Título: Umbra
Autora: Clumsykitty
Fandom: MCU, Universo Alfa/Omega.
Parejas: Stony, principalmente.
Derechos: todo es de Marvel y Mr. Lee. Soy tan pobre.
Warnings: Bueno pues, este es un mundo paralelo llenito de Alfas, Betas y Omegas. Hay algunas variaciones respecto a las películas en orden de hacer esto provechoso y satisfactorio para la pervertida autora. Acción, sangre, peligro, etc., etc. Sobre aviso no hay engaño.
Muchas gracias por leerme.
Capítulo 13. Sexo, pudor o lágrimas, me da igual.
-Anthony Edward Stark –dijo el Alfa con una voz ronca, ladeando apenas su rostro, inspeccionándole.
-Es grosero saber el nombre de una persona sin presentarse antes –gruñó aquél, irguiéndose al acto.
-"Omega Prime" –las maquinales voces de las tres IA hablando al mismo tiempo le trajeron un nuevo escalofrío, frunciendo su ceño al escuchar aquella inexistente clasificación.
-Omega Prime –silbó el hombre sin perder su sonrisa- ¿Sabes cuántos Omega Prime hay en el mundo? Solo tú. ¿Sabes cuántos han existido desde que aparecimos en este mundo? Mis dos manos bastan y sobran para contarlos.
-Y tú eres una bestia de la clase más baja.
-Me parece que buscabas nuestros muchachos –rió apenas, sacando sus manos de los bolsillos para extender sus brazos señalando a las IA- Bingo.
-Asesinaste a tu propia hija –siseó, apretando su guantelete para activar el cañón.
-Yo no tengo hija alguna, la perdí cuando un sucio Omega me la arrebató.
La respuesta del Hombre de Hierro fue dispararle a quemarropa. El hombre rebotó contra el escudo, cayendo pesadamente al suelo pero no hubo sangre corriendo de su pecho. Tony frunció su ceño mirando alrededor, esperando por la represalia pero listo para hacer su jugada de atacar a las IA. Para su horror, vio como el Alfa tosió, levantándose apoyado sobre sus palmas y erguirse con seguridad, arqueando una ceja mientras limpiaba de un inexistente polvo su traje. La tela de sus ropas mostraba una quemadura pero su piel descubierta estaba intacta.
-Siempre hemos exterminado a todos los Omega Prime que aparecieron a lo largo de la historia. Los demás no valían la pena. Ordinarios, sin aspiraciones. Típico de los Omega. Pero tú… -sus pupilas se dilataron- Oh, Anthony, hiciste que moviéramos nuestros ejércitos únicamente para atraparte.
-Encantado –el castaño le apuntó con su guantelete.
-¿Sabes que no funcionará no importa cuanto lo intentes, cierto?
-Estoy dispuesto a probar las posibilidades.
-Me siento orgulloso de ti, y eso, Omega, es algo que debe hacerte profundamente feliz. Tienes una resistencia a los Alfa, increíble, pero vamos, eres hijo de Howard Stark, un Alfa prominente que desafortunadamente no quiso unirse a nosotros. Y María… oh, María fue una hermosa Alfa con genes Omega recesivos, realmente nos engañaron cuando te hicieron pasar por otro Alfa, como la regla biológica dicta. Pero no hay verdad que no sepamos con el tiempo.
De nuevo tuvo un disparo, esta vez en el rostro que no sufrió daño alguno como si estuviera hecho de acero o peor.
-Tsk, Anthony. Así no funciona.
Éste disparó hasta que su cañón se trabó, atestiguando con horror que ese Alfa no sufría ni una sola quemadura, apenas si despeinándose. Y el escudo protector tampoco se alteraba. No estaban usando energía ordinaria, tenían otra fuente diferente. El hombre rió sobándose su mentón como si pensara en algo muy importante antes de levantar su vista hacia él.
-Originalmente tenía pensado subastarte, no sabes cuantas guerras mundiales se hubieran desatado solamente por ti. Pero no. No. No. No. ¿Chicos?
