a la puerta del aeropuerto Edward me esperaba apoyado en el volvo con aire despreocupado. A él ya se le notaba más que a mí que tenía el pelo teñido así que en vez de saludarlo como se debe lo metí al auto y maneje con ganas hasta el supermercado y en todo el camino él no dijo nada.

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— ¿ahora me dirás que tienes? — me pregunto Emmett cuando había terminado de teñir también su cabello

— Jenks ya sabe de mí — le dije y él agrando sus ojos — y también pude averiguar que papá es inocente pero — se me cerró la garganta y no pude hablar de nada. Lo malo conmigo era que casi no podía controlar mis emociones y eso me perjudicaba — pero un agente murió — dije después de un buen rato — Emmett sólo se acercó y me abrazo y yo llore en silencio

— Ya, ya — decía calmándome — sabes que eso pasa frecuentemente, no es del otro mundo pero espero que no hayas hecho lo mismo enfrente de Jenks — dijo limpiándome las lágrimas y yo sólo negué — aquí todos estábamos preocupados. Nadie durmió esperando tú llamada ni Rose y cuando llamaste Edward salió como loco a buscarte. Lo hubieses visto — dijo riendo pues su comentario estaba dirigido para hacerme reír pero no podía. No me sentía yo en esos momentos, fui demasiado lenta para salvar al pobre agente y ahora la escena no me dejaría dormir por un buen tiempo.

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El domingo salimos pero yo no me sentía bien, el día anterior sólo pude dormir un poco cuando Edward se pasó a mi cama pero ni así, las ojeras no se hicieron esperar por la mala noche que pase, pero sí cerraba los ojos revivía la escena y eso me ponía los pelos de punta.

La semana antes de mi cumpleaños pasó rápido entre trabajos y trabajos que Jenks me asignaba y entre papeles y papeles que James me daba para "revisar" no había encontrado mucha evidencia y ya me estaba empezando a desesperar, podía ver con claridad la mecha de la bomba que se iba acortado con cada día que pasaba y yo iba a ser la perdedora sino me apuraba.

Edward seguía yendo con la vecina pero me juraba que entre ellos no había nada pero yo estaba tan perdida que no le di mucha importancia al pobre...

Y así llegamos a mi cumpleaños…

Emmett POV

No pude dormir en toda la noche. Dentro de pocas horas seria el cumpleaños de mi hermanita y no sabía que regalarle, ya que ella no me dejaba hacerle una fiesta por todo lo alto supuestamente porque no entraba un circo en esta casa… ¡puf soy Emmett Swan por el amor de Dios! Claro que un circo entraría en esta casa pero bueno…

— ¡yo digo que salgamos a bailar! — Grito Alice desde la cocina — ya me canse de solo pasear por los alrededores — dijo asomándose por la puerta — sin ofender Jasper pero no eres un buen guía — y le guiño y todos nos reímos de él menos Isabella que tenía una cara de espanto

— yo preferiría pasar mi cumpleaños aquí, con ustedes — decía encogiéndose de hombros pero manteniendo su cara de horror — no tengo ganas de salir, la verdad

— Te haría bien salir un rato — dijo Rosalie y todos volteamos a verla. Ella miraba sus uñas como si fuesen lo más interesante del mundo — pareces una muerta rondando por toda la casa — y se paró con elegancia del sofá — no fue tu culpa que ese agente muriera y yo en tu lugar le daba la vuelta a la hoja. Llorar no lo va a revivir — y se dirigió a la cocina. Isabella cambio su cara y trato de pararse pero Edward la agarró del brazo y negó con la cabeza, ella lo fulmino con la mirada pero se volvió a sentar.

— Wow en mi vida he podido controlar a mi hermana, llagas tú y la traes cortita jajajaja — me reí a mas no poder y recibí un almohadazo por parte de los dos… o serian dos almohadazos… — ¡oigan! — me queje y ellos se rieron. De pronto Isabella se quedó pensativa y vio por todos lados.

