Disclaimer: Los personajes pertenecen a J.K. Rowling. La historia pertenece a Lady Cere, yo solo la adapto para que ustedes la disfruten. Fic AU (universo alterno)


Summary:

No te llevas bien con el chico malo del instituto, lo aborreces por los tontos y estúpidos apodos con los cuales te llama. Él te odia y te lo ha demostrado y ha dicho en más de una ocasión, pero que hacer cuando luego de una fiesta despiertas con él a tu lado y como si fuera poco te enteras que esa noche tuvo consecuencias. Tu familia te bota de tu casa y tienes que dejar tu vida e irte a vivir con esa persona que tanto te desprecia. ¿Podrás cambiarle la vida y vivir en paz mientras deciden qué hacer con sus vidas?... ¿Es un amor difícil o es él difícil de amar?


Difícil de Amar

By

Lady Cere

Capítulo 14: Nosotros vs Ella


–Eres mío. –sabía que eso sonaba posesivo pero era cierto, él era de ella y no iba a permitir que nadie lo alejara de su lado.

Él sonrió como nunca lo había hecho, una sonrisa sincera, sin picardía y sin ningún rastro de maldad. La manera en la cual ella lo había reclamado como suyo lo hizo sonreír.

–Si – susurró luego de inclinar la cabeza hacia sus labios– Soy tuyo y tú eres mía, siempre mía –la vio sonrojar.

Escucharlo aceptar que era de ella hizo que todo el dolor se esfumara, él era de ella y viceversa y nadie ni nada podrá cambiar aquello, mientras ellos se amaran siempre sería así.

Separó los labios para dejarlo saborear el interior de su boca cuando el rubio la besó, amaba todo de él, la manera en que la besaba, los tontos apodos con los cuales la llamaba, la manera en que la tocaba, todo de él. Deslizó la lengua por el húmedo interior de su boca, la reacción de su cuerpo lo hizo profundizar el beso el cual se convirtió en húmedo y caliente. Jadeó de placer contra su boca.

Gimió en protesta cuando él se separó de su boca, no quería eso, quería que la siguiera besando, quería que la tocara.

– ¿Por qué? –le preguntó con la respiración agitada.

–Porque estás muy sensible y ya por hoy fue más que suficiente. –le dijo pasándose una mano por su ahora bien peinado cabello. Quería gritar de frustración, se moría por tomarla y acariciarla pero entendía que su embarazo al estar tan avanzado no le permitía follarla cuando él quería.

– ¿Es por qué estoy gorda no? –le preguntó con tristeza.

La observó con asombro al escucharla decir aquello, ¿gorda?, ¡Joder, pero si a cada minuto la deseaba!, murmuró unas palabras en un idioma que ella no entendió.

–No muñequita. –Le dijo– No estás gorda. –a los ocho meses de gestación y ella ahora le salía con eso. Ahora se veía gorda.

La noche anterior no fue la mejor para él, la castaña lo estuvo buscando toda la santa noche para que la tocara, ¿Jesús, cuándo él le decía no al sexo? Había hecho un esfuerzo sobre humano para solo besarla.


No estaba de muy buen humor, Draco era un tonto, se pasó toda la noche pidiéndole que le hiciera el amor, si, ahora hacían el amor, pero el muy tonto solo la había besado, nada más ni nada menos, solo besos y no besos de esos que te dejan sin aliento. Suspiró con frustración, ahora estaban desayunando.

–Ese suspiro sonó a rechazo total. –dijo Blaise con una sonrisa.

Estuvo tentada a lanzarle el tenedor, que no la molestara porque estaba segura que haría algo que luego le tuviera que pedir perdón a Pansy.

–Si no quieres que te haga algo no la tientes. –le dijo su mejor amigo.

Rodó los ojos e hizo una mueca con la boca. La morena por su parte solo sonreía por el comportamiento de la castaña.

