Sé que tardé muchísimo tiempo en actualizar, pero necesito que entiendan que no estoy viviendo los mejores momentos de mi vida. A veces les juro que siento que estoy dentro de un capítulo de Pretty Little Liars. Pero en fin. No me doy por vencida. Sé que voy a superarlo, y escribir me da fuerza para imaginar cosas mejores y recobrar esperanzas.
Así que este capítulo se los dedico a todos los que alguna vez hayan pasado por momentos difíciles y aun así nunca se rindieron.
Sin más que decir, uno de los capítulos más largos hasta ahora.
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Capítulo 14: ¡De fiesta!~
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-¡Vinieron!
Blossom, Buttercup, Bubbles y Robin voltearon enseguida al reconocer aquella irritante y aguda voz. Princesa, ataviada en un ajustado y muy corto vestido blanco, descendía rápidamente las escaleras para ir a aventársele al cuello al mayor de los RRB. La expresión estoica y seria de Brick no flaqueó, pero no hacía falta ser ningún genio para darse cuenta de que esto no le gustaba nada.
-¿A qué hora llegó?- preguntó desconcertada Buttercup en lo que las demás se encogían de hombros.
-Pero si dimos algunas vueltas y jamás la vi, ¿de dónde salió?- Bubbles también estaba sorprendida, pues creía que Princesa no había ido, y eso era un gran alivio para todos.
Robin, que estaba tan asombrada como las demás, oyó ruidos de pasos por la escalera y alzó la vista. Puso los ojos en blanco y bufó.
-Ahí viene la respuesta.- y efectivamente, bajando las escaleras y cerrándose los pantalones bajaba Mike Collins. Un muchacho de último año que estaba en el equipo de fútbol. Era uno de los chicos más codiciados de la escuela, pero para las cuatro amigas, no era nada más que un tonto musculoso.
Blossom volteó instantáneamente hacia la escenita que estaban montando la insoportable niña rica y su contraparte. No era difícil de imaginar lo que estaba haciendo Princesa hasta hace algunos momentos que nadie sabía dónde estaba, y era aun más evidente quién era su siguiente objetivo. La pelirroja seguía teniendo grabada la imagen del cuarto de limpieza, y saber que Princesa estaba a poco de conseguir (si es que ya no lo había conseguido) acabar con lo que estaban haciendo ese día la ponía furiosa.
En ese momento barrió la sala con la vista, y vio a todos los invitados (aunque ya la mayoría estaba bastante ebria) con los ojos clavados en la inusual pareja, que se abría paso entre la gente. Sin embargo, unos pocos tenían los ojos clavados en ella, esperando su reacción.
La joven líder se paralizó por unos segundos. Se sintió atrapada y cohibida. ¿Se habrán dado cuenta? ¿Su rostro la traicionó y mostró la furia que le causaba todo esto? Pero antes de que pudiera siquiera pensar, una voz sonó.
-¡Hola Blossom!- se volteó por instinto y vio a Princesa colgada del brazo de Brick, agitando su mano por encima de su cabeza, con una sonrisa maquiavélica y triunfante en su rostro.
Buttercup, Bubbles y Robin se quedaron quietas, expectantes por la próxima acción de su hermana y amiga. De hecho, toda la sala había quedado en silencio.
Entonces, algo en el cerebro de Blossom hizo clic. No iba a darle el gusto. No iban a pisotearle el orgullo.
Con un leve asentimiento y haciendo gala de toda la elegancia que poseía, la PPG se volteó y siguió charlando con sus amigos, ignorando por completo a todos los demás. Con ese gesto se había dado por terminada la situación así que todos volvieron a en lo que estaban, pero en su cerebro, Princesa sentía que esta vez la batalla la había ganado ella.
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Robin no estaba segura de lo que había pasado, pues ya tenía bastante alcohol corriéndole por las venas, pero luego del tenso momento entre Princesa, Brick y Blossom, las cosas habían vuelto a su curso y no se los volvieron a cruzar, por lo que los ánimos volvieron a levantarse.
En algún momento de la noche, las cuatro se separaron y ahora podía verla a Buttercup ya bastante ebria jugando al ping pong con algunos de sus compañeros y a Blossom hablando animadamente con sus amigos del club de ciencias. Ella y Bubbles habían estado bailando como locas hasta hace unos momentos, cuando ella decidió que se moría de calor y tenía sed, así que suponía que la rubia seguía bailoteando por ahí.
Se tomó un momento para analizar todo el ambiente y buscó a los RRB, quienes vaya uno a saber en dónde estarían. Secretamente, un esperaba que antes de que la fiesta acabe hubiera un avance entre las contrapartes. Estaba segura de que la tensión sexual entre ellos hoy terminaría por estallar (en el buen sentido, esperaba).
-Tu cabello es un desastre.- oyó una voz ronca detrás de ella.- ¿Mucha acción?
Robin no podía negra que su corazón había dado un salto de felicidad al oír su voz. Ya estaba temiendo que no llegaría nunca.
-Ya decía yo que lo estaba pasando demasiado bien.- rodó los ojos exageradamente y Mitch soltó una risa nasal.- ¿Estas son horas de llegar?
-Lo mejor para el final.- la castaña se echó a reír y estaba por soltarle otro comentario sarcástico cuando un flash rubio llamó su atención.
Boomer pasaba tranquilamente caminando por el pasillo con un vaso en su mano, directo hacia donde había visto por última vez a Bubbles, ¿sería ahora el gran momento?
-Pareces una de las viejas chismosas de mi vecindario.- dijo Mitch mientras seguía la mirada de ella y adivinaba perfectamente lo que pensaba. Le ofreció un vaso y ella lo tomó.
-No me culpes, llevo esperando esto casi toda mi vida.- dijo Robin en lo que tomaba un sorbo. Mitch rió.
-No eres la única. Todos están igual.- hizo un ademán y ambos recorrieron el gran jardín con sus ojos. Todo el alumnado ahí presente parecía estar en lo suyo, pero bien sabían ambos todos estaban totalmente pendientes de lo que hacían las PPG y los RRB.
-Lo sé. Más de uno tenemos la cámara lista para cuando suceda.- comentó ella mientras señalaba su celular, haciendo que Mitch volviera a reírse.
-¿Estás tan segura de que pasará?
-En realidad, no. Pero si tuviera que apostar, diría que los que tienen más posibilidades son Boomer y Bubbles.- dijo mientras señalaba discretamente hacia donde había desaparecido el RRB. Mitch hizo una mueca, inseguro.
-Yo voy por Brick y Blossom, porque estoy seguro de que Buttercup mandaría a volar a Butch si intenta algo.- después de todo esos dos eran los más volátiles. Robin, a su lado, sonrió y negó con la cabeza.
