Bueno no me tardé esa vez, pero eso de hacer lemon es pervertidamente laborioso XD.

Bueno solo queda leer.

Advierto antes de que empiecen a leer,esta capitulo lleva contenido explícito, y leyendo eso aceptas seguir leyendo, es bajo tu responsabilidad.

Los derchos y nombres de los personajes de Naruto pertenecen a su autor Masashi Kishimoto


Es fácil quitarse la ropa y tener relaciones...
la gente lo hace todo el tiempo.
Pero abrirle tu alma a alguien, dejarlo entrar en tu espíritu, pensamientos, miedos, futuro, esperanzas, sueños...Éso, es estar desnudo.

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Observaba fijamente su imagen reflejada en el espejo, sus pómulos y mejillas perfectamente resaltados con el maquillaje, las leves sombras en sus ojos detallaban más su belleza, el elaborado peinado era sutil, sujeto a cuatro palillos, los caireles caían a sus lados, dándole un tono más austero y tradicional, pero ampliando más los horizontes a su hermosura y de complemento la peineta que pertenecía a su madre, y otra más que era de la madre de Naruto.

Las tres capas de su kimono tan elaborado, y a la vez era tan especial, ya que ese pertenecía a su madre, y le quedaba como anillo al dedo, ese día tan especial se estaba haciendo realidad.

Por la expresión de su rostro, se mostraba tranquila, pero dentro era un estallidos de emociones, y dirigiendo su vista a su mano izquierda, donde el dedo anular llevaba el anillo de compromiso, un anillo de oro, donde el diamante era los uno de los restos del collar que había portado Naruto, ese resto estaba perfectamente restaurado y labrado para ser un complemento ideal.

Esa velada era especial, tan especial, nunca había visto al rubio tan romántico y tan detallado, desde una cena en el lugar favorito de Hinata, donde solamente eran él, y ella, alumbrado solamente a la luz de las velas, creaban el ambiente preferido, y donde solo los colores de las flamas le daban ese toque que a veces leía en las historias de romance.

La cena era tan detallada y especial, y al término de ella, ambos chicos estaban ahora en la cima del monumento Hokage, viendo toda la aldea en su esplendor.

-¡Y así fue entonces que terminé mi obra maestra!

La plática de Naruto la había dejado absorta, siempre esas bromas que el hacía para atraer la atención eran muy creativas, y a su vez divertidas, toda esta plática surgió cuando ella rememoró ese momento, y ahora se hallaba riendo suavemente.

-Solo Iruka pudo atraparme, siempre sabía todos mis trucos y mis habilidades, un Chunin pudo más que todo un escuadrón Chunin, inclusive uno que otro Jonin intentó atraparme, pero siempre fracasaban.

Al término de eso, el rubio se quedó callado, observando en el horizonte, y perdiéndose en aquellos recuerdos.

-Yo siempre que te observaba en el silencio- Habló Hinata luego de ese lapso silencioso –Te veía entrenando y tratando de superarte, siempre te veía como maquinabas un plan, sin importar lo que la gente pensaba, tú hacías lo que te gustaba.

-Y ahora ya no creo que mis bromas serán necesarias, hay veces que ansiaba toda la atención, y sin saber que tenía tu atención, no sé por qué no lo noté antes.

-No es tu culpa Naruto- quiso restarle importancia –Es solo que mi timidez, y falta de seguridad me impedían acercarme a tu lado.

-Y me arrepiento no ser más observador- suspiró derrotado el rubio.

Hinata abrazó al rubio, y mirándolo fijamente hizo olvidar de sus pesares –Pero ahora estamos juntos Naruto, yo te amo, y tú me amas- sin titubeos ni vergüenza dijo todo ello Hinata –ahora solo vivamos nuestro presente.

Y otorgándole con sus labios la sensación de unión entre sus bocas, sus muestras de cariño eran especiales, y cada vez tanto al rubio, como a Hinata querían subir la intensidad de aquellos besos, pero trataban forzosamente controlar sus bajos instintos, y no apresurar las cosas, irónico cuando ambos compartieron el calor de sus cuerpos.

-Hinata, ha pasado ya un mes desde que hemos pasado juntos.

La peli-azul asintió, ambos aceptaron sus sentimientos, y ahora su relación estaba en un nuevo nivel.

-Ahora quiero, y espero que tú quieras que todo esto dure Hinata, por eso.

Se separó del cálido abrazo de Hinata y buscando entre sus ropas, halló esa cajita de terciopelo, semejante a su color de cabello, Naruto abrió esa cajita, sacando a relucir el anillo, Hinata en cambio no cabía de la emoción, se tapó la boca, había pensado que la espera iba a ser un poco larga, pero no ahora enfrente de ella estaba la formalización de algo nuevo.

-Naruto… yo… yo… ¿estás seguro de ello?- algo dudosa la chica por ante tal decisión apresurada había hecho la cuestión.

-En todo este tiempo que he estado a tu lado, nunca me he sentido tan a gusto, tu compañía me tranquiliza, y me hace olvidar la soledad que he sufrido en parte de mi vida, quiero siempre levantarme en las mañanas y tenerte a mi lado, cada vez que llegue ser recibido con una cálida sonrisa tuya por siempre, contarte mis historias, mis miedos sentir tu apoyo en mis momentos de derrota, y compartir mis logros contigo.

Tan irreal parecía esto, pero cuando la mano del rubio se posó en su mejilla, eliminaron toda ilusión de un sueño.

-Sé que es muy apresurado, pero cuando digo que quiero estar contigo, mi decisión la he tomado, y no hay nada que impida aquello, y si hay algo que se interponga, lucharé Hinata, no permitiré que mi felicidad sea arrebatada, es mi camino Hinata, es nuestro camino que hemos labrado juntos.

En este punto ya podía sentir las lágrimas de ella estaban desbordándose de sus orbes blancas, no pudo resistir más –Yo, Naruto… solo… ¡Acepto!- y abrazando nuevamente al rubio, se dieron otro beso, más apasionado y más emotivo.

Separándose y mirándose a los ojos sonrieron ambos, Naruto buscó su mano izquierda, tomándola la subió en vista de ambos, sacó el anillo de compromiso para colocarlo en el dedo anular. Y de nueva cuenta un beso más intenso dieron inicio, el tomándola de la cintura, y ella abrazando lo que pudo la espalda del rubio, aferrados hasta no dejar un espacio mínimo entre ellos, con caricias tímidas y atrevidas, ambos daban un nuevo paso al formalizar su relación.