-"86.3% de efectividad total de Supresor, caducidad aproximada: cincuenta días."
-Mmm –el Alfa sacó del bolsillo interior de su ahora maltrecho saco una cajilla de metal de donde extrajo una mini jeringa con un líquido blancuzco.
Tony jadeó, chocando su espalda contra el escudo. Aquel líquido era un desactivador, ese Alfa deseaba dejar libre su aroma Omega. Fue el tiempo de usar todos sus trucos cuando el hombre avanzó hacia él. Podría ser casi su padre pero tenía la fuerza de un joven veinteañero. La pelea fue cruda porque Stark no cedió ni un solo momento, rugiendo con rabia de solo recordar el cuerpo baleado de Inger y el dolor de su Manada, de su Alfa.
Omega. Escuchó el llamado de aquel tipo.
Vete al infierno, Alfa.
Gritó al sentir un aguijonazo en una pierna. El líquido había entrado y su efecto era inmediato. La pelea siguió hasta que sus piernas le fallaron, cayendo de rodillas con un jadeo. Su corazón latió más aprisa al sentir una fiebre comenzar a ganar terreno, abriendo sus ojos como platos. Aquel infeliz no solo había descubierto su aroma, también había provocado un Celo. Sus ojos se llenaron de rabia, alejándose del Alfa con el fin de ponerse de pie, dispuesto a la lucha aún en esas condiciones, lo que hizo reír asombrado a su enemigo.
-Bien, Anthony, no decepcionas –le olfateó con sus pupilas dilatándose al máximo- Exquisito… ¿puedes detectarlo también, no es así? Ese aroma tan espléndido, adictivo… que vuelve locos incluso a los más templados Alfa.
-Vas a necesitar más que tres estúpidas computadoras para someterme, Alfa. Ya he lidiado con tres Alfa Prime, un idiota como tú me da risa –jadeó, sintiendo su cuerpo arder.
-No, Anthony, no has lidiado con alguien como yo.
Sonrió ampliamente con sus ojos clavados en el castaño. Igual que en las películas de terror, el Alfa comenzó a transformarse para sorpresa de Tony. Aquel cuerpo ganó más altura conforme sus huesos tronaban, rompiendo sus elegantes ropas para dar paso a una forma monstruosa, que fue llenándose de un pelaje negro como la noche, patas y garras blancas aparecieron donde manos y pies, ese rostro duro fue alargándose para terminar en un grueso hocico de filosos colmillos que le rugieron. El Hombre de Hierro sintió un sudor frío, pasando saliva antes de echarse a reír.
-Luego de siglos de sangre pura, finalmente se convirtieron en lo que tanto odian –replicó aún desafiante aunque sus rodillas flaqueaban- En bestias.
La pelea vino, con desventaja para Stark quien perdió su guantelete cuando unas garras lo arrancaron de su brazo con un tirón que le dislocó el hombro. No importó con cuanto ahínco golpeara o intentara vencerle, le sobrepasaba y por mucho, sin contar que su cuerpo se sentía cada vez más débil conforme la fiebre del Celo llegaba a su punto máximo aunque su mente seguía firme ante la imposición de ese hombre lobo Alfa cuyo rugido escuchó en el oído antes de ser estampado boca arriba contra el suelo. Tony sintió que el suelo se estremeció y le desafió una vez más con el fin de conseguir que rompiera el piso con él, doloroso pero estaría provocando desestabilidad en aquella cámara. Creyó que lo lograría cuando el centro cerca de ellos se abrió. Aún había sorpresas por qué preocuparse. Un soporte apareció de aquel hueco, mostrando nada menos que una joya que emitía una luz verde. El dolor en sus costillas desapareció al entender al fin cómo era que Umbra poseía cañones tan poderosos como para volar cuarteles de Shield o acabar con ciudades en un parpadeo.
Estaba viendo una Gema del Infinito.
