Capitulo 14

Entre nosotros

Los personajes no me pertenecen, sino a su autora Naoko Takeuchi. Yo escribo sobre ellos por diversión


Resumen:[Semi UA] Su semilla estelar fue extraída. Después de un último vistazo a quien es el alter ego de Yaten, Mina se ve en un lugar nuevo, extraño, con la gente que ama pero a quienes no reconoce ni estos a ella ¿Será una broma de su mente o una realidad que no quería ver? Ahora con una vida entre mundos se verá enfrentada a problemas que para las que ningún poder Sailor la preparó


**...**

El campamento había sido mucho más divertido (y productivo) desde que sus dudas y temores se habían esfumado.

Ella comenzaba a hacerse a la idea de que ella y Yaten estarían juntos por mucho tiempo, y eso le daba tanta felicidad que su energía se desbordaba sin cesar. Y, aunque él que tenía que seguir ocupando un nombre que no era el suyo, le había hecho una revelación que cambió para siempre todo lo que conocía acerca del mundo entero. Incluso habiendo pasado por todo lo que habían atravesado con sus amigas, le provocaba una sensación desconocida lo que había ocurrido con ese chico que la siguió, incluso a otro mundo, sólo para encontrarla.

La noche anterior había sido de muchas sorpresas y el campamento de equipos se había vuelto un inusual conjunto de pequeños y dulces momentos.

Debido a que Mina pasó de extrañar al amor de su vida y de sufrir por no poder olvidarle, a pellizcar su brazo cada diez minutos por no creerse lo que había ocurrido.

— Minako, lo estás haciendo otra vez — la chica se sonrojó. Se le había quedado viendo otra vez, a su lado, en el almuerzo.

— Lo siento, es que aún no me lo creo — sonrió.

— Harás que todos volteen... — y no había necesidad de decirlo ya que ambos equipos en el campamento estaban atentos a lo que hacían los chicos mas populares de cada grupo, juntos, siendo la atracción principal del evento.

— No me importa. De ese modo puedo decirle a todo el equipo al mismo tiempo que eres mi novio y que dejen de especular...— o mas específicamente que dejen de coquetearle a él— ... sobre nosotros. Incluso el profesor está curioso — se rió por lo bajo y acomodó su cabello en una coleta.

— ¿Qué? ¿Acaso estás loca? ¿Qué pasó con lo de tomar un tiempo prudente?

Mina lo pensó un momento, y era cierto. Tal vez debían esperar a regresar a la ciudad para tomarlo con calma y que salieran como dos chicos normales, además para nadie era un secreto que "Shou" estaba tras ella y casi todos tenían asumido que de un momento a otro serían novios. Así es que no había necesidad de apurar las cosas.

¿Verdad?

La chica se inclinó y rozó los labios del muchacho, haciendo que éste se sobresaltara. Y ocasionando que todos sus compañeros cuchichearan entre ellos.

— Tenías algo aquí — apuntó con su dedo sobre sus propios labios, sonriendo triunfalmente y causando el estupor de todo el comedor del campamento.

— Que manera de ser prudente... — bufó él y siguió con su comida como si nada.

Mina sonrió. Yaten aún era Yaten después de todo y eso le encantaba.

Ese último día que pasaron en el lago, la chica notó algo extraño en él durante la jornada. Estaba más serio de lo normal, eso quería decir que algo le molestaba (o que quizás se estaba arrepintiendo de estar ahí). La idea se sembró en su mente llenándola de terror. Si había hecho algo malo y él decidía irse, sería horrible, tendría que pasar su vida lamentando que por una estupidez, la que aun desconocía cual era, Yaten había venido desde otro mundo sólo para descubrir que ella era una patética copia de la otra Minako.

— Cielos, Mina ¿en qué planeta estás? — él sujetó la manga de su remera para llamar su atención. Al parecer no había notado el momento en que él llegó junto a ella al atardecer de ese día.