-Llevas las de perder. Los líderes serán los últimos en ceder, te lo aseguro.- le dijo mientras le daba otro trago a su bebida.
-¿Tú crees?- le preguntó incrédulo.- Sin embargo, se nota a leguas que algo hay.
Robin le dirigió una sonrisa sabionda.
-Claro que sí, y ellos lo saben.- Mitch la miró sin comprender, así que le explicó.- El problema de ellos es que saben que hay química, atracción y que la tensión sexual entre ellos está en su punto límite, pero no van a hacerle caso. Son tercos, orgullosos y solo le hacen caso a sus cabezas. Y si la cabeza les dice que no, no harán nada.- terminó. Él abrió los ojos, sorprendido.
-Vaya, de verdad las mujeres tienen un sexto sentido para estas cosas.- comentó entre divertido y asombrado.
-Te sorprenderías.- le contestó ella sonriendo con autosuficiencia.
-Sigo apostando por los rojos.- mustió, llamando la atención de la castaña.- Digas lo que digas, parecen ser los que más ganas tienen. Y todos aguantamos hasta cierto punto, luego ya no.- finalizó, lanzándole una mirada significativa a la chica, que sintió sus piernas temblar. Sabía perfectamente que ya no hablaban de los líderes de ambos bandos y sintió su corazón acelerase, aun así, luchó contra el rubor que subía por su cuello y decidió seguirle el juego.
-Pues yo voy por los azules.- contestó como si nada.- Sobre todo conociendo a Bubbles. Cuando las chicas queremos algo, vamos a por ello.- dijo también echándole una mirada intensa a Mitch, que sonrió, aceptando el reto.
-De acuerdo, si tú ganas seré tu esclavo por un mes.- dijo extendiendo su mano. Robin sonrió divertida y la tomó.
-Si tú ganas, yo igual.- afirmó y se inclinó un poco para decirle en un susurro.- Siempre quise un esclavo.- y cuando trató de separase, se dio cuenta de que Mitch no había soltado su mano. Al contrario, de un pequeño jalón, la atrajo para sí.
-Si sabes lo primero que te pediré, ¿verdad?- le preguntó con malicia. Robin sonrió de igual manera.
-Puedo imaginármelo.- dijo aún sonriendo.- Pero no te emociones, vas a perder y luego serás todo mío.
Mitch sintió un sacudón interno ante esto. Ya había olvidado cuándo había comenzado a gustarle la castaña, pero si sabía que nunca le pareció tan atrayente como esa noche. Era ahora o nunca.
-Tienes un don innato para las relaciones, así que supongo que te has dado cuenta de la tensión sexual entre nosotros.- murmuró a un suspiro de distancia de los tentadores labios de la chica.
-Sí, desde hace mucho.- contestó ella en el mismo tono, se preguntó si él podría escuchar el ansioso palpitar de su corazón.
-Entonces sabrás que ya llegué a mi límite.- dijo acercándose apenas un poco más.- Ya no aguanto más.- agregó, pero aun sin tocar los labios de ella. Quería que ella diera el primer paso.
-Ya era hora.- fue lo último que dijo antes de pegar sus labios contra los de él en un beso que ambos llevaban siglos esperando. No era tierno pero tampoco era salvaje, no era lento pero tampoco era desesperado. Era un beso que sólo podían compartir aquellos lo habían esperado por mucho tiempo.
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La menor de las hermanas súper poderosas trataba de suprimir una sonrisa mientras caminaba en dirección opuesta de donde Mitch y Robin se estaban besando. Por fin. Esos dos estaban hechos el uno para el otro, por más que lo negaran rotundamente y aun así flirtearan descaradamente todos los días.
Sin embargo, una pequeña parte en su interior se moría de celos. La imagen del menor de los RRB apareció en su mente y se le hizo un nudo en el estómago al pensar que probablemente nunca estaría así con él, y todo era culpa de su miedo.
Él no te quiere Bubbles…
La más pequeña de las PPG le dio otro largo sorbo a su bebida con el ceño fruncido, luego de haber recordado la voz de Brad hace unos días. Levantó la vista unos segundos y la dirigió hacia donde estaba Boomer, que había llegado hace unos instantes y se encontraba dándole la espalda, entretenido con otra cosa. Volvió a beber y se fue dando pisotones molestos a servirse más. No tenía idea de cuántos vasos había tomado, pero ya no le importaba.
No te ilusiones. Él nunca dejaría a sus hermanos y a la vida criminal por ti…
Varios compañeros de curso voltearon preocupados y sorprendidos al verla tambalearse levemente, pero no le importaba.
-¿Estás bien, Bubbles?- oyó una voz preguntar femenina preguntar, pero no se detuvo a pensar quién era. No, no estoy bien hubiera querido responder.
-Sí.- respondió de forma un poco cortante y dio otro sorbo a su recién servido vaso. Luego tomó aire y le sonrió a la muchacha que se le había acercado.- ¡Vamos a divertirnos, esto es una fiesta!
Tomó a la chica cuyo nombre no recordaba de la muñeca y la dirigió a la pista de baile, donde sabía que Boomer la vería. Quería que la viese divertirse sin él, que supiera que su presencia no le afectaba en lo más mínimo y que era capaz de divertirse como una adolescente normal. Quería demostrar que ya no estaba herida, que no iba a hacerle el menor caso y que muy al contrario de lo que él pensara, ella estaba perfectamente bien. Pero la voz del clon del rubio seguía sonando en su cabeza.
No va a cambiar por ti, Bubbles.
Llegaron a la pista de baile y varios le dieron la bienvenida contentos, ella devolvió la sonrisa y se puso a bailar al ritmo de una canción que no conocía.
Sin embargo, la conversación que había tenido con Brad hace dos días no paraba de darle vueltas en la cabeza.
Flashback
-No puedes estar diciéndome esto.- escupió Brad con voz severa y los puños apretados. Bubbles se sintió mal por herirlo, pero tenía que aclararle las cosas. Era lo justo.
Bubbles había estado dando vueltas por la ciudad por unas horas. No sabía exactamente cómo encontrar a Brad, así que decidió que lo mejor sería dejar que él la encontrara, como siempre hacía. Cuando la encontró, el clon estaba de muy buen humor, le había dicho que estaba pensando en ella y que se moría por verla. Esto le produjo un nudo en el estómago. Lo último que quería era romperle el corazón, pero tenía que decírselo. El único en su corazón era y siempre había sido el menor de los RowdyRuff Boys.
-Es la verdad. Siempre lo he querido a él.- dijo suavemente y mirándolo a los ojos, esperaba que se transmitiera por ellos la sinceridad de sus palabras.- Y eso no ha cambiado.
