.::La Ley de Murphy (Please Come Back From Me)::.

#PCBFM


Chapter 14: Cabina telefónica

Playlist

1.-It's my Life- Bon Jovi.

2.-Rebel rebel- David Bowie.

3.-Karma Camleon- Boy George.

4.-Payphone- Maroon 5.


I'm at a payphone trying to call home, (Estoy en una cabina telefónica intentado llamar a casa,)

all of my change I spent on you. (Todo mi cambio lo he gastado en ti.)

Where are the times gone, baby, (A donde se han ido las veces, baby, todo está mal,)

It's all wrong, we're are the plans we made for two... (¿Donde quedaron los planes que hicimos para dos?...)

If happy ever after did exist, (Si el 'felices para siempre' existiera,)

I would still be holding you like this. (Aún estaría abrazándote así.)

And all those fairytales are full of shit. (Todos esos cuentos de hadas están llenos de mierda.)

One more stupid love song, I'll be sick... (Una estúpida canción de amor más, me enfermaré…)

Now I'm at a payphone... (Ahora estoy en una cabina telefónica…)

Payohone.- Maroon 5


BPOV

La puerta se cerró de manera sonora, haciendo que todos dieran un pequeño salto en sus sitios por la sorpresa, dado que ninguno de los presentes se esperaban que la pequeña Bella hiciera eso en las narices de Edward Cullen.

¡Ha! ¡Los cojones!

No iba a volver dejarme hipnotizar por sus ojos color verde. Sus ojos. Reí para mis adentros. Yo me había enamorado del chico de ojos verdes, los cuales se podían confundir con un par de hermosas esmeraldas en una extraña aleación con el jade. Esos ojos habían desaparecido. Ahora, en si sitio, había un par de bonitos ojos color musgo, pero ese color musgo era turbio, oscuro, no había nada del brillo de las esmeraldas.

Nada.

-¡Joder, para Swan!- exclamó un divertido Emmett mientras me daba una fuerte palmada en la espalda que me movió unos centímetros.

-Cuidado, grandullón, casi haces que mi cara se estampe contra la puerta – le sonreí mientras me giraba.

Estaba con solo una diminuta toalla cubriendo mi cuerpo, y mi casa no era la más caliente precisamente.

Oí como Alice se rió sonoramente siendo acompañada segundos más tarde por Rose.

-¿Qué ataque os ha dado ahora? –preguntó un Jasper confundido.

-Creo que a mi primo casi le dio un infarto al ver a Bella solo con la toalla. –Alice se siguió riendo como una niña de cinco años a la cual le hacen cosquilla sin descanso.

-¡Joder! Yo creo que pude ver el comienzo de una erección en sus pantalones, Bella.-ahora Rosalie estaba sujetando su estómago con sus manos mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla izquierda.

Jasper y Emmett se empezaron a carcajear al igual que sus respectivas novias. La risa de Emmett sobresalía sobre las demás por ser la más sonora, mientras que Rosalie empezaba a hacer el ruido de un cerdo. ¡Hostias! ¡Eso solo pasaba cuando ella encontraba algo extremadamente divertido!

Pensé en la situación. La verdad me sentía poderosa. Yo, Isabella Pato-Feo Swan, había provocado que, Edward Tengo-Un-Polvazo Cullen, tuviera una erección al verme en toalla. Mi ego en esos momentos rozaba el tejado de la casa.

¿Quién diría que esa situación iba a ser posible?

-Vale, cuando acabéis de hacéroslo encima, me avisáis para que baje –le dije dirigiéndome hacía las escaleras. – Y no creo que sea para tanto. –les dije subiendo las escaleras.

-¡Coño! ¡Qué estaba teniendo una erección y tu le diste una hostia en la nariz! ¡¿Cómo que no fue para tanto?! –reprochó una Emmett, aún carcajeándose.

Mientras cerraba la puerta de mi cuarto no pude evitar sonreír. Visto así aun tenía su puntito de gracia.