Aquella noche tan especial, anunciaron la noticia de su compromiso y con ello ver como Naruto peleaba ante su padre y su primo especialmente para poder dar fe y conceder su permiso para que su boda se diera a cabo, recordar ese momento inesperado de tensión entre Naruto y su padre, a pesar de ello le dieron su permiso y su bendición.

Tantas locuras uno hace por amor, y Naruto era solo el artificie da hacer cualquier locura, y cuando en estos momentos se refiere a ella, no dudaría en hacer un plan maquiavélico.

Se sentó en la mullida cama de su cuarto, donde esta iba a ser la última vez que estaría aquí, Naruto y ella tomaron la decisión en residir en la antigua casa de sus suegros (los padres de Naruto) ahora el rubio valiéndose por su cuenta y haciendo misiones diplomáticas, en lo que ella se hacía cargo de su hijo y a su vez trataba de superarse como kunoichi.

La puerta se escuchó abrirse y vio a su padre, ataviado con esas ropas que aludían al acontecimiento que iba a ocurrir hoy.

El mayor de los Hyuuga estaba mirando detenidamente a su hija, y esbozó una ligera sonrisa en aquel rostro serio.

-Me recuerdas mucho a tu madre Hinata.

Las palabras de su padre la sentían distinta y no pudo evitar sonrojarse ante tal cumplido.

-Ahora tú portas el vestido que ella usó, muchos recuerdos se me vienen hija, la felicidad y la emoción son tan especiales, ahora es tu turno hija, es tu momento para ser feliz y seguir adelante.

Para ese momento un gemido que segundos después evolucionó en llanto se oyó en el pasillo, y cuando Hanabi entró cargando a Haruto, necesitaba de su atención, y Hinata lo tomó entre sus brazos para que el pequeño se tranquilizara.

-Ahora tus responsabilidades serán grandes, formalizarás una familia, y apoyaras a un gran hombre Hinata.

-Yo no quise que terminara todo eso, quería siempre superar las expectativas de todos, del clan, quería cambiar las reglas.

-Y ya no será necesario Hinata.

-Ahora tomaré las responsabilidades hermana, todos nosotros terminaremos de unificar a la familia- dijo Hanabi tan segura –Tu camino ahora es apoyar a tu esposo.

-Lo… siento.

Luego de esa disculpa, sintió una mano en su hombro, y vio enfrente a su hermana sonreírle –Basta de disculpas, además ya es la hora- Hinata asintió levemente, ya era hora de la verdad.

Hanabi le ayudó a ponerse el último detalle, el gorro blanco tradicional, ocultando su elaborado peinado, y Hiashi tomó entre sus brazos a Haruto, para luego dirigirse acompañados con el clan a la torre Hokage.

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Ya preparado con el clásico Kimono Negro, y portando la haori negra por tradición, sus cabellos revueltos salvajemente, ahora eran aplacados por haberse peinado hacía atrás, Naruto estaba temblando, su rostro cambiaba de una emoción a otra, emoción, nerviosismo, miedo, alegría, por desgracia no podía controlarse.

-Calmado Naruto, solamente será una vez.

-Si usted estuviese en mi lugar me entendería- se quejó Naruto ante su maestro.

-Por eso nunca lo haré, además eso me recuerda la vez que mi maestro se casó, se veía peor que tú.

-¿Mi padre?

-Si, por eso auguro que te irá bien, si a Minato-sensei le fue bien, no creo que contigo salga lo contrario.

La mirada alegre de Kakashi le alivió un poco el nerviosismo que fue poseído.

-Como quisiera que ellos estuvieran en este momento- algo melancólico dijo Naruto.

-Siempre han estado a tu lado Naruto, puedo afirmar en estos momentos que lo están ahora.

Esperaba que así fuera cierto, observándose en el espejo de la habitación, se hallaba distinto con ese traje tan ostentoso que ni se imaginaba cuanto habrá costado, pero eso era otra situación.

Anteriormente había tenido un proyecto de vida, ser un ninja, luego volverse Hokage, y por último sentar cabeza, al parecer terminaría todo al revés, primero su boda y luego su camino a volverse Hokage, que en estos momentos parecía estar cercano.

Ahora encontrándose en la casa donde sus padres habían usado, sin haber recibido daños por parte del ataque que sufrió la aldea.

Ahora hacerse a la mente vivir para siempre con Hinata era lo que él había deseado, pero entonces ¿por qué tan nervioso?, tal vez un poco la responsabilidad, tal vez porque era un paso a lo nuevo y desconocido, o lo que ocurrirá en la noche de bodas.

Tragó grueso, solo recordar como Kakashi le diera uno de sus libros de índole erótico, bajo el pretexto de que sacara ideas y consultas, era la primera y última vez que consultaría a Kakashi, pero luego de hablar con Tsunade sobre el tema, ella le explicó varias cosas.

-No temas por lo que ocurrirá, solo déjate llevar por tus sentimientos y emociones, y la situación se dará mocoso.

-¿Y si lo que hago no le gusta?

-Tienen comunicación Naruto, no hace daño, ni molestia preguntarle a tu pareja, eso es el paso para conocerse Naruto.

-Entonces el libro que me dio Kakashi…

-Primero hay que aprender a caminar para luego correr Naruto, conózcanse, encuéntrense, y hazle saber con tus acciones que tanto la amas.

Tenía razón Tsunade, pero a pesar de ello no evitaba sentir ese nervioso hormigueo.

-Bueno Naruto, ya es el momento de la verdad.

Ahora Iruka estaba en la habitación, quince minutos antes del mediodía, era momento de dar el siguiente paso.

Y saliendo de la mansión, se dirigió a la torre Hokage, sin familia, solamente sus amigos más cercanos eran los que secundaban su paso y estar a su lado en uno de sus momentos cruciales, su boda.

En la sala de la mansión Hyuuga, ambos jóvenes estaban sentados de rodillas, mientras Hinata miraba abajo sonrojada, Naruto estaba haciendo frente a las miradas de Hiashi y Neji, la razón era simple, y a la vez importante. Pedir la mano de Hinata.

-A qué se debe esta solicitud de presencia muchacho, encima teniendo a gente tan importante en esta sala.

Y es que Naruto no se encontraba solo, de compañía estaban la quinta Hokage y Kakashi, por su desgracia eran los únicos a quienes podía incurrir para este favor, y Hiashi ya suponía que era todo esto, pero solamente si lo convencían con la oferta ofrecida, cedería a su hija.