La rubia esperó pacientemente a que el muchacho dijera algo, cuando notó que temblaba levemente. Bubbles se extrañó, ¿qué le estaría pasando? Nunca lo había visto hacer eso y tampoco parecía que fuera la primera vez que le sucedía, porque lo vio cerrar los ojos, inspirar profundamente y apretar los puños para calmar sus temblores antes de volver a mirarla.
-Pero él a ti no.- aseveró y ella se encogió, dolida.- Siempre ha huido de ti como un cobarde, porque sabe que contigo tendrá que cambiar y tiene miedo de hacerlo. No se arriesgará a que sus hermanos le den la espalda. - continuó y ella tuvo que agachar la mirada. Sabía que tenía razón. Ella misma se lo había dicho.
-Voy a intentarlo.- susurró con voz débil Bubbles, levantó la mirada y se enfrentó nuevamente con los ojos acusadores de Brad.- Sé que está asustado y no sabe qué hacer, pero también sé que me quiere, sé que puede cambiar si se lo propone y estoy decidida a hacerle ver que puedo ayudarlo. Que no todo está perdido como él cree.- terminó con voz firme y la cabeza erguida.
Volvió a notar el temblor en el cuerpo de Brad, pero esta vez como más intensidad. Lo vio agacharse y tomarse la cabeza, al mismo tiempo gruñía por lo bajo. Bubbles quiso acercarse a ver qué le ocurría, pero entonces el volvió a levantarse con la respiración agitada.
-De acuerdo, inténtalo.- dijo y lo vio prepararse para despegar.- Ya sabes dónde encontrarme para cuando fracases, o te des cuenta de que es una pérdida de tiempo. Lo que pase primero.- masculló con desprecio antes de irse a toda velocidad.
Bubbles se quedó ahí, en el medio del aire. Estaba tranquila porque había aclarado sus sentimientos con Brad pero no podía evitar sentirse mal por haberlo herido. Sin embargo, esta era su decisión y no se arrepentía. No iba a rendirse con Boomer.
Agradecía que la música fuese tan movida, porque la frustración que sentía al creer que quizá Brad tenía razón y todo esto era una pérdida de tiempo no la dejaba en paz.
Fue entonces cuando divisó a Boomer, que caminaba con unos muchachos y escaneaba el lugar desinteresadamente hasta que sus ojos chocaron. Bubbles se detuvo en seco, esperando su reacción. Pero todo lo que hizo el RRB fue devolverle una mirada en blanco, indiferente, fría. Como quien mira a un desconocido. Entonces, volvió su mirada al frente y siguió caminando hasta desaparecer por la puerta.
Bubbles sintió que algo dentro de ella se rompía y sus piernas le temblaron. Nada. No le produjo absolutamente nada. Prefería ver ira en sus ojos antes que ningún tipo de sentimiento. Se le llenaron los ojos de lágrimas. Se sintió estúpida, se había arreglado con tanto esmero para él, estaba tan segura de que hoy podrían acercarse un poco más y dejar atrás sus peleas, que al menos hoy quizá podrían llamarse aunque sea amigos. Se supone que la fiesta era para olvidar por un rato y vivir como personas normales.
De repente se sintió mareada, ¿siempre hizo tanto calor ahí? Vio que varios ojos se centraron ella, pero tenía la mirada desenfocada y no podía pensar claramente. De lo único que era consciente era del nudo que tenía en el estómago que pedí a gritos salir de una vez.
-¿Bubbles?- creyó oír que la llamaban, pero fue entonces que se dio cuenta de que ese nudo tan presente en el estómago no era a causa de Boomer, sino algo amenazaba con salir rápido.
Llegar al baño no era una opción, así que fue a la primera salida que encontró.
Se tambaleó entre varios arbustos antes de sentir como una presión subía por su garganta, y vomitó.
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En otra parte de la fiesta, totalmente ajena a las situaciones de sus hermanas, Blossom sentía su sangre hervir al ver a Princesa pavonearse por toda la casa colgada del cuello de Brick. Aunque debía admitir que lo que más le molestaba, era que el RRB no hacía nada para detenerla. Ya era pasadas las 4 de la mañana, pero desde que llegaron hacia ya unas dos horas, la insufrible niña rica no lo había soltado.
¡En qué diablos estoy pensando! ¡Estoy saliendo con Blaze y Brick puede irse al demonio! Pensó con rabia al ver que por más racional que sonara su cerebro, su corazón no dejaba de latir con furia. Trató se serenarse y les dio la espalda, para poder centrarse en la conversación que estaban teniendo con sus amigas.
Pero como si el mundo conspirara contra ella, la estrepitosa risa de Princesa y sus amigas era demasiado difícil de ignorar, además de que todos a su alrededor voltearon en dirección a ellas. La pelirroja maldijo su irrefrenable curiosidad y también volteó a ver qué pasaba, y lo que vio la enfureció aun más.
Princesa y dos de sus amigas se habían subido a una mesa a bailar una canción muy popular, mientras los demás las miraban y vitoreaban desde abajo. Era evidente a quién buscaba impresionar la niña rica, pues donde estaba le daba a Brick el perfecto ángulo para mirarle el trasero. Casi sin darse cuenta, Blossom desvió su mirada a su contraparte, que no se había movido en ningún momento. Aun estaba recargado desinteresadamente contra la pared, sus manos en sus bolsillos, pero no miraba a Princesa. Sus ojos estaban clavados en los orbes rosas de su enemiga.
La PPG se sintió descubierta, pero no se avergonzó. La mirada inexpresiva de Brick no la amedrentó, por el contrario. Se aseguró de que su expresión demostrara el infinito desprecio que sentía hacia él en esos momentos. Al diablo con todo lo demás.
Se dio vuelta sobre sus talones y se dirigió al patio lo más rápido que pudo. No quería verlos ni oírlos más.
Brick, por su parte, al ver a Princesa y a los demás distraídos, decidió que era hora de actuar. Hacía mucho que Blossom le huía y desde que llegaron estuvo analizando uno por uno cada uno de sus movimientos y expresiones. Además, no hacía falta ser ningún genio para darse cuenta de que la pelirroja estaba enfadada. Con él y probablemente con Princesa también. Se mantuvo a la espera del momento oportuno para acercarse a ella durante toda la noche, y ahora que todos estaban lo suficientemente ebrios como para no prestarles atención, era el momento perfecto. Por eso se enderezó y sin que nadie se diera cuenta, la siguió.
Afortunadamente, la pelirroja se dirigió a uno de los pasillos que daban al frente de la casa, la zona menos poblada de la fiesta, ya que la mayoría se encontraba en el jardín. El RRB se tomó unos segundos para contemplar a su contraparte, su silueta, aquella falda negra y su largo y brillante cabello le confirmaron lo que ya sabía: aquella chica lo atraía como un imán.