Comencé a vestirme para bajar, pensando en como había sucedido. No podía haber estado mejor, metida en la ducha mientras el agua caliente se llevaba los rastros del sudor de mi cuerpo. Era una especie de ritual para mí el disfrutar del agua. Como siempre hacía, deje mi mente en blanco, disfrutando de la sensación que el agua y el olor del gel corporal a coco creaban en el baño. Gritos. Insultos. Voces. Eso fue lo que rompió mi burbuja. No lo voy a negar, eso me puso de mala hostia, pero seguramente habría un motivo. Cogí lo que primero tuve a mano. Una toalla. Me la puse a modo de vestido y baje para ver que diablos pasaba. No voy a negar mi sorpresa al ver Edward en la puerta. Su rostro estaba ligeramente más pálido que antes, debajo de sus ojos color musgo se hallaban unas ligeras ojeras color malva, y su pelo aún más despeinado de lo normal. No pude evitar lanzarle un reconocimiento rápido a su ropa. Estaba por decirlo desaliñado. Su camiseta blanca estaba puesta de cualquier manera, la camisa que tenía puesta por encima se veía mal puesta, con una de las solapas a medio levantar y una manga más levantada que la otra. Sus pantalones estaban rotos y sus Vans negras desatadas.

A mi mente vino la imagen de los cantantes de grunge, todos zarrapastrosos pero condenadamente atractivos. Solté un pequeño quejido por las sensaciones que inundaban mi cuerpo. Solo quería saltarle y empezar a comer su apetecible cuello, cual vampiro.

Vale, debería de dejar de leer a Bram Stoker.

Intenté mantener mi aplomo en todo momento. Me sorprendí de nuevo a mi misma al darme cuenta de que lo había conseguido.

Abroché mis botas estilo militar mientras una sonrisa bailaba en mis labios de manera juguetona. La frase de la familia Swan vino a mi cabeza. "Somos guerreros". Ese era nuestro himno. Nunca en la historia que yo conocía sobre la familia Swan, nadie se había rendido dejando algo a medias. Cuando un Swan se proponía algo lo lograba, aún le costase las dos piernas en el camino.

De reojo vi las cartas que me habían mandado varias universidades. Ahora mismo no estaba para pensar en la universidad, dado que mi objetivo había cambiado. Antes de volver a Forks estaba claro que haría una filología, pero ahora, después de lo de Charlie, no estaba segura si estudiar al relacionado con la medicina. Tal vez, cardiología o algo parecido. No lo tenía claro. Pensé en psicología. La maldita rama que fundada prácticamente por Froid me llamaba la atención, pero no creo estar hecha para escuchar los problemas de la gente, Aunque la vena chismosa de Renee palpitaba de emoción dentro de mi para tener ese placer.

Baje rápido las escaleras. Como era de suponer el escalón maldito provocó el ligero ruido, anunciando mi gloriosa entrada.

-¡Aquí está mi nena! –anunció una orgullosa Rosalie.

-Amé la patada en los huevos a mi primo. –Alice se acercó a abrazarme.

-Menos mal que es de tu familia.- le dije sonriendo mientras me ponía mi chaqueta de cuero marrón.

-Se lo merece por gilipollas.- respondió poniéndose su abrigo.

-Estoy de acuerdo con la duende, Bellita Bella. –canturreó el hermano oso.

-Es un puto imbécil.-dije metiendo mi Blackberry en mi bolsillo.

-Esto Bella…

-¿Si, Emmett?

-¿Desde cuando la dulce Bella Swan dice tacos? –preguntó el hermano oso colocándose su chaqueta.

-Desde que descubrió que no le gusta que le toquen los cojones…

La sonrisa de todos los presentes me indicó que este era un nuevo comienzo.

Un nuevo capitulo en la vida de Bella Swan.

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Salí de la ducha secando mi pelo con la toalla. Me gustaba como quedaba secado al natural. Lo dejaba con ese aire post-coital que me había puesto en la peluquería. Me gustaba, así que no lo iba a cambiar alisándome el pelo.

