Nota de autor:

Bueno, ya es hora de introducir algo de Hetalia Latinoamérica… y con algunas cuantas parejas random, especialmente para los fans del Ecuador/Perú. Insinuaciones de Col/Ven y naturalmente, algo de música.

Naturalmente, el disclaimer:Perú (Miguel Alejandro Prado) le corresponde únicamente a Kuraudia, de la comunidad Latín Hetalia… mientras que Ecuador (Enrique Alfaro Roldós) es un concepto mitad sirbluemoustache (parte diseño) y mío (algunos rasgos de personalidad y distintivos como la bufanda). Colombia (Juan Pablo Márquez Botero) le pertenece también en su entera totalidad a SIRBluemoustache. Hetalia es de Himaruya, y solo la trama de este capítulo me pertenece.

Por cierto, este capítulo contiene un omake especial del día de las madres, con algo de Ger/Ita. A todas nuestras madres que nos quieren, nos aguantan nuestras locuras, nos acompañan en nuestras alegrías y tristezas, les dedico este pequeño omake, en el cual siento que no cabe ese agradecimiento tan grande hacia esa mujer tan especial que siempre nos acompaña y nos acompañará durante toda nuestras vidas. A ellas, un feliz día.

Disclaimer adicional: La canción "Coincidencias" le pertenece exclusiva y únicamente al grupo colombiano de música andina BANDOLA. Personalmente les digo, le calza perfecta al Ecuador/Perú.

Capítulo 13: los recursos de un cupido colombiano.

Bogotá, temprano en la noche.

Era un fin de semana como cualquiera, en el que el "bad latin trio" (o bueno, tal vez dos de ellos) intentaba relajarse, y tal vez olvidar un poco sus propios problemas. Los susodichos, Juan Pablo y Enrique, habían pedido a sus respectivos jefes un fin de semana de permiso para al menos holgazanear y relajarse. Juan había tenido muchas ocupaciones con todo lo del proceso de paz, su cuerpo pedía a gritos desesperados un buen día de relajación y descanso1. Y Enrique… bueno, el ecuatoriano estaba allí porque Juan así lo había pedido (y no podía negarle nada a Colombia-nichan, porque ya sabía a lo que podía atenerse) y también porque estaba aburrido a morir con todo el trabajo que tenía en el palacio de Carondelet.

Total, los dos estaban en la sala como si nada, con la nueva consola de PlayStation que Lukas le había regalado la navidad pasada2. El juego, Marvel Vs. Capcom. Y Enrique, completamente ensañado, y mientras usaba el avatar de megaman, le daba la pela de su vida a Juan Pablo, quien usaba el avatar del capitán américa.

—NOOOO, NO PUEDE SEEEER! —gritó iracundo el colombiano, el cual tendía a proferir blasfemias de grueso calibre cada vez que usaba el videojuego.

—perdiste… tu reinado no duraría por siempre —atinó a afirmar el ecuatoriano de forma maliciosa.

—sabes, creo que ya me aburrí. —acto seguido, deja el control del videojuego en la mesita de la sala.

Total, en algo tendría que aprovechar el fin de semana, ya que la ronda de negociaciones número 9 se acercaba rápidamente, y no podría darle más largas a su asunto.

—si quieres, traigo algo de tomar…

—en la nevera tengo un par de polas3, traete una pa' los dos —exclamó entonces el ojiverde.

Enrique se dirigió a la cocina, trajo las dos botellas de cerveza. Juan las abrió con un destapador que tenía a la mano, le entregó una a Enrique. El ecuatoriano bebió un largo sorbo de la misma, aunque era cerveza club Colombia™ (por lo general prefería su Pilsener™), no podía negar la calidad de la misma.

—sé que todo esto de los diálogos, y lo que está sucediendo con José, te está preocupando demasiado —le dijo el ecuatoriano— pero sabes bien que no puedes hacer nada al respecto.

—Sí, tienes razón. —exclamó con tristeza el colombiano— la conveniencia política, los acuerdos que Maduro tiene que cumplir con mi gobierno,… la deuda… a veces creo que se me antoja hacer lo que hizo Vash con Gabriel hace ya dos días atrás.

