LA HISTORIA ES COMPLETAMENTE INEDITA PERO LOS PERSONAJES SON DE LA MARAVILLOSA NAOKO TAKEUCHI
SOLO POR TI
*Darien*
Acaricio su brazo lentamente, su respiración es acompasada y suave, sé que está dormida, mi hombro duele un poco aun así no me importa, nada se puede comparar al hecho de que esta aquí junto a mí y que puedo protegerla. Beso su cabello y un ligero ronquido sale de su boca sonrío por ello siempre a roncado y nunca se lo he dicho.
«Nunca tuve la oportunidad»
Cierro los ojos pensando en todo lo que Serena y yo hemos vivido, todo a lo que ella ha sobrevivido desde niña.
La vida suele ser cruel, pero también creo que su cuota de una "jodida vida" ha terminado, observo sus muñecas lastimadas y la sangre vuelve a hervir en mis venas, soy consciente que ha vivido una vida de pesadillas gracias a mi propia "familia" si es que se le puede llamar así.
Me ha pedido miles de veces que lo olvide, que ya todo paso y nada es mi culpa, pero aun así no lo puedo evitar, no puedo evitar sentirme como la mierda por todo lo que pasamos y lo que paso.
Voy a resarcir esto, estoy decidido a hacerla la mujer más feliz de este planeta, voy a hacerla feliz cada jodido día de mi vida hasta mi último aliento y para eso debo alejarla de toda esta, mierda.
La estrecho aún más entre mis brazos, queriendo sentirla más cerca, quiero asegurarme de que esta aquí y de que nunca más se irá.
«Por primera vez en la vida tengo que ser capaz de cuidarla»
— ¿Cómo está mi paciente "impaciente"?—la enfermera me observa entre exasperada y burlona.
Levanto mi mano colocando mi dedo índice en mis labios. —Shhhtt. —señalo a mi esposa entre mis brazos.
—Sí, ya lo veo—baja la voz a un susurro—tengo que cambiar tu vendaje señor impaciente.
—Lo haces luego, acaba de dormirse.
—Bien—sonríe—solo cambiare el vendaje de tu brazo libre.
La enfermera trabaja en mi brazo fracturado, después de salir de aquel sótano tuve que salir volando por una de las ventanas, en el proceso varios vidrios se clavaron en mi hombro y antebrazo.
— ¿Cómo te sientes?
Observo a Serena y su pequeño ronquido.
—Absolutamente bien—sonrío y ella conmigo.
—Eso es genial, es una chica con suerte.
—No, quien tiene suerte soy yo.
—En eso estoy de acuerdo—la voz cansada de Serena acaricia mi pecho.
—No quería despertarte—deja un beso en mi pecho sentándose a mi lado.
—Acabo de hacerlo—mira a la enfermera haciendo su trabajo— ¿cómo está su brazo?
La enfermera la mira de manera tranquilizadora—Esta mejor, el corte de su brazo se ve muy bien, las quemaduras de su espalda son muy leves, se sanaran con buen descanso y medicamentos.
Mi esposa asiente con su mirada llena de lágrimas.
—Hey—llamo su atención— ¿Qué sucede princesa?
La enfermera entiende que necesitamos estar solos termina su trabajo y se marcha.
— ¿Me dirás que te pasa?—tomo su barbilla entre mis dedos haciendo que sus hermosos ojos se posen en mí.
—Creí…creí que te había perdido. —Atrayéndola hacia mí la beso en sus dulces labios y ella cierra los ojos—Mírame princesa, estoy aquí, estoy aquí y no pienso irme a ninguna parte a menos que tu patees mi fastidioso trasero y me eches de tu vida—una hermosa sonrisa se desliza en sus labios.
—Necesitamos decir muchas cosas—niego sin dejar de mirarla.
—No, aun no, quiero que todo esto pase, quiero que cuando seamos capaces de hablar lo hagamos lejos de toda esta mierda, hablaremos cuando te haya alejado de todo esto Serena.