Decidí poner música para hacer todo más ameno. Los vigorizantes acordes de "It´s My Life" de Bon Jovi llenaron mi habitación. Una buena canción para empezar de buena manera el día. Miré el armario dejando la mente en blanco mientras mi náyade planeaba que conjunto ponerme.

Chaqueta de cuero negra corta, blusa de asas anchas de un azul eléctrico con un escote en "u", unos petillos negros, en los cuales estaba seguro tendría que quitármelos en el descanso para que mis piernas recuperen la circulación, y unos botines con un pequeño tacón negro.

"Rebel Rebel" de David Bowie sustituyó a Bon Jovi. Casi podía ver a mi náyade interior bailar la canción mientras algunas piezas de ropa salían disparadas de sus manos. Antes de que la canción llegara a la mitad ya estaba vestida. Le bajé el volumen a Bowie mientras salía de la habitación. Me dirigí al baño para maquillarme.

Agarré mi pelo húmedo con una pinza. Me lavé la cara con abundante agua y luego le apliqué crema hidratante. Al terminar eso me apliqué le corrector en las ojeras de la noche anterior. Era difícil seguirle el ritmo a Rose, Alice y Emmett, el único que parecía estar de acuerdo conmigo era Jasper. Me apliqué los polvos compactos de manera que la piel se viera con un tono uniforme. Parecía que no llevaba maquillaje.

Bueno mejor.

Cogí un brillo de sabor a coco y me lo apliqué. Luego decidí ponerme una sombra entre gris en marrón que hacía mis ojos más grandes. Para acabar el conjuntó me apliqué con cuidado el rimel, haciendo que mis pestañas eran más abundantes y largas.

Me vi en el espejo.

Frente a mi se encontraba una Bella con aires felinos. Nada de ese aspecto de niña desaliñada y buena.

Ya no volvería jamás.

Sonreí de manera ladeada, sorprendiéndome a mi misma. Ahora el trío de guarras iban a tener un nuevo problema de popularidad.

Mi Blackberry sonó avisándome de una notificación.

Era el WhatsApp.

"Mueve ese culazo que tienes y baja.

Rosalie."

"Vamos todos juntos ^^ ¡Qué ilusión!

Alice."

"Enana, salvo Bella todos estamos en el coche, podías decirlo tranquilamente.

Jajaja…

Emmett."

"Emmett, aplícate el cuento.

Jasper."

"¡Yo lo dije por que Bella no esta! -.-

Alice."

"Bella, ven rápido antes de que los descuartice.

Rosalie."

No pude evitar reírme por la situación. Más que adolescentes, casi adultos, parecíamos niños de seis u ocho años peleándonos.

"Está bien, cojo una manzana y una tostada y voy corriendo.

Bella."

"Ok, pero apurate.

Rosalie"

"A la orden sargento Hale.

Bella."

Bajé las escaleras mientras cogía la manzana y la tostada sin apartar la mirada de la Blackberry.

-¿Solo tomarás eso, Bella? –preguntó Renee frunciendo el ceño.

-Me temo que si, ya me están esperando.-le respondí cogiendo un baso de leche.

-Toma un par de dólares y comprate algo. –me tyendió un billete que cogí y lo guardé en el bolsillo.

-Gracias, mamá.-le respondí antes de volver mi vista al móvil y tomaba la leche.

"¡Huy! Eso es excitante. Sargento Hale…

Emmett."

"Yo tambien soy Hale ._.

Jasper."

La leche salió disparada por mi nariz al leer eso.

"¡DIOS! ¡IMAGEN MENTAL!

¡QUÉ ASCO!

Rosalie."

Una carcajada brotó de mi interior.

"No tenéis remedio.

Bella."

"Pues a mi me resultó excitante…

Alice."

Me atraganté con la tostada mientras lo leía.

-¿Estas bien, cariño?

