Disclaimer: Los personajes de CCS son propiedad del grupo CLAMP, la historia es propiedad indiscutible de Sari-Natsuki.
Esta vez, cambie la dinámica, los agradecimientos de sus respectivos comentarios los encontraran en las notas de autora.
"Las vueltas que da la vida ¿Por qué a mí?"
Capítulo 14.
Tomoyo y Touya siguieron a Sakura hasta la entrada principal del hospital, donde ella sin pensarlo se montó en un taxi, tomando un rumbo desconocido para Touya. —Demonios, se fue. —exclamó este.
La amatista frenó agitada a un lado de Kinomoto, y con el poco aire que le quedaba dedujo: —Seguramente se dirige a casa de mi madre. Vamos. —Touya asintió. Buscaron un taxi y se marcharon.
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Dentro del automóvil las cosas eran diferentes para Sakura. Ella estaba aturdida por todos los recuerdos que llegaron de golpe a su cabeza, pero el más duro de ellos fue el enterarse de que Suzu era hija de Elder, la hermana que tanto daño le habia causado. Pocos eran los recuerdos felices que tenia de ella, pese a eso Sakura sentía un gran amor por su hermana. El noble corazón de la castaña no guardaba ningún resentimiento hacia ella. De no haber estado Suzu de por medio, la habría perdonado.
El acelerado movimiento del auto la sacó de sus pensamientos, ahora que reaccionaba, ella no le habia dado ninguna dirección al conductor. —Disculpe, yo voy...
—A ningún lado. Tú vendrás conmigo, querida. —le dijo el conductor.
Sakura lo observo mejor para darse cuenta de que quien conducía era en realidad Satoshi, este se retiró las gafas y gorra que llevaba puestas, lanzándole una sonrisa socarrona a Sakura. Las cosas habían resultado mejor de lo que él esperaba, no tuvo que arriesgarse bajando del auto, Sakura solita cayó en la trampa.
Sakura buscó la forma de advertir a cualquier conductor que estaba siendo secuestrada, pero sus intentos eran en vano, el auto estaba perfectamente polarizado. Satoshi le puso el seguro a la puerta y ventanas, y lo más espantoso de todo, Suzu estaba dormida en el asiento del copiloto.
Por acto reflejo Sakura envolvió protectoramente a la niña en sus brazos. Necesitaría de mucho valor para enfrentar la situación, pensaba ella, pero ¿Cómo? Satoshi la habia tomado como prisionera en el peor momento de su vida. La castaña estaba convertida en una maraña de nervios. Si Suzu estuviera en un lugar seguro, ella vería la forma de escarpar de ese hombre, no obstante tener a la niña consigo dificultaba mucho las cosas.
—Satoshi por favor, déjame ir. —le suplicó la esmeralda con voz quebrantada. Si bien temía por su vida, le preocupaba mucho más la de Suzu.
—No, ¿para qué? Se perfectamente que si lo hago, regresaras al lado del maldito Shaoran Li. Solo te dejaría libre si él estuviera tres metros bajo tierra. —mintió. De ninguna forma Satohi dejaría libre a Sakura. Ella nació para él, para pertenecerle a él. Ya no tendría que conformarse con una burda copia de ella. Suzu era la mejor arma para mantener a Sakura a su lado. La molestia de cargar con la mocosa, no sería nada comparado con el placer que le proporcionaría tener a Sakura en su cama.
—Déjanos ir Satoshi. Te prometo que no volveré con Shaoran, me iré lejos con mi hermano. Te lo prometo, pero déjanos ir. —Sakura trato de convencer a Satoshi para que aceptara su propuesta. Sabía perfectamente que Shaoran comprendería la situación, estarían separados el tiempo que le tomara a la policía o a quien sea capturar a Satoshi. Luego de eso, podrían casarse, y Sakura deseaba llenarle la casa de hijos a Shaoran, si él era feliz, ella también lo seria.
—No soy estúpido. —le contestó de inmediato.
La desesperación nubló todos los pensamientos de la castaña, ya no podía hacer más. Abrazó con todas sus fuerzas a Suzu, mientras rogaba por un milagro. Los minutos parecían horas en aquellos momentos, Sakura se percató de que se alejaban de la ciudad, disminuyendo así las posibilidades de ser encontradas.
Al cabo de una hora Satoshi se desvió de la carretera, comenzando a conducir entre un angosto camino que seguramente los llevaría hacia la nada creía Sakura, ya que solo se observaban árboles. Matsudaira apago el auto y salió de el.
Sakura veía el momento de comenzar a correr cuando Satoshi le abrió la puerta. Este al percatarse de las intenciones de la esmeralda, le arrebato a la niña, sin ella Sakura no daría un paso. Antes de adentrarse en lo que parecía ser una especie de bosque, Satoshi completaría la segunda parte del plan.