-Deja de seguirme.
Brick frenó en seco al oír la voz firme y autoritaria de Blossom resonar en aquel vacío pasillo de la casa, sacándolo de sus pensamientos. Dio un rápido vistazo alrededor para asegurarse que nadie estaba cerca.
-Cálmate. Sólo quiero hablar.- trató de sonar lo más pacífico posible, aunque era bastante difícil cuando la pelirroja se ponía en terca. A veces podía ser muy irritante.
-Por si no te has dado cuenta, yo no quiero hablar. Mucho menos contigo.- respondió aun sin voltearse y se dirigió a paso apresurado hacia el jardín, dejando atrás al RRB. Sin embargo, estaba tan molesta que decidió que por una vez dejaría a su ira salir y le diría todo lo que pensaba al cretino de su contraparte, así que regresó sobre sus pasos hasta quedar frente a él y cruzó los brazos.- ¿Y a ti qué te pasa?
Brick no sabía si reírse o qué. Había muy contadas veces en las que la súper poderosa se comportaba de manera completamente ilógica, impulsiva y alocada. Hoy era una de ellas. Y él no tenía idea de qué hacer o cómo reaccionar.
-¿Qué?- alcanzó a balbucear como idiota.
-No te hagas el tonto y contéstame. ¿Qué haces aquí? Y aun más, ¿por qué diablos me sigues? ¿Desde cuándo "solo quieres hablar" conmigo?- le soltó de un tirón absolutamente todo y no se arrepintió, aunque ahora estaba algo asustada por lo que vendría después.
Brick, por su parte, estaba que no lo podía creer. Blossom no era así. No mostraba su lado más humano y temperamental, mucho menos en frente de él. Sin saber por qué ni cómo detenerlo, le atacó la risa.
-Y pensar que no bebiste ni una gota de alcohol.- dijo mientras veía como los colores le subían al rostro, pero la chica se mantuvo firme, se cruzó de brazos y levantó una ceja. De acuerdo, se entendió el mensaje. Suspiró.- ¿Para qué preguntas si ya lo sabes?- inquirió ya serio.
-Me choca que siempre des por sentado que ya sé todo.- la pelirroja estaba poniéndose cada vez más furiosa, y que Brick estuviera tan tranquilo solo empeoraba la situación.
-Eres tú la que se creó la fama de sabelotodo.- contestó ya algo mosqueado. Una vez que era educado y así se lo pagaba.- Y si tanto quieres que le diga, está bien. Tú y yo tenemos cosas que aclarar.
El RRB dio un paso al frente y acortó mucho la distancia entre ambos, provocando que la joven líder tuviera que inclinar la cabeza hacia arriba para no cortar el contacto visual.
-¿Cosas? ¿Cosas como qué?
-Cosas como lo que viste el otro día en el armario de limpieza.
Blossom parpadeó sorprendida un par de veces. No esperaba que fuera al grano tan de pronto, mucho menos que estuviera dispuesto a tratar el tema. Pero no podía negar que eso era justamente lo que ella había estado queriendo echarle en cara durante todo este tiempo, pero saber que no tenía ningún derecho a reclamarle nada la había hecho callar y ahora él lo traía a colación, pero ¿por qué?
-No tienes que darme explicaciones de lo que haces con tu vida.- masculló y se volteó para dirigirse a la puerta. Necesitaba tomar aire.
-Y sin embargo puedo ver en todo tu rostro que te mueres por preguntarme.- oyó decir a Brick a su espalda, caminando detrás de ella. Por su tono, se notaba que estaba comenzando a cabrearse.
-¡De acuerdo!- exclamó ella con cierta indignación.- Te daré el gusto y preguntaré, ¿qué hacías con Princesa ahí dentro?- ahí estaba. Por fin pudo soltar la pregunta que por tanto tiempo bailó en su lengua cada vez que lo veía.
Brick estaba teniendo sensaciones encontradas. Por una parte, le gustaba ver la líder con sus emociones tan a flor de piel y expuesta como un libro abierto, era algo que no ocurría casi nunca y era una oportunidad que no podía desaprovechar si quería una respuesta sincera. Por otra parte, sentía que todo esto estaba yéndosele de las manos. Él y Blossom estaban metiéndose en algo de lo que no estaba seguro de que ninguno de los dos estuviera dispuesto y preparado para enfrentar aun. Sí, quería saber exactamente en qué posición estaba en su vida y qué diablos eran ellos, pero incluso si obtenía la respuesta que quería… ¿qué harían luego?
-No me creerías si te lo dijera.- murmuró, pero ella seguro que lo oyó. Claro, también estaba el problema de que no estaba seguro de cómo Blossom se tomaría todo esto.
La pelirroja soltó una risa irónica y rodó los ojos.
-No entiendo ni para qué me molesto en hablar contigo, ¡si eres imposible!- y decidida obtener respuestas, fulminó con la mirada al RRB.- ¿Para qué diablos quieres que te pregunte, si no vas a contestarme?
-Porque sé cómo reaccionarás si te lo digo.- seguir esquivándola sólo empeoraba las cosas, pero quizá era lo mejor.
-Pruébame.- lo retó, pero seguía sin obtener respuesta.- ¡Dime la verdad sólo una vez!- gritó exasperada luego de varios minutos en silencio.
-Te estoy diciendo que no me creerías aunque te lo dijera, ¿no puedes confiar en mí sólo una vez?- contraatacó él intentando conservar la poca paciencia que le quedaba.
-¿En serio me lo preguntas?-la irónica obviedad pintaba todo el rostro de la pelirroja. Brick tomó aire y cerró los ojos. La chica tenía razón, pedirle que confíe en él después de tantos años de maldades fue algo estúpido.
-De acuerdo, ¿quieres la verdad? Aquí va: el día que apareciste en la sección de limpieza, Princesa había entrado para ofrecerme que la use para darte celos y que dejes a Blaze, yo le dije que se largara pero se me echó al cuello y justo abriste la puerta. Fin de la historia.- le soltó de sopetón, había perdido la paciencia. Blossom tenía los ojos y boca abiertos como platos. El RRB suspiró.- Te dije que no ibas a creerme.
-Eres increíble.- la PPG se volteó y caminó en dirección contraria, Brick no tardó mucho en pisarle los talones, pero ella siguió andando. Ya había tenido suficiente de esta fiesta. Se iría a casa y ya le avisaría sus hermanas y a Robin por celular.
-Te juro que te estoy diciendo la verdad.- le dijo tragándose su orgullo y sonando apenitas suplicante, al ver que la chica se dirigía a la puerta principal.