-Sí, mamá. –le respondí en un hilo de voz en el umbral de la puerta.

"O.O

Rosalie."

"O.O

Bella."

"O.O… Eso es lo que me gusta de ti. ;)

Jasper."

"¡Vale, cambio de tema!

Bella."

-¿Lo decías en serio? –le pregunté a Alice mientras entraba en el asiento trasero de su Porsche.

"Karma Camelon" de Boy George sonaba de música de ambiente dentro del coche que la dulce Alice conducía.

-Me tiene su morbo.-respondió encogiéndose de hombros.

-Emmett, estás muy pálido… -le dije al grandullón que estaba sentado en el medio.

-Yo me refería a Rosalie…

Todos nos empezamos a reír por la situación. Era demasiado cómico ver a una mole de noventa y dos kilos de masa y un metro noventa y cinco en ese estado.

-No te pongas así hombre, era una broma.-le dijo Jasper viéndonos desde el espejo retrovisor.

-¡Tu te imaginabas siendo el de arriba! ¡¿Verdad, pedazo de cabrón?! –exclamó Emmett rojo de vergüenza, riéndonos Rosalie, Alice y yo en el proceso mientras Jasper sonreía divertido.

-¿"Seme" o "Uke"?-preguntó Alice mientras se paraba en el semáforo.

-¿Qué?-preguntamos todos a unísono.

-¡Joder! ¿Si activo o pasivo?-dijo en una explosión de energía marca Alice Cullen.

-Yo sigo sin pillarlo. –la cara de Emmett se mostraba confundida.

-Vale, explicación para ti Emmett. –Alice suspiró- El "seme", o activo, es el que le gusta meterla, vamos el que le gusta dar, y el "uke", o pasivo, es el que le gusta que se la metan, que le den.

Cuando Alice acabó el discurso el coche estaba silenció mientras que la canción de Boy George llegaba a su fin. Pude ver varias reacciones. Emmett volvía a estar tan pálido como una hoja de papel. Rosalie levantaba las cejas de manera sardónica. Jasper estaba con una expresión entre lo conmocionado y lo perdido ene l mundo. Yo… Mi cara debería ser un poema.

El silencio fue interrumpido por la estruendosa risa de Rosalie.

-¿De dónde coño sacas eso, Ali?

-De Internet.-respondió sonriendo macabramente.

-Ya me encargaré de decirle a Carlisle o a Esme de que te quiten el portátil.-dije viendo como Alice me miraba curiosa.

-¿Por qué? Es cultura como otra cualquiera. –parecía indignada.

-Porque eso no es normal, enana. –respondió Emmett recuperando levemente su color natural.

-Deberías darme las gracias por haceros más cultos.-centró su vista en la carretera.

-Bueno, para que el ambiente no se ponga tenso, mejor hablamos del presente. El primer día de clase del último trimestre.-Rosalie sonaba entusiasmada.

-No te creas que va a ser algo épico.-le dije mirando como el Porsche avanzaba por el pueblo.

-¡No va a ser algo épico!-exclamó Rosalie.

-¡¿Tú te has visto en un espejo?!-exclamó Alice.

-Bella, si yo casi me muero al verte imagínate a las tres guarrillas.-Emmett se empezó a carcajear.

Solo el universo sabía lo que estaba pensando…

.

.

.

Alice aparcó el Porsche en el aparcamiento del instituto de Forks. Como era de esperarse atrajo las miradas de los más curiosos, pero eran escasos, dado que todos sabían que era ella. El revuelo empezó cuando bajamos del coche.

Al bajarme pude ver a Edward en la esquina del aparcamiento hablando con Alec y Riley. Cuando el vio el revuelo fue cuando nuestras miradas se entrelazaron.

Sonreí de manera macabra y giré la cara.

La gente nos miraba, nos examina y juzgaba. Era como ser un trofeo en exposición. Al entrar en el centro más miradas empezaron el ritual anterior. Mirar. Examinar: Juzgar. Así por cada nueva mirada.