-Yo…- Tomo un sonoro suspiro y respondió –Vengo a pedir la mano de su hija- soltó así nomás el rubio, Hiashi no expresó nada, solo veía a aquel que pretendía a su hija.

-Bueno muchacho, te recuerdo que no estás pretendiendo a una mujer cualquiera, es a mi hija quien lo haces, la hija del líder de uno de los clanes ancestrales e influyentes de la hoja.

-Eso lo sé- dijo el rubio mirando a Hiashi.

-¿Y crees que trayendo todo el apoyo te cedería la mano de mi hija, y mi bendición?

-Yo lo hice para no estar solo, usted infunde temor y respeto, no sé si pudiera controlar toda esta situación.

-Agradezco tus cumplidos muchacho, pero eso no es muy convincente - y habló con voz autoritaria -Dime que ofreces.

Naruto quedó intimidado, pero si a este juego quería llegar Hiashi, el también jugaría así.

-¿Qué es lo que pide?, si quiere renombre, está hablando con el héroe de la aldea, y del mundo ninja, hijo del cuarto Hokage, ¿quiere saber mi dote?, heredé la fortuna de mis padres, la pertenencia de tres terrenos, y dos casas, incluido mi departamento, también heredé la fortuna de mi maestro, Jiraiya, ¿Qué habilidades tengo? Hágase la idea, siendo el alumno del sannin Jiraiya, de Kakashi, y de Fukusaku, el sabio de los sapos.

-Sí que es buena oferta, pero no es lo suficiente- respondió sin impresión Hiashi

Estaba intrigado, ¿No era lo suficiente? Qué demonios era lo que quería, ¿un dios?

-Hiashi, con todo respeto, si eso no lo convence, entonces ¿qué es?- haciéndose sonar respetuoso, pero el rubio le comían las ansias.

-Muy buena pregunta muchacho- dijo Hiashi –Si quieres convencerme te haré la siguiente cuestión-

-¿Cuál?

-Mi hija- volteó su mirada Hiashi –Estoy seguro que contigo no le haga falta nada, pero me preocupa una cosa, y eso se lo prometí a mi difunta esposa-

Naruto estaba expectante.

-Su felicidad- dijo sin más el líder del clan - ¿Qué tanto la quieres para otorgarle su felicidad muchacho?

Ambos chicos estaban callados.

-Mi hija siempre ha expresado sus sentimientos de forma abierta hacia usted, pero en usted veo su enamoramiento, más no amor, por eso quiero saber sus sentimientos y que es capaz de hacer usted por ella.

Era inesperada esa pregunta, si bien era cierto que entre padre e hija hayan limado asperezas, ahora que Hiashi se mostrara preocupado en ese modo.

-Yo ¡amo a Hinata!- Fue su respuesta directa y sin bacilar.

-Y si en este caso yo me niego y encima le coloco el sello de supresión, ¿qué harías?- su voz lejos de ser amenazante se escuchaba a cumplir con lo que proponía, provocando a todos en la sala mostrar gestos de sorpresa

-¡No salga con esas palabras ilógicas, es su hija la que le está haciendo!- exaltado Naruto ante el panorama que proponía Hiashi no evitó en exclamar de esa forma

-¡Yo soy capaz de hacerlo cuando se me complazca!, soy capaz de hacer todo eso por mi propio beneficio- era esa voz fría que provocaba el líder, y ahora una poderosa aura asesina profirió por parte del rubio, pero Hiashi no se intimido y usó el mismo nivel de ese instinto

El rubio se levantó enfurecido, y sin controlarse se abalanzo sobre Hiashi, tomándolo de las solapas de sus ropas para verlo a los ojos

-Sobre mi cadáver, primero muerto antes que verla con ese maldito sello.

-Y sabes que si me haces algo atentas sobre el clan, y mucho menos te cederían la mano sobre alguien quine me está amenazando, dime, ¿Hinata te permitirá matarme?

Esto se estaba saliendo de control, en esos momentos una mano en el hombro de Naruto lo hizo voltear, Kakashi quería tranquilizarlo, y Naruto comprendió, y aún airado trató de calmarse, pero no podía, ¿Por qué tuvo que terminar así?, no era justo.

-Entonces, nos fugamos, ella, y el pequeño, escaparemos de aquí, y dejaré todo con tal de estar a su lado, daré mi vida para hacerla feliz, la amo con todo, y si alguien atentara su vida, primero muerto yo antes de que pase eso, no quiero estar solo, y su amor y cariño vale sobre cualquier cosa, más sobre mi sueño de ser Hokage.

-¿Así que sin dudarlo harías todo eso?- estoico y sin inmutarse Hiashi, lanzó la última piedra.

-Por ella merece todo eso y más- Dijo Naruto amenazante.

-Bien- dijo Hiashi –Tienes mi permiso y mi bendición-

Quien diría que su suegro fuese ser frío y calculador, pero enfocándolo para el bienestar y felicidad de su hija, era por primera vez que Hinata vio el significado de ser amada –aunque de esa manera ortodoxa- por su padre.

Fue tanta la presión de sus palabras, estaba seguro de algo, ese hombre era alguien que respetar.

Ahora ya llegando a la torre, todos los presentes invitados estaban en la espera de su llegada, en cinco minutos y la boda daría inicio, buscando en todos los presentes a ella, pero no la hallaba por ningún lado.

Todos vestidos tan formales para la ocasión, amigos más cercanos de Hinata y suyos, y aunado a la familia de ella, pero en cuanto al rubio…

El hecho de no tener familia no impedía el hallar una, donde el lazo que se encuentre el verdadero significado era lo que importaba, por ello estaban Kakashi, Iruka, Konohamaru, Tsunade, al igual que los cocineros de Ichiraku, así también la presencia especial del Kazekage y sus hermanos no le hicieron sentir solo.

Y fue entonces que saliendo de tales pensamientos la observó a ella.

Parecía tan irreal, y se quedó embobado como ella caminaba de manera lenta y llena de gracia, cubierta con ese gorro blanco que ocultaba su cabeza, pero distinguía las facciones de su rostro, vestida de ese hermoso kimono blanco reflejaba todo lo que expresaba, pureza y divinidad, si en todos los días ella se veía hermosa, ahora solamente estaba observando a una diosa, tal vez a la semejanza de Amaterasu si era posible.

Y bajo el mandato del monje que se paró en la entrada del salón, Naruto tomó posición en la entrada, junto con Hinata, ambos chicos se adentraron al lugar para dar comienzo a la ceremonia.