—¿secuestrar a José?, sí que estás loco. —atinó a decir consternado Ecuador— después de todo lo que pasó, y todo el escándalo que se ha desatado…. Más lo que sucede en este momento con José, lo menos prudente sería que hicieras una insensatez de esas.

Intentó entonces pensar en otra cosa, pero era de por sí difícil para el no pensar en José, y en toda aquella martirizante división. A pesar de todo, sentía que debía hacer de tripas corazón frente a lo que sucedía. Pero a pesar de todo, le era difícil para el hacer eso, y para no pensar había decidido llamar a su hermano para que juntos jugaran una partidita en la nueva consola de Juan, y naturalmente con el juego preferido de este: Marvel vs. Capcom.

Evasivamente, Juan decide cambiar de tema. A pesar de todo, también debe de enfocarse en otras cosas. La vida sentimental de Enrique está entre esas "otras cosas".

No es que le guste ser metiche, pero notaba ciertamente que la vida del más chico del "bad latín trio" era un desastre, románticamente hablando. Y ciertamente miraba en las reuniones y juntas como cierto peruano miraba a su hermano de una forma… dejémoslo en "rara". Total, era que Enrique no admitía sus sentimientos hacia Miguel, aquel peruano de carácter tsundere4 que siempre le había atraído a su hermano y viceversa.

Algo se le había ocurrido. Quizás, después de todo Enrique se lo agradecería. O lo mataría. No importaba.

—pensándolo bien… creo que necesito hacer algo —luego, se dirigió a su cuarto, sacó unos cuantos billetes de 50.000 y le dijo al ecuatoriano de pantaloneta color azul celeste, camiseta blanca y bufanda color café— necesito que me compres unas cuantas cosas en el éxito de la séptima con avenida Jiménez…

—¿pero qué?

—no admito un no por respuesta así que ponte algo decente y vete a comprar lo que te voy a pedir.

El de cabellos negros y ojos verde esmeralda escribió con algo de premura la lista, mientras que el chico de cabello color achocolatado se ponía presuroso el pantalón y algún abrigo para soportar la noche, se acomodaba su inseparable bufanda, y después de todo, y mientras entre sonrisa y sonrisa un ecuatoriano algo perplejo salía de la casa, el colombiano resoplaba algo aliviado, mientras telefoneaba rápidamente a cierto número en especial.

—Francis… ¿podrías ayudarme con algo especial para Kike?

Entre tanto, afuera en las frías calles de Bogotá…

No entendía los motivos de su hermano para que lo obligara a salir a las frías y fieras calles de la capital colombiana, en búsqueda de ciertos artículos que eran algo… digámoslo raros.

—a ver… una antología de poemas de José Asunción Silva5, dos paquetes de balas calibre 25 para la colt, tres botellas de aguardiente, dos de ron viejo de c****s, una lechona tolimense… —leía impertérrito el ecuatoriano mientras caminaba por el barrio la candelaria— dos libras de jamón de york semigraso, una botella de vino de manzana cariñoso… ¿se le corrió la teja a mi hermano?

Total, después de noquear a un par de ladronzuelos que lo querían raponear, se subió a un taxi y dio las indicaciones al taxista para que lo llevara al éxito de la Jiménez con Séptima. Y bueno, ya tendría que buscar la forma de ir a una armería para comprarle las balas a Juan (aunque presentía que eso no fuera una muy buena idea)6… pero… ¿poemas de Silva?, el autor no lo conocía bien, quizás eran poemas cursis y romanticones, sabía bien que su hermano mayor podía ser un toche, un guache, un atarván sin remedio, pero a la vez podía ser el más docto y culto de entre los países del cono sur (aunque a Juan no le gustaba alardear de eso, no dudaba en restregarle de cuando en cuando a Diego sus logros literarios).

—Bien, hora de hacer compras.

De regreso a la casa de Juan…

—y dime, mon chérie Jean Paul… ¿qué piensas hacer para tu hermanito Henri?