-Me siento como una puta rata de laboratorio.-suspiré apoyándome en la pared.

-¿Un cambió muy brusco, he morena?-preguntó Emmett golpeándome en las costillas con su codo.

-Pues sí.-admití sonriendo.

-¿Tan pardilla eras?-preguntó Rosalie levantando una ceja.

Levante mi ceja.

-Era más que una pardilla.-le aseguré manteniendo su mirada azul.

Rosalie silbó como un camionero ante una buena mercancía.

-¡No digas eso, Bella! ¡Eras genial!- dijo Alice poniéndose a mi lado.

-¿Ahora ya no lo soy?-le pregunté divertida.

-Sí lo eres. –Sonrió de manera cálida- Solo que ahora eres como una versión 2.3 en lugar de la 1.7 de antes.

Levanté una ceja.

-Alice…

-¡Tuve mucho tiempo libre vale!

Todos nos empezamos a reír de manera escandalosa, haciendo que los murmullos aumentaran.

-Siento molestar, pero soy nuevo y me gustaría saber si me podrías ayudar a encontrar conserjería.

Miré de donde provenía esa cálida y atrayente voz con un hermoso acento inglés.

Tragué de manera ruidosa.

Peló negro medio largo desbastado y con un tímido flequillo. Ojos azules que rozaban el violeta. Labios gruesos y definidos. Mandíbula cuadrada y pómulos definidos donde podías ver una incipiente barba. Su nariz era recta y respingona. Su camiseta negra se ajustaba a su cuerpo, dejando perfectamente a la imaginación como sería ese bonito six-pack y la perfección de los músculos de sus brazos. Una chaqueta de cuero negra descansaba en su hombro derecho. Sus pantalones caían de manera deliciosa por sus caderas y sus cotas militares solo lo hacían verse como la lujuria personificada.

-¡Claro que sí!-respondió una animada Alice sacándome de mi embobamiento.

-Siento la molestia.-repitió con ese adorable acento ingles.

-No pasa nada, yo también soy nuevo.-le dijo Jasper con una sonrisa.

El maromo inglés frunció el ceño.

-¿Y sabes donde estas?-le preguntó con una mueca curiosa.

¡Joder que puta monada!

-El no, pero nosotros tres sí.-dijo Emmett señalándonos a Alice, el y yo.

Sus ojos se posaron en mí y pude notar un leve sonrojo. Su rostro sonrió de manera amble, marcando un hoyuelo a su lado derecho. No pude evitar responderle la sonrisa.

-Siento no haberme presentado. Soy Cameron Williams, pero todos me llaman Cam.-dijo con su acento y sonriendo.

-Alice Cullen, encantada. –la duende le dio un abrazo, dejándolo en shock.

Todos empezamos andar en dirección a la conserjería, mientras Cam nos seguía.

-Emmett McCarty.-Emmett le tendió la mano mientras esbozaba una sonrisa.

-Rosalie Hale.-Rosalie le dio un beso en la mejilla.

-Jasper Hale, un placer.-Jasper le dio un apretón de manos.

No pude evitar sonreír. El pobre se veía incomodo por la muestra de afecto de Alice y algo aturdido por la cercanía de Rose.

Una ligera risa salió de mí, haciendo que posara de nuevo su electrizante mirada en mi.

-¿Y tú quien eres?-esbozó una sonrisa ladeada.

-Isabella Swan, pero prefiero Bella.-yo me limité a darle un apretón de manos, para no romper la barrera del espacio personal que Alice y Rose rompieron.

-Realmente eres un bello cisne.-sonrió mientras me guiñaba un ojo.

Noté como el sonrojo subía por mi rostro.

-Gracias, Cam.-le sonreía de manera abierta.

-¡Uaoooh! ¡Tío se te ha caído el cincel mientras picabas piedra con Bella!-exclamo Emmett mientras se reía.