—Llama a Li. —ordenó entregándole un celular a Sakura. Ella lo miró sin comprender ¿acaso le estaba dando la oportunidad de ser rescatada? Pero Shaoran no podría hacer nada por ella, estaba muy delicado en el hospital, y conociéndolo sería capaz de arriesgarse a venir él mismo por ella.
—No te hagas ilusiones. Vas a llamarlo y le dirás que venga por ti.
—Pero Shaoran está muy delicado, ni siquiera puede moverse por tu culpa. —acusó la castaña. — ¡¿Cómo esperas que venga por mí? Yo tampoco soy estúpida. Tú lo que quieres es aprovecharte de lo indefenso que se encuentra para… —Ni siquiera pudo terminar su frase, ella no quería imaginarse lo que le sucedería a Li, si obedecía a Satoshi.
Satoshi suspiró cansado, ¿Por qué Sakura tenía que complicar las cosas con sus inútiles sentimientos? Él no quería utilizar la violencia con ella, jamás haría algo que la lastimara, no obstante si podía intimidarla un poco. No le quedó más remedio que mostrarle el arma que llevaba consigo. Sakura se horrorizo con la imagen, en el brazo izquierdo de Satoshi descansaba la pequeña Suzu, por el contrario la otra mano del pelirrojo sostenía un arma que en esos instantes apuntaba en su dirección.
Las lágrimas comenzaron a correr por las pálidas mejillas de la castaña, por supuesto que temía por su vida, pero esa arma también estaba peligrosamente cerca de su hijita. Sakura estaba segura de que Matsudaira no se tentaría el corazón para utilizarla contra cualquiera que se interpusiera en sus planes. —Lo haré. —musitó la esmeralda.
Satoshi sonrió complacido, le extendió el teléfono e indicó: —No tendrás que hacer la mayor cosa, tú solo suplícale que venga a rescatarte. Yo me encargare de la demás.
Sakura marco el número de Eriol, posiblemente aun estaría con Shaoran. Las manos de Sakura expresaban su nerviosismo, cada timbre de espera que emitía el aparato era como un fuerte golpe para su cabeza, el palpitar de su corazón se aceleró cuando por fin fue contestada la llamada. — ¿Dónde estás Sakura? —se apresuró a preguntar Eriol.
El cuerpo de Sakura no soportó la presión del momento, Satoshi seguía apuntándola con el arma, ella no tenía en la seguridad de sus brazos a Suzu, y estaba a segundos de conducir al amor de su vida a la desquiciada trampa de Satoshi. — ¿Shaoran está contigo?
—Sí. —contestó dudoso el joven editor.
—Quiero hablar con él.
—Dime primero, ¿dónde estás? —Eriol condicionó a su petición.
— ¡Por Dios, Eriol! Por piedad, comunícame a Shaoran. —expresó con un sollozo lastimero.
Satoshi tuvo el descaro de acariciar con el arma el rostro de la castaña, dejándola sentir el frio y peligroso metal rozándola.
—Sakura, ¿Qué sucede? —susurró Shaoran. Al escuchar su voz, Sakura supo que algo no andaba bien con él, que su voz escondía algo más que nerviosismo y preocupación.
Así que Sakura no atinó a decir nada. Satoshi al ver que Sakura no hacía nada más que llorar al teléfono, decidió tomar el control de la situación. —Hola Li, ¿Cómo estás? Espero que retorciéndote de dolor maldito infeliz. Te informó que tengo a tus dos mujercitas conmigo, si quieres recuperarlas tendrás que pagar por ellas. ¿Qué dices?
—Lo que quieras.
—Muy bien, así me gusta. Tendrás que venir tú mismo por ellas, si mandas a alguno de tus amigos, ten por seguro que no las vuelves a ver. —advirtió dándole un beso en la frente a Sakura.
— ¿Dónde?, ¿y cuánto quieres?
—6 millones me parece una cantidad razonable. Conduces hasta el monte Mobamaru, encontraras un pequeño desvío, entras y luego subes hasta dar con una cabaña. Te lo advierto una vez más Li, vendrás tu solo, si llegas vivo hasta la cabaña será un gran logro. Si te atreves a distorsionar una mínima parte de nuestro acuerdo, no dudare en deshacerme de la mocosa, y a Sakura la llevare conmigo para follármela por el resto de sus días, ¿entendiste? —Sakura cerró los ojos ante tal amenaza, el único hombre por el que deseaba ser tocada era Shaoran, primero muerta antes de permitir que otro idiota le pusiera las manos encima.