El sonido del timbre de la puerta llamó su atención. La castaña se apresuró a ir y abrir. Alzó una ceja cuando abrió la puerta y se encontró con una elegante mujer, alta, su cabellera era negra y un tanto enmarañada, vestía con un traje negro y ceñido al cuerpo, juraba que tenía una que otra cirugía estética, era esbelta y de buen ver. La mujer la miró de arriba abajo y cuando su mirada cayó sobre su vientre miró con odio. No esperó ser invitada y entró.

– ¿Quién es usted y por qué entra así a mi casa? –espetó la castaña, lo que le faltaba, ella con un humor de perros y ahora venía esa vieja y entraba como perro por su casa.

–Mira mugrosita. –le dijo la mujer con desprecio.

¿Mugrosita?, mugrosita su madre si era que tenía. Escucharon la voz de la castaña y de la mujer y enseguida la reconocieron.

–No tengo tiempo para perder contigo. –Dijo– ¿Dónde está Draco? –le preguntó.

– ¿Qué mierda se supone qué estás haciendo aquí? –escuchó la voz del rubio.

–Mi abogado me dijo que tendrás un hijo. –le dijo con seriedad mirando el vientre de la castaña, la cual como por instinto se acarició el vientre.

– ¿Te preocupa qué te deje en la ruina? –le preguntó en tono burlón.

–No, me preocupa que está...–señalo a la castaña– Te deje sin dinero. –le dijo.

–Ahórrate tus instintos maternos que no te quedan. –le dijo con seriedad.

Hermione miró a esa mujer con odio, esa era la madre del rubio, la mujer que había causado la muerte de su padre. La que le había causado tanto dolor.

–Cuando mi hijo nazca te dejaré sin un centavo. –le aseguró.

–Tiene que hacerse una prueba de ADN para saber si es tuyo. –le recordó.

–No la necesito. –Sonrió– Es mi hijo. –por primera vez aquellas palabras salían de sus labios.

–Es una condición del testamento que se le haga esa prueba para estar seguros. –le dijo.

–Yo lo estoy, pero para dejarte sin dinero necesito esa prueba y lo haré.

–Hay otra clausura la cual tú no conoces. –le dijo sonriendo con maldad.

– ¿De qué hablas? –le preguntó.

–Solo la sabrás cuando cumplas la mayoría de edad. –le dijo.

–Para eso faltan solo semanas. –le recordó.

–No querido, no lo sabrás a los dieciocho, solo lo sabrás cuando tengas veintiún años. –dijo con una sonrisa triunfal.

–Hagas lo que hagas terminarás en la calle. –le aseguró.

–Tus abogados no saben de esto y te gustaría saber el por qué. –le preguntó con maldad– Con todo el dinero que tengo puedo comprar hasta el abogado más fiel de Lucius. –Le aseguró– Solo yo tengo esa parte del testamento y créeme que nunca la sabrás. Le aseguró nuevamente– Cuida a tú hijo, si no llegara a nacer sería una verdadera lástima.

Sintió un escalofríos al sentir la mirada de esa mujer y luego nuevamente a su vientre, se sintió incomoda y tuvo miedo, no por ella si no por su bebé.

–Cada día te pareces más a tu padre. –dicho esto se marchó, un incomodo silencio se hizo.

–Maldita. –susurró el rubio luego de unos minutos.

No pasó ni media hora cuando el timbre volvió a sonar, el rubio se aseguró de ir y abrir ya que estaba seguro que si era su madre nuevamente la echaría a patadas.

–Severus –dijo sorprendido al ver a el que fue la mano derecha de su padre y un abuelo para él– Pasa –le pidió.

Era un hombre alto, de cabellos negros y lisos, tendría unos cincuenta y tantos, vestía de elegante traje y se veía que era un hombre recto.

– ¡Severus! –exclamó la morena apenas lo vio y lo fue a abrazar.

–Es un gusto volver a verla señorita Pansy. –le dijo con una expresión seria.

La castaña se sintió intimidada cuando el hombre la miró de arriba abajo analizándola.

–Hizo una muy buena elección joven Draco. –le dijo con una sonrisa al ver y analizar a la castaña.