—simplemente… darle un empujoncito.

Los dos se sonrieron maliciosamente. A pesar de que Miguel no se encontraba, podrían perfectamente raptarlo: Juan sabía cómo, a fin de cuentas el cejudo inglés no era el único que sabía dominar la magia.

—todo debe de estar listo para antes de que ingrese al portal y me traiga a Miguel para acá. —le dijo el colombiano al francés— sé que tú eres el experto para todas estas cosas… así que cuento contigo para eso.

—para eso son los amigos, ¿non?

—si, de algo me tiene que servir el ser amigo tuyo.

A pesar de todo, y de todos los problemas políticos que siempre interferían sin falta, Francis y Juan Pablo mantenían una amistad sincera y sólida, muy cercana, como la de dos amigos cómplices de pilatunas de todo tipo. Juan admiraba del galo su arte, su cultura, su propia gastronomía de la cual se había aficionado. Cada vez que el francés pasaba por Suramérica, siempre por regla sagrada visitaba a su buen amigo colombiano. Aun así, y a pesar de todas las interferencias políticas, al menos sentía que Francis era un amigo sincero, leal y querido, algo fastidioso y toqueteador (recordaba con algo de gracia que después de un parrandón vallenato en uno de sus cumpleaños, amanecieron los desnudos recostados en una hamaca, sin recordar nada de nada), pero con el que sabía que siempre podría contar con él para cualquier cosa.

—y dime… ¿Quién es la afortunada que conquistó el corazoncito del petit Henri?

—bueno, solo te puedo decir que su nombre empieza por M, termina con L, y que es un aficionado a la inca kola.

—aaaaaaah, ya veo honhonhonhonhon… —musitó el francés sonriendo pícaramente— total, ¿Cómo hiciste para que el no estuviera aquí?

—bueno, tuve que obligarlo a que me comprara unas cuantas cosillas por ahí. —atinó a decir inocente el colombiano— le será difícil traer algunas cosas, por lo que se demorará una o dos horas.

Arreglaron el patio central de la casa con algunas velas, podaron las plantas, asearon todo lo que pudieron la casa, Juan aprovechó también un poco para "sacar el diablo" de su propia casa (y de hecho, casi no lo hacía desde ya mucho tiempo).

—estoy cansado, no puedo más, creo que voy a entrar en huelga. —exclamó el francés agotado por completo.

—Por el amor de dios Francis, ya falta poco para que terminemos, y ya casi tengo que abrir el portal para raptar a miguelito y traérmelo pa'ca.

Y después de todo, y de un par de buenos sobornos (naturalmente Juan le prometió a Francis que lo llevaría con las "chicas malas", aunque de paso también llevaría unos cuantos "chicos malos", claro está, esto último en el otro sentido, y conociendo bien los libertinajes de su buen amigo,… mejor dejémoslo en su imaginación)7, lograron adecuar un ambiente un poco cursi… pero romántico.

—ahora es mi turno —dijo el colombiano.

Tomó una tiza, escribió unos cuantos caracteres en muisca, posteriormente se pinchó el dedo pulgar, delineando algunas cuantas líneas en el piso con su sangre. Luego, chocó las palmas, (no, no me estoy plagiando nada de Full metal Alchemist, lo juro por snoopy), para acto seguido abrir el portal.

—¿vas a entrar o te quedas ahí? —le dijo el colombiano al francés.

—no, yo me quedo aquí.

Acto seguido, el colombiano entra al portal, se oyen unos cuantos gritos, golpes, blasfemias de grueso calibre y otras cuantas groserías. Para después aparecerse arrastrando a un peruano de cabellos negros, todo inconsciente y vestido con un smoking de gala.

—veo que Michelle Alexander se tomó todo el tiempo del mundo para arreglarse.

—No es verdad Francis —le dijo el colombiano— lo noquee y le puse un traje de gala que tenía a la mano. Casi me rompe un par de costillas, pero aquí lo tenemos.