—Sí. Déjame hablar con Sakura. —le suplicó Shaoran. Bueno, era seguro que serían las últimas palabras de Li. Así que no le vio problema, es más, le agradecería mucho que tranquilizara el llanto de Sakura porque ya lo estaba exasperando.
Dejó caer el móvil entre una pila de hojas secas. —Si quieres hablar con Li, búscalo. —le sugirió a la esmeralda.
Sakura le lanzó una mirada cargada de rencor a Satoshi. Obtuvo un par de cortadas en los dedos antes de dar con el teléfono. —Shaoran por favor, no vengas. —sollozó suplicante la castaña.
—No digas eso mi Sakura, yo sería capaz de atravesar el mismo infierno por ti y por nuestra Zu. Tienes que ser fuerte Sakura, por eso me enamore de ti, ¿lo recuerdas? Por lo valiente que eres preciosa. Demuéstrame esa entereza que tanto amo. Te prometo que hoy mismo estarás entre mis brazos, hasta entonces tendrás que mantenerte fuerte y serena para cuidar de ti y de nuestra pequeña, ¿lo serás?
—Sí. —contestó Sakura. Se notaba que Li estaba haciendo un gran esfuerzo para hablar con ella. —Te amo, Shaoran… —Fue lo último que dijo la castaña. Satoshi cansado de tanta cursilería le arrebato el aparato.
—Tienes hasta las 8 de la noche Li. —le avisó Satochi. Guardo el arma de nuevo en su chaqueta y tomo a Sakura del brazo, ejerciendo cierta presión para que ella no se soltara.
Caminaron alrededor de treinta minutos. Un sudor frio se deslizaba por el cuello de la castaña, no estaba segura del origen de esa transpiración, ya que podía deberse al cansancio o al estrés al que estaba siendo sometida.
La casa se encontraba en un estado deplorable, era vieja y tenía un par de ventanas rotas. Satoshi abrió la puerta y empujo a Sakura dentro. La castaña cayó de rodillas en el polvoriento piso de madera, luego de cerrar la puerta Satoshi la levanto de un tirón. La vista de Sakura de nuevo se estaba tornando pañosa por las lágrimas que exigían salir de sus amedrentados ojos esmeraldas, pero le habia prometido a Shaoran ser fuerte, y lo seria por él.
Fijo su mirada en la oscura habitación, atisbó solamente una pequeña mesa, un par de sillas y una cama. Satoshi la obligo a sentarse en la cama, que por suerte, estaba limpia y en buen estado, coloco a la pequeña Suzu a un lado de Sakura y luego se dispuso a sentarse cómodamente en una silla.
Sakura no estaba muy segura de que hacer o decir, Suzu no la dejo pensar en aquel momento, ya que comenzó a llorar. Seguramente tenía hambre, le sorprendió bastante el hecho de que haya soportado tanto tiempo sin hacerlo. Normalmente Suzu lloraba al solo escuchar la voz de Satochi. Sakura sonrió, su pequeña también estaba siendo muy valiente. —Tranquila hijita, papi vendrá por nosotras. —susurró Sakura recostándose a un lado de la niña.
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—No pensaras ir, ¿cierto? —espetó Eriol. Shaoran activo el altavoz del móvil para que los tres, incluyendo Elder, escucharan la conversación.
—No dudes que lo hare. —respondió el ambarino. Apenas habían llegado al estacionamiento del hospital, acaban de abordar el auto de Eriol cuando recibieron la llamada de Matsudaira. Shaoran se sentía desfallecer a cada segundo, el médico le prohibió rotundamente abandonar el hospital, pero él decidió marcharse bajo su propio riesgo.
Además, habían tenido que llevar a Elder con ellos, la fuente de sus problemas, pensaba Shaoran. —Entonces, ¿iremos al banco? —preguntó Hiraguizawa.
—No. A la mansión Li.
— ¿Tienes todo ese dinero ahí? —cuestionó sorprendida Elder.
—Tengo tanto que ya no sé dónde meterlo. —le contestó Shaoran encogiéndose de hombros. Elder abrió la boca para seguir con la conversación, pero una mirada inquisidora de Shaoran la silencio por completo.
Eriol se encargó de llamar a Tomoyo para informarla de la situación. Puesto a que Eriol nunca habia estado en la mansión Li, tuvo que seguir las indicaciones de Shaoran para llegar. Él era consciente de que Shaoran era un tipo acaudalado, pero ¿tanto? Dios querido, Li se habia criado en un verdadero palacio.
Empezando por la verja de la mansión, parecía hecha de oro, cada haz de metal formaba una figura exquisita. Después de atravesarla se apreciaban los hermosos jardines, verde por donde sea que vieran. Los arbustos formaban un precioso laberinto cuyo centro resguardaba una fina fuente de agua, de la cual sobresalía un imponente dragón chino, símbolo de la familia Li.
