Salimos del restaurante y decidimos ir al cine. Cuando llegamos él se paró en seco con los ojos fijos en una chica rubia, alta, de ojos verdes. Era hermosa pero no entendía por que Jake se había quedado de esa forma mirándola.
- Jake - susurré algo molesta al ver que seguía mirándola y no se movia.
Él no me hizo caso, simplemente empezó a andar, dejándome a mi atrás acercándose a ella antes de abrazarla. La chica se mostró sorprendida ante el abrazo de Jacob, pero le miró a los ojos y se quedó algo hipnotizada. Era extraño ver esa escena desde fuera, ver como mi novio abrazaba con una dulzura infinita a esa chica, ver como ella se lo comia con los ojos y como le devolia el abrazo.
Me acerqué a ellos a paso lento, no queria sacar conclusiones precipitadas, pero no podia pensar otra cosa que no fuera perder a Jake. Ese solo pensamiento me partia en corazón en mil pedazos, y una segunda ruptura de esa manera hacia imposible su reconstrucción.
Llegué a su lado y ninguno de los dos se dio cuenta de mi presencia, seguian sumerjidos en ese abrazo tierno y dulce, como de película. Carraspeé, me aclaré la garganta un par de veces y fue ella quien me vio, quien se dio cuenta de que esaba alli.
- Esto... - dijo algo indecisa mientras me miraba y deshacia el abrazo - Soy Rachel. - dijo mirándome a mi y después a Jake.
- Yo soy Jacob - añadió él y eso me basto para comprender la situación, no se conocian y se necesitaban de ese modo. Eso solo podia ser una cosa, imprimación.
Quise culpar a Jake pero sabia que él no era el culpable, nadie lo era a pesar de que hubiera sido mas fácil si hubiera podido echarle las culpas a alguien. Simplemente les miré con lágrimas en los ojos y me marché.
Caminé por las ya oscuras calles de Port Angeles, sola. No queria compañia simplemente pensar, aun que eso me doliera, y recordar aquello que habia tenido, ya dos veces, y que habia perdido dos veces también, el amor absoluto. Las lágrimas nublaban mi visión mientras caminaba sin rumbo por unas calles cada vez mas oscuras y seguramente mas peligrosas. Me adentraba cada vez mas en una ciudad desconocida para mi y a la vez tan conocida.
Mientras paseaba por unas calles prácticamente abandonadas la sonrisa de Jake, esa mism tarde, inundaba mi mente, agité la cabeza para deshacerme de ese recuerdo, demasiado dolorosa. Las calles vacias y oscuras me recordaban también otro momento, ese dia en el que Edward me salvó, en una calle muy parecida a la que estaba cruzando ese mismo momento, esa noche descubri la verdad sobre él y su familia, esa con la que fui tan feliz. Quise deshacerme de ese recuerdo también pero algo me lo impidió.
Destrás de mi se oyó el rugido de un coche al frenar. Giré despacio, tal vez Jake me habia seguido. Pero no. El volvo plateado paró detras de mi y de el salio Edward con cara de preocupación.
- ¿Que haces aqui? - pregunté aun llorando, no me veia capaz de escoder las lágrimas.
- Alice te vio de pronto, no suele verte por que estas con Jacob, pero te vio paseando sola por las calles de Port Angeles, llorando, y se asustó - mientras hablaba se acercaba a mi - y aqui estoy - dijo llegando a mi altura.
Los dos nos quedamos en silencio, yo no tenia valor para empezar, aun que queria desahogarme, sabia que para él no seria fácil escuchar mi historia con Jake, no queria martirizarle con mis penas por que sabia muy bien que él tenia las suyas, también causadas por mi culpa.
- ¿Te llevo a casa? - preguntó rompiendo el silencio
Simplemente asenti con la cabeza. Las lágrimas que reprimia se estrechaban en mi garganta y me impedían hablar.
- ¿Que pasa, Bella? - pregunto indeciso, con algo de miedo a mi contestación.
- ¿De verdad quieres saberlo? - pregunté, él sabia que tenia algo que ver con Jake, ya que de pronto me habia separado de él.
- Claro
- Jake se ha imprimado, de otra. - dije mientras las lágrimas volvía a mis ojos, cada vez de manera mas contundente.
Su rostro mostró la sorpresa que mostraria cualquiera ante tal firmación. Era duro, solo pensarlo. Me dolía el alma e intentaba hacerme a la idea, pero una parte de mi no queria creerlo y la otra me decia que no podia esperar otra cosa. No era justo que dos personas fantásticas como eran Edward y Jacob se hubieran enamorado de mi. Era una especie de broma cósmica o un mal de ojo. Ya nada podia salir mal.
El resto del camino pasó en silencio y me di cuenta de que ese mismo silencio me estaba doliendo cada vez mas y mas. No queria silencio, no queria volver a hundirme en un pozo sin salida, no queria dejar toda aquella felicidad que habia conseguido, seria dificil sin él, y lo sabia, pero queria intentarlo.
Llegamos a mi casa y bajé del coche. Edward bajo también y me acompañó a la puerta, todo un caballero, como siempre.
- Gracias - susurré antes de abrazarle.
- No hay de que
Nos separamos lentamente. No queria mirarle a los ojos, no podria evitar llorar.
- Esto... - dije algo indecisa - se que es mucho pedir, y si dices que no lo comprenderé... - no sabía como continuar.
- Bella dilo ya.
- ¿Si dejo la ventana abierta, entrarás, un rato? - preunté sin mirarle a los ojos, necesitaba el abrazo de alguien y quien mejor que él que lo habia sabido todo de mi. No sigificaba nada, simplemente podriamos tratar de ser amigos.
- Claro. - dijo con una sonrisa torcida.
Cuando entré me encontré a Charlie mirando la tele. Le saludé y le dije que me iba a dormir, porque estaba algo cansada. Entré en el baño y me puse el pijama. Se me hacia raro esperar de nuevo a mi caballero de brillante armadura tras la ventana abierta de mi habitación. Llegué y abrí la ventana, me metí bajo de las sábanas a esperarle, a él. Segundos después su brillante sonrisa relampagueaba en medio de la oscuridad de esa noche mas oscura de lo habitual, para mi.
Se sentó a mi lado sin decir nada, envolviéndome en las mantas, como hacia antes, para que no me congelara ante su contacto. Apoyé mi cabeza en su marmóleo pecho, cada movimento me recordaba a esos momentos en los que estos mismos tenian otro significado, muy diferente, y esperaba que él lo entendiera, que no era justo que por despecho volviera a sus brazos, no era justo para nadie.
- Edward - susurré - ¿Sabes que esto no significa...? - no me dejó acabar ya que me interrumpió
- Se perfectamente que no significa que quieras volver conmigo, Bella - dijo acariciando mi mejilla muy tiernamente.
- Gracias - dije cerrando los ojos - Necesitaba este abrazo ¿Sabes?
- Bella, que no estemos juntos no significa que no podamos ser amigos, es mas me encantaria ser tu amigo, poder ayudarte y estar cerca de ti.
- Pero... pensé que seria difícil para ti.
- No es fácil, pero he eprendido a no amarte, solo a quererte.
Y entre conversaciones absurdas, intentos de Edward para que pensara en otra cosa, me dormí. Entre sus brazos. De nuevo.