—A que te refieres con eso.
—Ya lo entenderás, solo quiero que esta vez confíes en mí, prometo que esta vez no te voy a defraudar…no seré cobarde.
—Cobarde…Dios Darien, ¿cobarde cuándo?—me reprende—cuando aceptaste dos disparos por mi o cuando prácticamente le ordenaste a Malachite que me sacara de eses sótano en llamas dejándote allí.
—Princesa…
—Nada, princesa nada y sabes que tienes razón no hablaremos nada de toda esta mierda hasta que me lleves de aquí—río al ver decisión en sus palabras—confió en ti, lo hago y sea cual sea la decisión que tomes yo estaré a tu lado.
…
—El juzgado de Seattle a fecha de 18 de mayo del año 2017 ha tomado una decisión.
El jurado se pone de pie, y el juez revisa sus documentos.
—En el juicio en contra del señor Jedaite Silver, se le declara culpable por el encubrimiento a favor del señor Mamoru Chiba, por este delito se le imputan 5 años de reclusión, por el encubrimiento del asesinato del ciudadano Seiya Kou, se le imputan 10 años de cárcel. Su licencia de detective de este distrito será revocada de inmediato. —la mirada de Jedaite está perdida en algún punto de la sala—El prisionero Jedaite Silver, deberá cumplir una condena de 15 años en una cárcel de varones en este estado, el acusado no tiene derecho a fianza y su pena podrá ser apelada únicamente después de que haya cumplido 4 años de prisión. Esa es la decisión.
—En el caso de la detenida Rei Chiba, y en vista de las pruebas y de la declaración de la Señorita Rei Chiba, se la ha declaro culpable por el encubrimiento del asesinato del señor Seiya Kou. Por este delito se le imputan 10 años en una cárcel de máxima seguridad—mis entrañas se contraen al ver a mi hermana derrumbarse frente a mis ojos en su silla—por el delito de encubrimiento de tráfico de estupefacientes se la declara culpable y por este delito se le imputan 5 años de prisión.
Ella niega una y otra vez, en ese caso alegó inocencia, supuestamente ella no sabía que Mamoru manejaba sus negocios en ese ámbito.
—Por el delito de esconder evidencias se la ha encontrado culpable imputándole 5 años de prisión—Jedaite a su lado solo derrama un par de lágrimas que discretamente limpia con su manga— Como la ley lo manda su licencia de policía de este estado será revocada de inmediato—Rei solloza— La prisionera Rei Chiba tendrá que cumplir una condena de 20 años en una cárcel femenina de máxima seguridad en este estado, sin opción a fianza, su sentencia podrá ser apelada únicamente después de que haya cumplido 5 años de prisión. Es la decisión. —el juez golpea su martillo dando por cerrada su sentencia.
El comandante Tomoe, me observa con una mirada de disculpa del otro lado de la sala.
Los policías esposan una vez más a Rei mientras tanto Jedaite desaparece por una de las puertas siendo llevado por dos policías.
—Darien—Rei llama mi atención—cruza unas palabras con el policía y este asiente dejando que se acerque a mí, ella seca sus lágrimas sin éxito ya que sus mejillas vuelven a mojarse—Dile a Serena que tenía razón…dile que me arrepiento con la vida por el daño que le cause…dile—solloza cierro mis puños con fuerza por todos los infiernos es mi hermana pero no puedo perdonarla—dile que por favor me perdone.
—Se acabó el tiempo—el policía la lleva de vuelta.
—Rei—la llamo casi sin pensarlo. Su atención se centra en mi esperanzada. —Dentro de cinco años tendrás noticias mías, pero eso si…si te acercas a mí a familia dejare que te pudras allí dentro por 20años—asiente llorando.
…
—20 Años—Malachite suena decepcionado—debieron ser más, por su culpa tú y Serena casi mueren en ese incendio.