— ¡Whitlock regresa aquí! — Y Jasper se asomó todo manoseado y con el pelo revuelto — ¿en qué momento te fuiste? — le preguntó retóricamente y él solo sonrió y se encogió de hombros — ya me recordaste algo — dijo pasándose los dedos por la barbilla — Alice tu igual ven por aquí — y Alice apareció toda roja y con la cabeza gacha y obvio yo no me perdería de nada, así que me acomode mejor en mi asiento y espere que mamá Bella los regañara — ¿no se supone que tu tenías novio? — le pregunto a Alice — un tal Alex si no me equivoco — y con la vista periférica vi que Edward sonreía y negaba — y tu Jasper ¿no se supone que andabas con María? — él solo agacho la mirada y negó con la cabeza. Parecían dos perritos regañados… ¡ah mi perrito como lo extraño!, resulto que era de la vecina sexy con la que Edward va y ni modos se lo tuvimos que devolver

— Ya no ando con María, desde hace como dos meses — dijo Jasper

— y Alex es una chica no un chico, Bella — dijo Alice viéndola a los ojos. Bella solo se encogió de hombros y prosiguió

— en todo caso, no deberían de estar juntos. Jasper tu como yo sabemos que no podemos involucrarnos con los protegidos — y todos torcimos los ojos y reímos quedito… bueno todos menos ella, pues hasta ella andaba con el chamaquito bien parecido y nadie decía nada. Ella se irguió en su asiento y prosiguió como si nada — solo no quiero que ninguno salga lastimado — y volteo a verme… Rosalie nunca me haría nada malo, ella nunca jugaría con mi corazón.

— Sí, Bella — dijimos Alice, Jasper y yo y ella solo sonrió a penas.

— ¿entonces saldremos? — pregunto Rosalie… ¡ah Rosalie!... asomándose por la puerta — ¿festejaras tu cumpleaños? — ella me había contado que no le caía bien mi hermana porque se veía que era una presumida y una persona fría. Yo le demostré lo contrario contándole historias sobre lo humilde que era ella pero ni así se tragaban las dos, siempre se mal miraban o cosas así.

— he… no se — dijo mi hermana — tal vez ¿Qué se les ocurre? —… y no debió de preguntar eso…

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— ¡ustedes no tienen límites! — Decía Isabella negando pero sonriendo como una chiquilla al ver el lujoso casino donde la habíamos llevado, lejos de Forks… En las vegas — ¡no tienen límites! — decía agarrando a Alice de la mano y yendo como niña chiquita a la juguetería, Rosalie y Edward sonreían y Jasper solo miraba a Alice y que decir de mí, solo tenía ojos para Rose…

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Ganamos tanto como perdimos pero lo que importaba era ver que todos, y más mi hermanita, se divirtieran y que ella por un momento olvidara el incidente en el cual ella no se tiene la culpa. Yo la veía desde lejos viendo como reía, se ponía seria, volvía a reír y nunca soltaba a Alice. Yo pensaba que porque era la más cercana a ella pero no, luego de fijarme detenidamente, Isabella buscaba a alguien que se le quedara viendo a Alice demasiado tiempo, buscaba cualquier cosa que le dijera que Alice o cualquiera de nosotros estábamos en la mira…

— No creo que nos sigan hasta las vegas Issie — le susurre cuando pasaba por su lado y ella dio un respingo — aparte ni nos reconocen. Por favor disfruta de tu día — ella se ruborizo y siguió andando con Alice como si nada y su perrito (Edward) las seguía.

Edward POV

Mi hermanita y Bella se llevaban tan bien, que ellas parecían las hermanas. Rosalie refunfuñaba al ver que le habían robado a su primita y de mala gana estaba con ellas pero aun así no pudo disimular su entusiasmo al ver que ganaba dinero. Emmett solo estaba ahí viendo, no se ponía a jugar ni nada. Cuando pasaba junto a Rose "disimuladamente" le pasaba la mano por la cintura y le susurraba cosas al oído y ella se estremecía y reía… y yo… yo me ponía celoso de ellos porque yo no podía hacer lo mismo con Isabella y Jasper estaba igual de frustrado que yo al ver a Alice con ella.