–Bellatrix estuvo aquí. –le dijo Blaise al ver como parecía que ninguno se acordaba de ese pequeño asunto.

–Un gusto volver a verlo joven Blaise. –Saludó el hombre– Por eso estoy aquí. –Todos le pusieron mas atención– Apenas recibí un fax decidí mejor venir hasta aquí e informarle de que se trataba.

–Otra condición en el testamento de papá. –dijo Pansy.

–Si –dijo el hombre.

– ¿Cuál? –preguntó el rubio.

–Se supone que tenía que saberla hasta tener veintiún años. –Le dijo– Pero dado la magnitud de lo que implica creo que debe saberla ahora mismo. –Dijo– Su hijo no puede nacer fuera del matrimonio. –dijo al sacar un papel del maletín y entregárselo.

Todos se quedaron muy sorprendidos, el rubio leyó el papel sin creérselo, tenía que casarse, no solo eso, lo tenía que hacer por la iglesia y así su hijo nacería en matrimonio y poder reclamar la fortuna de su padre.

–Entonces eso quiere decir que Draco tiene que casarse con…–observó a la castaña, la cual era la que más sorprendida estaba.

–No dice a qué edad me tengo que casar. –dijo devolviéndole el papel.

–No –le dijo el hombre– Pero no le falta mucho para el nacimiento de su hijo.

– ¿En cuánto tiempo podrías conseguir lo necesario para casarme? –le preguntó.

–Si sacamos hoy que es sábado ya para el martes todo estará listo. –le aseguró.

Desvió la mirada hasta posarla sobre la castaña la cual lo miraba sorprendida.

–Nos podríamos casar el martes si quieres.

Su corazón latía con rapidez, ¿casarse el martes con Draco?, pero si todavía eran muy jóvenes pero por otra parte si no lo hacían él no cumpliría lo que se había propuesto.

–Yo…–se sonrojó, ser su esposa.

–Si no lo deseas no hay ningún problema. –tampoco la obligaría a casarse con él.

–Acepto. –sonrió, una sonrisa radiante.

–Muy bien. –Dijo Severus– Entonces todo estará listo para el martes. –Les dijo– Llame a su familia para que la acompañe. –le pidió.

Ella bajó la mirada con tristeza.

–Solo tengo a mi hermano. –Le dijo– Mi padre no me perdonó que saliera embarazada.

–Nos tienes a nosotros. –dijo Blaise con una sonrisa la cual la castaña le devolvió.

–Entonces yo llamaré a los invitados. –dijo Pansy con emoción.

– ¿Invitados? –preguntó Blaise.

–Claro. –Dijo ella– Sus compañeros. –les dijo.

– ¿Y los testigos? –preguntó Blaise.

– ¿Severus? –preguntó el rubio.

–Sería todo un placer joven Draco. –dijo este con una sonrisa.

– ¿Y él otro? –preguntó.

–Ginny. –contestó la castaña.

El rubio la miró no muy seguro, luego de lo que había pasado sabía que a ella todavía le dolía y tener a la pelirroja cerca no ayudaba mucho.

–No –dijo cortante.

–Es mi mejor amiga. –le dijo.

–Hermione –la llamó con seriedad.

¿Por qué él tenía que llamarla por su nombre ahora, no entendía que su nombre se escuchaba realmente bien cuándo él lo pronunciaba?

–Es mi mejor amiga. –La noche anterior al estar en la habitación con el rubio la había perdonado– Quiero que me acompañe en un día tan especial para mí –dijo.

– ¿Estás segura, Hermione?– le preguntó su cuñada.

–Si –dijo con una sonrisa.

–Pero…–trató de decir Blaise.

–Si lo que les preocupa es que me sienta mal eso ya no pasará. –Les aseguró– Ya la perdoné. –miró al rubio y este la miró con resignación, ella se veía tan diferente, se veía una chica fuerte.

El timbre nuevamente llamó la atención, la morena abrió y se encontró con el hermano de la castaña y la pareja de este.

