Zona de ataque
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La base de operaciones de la Fuerza de Hike estaba disfrazada de una empresa editorial a diez kilómetros del norte de la ciudad de Londres, tal como el exterior de una escuela militar en plena guerra. De no ser por la barrera protectora y los ninjas armados en la puerta principal, la "editorial" se vería tan normal como una real.
- Kuwuabara tiene el poder suficiente para romper la barrera. El ira al frente- El muchacho de cabellos naranja asintió, temerario y dispuesto- Yusuke, iré contigo en su defensa. Tienen conocimiento sobre nosotros así que no estamos enfrentándonos a cualquier grupo inexperto o descuidado, ellos podrán suponer lo que haremos. De modo, aprovecharemos las oportunidades que tengamos para enfrentarlos sin dejar que se nos anticipen.
- Tú y yo al frente, bien, ¿tus plantas funcionaran con la barrera puesta?
- Ese es otro caso. Veras, Yusuke, soy famoso por quebrantar sellos y barreras. No dudo de la capacidad de la Espada Espíritu de Kuwuabara para romper dimensiones pero, como dije, estuvieron informándose de nosotros y podrían estar prevenidos para esto. Si su Espada no funciona, yo me encargare.
- Y entonces Kuwuabara toma tu lugar al frente.
- Tanto yo como Kuwuabara necesitaremos tiempo para romper la barrera. Parece muy resistente. Por eso sugiero que sean dos los que cuiden de quien se haga cargo del primer obstáculo.
- Entendido- Yusuke se puso de pie, viendo a sus compañeros- Esos sujetos tampoco son normales. Se han convertido en seres malignos al dejarse implantar poderes de yokai. No tratamos con humanos pero tampoco con demonios auténticos, si soy honesto no me gustaría ver ningún cadáver pero no podemos detenernos, de una u otra forma debemos cumplir esta misión.
- ¿Cuantos poderes podría resistir un humano?- Quiso saber Kuwuabara, dirigiéndose a Kurama.
- No lo sé. Nunca se ha intentado, hasta ahora. Los humanos no pueden contener tanta energía demoníaca a menos que tengan un cierto poder espiritual que los equilibre y mantenga su juicio a flote. Temo que esos humanos convertidos no solo decidieron ser lo que son ahora, se están transformando en verdaderos demonios.
- Es una locura. ¿Porque alguien querría convertir humanos en demonios?
- Es una gran pregunta- reconoció Kurama, contemplando seriamente el objetivo de concreto y estructura militar.
- No tratamos con demonios ni humanos- Yusuke se hizo oír- Tratamos con rufianes sádicos y repugnantes. No me quejare de quien quite del camino a cualquiera que se nos cruce, pero recuerden eso.
Kuwuabara entendió a su amigo. Matar demonios, por el contexto del trabajo, era lo correcto, pero los humanos eran asunto aislado, formaban parte de una decisión más que solo ética. Debían hacer lo necesario, lo más desagradable, para acabar con lo que fuera que ocurría allí adentro.
- Hiei hablo de una importante masa de energía en la zona baja, es decir, hay un subterráneo. Confió en que este primer asalto sea rápido para bajar a la profundidad de la tierra, donde se encuentran los demonios, los experimentos que hacen allí y también Keiko.
Sus compañeros asintieron.
Botan, fuera de la estrategia de batalla, los observo bajar del risco, decididos y cautelosos, marchando hacia el edificio de gris y negro, deseándoles suerte. El sonido de un paso seco en el césped la perturbo, haciéndola temblar de miedo. Se giró lentamente… encontrándose con Hiei. Jamás se había alegrado tanto de verlo. Dio un gran suspiro de alivio, llevándose una mano al pecho.
- Oh, qué bien. Eres tú.
- Tonta- le dijo de primeras, mirándola de mala manera- ¿Cuánto ha dormido?
- ¿Eh?...Ah, unas horas. Muchas horas- Se corrigió a sí misma, un poco nerviosa. Hiei dirigió una mirada poco apreciativa hacia el cuerpo de Henry, descansado al tronco de un árbol, cuyas raíces lo tenían apresado. Hiei podía cortarlas con su katana pero Kurama le había advertido que solo lo hiciera si Henry era quien despertaba. Bien, Hiei no podría conocer exactamente a Henry o a War, ni importarle sus cambios físicos al transformarse, solo podía sentir su yoki y esa era suficiente alerta para el- ¿No pensaras despertarlo o sí? Si lo haces no sabemos quién podría ser...
Hiei gruño. Contemplo al sujeto con más atención y pateo su hombro, haciendo que Botan gritara sobresaltada,… y que el inglés despertara adolorido.
- No nos haremos cargo de tu trabajo sucio- aviso, con fría voz.
Henry parpadeo, preguntándose donde estaba y porque. Pronto supo ordenar sus ideas y darse cuenta que lo acompañaban dos miembros del equipo Urameshi, en un territorio silvestre con aroma a su país, atado lado a lado por mágicas raíces que lo empujaron de regreso al árbol cuando intento levantarse.
- Es el humano.
- Kurama dijo que tuviéramos cuidado.
- Al diablo sus advertencias- Centro sus rojos ojos en el humano- ¿Vas a luchar por ti mismo, infeliz?
Henry lo miro, confundido y asustado.