— lo hace por su seguridad — dijo Jasper a mi lado y yo voltee a verlo con cara de no entender — no solo esta con Alice porque le caiga bien, sino porque ahora está en la mira de Jenks y ella no quiere que nadie más muera. — paseábamos por los juegos haciendo como que veíamos algo pero ninguno de los dos dejábamos de verlas — ve, fíjate como hace — decía Jasper y en ese momento Isabella reía con Alice por haber ganado un poco de dinero y cuando sintió nuestras miradas se quedó muy quieta y disimuladamente empezó a buscar por todo el casino hasta que por fin nos encontró y sonrió de lado, como si fuese casualidad que nuestras miradas se encontraran y guio a Alice a otro lugar. — Su paranoia en este caso le ayuda mucho — y los dos nos echamos a reír. — no se tu pero yo no puedo estar separado mucho tiempo de mi chica — y me guiño el ojo y yo me sorprendí — ¡ay por favor! No me vayas a decir que Isabella y tú solo se encierran a conversar — y yo me ruborice — eso me dice que estoy en lo cierto. Mira yo no estoy aquí para criticar pues ¡mírame! — Dijo un poco elevado — perdón… mírame. Estoy cacheteando la banqueta por tu hermana y que hace ella… se hace la desentendida — y yo sonreí con ganas, así era ella y más cuando alguien le gustaba — al menos tú tienes más suerte que nosotros. Al menos tú duermes todas las noches con ella — decía cabizbajo y yo me enoje.

— si le metes una mano a mi hermanita la pagaras Whitlock. Ella solo tiene 19 — lo amenace y en vez de que me tenga miedo se rio el muy idiota

— ¿19? Alice tiene sus buenos 23 Edward

— ¿sí? — - y es tu hermana, tarado - dijo mi conciencia — no importa — les dije a los dos — ella todavía… no intentes nada malo Whitlock — lo volví amenazar

— yo no soy así y de todas formas, terminando con esto pienso casarme con ella — y eso me dejo pasmado… ¡Alice… se casa! — pero yo soy antiguo así que… ¿me darías permiso de casarme con ella? —… y yo seguía pasmado — ¿Edward? — Pregunto al ver que yo no lo seguía — ¿estás bien? — pregunto regresando a mi lado.

— Sí, si estoy bien solo que me agarraste en curva eso es todo — y seguimos caminando — pero no se… casarse, tan pronto. Digo son jóvenes… pero apenas y llevan dos meses y como que en ese tiempo uno no se conoce del todo — decía y mi conciencia salió a flote… de nuevo - ¿seguro? Tú y la chica llevan el mismo tiempo y tú ya casi conoces a Isabella de pies a cabeza… aunque por partes estaría súper… pero eso será luego. Mejor di que tienes miedo de que tu hermanita se case antes que tú- decía mi linda conciencia…

Seguimos a las chicas de cerca y cuando Jasper estaba distraído con Alice ella sonreía y se daba la vuelta y no se daba cuenta de lo mucho que afectaba a mi corazón ese simple gesto.

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— No. Tienes que apuntarle mejor a los números bajos. Esos casi siempre funcionan — oí que un "ayudante" le decía a Isabella y hasta ahí todo iba bien pero luego vi que el tipo agarraba confianza y ella no hacía nada para quitar su mano de su cintura… y ahí la cosa se puso fea, fea… y el tipo tendría que sufrir lo que yo sufrí cuando Emmett me quiso enseñar un movimiento de agente…

— tienes exactamente 2 segundos para retirar tu sucia mano de la cintura de ¡mi chica! — lo amenace y le puse algo puntiagudo en su costado derecho. Al instante el sudo frio y retiro la mano de donde la tenía y de reojo vi como Isabella sonreía con arrogancia – ya me las pagaras luego – pensé. — ahora mono de circo, lleva tu grandiosa ayuda a otro lado — y él salió corriendo "disimuladamente"… no es mi culpa que él le tenga miedo a la punta de la tapa de una pluma… y sí, yo me lleve el mismo susto cuando Emmett me lo hizo.

Me puse al lado de Isabella y ella seguía sin prestarme atención alguna. Ella estaba sola ya que gracias al mismísimo cielo a Jasper se le ocurrió la idea de llevarse a Alice. Al principio Bella no quería pero vio en los ojos de Alice tanta ilusión que a regañadientes la soltó pero le dijo a Jasper que no anduviera distraído.