Rosalie le dio un cadazo en las costillas cosa que le agradecí. Por el rabillo del ojo pude ver como Cam se sonrojaba tímidamente, haciéndolo ver como el perfecto caballero de brillante armadura.

-No he entendido esa expresión, pero no creo que sea buena…-murmuró Cam mirándome y sonriendo a duras penas.

-Si mal no he entendido a insinuado que flirteabas conmigo...-le susurré al oído de manera divertida.

-Picar piedra…-murmuró distraído, seguramente pensando en la expresión.

-Es aquí.-le señaló Alice la puerta de madera con un gran cuadrado de cristal que ponía "Empujar" en un cartel que tuvo tiempos mejores.

-Muchas gracias por todo.-dijo Cam, notándose su acento británico.

-No las des, hombre.-Rosalie le sonrió de manera franca.

-Espero volver a veros, -mostró una blanca sonrisa- y fue un placer…conoceros. –eso último lo dijo posando su mirada en mí, mientras una sonrisa ladeada adornaba su rostro.

Mi náyade se mostró coqueta mientras la amazona puso su armadura de guerra.

Le devolví la misma sonrisa ladeada que dice "Espero volver a verte y si es con tus labios sobre los míos mejor". El se despidió mientras entraba y nosotros íbamos de vuelta a nuestros casilleros.

De vuelta hice el primer contacto con mis objetivos.

Pavoneándose como si fueran las reinas del mundo iba el trío de las zorras satánicas, siendo encabezado por la hija predilecta del señor del infierno.

Le dí un leve codazo a Rosalie para decirle que mirara lo que yo estaba viendo. Cuando sus ojos hicieron visual con el trío vi como su mirada se volvía vengativa.

El plan que habíamos trazado el día anterior empezaba.

Como era de suponerse, ella rápidamente nos miró, primero devoró a Jasper con la mirada de manera nada sutil, pudiendo yo oír un "Puta" que salió de Alice. Después posó su vista en Rosalie, y yo casi podía ver como hacía balance de los pros y contras de no tenerla en su grupito, suponiendo que ella era como su grupo. Supuse que el "invitada" ganó en su cabeza por la sonrisa hipócrita que salió de sus labios. Ahora tocaba mi turno, así que rápidamente me puse mis Ray-Ban negras, ocultando mis característicos ojos. Pude ver sin ser delatada como repetía el proceso que hizo con Rose. No me sorprendió el volver a ver la sonrisa hipócrita en su rostro. Me iba a invitar sin saber que era yo.

No sé como me contuve de tirarla al suelo cuando pasó por mi lado. Su aroma me mareó. Era demasiado cargado, como si se hubiera echado el bote entero de perfume encima.

Con ese olor tumbaría a un caballo.

-¡Será guarra!-exclamó una colérica Alice- ¿Visteis como miró a Jasper?

-¡Cómo para no verlo!-berreó Emmett.

-Tiene una cara de falsa que tira para atrás.-dijo Jasper con el ceño fruncido.

-Tiene cara de puta, que es lo que es.-dijo Rosalie con su mirada estratega.

-Conociendo su Modus Operandi se acercará a nosotros en el descanso. –anunció Alice pensativa.

-Tenemos que tener cuidado.-les dije mirándolos a todos a los ojos- Es un puta, pero una puta lista, y como mire algo raro todo se irá a la mierda.

-Entendido, jefa Swan.-Emmett lo dijo serió cosa que sorprendió al grupo- Si, lo dije en serio.

Todos pusimos los ojos en blanco con resignación.

-Bella.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo al oír esa aterciopelada voz llamarme con tanta ternura. Me giré con el ceño fruncido, no le iba a dejar ver el efecto que su voz tenía en mí.

Allí estaba Edward.

Su cabello de color bronce estaba revuelto como de costumbre, sus ojos se veían de ese desconocido verde musgo, su cara tenía una barba de dos días, lo cual le daba un aire adulto y sexy. No pude evitar ver de reojo esos labios carnosos con los que había fantaseado. Inconscientemente el sueño del beso volvió a mí. Edward quería que corriese de algo. ¿De qué quería huir?

