Sii! Al fin contii!

Perdón por el retraso, pero como ya expliqué en mi otro fic, no podía subir ningún capi ya que la página no me lo permitía.

Pero el capi ya está aquí, y espero que les guste n.n

Claro que antes de dejarles leer les diré: Gracias por sus comentarios, me algegran siempre el día.

Besos y que anden bien :D


Capítulo 14

En nuestro lugar

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-¿De dónde vienes? – preguntó su padre al verla entrar a la mansión.

-D-de almorzar, p-padre- contestó Hinata haciéndole una reverencia en señal de respeto.

-Me parece que es un poco tarde para haber ido solo a almorzar.

-L-lo siento padre, p-pero después fui a…

¿Cómo le diría que estaba con Sasuke? El sabia la misión que se le otorgó pero no podría decirle que esa salida no tenia nada que ver con su trabajo.

-F-fui a… - no podía decirle.

-No hace falta que me lo digas, ya sé que saliste con Uchiha.

-L-lo s-siento m-mucho padre.

Tenía miedo de lo que pasaría, su padre no la respetaba como su hija. Quizás le amenazaría y diría que más allá de lo profesional no debería verlo.

-Está bien, no tiene nada de malo.

¿Cómo? No se había enojado, no lo entendía.

-P-padre, pero…

-Hinata además de ser el líder de nuestro clan, soy tu padre. Se lo que pasó con ustedes porque estuve en todos esos momentos. Solo quiero decirte una cosa, más que decirte, aconsejarte.

-Sí

-El ya te lastimó una vez, no dejes que lo haga de nuevo.

Sin decir más, Hiashi se retiró, dejando a una Hinata desconcertada ante lo que había escuchado.

No le había recriminado lo hecho, al contrario, se mostró compasivo y mostró una faceta que no veía desde poco tiempo después de la muerte de su madre.

¿Cómo era posible que aceptara lo que hizo? ¿Podía ser qué apoyaba que Sasuke y ella volvieran a llevarse como antes?

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Perfecto, esta vez había llegado a tiempo, contando que se acostó temprano para poder descansar bien y esta vez despertarse temprano.

Hace diez minutos que esperaba, cosa que lo impacientaba.

A lo lejos pudo verla; venía cargando lo mismo que el día anterior, la mochila y la canasta.

Esta vez Sasuke si había desayunado, pero no quería que se pusiera mal al creer que había cometido un atrevimiento al creer que otra vez se habría olvidado de comer algo, es por eso que se encaminó a su encuentro para ayudarle con lo que comerían.

-Esta vez llegué temprano, así que tendrás que anotar lo puntual que fui- le dijo a la vez que agarraba la canasta y le daba un beso en la frente.

Ella, poniéndose colorada se detuvo para mirarlo a los ojos.

-S-si llegaste t-temprano ¿s-significa q-que ya d-desayunaste?

-Comí algo pero no me alcanzó. Es que me olvidé de ir a comprar comida.

-Ah, ¿p-pero e-entonces quieres o n-no quieres d-desayunar?

-Claro- dijo y se acercó a su oído - ¿Cómo no querría, Hina?

-M-me alegro, b-bueno a-apurémonos antes de e-empezar.

Ella estaba nerviosa ante esa proximidad que últimamente pareciera que a el le gustaba tener constantemente.

A ella no le desagradaban, solo la ponían nerviosa.

Se separó de él lo más rápido que pudo y dejó la mochila bajo el árbol del día anterior.

Sasuke se acercó sonriendo y se sentó para sacar las cosas de la canasta, sin quitar de su rostro esa sonrisa y menos la mirada de ella.

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-S-sasuke, ya t-terminamos p-por hoy. N-nos vemos m-mañana.

-Perfecto, ya estaba cansándome. Bueno, ¿Qué hacemos ahora? ¿Dónde quieres ir?

-¿C-cómo?

-Qué adónde vamos ahora. No habrás estado pensando que te irías a tu casa…

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-Llegamos…

Sasuke depositó las cosas de Hinata sobre el verde césped, al lado de las orillas del lago que frecuentaban de pequeños.

Todavía tenía esa sonrisa de haber ganado, tras la aceptación de ella. Y claro, como no hubiera accedido si la intimidó con esa mirada desafiante, esa que podría atemorizar a cualquiera. A él no le importó la reacción que llegara a tener ella, ya que la observaba así con el motivo de que aceptara.

Sasuke se fue a sentar, creyendo que ella lo seguía, pero no era así. Cuando volteó a verla estaba de pie, con la vista perdida hacia el reflejo de las nubes en el agua delante de ellos.

-Hinata – la llamó pero no contestó, ni se volteo a ver. -Hinata – volvió a llamar, pero otra vez no hubo caso.

Se levantó y dirigió a ella, llamándola por tercera vez, pero no contestaba. Entonces, una sonrisa de maldad se le dibujó en el rostro.

Se acercó a su oído y con una voz que lograría derretir a cualquier muchacha, pronunció su nombre.

Esta vez sí reaccionó. Y no solo eso.

Sasuke vio su piel erizarse y sus mejillas tornarse en un rojo intenso. Además de un profundo respiro para, al parecer, recuperar el aire.