— male e crudeli — le susurre al oído en italiano y ella al instante se estremeció. Le pase la mano como lo había hecho el tipo ese y ella se resistió un poco — dime que no te gusta y me alejo — le susurre de nuevo y ella solo gruño en respuesta — así me gusta — y le bese su mejilla. Al instante quedo roja, roja y yo solo reí en su oído haciendo que se pusiera más roja aun.

— dele suerte a su novia, joven a ver si salen ganadores — y sin que me lo repitieran dos veces la tome del rostro y la bese con pasión… y como siempre o casi siempre ella empezó a resistirse así que me separe de ella pero le volví a dar uno más pequeño. Ella al mirarme tenía los ojos encendidos y yo sonreí con arrogancia causando que se pusiera roja y seria a la vez — ahora si no dudo que usted no gane — y todos en la mesa se pusieron a reír, yo reí con ellos y me gane un manotazo en el pecho que me hizo reír mas. Y como el amuleto de su suerte ganamos $500 dólares y ella se puso tan contenta que sin darse cuenta me abrazo con euforia y yo le di vueltas. Ella se mareo y todos los demás jugadores suspiraron y rieron… así nos fuimos a otro juego y creo que los trabajadores del casino estaban a mi favor – a excepción del idiota ese – pensé. Pero todos los demás me pedían que la besara para darle suerte y yo contento se lo daba. Ella no quiso recibir mi segundo beso pero cuando vio que perdía se viro rápido y me dio un beso demasiado urgido de suerte y obvio gano después.

Seguíamos dando vueltas por ahí cuando se me ocurrió agarrarla de la mano, cuando lo hice ella me miro de reojo y se sonrojo a mas no poder, pero no se retiró así que levante nuestras manos entrelazadas y le bese la suya en un gesto galante que a ella le gusto pues sonrió feliz y se pegó un poquito más a mi

— no sé cómo lo haces Cullen pero por hoy serás mi amuleto para volverme rica — y rio alegre y a mí se me formo la sonrisa de bobo — pero que no se haga costumbre — y antes de entenderla se paró en seco, se alzó de puntitas, me rodeo con sus brazos mi cuellos y me beso efusivamente dejándome atontado por un momento. Luego le envolví la cintura con mis brazos y la atraje más hacia mí, ella se separó, rio levemente y me volvió a besar –esta Isabella efusiva nos encanta – pensé. Cuando nos retiramos por falta de aire en sus ojos había lujuria y estaban brillosos… ahí caí en cuenta de algo MUY IIMPORTANTE

— ¡Isabella ¿estas borracha? — le pregunte y como respuesta obtuve otra risilla feliz — ¿cuantas tomaste? — y con sus manos hizo "tres"… tres, tres no servían para emborrachar a la gente tan rápido…

— No lo estoy y no repitas mis palabras — se acercó a mi oído y susurro — pero estoy borracha de ti — y se alejó contoneándose provocativamente y ¡dios mío! Como me creció mi amigo… de pronto ya me apretaba el pantalón.

Bella POV

- Edward, Edward me está viendo, Edward me está siguiendo, Edward me esta besando… - era todo lo que podía pensar en estos meses. Solo en él. La verdad ni yo misma me entendía. Unos días extrañaba a Jacob, otros me gustaba la compañía de James pero todo lo eclipsaba Edward con su sola presencia en el mismo lugar donde yo me encontrara. Creí tener mi mundo estable, derecho. Sin nada que lo modificara, hace solo dos meses me encontraba feliz porque ya mero llegaba mi boda, soñaba con formar una familia con Jacob… ahora no solo sueño con ser la señora Cullen… nooo… también sueño con HACER a cada uno de los miembros de mi familia… y ya saben a lo que me refiero con hacer… -estoy mal- pensé. – ¿en que momento me empezó a gustar?

Seguíamos en el casino, divirtiéndonos como nunca nos habíamos divertido. Estábamos en parejas. Alice y Jasper estaban en el bingo… -viejitos- Emmett y mi muy querida amiga – nótese el sarcasmo - estaban en las máquinas y Edward y yo estábamos probando suerte en el póker. Se ponía interesante, la verdad, pero no podía dejar de estar atenta, simplemente me era imposible no seguir con la mirada a Alice.

— si no prestas atención, mis besos no servirán de nada — me susurro Edward al oído y yo me estremecí y volví a prestarle atención al juego.