Una garra le sujetó por el cuello, azotándole un par de veces contra el suelo sin piedad. Tosió algo de sangre, aspirando por aire para sus castigados pulmones. La fiebre le hizo las cosas borrosas pero aún podía enfocar con un ojo cerrado, con el hocico de aquel lobo mutante sobre su rostro, olfateándole antes de lamer su mejilla. Le pateó lo más fuerte que pudo. El Alfa aulló, tirando de sus cabellos para girarle, estampándole boca abajo.
Omega.
¡Ve a coger a la puta de tu madre! Tony forcejeó en su posición con todas las fuerzas que aún le restaban.
-"Punto máximo de Celo. Índice de fertilidad: 95%. Probabilidades de incubación: 100%. Omega Prime listo."
El terror apareció en su mente al sentir como sus piernas eran separadas y su cadera sujeta por una garra que se clavó en su piel por debajo del pantalón. Su cabeza era cruelmente pegada al suelo por ese brazo peludo al tiempo que algo duro rozó contra él. Aquella cosa monstruosa pensaba tomarle con esa forma. Iba a matarlo. Mientras una nariz recorría desde su lastimada cabellera hasta su espalda baja, entendió cómo Inger había sido concebida. Usando el poder de la Gema del Infinito, potencializaron todos los genes Alfa al momento de la concepción. Un proceso que ese lobo desquiciado iba a repetir con él. Gritó con todas sus fuerzas, buscando algo de energías de su débil cuerpo que no cedió ante el comando del Alfa. Su Manada. Steve. Steve. Su mente se refugió en aquel Vínculo.
Manada
Steve. Alfa.
Steve. Steve. STEVE. STEVE. STEVE. STEVE.
Tembló ante el rugido iracundo del lobo en su oído al sentir su negativa pese a su Celo, pese a su imposición, pese a su dominio. Tony se dio el gusto de mostrarle el dedo medio. Creyó que el Alfa iba a montarle cuando un tremor le detuvo. A su costado, una de las paredes comenzó a resquebrajarse y las luces de la cámara vacilaron antes de que se abriera un boquete cual explosión. Tanto la bestia como él no dieron crédito a lo que veían.
Otro lobo.
Stark no supo si reír o llorar. Estando en esas condiciones, bien le podían caer encima todos los miembros de Umbra. Algo provechoso si tuviera una oportunidad de volarlos en pedacitos. La nueva bestia se lanzó contra el escudo que se venció. Las IA no pudieron pararlo. Ambos Alfa se enfrascaron en una pelea sangrienta mientras el castaño huía lejos de ellos. Con el boquete abierto, el oxígeno vino a la cámara. Eso. Ese triunvirato no podría maniobrar tan bien con esas interrupciones. Sus ojos fueron a la Gema del Infinito antes de quedarse quieto, dejando caer su mandíbula, volviendo su rostro estupefacto hacia el segundo lobo de pelaje negro que azotó al primero contra el suelo antes de enviarlo contra la pared más cercana, haciendo una grieta severa.
-¡INGER!
Ella giró su hocico hacia él, con una mueca similar a una sonrisa, guiñándole un ojo. Tony hubiera corrido a abrazarle pero la bestia que era el padre de la danesa cargó contra ella. La cámara tembló de nuevo. Aquellos octágonos, que no dudó ya eran los corazones neuronales de las inteligencias artificiales, comenzaron a despegarse de la pared con unos brazos cual tentáculos de ese material oscuro que cobró vida, atacando como estacas a los dos lobos, alzándolos contra el techo antes de azotarlos sin piedad al suelo. Otros más fueron hacia el castaño cuando estaba por alcanzar su guantelete metálico, envolviéndole como capullo entre esas serpientes cuya temperatura tan fría como un iceberg. Esos tres magos artificiales consideraban fallido el intento del padre de Inger, pero seguramente había otros candidatos para él. Su grito fue ahogado por un brazo oscuro pero su encierro no duró mucho. Blancas y filosas garras rompieron aquellos tentáculos, sacándole del capullo directo hacia su guante cercano a la joya, sin embargo, en su camino se interpuso aquel lobo de Umbra, iniciando una nueva batalla con su hija. Stark corrió hacia la Gema, usando lo que restaba de su guantelete para tomarla y envolverla, buscando el boquete hecho por Inger. Para su horror, estaba cerrándose.