Cuando el monje dio inicio, ambos jóvenes se observaban, compartiendo miradas, el salón adornado y preparado para la ocasión aguardaba a todos los presentes que observaban la ceremonia, el monje ofició los ritos con su canto tradicional, otorgándole el poder para conferir y unir estas dos personas.

Lo pesado vino cuando sirvió el sake en las dos copas, compartiendo así su paso para ser adultos y tomar la responsabilidad que ambos jóvenes y sus familias decidieron.

Por primera vez probó la sensación del alcohol a sus 17 años, Hinata hizo lo mismo, desgraciadamente la costumbre era sake fino, y no había otro modo que cambiar tal situación, las mejillas sonrosadas de ambos jóvenes proyectaban, era muestra de que fue su primer consumo de esta bebida.

Luego compartieron entre ambos sus votos, el brindándole hogar, compañía y llenar la casa de abundancia y prometerle una vida sin necesidades, pero sobre todo enmarcó compañía, amor y entendimiento hasta el fin de sus días. Hinata en cambio le ofreció apoyo y tenderle la mano cuando más requería, tenderle su corazón y ofrecerle su temple y fuerza como mujer, amarlo y respetarlo hasta que la muerte los separe y sobre todo ofrecerse ante el hombre que ha amado en toda su vida.

El intercambio de anillos siguió, ambas argollas de oro puro embonaron perfectamente en sus dedos, representando la unión final, y las palabras del sacerdote propiciaron el fin del evento, formalizando así su unión como marido y mujer.

Naruto entonces pudo quitarle el gorro blanco a Hinata, para revelar su peinado elaborado y resaltando su belleza, y formalizando el amor que ambos chicos sentían, se dieron un beso, su primer beso como esposos.

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Una hora más tarde en la parte superior del edificio, Naruto esperaba a Hinata quien se estaba cambiando el kimono de bodas por uno más cómodo, y era algo que entendía, ya que recordar cuando ella le explicó cuanta indumentaria llevaba ese cambio era molesto y acalorado, mientras cargaba a un Haruto de cinco meses.

Vaya que el pequeño se portó muy bien para la ceremonia, por lo regular una hora sin estar en los brazos de su madre, o de él lo hacían empezar a llorar.

-Naruto.

Esa voz lo hicieron voltear, para verla portando ese kimono rojo con vivos adornos blancos representando las siluetas de un ave y del clan Hyuuga.

Se veía simplemente espectacular, y ojalá el momento durara por siempre, y acercándose a Hinata, le otorgó el brazo para que ella se sujetara, y así ambos chicos compartían en cada mesa de los invitados su felicidad, recibiendo apoyos y bendiciones, al igual que los tradicionales regalos y ofrendas.

Cuando el pequeño se quedó dormido entre sus brazos, Hanabi salió en su ayuda, y tomado al durmiente niño para hacerse cargo de él.

La noche entraba en su apogeo, así como la celebración de los invitados, mientras que Hinata era separada para platicar con las chicas, Naruto se dirigió al balcón de la torre para tomar aire fresco.

Un recorrido largo y tortuoso era lo que siempre había vivido en gran parte de su vida, y ahora estaba más que conforme con lo que la vida le había otorgado y él tomó las decisiones y labró su camino, ya nunca más estaría solo, en estos momentos su vida sería distante a la soledad que lo embargaba en la habitación de su departamento.

Y las vivencias solo hicieron soltar una densa lágrima.

-¿Por qué estás solo?

-Hinata, no te vi venir.

-¿Por qué lloras Naruto?

Fue tarde cuando se había secado la lágrima, compartir todo a su esposa representaba su compañía a partir de ahora.

-Yo solo me acuerdo de todo, mi infancia y parte de mi adolescencia viviendo solo, y comparado a esto… es inexplicable lo que siento.

-Al igual que yo, comparo mi infancia, y solo veo cuanto he sufrido, ahora es tan distinto, pareciera que estoy en un sueño Naruto- y tomando la mano de su esposo atrajo toda su atención.

-A veces quisiera que este sueño dure Naruto, y tengo miedo, de despertar al día siguiente y saber que todo esto fuese una ilusión.

-Y sabes que no lo es Hinata, ¿A caso no sientes la calidez de tu mano entrelazada con la mía?, siente como mi corazón palpita Hinata, es por ti- Y le otorgaba una sonrisa aquel rubio.

Y cerrando distancias, se besaron ambos chicos.

Algunos veían aquella escena tan conmovedora, ambos esposos besándose bajo la luz de la luna, muy romántico para las mujeres, sentían un poco de envidia a Hinata.

El término del evento magno, todos los invitados se despedían, ofreciéndole sus más sinceros deseos y suertes.

Y ahí fue entonces que el momento del regreso, los chicos se dirigieron a lo que será su nueva casa.

El pequeño Haruto se iba a quedar a al cuidado de Hanabi y las mujeres del clan, le otorgaría su noche de bodas, aunque Hinata no le gustaba la idea de que se hagan cargo, pero Hanabi dijo "Vive tu momento hermana, es tuyo, luego me lo atribuirás con un favor"

Llegaron a la entrada de la mansión, y pasando las entradas de la marquesina, recorrieron el amplio patio para llegar a la entrada de la casa.

Adentro el espacio del corredor que daba a la sala, y en el otro lado al amplio comedor con la gran mesa rodeada de nueve sillas, y anexada al comedor estaba la entrada a la cocina, ella había visto el hogar cuando ambos chicos la fueron a verla por primera vez.

Y había una puerta que daba al amplio patio trasero de la casa, Y las escaleras estaban al final del pasillo, y dirigiéndose a ellas subieron a la planta alta, El corredor daba a cuatro habitaciones, Naruto le había comentado que sus padres querían tener una familia numerosa, por ello se habían preparado con antelación, por su desgracia ese deseo nunca llegó a cumplirse.

Y accediendo a la habitación matrimonial, mucho más grande que las suyas era lo que Hinata y Naruto tenían pensado.

El rubio volteo a ver a Hinata, corrigiendo a su esposa, de ahora en adelante, y tomándola la miró a sus ojos para llamar su atención.

-Hinata, ¿Quieres seguir adelante?- la cuestión lejos de ser tonta, él se escuchaba comprensivo, nunca haría algo que no le agradara a ella.