¿Todo eso había producido con tan solo pronunciar su nombre? Valla, era interesante.

Ella lo miró, sorprendida y recuperándose aun del susto que se había llevado.

-S-sasuke, m-me a-asustaste.

-¿Asustarte yo?, te llamé tres veces y como no contestabas me acerqué a ver por qué.

-L-lo siento, e-estaba pensando.

-¿En qué?

En eso, su entrecejo se frunció ante la duda.

¿Tendría que ver con él? Ojalá, y algo bueno.

No, no podía pensar en una posibilidad así, porque él no era el centro del mundo, y menos para ella. A lo mejor pensaba en… no, no quería pronunciar ese nombre. Estaba pasándola bien y no quería que ella empezara a suspirar por alguien más delante de él.

-N-no i-importa – le contestó ella.

En eso le sonrió y se dirigió cerca de sus cosas, donde tomó asiento, dejándolo a él ahí, solo.

-Sí importa – dijo de repente mientras se giraba para mirarla a los ojos.- Tal vez no tiene importancia para vos, pero yo quiero saber.

Sasuke se acercó y arrodilló frente a ella, dejando uno pocos centímetros de distancia entre sus rostros.

Con sus dos manos, tomó su cara para repetirle:

-¿En qué pensabas? Quiero saberlo.

Quería saberlo, y mucho. Odiaba quedarse con la intriga, por eso aunque ella le dijera que no le diría, no pararía en preguntarle lo que era esa cosa en la que pensaba.

Tal vez era algo personal, pero si no se lo comunicaba, seguiría preguntando…

Ella, bajó la vista que antes se enfocaba en él.

-No e-es n-nada i-importante, s-solo pensaba en las p-palabras q-que me dijo m-mi padre a-ayer, d-después de q-que volviera d-de estar con-contigo.

-¿Tan malas fueron?

¿Cómo podría haberle dicho algo tan feo? Bueno, eso suponía él. Ya que ayer su hija estaba en compañía del último Uchiha, el renegado, el traidor de la aldea… el que la lastimó.

Ya hablaría con él, no podía dañar tanto a su hij…

-E-en realidad – sus pensamientos fueron interrumpidos por su dulce voz y el regreso de su vista hacia sus ojos – e-en realidad, fueron… b-buenas, creo.

Sasuke soltó el rostro de Hinata y con cara de no comprender nada, se la quedó mirando, perplejo.

-¿Buenas? ¿Por qué dices eso?

-E-es que p-pensé que d-diría m-muchas cosas al r-respecto.

-¿Muchas cosas sobre qué?- cada vez entendía menos.

-A-ayer, cuando entré a la c-casa, m-me lo encontré. Me p-preguntó d-donde había e-estado y… d-después de p-pensar e-el cómo d-decirle que contigo…

¿El cómo decirle que con él?...

¿Tan malo era estar con él?...

Bueno, tal vez lo era… un poco.

-D-después de pensarlo – volvió a repetir sin darse cuenta – m-me dijo q-que n-no hacía falta, q-que sabía q-que f-fue contigo. P-pensé q-que haría c-cualquier cosa pero… al c-contrario, m-me…

-¿Te qué? – Sasuke estaba expectante.

-Me… - alzó las cejas con sorpresa – aconsejó.

-¿Aconsejó? Eso es extraño.

-Sí…

-¿Y qué te dijo?

Ella se sonrojó y bajó la vista, parecía darle vergüenza lo iba a decir. Fue por eso que él tomó nuevamente su rostro entre sus manos y reformuló su pregunta.

-¿Qué te dijo, Hinata?

-Que… q-que n-no… me… Que no m-me lastimes d-de nuevo.

Esa frase la recibió como un golpe, como un baldazo de agua fría. La había lastimado bastante. Pero no lo haría de nuevo, no se lo permitiría…

Sasuke, de repente, la abrazó con tanta fuerza, como si no quisiera soltarla nunca más… en realidad no quería soltarla por nada del mundo.

-No lo haré… de nuevo. Lo prometo.

Al terminar de decir eso, sintió como unos brazos lo aferraban. Era ella, que le devolvía el abrazo.

-G-gracias.

Se separaron después de un largo abrazo, en el cual no dijeron nada más, solo se dedicaron a aferrarse mutuamente y a escuchar el silencio del lugar.

-Creo que ya es hora de que volvamos a nuestras casas.

-S-si, t-tomaré mis c-cosas.

-No, yo lo haré.

Sasuke agarró la mochila y la canasta, y luego de ayudar a Hinata a levantarse, emprendió la marcha, la cual, luego de unos pocos pasos, detuvo bruscamente.

Hinata no entendía porque se había detenido, fue por eso que lo vio.

La cara de Sasuke no era la misma, ésta mostraba odio, al igual que sus ojos, los cuales miraban unos árboles a una distancia no tan lejana ni tan cercana.

-S-sasuke… ¿Qué sucede? – preguntó preocupada, ese no era el mismo con el que se había abrazado hace poco.

No le contestó, así que decidió ver en la misma dirección que él. ¿Qué era lo que le molestaba?

Fue entonces que cayó en cuenta de la situación, los habían estado observando. Y esa mirada era la misma que el día anterior…

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Continuará…