El sutil codazo de Jasper en mi espalda me alertó.

Edward llevaba una camiseta gris que se ceñía a su bien formado torso y por encima una camisa abierta color verde musgo, haciendo que sus ojos resaltaran. Sus pantalones eran azules oscuros y llevaba sus Vans negras con la franja azul y blanca.

-No quiero que me digas nada, Cullen.-le dije en tono monocorde y una expresión fría.

-Soy Edward, Bella, no Cullen…

-Isabella.-le corregí automáticamente.

-Tu siempre serás mi Bella…-su mano apartó un mechón de pelo de mi cara dejándome aturdida por su cálido tacto. Cuando me di cuenta lo aparté de un manotazo. El suspiró con resignación.- Adiós, Bells.

-Isabella.-repetí de mal humor.

-Bella…-dijo antes de desaparecer entre la gente y que el timbre sonará…

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Las primeras clases pasaron volando. Me había visto rodeada de todo tipo de atenciones del género opuesto. Desde si necesitaba ayuda con la mochila, a si necesitaba compañía. Todo resultaba demasiado surrealista para mí, cuando hace unos mese me ignoraban como si fuera mierda. Ahora me daba cuenta de lo superficial que era la gente.

Salí de clase de literatura dirigiéndome al casillero para dejar la mochila. Ahora era el descanso y no tenía ganas de lidiar con nadie, dado que pensar en el hecho de empezar la batalla con Victoria y su séquito de arpías me minaba la moral, aunque me llenaba de una extraña euforia… Era todo muy contradictorio.

Mike Newton apareció enfrente de mis narices como si nada. Me sonreía con un intento de sonrisa que intentaba ser seductora. Yo solo me acordé de las veces que el mamarrachó se metía conmigo por los pasillos.

Esto prometía.

-Hola soy Mike Newton, y me gustaría invitarte a comer a mi mesa, preciosa.-su sonrisa se amplió.

Quise carcajearme en su cara.

-Lo siento, Mike, pero ya quedé con mis amigos.-le dije en tono frió.

Pude ver como su expresión se descomponía al ser "inmune" a sus encantos. El era un mamarracho que se creía un sex simbol, cuando en realidad era un grano en el culo. Era el típico mamón que va de guay y no llega a chachi, por así decirlo. El se encargaba de flirtear con las ex del grupo de Edward, Alec y Riley, solo que el era peor por ser un lameculos que quería llegar a ser tan popular como ellos, solo que el al no tener personalidad, era un patético adefesio.

-Tal vez mañana…

-Ni mañana ni nunca, imbécil.

La cara que puso fue digna de fotografiar. Le venía bien que le dieran una lección de humildad al muy gilipollas.

Y así contoneando mis caderas me fui a la cafetería…

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-Que se joda.-dije metiéndome un trozo de pollo en la boca.

-Se lo tenía merecido.-Alice me levantó un pulgar en modo de aprobación.

-Deberías haberlo fotografiado, Bella, yo quería ver esa cara. Que el muy gilipollas me llevaba unas semanas tocándome los cojones.-dijo un Emmett con diversión en los ojos.

-No tenía la cámara mano, lo siento.-dije divertida.

-¡Mierda!-exclamó Rose.

-¿Qué pasa?-preguntó Ali.

-El trío del infierno se aproxima. –informó Jasper.

Al oír eso puse mi pelo estratégicamente para que no me vieran los ojos. Justo cuando llegué el olor del perfume barato echado a mares me inundó provocándome un leve mareo. No sabía como Edward soportaba semejante peste…

-Hola.-pude ver su hipócrita sonrisa en su cara.- Soy Victoria Sutherland, ella –señaló a Jessica- es Jessica Stanley y está de aquí –señaló a Lauren- es Lauren Mallory.