Y ella negó, eso significaba que entonces el momento debería de esperar. Pero ella se acercó más al rubio, llegando al punto de sentir sus respiraciones –Quiero hacerlo Naruto- y sin mediar más un beso se dio donde ahora sus reversas y el autocontrol se quedaron para un lado.

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Siempre se reservaba para tomar alcohol, no era su costumbre, pero ahora meritaba celebrar esta ocasión, mirando al cielo estrellado, celebraba la felicidad de su hija, confiaba plenamente en Naruto, y que nunca quedaría desamparada y sola.

Sentado en el piso de madera que daba al patio central del clan, ahora su hija ya no viviría en la mansión Hyuuga y sus responsabilidades como esposa y como apoyo para Naruto eran más especiales que ser la líder del clan, ahora su hija alzó las alas para emprender el vuelo, ojalá hubiese sido más fuerte y temerario, hubiera gozado más su rol como padre. No es justo.

Un chillido en alguna parte de la mansión se escuchó, tal vez como padre no cumplió lo suficiente, pero como abuelo, tal vez podría redituarse, al fin y al cabo uno merece segundas oportunidades.

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Sobre la cama, Naruto prodigaba besos y caricias en su rostro, con una mano se dedicó a desbaratarle su peinado, quitándole las peinetas y los broches que adornaban y mantenían el diseño del peinado.

Y así desparramándose su cabello, Naruto se separó y verla.

Con las mejillas sonrojadas y los labios un poco hinchados, manteniendo el rojo carmín del labial, sonrió y siguió con su labor de besos.

Hinata solamente se dejaba consentir, las caricias subían más de intensidad y cuando sus manos se pusieron encima de su pecho soltó un gemido suave y más acceso a su boca, cosa que el rubio aprovechó para meter su lengua, invitándola a un encuentro.

Naruto bajaba sus caricias, ahora más que nunca se dedicaba a sentir encima de la tela las curvas ocultas de su esposa, y colocando las manos sobre el obi comenzó a desanudarlo. Hinata sentía todo el movimiento y solamente permitió que el rubio lograra su acometido.

Desanudado lo hizo a un lado, se separó de ella, para abrir el kimono, donde empezaba a mostrar su piel blanca, y cayó en la en cuenta que solo esa ropa la cubría por arriba.

-Hinata, ¿por qué estás así?

Era su duda que enseguida iba a ser respondida, después de todo, esto era nuevo y desconocido.

-Nosotras así llevamos el kimono, es más cómodo- dijo ella un poco avergonzada, y solo Naruto asintió para empezar a descubrirla, pero Hinata impidió su cometido, se incorporó estando sentada de rodillas, la visión que mostraba excitó al rubio, quedando aquella los bordes de la parte superior de su kimono debajo de sus hombros presumiéndolos y escotando su frente de manera sugerente, mientras mostraba una de sus piernas, una imagen muy provocativa la imagen.

-No es justo que tú estés así- Dijo ella y se arrojó al rubio para abrazarlo, y despojar sus prendas. Otro juego de besos dio inicio, siendo ella la artificie, sus manos exploraban con torpeza las ropas de su esposo, hasta poder así deshacerse de la Haori.

Ahora libre de esa prenda Hinata siguió con sus besos en el rostro del rubio, primero su boca, luego bajándose a la mandíbula y repartir pequeños besos, y luego comenzar con el cuello.

Cosquillas prodigaba y la respuesta eran esos pequeños gemidos que el rubio soltaba, sus manos bajaron hasta llegar a la hakama oscura, y poniendo atención a desanudar el cordón que lo mantenía en su lugar, fue cuando dejó de hacerle una marca en el cuello del rubio para poder deshacerse del nudo.

Naruto no tenía idea de cuánto Hinata hubiese cambiado, pero esa iniciativa nunca la había visto, tal vez porque luego de un año de haber pasado tantas cosas juntas, ella adquirió más seguridad y confianza.

Por fin pudo desanudar el cordón que mantenía aquella prenda en su lugar, se la despojó, Hinata ahora siguió con la parte superior donde el Hanten estaba puesto, y con facilidad empezó a retirarla, descubriendo la piel canela del rubio, y sin pensarlo dos veces, le otorgo suaves besos en su pecho, Naruto no creía cuanto poder estaba teniendo ella sobre él, el sentir esas descargas de placer excitaban más la erección de su entrepierna, haciéndolo creciendo más y más, volviéndose incomoda y su ropa interior se parecía haberse encogido.

-Hinata, ¿Qué es lo que haces?- fascinado estaba ante ella.

-Yo solo trataba de hacerte sentir bien- su voz se escuchaba inocente, y el rubio fue tomado con la guardia baja, solo tragó saliva y quedando casi desnudo en su totalidad, Hinata terminó su labor, y cuando sus manos tomaron las mejillas de ella para alzar su cara, vio esa enigmática mirada, como aquella vez donde la pasión y el deseo estaban pero sobre todo encontró tanto amor.

Entonces otro beso más intenso se dieron y el encuentro de bocas no se hizo esperar, esta vez los dos estaban enfrascados en una lucha, y nadie estaba cediendo terreno, y el rubio tomó los bordes de la ropa de Hinata para desnudarla, la chica cedió y por fin librándose de aquel frondoso kimono, ambos se pudieron ver, con solamente la ropa interior, distinguiendo sus cuerpos con el reflejo de la luz de la luna, se acercaron de nuevo para sentir sus pieles.

-Eres hermosa Hinata- escuchar ese cumplido de parte de él la hicieron enrojecer más, todo esto era algo irreal –Y ahora solo serás mía- se oyó posesivo ahora.

-Y tú serás mío Naruto, para siempre- era lo único con lo que pudo responder ella.

-Entonces toma lo que te pertenece- enseguida el rubio empezó a besarla con pasión.

El abrazo perduró, ofreciendo el terreno de sus pieles, el rubio recostó a Hinata sobre la cama, y se colocó a su lado, observándose durante unos momentos, otro beso más se dieron, y el rubio con su mano comenzó a explorar todo el cuerpo de ella, con movimientos torpes pero seguían una simetría, bajando por su cuello y luego para llegar a sus turgentes pechos, se quedó ahí amasando con cuidado, y escuchando como los gemidos de ella se ocultaban con sus besos dados.

Poco a poco no evitaba la sensación que hacía sobre ella, y separándose del beso, respiraba con dificultad, y bajó su cabeza para poner más atención en sus senos, con una mano estaba sobre el pecho derecho prodigando sutiles masajes y con su boca se dedicó con soberbia a succionar el pecho libre.