—Mal—Setsuna lo reprende.
—Es la verdad. —responde este.
—Darien—Serena me llama desde el marco de la puerta, avanzo hasta ella, no la había visto desde que salí anoche a Seattle, solo habíamos hablado por teléfono. Me aferro a su cintura aspirando su olor, entierro mi cabeza en su cuello tratando de encontrar alivio en ella. Sus manos acarician mi espalda de arriba hacia abajo. —Así tenían que ser las cosas lo sabes ¿verdad?—asentí aceptando sus palabras.
—Te amo tanto Serena—la escucho suspirar.
—Sere, nosotros nos vamos, creo que ahora que Darien llego todo está mejor.
—Gracias Set por tu ayuda y compañía, a ti también Mal. —me vuelvo hacia mis nuevos amigos sin soltar a Serena.
—Gracias por estar con ella.
—No eres el único que la quiere—Mal suelta su ahora muy común sarcasmo, a pesar de que los celos aun me hincan cada vez que los veo juntos sé que ella la quiere y la cuida. —Ven Set, estos dos necesitan tiempo.
—Creo que ellos dos terminaran juntos. —Habla Serena mientras soy jalado por ella escaleras arriba.
—Eso espero.
— ¿Sigues celoso?—enarca una ceja.
—Pfff por favor soy un hombre atractivo y encantador, sé que no me cambiarias por un ruso—Thor sin gracia—ella suelta una carcajada.
—Me encanta tu humildad—dice sarcástica, sonrío por su nueva faceta de sarcasmos.
Llego a la habitación derrumbándome sobre la cama.
— ¿Estarás bien?—pregunta desde la puerta del baño.
—Lo estaré, eso es lo que ella se ganó sola, ¿sabes el tiempo que les han dado?
—Sí, Lita me llamo hace como dos horas y me lo conto. Me gustaría decir que lo siento…simplemente no puedo.
Poniéndome de pie camino hasta ella besando sus suaves labios.
—Estás en tu derecho, creo que yo tampoco siento mucha pena por ella, solo sé que si necesita mi ayuda se la daré en algún momento mientras este bastante lejos de ti y los niños.
—Hablando de los niños—su mirada se ilumina—la abogada ha llamado hoy y me ha dicho que los papeles de tu adopción por Selene y Dominic están solo para ser firmados.
—Dios por fin una buena noticia—la levanto en mis brazos mientras devoro su sabios.
Había pedido ser el padre de Selene quería que aquello constara lo mas rapido posible y Serena no pudo estar más feliz.
En cuanto a Dominic habíamos peleado por dos meses por su custodia, gracias a ciertos contactos de Haruka aquí en Dakota todo había sido más fácil.
—Mmm espera hay algo más.
— ¿Qué es?
—La custodia de Alexander es tuya—me alejo un poco de ella.
— ¿Estás hablando enserio?—suelto incrédulo.
—Sí, la abogada ha dicho que por ser su hermano, darte la custodia ha sido muy fácil.
—Tengo tanto que explicarle. ¿Cómo le voy a decir que no soy su padre sino su hermano?
—Lo haremos juntos, no te preocupes estoy segura que seguirá siendo el mismo niño feliz que es. ¿Darien, te has dado cuenta de que vivimos en esta casa con Selene, Dominic y Alexander?
Rio por su pregunta—cariño es casi imposible no darme cuenta de ello cuando corren por toda la casa y pelean por Bunny casi todo el día.—Suelta una carcajada que calienta mi alma.—tu risa es el sonido que más amo en este mundo ¿lo sabias?
Deja de reírse para besarme.
—No, no me lo habías dicho.