-Sé que Princesa me detesta, pero también sé que tú eres su objetivo. Si es verdad lo que dices, entonces créeme que lo último que le convendría es que yo deje a Blaze.- decía mientras salía de la casa.- Además, no parecía molestarte ni un poco que se te echara encima todo el tiempo.- dijo antes de que pudiera frenarse. Cerró los ojos con fuerza, pero ahora era demasiado tarde para arrepentirse.
Sintió como el RRB detenía su paso y por milésima vez en la noche, su curiosidad pudo más que ella y la obligó a detenerse también. Volteó y la expresión triunfante de Brick la descolocó un poco, no entendía a qué venía esa cara.
-¿Ahora quién está celosa?- decidió jugar un poco con ella. La vio enrojecer, pero aun así ella alzó una ceja.
-¿Disculpa? Yo no… No. No voy a discutir esto contigo.- y retomó su camino, aunque muy en el fondo sintió alegría cuando oyó los pasos de Brick siguiéndola.
-Te gusto, Blossom. Sólo admítelo.- Y aunque lo decía para molestarla, esperaba que en verdad lo dijera.
-Sabes que salgo con alguien.
El RRB ni se había dado cuenta, pero para cuando miró a su alrededor, ya habían caminado dos calles y los estruendos de la fiesta ya sólo se oían como murmullos fáciles de ignorar. Estaban totalmente solos, así que ahora sí podían hablar tranquilos. Esta nueva tranquilidad, le dio coraje para ser un poco más osado.
-Sí, y también sé que me prefieres a mí.
-Pareces muy seguro.- dijo con ironía Blossom.
-Claro, tú misma lo dijiste.- le respondió Brick mientras seguía caminando detrás de ella.
-No lo creo, me acordaría.- dijo e intentó seguir con su paso, pero la mano de Brick en su brazo la detuvo y la volteó.
-El día tormenta, cuando te llevé a tu casa estabas volando de fiebre.- dijo mirándola profundamente a los ojos, Blossom estaba paralizada.- En sueños dijiste mí nombre, no el del clon. Explícame eso.
La PPG estaba tan sorprendida que no lo podía ni procesar. Acababa de admitir todo y también le había arrojado en la cara algo que ella no sabía. Pero sí recordaba haber soñado con él.
-Tú…- no alcanzaba a articular una frase completa. Estaba completamente aturdida, por lo que bajó la mirada para ordenar sus pensamientos.
Brick inspiró profundamente y decidió que era hora de cortar el jueguito. Ya estaba metido hasta el cuello y no había vuelta atrás, así que se tiraría de cabeza con todo lo que tenía guardado, ya que tenía la impresión de que sería la única forma de obtener una respuesta clara de la PPG. Dio un paso adelante con más determinación de la que en verdad sentía, dispuesto a soltarle todo.
-Te pongo nerviosa, sueñas conmigo y me celas, ¿qué otra prueba quieres? Además, me estabas buscando el día del cuarto de limpieza, ¿o no?- le preguntó mientras se acercaba a un poco más. Entonces, Blossom volvió a alzar la mirada y rosa chocó contra rojo.
Brick se sorprendió a si mismo perdido en aquellos profundos ojos, que lo miraban como si estuviese buscando en él la respuesta. No, no era eso. Estaba buscando algún atisbo de mentira. Estaba tratando de descifrar si todo lo que acababa de decirle era una broma y que solo estaba jugando con ella y no lo podía permitir. Esta quizá sería la única verdadera oportunidad de hablar totalmente libre de inhibiciones y no podía permitir que dudase de él. No ahora.
"De perdidos, al río", pensó Brick antes de lanzarse a hacer lo que venía deseando hace ya meses. Blossom no puedo ni reaccionar cuando sintió la caliente lengua de Brick deslizarse por su boca, buscando la suya. El pelirrojo estaba determinado a probarle que hablaba en serio, que nunca había estado más seguro en toda su vida, así que siguió besándola con fuerza hasta que estuvo seguro de que la convenció.
Se separaron levemente, faltos de oxígeno.
-Dime que soy mejor que él.- susurró sobre sus labios.- Dime que yo soy el que tú quieres, no él.- y antes de dejarla decir algo, volvió a besarla con ardor. No quería separase porque tenía miedo de qué vendría después. Blossom no parecía disgustada ni hacía algo para frenarlo, pero la notaba tensa. Eso no era algo bueno.
Entonces, y luego de unos largos momentos en blanco, el cerebro de Blossom estalló en mil y un pensamientos a la vez. Aturdida y profundamente confundida, la pelirroja se separó de un salto de los fuertes brazos de su enemigo. Porque seguía siéndolo, ¿verdad? ¿Verdad?
-¿Por qué?- preguntó sin aliento y con los ojos clavados en el piso. Sólo levantó la mirada cuando oyó a Brick resoplar.
-¿No te ha quedado claro? Vamos, Bloss, te creía más lista como para que tenga que enumerarte las razones que hacen falta para besar a alguien.- dijo tratando de quitarle importancia al asunto, aunque no lo estaba logrando.
-¡Eso no!- le espetó la chica para su sorpresa, y luego le clavó los ojos antes de seguir hablando.- ¿Por qué me llevaste a casa el día de la tormenta? ¿Qué hacías en el bosque?
Brick estaba tratando de procesar la pregunta y de buscar una respuesta rápida y lógica para lo que había hecho. Y la verdad es que no se le ocurría ninguna. Ni él sabía por qué había hecho lo que hizo. No pensó, sólo le salió, pero no podía decirle eso.
-No tengo por qué darte explicaciones de lo que hago o dejo de hacer, tú misma lo dijiste y con respecto a eso, sigo esperando un gracias.- dijo entre dientes y con la mirada dura, se sentía acorralado.- Además, aun no me contestas y yo pregunté primero. Soñaste conmigo, ¿no es así? Así que dame una respuesta de una maldita vez, ¿me prefieres a mí o a él?
-¿Y a ti qué más te da…?- preguntó en un hilo de voz, porque realmente no sabía que decir. No podía poner sus pensamientos en orden y no conseguía decidir qué era esa sensación sofocante que le producía estar cerca de Brick. O lo que era peor aún, no conseguía admitírselo a sí misma.
-Creo que ya te diste cuenta sola.- le contestó con el mismo tono bajo de voz, sin dejar de clavarle la mirada. No se sentía listo para decirlo en voz alta. Era demasiado pronto. Era demasiado intenso. Era algo que ni él mismo terminaba de aceptar aun. Pero estaba ahí, y no iba a irse a ningún sitio por más que ambos así lo quisieran.- Contéstame, ¿qué soy para ti? - demandó.
No supo si fue el tono con el que le habló, si fue la mínima cantidad de alcohol que le corría por las venas, si fue la intensa mirada de fuego o su propio deseo lo que la impulsó hacia adelante para enredar sus brazos a la nuca de Brick y besarlo con la misma intensidad que él lo hizo antes. Quizá fue todo.