Primero los alrededores de aquella carne suave y blanda, para luego a pasar al pezón que estaba ansioso de atención.

Arqueaba ya por instinto su espalda, entregándose a tan sutiles y especiales de su esposo, arqueaba su espalda para entregarse más y más, estaba ansiosa y a su vez deseosa de cómo iban las cosas.

-Ahh… Agh… Ahh- era la melodía que despertaba sus bajos instintos al rubio, y solamente con ella era lo único que lo encendía.

Alternó ahora la atención al otro pecho con su boca, y como ella soltaba esos gemidos lo incitaban a seguir más, cuando se soltó de forma morbosa de su pezón, escucho un alarido, y de nuevo subió a su rostro y con la yema de sus dedos acarició esas mejillas y luego a darse otro encuentro con sus bocas.

Su mano que estimulaba el seno de ella bajó al estómago, y descendió un poco más hasta el vientre, los cosquilleos y las sensaciones electrizantes la tenían concentrada. Y cuando se acercó peligrosamente sobre la cubierta de la tela de la prenda que protegía su intimidad, soltó un sonoro gemido que fue ocultado por el beso.

Y palpando ahí mismo, Naruto hizo sutiles caricias, sintiendo las formas de ese recóndito y misterioso lugar.

-Naruto- cortó el beso el rubio observaba a una chica que había caído en las mieles de la pasión, y él quería también caer en aquello.

-Tranquila, si algo te molesta, dímelo- susurró Naruto en su oído, la invitaba a conocer su cuerpo o dejarlo hasta ahí, en su mente tenía los consejos de Tsunade.

-N-n-no… ¡Pares!, ¡Ah!... ¡Ahí!- se arqueó Hinata ante las sensaciones que Naruto le daba.

Ya con más confianza el rubio introdujo su mano debajo de la braga y tocando más directamente sui intimidad.

Un respingo dio Hinata y a su vez que cerró las piernas, pero luego de las sutiles caricias de parte de su esposo, empezó a cooperar, sentía como el rubio le retiraba la prenda estar a la merced del rubio, desnuda.

Naruto se incorporó arrodillado, para terminar de desnudarla, la veía ahora y era la imagen que nunca iba a olvidar, con el cabello desparramado en toda la extensión de su cabeza, viendo como sus pechos subían y bajaban al ritmo de su agitada respiración.

Y colocándose a su altura, Naruto siguió con su labor de excitar a su mujer.

Las manos callosas recorrerle por todos lados, esos sonoros besos y lamidas que Naruto estaba otorgando, de nueva cuenta sentía como atacaba uno de sus pechos con la boca.

-¡Naruto!- Exclamo la chica al sentir la mano del rubio en su feminidad, la suaves caricias parecían ser una tortura.

Naruto en cambio solo prosiguió así por minutos explorando el punto más sensible de Hinata, en donde acariciaba con su pulgar aquel punto que la hacía delirar más y más.

Ya no soportaba más las sensaciones que recibía, solo estaba gimiendo y gritando cada vez. Naruto en cambio seguía con lo suyo y entonces un poco de perversidad despertó en él, e introduciendo su dedo índice en el interior de ella, comenzó a hacer suaves y lentos embistes con su mano.

Hinata gritó, pudo haber sido por la incomodidad, pero en realidad había llegado al deseado orgasmo y poseída por el momento cerró sus piernas capturando la mano de Naruto, el chico se detuvo de sus actividades para verla, temblando y reteniéndose hasta luego soltarse más tranquila, estaba respirando copiosamente y los ojos los tenía desorbitados.

Ya la prenda que tenía lo estaba molestando y fue cuando se desnudó, quedando a la par que ella.

Hinata estaba aún tocando el cielo, no se esperaba que su cuerpo reaccionara de esa manera, se sentía entre realizada y avergonzada por mostrarse así, su vista nublada estaba regresando a la normalidad, y observaba entre emocionada y fascinada como el rubio se deshacía de sus bóxer, y mostrarse desnudo.

Su cuerpo tonificado, donde ya estaba pasando el proceso de chico a hombre era lo que admiraba, Naruto solamente la observaba y ella recuperando el aliento se incorporó un poco ida y se acercó al rubio.

-Hinata- no se esperaba que ella se incorporara y ahora lo abrazara.

-Te amo Naruto- dijo ella quien ahora comenzaba con las caricias sobre Naruto, con sus dóciles manos exploraba con torpeza y con cuidado los pectorales para luego darle pequeños y tímidos besos, bajando más a su abdomen y luego tocar la hombría del rubio con un poco de soltura.

-¡Ah!... HI-Hinata- Ahora el rubio gemía al sentir como ella lo estimulaba, sin decirle ni nada ella tomó ahora las riendas del asunto.

Sentía el palpitar en su mano al tocar toda la longitud de su esposo se sentía tan suave y a su vez tan duro, y ni que decir que tan caliente estaba, ahora el rubio estaba más animado con los suaves movimientos, de arriba hacia abajo, mientras que con su boca no terminaba de repartir besos y sutiles chupetones en el torso del rubio, escuchó un profundo gemido del rubio, y deteniendo su labor subió a ver como Naruto tenía los ojos cerrados, sentado y pareciera que quisiera soportar todo esto.

-¡Hinata no!… para- en un momento pensó que le estaba haciendo daño y detuvo su actividad. Veía como ahora se controlaba muy agitado, ella solo retiró su mano y cuando el rubio se controló, la miró con una extraña expresión.

-Lo siento, ¿Te hice daño?- preguntó asustada

El rubio solo negó y acercándose a la chica para calmarla le dijo con voz bañada en placer –Me has hecho sentir bien Hinata- y el rubio recostó a la chica y le dio otro beso con su boca, sus cuerpos cerca y sintiendo piel con piel, Naruto se fue acomodando en medio de las piernas de ella. Al ver como el rubio se movía y se colocaba encima de ella era indicio que el momento había llegado, y al ver aquella mirada que pedía permiso, ella solo respondió con una sonrisa, permitiéndole la petición silenciosa del de Naruto.

Apoyándose el peso con sus codos la miró a ella y solo vio esa sonrisa que le regalaba, así que el rubio agarró su miembro y guiándose comenzó a penetrarla. Poco a poco fue abriéndose camino, hasta que por fin se hizo uno con Hinata.

Tan estrecha, ya se había olvidado de esa sensación que ella le hizo conocer, y cuando vio el rostro deformado de ella en dolor se había asustado -¿Hinata, te encuentras bien?