—Pues sepa Señora Chiba que me fascina tu sonrisa—beso su cuello—me vuelven loco tus ojos turquesa—deslizo las mangas de su blusa para besar sus hombros—tus besos son mi locura—capturo sus labios en un demandante beso, hasta hacerla gemir en mis labios.—Mi pasión es hacerte volar cada vez que estoy dentro de ti—la levanto hasta que envuelve sus piernas en mi cintura, la coloco despacio sobre la cama mientras ella saca mi camiseta por mi cabeza—Mi mayor sueño es que seas mía por el resto de mi vida—desabrocho su jean y los saco por sus piernas mientras aspiro sobre su ropa interior—mi adicción, es el sabor de tu excitación—deslizo su bragas por sus muslos, hago un largo camino de besos hasta llegar nuevamente a sus labios—el placer de mi vida es llevarte a la cima del placer cada vez que te hago el amor Serena.
Capturo uno de sus erectos pezones en mi boca, mordisqueando suavemente, haciéndola jadear—el sonido más hermoso son tus jadeos cada vez que toco tu cuerpo—con mi pulgar hago círculos alrededor de su empapado boton rosa entre sus pliegues.
Ella arquea su cuerpo hacia mí.
—Oh…Darien…—gime caliente.
—Dime que quieres nena. —mi respiración es agitada tanto como la de ella.
—A ti.
— ¿Dónde?—ella se queja haciéndome reír. — ¿Dónde me quieres Serena?
—Te quiero a ti dentro de mí—beso boca sin parar de masturbarla, absorbo sus gemidos. Me retiro por un momento y ella se queja.
—Debo deshacerme de estos—señalo mi pantalón, me deshago de ellos posicionándome entre sus muslos. La acaricio y beso una vez más.
—Oh Dios Darien ya…—rio, mientras me posesiono en su entrada.
Me entierro en ella tan profundo que gemimos al unísono—Oh…nena eres increíble y malditamente caliente.
— ¡Muévete!—exige, lo hago le doy todo de mi como cada vez que le hago el amor— ¡Ah…Darien…si!
La giro mientras ella se sostiene en sus rodillas y la palma de sus manos.
Me entierro en ella desde atrás mientras jadea con cada movimiento que hago dentro de ella.
—Si…así…más.
—Maldición nena…me vuelves loco. —siento sus paredes cerrarse alrededor de mi erección—hazlo nena vente conmigo—me muevo una, dos, tres veces más rapido mientras somos presas de un delicioso clímax.
Beso su espalda mientras la escucho sonreír— ¿Esto ha sido una especie de celebración por la adopción?
Rio aun en su espalda haciendo que su piel se erice.
—Creo que si—hace mucho que había decidido que nada de lo que perteneciera al pasado me afectaría ni a mí, ni a mi familia—Ven aquí—me pongo de pie arrastrando su delicioso cuerpo hacia la orilla de la cama—voy a lavar tu hermoso cuerpo en la ducha y luego volveré a hacerte el amor bajo la ducha. La tomo en mis brazos.
—Mmm esa idea me gusta.
…
— ¡Mamiiii!—veo a Selene pasar corriendo por el pasillo, siendo seguida por Dominic el cual lleva el rostro totalmente pintado. Suelto una carcajada al ver a Alexander correr detrás de ellos con una brocha en su mano.
— ¡Ella me ha pintado!—se defiende Dominic, ya imagino a Selene detrás de las piernas de Serena.
— ¡Que no, que no, que he sido yo!—Alexander como siempre queriendo salvar a Selene de su castigo.
La voz de Serena suena casi severa y digo casi porque siempre es una blandengue con ellos.
—Blandengue—susurro haciendo que la persona al otro lado de la línea se extrañe con un "¿qué?"—Lo siento no ha sido con usted—el hombre al otro lado de la línea ríe—son mis hijos y mi pequeño hermanito—el hombre entiende y me felicita por mi familia—Gracias.
«Mi familia, eso por fin suena real»
—En cuanto a nuestro tema anterior, como ya habíamos quedado en cuanto venda las dos casas, deposite ese dinero en la cuenta que le envié, en cuanto al dinero de la venta del gimnasio deposítelo en mi cuenta personal—el hombre me da una respuesta afirmativa y después de eso cuelgo.