Botan sitio que debía intervenir.
- Hiei... ¿Que...que estás haciendo?
- Entiendo porque ese demonio quiere deshacerse de ti. Es una vergüenza compartir con una basura.
- ¿Hablas de War? Él es una bestia...
- Pero tú lo usas. Cuando estuviste en problemas lo despertaste a propósito. Mírame y no me mientas, hacerte daño no será problema para mí, a menos que llames a tu demonio para que pelee tus batallas.
- ¡No lo quiero! ¡War merece estar encerrado, debe estar quieto, pero no puedo! Es..., no quiero que vuelva, ustedes lo saben, detectives, saben lo que ocurrirá si War despierta. Me estoy esforzando por contenerlo, ¿o acaso quieren que War emerja y los mate a todos?
Botan temió hacia donde iba la conversación. Cuando quiso pedir un alto, el demonio de fuego volvió a hablar.
- ¿Y tú qué? ¿No sabes luchar? ¿Ni siquiera puedes defenderte?
- ¡Yo no soy así! No soy una bestia, soy un humano. No se imaginan cuanto quiero que esto acabe...
- Eres un cobarde. Dejas a War hacer lo que tú no puedes. Él se alimenta de tus bajos instintos, de tus crueles deseos, tú quieres matar a esa gente- Señalo hacia al gran edificio, sin dejar de verlo con fiereza- El e dejo sin opciones y lo dejaste aparecer cuando tuviste a tus enemigos en frente. A mí no me engañas, intento de humano moral.
- No,...no es verdad...
- Quieres verlos morir. Tu yokai te lo hace más fácil, te seduce con la crueldad y por eso está más tiempo en tu cuerpo que tú mismo, yo creo que él está esperando a que te rebajes a su nivel. No tiene que esperar mucho. Ambos son la basura más patética que he visto.
Botan callo del asombro. Nadie se esperaba que precisamente Hiei dijera todo eso. Botan no se lo pudo creer. ¿Hiei tenía razón? ¿Henry tenía esos deseos, era como War?
- Quiero mi vida de regreso- Henry finalmente contesto, con tanto sentimiento que hasta la parca se sintió mal por el- Quiero volver a casa, andar por el suelo de mi país, vivir mi vieja rutina. Deseo volver a mi hogar, ver a mi esposa y abrazar a mis hijos. Me engaño creyendo que esto es solo una mala pesadilla, un error atroz pero War me lo recuerda, día tras día, quitándome las esperanzas y no pudo seguir así. Me creen un rufián, me tildaron de traidor, por primera vez mi esposa me miro con miedo y mis hijos...
- Tus hijos están allí- confirmo Hiei, creando un silencio repleto de asombro y confusión.
- … ¿Mis hijos...están...?
- ¿Lucharas?
- Tengo miedo...de convertirme en él frente a ellos. Mis hijos no merecen un padre así...Anhelo encontrarlos, sin embargo, temo lo que les hará War...no puedo dormir pensando en eso.
Hiei se dio la vuelta para mirar atrás, oyendo el grito inequívoco de lucha de sus compañeros; había empezado el espectáculo. Botan se acercó para ver también, pues tampoco quería presenciar el estado destrozado de Henry.
- Si tienes un poco de dignidad busca a tus hijos allí adentro y defiéndelos de él y de esa gente sucia, sé un hombre y enfréntalos con tu fuerza.
A Hiei le hastío tanto dramatismo y no lo miro ni para saber qué efecto habían ocasionado sus palabras en él.
- ¿Mis hijos están en ese edificio?
Hiei gruño.
- Debajo, seguro.
- ¿Me acompañan a rescatarlos?
- ¡Por supuesto!- exclamo Botan entusiasmada, luego lo recapacito con nerviosismo- Bueno, Hiei bajara y yo...pues...
- Quiero ver a mis niños- Hiei arqueo las cejas, la voz de Henry sonaba áspera- Quisiera verlos y estar con ellos. Pobrecillos, lo que lloraran cuando sepan que su padre se muere.
Hiei sintió una brisa mecerle los cabellos y desfundo su espada. Botan ahogo un grito y se protegió detrás del Jaganshi, tomada por sorpresa.
Henry rompió las enredaderas y raíces del árbol con su propio cuerpo, como si de bambú se tratase, y se puso de pie. ¿Acaso War no cambiaba su color de ojos y cabello? No veían nada más que a Henry y su sombría expresión erguida ante ellos. Hiei miro el cielo y maldijo al notar que atardecía.
"Soy Henry por el día y War en la noche"
Un gutural bramido que podía hacer temblar a cualquiera resonó entre los labios de Henry, que levanto la cara hacia sus espectadores, con los ojos profundamente oscuros. Una mueca de desdén pasó por su boca al soltar un aullido de animal, tan espeluznante como el de un lobo en la noche.
- Pero...pero...- balbuceo Botan, confundida y horrorizada- Se ve como Henry.
- Sabia que me escondía algo- pronuncio Henry con la voz de War- Ahora, si me disculpan...- sonrió juguetonamente, echándole una rápida mirada a Hiei como bestia a punto de atacar- Aunque me encantaría revolcarme con ustedes dos en este bosque, encantos...- Su sonrisa se ancho, maliciosa- ¡Tengo una reunión familiar!
El grito de Botan atravesó el bosque.
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