Mina se lanzó a sus brazos sin advertencia, cayendo ambos sobre el pasto. Ella se acurrucó en su pecho y se enrolló mientras él gruñía algo que Mina no entendió. Sintió su mano con suavidad recorrer su cabello rubio y se abrazó mas fuerte a él.

— Si algún día... — su voz sonó como un murmullo, él apenas miró su cabeza oculta — ... me llegas a odiar...

— Eso no pasará — la cortó. Eso era impensable.

— Pero si ocurre... — al fin levantó su rostro, Yaten vio sus ojos celestes con una profundidad que lo agobió.

— ¡He dicho que no pasará! — hizo una mueca, frunciendo el ceño y levantándose de ahí, cortó todo contacto físico.

— Pueden pasar muchas cosas con el tiempo — ahí, ella supo que había dicho algo que quizás sí cambiaría todo. Se levantó también, quizás debía darle espacio.

— Es la primera vez que te escucho decir una tontería, Minako — él frotó su frente como si quisiera buscar alguna palabra mas amable.

Mina iba a alejarse de ahí cuando sintió su presencia frente a ella, quien levantó su rostro para quedar cerca y hacer que le mirarse a los ojos. Esos profundos orbes verdosos que con la oscuridad se veían mas intensos.

— No te permito que vuelvas a repetir eso. Si vas a dudar de lo que siento por ti pensaré que también tienes dudas de lo que dices sentir por mí y eso sí sería un inconveniente, señorita Aino.

— Claro que no tengo dudas

— No es lo que acabas de demostrar y desconozco porqué tendrías que dudar de algo...

— ¡Estoy segura que te amo, Yaten!

Ambos quedaron muy sorprendidos. Uno por la declaración y la otra por haber dicho esas palabras con tanta certeza y liviandad.

Lentamente él dibujo una hermosa sonrisa en su rostro, una que Mina no había visto nunca.

— Entonces no tendremos ningún problema — la besó sin mas dudas ni contención.

Ella sintió un pequeño cambio, mas pasión y afecto, algo que había deseado sentir de alguien y que por fin estaba consiguiendo. Estaba tan feliz que apenas podía consigo misma. Devoró su boca con besos que sólo en sueños había sentido y no tuvo miedo en hacerle sentir que le deseaba tanto como él a ella.

La vuelta a la ciudad fue menos caótica y aunque llegó muy tarde, su amiga Serena la esperaba en su casa para recibirla con las novedades que pudiera traer del campamento. la encontró abrazada a un cojín en el sofá. Se había quedado dormida ahí mientras la esperaba, se veía muy tranquila y sonriente. A su amiga le pareció que de algún modo sabía que llegaría con buenas nuevas impactantes.

La movió suavemente mientras ésta murmuraba algo sobre la cena. La chica abrió sus celestes ojos y con un abrazo muy apretado la recibió.

— ¡Bienvenida, Mina!

— Sí, es una buena bienvenida — sonrió para sí. Le encantaba lo expresiva que era Serena.

— ¡Cuéntame. Cuéntamelo todo! — saltó como un conejo que era, se acomodó en el sofá y esperó impaciente por las noticias que podía traer su amiga desde su aventura.

No tenia idea

Con cada expresión que Serena formaba, Mina se daba cuenta de lo descabellada que sonaba fuera de su cabeza lo que estaba contando. Hubo mas de alguna cosa que omitió de su reencuentro con Yaten, ya que pensó que era demasiada información para la pequeña chica que derramó mas de una lagrima de emoción frente a su relato. A cada tanto que contaba algo, la princesa de la Luna se exaltaba y la apretujaba entre sus delgados brazos: sintiendo la felicidad de su querida amiga como si fuera propia.

— Siempre he pensado que el destino fue muy injusto con ustedes. Pero en especial contigo, Mina... — una vez mas sus ojos se cristalizaron

— Serena... no, no digas eso, por favor... — la chica alzo su mano para que la dejara continuar.