Cuando Hinata se acostumbró a la extraña sensación, esta vez no hubo dolor, solo una sensación pulsátil dentro de su interior, al momento de escuchar la pregunta, abrió poco a poco los ojos para verlo.

Y ahí estaba indeciso y temeroso, pero cuando Hinata le acarició la mejilla, el rubio se quedó quieto, expectante a lo que ella hacía.

-No te preocupes- y envolviendo con sus piernas la cintura del rubio -Continua- y sus pies quedaron a la altura del trasero de Naruto para motivarlo a continuar.

Naruto empezó a moverse empezando en un suave y lento vaivén, ambos abrazados sintiéndose a plenitud en el acto, los grandes senos de ella oprimidos en su pecho y las piernas de ella a su alrededor, era todo esplendido.

Ella sentía como se movía en su interior, con vigor cada vez sus embestidas aumentaban en fuerza y en frecuencia, y las sensaciones la llevaban al éxtasis, escuchaba la respiración del rubio en su oreja y a su vez como se hundía más en el chueco de su hombro y cuello.

No paraba de moverse dentro de ella, sus movimientos en su cadera ya no paraban en subir su intensidad, y sentía que en un momento a otro iba a llegar al deseado orgasmo, pero no, quería que ella gozara de igual forma.

-Hm…hm… ¡Na-Naruto!- esos suaves gemidos le hacían perder el control, y no pudo evitar subir su mirada para distinguir el rostro de ella, sus ojos se encontraron, y con pasión se otorgaron un largo beso, sus lenguas danzaban en aquella muestra y la par que el rubio seguía con sus empujes, ambos abrazados y estando más cerca de tocar el cielo siguieron así.

Y no pudo soportarlo más ella, sentía otra vez esa ola de sensaciones recorrerle por todo el cuerpo, y empezaba de nueva cuenta a convulsionarse y temblar debajo del cuerpo del rubio

-Naruto…. Naruto… ¡NARUTO!-, grito ella al sentir la sensación y ahora solo dejaba expresar lo que en aquellos momentos la embargaba.

Cuando sentía como el interior de ella lo apretaba más y más en un placentero masaje, no pudo soportar más, y dejaba que desde donde se producían aquellas hormigueantes sensaciones le recorriera por la espina dorsal -¡HINATA!...!AGH!- y estallando en placer Naruto vertió su esencia dentro de ella con unas últimas estocadas largas y poderosas.

Hinata estaba abrazada fuertemente sobre el rubio aferrada con todo sus ser, y sentir como él se derramaba en ella fue el detonante para sentir otra sensación de placer más, durando aquel momento donde solo lanzó un gemido sonoro y largo.

Cuando recuperó el aliento, sentía como un cuerpo caía pesadamente a su lado, el rubio estaba completamente azorado por aquello, y ambos se recuperaban lentamente, no dejaban de respirar de forma apresurada y tenían las sensaciones de que sus corazones se les saliera de su pecho ante el fuerte palpitar.

Ahora con la idea de compartir estos momentos íntimos ambos sonrieron, Naruto boca abajo volteó a ver a Hinata y ella boca arriba solo suspiró muy contenta y feliz.

-Eso ha sido… maravilloso Hinata- el rubio se incorporó para poder acariciarle el rostro, y en tanto Hinata se dejaba sentir la mano del rubio recorrerle.

Y sin poder evitarlo tomó la muñeca del rubio y degustó con su boca uno a uno los dedos de la mano del rubio, aquello solo encendió al rubio, quien estaba deseoso de poder tocar el cielo junto a ella nuevamente.

Y dándole una mirada de súplica, ni lento y ni perezoso el rubio reanudó el juego solo para ambos.

Esta vez las caricias se volvieron más atrevidas, Hinata solo se dedicó a explorar todo lo que la piel del rubio otorgaba, y Naruto empezaba a surcar un nuevo contacto con la piel de la chica y dirigiendo su mano a la intimidad húmeda para inducirla nuevamente al placer.

Hinata no se quedó atrás y ya un poco más animada buscó con sus manos hasta encontrar el pene de su esposo y con un suave masaje le compensó también la atención recibida.

Rompieron su beso, se miraron a los ojos entre suspiros y jadeos, mientras se compartían íntimas caricias.

De nueva cuenta se encontraba erecta su hombría y al igual sentía que ya estaba ella lo suficientemente húmeda, pero quería seguir can con el juego previo, hasta perder los estribos, era más intenso hacerlo de esa forma y le estaba encantado.

Dejó de masturbar a su esposa para luego empezar a explorar con su boca el cuello de ella y bajar a sus senos, y cuando Hinata quedó a su disposición, el rubio la volteo, para dejarla recostada bocabajo.

Hinata solo esperaba que era lo que el rubio intentaba hacer, sintió como su cabello fue removido hacía un lado, y sintió la respiración del rubio en su nuca, erizándole la piel, sintió unas leves caricias con sus labios y escuchó como Naruto le susurraba.

-Cierra los ojos y solo goza- entonces obedeció como una niña buena y solo esperaba ansiosa por lo que el rubio iba a hacer.

Cuando la dejó recostada así en la cama, distinguía todo el cuerpo de ella, distinguiendo su cuerpo aperlado y brillante a causa de las fina capa de sudor que la cubría, su fina curva donde definía su espalda y para luego bajar a más y ver la cintura estrecha, seguido de la inversamente proporcional cadera que aludía la forma que terminaba en ese trasero que solo lo provocaba.

Subió a despejar el largo cabello de su mujer y hacerlo a un lado y acercarse a la nuca de su compañera, veía como se le erizaba la piel, le susurró aquellas palabras para tranquilizarla y de respuesta un gemido ahogado salió de los labios de ella, y sin esperar más empezó su erótica labor.

Suaves besos daba sobre la espalda de ella, con su nariz y ayudado por su respiración hacía que la piel blanca y delicada de ella se estremeciera y solo sacaba a relucir sus sonoros gemidos, similares a los maullidos de una gata en celo, instándolo a seguir con más fervor a su labor, ahora con la lengua hacía tortuosos recorridos saboreando la piel como un exquisito manjar, empezando desde uno de los hombros, hasta llegar la curvatura de su espalda y descender peligrosamente en el comienzo de su trasero.

Varias veces seguía así y en el último recorrido, atacó con un mordisco la parte trasera de ella sorpresivamente.