Elder trago aire cuando estuvo frente a la imponente* estructura, la mansión por si sola era espectacular, la entrada era protegida por dos enormes columnas, que al alzar la vista se convertían en un balcón, seguramente el de la habitación principal. Las puertas de cristal y madera se abrieron ante sus ojos, permitiéndole deleitarse con su interior. Los pisos de mármol color perla, al igual que las paredes, adornadas con finos espejos. Los muebles, y pasamanos de las escaleras en forma de caracol eran de color marrón. —Vaya suerte la de Sakura. —pensó Elder.
—Mi señora, es un gusto tenerla en casa. —le saludó una sirvienta.
—Ella no es tu señora, Izumi. —se apresuró a corregir el ambarino.
La chica soltó una exclamación al ver el estado de su joven amo. Ella llevaba poco tiempo empleada en el lugar, y pocas veces habia visto a Shaoran, pero sabía por los empleados más antiguos que era un buen hombre. ¿Quién le habría causado semejante daño? ¿Por qué razón no estaba interno en un hospital? El chico de gafas prácticamente estaba cargando a su patrón.
—Vamos a la biblioteca. —dijo Shaoran en un gemido. Cada paso era una puñalada en sus costados, su suave respiración se habia convertido en lastimeros jadeos, y era consciente de que la herida de la operación habia comenzado a sangrar de nuevo.
Al llegar a la biblioteca se dirigieron a un enorme escritorio. Eriol dejo descansar a Shaoran en la silla que se encontraba detrás de este. Shaoran tardo algunos minutos en abrir su caja fuerte, contar el dinero y acomodarlo en un bolso.
—No estarás pensando en ir tu solo, ni siquiera puedes sostenerte en pie. —replicó Eriol.
—No quiero exponer a Sakura a ningún tipo de riesgo, pero tampoco soy tonto. Matsudaira probablemente esté pensando tenderme alguna trampa, así que nosotros jugaremos igual. —La conversación se vio interrumpida por una agitada Tomoyo que atravesó la entrada, seguida por Touya, quien llevaba cara de pocos amigos.
— ¿Dónde está mi hermana? —les interrogó Kinomoto, como si los criminales fueran ellos.
Eriol le platicó la situación Kinomoto que con cada palabra sulfuraba fuego de los ojos. Llegó el turno de Shaoran para comentar su plan, el cual consistía en subir solo hasta la cabaña, entregarle el dinero a Satoshi y hacerle creer que las cosas funcionan como él lo maquino. Al momento que intente escapar se verá rodeado de policías, porque por supuesto que pensaba dar parte a las autoridades. Elder prometió colaborar con ellos para refundir a ese idiota en la cárcel, ahí pagaría todo el daño que les causo a sus chicas.
A simple vista el plan de Shaoran era y seria "sencillo" si él no se encontrara en ese estado. Podría engañar a todos menos a Touya, el como médico opinaba que este era un plan suicida para el castaño, según sabia, solo habían transcurrido escasas 24 horas desde su operación. Por la manera en que Shaoran se sostenía un costado del abdomen, dedujo que la herida se habia abierto, eso, y la notable palidez indicaban una peligrosa hemorragia.
—Creo que lo más conveniente es que yo vaya por mi hermana y sobrina. —opinó el galeno.
Shaoran frunció el ceño ante la propuesta y respondió: —Matsudaira fue muy claro, Kinomoto.
—Pero ella es mi hermana, es mi deber proteger a mi familia. —replicó Touya.
—Sakura es mi mujer, y a Suzu la veo como mi hija. Eso las convierte en mi familia. ¿Por quién me tomas? ¿Por un maldito suicida? No Kinomoto. Yo tengo pensado vivir muchos años más, ser feliz al lado de Sakura y nuestros hijos, ambos nos merecemos eso. Yo viviré siempre para ella, por ella. —declaró Shaoran. —Así que seguiremos el plan al pie de la letra. —Touya seguía sin estar de acuerdo con su cuñado, pero le gustaba escuchar los discursos de hombre enamorado que le daba siempre que lo enfrentaba.
Cuando hubieron coordinado sus acciones con las respectivas autoridades, Touya hizo salir a todos de la biblioteca, excepto a Shaoran. —Te agradezco en nombre de mis padres, que hayas cuidado de mi hermana todo este tiempo. —decía mientras cambiaba los vendajes de Li.
—Aun sin mi ayuda… ella habría salido adelante. —comentó con dificultad el castaño. Una vez terminado el trabajo, los hombres se dispusieron a salir de la mansión.