El pelirrojo pasó fuertemente los brazos por la cintura de la heroína y le devolvió el beso con ganas. Con muchas ganas.
Los labios de movía desenfrenadamente, las lenguas chocaban sin parar y los brazos se estrechaban cada vez más y sin embargo parecía no ser suficiente. Ambos se sorprendieron al descubrir que se necesitaban más de lo que nunca había imaginado. Habían descubierto que lo que sea que había entre ellos, era tan intenso y abrasador como el fuego. Y ambos estaban más que dispuestos a aceptar quemarse. O al menos, eso creyó Brick.
De la nada, Blossom se separó de él con una expresión llena de terror. Lo miró con los ojos abiertos como platos y juró que la vio hasta ponerse un poco pálida. Pero antes de que le diera tiempo siquiera de pensar, la oyó balbucear.
-Yo… Yo no…- y sin más, se dio la vuelta y salió disparada más rápido de lo que nunca la había visto volar. Y no la seguiría.
El líder de los RowdyRuff Boys comprendió que ir a presionarla ahora no serviría de nada. Tampoco quería seguirla porque tenía algo de miedo al qué podría pasar, al qué podría decirle. No se sentía listo para que los fuertes valores y la alta moral de la heroína le dieran un sermón sobre lo mal que estaba esto y le diera la espalda como todos los demás.
Inspiró lentamente y cerró los ojos para luego sonreír un poco. Al menos, ya había establecido su punto y sabía que ella también se había dado cuenta.
Lo prefería a él.
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Boomer había presenciado absolutamente todo el espectáculo, y estaba agradecido de que para cuando Bubbles no aguantó más, ya todos estaban lo suficientemente borrachos y distraídos con otra cosa como para notar que su súper heroína favorita no había tolerado el alcohol. Y los pocos que sí lo había notado, la querían lo suficiente como para no dañar su reputación.
El rubio suspiró cansado, no debería preocuparse tanto por la chica. Había estado de humor de perros por varias semanas, auto convenciéndose de que lo ellos era imposible y que si ella era feliz con el clon, no era asunto suyo. Y sin embargo, aquí estaba. Yendo a buscarla en los rincones del patio para asegurarse de que estuviera bien.
No tuvo que buscarla mucho, puesto que en un rincón oscuro donde no había gente y los arbustos eran altos, logró oír algunos sollozos suaves que reconocería en cualquier lado.
Se asomó y ahí estaba. Hecha un desastre y rodeada de vómito. Suprimió una sonrisa al reconocer que, incluso así, seguía siendo preciosa.
-Deberías irte a tu casa.- dijo y ella levantó la cabeza enseguida, con los ojos abiertos como platos. Quizá el movimiento tan brusco la mareó, porque se inclinó y como si fuera a vomitar de nuevo. El RRB quiso acercarse, pero decidió que no era la mejor idea. Esperó pacientemente, pero el vómito no llegó. Eso era bueno.
-¿Qué haces aquí?- la oyó decir luego de unos momentos con voz débil, aun con la cabeza agachada.
-Quería ver que estés bien.- respondió y lentamente comenzó a acercarse.
-Y a ti qué más te da.- escupió ella en lo que trataba de levantarse, pero no podía. Tan solo levantar la cabeza hacía que todo le diera vueltas.
-Intenta no moverte y déjame…- quiso acercarse para ayudarla a ponerse de pie, pero la rubia se zafó de un movimiento nada grácil y se levantó dando traspiés.
-¡Que no quiero que me ayudes!- rezongó como si fuera una niña de 5 años y arrastrando varias letras. Boomer estaba teniendo problemas para aguantar la risa.
-Al menos déjame que te acompañe a tu casa.- dijo con suavidad, y la verdad es que dudaba que ella pudiera dar siquiera dos pasos sola. Tenía la mirada desenfocada y no podía estar firmemente de pie sin tambalearse a los costados. La rubia estaba terriblemente borracha.
-No quiero. Puedo sola.- balbuceó antes de voltearse y comenzar a andar en zigzag. El RRB rodó los ojos y pidió paciencia, la necesitaría. Justo en ese momento, la rubia se caía de costado entre los arbustos. La oyó quejarse y tuvo que contener la risa nuevamente antes de ir y jalarla despacio para que no se mareara.
-No seas necia y déjame ayudarte, que casi no puedes caminar.- y al ver que esta vez ella no se oponía (quizá demasiado ebria como para pensar con claridad), comenzaron a andar lentamente.
-¿Pero por qué, si no te importo?- preguntó débilmente la rubia mientras se dejaba arrastrar por Boomer, este suspiró cansinamente antes de responderle.
-No hables y camina.
La PPG volvió a cabrearse y se soltó bruscamente del RRB, que la miró sorprendido por la acción repentina.
-¿¡Lo ves!? ¡Sólo lo haces porque me tienes lástima!- le costó entenderla, había pronunciado varias palabras mal.- ¡Vete! ¡No quiero que me ayudes!
Y de nuevo, la rubia comenzó a dar torpes pasos hacia los límites del jardín. Boomer se dio un golpe en la frente e hizo un recuento mental de todas las situaciones actuales. Bien, Brick y Blossom habían desaparecido hace ya un rato, Butch estaba en vaya uno a saber dónde y Buttercup le daría una paliza sin remordimientos si llegaba a verlo junto a su hermana en ese estado. Y sin embargo aquí seguía, intentando que la menor de las PPG no hiciera locuras en su profundo estado de ebriedad.
-Bubbles, no intentes volar, es una locura.- le advirtió con severidad cuando la vio preparándose para levantar vuelo.- Además, tu casa queda hacia el otro lado.- añadió con toda la calma de la que era capaz, pero Bubbles borracha era muy terca.
-Y tú sabes el camino mejor que nadie, ¿no?- dijo Bubbles arrastrando un par de letras y volteándose a verlo con las manos en las caderas. El RRB sabía que debía ofenderse o al menos sentirse mal por el golpe bajo, pero la verdad es que toda la situación le daba risa.- Y no voy a volver a casa, el Profesor no puede verme así.
Tenía razón, mucha razón. No podían simplemente aparecer en la casa de la rubia estando ésta completamente ebria y acompañada de su peor enemigo. No era muy lógico.
-¿Y a dónde irás?- le preguntó, ya que no se le ocurría un lugar al que ella pudiera ir.
-No sé, pero a ti no te importa.- le dijo y se dio media vuelta, aun tambaleándose, dispuesta a irse y emprendió vuelo. Boomer se dio un golpe en la frente otra vez. ¿Por qué tenía que ser una borracha testaruda? Pero decidió que era mejor una borracha testaruda que una borracha llorona, así que aun no estando muy seguro de que estaba haciendo bien, voló detrás de ella.