Y en ese momento, el colombiano sonreía despreocupadamente, mientras que un aura más oscura que la de Rusia le rodeaba a su alrededor.

—de verdad, mon cheríe… a veces me das demasiado miedo.

El colombiano se echó a reír. No era nuevo para el que le dijeran que a veces, inspiraba miedo. De cuando en cuando, sacaba a relucir un comentario macabro y sangriento que intimidaba a todos los que le acompañaban, excepto tal vez a sus hermanos que ya estaban acostumbrados a los lapsus macabros de su hermano8.

—bueno, pon eso ahí, amárralo bien para que no se nos escape y ahora, a esperar a Kike. —dijo el colombiano con malicia.

—claro,… ¿los dejamos solos?

—ni loco. Nos ocultaremos en mi estudio, allí nadie nos verá.

—me estás dando mucho miedo, Jean Paul…

Total, telefonearon a Enrique, y este ya se encontraba en camino de regreso a la casa de Juan Pablo.

Coincidencias- Grupo BANDOLA

Ecuador-Perú Special Soundtrack.

No entendía. Simplemente no entendía los caprichos de su hermano mayor, no los entendía. Estaba precisamente en la sección de licores, escogiendo el vino de manzana, (su hermano había sido muy específico: vino cariñoso, de manzana… tenía que ser de manzana o si no, que no trajera nada), más algunas cuantas cosas de las que se había antojado: postre de tres leches, una empanada rellena con carne de pollo, alguna chuchería insignificante, aparte del libro de poemas de Silva, por el cual había tenido que recorrer cientos de librerías para conseguirlo de acuerdo a las especificaciones de su hermano. (le había dicho que sea una primera edición, la primera edición de las antologías de Silva tiene una tapa azul oscura… no roja, ni verde, ni rosada… AZUL OSCURA). Y las balas para la Colt… bueno, que se jodiera con eso.

Regálame una mirada del amor en un instante

Pintada en mi soledad, del temblor de mi deseo…

Porque eres el mar… Isla desierta

Río, laguna, puerto donde yo te siento.

Sin embargo, al llegar a la casa de su hermano, nota un ambiente diferente… levemente romántico. Nota las luces eléctricas apagadas, la tenue iluminación de las velas, las esencias florales sutiles y relajantes. ¿Qué tontería estás tramando, Juancito? Inquirió para sí el ecuatoriano.

Miró el patio. Había una silla, y sentado en ella estaba alguien que distinguía claramente, pues cientos de veces se había peleado con él, así como lo había deseado amordazadamente, en secreto. O juan era un infeliz metiche, o Miguel se había confabulado con su hermano para todo eso, aunque reconocía la mano francesa en todos aquellos detalles que rodeaban la velada en ese momento. No le interesaba, pues era una oportunidad que no desaprovecharía. La mesa, estaba servida con varios platos, naturalmente cubiertos para que no perdiesen el calor, un mantel color beige, un candelabro sencillo y una heladera con una botella fría de vino de reserva.

Dame de tu boca un beso, del amor como de un ángel…

Fabrica un nido en mi pecho, del temblor de mi deseo,…

Porque eres un pájaro… alas al viento

Trino, llanto, vuelo donde yo te siento…

—tu… —le dijo entonces el peruano de ojos color avellana— suéltame, maldita sea

El ecuatoriano intentó contener la risa. Era demasiado gracioso ver a tu enemigo vestido de smoking, listo para una cena romántica. Quizás, después de todo era mejor así. Pero algo de si le decía que no era el momento más indicado para empezar a confesarle toda esa andanada de sentimientos que lo carcomen. Bueno, el hecho estaba en que sus sentimientos hacia Miguel eran demasiado antiguos. Eran como Juan y José: se conocían ambos de forma tan profunda, se necesitaban con ansiedad terrible, se odiaban con visceral rencor y así mismo se deseaban con ansiedad espantosa.

De tus labios un te quiero del amor que necesito

Encuentra entre mis manos el temblor de mi deseo,

Porque eres guitarra… trueno y silencio!

Grito, canto, concierto, donde yo te siento!