—Iré con ustedes. —impuso Elder siguiéndolos por los jardines.
— ¡Estás loca! Tú te quedaras aquí. —refutó un disgustado Touya.
—Por favor, llévame contigo. —le pidió a su hermano. Ella se sentía responsable de la situación. La culpa la tenía ella, por ambición, por envidia, por los motivos que fueran, y Sakura no tenía por qué pagar sus errores, mucho menos su hija y Shaoran.
El mayor de los Kinomoto se llevó una mano a la frente, tantos problemas causados por un par de idiotas, incluyendo a su propia hermana, le estaban provocando una terrible jaqueca, y encima la preocupación que sentía por su cuñado. Si le llegase a suceder algo a Elder también, no podría con los remordimientos. Touya se consideraba un completo fracaso como hermano, se supone que él tendría que haber cuidado de las chicas, criarlas, educarlas, hasta consentirlas por igual. Ahora se daba cuenta de que no habia sido así, el mismo recapacitó durante un tiempo, y se dio cuenta de los errores que cometió educando a Elder, fue demasiado blando con ella.
La tomó del brazo y la miró con firmeza y determinación. —Te quedas aquí, porque así lo he decidido. Por una vez en tu vida Elder, hazme caso. ¿No te basta con saber que otras personas arriesgan su vida por tu falta de madurez? Mira todas las consecuencias de tus actos. !Es el colmo que no te hayas hecho cargo de tu hija! Fue muy fácil para ti adosársela a Sakura, ¿cierto? —Touya suavizó su agarre, y convirtió sus fuertes gritos en un ligero susurro. —Dime hermanita, ¿acaso no te di un buen ejemplo? Cuando nuestros padres murieron yo apenas tenía 18 años. ¿Cómo crees que me sentía? No tenía idea de lo que haría, te confieso que estaba muy asustado. Estudiar, trabajar y cuidar de ustedes fue muy difícil, sacrifique muchos años de mi juventud por esa causa, sin embargo no me arrepiento de haberlo hecho. Ustedes son lo que más amo en este mundo Elder, son mi orgullo y razón de ser.
Elder se quebrantó en el hombro de su hermano. Lo habia decepcionado de todas las formas existentes. —Perdóname, Touya. —murmuró con amargura. —Perdóname.
El doctor Kinomoto le sonrió con dulzura. —Te quiero mucho, hermanita. —dijo depositando un beso en la cabeza de ella.
Tomoyo dirigió entonces, a una sollozante Elder adentro de la mansión. Los hombres tardaron cerca de dos horas en llegar al monte Mobamaru, ahí los esperaban varios policías, y una ambulancia, a la cual Shaoran miró con cierta repugnancia, indiscutiblemente él era quien la necesitaría. Durante el camino bebió abundantes líquidos, y algunos medicamentos que le proporcionó Kinomoto, solo rogaba a los cielos mantenerse despierto hasta que Sakura y Suzu, estuviesen en un lugar seguro.
Una vez más, repasaron el plan de acción con la policía, ellos insistieron en que Shaoran se colocara todas las protecciones necesarias, incluyeron en su equipo un arma. ¿Qué demonios haría el con eso? Ni siquiera sabía utilizarlas, pero fue con lo único que se quedó. Lo demás no es que le pareciera inútil, pero él apenas y lograba respirar con lo que ya tenía puesto.
Comenzaron a caminar hasta una distancia que les pareció prudencial, ahora era el turno de Shaoran. De ahí en adelante, estaría solo. — ¿Estarás bien? — preguntó Eriol. La pregunta le pareció innecesaria, hasta estúpida. Su amigo no se encontraba en las mejores condiciones, pero Li siempre cumplía sus promesas, si le decía que estaría bien, que regresaría con vida, así seria.
Shaoran sonrió. —Sí. —aseguró. Claro, no pensaba morirse sin haber disfrutado de las mieles del matrimonio.
El camino que le tocó recorrer sin ayuda de Eriol le pareció bastante tortuoso, ¿Por qué Satoshi secuestró a sus princesas precisamente hoy? ¿No podía esperar a que se recuperara? Obvio que no. De seguro su actitud tan pusilánime le ordenó actuar en estos días. Shaoran pensaba que debió haberlo matado o mínimo mandarlo al hospital el día que lo encontró en el departamento de Sakura. Apoyándose ocasionalmente de los árboles, logro salir de entre los arbustos, divisó por fin la cabaña donde se encontraban sus chicas.
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Satoshi soltó una pequeña carcajada al ver que su plan marchaba a la perfección. Las 8 en punto, vaya por lo menos Li era puntual.