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— Ya nos tenemos que ir — le dije a Emmett y a la Barbie cuando los vi por ahí — nos reuniremos en la entrada, iré por Alice y Jasper — ellos solo asintieron y Edward me siguió hasta las maquinas. — ¿y Alice? — le pregunte a Jasper.

— hace rato que se fue al baño y no ha vuelto — dijo viendo hacia el baño — me preocupa pero no puedo entrar ahí y te he estado buscando también pero no aparecías — dijo y yo me puse roja - ¿Dónde estábamos?… ha si, estábamos compartiendo saliva Edward y yo… - recordé

— Iré a verla — les dije a los dos, la verdad ya me estaba entrando un poco el miedo. — Alice, ¿Alice? — decía entrando al baño pero nadie contestaba — ¿¡Alice? — dije cuando escuche un jadeo a fuera de la otra puerta del baño. — ¿María? — De todas las personas que pudimos habernos encontrado… nos encontramos con la ex de Jasper… - oh, oh. Esto huela a problemas – pensé. — Alice vámonos — dije tomándola del brazo pero ella se zafó y María… María se había quedado callada y solo me miraba con ojos enormes — ¡vámonos señorita! — le dije volteándola para que me viera y supiera que no estaba de humor para dejar que ellas pelearan por el mismo hombre. María sonrió triunfal e hizo el intento de alejarse con orgullo pero, conociendo a Alice, ella no aguanto la ofensa y grito

— ¡SI, MEJOR HULLE COBARDE! ¡QUE YO ME QUEDO CON EL TROFEO! — y le saco el dedo del medio y yo me reí de ella — y tú, mejor me sueltas y dejas de reírte o cuando tengas problemas con la signora vecina sexy no me meteré y dejare que te gane — y yo bufe por su tonta amenaza… o sea… yo, Isabella Swan, agente… no, no, la MEJOR agente que el FBI puede tener, derrotada por una simple, pero sexy, vecina… ¡por favor! — y no me tuerzas los ojos Isabella que pasara y tu vendrás a mí para pedirme ayuda — me amenazo con ojos enormes y la verdad parecía una pequeña pitonisa.

— ok, ok — dije dándole mi mejor cara de arrepentimiento fingido y ella torció los ojos — ahora eres tú la que los tuerce — y lo volvió hacer pero con una sonrisa enorme en los labios — esa es la Alice a la que me gusta ver — y ella se ruborizo — y dime… ¿Qué te dijo la bruja de María? — y sonrió al ver que a mí tampoco me caía muy bien la tipa esa. De camino a la salida me conto lo mucho que se había divertido, lo bien que la había pasado al lado de Jasper y lo mucho que le hubiese gustado darle su merecido a María.

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— Nos están siguiendo — le dije a Jasper y a Emmett y discretamente vieron hacia atrás y tres hombres nos seguían a unos 5 metros de distancia. Al instante Jasper fue hacia el frente y Emmett al final. Edward, Alice y Rosalie se quedaron en medio conmigo y seguimos caminando lo más normal posible — por favor Alice, rose no pierdan la calma — y la que pensé que sería más fuerte y guardaría la calma termino abrazándome por la cintura y pegándome más a ella — Rose — dije con dificultad, ella sí que apretaba duro — Rose, no puedo protegerte si me abrazas así — ella me soltó pero se mantuvo pegada a mí, Alice y yo nos miramos con cara de ¡WTF! Pero seguimos sin decir nada. Emmett y Jasper volteaban cada indeterminado tiempo para asegurarse que los hombres nos seguían o no.

Tomamos un taxi, fuimos al aeropuerto y regresamos a Forks pero siempre me quedo una espinita de si nos habían reconocido o no…

Bueno, bueno… eh aquí la segunda parte, no es mucho pero espero que les guste y de cuatro a seis reviews subo el siguiente cap. :D… comenten lo que quieran o piensen y acepto reviews anónimos no se asusten :)

Los quiere y los ama… esperen, esperen. Falto algo importante… a ver, hoy es 13 de septiembre… ¡HOY ES CUMPLE DE Bella!... ¡HBD Bella!

Y como su regalo este y todos los capítulos van con dedicatoria a todos y a cada uno de ustedes :D

Ahora si…

Los quiere y los ama…

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