Disclaimer: Los personajes de Mahou Shoujo Lyrical Nanoha no me pertencen, son propiedad de sus respectivos autores.
Esta es solo una adaptación de Vida de Rosa creada por Masiel.
MIÉRCOLES
Anoche tuve un sueño, soñé con Nanoha, venía a mí, soñé que estaba aquí y me envolvía con su cuerpo, me hablaba al oído y se dormía conmigo, parece algo sencillo pero algo así tiene un valor incalculable.
1:32 PM
-Enfermera, donde están los resultados de mis exámenes? si no me los dan no puedo retirarme- me encontraba en recepción a punto de irme.
-Perdone pero pensé que la señorita se los había entregado, déjeme buscarlos- la mujer se perdió entre una masa de papeles.
-Una señorita?- interrogué y ella buscaba.
-Si... la pelirroja bonita- ¡qué!.
-Cómo dijo?
-La mujer que se quedó con usted durante la noche, se fue esta mañana como a las ocho y cuarto, no sé a qué hora llegaría, mi turno comenzó a las seis de la mañana... pero ella se identificó como su novia- mi rostro se adaptó a una risueña sonrisa, estuve a punto de darle un beso a la enfermera de lo feliz que estaba al saber que lo de anoche no fue un sueño... Nanoha había estado aquí.
Salí apresuradamente a mi apartamento con una extraña sensación de festejo y el espíritu lleno de emoción, sabía que Shamal era la culpable de que Nanoha supiera donde estaba, ella era la única que sabía que estaría en el hospital y a menos que Nanoha tuviera una línea psíquica no tenía otro modo de saberlo. Llegué al apartamento, me duché y luego llamé a mi secretaria, tras excusarse como un cuarto de hora confesó lo que ya sabía, le dejé algunas indicaciones para el resto del día informándole que no iría en la tarde a la oficina... tenía algo muy importante que hacer en la tarde, pedir la ayuda de la única persona capaz de acercarme a Nanoha.
Faltaba poco para anochecer cuando toqué la puerta de la casa de Miyuki, me sentía inquieta y no pude evitar recordar la última vez que estuve aquí, llevándome el cabello atrás por cuarta vez al fin abrieron la puerta.
Sus ojos esmeralda primero sorprendidos y luego desencantados me examinaron.
-Ella no está aquí- dijo con voz dura sosteniendo la puerta con la mano.
-Lo sé, he venido a hablar contigo Miyuki... puedo pasar?- otra mirada esmeralda con ceño, transcurrieron algunos minutos y me dejaron pasar.
-Siéntate- ofreció y yo aproveché -tú dirás- se sentó en la silla del frente, observé a mi alrededor antes de hablar, no quería espectadores en la conversación, parecía que estábamos solas... era mejor.
-Ayúdame a llegar a Nanoha- como siempre me fui al punto.
-Que cara dura eres- le salió de lo más natural... como si lo dijera siempre, no me agravié.
-Tú estás más cerca de ella que cualquier otra persona, si necesito ayuda es la tuya.
-Por qué tengo que ayudarte?... lo único que ha sentido junto a ti es pesar, no la uniré a ti, no la haces feliz- no me empequeñecía como en la última oportunidad, solo decía lo que podía ver reflejado en Nanoha... y eso era incluso peor.
-La amo- la palabra de demasiadas letras fluía de mis labios con total franqueza, no era lo justo que Miyuki lo escuchara antes que la causante del sentimiento pero así sucedió. -amo a tu hermana y necesito recuperarla... dime si me ayudaras o tendré que buscar otra forma- se dio su tiempo antes de responder, que diferente es ella a Nanoha tanto de físico como de personalidad. Su mirada dudosa me recorría de nuevo.
-Ese domingo llegó aquí llorando... se quedó a dormir, el lunes regresó a su apartamento pero a las diez de la noche estaba de vuelta, sabes por qué?.
-No, dímelo.
-Dijo que la casa tenía tu olor... que no podía dormir en la cama porque las sábanas olían a ti, tienes idea de lo martirizante que puede ser un sentimiento cómo ese?- no espero respuesta para continuar -se quedó aquí casi toda esa semana.
-Yo hubiese dado todo por tener al menos una manta que oler, algo que me recordara su perfume por muy martirizante que eso pareciese- su expresión revelaba que no esperaba respuesta como esa.
-No sé qué pensar de ti, no puedo distinguir si eres buena o mala para ella, solo sé que ahora tampoco es feliz... la última vez que viniste... con todo lo que te dije... pensé que la perdería, que utilizarías esa pelea para ponerla en contra de mi, conozco a mi hermana y sé que algo como eso era motivo suficiente para que me enfrentara pero no le dijiste nada... por qué?
-Es tu hermana y te quiere, por qué causarle un disgusto como ese?
Conversamos un rato mas, aceptó ayudarme, no prometió gran cosa pero al menos hablaría a favor, eso de por sí solo ya era un logro muy importante.
Ya muy cerca del final ;)