Sakura al ver la expresión del pelirrojo se alertó, la angustia comenzó a tomar control de ella, el que Satoshi sonriera de esa forma solo significaba que Shaoran habia llegado. Cogió a la pequeña Suzu en brazos y se aproximó a la ventana.
—Mira por última vez a tu amorcito. —le dijo Satoshi, para ese momento Shaoran ya se encontraba afuera de la casucha. Matsudaira abrió la puerta y Sakura se apresuró a correr en dirección de Li.
— ¿Adónde crees que vas estúpida? —le cuestionó Satoshi tirándole el cabello. Sakura dejó escapar un gemido de dolor y trató de liberarse del agarre del pelirrojo.
—Suéltala. —ordenó Shaoran subiendo los últimos escalones.
— ¿Trajiste lo que te pedí? —preguntó Matsudaira sin soltar a la castaña. Shaoran le entregó el bolso que contenía la cantidad acordada. Satoshi lo colocó en el piso y escudriño dentro él. Retrocedió unos pasos aun sin liberar a Sakura, arrojo el bolso dentro del cuarto e intentó sacar el arma de su bolsillo.
Sakura predijo cual sería el siguiente paso de Satoshi y decidió actuar. Shaoran se habia esforzado mucho para rescatarla, por lo tanto ella tenía que contribuir en algo, además Shaoran estaba pálido y casi sin aliento. Pateó con todas sus fuerzas a Satoshi y consiguió liberarse momentáneamente de él, pero este fue más rápido y la tiró al suelo, Sakura protegió con su cuerpo a Suzu para que ella no resultara lastimada. —Ya me tienes harto, mujer. —gruñó Satoshi alzando una mano para golpearla.
— ¡No te atrevas a tocarla! —vociferó Shaoran asestándole un puñetazo a Satoshi, quien se balanceo por el golpe recibido.
Matsudaira pensó en divertirse un poco con el castaño antes de acabarlo. Se abalanzó contra Li tomándolo por los hombros, lo estrelló contra la pared, y golpeo con fuerza el costado que Shaoran trataba de cubrirse.
Shaoran reunió el poco de voluntad que le quedaba y empujo a Satoshi lejos de él. — ¡Corre! —le gritó a Sakura. Satoshi al caer se habia golpeado con una mesa, podían aprovechar ese momento.
—No puedo dejarte aquí. —replicó desesperada la castaña, derramando lágrimas de pura angustia e inquietud.
—Hazme caso Sakura, vete. —repitió el ambarino.
Como estaba tan distraído por el llanto de Sakura y Suzu, no se percató de que Satoshi se habia puesto en pie, esta vez Matsudaira estaba decidido a terminar de una buena vez con él. Tumbo nuevamente a Shaoran en el piso y se dejó caer sobre el castaño.
—Ha… —se quejaba Shaoran, el maldito quizá le habia roto otra costilla. No conforme con eso Satoshi, tomo un pedazo de cristal roto y lo introdujo en la herida del ambarino.
— ¿Te duele, no es cierto? ¡Maldito imbécil! —Shaoran solo atinaba a sostener con sus últimas fuerzas las manos de Satoshi para que no siguiera causándole daño, un esfuerzo realmente en vano. No lograría quitárselo de encima, y no resistiría mucho tiempo consiente, no está de sobra añadir que el pobre Shaoran solo podía utilizar un brazo para defenderse. Recordó entonces el arma que le fue otorgada, palpó sus ropas en busca de ella, y palideció aún más al descubrir que se le habia caído. Deslizó su mirada por piso de la habitación, la encontró, pero estaba muy lejos de su alcance. ¡Malditos policías ineptos! ¿Dónde demonios estaban?
—Sakura… —intentó articular con esperanza de que la castaña entendiera, no quería que ella utilizara el arma, lo que quería es que saliera de ese lugar, ella no necesitaba verlo bañado en su propia sangre. Además la policía y sus amigos al advertir su presencia fuera de la cabaña podrían ayudarlo. —hmp… —gimió el castaño cuando Satoshi introdujo completamente el cristal.
— ¡Suéltalo! —exigió una voz femenina. Todos voltearon hacia el umbral de la vieja cabaña, Elder habia desobedecido a su hermano y los siguió hasta el lugar de los hechos, le fue bastante difícil escabullirse por la zona sin ser descubierta.
—Hay, mira, me llevare el paquete completo. —Satoshi le susurró a Shaoran, mientras lo apuntaba con su arma. —Di tus últimas oraciones, Li.
— ¡Espera, Satoshi! —le interrumpió Elder. —Déjalos ir, ellos no tienen nada que ver en este asunto. Sakura no te ama, nunca lo hará. Lo único que ganarías asesinando a Li, sería su odio. ¿Quieres vivir el resto de tu vida al lado de una mujer que te desprecia? —decía Elder moviéndose cuidadosamente para recoger el arma. —Yo sí puedo amarte Satoshi, soy mucho más mujer que Sakura, llévame contigo.
