Disclaimer: Ni la historia, que es de Emma Mars, ni los personajes, de nikelodeon, me pertenecen, solo hice una adaptación y los mezclé.
14
"ESO"
Korra agradeció que el metre no reaccionara ante lo que acababa de decir. Parecía un hombre de mente abierta y todo el mundo sabe que los profesionales de la hostelería ven muchas cosas en sus dilatadas carreras. Cuando el hombre escuchó lo de la "cita", y vio que Asami se acercaba muy sonriente, ni siquiera pestañeó. Se limitó a tirar del extremo de su ceñido chaleco y con toda la cortesía del mundo les hizo una señal con la mano para guiarlas hasta su mesa. Asami y Korra permanecieron un buen rato quietas donde estaban, sonriéndose con vergüenza.
—Hola —fue todo lo que dijo Asami. A pesar de la simpleza del mensaje, le costó muchísimo decirlo. Una oleada de calor subió por su pecho. Tenía a Korra enfrente, después de tanto tiempo y resultaba raro, porque a pesar de todo, había una extraña familiaridad en la escena. Era como volver a estar en casa.
La castaña sonrió con nerviosismo.
Asami guió la marcha hasta la mesa, dejando un rastro de su perfume en el aire que Korra apreció inmediatamente, y que le hizo ponerse todavía más nerviosa de lo que estaba. La morena se había acicalado para la ocasión, era evidente, aunque no le hubiera puesto excesivo empeño. Olía bien, iba maquillada, llevaba el pelo recogido en una coleta y varios mechones rebeldes se descolgaban por su nuca blanca, suave, ligeramente perlada por el sudor que le causaban los nervios. Por el contrario, ella se sentía sucia, sudada después de un largo día de trabajo, de los apuros en el aeropuerto, primero, y la búsqueda de un taxi, después. Habría matado por una ducha. Se sentía tan fea que se encogió levemente en la silla.
—Estás preciosa —le dijo Asami, como si le hubiera leído el pensamiento, consiguiendo que se ruborizara, pero también que se sintiera un poco más a gusto.
Estudió a Asami con recelo, y al ver cómo brillaban sus ojos jade supo que no era una burla. Realmente ella pensaba que estaba guapa, incluso así de desaliñada.
—Tú también. Vaya, estás estupenda, la verdad.
¿Y ahora qué? Alguien tenía que romper el hielo y Korra no sabía cómo hacerlo. Así que probó con lo típico, lo que se había estado preguntando desde que había recibido el mensaje.
—No esperaba que me llamaras tan pronto —comentó, arrepintiéndose en cuanto las palabras salieron de su boca—. Quiero decir que no esperaba que me llamaras.
—Ya. —Asami se colocó la servilleta sobre el regazo, y empezó a jugar con la copa que tenía delante—. Si te digo la verdad, yo tampoco esperaba hacerlo.
—¿Y por qué lo has hecho?
—Te fuiste.
—Ah, eso. Quería decírtelo, pero no sabía si… ya sabes.
—¿Cómo es que Tenzin permitió que te fueras? —A Asami esto le causaba especial curiosidad. No era habitual que el jefe se resignara a perder a uno de sus mejores editores enviándole a una oficina muerta. Esta decisión le había sorprendido casi tanto como su traslado. Quizá más, conociendo los poderes de persuasión del editor.
—Supongo que fue una causa de fuerza mayor. —Korra tomo una gran bocanada de aire. Se le hacía extraño estar hablando de esto con Asami, pero comprendía su sorpresa e interés—. Tenzin estaba enterado de lo que ocurría entre Mako y yo. Al final, la situación se hizo insostenible y decidí que sería bueno poner distancia entre nosotros. Necesitaba tanto un cambio que era eso o dejar la editorial para buscar otro trabajo. Supongo que prefirió concederme un tiempo para aclarar las ideas.
Asami asintió y dio un sorbo lento a su copa.
—¿Te fuiste por él? —preguntó, aunque ambas sabían que la pregunta que deseaba hacer era otra.
Korra esbozó una sonrisa de medio lado.
—En parte, sí. En parte, sabes muy bien por quién me fui.
A Asami no le hizo falta escuchar nada más. Sintió la esperanza tomando forma en su interior y se sentía bien, como una cálida ola de verano que se lleva las marcas de los pies en la arena. Reprimió las ganas de coger la mano de Korra, que reposaba, temblorosa e insegura, al lado de su servilleta. Se moría de ganas de hacerlo, pero aquello no era una cita. Ella no había querido que lo fuera y deseaba respetarla, así que volvió a hundir la nariz en su copa para dar otro trago, esta vez un poco más largo, ansiosa por descubrir lo que aquella noche podía depararles.
—No funcionó, ¿sabes? Me refiero a lo de Mako. —Korra tuvo que aclararse la voz para seguir hablando—. Lo intentamos, pero al final nos dimos cuenta de que lo nuestro no tenía futuro. Tanto uno como el otro habíamos aniquilado lo más importante en una pareja: la pasión, la espontaneidad. De alguna manera nos habíamos convertido en unos autómatas y yo no era feliz.