— ¿Está todo bien?—Serena se cruza de brazos.
—He oído tu severo castigo—ella se encoge de hombros mientras se sienta en mis piernas—Blandengue—disimulo la palabra tosiendo.
—Oh jojojojojo—dice sarcástica— ¿Quién es el que los manda conmigo cuando no puede castigarlos porque ponen sus caras de gatitos cariñosos?
—Eso solo es un detalle.
—Tu eres un blandengue multiplicado por cien—levanto las manos en forma de rendición.
—Creo que has ganado. —La beso. —¿Sabes que amo tus labios?—pregunto deslizando mi mano por su espalda.
—Sí, me lo dejaste claro anoche.
—Aja… ¿segura te quedo bien claro?
—Sí, tanto como que quieres que nos mudemos a Canadá.—Habíamos hablado de eso anoche.
—Sí, tanto como que anoche aceptaste.
—Habrá que ver que dicen los niños.
—Sere, mientras ellos estén a nuestro lado créeme nadie más les hará falta. —Tenía que llevarme a mi familia lejos de todo lo que les hizo daño, lejos de la presencia de Rei.
Esta misma semana me entere por medio de mi agente de ventas que el correo había encontrado una carta que tenía como remitente a Rei, por lo que él pudo leer no era nada malo, solo decía que le pedía perdón a Serena por el daño que le había hecho.
Aun así no permitiría que nada dañe la felicidad de mi esposa.
…
—Darien—el torso desnudo de Serena se pega en mi espalda—amor despierta.
— ¿Qué sucede?—giro hacia ella encontrándola con su cabello desordenado.
—Necesito comer.
—Nena son las—giro hacia el reloj— ¿dos de la mañana?
—Oh Dar…pliiiis necesito comer pastel de nuez y chocolate.
—Okey—iré a la nevera a ver que hay.
—No hay de nuez y chocolate...—inclina la cabeza avergonzada—había de fresas y miel y los niños y yo nos lo hemos comido esta tarde.
—Si seguro—suelto sarcástico—los niños y tu ¿eh?
—Oh vamos, solo ve por mi pastel.
—Está bien, está bien—una enorme sonrisa se planta en sus labios. No podía negarme como nunca lo hacía últimamente.
Tuve que hacer un tour por cuatro autoservicios antes de encontrar el bendito pastel de nuez y chocolate.
—Hola—me saluda una mujer mayor con mirada amable al otro lado del mostrador.
—Hola—saludo educado.
—Vaya, pastel de nuez y chocolate—un tipo casi de la misma edad que la señora sale de atrás de una puerta—Ja, mi esposa moría por los de fresas—le sonríe a la señora.
—Sí, eh dado muchas vueltas por encontrarlo, todo por las esposas—conteste sonriendo.
— ¿Cuántos meses tiene?—observo a la señora frunciendo el ceño sin entender su pregunta.
— ¿Quién?—pregunto aun extrañado.
—Tu esposa muchacho—los dos ríen— ¿Cuántos meses de embarazo tiene?—Supongo que mi cara es todo un poema ya que los dos ancianos frente a mí no han parado de reír.
— ¡¿Qué demon….?!
—Es un regalo chico.
—Felicidades por tu bebe—la mujer empuja el pastel hacia mí.
— ¿Bebe?...un…un bebe, ¿pero cómo?
—Oh chico apuesto mi negocio a que estas más que instruido en ese tema.
Siento como en mi cara se forma la más grande de las sonrisas agarro el pastel y corro hacia la puerta gritando un "gracias".
…
*Serena*
Había intentado hablar con Darien, lo prometo lo había hecho, aparte de Lita y mis peques nadie más sabia de mi embarazo, ya tenía dos meses y no había podido decírselo, quería que cuando lo supiese fuese especial.
