Capítulo 13: De vuelta a tu corazón

Hermione notó las intenciones de Harry, lo conocía muy bien, mejor de lo que a veces le gustaría; ladeó la cabeza y el beso se lo dio en la mejilla, algo que desconcertó bastante a Harry.

Amor mío, no sé lo que pasó contigo,

no sé lo que pasó conmigo

¿por qué dejamos de ser

buenos amantes y buenos amigos?

–¿Por qué tan tarde, Mione? Te esperaba hace horas –dijo Harry abrazándola por los hombros y llevándola hacia el jardín trasero.

–Creo que Lisle te contó lo que nos pasó, además en lo que fui a mi casa y todo, se va el tiempo.

Draco y Remus vieron alejarse a la pareja y desaparecer en la puerta del jardín, sin quedarse atrás hicieron lo mismo a reunirse con el resto de los invitados. Afuera era una algarabía: música, gente hablando, era un día muy bonito y soleado, las mesas estaban acomodadas y decoradas, todo muy hermoso.

–Y ¿qué te parece? Nos quedó bien.

–Es hermoso, hicieron un buen trabajo.

–Gracias –contestó Lisle tras ella–ahora ayúdanos a traer la comida.

–¿Cocinaste?

Las chicas entraron a la casa para llevar la comida al jardín. Todos se sentaron a las mesas y disfrutaron de los alimentos, cuando terminaron levantaron y limpiaron las mesas para dejar espacio para bailar o lo que fuera.

Hermione, Lisle y Ginny entraron a la cocina donde había un tiradero de platos y vasos sucios; sin chistar un solo momento hicieron un hechizo para que comenzaran a lavarse solos mientras ellas volvían al jardín. Hermione se quedó sola en la cocina preparando una jarra de té helado para quien quisiera. Harry que había estado esperando una oportunidad para hablar con ella a solas no lo pensó dos veces.

–¿Qué haces? –preguntó el chico entrando a la cocina.

–Aquí preparando té helado ¿falta algo allá afuera o...

–No, nada. Herm quiero que... bueno... quiero decirte algo.

–Ah, pues dilo.

–Mione, ¿qué pasó con el té? –gritaron desde afuera.

–Aquí está.

–Tráelo –pidió Lisle desde la puerta del jardín.

–Harry, ¿qué te parece si hablamos...? Hoy no, definitivamente y mañana tengo... mejor el martes ¿de acuerdo? Yo también tengo que decirte algo.

Entonces Hermione salió con una charola donde llevaba la jarra de té con varios vasos alrededor. Harry se quedó de pie viéndola alejarse una vez más.

Amor mío, ¿por qué tenemos tanto frío?

¿por qué dejamos que el olvido,

nos congelara la piel

y nos dejara en medio del vacío?

Cada cual tomó un vaso mientras servían la bebida, por suerte alcanzó para todos aquellos que quisieron, bueno aunque cómo no iba a alcanzar si como se iba vaciando también se llenaba, era algo como magia (N/A: ¿qué extraño, no?).

La tarde transcurría calmadamente entre charlas, bromas, bailes y todo lo que pudiera haber. Cuando cayó la noche los invitados se fueron retirando poco a poco hasta quedar únicamente Harry y Remus que optaron por irse a dormir y dejar el tiradero que quedaba para el día siguiente.

Ni el domingo, ni el lunes pasó nada interesante. Compusieron la casa y fueron por provisiones, ese mismo día llegó una carta que alegró tanto a Harry como a Remus, quiso ir a constárselo inmediatamente a Ron, Lisle y Hermione, pero prefirió esperar ya que podría verlos en lugar de llamarlos o enviarles una lechuza.

Lo que restaba de la tarde y la noche se le hizo eterna ya que quería ver a Hermione y sentía que no podía esperar. De pronto una pregunta llegó a su mente: ¿a qué hora vería a Hermione? Sólo le dijo que lo vería el martes ¡Demonios! ¿Por qué no se lo había preguntado? Ahora estaría doblemente impaciente ¿Y si llamaba? No, mejor sería no presionar. Por suerte el chico no tuvo que esperar demasiado, Hermione llegó antes del medio día...

–¿Quieres tomar algo?

–Sí, gracias.

–¿Cerveza de mantequilla? –la chica asintió– Siéntate, ahora vuelvo.

Harry se dirigió a la cocina a traer las dos bebidas. No sabía porqué pero sentía rara a Hermione, algo dentro le decía que había algo diferente, ahora se acentuaba más que antes y sentía como si se alejara de él.

¿Qué le pasó a nuestro amor?

¿Qué le pasó a tu corazón y al mío?

Harry regresó a la sala con las cervezas en la mano. Hermione estaba observando las fotos que había en la mesa y en la repisa de la chimenea. Al notar la presencia del ojiverde fue a sentarse a uno de los sillones y el chico hizo lo mismo dándole la bebida.

–Tengo noticias muy buenas –anunció.

–¿En serio? Cuéntame.

–Pues gracias a que durante todo el tiempo...