Asami asintió. Tenía ganas de interrogarla, pero no estaba segura de que fuera lo más conveniente. Después de pensarlo unos segundos, llegó a la conclusión de que una no estaría de más, con una sola pregunta demostraría interés.
—¿Y qué tal con él? —dijo—. ¿Y con tus amigos?
Pero la contestación quedó interrumpida por el camarero, que se acercó a la mesa para preguntar si ya podía tomar nota y la conversación tomó entonces otros derroteros.
Asami le contó lo que había estado haciendo durante su exilio voluntario y Korra parecía extasiada con su relato. Al contrario que Asami, ella no tenía intención alguna de contarle su solitaria existencia en Barcelona, aunque hubiera mejorado mucho en los últimos meses. Desde luego, no tenía nada que ver con las interesantes historias que le estaba contando Asami.
Escuchó con especial atención cuando le contó cómo había dado con el borrador de su autora estrella, y estaba tan absorta con la historia que tardó un buen rato en prestar atención a su alrededor. Cuando lo hizo, reparó en que aquel local estaba repleto de parejas. De uno y otro lado había parejas cogidas de las manos, riéndose, compartiendo confidencias o haciéndose arrumacos. Algunos eran más tímidos y solamente se sonreían o intercambiaban alguna mirada cómplice, pero aun así Korra sintió envidia de todas. Eso era lo que quería para sí misma, esos momentos de locura transitoria compartidos con una persona especial. Y era curioso porque sabía que tenía a la persona adecuada justo enfrente de ella. Darse cuenta le hizo sentir pánico, como si de pronto sus pies hubieran dejado de estar en tierra firme, y palideció tanto que Asami se preocupó al advertir su súbito cambio de actitud.
—¿Te encuentras bien?
—Perfectamente. ¿Por qué?
Asami señaló su plato con el tenedor.
—Porque mientes muy mal, y apenas has pegado bocado.
—Es… —Korra titubeó un momento, no se lo ocurría nada que decir—. Solamente estoy un poco nerviosa, eso es todo.
—Lo sé.
La castaña frunció el ceño.
—Y si lo sabes, ¿para qué preguntas?
—Para que te desahogues. —La morena se resguardó tras la carta de los postres. Sabía que le sería mucho más fácil hablar si no estaba pendiente de su respuesta—. ¿En qué estás pensando?
Korra meditó los pros y contras de sincerarse. Por un lado, estaba el hecho de que entre ellas ya casi no había nada que ocultar. Había pasado un año desde la última vez que se habían visto y las cartas estaban sobre la mesa. Pero, por otro lado, las dudas conseguían paralizarla. ¿Y si Asami solo la había invitado porque quería rememorar viejos tiempos? ¿Y si no sentía lo mismo que ella? ¿Y si había alguien más en su vida?
—Es… —comenzó a decir con voz temblorosa. ¿Cómo se decía algo así?—. Es que no sé cómo funciona esto.
Asami retiró la carta de postres. La miró confundida.
—¿Qué es exactamente "esto"? —Intuía por dónde podían ir los tiros, pero no se resignaba a decirlo. Quería escucharlo de labios de Korra.
—Ya sabes: tú y yo. Y… esto.
—No te entiendo, Korra.
—Pues… las mujeres. No tengo ni idea de cómo… ya sabes.
¿Y era el murmullo de los clientes del local o una bandada de abejas acababan de anunciar la llegada de la primavera? Asami sintió que estaba a punto de explotar de alegría, pero no era cuestión de hacérselo saber, no tan pronto.
—Ah… eso.
—Sí, "eso" —Korra marcó las comillas en el aire, por si no había quedado claro.
—Pero "eso" no debería preocuparte. Tú lo has dicho antes: no estamos en una cita —le espetó Asami, logrando que se ruborizara tanto que el tono bermellón de su cara fue suficientemente intenso para que se notase sobre su piel tostada—. A no ser que me lo estés preguntando porque te estás planteando cambiar de vida.
–Ya… —contestó, carraspeando—. Ya sé que no es una cita. Eso lo hemos dejado claro. —Asami asintió. De nuevo parecía más concentrada en la carta de postres que en sus palabras, aunque en realidad fuera todo lo contrario—. Y no es que quiera cambiar de vida, como tú dices. Es sólo que… tú y yo… bueno, solo somos amigas, ¿no?
La morena clavó la mirada en sus ojos azules. Sonrió y asintió pacientemente.
—Buenas amigas —puntualizó Korra.
—Muy buenas amigas.
—¡Las mejores!
—Más que eso: somos ya viejas amigas.