Ahora los antojos se habían hecho presentes, primero había hecho ir a Darien en medio de la madrugada por un batido de higos y hamburguesas, luego por una enorme porción de papas y soda.
—Dios si sigo así voy a ser un enorme costal de papas—gimo en la soledad de mi habitación, sonrío igual ya que mi amado esposo jamás se negaba a mis antojos a pesar de las altas horas que ocurrían.—Es tan lindo —en el último mes había descubierto que me encantaba ser mimada por mi esposo.
Pero ya era hora de que lo supiera y ya todo estaba planeado para mañana, los niños y yo se lo diríamos juntos, moría de ganas por ver su expresión cuando lo supiera.
Cuando Lita me lo dijo había estado tan emocionada y la vez asustada por todo lo que había pasado. Después había pensado mucho en mi primer embarazo y tenía miedo, mucho miedo, pero esta vez todo era diferente Darien estaba a nuestro lado para amarnos y cuidarnos, esta vez no había nadie que nos hiciese daño. Toco mi vientre.
—Papa nos va a cuidar bebé—mis ojos se llenan de lágrimas.
—Es verdad—levanto mi rostro encontrando a un Darien totalmente sonriente.
—Es…allí…bebé…mío…tuyo…mío—sus ojos se llenan de lágrimas, mientras se acerca lentamente hacia mí.
—Sí, ser de Darien—reímos entre lágrimas—ser nuestro mi amor.
Me abraza besándome lentamente mientras nuestras lágrimas mojan nuestras mejillas. Desliza sus besos por mi cuello, mi pecho, hasta llegar a mi vientre.
—Bebé…es papá—posa su frente en mi vientre—Papá te ama—su cuerpo se agita por su llanto—prometo estar aquí para ti mi hermoso bebé…lo prometo, papi lo promete. Sus ojos se desvían hacia el reloj, me mira y sonríe.
—Me has hecho el hombre más feliz de la faz de la tierra, primero cuando diste el sí en nuestro matrimonio y ahora que sé que llevas en ti el fruto del inmenso amor que sentimos el uno por el otro, y las dos cosas sucedieron a las tres de la mañana.
— ¿En serio?
—Sí, y agreguémosle a eso que hoy a las tres de la mañana le voy a hacer el amor a mi muy embarazada y golosa esposa—sus labios se posan sobre los míos haciendo que todo en mí se encienda.
…
—Debiste decirme que quien lo compro fuiste tú.—Darien bate la crema en un bol, mientras yo pico las verduras—espera un momento lo pongo en alta voz, Serena está aquí.
Andrew había salido del hospital después de haber estado al borde de la muerte, según los médicos lo que lo salvo fue su fuerza de voluntad, aunque según Andrew habían sido los continuos sueños de Lita diciéndole que le patearía el trasero si se le ocurría morir.
—Hola Sere—Andrew saluda con voz cantarina— ¿Cómo va esa pancita?, anoche Darien me llamo creo que me estaba diciendo que te pondría una denuncia por abuso contra el esposo—sonrío aunque Darien gruñe—Ya oí, ya oí amigo, gruñido entendido.
—Oye deja por lo menos que te salude, hola Sere.—Saluda Lita.
—Hola Chicos, ¿cómo están?
—Bien ahora que por fin compre el gimnasio que Darien había puesto en venta.
—En serio… ¿porque no le dijiste que eras tú quien lo compraba?
—Fue lo que yo le dije.—asevera mi esposo.
—Oh vamos chicos, si hubiesen sabido que era yo quien lo compraba le habrían puesto un precio ridículo…además por algo mi esposa trabaja—se escucha un golpe— ¡Auch!, quien te va demandar soy yo—dice burlón.
—Inténtalo nenita—refuta mi amiga, Darien y yo reímos por la "discusión" de nuestros amigos.
—Y Dar, Mal aun no te quita a Sere.
—Andrew creo que con respecto al gimnasio estoy cambiando de opinión.
—Okey olvida lo que dije. —Los tres reímos.