Sopesó todas sus opciones disponibles y se dio cuenta de que no le quedaba otra. Tendría que llevarla a la Guardia RowdyRuff. Oh por Dios, pensó, esta vez sí que la voy a cagar. Por unos segundos se arrepintió, pero luego vio a la chica que estaba a punto de caerse. Eran al menos unos 800 pies de altura, iba a matarse. Suspiró, no podía dejarla ahí en ese estado. Se la llevaría y ya vería que hacía con los otros dos.
-¡Hey! ¿Qué haces?- preguntó alarmada la rubia mientras sentía los fuertes brazos de Boomer alrededor suyo.- ¡Bájame! ¡¿Qué diablos estás haciendo?!- cuando vio que el chico no iba a responderle, dejó de patalear y se dejó llevar. El RRB dado la vuelta y la llevaba en otra dirección.- ¿Vas a secuestrarme de nuevo?- preguntó en un susurro, seguramente ni se había dado cuenta de que lo había dicho. El rubio soltó una risa nasal y le sonrió con intención.
-Sí.
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Ya era el quinto vaso de cerveza consecutivo que vaciaba en la noche, no había hablado con nadie, no había hecho ninguna broma, ni había ido a besuquearse con Mylene. No tenía ganas de nada. Ni siquiera sabía qué diablos hacía en esa mugrosa fiesta, pero ahí estaba, oculto entre los árboles sin quitarle el ojo de encima a su enemiga desde los 5 años.
Que Buttercup estuviera jugando al ping-pong con sus amigos, riéndose y pasando un buen rato lo ponía de los nervios. No soportaba verla ahí, tan tranquila y despreocupada mientras que él estaba con la furia carcomiéndole por dentro.
Furia que iba en todas direcciones. Hacia ella, por estar tan condenadamente sexy en aquel ajustado pantalón de cuero negro lustrado que hacía que le hirviera la sangre, por estar como si no tuviera preocupación alguna en el mundo mientras que él era consumido por la calentura. Hacia sí mismo, por comportarse como un marica y no hacer nada al respecto, por estar escondiéndose como un cobarde. Hacia su clon, por haber dejado que su estúpido discursito barato lo amedrente. Estaba furioso porque él no era así. No sabía qué rayos le había pasado para comportarse como todo lo que él odiaba.
No supo bien qué lo llevó a hacerlo, si fue el alcohol que le corría por las venas o qué, pero en cuanto vio que la pelota con la que estaban jugando se desvió hacia donde él estaba y Buttercup venía toda sonriente a buscarla, decidió que era hora de actuar como hombre.
La morena no veía nada. Estaba revolviendo entre los arbustos tratando de distinguir la pelota blanca sin suerte, por lo que estaba por darse la vuelta y pedir ayuda, o el juego se terminaría. Pero antes de que pudiera, escuchó algo que se movía entre las hojas.
-¿Buscas esto?- dijo una voz profunda y ronca que reconoció enseguida.
-Dámela.- demandó con voz autoritaria unos momentos después. Hacía días que venía evitando a Butch y no lo había visto en toda la noche, por lo que pensó que se había ido con quién sabe quién. Pero no. Estaba ahí. Y ella no estaba preparada para enfrentarlo.
-¿O qué?- contraatacó el RRB, acercándose un paso. Ella se puso a la defensiva instantáneamente. Sentía un fuerte olor a cerveza en el aire y Butch estaba más desalineado que de costumbre. Estaba visiblemente borracho, lo cual lo hacía más volátil e impredecible. Buttercup no quería montar un escándalo en la fiesta de Mary, por lo que decidió que lo mejor sería elegir con mucho cuidado sus palabras.
-No estamos en plena avenida, Butch.- dijo con severidad pero manteniendo la voz controlada.- No me obligues a hacer esto. No aquí. No ahora.
-¿Hacer qué? Solo estamos hablando. ¿También está prohibido hablar contigo ahora?- seguía acercándose y Buttercup retrocedía de a poco.- ¡Oh, espera! Quizá me lo perdí y sí está prohibido. Llevas evitándome como si tuviera la peste desde hace días. ¿Pero adivina qué? Esta vez no te me escapas. Esta vez vas a hablar conmigo quieras o no.- finalizó a un ápice del rostro de ella.
Buttercup sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo en cuanto los ojos de Butch se clavaron en los de ella. Estaban nublados por el alcohol, pero tenían un destello de determinación que la obligaron a callar.
-¡Buttercup! ¿Por qué tardas tanto? ¿Necesitas ayuda?- se oyeron algunos pasos que se venían acercando, y el RRB soltó un gruñido. Lanzó la pelota hacia las voces que se aproximaban, tomó a la heroína fuertemente por la cintura y antes de que ella pudiera entender lo que pretendía, emprendió vuelo a toda velocidad. Alejándolos de la fiesta.
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Buttercup, muy a pesar de sí misma, se dejó arrastrar. Había visto la ira casi animal que recorrió las facciones de Butch cuando oyó a los demás que se acercaban, y se dio cuenta de que no era el mejor momento para provocarlo o llevarle la contraria. Además, le había prometido a Mary y a sus hermanas que no causaría ninguna conmoción, y cumpliría con su palabra.
Por otra parte, tenía algo de curiosidad, pero esa curiosidad murió en cuanto él desaceleró y ella comenzó a reconocer el lugar. El RRB aterrizó sobre una playa que ella recordaba muy bien.
Oh, maldita sea. Quiere hablar de eso.
-Ni lo pienses.- le ordenó él en cuanto vio que ella tenía todas las intenciones de largarse de ahí.- Estoy harto de todo esto.- escupió con rabia y la avanzó hacia ella tan rápido que de nuevo no le dio tiempo a reaccionar. La tomó con fuerza de la muñeca y la arrastró hacia uno de los árboles, la arrinconó contra el tronco y puso ambos brazos a los costados de ella, impidiéndole escapar.
-¿Qué mier-?- iba a gritarle ella pero la mano del RRB fue a su boca, callándola. Los ojos de la morena se abrieron como platos. Butch jamás había actuado así de… delicado. Estaba siendo brusco de todas formas, pero había algo suave en su trato que nunca había estado ahí antes. Esto desconcertaba aun más a la heroína.
-No hagas esto más difícil y escúchame bien.- ordenó, y la voz profunda junto a sus oscuros ojos verdes la clavaron en su sitio.- No soy segundo plato de nadie, ¿me oyes?