— ¡No, tu eres una mentirosa! —aseguró Matsudaira distrayéndose momentáneamente. Shaoran estaba aterrorizado, Satoshi no dejaba de apuntarlo con la pistola y para rematar le estaba temblando el pulso.
Sakura estaba petrificada, por un lado estaba Shaoran desangrándose y a punto de ser exterminado por Satoshi, y por otro su hermana igual de indefensa que ella, tratando de salvarles. Se sintió una inútil, le habia prometido a Shaoran ser valiente y lo único que hizo fue cometer error tras error, y llorar.
—No, Satoshi. —siguió Elder. —Podemos escapar juntos. ¿Qué perderías con llevarme a mí? Nada. Sakura y yo somos iguales, es más, yo soy mejor que ella. Tú no necesitas aburrirte con una santurrona como Sakura. —Con sus palabras adormeció por un momento la mente de Satoshi. —Lo que necesitas es una mujer que te pasión, yo soy eso, y mucho más. —finalizó Elder, por fin tenía el arma en sus manos.
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—Ya tardaron demasiado. —exclamó un impaciente Touya. Dos posibilidades, uno: Shaoran se desmayó a medio camino, y dos: Satoshi habia logrado escapar con su hermana y ni imaginarse lo que fue de Li.
— ¡No se quede parado ahí! —le gritó Eriol a un policía. —Vamos. —le indicó a Kinomoto saliendo de su escondite. Al ver que los dos hombres avanzaban el cuerpo de policías se les adelanto. Touya palideció al atisbar la figura de su hermana en la entrada de la cabaña.
— ¡Demonios, le dije que se quedara en casa! —musitó el galeno.
Dos disparos alertaron a los hombres, Touya y Eriol corrieron a la velocidad de un rayo, siendo los primeros en llegar a la escena.
Elder habia tenido que disparar a Satoshi, porque el muy cobarde si le disparo a Shaoran, y no permitiría por ningún motivo que lo rematara. Por lo tanto eso fue lo que dejó boquiabiertos a los hombres.
A Touya se le rompió el corazón cuando vio Sakura en el piso con la niña en brazos, y llorando a un lado de Shaoran. —Touya, ayúdalo. —le suplicaba entre lágrimas la castaña. —Por favor, ayúdalo. —Sakura trataba de apartarse las lágrimas del rostro, en su vida le habían temblado las manos como ahora.
—Sakura… no llores… estaré bien. —le habló Shaoran. Sakura poso una mano en el empapado abdomen del ambarino y lo beso en los labios. —Recuerda que me prometiste que estaríamos juntos, no me puedes dejar. —murmuró la esmeralda apoyando su frente contra la del castaño. —Prométeme que estarás bien.
—Ya te… lo habia prometido. —gimió adolorido Shaoran, regalándole una tierna caricia en el rostro a su querida Sakura antes de perder la conciencia.
Por otro lado Elder se acercó a Satoshi quien ya estaba siendo arrestado por las autoridades. —Lamento tener tan mala puntería. —espetó la madre de Suzu. Lamentablemente para ella, el maldito no se moriría, falló en su única oportunidad, en el último instante dudo en disparar, razón por la cual la bala solo rozó el brazo de Satoshi.
Elder se dirigió a una inconsolable Sakura que observaba como los paramédicos auxiliaban a Shaoran. Con temor a ser rechazada la abrazo. —Perdóname por todo esto Sakura. —Sabía que no era el mejor momento para suplicar una disculpa, pero ella realmente tenía sobre sus hombros el peso de la situación y Sakura en su bondad decidió liberarla. No le dijo mayor palabra, simplemente en medio de la adversidad, le regalo la más sincera de las sonrisas a su hermana. Elder perdió toda voluntad con ese simple gesto, se arrepentía una y mil veces de todas sus maldades. Tenía un largo y estrecho camino por recorrer. En tan poco tiempo habia defraudado a su familia, a su hija, al hombre que amaba, todo por ambición.
Sakura la tomó de la mano y la guio hasta donde se encontraba la ambulancia, ahí ambas observaron como Touya y un par de paramédicos subían a la ambulancia. Elder podía escuchar el palpitar del corazón de su hermana. Una mezcla de sentimientos invadía su expresión. Sakura le soltó la mano y entre llantos y suspiros, depositó a la pequeña Suzu en brazos de Elder, con un beso en la frente se despidió de ella y sin decir palabra alguna, subió a la ambulancia para acompañar a su querido Shaoran.