—Lo siento Darien, creo que tantos golpes lo dejaron atolondrado—se escucha otro "Auch"—entrando en otro tema ¿Sere ya lo convenciste?
—Lita, creo que te estas dejando influenciar por Andrew—Darien enarca una ceja hacia mí.
—Oh vamos sabes que es absurdo mudarse, menos ahora que Sere está a solo a tres meses de dar a luz a mi sobrino.
—Concuerdo con mi influenciada esposa.—se escucha un sonoro beso.
—Creo que se ha convencido sí mismo—pongo la lasaña en el horno mientras Darien se para detrás de mí besando mi hombro y acariciando mi abultado vientre de seis meses.
—Apuesto a que los niños han tenido mucho que ver, seguramente no quieren separarse de su adorado tío Andrew.
—No te creas tanto rubiecito—se oyen risas al otro lado—Aquí mi muy hermosa y embarazada esposa ha tomado la decisión por mí.
—Entonces Sere, ¿se marchan?—Darien y yo nos miramos traviesos, Andrew, Lita, Malachite, Michiru, Haruka y Setsuna habían pegado el grito al cielo cuando les anunciamos que nos mudaríamos, Darien insistía que no nos quería cerca de la ciudad donde todo había sucedido, Malachite nos convenció que no todo había sido malo, aquí teníamos a nuestros amigos y la fundación, donde muy pronto yo estaría dando charlas de ayuda apersonas que habían pasado por lo mismo que yo.
—No, nos movemos de aquí—un grito de alegría resonó a través del teléfono.
—Eso es genial, amigo debes tener la habitación para mí y Lita en cuanto mi sobrino este por nacer estaremos allí.
—Sera una nena—se queja Lita.
—Aun es secreto chicos ni Darien, ni yo, ni nadie lo sabrá hasta que nazca.
Después de una larga conversación nuestros locos amigos cerraron prometiendo estar aquí para el nacimiento de nuestro bebé.
…
—Te ves preciosa—inclino mi cabeza sobre el hombro de Darien.
—Mentira, parezco un globo— el muerde mi hombro.
—No digas eso, eres la mujer embarazada más bella que he visto nunca—se mueve dentro de mí con maestría, tan despacio que es casi una tortura—y me encanta tu apetito sexual en este estado—gimo, mientras sus dedos pellizcan mis sensibles pezones.
—Ah…Darien.
—Te amo Serena y nunca me cansare de decírtelo. —Moviéndose aun lentamente dentro de mí alcanzo el clímax mientras uno de sus dedos acaricia aquel botón erecto y excitado por su toque.
—Darien…—lo siento moverse más rapido, siento como su erección se endura aún más liberándose al fin de su orgasmo.
Me jala más hacia sí, de manera que mi espalda queda pegada en su pecho, lo siento juguetear con mi cabello.
—Me gusta demasiado pasar tiempo contigo.
—A mí también—besa mi cuello—te voy a extrañar mucho cuando abras al fin la escuela de boxeo.
—Y yo a ti mi amor, ahora tenemos tiempo—dice sugerente—y debemos aprovecharlo—desliza su mano por mi vientre recibiendo una patadita.
—Hey bebé, ¿cuál es tu problema?—le habla a mi pancita.
—Creo que está reclamando.
—Oh no pequeño bebé, mientras tu estés allí dentro, mami es mía y de tus hermanitos, ya tendrás tiempo de monopolizarla. —rio por lo hermoso que es hablándole a nuestro bebe.
—Eres un gran papá, y un gran hermano ¿lo sabias?
—Quiero ser mejor, aunque creía que también era un buen esposo.
—Lo eres.
—Y buen amante—muerde mi pezón haciendo que ciertas partes de mi cuerpo se humedezcan.
—Mmmm…lo eres.
— ¿Quieres que no te deje duda de ello?
—Definitivamente si quiero.
Arremete mi boca con un delicioso beso.
…