— ... el ser la diosa del amor sin disfrutar de él, siendo que yo tengo a mi querido Darien junto a mí, me parecía algo demasiado doloroso — al fin sus lagrimas encontraron cómo salir de sus ojos — Sé que me amas y has entregado mucho por nuestra misión, pero también sé que jamás seré suficiente para cubrir ese vacío que tendrán todas ustedes en el futuro.

— No digas eso...

— ¡Es la verdad! — se limpió las mejillas con la mano — Lo he visto y me duele. Duele que su legado no sea por sus herederas si no por sus discípulas.

— Serena...

— Las he visto morir en la miseria y eso me causaba tanto dolor... pero... — una débil sonrisa asomo entre sus labios rosa — ...esto que me cuentas. Mina, esto que me has dicho lo cambia todo. Ahora estoy segura que el futuro no está escrito a pesar de que lo hayamos visto. Y... — Serena se detuvo, se reprendió a sí misma internamente por algún pensamiento que no reveló y volvió a mirar a su amiga — ... estoy muy feliz.

Su amiga la atrajo y se abrazaron por mucho tiempo. Durante el cual ambas desahogaron todo lo que tenían contenido.

Quizás les hacía falta haberlo hecho antes.

Esa noche, Minako tuvo un sueño. Uno que hace tiempo no tenía tan vívidamente y que le trajo sensaciones sobre lo que vio, que le causó más de alguna preocupación.


...

"Se vio en un cuarto, uno que reconocía del otro mundo. Era el suyo propio y nuevamente vagaba en esa forma etérea que le permitía pasar inadvertida por los demás.

— ¡Mamá, ven aquí! — la voz de Serena se escuchó desesperada y en un minuto apareció mamá Kaguya para ayudarle.

— ¿Qué ocurre?

— Siento que el vestido es muy pequeño y el cinto muy grande ¿estás segura que enviaron el correcto?

— Consultaré en seguida

La mujer corrió escaleras abajo a revisar las tallas, las medidas y las direcciones

En ese momento, Mina vio aparecer a su otro yo, con cara burlesca. Diciéndole a su hermana que seguramente era el vestido de otra chica y que no alcanzarían a llegar a tiempo al matrimonio. La vio extrañamente bien, se notaba tranquila, muy distante de cómo la describió Yaten la última vez que la hubiera visto.

— ¡Taiki va a matarme! Le dije que confiara en mí — Serena se exasperaba mientras Minako sólo sonreía.

— No sé por qué te preocupas, el diseño es de mi estilista personal y lo hicimos a la medida. Tiger no tiene fama de cometer errores en sus diseños.

— ¿De qué hablas? Siempre discutes con él porque los vestidos no son de tu agrado.

— No lo son para mí, pero una chica más simple parecerá una princesa, ya verás.

Amy apareció de pronto, con un peinado alto y un tocado en forma de tiara. Serena la jaló y en dos movimientos la puso dentro del vestido para medir si estaba bien o no. Sorprendentemente, le quedaba bien y todas sus curvas calzaban a la perfección.

— Cielos, te queda hermoso — exclamó Serena con las manos cubriendo su cara.

— Me siento tan extraña — Amy no dejaba de verse al espejo sin creer lo que ocurría.

— Te lo dije — apuntó con obviedad, la celebridad.

— Te ves hermosa, Amy — sonrió su amiga mientras acomodaba el tocado y diferentes partes del vestido.

— No lo sé... siento que no soy yo — la novia se miraba una y otra vez y no se reconocía. Quizás un halo de duda pudo asomarse por sus ojos. Minako vivazmente lo notó e intervino de inmediato.

— Querida, el negro no está de moda para ninguna novia que desee mantener a su chico con ella — ella habló suavemente como queriendo que Amy la escuchara con atención mientras retocaba su peinado — Y créeme, él no desea verte lejos de su lado. Eres muy afortunada.

Serena pudo ver en su hermana un dejo de nostalgia cuando dijo la ultima frase. Se veía que guardaba una pena en su corazón a pesar de no estar triste.