Ninguna de las dos olvidaría la cantidad de lágrimas derramadas esa noche. Una lloraba de preocupación por su amado, pero sobretodo lloraba amargamente la perdida de una hija. La otra lloraba porque por primera vez desde que dio a luz, sintió el calor y la compañía de su pequeña, pero sobretodo porque esa noche, Sakura le dio una gran lección. Le mostró cual era el primer paso para convertirse en una mejor mujer, el primero que tendría que dar para aprender a ser una buena madre: saber amar.
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4 meses después.
Elder se paseaba por los pasillos del hospital pensando en lo que habia sido de su vida en ese tiempo. Habia aprendido a conocer a su hija, una niña maravillosa concluyó ella. Todo eso se lo debía a su hermana y a Shaoran.
—Hablando de ellos. —suspiró Elder. La vida de Sakura no habia sido nada fácil en esos meses. Shaoran aún se encontraba comatoso en alguna habitación de ese hospital. Por lo que Sakura habia trasladado su oficina al hospital central, seguía trabajando para el periódico desde ahí. Todos los días era la misma rutina para su hermana, quien insistía en dormir en un incómodo sofá de la habitación. En las mañanas despertaba entumecida, pero con los ánimos elevados. Salía por un par de horas a su departamento para darse un baño y arreglarse, para que cuando Shaoran despertara, la encontrara bonita. Por las tardes después de trabajar un poco, conversaba con él, como si este pudiese escucharla. Elder sonrió, prácticamente Sakura también se habia convertido en enfermera.
Ella no le permitía a nadie encargarse del aseo de Shaoran, daba gusto verla aseándolo, era divertido sinceramente. La pobre Sakura se sonrojaba hasta las orejas, una vez hasta intentó bañarlo con los ojos vendados, y aun así, estaba renuente a ser ayudada por otra enfermera. —Demasiado celosa. —admitió Elder. Las únicas ocasiones en que Sakura permitía que otra tocara a Shaoran, eran los días en que le tocaban sus ejercicios, aunque para estas alturas Sakura ya habia aprendido a hacérselos ella misma.
—Kinomoto. —chilló una enfermera tomándole las manos. —Tu cuñado despertó. —le informó su compañera de trabajo.
— ¡¿En serio? —preguntó sorprendida. — ¡Sí! —le respondió emocionada la chica.
Elder corrió hacia la habitación del ambarino, comprobó que la información era cierta. Sakura derramaba lágrimas de felicidad mientras besaba incontables veces el rostro del castaño. —Te extrañe tanto. —le decía Sakura.
—Yo también, princesa. —le susurró Shaoran. Él no era consciente del tiempo que habia pasado, pero juraría que muchas veces escuchó la voz de Sakura llamándolo, rogándole que volviese junto a ella. En sus sueños Sakura siempre le recordaba la promesa que alguna vez le hizo, él le habia prometido un hogar, una familia, y eso era lo que los dos tendrían de ahora en adelante.
Llegado el momento Elder decidió hablar. —Disculpen la interrupción, pero he venido a proponerles algo.
Los castaños la miraron con un gran signo de interrogación y Shaoran añadió su típica mirada de desconfianza. Elder aclaró su voz y explicó: —Con respecto a Suzu…
***Próximo capítulo: Epílogo***
Notas de autora:
Hola chicas, chicos, espero que hayan disfrutado del último capítulo de "Las vueltas que la vida", les agradezco que me hayan acompañado hasta aquí. Sé que más de alguno querrá ahorcarme por dejarlo ahí, pero de por si el capítulo esta largo y a mi sinceramente me aturde leer los capítulos demasiado largos. Por eso les anuncio que: HABRA EPILOGO (^-^) No soy tan mala para dejarlo así. Lamento informarles que lo subiré hasta el próximo año jaja. La primera semana de enero, creo. Por ende este es el último capítulo del año.
Le deseo lo mejor a cada uno de ustedes, que disfruten de las festividades al lado de sus seres queridos. Recuerden que hay que disfrutar la vida al máximo, pero responsablemente. En fin, muchas bendiciones y éxitos en sus vidas.
Les deseo una feliz navidad y próspero año nuevo.
Como ya es costumbre, aquí están sus respectivos agradecimientos, les reitero una vez más, sin sus comentarios y apoyo este fic no sería nada, la verdad les estoy infinitamente agradecida por la oportunidad que me dieron, muchas gracias.
CrazyMile, Nakuru K, isabel20, frexua, Miss No-Eyebrows, Diviglay, Stellar BS, Endri-Chan, Artemisa, chii tuski hime, SAGITARIO8912,Neko Selene, elfenixenlasllamas, aniel, Elena Li-Knight, Ceciali, Misa Li, darck-sakura21, Nanitayi-Li.