—eh.. te ves muy elegante con ese smoking —exclamó entonces el ecuatoriano, al ver al inca todo iracundo, intentando liberarse de las mordazas que lo mantenían atado a la silla.

—no me agrada la maldita bromita de tu hermano, Enrique —le espetó el inca— abrió un portal, me golpeó y me puso este ridículo smoking, y no sé para qué demonios lo hizo.

—ahí está pintado Juan —atinó a decir el ecuatoriano de forma socarrona— ¿quieres algo de tomar, vino de manzana tal vez?

—eres un ridículo… pero gracias, aunque desearía que le añadieras unas cuantas gotas de arsénico.

En definitiva, todo ese ambiente romanticón servía de algo. Los dos se miraban de forma ansiosa, a pesar de la rabia que carcomía al peruano en ese instante, no podía negar que el enojo lo hacía lucir… ciertamente encantador.

Y Miguel… bueno, amaba a Enrique, apenas lo empezaba a aceptar a medida que estaba pasando el tiempo. Era más sano de ese modo, en vez de seguir amordazándolo por largo tiempo, sufriendo en silencio y no diciéndole nada a su peor enemigo-amigo-amante lo que sea, para que al menos ocultar sus verdaderas emociones. Todo el carácter de un tsundere a carta cabal, que con sus encantos tsunderes había atraído al ecuatoriano a sus redes amorosas.

Pintada en mi soledad, fabrica un nido en mi pecho!...

Al menos las cosas serían distintas, ya no estaba esa infranqueable distancia diplomática y cortante que los dividía a ambos. Al fin y al cabo Enrique siembre había ocultado sus sentimientos hacia Miguel, y viceversa. Pero sentía que tal vez, ya no valía seguir ocultando algo tan evidente.

Encuéntrate con mis manos, dame de tu boca un beso…

Después de todo, quizás merecía una oportunidad para amar. Pero temía a fracasar, temía sufrir. Era difícil ciertamente aceptar sus sentimientos hacia Miguel.

Regálame una mirada del amor como de un ángel,

Fabrica un nido en mi pecho del temblor, de mi deseo

Porque eres guitarra, trueno y silencio!

Grito, canto, concierto donde yo te siento!

—antes de desamarrarte, desearía preguntarte una cosa— dijo el ecuatoriano, mirándolo a los ojos fijamente— ¿es verdad todo lo que me dijiste el año pasado en la boda de Lovino y el viejo…?

—nunca me habías preguntado eso, ¿para qué lo quieres saber?

—curiosidad.

Bebió un sorbo de vino de manzana. El dulce sabor frutal del licor impregnando su boca lo hizo recordar aquella vez, en aquel lobby de ese hotel en Medina del Campo. "Solo dime si me quieres" le inquirió en esa ocasión. Pero al menos necesitaba saber si todo aquello era verdad, o una vil farsa.

—tengo que aceptar que… me gustas, y que no soporto un minuto más sin ti… esto me está matando. —le dijo el peruano— ahora desamárrame.

—no, aun no…

Dicho esto, el ecuatoriano tomó la iniciativa, dándole al peruano un profundo y delicioso beso… saboreando el interior de su boca, ese fuerte sabor a pisco peruano y a limones maduros recién exprimidos, ese sabor fuerte, apasionado y ácido que saboreaba con deleite. Miguel atendía al beso, sintió los matices dulces de vino de manzana, y unos un poco profundos de pilsener™, a cebada fresca y chicha fermentada.

Pintada en mi soledad, fabrica un nido en mi pecho…

Para que seguirlo negando. Se deseaban, se amaban, se querían… al diablo la política. Al diablo las disputas.

Encuéntrate con mis manos, dame de tu boca un beso

Por fin ambos entendían esos sentimientos de terrible ansiedad, de necesidad mutua. Era sencillamente deseo, un deseo irrefrenable. Era atracción. Era amor.

Regálame una mirada, de tus labios un te quiero

—al diablo con todos… tu sabes lo que siempre te he querido —le musitó el peruano, y luego le suplicó—¿porfa, me sueltas?