-¡No, no, no!
Haciendo un intento desesperado, tomó la Gema para estrellarla contra la pared esperando con ello ocasionar un daño en las estructuras de las IA que estaban aislándoles para asfixiarlos. Tuvo éxito, conteniendo los negros tentáculos como deteniendo el cierre de la pared, pero el metal de su guantelete comenzó a deshacerse como ceniza y su piel se quemó. El boquete volvió a abrirse apenas lo suficiente para que una mano sujetara la suya, sanándola al acto. Tony jadeó, sus pies chapotearon nerviosos dentro del metal líquido al reconocer la muñeca que estaba tirando de él y cuyo dueño apareció cuando el hueco volvió a abrirse, con mayor fuerza, más amplio. Pasó saliva, levantando su mirada hacia un par de ojos verdes.
-Loki…
Una sonrisa burlona apareció en el rostro del Dios de las Mentiras, levantando en vilo al castaño.
-Stark, tienes un aspecto sensacional –sus ojos se posaron en la Gema que sostenía- ¿Me permites?
-¡No! –aunque la mano le dolió hasta el alma, sus dedos estrujaron la Gema. Si la daba a ese perverso, no saldrían vivos de ahí.
-Tu amiguita está peleando a muerte con su padre y esas consciencias artificiales están ya preparándose para asesinar a ambos, llevándote a ti al siguiente semental. Creo que tienes muchos obstáculos en contra, Hombre de Hierro.
-Sácanos de aquí y te daré la Gema.
-Dame la Gema y los sacaré de aquí.
-Ellos atacaron a Thor –trató ahora.
Loki rió divertido arqueando una ceja, con la pelea de licántropos tras ellos. –Me quedaré esperando hasta que no puedas sostenerla más.
-Cuernitos… escucha… sin resentimientos, ¿de acuerdo?
Jadeó pesadamente, ya no podía estar de pie, la cabeza le daba vueltas y la mano le ardía horrores. El ojiverde le observó curioso mientras dos lobos se sangraban mutuamente detrás de Tony quien cerró sus ojos abogando a su genio para convencer al otro de manera definitiva.
-Ayúdanos –susurró, con los labios resecos- Y te haré parte de la Manada –abrió sus ojos respirando con trabajo- Mi Manada. De Omega a Omega sabes que no miento, y sabes que eso es lo que deseas… -abrió más sus ojos ante una realización- Por eso salvaste a Inger…
Loki chasqueó su lengua entrecerrando sus ojos. –Qué pobre intento, Stark. Te creía más inteligente.
-Si eres parte de mi Manada, Thor se fijará en ti –el millonario dio el tiro de gracia.
Hubo una chispa de furia en los ojos verdes del Embustero, que apretó el puño del castaño lo suficiente para que soltara al fin la Gema, que tomó ágilmente, dejándole caer sobre la orilla del boquete, retirándose unos pasos sin dejar de mirarle.
-¡No! ¡Loki!
Desapareció sin que pudiera evitarlo. La cámara se cimbró de nuevo y esta vez hubo fracturas severas en todas las paredes en tanto los dos lobos rompían una orilla del centro al estrellarse mutuamente, mordiéndose los cuellos de forma peligrosa. Stark resbaló dentro de aquel líquido, apenas sosteniéndose de la orilla de aquel hueco que sin embargo, ya no se regeneró como antes. Pero no tenía fuerzas ya para algo más. El techo sobre ellos comenzó a elevarse igual que los octágonos de las IA cuyos tentáculos volvieron a la vida, una docena de ellos buscándole. Apretó sus ojos haciendo un último llamado inaudito como desesperado a su Alfa, a su Manada. Cual milagro, del otro lado, en el pasillo donde desapareció el ojiverde, una ráfaga de relámpagos cayó junto con un golpe de energía. La cámara empezó a estallar cuando los circuitos empezaron a quemarse, entre los embates de Inger y su padre. Tony les vio por encima del hombro antes de volverse hacia su Manada que bajaba a toda velocidad, mirando alrededor aparentemente desconcertados.