Harry hablaba pero Hermione no le estaba prestando demasiada atención, sabía que el chico le hablaba de los años que pasaron en Hogwarts, las buenas notas que tuvo en los TIMOS y en los EXTASIS y que eso había sido gracias a que ella siempre los presionaba para estudiar y hacer los deberes.

–... y pues te lo agradezco –Hermione no contestó y sólo lo miró– ¿Estás bien, Herm?

–Eh, sí, lo siento –se disculpó–. No tienes nada que agradecer para eso somos amigos... pero, no creo que eso sea la noticia que me querías dar.

–Ayer llegó esto –dijo dándole una carta y esperó a ver su reacción.

–¿Te aceptaron? –preguntó con una enorme sonrisa a lo que Harry asintió– Felicidades, yo... también voy a ir a estudiar un tiempo leyes mágicas internacionales.

–No me habías dicho nada.

–Es que no estaba segura de querer ir.

–¿Por qué no? eso es lo que tu quieres: relaciones internacionales.

–Sí, pero no me quiero ir de Londres.

–No creo que sea tan lejos ¿o sí?

–No, es en Bélgica, es relativamente cerca.

–¿En Bélgica? ¿No era aquí en Inglaterra?

–¿Ahora ves por qué no estaba segura de ir? Hablé con mis padres y dijeron que si era lo que quería, ellos no me detendrían.

–¿Cuánto tiempo es?

–Dos años y medio.

Amor mío,

te me estás yendo como agua de río.

Amor mío,

estás aquí pero no estás conmigo.

Amor mío,

no te me vayas que te necesito.

Amor mío,

para sentir que sigo estando vivo.

–Sé que es mucho tiempo, pero se pasa rápido –intentó suavizar Hermione la información.

–Dime que vas a venir en vacaciones –pidió.

–Sólo en verano.

–Algo es algo.

Se hizo el silencio; meditando, pensando, divagando en sus mentes tratando de visualizar su futuro, recordando el pasado y entendiendo el presente.

¿Por qué tenía que irse? El no quería que se fuera, la quería con él, ahí, en Londres... pero... ¿él se convertiría en auror y ella no volvería realidad su deseo? ¿qué estaba pensando? No podía obligarla, no tenía derecho, no eran más que amigos... ¿amigos?¿Cómo pudo olvidarlo? Precisamente de eso quería hablarle.

–Harry.

–Herm.

Dijeron al mismo tiempo haciendo que ambos rieran rompiendo un poco de tensión.

–Habla tu dijo Hermione.

–Herm, no sé cómo decírtelo, pero ya no puedo seguir callándolo por más tiempo... sé que tuvimos problemas con la enemistad con Draco y luego por culpa de Voldemort tuvimos que separarnos y tanto tu como yo sufrimos esta separación –ella escuchaba atenta cada palabra y sus ojos comenzaron a nublarse– y el orgullo, los celos y la duda terminaron por alejarnos y... me gustaría que... pues que lo volviéramos a intentar...

–Harry, yo...

–Sé que te vas a ir y esto no implica el que te quedes... pero... quiero saber si tengo todavía la oportunidad ¿tu que dices?

Amor mío,

te están gritando mis latidos,

con éste corazón partido

que se desangra por ti,

que me lastima como un enemigo

–No puedo.

Harry borró de golpe su sonrisa nerviosa que se había dibujado en su rostro durante el pequeño monólogo, y su expresión demostró asombro y desconcierto.

–No en este momento y te tengo que explicar todavía por qué me he estado comportando así... y no sé... no sé cómo lo vayas a tomar pero tengo que decírtelo aunque después me odies y no me quieras volver a hablar...

¿Qué le pasó a nuestro amor?

¿Qué le pasó a tu corazón y al mío?

Harry dejó resbalar una lágrima por su mejilla, después de una larga explicación. Hermione no quería dejarlo pero tampoco podía verlo así, lo que él le había dicho le había dolido porque su intención no era herirlo sino ser completamente sincera diciéndole lo que sentía. Lo único que atinó a hacer, entonces, fue tomar su bolso y salir de allí.

Amor mío,

te me estás yendo como agua de río.

Amor mío,

estás aquí pero no estás conmigo.

Amor mío,

no te me vayas que te necesito.

Amor mío,

para sentir que sigo estando

vivo por ti solamente por ti

y yo sé que no todo está perdido

Al abrir la puerta se encontró con Ron al que esquivó y ni siquiera saludó cuando se marchaba. Ron no tuvo tiempo de llamar a Hermione cuando escuchó que Harry le llamaba desde dentro.

–¡Hermione! – gritó y corrió hacia la puerta de entrada–¡Hermione, espera! –pero la chica ya estaba bastante lejos como para escucharlo.

–¿Qué pasó, Harry?

No contestó.

–¿Estás bien?

–No... pasa.

–¿Qué fue lo que pasó?

–Pasa, a ver si explicándotelo, lo entiendo...

Amor mío,

te me estás yendo como agua de río.

Amor mío,

estás aquí pero no estás conmigo.

Amor mío,

no te me vayas que te necesito.

Amor mío,

para sentir que sigo estando vivo.