El ecuatoriano sonrió algo malicioso. Juan Pablo sí que era un maldito cupido, entregándole a Miguel en bandeja de plata. No desaprovecharía la oportunidad. Así que al oído, le musitó suavemente lo siguiente.

—aun no… después de la cena.

Porque eres guitarra, trueno y silencio!

A fin de cuentas, no todo había salido tan mal.

OMAKE, ESPECIAL DÍA DE LAS MADRES:

15 años en el futuro, el segundo domingo de mayo…

no hagas tanto ruido Alessio, vas a arruinarlo todo.

perdóname, pero no soy tan perfecto como tú, Mark…

Dos jóvenes rubios se levantaban a tientas de sus camas, en medio de la fría madrugada berlinesa, para arreglar un desayuno especial para su madre. No era para menos, mamá Feli merecía todas las atenciones del mundo, y ambos eran muy apegados a su madre, a pesar de los caracteres tan distintos de ambos, por lo que tendían siempre a chocar y a reñir entre ellos.

oye Mark9, ¿papá sabe lo que vamos a hacer? inquirió el chico de ojos color chocolate algo perplejo.

no, él no sabe nada de esto, aunque creo que ayer fue con el tío Gilbert para comprarle un regalo a mamá y a la tía Greta. dijo entonces el otro rubio, de ojos color celeste y lentes de marco color ocrey deja de parlotear, ayúdame con el maldito rissoto.

todo yo, todo yo… siempre tengo que ser yo!

Entre los dos arreglaron un rissoto de nueces y almendras, algo de pasta en salsa boloñesa, gelatto de fresas silvestres, tal y como le encantaba a su madre y por ultimo un vaso de jugo de naranja fresco.

papá se enojará con lo del Gelatto, sabes bien que al estómago de mamá no le cae bien el gelatto tan de mañana.le dijo el joven de lentes a su gemelo.

Vamos Mark… no seas tan aguafiestas, hoy es un día especial para mamá, un día que solo se celebra una vez al año. respondió el otro rubio ¿quieres ver a mamá feliz o simplemente te vas a poner en la tónica de papá?

obvio que quiero ver a mamá feliz.

Entonces, cállate y ayúdame con la charola.

Los dos adolescentes ya tenían listo todo. Pusieron todo en la bandeja, regresaron al segundo piso a hurtadillas, para que ninguno de sus tíos se despertara y les arruinara la sorpresa. Abrieron con cuidado la puerta de la habitación de sus padres, encontrándolos profundamente dormidos.

Calladamente entraron, el sol apenas empezaba a salir. Ludwig había empezado a despertarse, pero al notar que sus dos hijos estaban en la habitación , con una bandeja, discutiendo tontamente en susurros, no pudo evitar sonreír un poco, recordándose tal vez a si mismo con su actual pareja muchas décadas atrás.

Sencillamente eran tan parecidos a ellos…

Total, de algún modo se las arreglaron y pusieron la charola con el desayuno en la mesita de noche. Naturalmente, ambos se ubicaron en la cama. Marco ya alistaba la charola cuando Alessandro, con su explosiva alegría gritó a voz en cuello…

FELIZ DÍA DE LAS MADRES!

Despertando a unos sobresaltados Ludwig y Feliciano, y ganándose una mirada de reproche y vergüenza de parte de su gemelo Marco.

—mein gott santissimo10, lo primero que te dije y lo primero que haces, idiota!

Ludwig miró al menor, por cinco segundos, de sus dos hijos. Había heredado su mismo carácter serio y algo rígido, aunque tendía a ser algo despistado. El mayor sin embargo, había sacado la explosiva efusividad de su pareja. Todo un embrollo, si se le podía decir así.

niños.. ¿por qué me despiertan tan temprano? dijo entonces el italiano de cabello castaño algo atarantado de sueño.

discúlpanos mamá, pero… hoy es el día de las madres, y simplemente queríamos tener una atención contigo. contestó el rubio de lentes con algo de pena.