La creciente incomodidad que le producía que el RRB estuviese tan cerca de ella, su caliente cuerpo y el olor a cerveza abrumándola en todo momento, hicieron que Buttercup recuperara la movilidad y tomó la mano de él, que seguía sobre su boca, y la alejó lentamente. Por alguna razón, no quería pelear con él ahora y sentía la necesidad de devolver su amable gesto y ser delicada ella también.
-¿Por qué me dices esto?- susurró más para sí que para él, pero la escuchó de todas formas. Los ojos de Butch se suavizaron al ver el gentil tacto que tenía ella ahora, pero no se dejaría llevar por eso. Estaba ahí para aclarar las cosas y eso haría. De un rápido movimiento, volvió a tomar su mano y la apretó.
-Porque yo no comparto.- sentenció el moreno.- Nunca lo he hecho y nunca lo haré. Y no pienso compartirte a ti con ese asqueroso clon.- dijo, y sus facciones volvieron a tornarse duras cuando pensó en Brendan, la furia que sentía hacia él se notaba en sus palabras.
Buttercup no sabía ponerse a gritarle que ella no era de su propiedad como para que le hable así, o si prestarle atención a la bandada de águilas (porque decir mariposas sería quedarse corto) que se puso a revolotear en su estómago. Estaba muy confundida. ¿Qué tenía que ver Brendan en todo esto? Entendía que le molestara que hubiese un ser exactamente igual dando vueltas por ahí pero, ¿en qué le afectaba lo que su clon hiciera con ella?
Además, era la primera vez que Butch la veía así. Con esos ojos de depredador. Bueno, en realidad sí lo había hecho antes, pero no así. Siempre la veía como a otro depredador al que tendría que enfrentarse por el control. Esta vez, la veía como una presa. Como a una suculenta presa a la que venía anhelando hace bastante tiempo y que se moría por comer.
La PPG veía en los ojos de su enemigo un hambre muy distinta al hambre de lucha. Sus movimientos eran distintos a los que realizaba cuando iban a pelear en la ciudad, esta vez lo hacía con cautela, como si lo único que quisiese es que se quede ahí. Acorralada, inhibida, nerviosa y completamente a su merced. Estaba furiosa consigo misma por dejarlo amedrentarla así, pero esta vez no sabía cómo manejar a Butch.
-Aléjate.- le ordenó con voz quedada y soltándose de su agarre, puso su mano sobre el pecho de él y estiró el brazo, poniendo una sana distancia entre ellos.
Ella sabía a qué venía toda esta conversación en cuanto pusieron un pie en aquella playa. O al menos, eso creyó. Se había dado cuenta de todo el día en el que pelearon solos.
Pero creyó que lo que él quería era dejarle en claro que lo que había pasado moriría allí, que nunca más hablarían de ello y harían como si nada hubiera pasado. Pero ahora dudaba, porque las cosas estaban tomando un rumbo que la heroína no esperaba. Butch se estaba comportando de una forma muy extraña. En realidad, extraña no era la palabra. Lo único que tenía en claro es que el RRB se estaba comportando como ella nunca imaginó que lo haría con ella.
Por primera vez en su vida, Buttercup se sentía una pobre palomilla entre las garras de un travieso gato. No estaba acostumbrada a sentirse así de frágil e indefensa, mucho menos a sentirse fuera de control. Butch era el primero que lograba que ella se sintiera así, prácticamente desnuda bajo su intensa mirada.
-Ni de joda. Llevas ignorándome mucho tiempo y ya me cansé. Estoy harto de andar con rollos así que te lo diré de una vez y ya, ¿me oyes?- el RRB estaba perdiendo la paciencia y de una zancada, estuvo a centímetros del rostro de la PPG más ruda.- No quiero volver a verte cerca de mi clon. Mantente lejos de él.
Buttercup sintió que la fuerza y la rabia se apoderaban de ella y, aliviada de volver a retomar el control, lo empujó con fuerza. Él trastabilló hacía atrás y la miró con furia cuando recobró el equilibrio.
-¿Quién diablos te crees que eres para decirme qué hacer?- le chilló.- ¡Yo hago lo que se me antoja y ni tú ni nadie va a mandarme!
-¡Si no te alejas de él, iré a buscarlo y lo haré pedazos! ¡Ya no lo soporto más, ese hijo de puta se muere hoy!- por fin había explotado y con una rabia desmedida, el RRB se preparó para emprender vuelo y cumplir su palabra.
Ni siquiera llegó a despegar, pues la heroína lo tackleó cual jugadora de rugby profesional. De un momento a otro, Butch estaba de espaldas al piso con cada brazo a un lado de su cabeza siendo sostenido con mucha fuerza por Buttercup, que lo miraba con furia y duda.
-¿Y a ti qué mierda te pasa? ¿Por qué te importa lo que yo haga con tu clon?- inquirió llena de curiosidad. El chico se destensó un poco y se permitió contemplar por unos momentos a la chica que tenía encima.
Buttercup tenía el cabello revuelto, la ropa desarreglada por andar peleando con él y los ojos brillantes de confusión. La luna la iluminaba desde atrás realzando su piel blanca y Butch juró que jamás había visto semejante belleza. Sintió su corazón oprimirse de la emoción ante el recuerdo de lo que sucedió aquella tarde en esa misma playa, pero su ira volvió en cuanto recordó lo que aquel maldito de su clon le había dicho al día siguiente.
-Ya te dije que no pienso compartirte con él.- dijo al mismo tiempo que se erguía y tomaba los brazos de ella y los apresaba detrás de su espalda, sorprendiendo a la PPG. Cuando estuvo a pocos centímetros de su rostro, el suave aroma del champú que usaba lo invadió y no lo resistió más. Se lanzó hacia adelante y la besó con ímpetu.
El beso no duró más que unos segundos. Segundos en los que la PPG no alcanzó a reaccionar. Se había quedado ahí, estática y con los ojos abiertos como platos. De todas las locuras que esperaba de él, jamás hubiera esperado eso. Él se separó al sentirla tiesa y le sonrió con malicia, pero luego se puso serio enseguida.
-Lo recuerdas, ¿verdad?- dijo con los ojos fijos en los de ella.- Esto mismo pasó aquí.
La heroína reaccionó y se alejó del criminal de un salto.
-¿Cómo es que sabes…?- la voz se le fue apagando hacia el final de la frase. Ella ya lo sabía, pero necesitaba oírlo de él.
-Porque no era el clon, era yo. Y tú lo sabes.
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Continuará...
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Como se darán cuenta, de a poco nos acercamos al final. ¿Pueden creerlo? Por fin estamos llegando al desenlace de este loquero. Y prepárense, porque las cosas se van a poner cada vez peor (inserte aquí un emoji de diablito)
¡Gracias por seguir hasta aquí! ¡Espero que lo hayan disfrutado!
¡Hasta el próximo capítulo!
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¿Review?
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