Mina quiso indagar mas en la escena que presencio pero se vio arrastrada a otro lugar, una habitación que tenía una tenue luz iluminando un escritorio.
Sentada, frente a este, había una figura delgada, enfundada en un sencillo vestido y sosteniendo un papel. Mina se acercó, con cautela y pudo verla.

— Heal... — susurró y la chica pareció reaccionar.

Tenía una carta en las manos, estaba algo arrugada y tenía un tiempo, que se podía distinguir por el papel envejecido. La muchacha la leía una y otra vez, con una lagrima que se asomó rebelde entre sus ojos verdes.

Se escuchó tocar la puerta para luego abrirse.

— Cariño ¿estás aquí? — un chico de cabellos cortos y rosa entró en el cuarto — Las demás quieren que veas a Amy en... ¿estás bien? — rápidamente, él llegó junto a la muchacha quedándose de pie tras ella.

Heal limpió rápidamente su mejilla y le regaló una sonrisa. Él tomó sus hombros y los acarició con suavidad.

— Estoy bien, sólo es nostalgia.

— Sé que extrañas a Yaten, pero no puedes estar así por siempre — volteo la silla del escritorio para quedar frente a ella y se puso en cunclillas.

— Es que... siento que perdí a mi otra mitad. Todo este tiempo y sólo tengo una carta. No sé adónde se fue y aún con todas las formas de comunicación que hay sólo se limitó a dejar esto para mí — la mujer estalló en llanto y se abrazó a su novio.

Mina observaba la escena con una sensación de malestar terrible. Se sintió culpable ya que Heal había sido muy buena con ella y no quería causarle mal.

— Amor, no creo que él quiera verte así, menos ahora — él depositó un suave beso en la frente — Estoy seguro que él querría que te cuidaras

— ¡Santo cielo, Hawk! — rió ella — Estoy embarazada, no invalida.

La muchacha que los veía en forma etérea llevó las manos a cubrir su boca. Fue una sorpresa inesperada.

— Lo sé — se contagió de su risa — ¿Cuándo se lo diremos a los demás?

— No sé cuál sea el mejor momento, de todos modos, hay tiempo, acabamos de saberlo hace poco — quedó pensativa un momento — Creo que Yaten estaría muy enfadado.

— Sé que él te cuidaría el doble y ya me hubiera golpeado por poner mis manos sobre ti. Siempre fue muy protector contigo — ambos rieron y ella puso la carta en una cajita especial que había dispuesto y que llevaba a todos lados con ella.

— Ahora puedes poner tus manos sobre mí y no es que necesite protección

— Lo sé, eres muy ruda

La escena terminó para la espía secreta cuando se fundieron en un tierno y luego apasionado beso.

La siguiente persona que vio fue a Taiki, de pie al lado de un altar, arreglando la corbata de Darien que estaba desarmada. Él siempre había sido perfeccionista, así que, a Mina no le sorprendió que estuviera por ahí velando por que todos los detalles estuvieran al 100% bien.

— Cielos, Darien. Si no te conociera bien, diría que estás nervioso. Qué le pasó a tu temple, hombre.

— No son nervios, es que me sorprende que Minako se las arreglara para que el lugar no esté invadido de paparazzis. Siento que en cualquier minuto nos van a rodear y se acabará toda la privacidad.

— Tranquilo. Ella pudo haber recobrado la memoria, pero no es tan egoísta como para arruinar la boda — Darien lo miró fijamente.

— ¿Tú… estás... seguro que estás bien con todo esto?

Taiki sonrió, de esa forma amable y serena que sólo él conseguía.

— ¿En serio, ahora vienes con eso?

— Sí, bueno...

— Después que Yaten decidió desaparecer de aquí, tenía que enfocarme en mi familia. Simplemente no era un momento que pudiera ser una suma para otra persona. Seiya... él quedó desmoronado y ni hablar de Heal. Todos debíamos estar unidos, pero como familia, como hermanos. No estaba preparado para recibir a alguien más y bueno, ya lo hablamos amigo, no hay nada que reprochar ni explicar.