-¡Steve! –alcanzó a llamar cuando esas negras y frías serpientes le sujetaron.
Mjolnir cortó los tentáculos de un solo golpe, volviendo a la mano firme de su dueño cuya capa roja se ondeó al descender. El castaño cayó sobre el negro suelo que comenzó a disolverse. Aquellos tres eran un verdadero dolor en el trasero, uno tan inteligente como monstruoso. Fue salvado una vez más por una telaraña de energía escarlata que tiró de él fuera de aquella cámara cuyas paredes se destrozaron al fin. Con alivio, sintió los brazos de su Alfa sostenerle.
-¡Te tengo! –Steve besó sus cabellos, mirando hacia un enorme lobo negro que trató de atacarles antes de caer al suelo que se resquebrajó por el ataque de otro similar.
Toda la estructura alrededor de ellos empezó a cambiar de forma como si fuese un organismo vivo, un sistema natural de defensa que los iba a considerar como intrusos igual que a un parásito que debe ser expulsado. Stark respiró agitado contra el pecho del capitán, mirando por encima de su hombro como Inger estaba a punto de abrirle el pecho a su monstruoso progenitor. Escapó del abrazo de Rogers para correr hacia ella, deteniendo la poderosa garra que se izó al aire, recibió un rugido en su rostro con los Vengadores dispuestos a atacarla pero él los detuvo con una mano en el aire sin dejar de mirar a la danesa.
-¡No! ¡Esto es lo que él quiere! ¡Tú no eres así!
Inger le rugió mostrando todos sus dientes, el rencor de tantos años vino a sus ojos.
-¡No, Inger! –insistió Tony- ¡Esta porquería ni se merece tu desprecio! ¡Él no es tu padre! ¡Tú tuviste un padre y su nombre fue Jabberwocky!
La garra que sujetaba de milagro, vaciló.
-Sí... –asintió, agotado- Lo sabes, Inger. Él te dio su amor y protección cuando tú creíste que no había vida para ti. Solo un padre podría haber donado todos los órganos que podía para salvar y reconstruir el cuerpo de su hija.
Un casi imperceptible gemido escapó de la loba, cuyas orejas bajaron hacia su nuca.
-Tu padre fue Jabberwocky y él jamás te enseñó a rebajarte ante mierdas como ésta. No eres un monstruo, eres la Inger que Jean amó.
Para alivio de Steve y el resto del equipo, vieron a una loba Inger calmarse, mirando el cuerpo casi muerto del otro licántropo. Su momento duró muy poco. Melichior, Gathaspa y Bithisarea estaban absorbiendo buena parte de la estructura a su alrededor, convirtiéndose en tres altísimos pilares con los octágonos cual ojos. Se replegaron cuando los largos brazos negros quisieron atacarles, el cuerpo de aquél Alfa de Umbra se perdió al ser devorado por esas inteligencias artificiales. Thor comenzó a girar su martillo, Vision se preparó como la Bruja Escarlata, todos los Vengadores les observaron. Tony tomó aire, aire fresco y sonrió mirando sus manos que mostraron un destello, antes de volverse a las IA.
-Tanto tiempo dominando y no aprendieron la más importante de todas las lecciones –gruñó con energías renovadas por estar entre su Manada- ¿No lo saben?
Extendió sus brazos a los que llegaron las partes de una nueva y mejorada armadura, recibiendo en su oído el saludo de un más que ansioso Ra y una dispuesta Viernes. La visera cubrió su rostro que se alzó a los monstruos.
-Jamás hagas enojar a un Omega.