–Creo que llegaste justo a tiempo. –por alguna razón John y ella se llevaban bien, con el único que no se llevaba era con el rubio.

– ¿Se le adelantó el parto? preguntó al entrar.

–Creo que no te gustará la noticia. –le dijo al llegar a la sala.

–Ya parece que viven aquí. –dijo el rubio.

–Si dejaras que me la llevara no nos tendríamos ni que ver. –dijo con enojo.

–Ya John, por favor. –pidió el chico que lo acompañaba.

– ¿Cuál noticia? –preguntó a su hermana.

–Ehh…–se mordió el labio– ¿Me llevarías a la iglesia? –le preguntó.

– ¿Para qué? –Preguntó sin entender– ¿Qué harás allá?

–Casarme –susurró pero él logro escucharla. – Me gustaría que el martes me entregaras en la iglesia. –miró al rubio buscando ayuda.

–Nos casaremos el martes. –dijo este.


Estaba en una boutique con su cuñada, la pelirroja, su hermano y Thomas, tenía un precioso traje de seda color blanco, sencillo pero muy elegante. Sonrió al mirarse en el espejo, se casaría con Draco, todavía no lo creía. Su hermano había puesto el grito en el cielo y casi golpea al rubio pero Severus se lo había impedido y al final luego de calmarse había aceptado el matrimonio porque sabía que si ella era feliz solo eso importaba. A pesar que estaba embarazada y casi dando a luz no había engordado nada demás fuera de lugar o por lo menos eso es lo que le había dicho la de ojos azules.

– ¿Qué tal? –preguntó girando sobre sus talones.

–Estás hermosa pequeña Hermione. –por alguna razón Thomas siempre la llamó de aquella manera y ahora que lo pensaba estaba segura que fue por él que su hermano la había ido a buscar.

–Realmente hermosa –lo apoyó la pelirroja.

es– ¿De verdad me queda bien? –les preguntó.

–Si –le dijo la pelirroja nuevamente.

–Tal vez me mida otro y sea más apropiado. –dijo, el traje le encantaba pero no tenía el dinero suficiente como para comprarlo.

–Si te preocupa el dinero no te preocupes. –le dijo la morena con una sonrisa.

–Pero…

–Tienes que estar bella el día de tu boda y ahora nuestro dinero será también tuyo. –le recordó–Así que nada de peros. –le dijo con una sonrisa.


Estaba seguro que pasaba la media noche cuando sintió como la castaña se movía contra su espalda. Esa mujer no pensaba dejarlo dormir tan siquiera una bendita noche.

–Draco –la escuchó ronronear como una pequeña gatita.

Quizás y con ignorarla ella se dormiría y lo dejaría en paz.

–Draco –y esta vez susurró su nombre en su oído, maldijo al sentir su aliento chocar contra su oído.

–Duérmete ratoncita. –le ordenó.

–Quiero palomitas con manzana arriba –le dijo.

¿Y no podía querer sexo?, eso se lo podría dar sin ningún problema, pero no, claro que no, quería palomitas con manzana arriba.

–Ve a la cocina –le dijo, no se levantaría, si ella quería palomitas con manzana que las fuera a preparar en el microondas.

–Quiero que me las prepares tu.

–No molestes –espetó poniéndose la almohada sobre la cabeza.

–Draco. –Lo llamó con seriedad– Quiero palomitas con muchos trozos de manzana–le dijo.

–Si crees que me levantaré a cocinarte estás loca.

Escuchó unos pequeños sollozos.

– ¿Por qué lloras tonta? –le preguntó, pero ella no le contestó si no que sus sollozos se hicieron más audibles– ¡Deja de chillar niñata estúpida! –gritó mientras se incorporaba y salía de la cama para luego salir de la habitación.

Estúpido Mafoy, con todo y que la amaba la seguía tratando igual, tonto, tonto y mil veces tonto. Largos minutos después él volvió a la habitación con una bandeja y la causa del fastidioso antojo de la castaña, a esa hora y tuvo que cocinar, la iba a matar. Apenas encender la luz descubrió que estaba dormida, o no, ella se iba a comer aquello, no se levantó a cocinar para que no lo hiciera.