— No te culpo, la familia es todo. Pero, vuelvo a preguntarte, si estás bien con todo esto. No pretendo que queden cosas pendientes que decirnos para el futuro, Taiki

— Somo amigos ¿no es así? Estoy seguro que todo está bien y si no, ya te lo hubiera dicho.

— Es que luego de la muerte de Rei, no creí que me recuperaría de ese episodio, menos que encontraría alguien que entendiera lo que estaba pasándome y menos aún que sería ella la que...

— Y lo entiendo mejor que nadie. Deja de preocuparte por tonterías — Taiki abrazó a su amigo, fue un contacto fraternal y muy significativo — Ahora, dejemos de hablar cosas que nos desaniman y prepárate para tu sentencia de muerte.

Ambos rieron. Como los grandes amigos que eran.

Mina estaba un poco atónita con tantas sorpresas. Le agradó que todo fuera bien para las personas en el otro mundo, aun cuando ella les había quitado a su preciado Yaten y cuando los veía sufrir por no tenerlo con ellos. Era un sufrimiento que ella conocía bien, que había vivido en carne propia y que no deseaba volver a sentir. Al parecer sí podía ser un poco egoísta.

Estaba inmersa en este pensamiento cuando, al mirar en dirección a la puerta del lugar vio a Saijo, de pie, esperando a alguien que venía subiendo la escalera. No era otra que ella misma, su otra yo. Él la miraba de manera especial, con una calidez en los ojos que era única. Lo vio estirar su mano para alcanzarla, le abrazó suavemente y la recibió con un tierno beso. Por su puesto, Minako lucía radiante, cómo nunca se había visto antes y se notaba en su andar y su actitud que algo había cambiado en ella. Ahora estaba tranquila, podía disfrutar de su mundo y con la persona que mas quería. La etérea muchacha sonrió, al parecer no les había ido tan mal a los demás y eso la dejaba contenta. Mucho mas de lo que hubiera pensado.

Recorrió lo que pudo del lugar con la mirada para ver si encontraba a alguien mas conocido y así fue, muchos de sus amigos estaban ahí. En especial Serena, se veía contenta y sostenía la mano de un serio Seiya. La chica se acercó a ellos.

— ¿Porqué tuvo que venir con ese tipo? — refunfuñaba por lo bajo el chico que fuera de asistir formal se negó a usar la chaqueta el traje y se puso la suya propia de cuero. Era su favorita.

— Seiya... eso no es asunto nuestro — Serena apretó ligeramente la mano del chico para hacerle saber que estaba de acuerdo con él a pesar de lo que decía.

— No lo sé, Bombón... — llevó un mano a su frente, estaba cansado — ... tu hermana está mejor y eso me alegra mucho pero no dejo de pensar que eso fue lo que ahuyentó a Yaten.

— ¡Seiya, por todos los cielos! No digas algo así — la chica bajó un poco mas la voz — Todos sabemos que Yaten pudo haber tenido miles de motivos para irse pero les dejó una carta de despedida y tú sabes que no lo hizo para dañarte, a ti ni a nadie.

— Bombón... — él la miró con algo de sorpresa y sonrió — ¿porqué eres tan linda?

— Porque necesitas que sea así, Seiya tonto

— Bueno, necesito varias cosas en este instante... — le susurró pícaro mientras acarició su mejilla y regresaba a ser el mismo de siempre

— ¡Pero qué dices! — ella se sonrojó y él rió.

— ... como una hamburguesa — la vio torcer la boca — Obvio, porque tengo hambre ¿qué andas imaginando, mal pensada?

— ¡N-nada!

— O sea, sé que me tienes así de cerca y eso te hace sentir que estás en las nubes pero ya deja de fantasear con verme desnudo.

— ¡N-o es así! — Serena enrojeció violentamente mientras el chico reía y Mina hizo lo propio.

— Ya tendremos tiempo para eso, luego — un guiño de sus azules ojos hizo sonreír a su novia, quien le regaló un tierno beso.