Tanto las IA como los Vengadores se encontraron en pleno vuelo. Golpes de energía se desataron, empezando a romper los soportes exteriores que protegían aquella estancia del mar ártico. Melichior, Gathaspa y Bithisarea no pudieron entender cómo era que esos seres orgánicos les combatieron sin órdenes entre ellos, ni tampoco señas o gestos. Su comunicación grupal escapó a sus entendimientos matemáticos, haciendo cálculos feroces, cambiando de forma lo más rápido que podían sin conseguir el efecto deseado al haber perdido la Gema del Infinito que les había proveído de una fuente inagotable de energía destructiva. Un escudo de Vibranium partió aquellos octágonos, dejando que descargas de diferente poder electrocutaran sus cuerpos. La armadura negra y dorada se plantó frente a ellas.
-Alguien quiere decirles hola.
Detrás de él saltó una feroz loba que enterró sus garras con tal velocidad y fuerza que les fue imposible detener su ataque. Tony sonrió lanzando un chip que se clavó en el interior de uno de las IA, perdiéndose en aquel material.
-"Melichior, Gathaspa y Bithisarea, podrán ser hechiceros, más nada se compara al poder de un dios. Hora de morir." –rugió Ra lanzando un virus que terminó de hacer la labor de los Vengadores.
Éstos fueron testigos de lo que sería algo parecido a un grito de dolor proveniente de aquellas inteligencias, explotando en una marea de circuitos y tentáculos, siendo protegidos por el campo de protección que Wanda creó ayudada por Vision, sacando a todos de ahí cuando el mar cayó de golpe al romper al fin el techo. Salieron despedidos del subsuelo, acompañados de una tromba que alcanzó el Helitransporte cuya pista de aterrizaje se empapó cuando cayeron sobre ella. Una explosión más se hizo escuchar con el mar abriéndose de tal suerte que vieron el fondo marino con aquel cuartel que desapareció junto con la isla y la torre sobre ésta. Las frías aguas volvieron a cubrir la zona y la calma al fin llegó.
-Cielos –jadeó Sam, cayendo al suelo- Necesitaré vacaciones.
Los Vengadores rieron, mirándose entre sí. Esas inteligencias habían tratado de atacar sus mentes con frecuencias y vibraciones que manipularan sus pensamientos, todos lo habían percibido pero jamás les tocaron, como si algo se los impidiera.
-Manada –habló Rhodes.
-Manada –asintió Clint con una media sonrisa.
Un aullido atrajo su atención. Inger también comenzó a volver a la normalidad, mostrando un cuerpo más que lacerado y herido gravemente que el Dios del Trueno cubrió con su capa roja cuando cayó inconsciente entre sus brazos antes de tocar el suelo. El Capitán América se volvió entonces a su amado Omega que salía de su armadura.
-Ganamos –le sonrió.
-Que bien, tesoro –jadeó el castaño alzando sus cejas al tiempo que levantaba un dedo- Porque yo también quisiera desmayarme si me lo permites.
-¡Tony!
Steve le cargó en brazos, llamando a María para que atendieran a todos ellos, particularmente Inger y su pareja que se habían llevado la peor parte. Fury les recibió con una sonrisa, ordenando que volvieran al cuartel en tanto todos descansaban al fin de aquella pesadilla. Stark fue puesto en una camilla igual que la danesa, ambos irían al Arca una vez que aterrizaran. Mientras Rogers revisaba que el resto de su equipo estuviera igualmente atendido, una sigilosa figura apareció sin que fuese detectada junto a donde el millonario reposaba.
-Manada… que interesante, Stark.
Loki observó su respirar cansado junto con sus heridas. Ladeó apenas su rostro inclinándose sobre el del hombre de Hierro, leyendo su mente unos segundos, apartándose después con un gesto de fastidio, dándole la espalda.
-Patético –murmuró.
-"Gracias por salvar a Inger." –habló Ra con tranquilidad- "Gracias por salvarlos."
-Yo no los salvé.
-"Gracias."
El ojiverde negó rodando sus ojos con sus manos tras la espalda, viendo de reojo a la danesa y luego de vuelta a Tony, girándose sobre sus talones para desaparecer. Casi al instante, las puertas se abrieron dejando pasar a un aliviado Alfa Prime que tomó asiento junto a su Omega cuyos cabellos castaños acomodó, besando apenas sus labios, mirándole con cariño.
-Descansa, ahora yo te protegeré.