—Y lo que pasó en el callejón —siguió diciendo Korra— y luego en el ascensor… en realidad no tiene nada que ver. Se trató solo de una demostración… —Korra no sabía qué palabra emplear y sintió que su mente se quedaba en blanco cuando vio que Asami empezó a acariciar su mano.
—Fue una demostración fraternal de afecto, al igual que esto —dijo, terminando la frase que había empezado la castaña.
Se trató de un gesto muy simple, pero que consiguió despertar un súbito escalofrío en Korra. Asami aprovechó su momento de azoramiento para acercar disimuladamente su silla a la de ella.
—Lo que pasó es que me dejé llevar por el alcohol. De hecho, apenas lo recuerdo, porque suelo tener lagunas siempre que bebo. Pero eso es todo. Ahora ya ha pasado. Porque, a fin de cuentas, dos chicas juntas no es lo natural, ¿verdad?
Asami volvió a asentir, aunque ya no la estaba escuchando. Korra tendía a divagar cuando se ponía nerviosa y ella lo sabía. Resultaba mucho más interesante dejar el brazo colgado por debajo de la mesa y luego sentir un cosquilleo en las yemas de los dedos mientras rasgaba el aire que la separaba de la pierna de Korra. Se estaba volviendo loca por tocarla, por sentir de nuevo la suavidad de su piel contra la palma de su mano. Apenas quedaban un par de centímetros. Estaba tan cerca que casi le dolía la espera.
Cuando por fin la tocó, Korra dio un respingo al sentir el contacto de su mano contra su muslo. No podía verla, pero eso lo hacía todavía más excitante. Tuvo que esforzarse para continuar hablando, aunque se hubiera quedado pálida y tartamudeara de vez en cuando.
—Y también por ese motivo esto no es, no puede ser, una cita.
Pero ya ni ella misma se entendía. La mano de Asami había empezado a trepar por su muslo. Estática no había sido un problema, pero en movimiento le provocó un pinchazo entre las piernas. Había llegado de repente, como estallando por dentro y brotando hacia fuera. Tuvo que apretar muy firmemente las rodillas para mitigar el dolor de aquel pinchazo traicionero. Hacía calor.
—Ya te lo he dicho: yo jamás tendría una cita contigo —le dijo Asami, que ahora estaba tan cerca que podía sentir su aliento lamiéndole la oreja. Su perfume se hizo tan presente que se mareó con la simple idea de aspirarlo directamente de su piel.
—Ni yo contigo —afirmó Korra sin ninguna convicción. Estaba totalmente rendida. Asami podía hacerle lo que quisiera, pedirle lo que fuera, y le diría que sí sin pestañear.
¿Cómo no iba a estar rendida si la mano de Asami se había colado por el interior de su muslo? Cuando la mano de Asami empezó a subir en dirección contraria a la rodilla, la castaña se olvidó de los postres y de que aquello no era una cita. Se olvidó, también, de que estaban en un restaurante y de que en los restaurantes no se gime, maldita sea.
—¿Has dicho algo? —preguntó Asami, divertida, sonriendo, pero sin dejar de acariciarle.
—¿Vives sola?
—Con mi gato.
Korra echó un vistazo alrededor. Levantó la mano apresuradamente.
—¡Camarero! La cuenta, por favor.
Luego miró a Asami y le dedicó una sonrisa radiante.
—Pero que sepas que esto sigue sin ser una cita.
Bueno, como podéis ver he subido dos capítulos de golpe. ¿Por qué? Porque me siento fatal por no haber subido en cinco días si no recuerdo mal. Tenía pensado subir el viernes, pero me super ocuparon y hasta hoy no he podido acceder a mi pc, así que bueno.
Sé que os he dejado como que muy en ascuas, pero prometo no tardar tanto en publicar, seguramente suba el siguiente el jueves. Aunque al ser el penúltimo si queréis subo el 15 y el 16 también juntos, ¿qué decis? (Por cierto el 15 será rated M, por si alguno tiene algún problema con eso, ya lo aviso).
Ahora los reviews:
Luu7: Con lo que te lías hablando me acabas de recordar a Anna (Frozen) cuando se pone nerviosa jajajaja (Sí, leí tu review en mi otra historia xD)
lossomberodepaja: Sí, habrá tormente, pero no necesariamente mala, if you know what I mean ;)
dark-dragonblak17: Acabó escapando porque si hubiese ido a por Korra en ese momento o viceversa la cosa habría salido muy mal, Korra no estaba emocionalmente preparada.
Blanca Rothis: Creo que se te quedó el comentarioa medias ajajaja. Y lo siento, pero soy cruel escritora y me gusta la intrga muahaha.
Maria: Espero que el rencuentro haya sido de tu agrado, la verdad es que este cap te deja con ganas de mas jaja
Cryp: Pues aquí tienes ¡no uno, ni dos, si no dos capítulos! (? Jajajaja
Bueno, ya me diréis lo de los siguientes capítulos si los queréis juntitos o separados, pero no revueltos.
Bisu! (^3^)
Yomi.