La ultima imagen que pudo divisar de ese maravilloso sueño fue a Amy enfundada por completo en su traje blanco, caminando hacia el altar donde la esperaba nada mas ni nada menos que Darien.

Al parecer todo iba tomando su propio lugar en ese mundo. Un lindo final que Mina pudo ver y que le reconfortó el alma.


El despertar esa mañana fue de otro mundo, fue mas fresco, enérgico y como hace tiempo no lo hacía. Debía volver a clases, a su rutina y a sus amigas, que seguro esperaban impacientes las novedades del campamento.

No tenían idea.

Salió de su casa sólo para quedar paralizada al poner un pie fuera

— Me gusta esta casa, es distinta pero acogedora — Yaten la esperaba, para caminar juntos a la escuela, seguramente.

— ¿Me estás siguiendo? — sonrió ella — Aquí el acoso sigue siendo un delito ¿sabes?

— Si no quisieras que lo hiciera ya habrías huido, Minako — él tenía la extraña costumbre de mirarla como si fuera a desaparecer de pronto.

— Es cierto...

Suavemente se deslizó a su lado y tomó su mano con firmeza. Tal vez ella también temía que en algún momento el chico fuera a desaparecer de la nada.

— ¿Qué se siente volver a tener 17?

— Es extraño, los recuerdos que tengo se sienten como un sueño... — y pronto ese sueño sería sólo eso.

Los vestigios de la existencia de Yaten en el otro mundo estaban poco a poco agrietándose en su mente. No se lo había mencionado a Mina por que él mismo no se daba cuenta de lo que estaba pasando. Sólo había comenzado a aceptar su realidad como propia y los recuerdos de su mundo comenzaban, uno a uno, a fusionarse con este que era el destino que quería para su nueva vida.

Además, Mina había descubierto que, a pesar de tener muchas diferencias compartían muchas otras cosas más. La intensidad que vivieron en el pasado, había sido el punto de partida para crear una nueva vida que querían vivir juntos y ese día verían el inicio de una nueva realidad, una que esperaban fuera mas amable para ellos y para el mundo en general.

La pareja pudo escuchar el grito agudo de Serena a varias cuadras antes de asomarse a la escuela. Ambos rieron y siguieron su camino con tranquilidad, nada los apuraba ese día, excepto quizás, la impaciencia de la pequeña princesa de la Luna.
Llegaron a unos metros de las amigas de Mina y el chico se despidió, entre las miradas curiosas de las chicas.

— Hasta luego, chicas — saludó y se fue a reunir con sus propios compañeros.

Increíblemente Mina sólo se sonrojó y se mantuvo en silencio mientras las demás debatían quien hablaría primero. Obviamente, como Serena era la mas efusiva le pidió que le detallara a las demás todo desde como habían nacido.

Esta nueva etapa era distinta, mas amable para ellos y quizás con grandes desafíos que podrían causar mas de algún revuelo. Pero lo que tenían claro era, que lo que viniera sería un reto para los dos.

"Para los dos" sonaba tan emocionante

Juntos lo enfrentarían, le darían pelea a lo que fuera pero serían inseparables.

...


***Fin***


Notas de la autora:

Esto fue tan pero tan difícil que no sé cómo saqué al fin este capítulo sin tantas trabas. Confieso que sin sus comentarios de apoyo, creo que no hubiera podido terminar y aun así me parece que quedaron cosas pendientes.

No prometo nada pero quizás mas adelante dedique un par de drabbles o one shot para estos dos en particular

Ya perdí la cuenta de cuantos comentarios tengo sin responder pero lo haré como tarea aunque me repita el plato con algunos

Los finales suelo escribirlos al principio para que no me pase esto de que no sé cómo continuar pero ya que en un principio esto era un one shot que se descontroló supongo que hice lo que pude.

Mis respetos a todos quienes escriben largas historias y les dan finales epicos, en serio les admiro mucho. Yo hago lo que puedo en la medida que me lo permite mi día a día

Gracias por esperar

Gracias por leer

Gracias por todo

Me despido por ahora.