-¡Ah!, ¡Naruto, no lo hagas… ahí… ahí! ¡AHH!

Detuvo sus acciones ante aquella petición, y simplemente le pregunto – ¿No te gustó?, ¿acaso te dolió?

La chica giró su cara para verlo y solo negó con su mirada, le había más que gustado, pero siendo acariciada en un punto que en su opinión era vulgar, al parecer era una pervertida de closet.

-¿Quieres que pare?- cuestionó nuevamente el joven amante

La chica negó, y entonces le dijo con esfuerzo ante su pena –Me gustó Naruto, pero… yo solo, ¿no te molesta a ti?- ante la pregunta de ella, el rubio sonrió y colocándose a su lado le dio un beso en su mejilla.

-Yo adoro todo de ti Hinata, desde la punta de tus cabellos- y le acarició su sedoso y lacio cabello –Hasta la punta de tus pies- y una de sus manos recorrió desde su trasero, hasta llegar a la base de sus pies.

-Naruto.

-Ahora solo déjate amar- y el rubio de nuevo empezó donde quedó interrumpido.

Y la melodía de la habitación se hacía escuchar los sensuales gemidos de ella y acompañado de los sonidos audibles de la boca del rubio al jugar con la piel de ella, los minutos pasaron, y Hinata quería sentirse nuevamente mujer.

-Por favor Naruto.

Naruto no soportaba más, quería hacerla suya otra vez y con la súplica de ella le indicaron que era el momento, se colocó detrás, colocando sus rodillas en ambos lados de las caderas de ella, y dirigiendo su erecto miembro, se abrió paso en los pliegues húmedos de la intimidad en aquella postura, su pelvis rozaba por completo el trasero de ella y comenzado a menear las caderas para sentir esas excitantes sensaciones, y escuchar ese sonido húmedo cuando sus pieles chocaban en aquel punto de unión lo obligaban a seguir con sus movimientos desenfrenados, era la gloria.

Hinata no podía creer que el rubio la estuviese matando de aquella manera, no podía hacer nada, solo elevar sus caderas para hacer más profunda la unión y hacer más apasionado el momento.

Sentir las caderas de ella alzarse lo sorprendieron, pero a su vez agradeció aquello, era más agradable la manera en que Hinata se entregaba y el simplemente continuó con sus embates, observándola removerse y agarrando entre sus manos encima de su cabeza las sabanas.

Los embistes creían conforme el tiempo pasaban, pareciera una eternidad y Naruto sentía a plenitud el calor y humedad dentro del interior de ella, y ni que decir de la estreches que pareciera querer atraparlo para nunca más salirse.

Y reacomodándose más hacia adelante buscó las manos de ella y estrechándolas siguió moviéndose arriba y abajo.

Ahora los gemidos de ambos se escuchaban en toda la habitación acompañado con el choque de sus cuerpos, Naruto se movía más frenéticamente.

-Hinata… ¡Agh! ¡Hinata me voy a… venir!- fueron sus exclamaciones, ya no soportaba más estaba en su límite.

-Naruto... ¡más fuerte! ¡Mhhaaa! ¡Falta poco!-

E inevitablemente llegaron al unísono al punto culminante del placer, Naruto se enterró en una última estocada, Hinata alzó sus caderas por inercia, y sus tobillos se alzaron a entre los espasmos, arqueándose como si fuese una contorsionista, sus manos entrelazadas era un detalle que notó ella, y luego de esos segundo eternos, sentía todo el peso del rubio en su espalda, respiraba con dificultad y dejó reposarlo hasta que ambos recuperaron el aliento.

Sus respiraciones fueron acompasando y cuando se convalecieron, se miraron y un beso nada dulce compartieron, ahora las lenguas chocaban más y solamente seguían hasta apaciguar esa parte la lujuria, hasta que solo con sus bocas aplacaran lo último de pasión.

Alicaído su miembro se retiró de ella, tanto furor implicado lo dejaron agotado, y ni que decir ella al recibir tanto de lo esperado. Y colocándose a un lado, ella se volteó para estar frente a frente, Hinata jaló las mantas revueltas, en los ojos de ambos se veían amor y cansancio, cubriéndose ambos entre las mantas, la chica se acercó más y el rubio la estrechó entre sus brazos, y entrelazando sus piernas empezaban a cerrar los ojos.

Compartiendo ahora y por siempre el calor de sus cuerpos el rubio le sonrio de manera cómplice, y ella le devolvió el gesto

-Te amo Hinata, y ahora por siempre lo haré, aun cuando tu dejes de amarme.

-Yo también te amaré y nunca dejaré de amarte, aunque la muerte nos separe, siempre estarás en mi corazón.

Y uniendo sus bocas en un último beso antes de caer rendidos juntos en los sueños, luego de haber hecho el amor, afianzaron su compromiso de seguir en todo y juntos, mirando hacía adelante.


Bueno, esto de escribir lemons es complejo, más cuando no se tiene mucha experiencia en escribir estos rubros, a varios se les facilita, pero extrañamente se me dificulta, combinar el romance con la acción es complejo, y mi objetivo es eso, y no volverlo vulgar (espero que no haya quedado así). Pero bueno ustedes opinan.

solo quiero decir que el momento de la boda me basé a lo que celebran de manera tradicional en japón tomando referencias y agregándole ideas mías (no entiendo algunas autoras su manera de representar en sus fic dentro del mundo de naruto las bodas al estilo occidental ¬¬), aclaro que la hakama es un pantalón formal, y el hanten es una camisa tradicional, y la haori es una capa que portan en algunos eventos ceremoniales o especiales.

Bueno, dos capítulos más y esta historia llega a su fin, creo que esto es una buena práctica y experimento para soltarme en mi escritura.

Agradezco a aquellos que me dejaron un review, dedicándole un saludo a Isabela17anime, netokastillo, arkangl, alabdiel, Artemisa12, Aoi Uzu, y Chamoos, también mando agradecimientos quienes me hayan agregado en su lista de favoritos en este fic ay a mí como autor :)

Por último, dentro de la semana que viene son el periodo de exámenes y de momento estoy preparándome para estudiar y preparar mis trabajos y adelantos, estoy aun laborando en mis dos proyectos OS que sigo haciendo, y espero que antes del domingo los termine, y la continuación de la historia tardará un poco, y si tengo el tiempo, puede que me adelante, es solo cuestión de dedicación y esfuerzo :).

Pues me paso a despedir y espero que tengan buen inicio de semana (a pesar de ser martes)

Saludos.