–Ratoncita –dejó la bandeja en unas de las mesitas de noche– Despierta –le apartó un mechón de pelo del rostro.

Ella al sentir aquella pequeña caricia abrió los ojos.

–Te traje las palomitas. –ella lo miró confundida.

–Quiero dormir. –le dijo en un susurró cerrando los ojos.

–Está bien. –Estuvo tentado a obligarla a comerse aquello pero verla cerrar los ojos y acurrucarse en su lado de la cama lo hizo deshacer aquellos pensamientos– Descansa ratoncita –miró la bandeja y suspiró con fastidio, se había levantado a esa hora para hacerle su fastidioso antojo y ella ahora le salía con que quería dormir. Apagó la luz y rodeó la cama hasta acostarse en el lado de la castaña ya que esta estaba en su lado de la cama.

–No –la escuchó decir.

– ¿Qué pasa? –le preguntó mirándola a través de la oscuridad.

–Vete.

– ¿Irme? –y eso a que se debía.

–Me incomodas –se movía con intranquilidad para sacar al rubio de la cama.

– ¡¿Qué?!

¿La incomodaba?, si ella era quien no lo dejaba dormir.

– ¡Vete! –le ordenó en un grito.

Maldijo por lo bajo, se levantó tomando su almohada y salió de la recamara dando un fuerte portazo.


– ¡Maldición Blaise déjame un lado!– le gritó a su mejor amigo causando que este se levantara desconcertado.

– ¿Qué hora es? –decía mirando el reloj que tenía en la mesita de noche.

–Échate para un lado –dijo mientras se acostaba.

–Sé que me quieres, Draco, pero meterte a mi recamara a la dos de la mañana es demasiado. –le dijo con burla.

–No seas idiota. –le dijo.

–No me digas que te echaron. –se volvió acomodar en su lado de la cama.

–Le incomodo. –dijo con enojo.

– ¿A quién? –preguntó sin entender.

–La muy tonta me dijo que le incomodaba y que me fuera. –le dijo.

El moreno no pudo evitar reírse.

– ¡Joder Draco, esta sí que nunca me la esperé!

– ¡Cállate! –le ordenó.

–Bueno, bueno –dejó de reír– No te preocupes solo le faltan semanas. –le recordó.


Se había despertado buscando al rubio una hora después y recordó que le había dicho que le incomodaba, fue a la habitación de Pansy pero en la cama solo vio a una sola persona así que fue a la de Blaise. ¡Bingo!, había dos figuras en la cama, se metió entre medio de las dos y abrazó al rubio el cual dormía boca arriba, apoyó la cabeza en su pecho y durmió, o por lo menos eso pensó ella, lo que no sabía era que aquel firme y fuerte pecho no pertenecía al rubio, pero claro ella no sabía aquello y ninguno de los que dormían a su lado habían notado la presencia femenina.


Etto...Hola! :D tiempo sin vernos pero alfin la continuacion! xD

que les parecio? Bellatrix viene con todo y Hermione esta a solo unos pasitos de dar a luz! :D

MUCHISISISISISMAS GRACIAS! llegamos a los 81 reviews! *-* los adoro por eso! solo por ese gran regalo les dare un pequeño adelanto del proximo capitulo ¡porque ustedes lo merecen!

"–No me importa. –decía Bellatrix Malfoy.

–Señora si se le trata de provocar un aborto tanto la chica como el bebé morirían. –Le dijo aquel hombre– Está en su octavo mes de gestación y practicarle un aborto sería fatal tanto para ella como para el bebé.

–No me importa. –Dijo con semblante duro– Te pagué una fortuna y ahora cumples. –Le dijo– No me importa lo que le pase, solo sé que ese bebé no puede nacer. –le dijo."

CHAN CHAN CHAAAAN! los deje con mas dudas a que si? xDD

bueno eso es todo, nos vemos en la proxima actualizacion! n.n

bye :)