Marco se levantó de la cama y trajo la bandeja con el desayuno. A Feliciano se le iluminaron los ojos de felicidad, se habían acordado de él en aquella ocasión tan especial. Ludwig simplemente esbozó una sonrisa.

bueno, al menos supongo que dejaron la cocina en orden les dijo serio el alemán a sus dos muchachos.

este… bueno, al menos "en gran parte"… dijo Alessandro de forma maliciosa

¿en gran parte qué?

rompí un par de platos de la vajilla especial, lo siento comentó avergonzado Marcopero te juro papá que te los voy a pagar, no sé cómo, pero te los voy a pagar.

Lud,.. no seas tan severo con nuostro figlio Marco responde cariñosamente la pareja del teutón.

bueno, no puedo negar que ha sido un muy grande esfuerzo para ustedes hacerle todo esto a su mutti Feli… pero tienen que terminar de asear la cocina…

después del desayuno, ¿no es cierto, amore?

Los dos chicos simplemente se sonrieron con la condescendencia de su madre. Y Ludwig les dejó pasar esa, y naturalmente entre todos (pues Feliciano insistió en compartir) consumieron el desayuno preparado por los gemelos, en medio de risas y algunos recuerdos.

Para Alemania, era el día de las madres número 15. Pero para Italia era como si hubiese sido su primer día de las madres. Y con el paso de los días de las madres, sentía que quería a sus hijos cada vez más.

FELIZ DÍA DE LAS MADRES!

1 Si desean conocer más del proceso de paz colombiano, no duden en leer "Una esperanza de paz".

2 Véase el capítulo 20 de "Una esperanza de paz" (de hecho, 19 en la nomenclatura de la historia, descontando el preludio) "fiestas de nochebuena". Aun así, la consola de PlayStation no se menciona en el capítulo mencionado.

3 Apelativo con el que se denomina en Colombia a la cerveza

4 No me nieguen que Perú se gasta un carácter demasiado tsundere, aunque de hecho, entre los tres tsunderes que hay en Suramérica (y hablo de Venezuela, Perú y Chile), hay una suerte de empate. Además, como que tengo una fijación extraña por los tsunderes (no me pregunten porqué)

5 José Asunción Silva era un poeta y escritor colombiano de mitades del siglo XIX. Su obra marcó un puente entre el romanticismo latinoamericano y el parnasianismo francés, aunque con ciertos matices lúgubres y demasiado desoladores. Su vida, estuvo marcada por la tragedia, por lo que en 1885, decide quitarse la vida con un disparo de pistola.

6 De acuerdo a un pequeño detalle que yo mismo agregué al headcanon de sirbluemoustache, Colombia siempre lleva consigo un revolver colt, que le obsequió estados unidos en 1914 como un "desagravio" después de lo de Panamá. Solo ha usado la pistola dos veces: una, cuando le apuntó al presidente Laureano Gómez en el golpe de estado de 1953, y la otra, mientras combatía en la batalla de Old Baldy, durante la guerra de corea, en la cual vació prácticamente toda su munición y después se abrió a golpear a sus enemigos con la cacha del revólver.

7 Sigo escribiendo esto y creo que les van a dar anemia a ustedes por tanta hemorragia.

8 Colombia tiene un marcado sesgo yangire, al igual que Rusia. Incluso, el yangirismo de Colombia se equipara al de Rusia por todos los traumas que tiene Colombia a razón del conflicto armado que actualmente vive. Valga decir que Colombia no es un yandere completo, como si lo es Bolivia y El Salvador que si son los más yanderes de los yanderes en Latinoamérica, y si contamos con Haití, que también es un yandere en todo el sentido de la palabra, mas Canadá, más el lado yandere de Estados Unidos, puedo decir una cosita: el continente americano ESTÁ PLAGADO DE YANDERES!

9 Spoiler: Solo Alessandro le dice Mark a su hermano menor. El resto de la familia lo llama por su nombre en italiano: Marco Bielschmitchd.

10 Spoiler: Los gemelos Bielschmitchd suelen hablar en una jerga algo extraña, combinando palabras del italiano y el alemán.