¿Su madre no le había dicho que es de mala educación señalar? A cierto, su madre era una cerda de corral… Aunque hasta los cerdos tienen más modales.

-Encantada.- Rosalie sonrió dulcemente.

Solo el grupo sabía que era una fachada de pura hipocresía.

-Hola.-Jasper saludó de manera interesada.

-¡Hey…!-dije con voz un poco aguda.

-Lárgate Victoria.-espetó Alice.

-No estoy hablando contigo, querida Alice.

Puso la sonrisa más falsa de la historia. Una hostia en toda la cara no se la quitaba nadie.

-Soy Rosalie Hale.-Rosalie sonrió con "Dulzura" mientras tomaba un sorbo de agua.

-Jasper Hale. –Jasper volvió a su comida.

-Marie…-murmuré.

No era mentira… Era mi segundo nombre.

-¡Sois encantadoras chicas!-dijo Jessica con su voz nasal.

-Nos gustaría pediros que vinierais con nosotras, ya sabéis para quedar y eso…-dijo Victoria.

-Me sorprendes, Victoria.-le dije de manera desinteresada.

-¿Por?-parecía ilusionada de sorprenderme.

-Nunca pensé que pudieras ser tan falsa.-le respondí removiendo la comida de manera desinteresada.

-¿Disculpa?-pude ver como su cara empezaba a ponerse roja.

Con cuidado deslicé la silla, que hizo un ruido horrible, atrayendo la atención de todos. Ninguna de las tres parecía saber estaba sucediendo, pero no tardarían mucho.

-Hace un par de meses no me ofrecías eso. –Chasqueé la lengua con reprobación- De hecho me humillabas.

-Yo no te conozco, si lo hiciera no te humillaría precisamente, eres guapa y tienes un buen cuerpo, simplemente no se te puede humillar.-respondió con su sonrisa de víbora.

Mmm… Mi náyade quería un bolso de serpiente y mi amazona se la iba a cazar.

-Aún por encima superficial. –Su cara se puso roja, y me aparté parte del pelo.- Es cambiar un poco y ya crees que no me viste en la vida.

-No te olvidaría…

Se calló al verme a los ojos.

-¡Ah! Mi nombre no es Marie, bueno sí.- retiré mi pelo de la cara-. Soy Isabella Marie Swan, aunque me llamabais Bella o la hija del jefe Swan.

Toda la cafetería se quedó en un silenció sepulcral.

-Creo que ya os podéis ir zorrones.-dijo Rosalie con su tono duro.

Victoria dio dos zancadas para intentar abofetear a Rose pero antes de que llegara le torcí la muñeca soltando un quejido de dolor al instante.

-No se pega a la gente Victoria, esa costumbre es muy fea en las señoritas… Aun que bueno, las zorras no son señoritas.

-¡Serás guarra!-gritó encolerizada- ¡Suéltame ahora mismo, si no quieres que llamé a Edward!

No pude evitar una carcajada.

-Edward me la trae floja y pendulona, Victoria.-le dije girando más su muñeca.

-¡Suéltame!-volvió a gritar.

La giré cara Jessica y Lauren que estaban estáticas en su sitió y con los ojos fuera de las orbitas. Le dí un apretón más fuerte empujándola de golpe cara ellas.

-te acercas a alguno de nosotros y la próxima vez acabas en el hospital y con un yeso en el brazo.-le dije mientras todos se levantaban para marcharnos.

-Esto no quedará así Swan…

-Temblamos de miedo, puta.-sentenció Rosalie mientras muchos alumnos sonreían por el espectáculo.

A medió camino vino Cam que sonreía viéndose adorable, y me dejo de piedra cuando me dio un beso en la comisura de los labios. Pero no nos paramos, seguimos hasta salir de la cafetería, mientras algunos nos vitoreaban de fondo….

EPOV

Me pasé la mano por el pelo por enésima vez. El pequeño trozo de papel bailaba en mis manos de manera delicada. Era un pequeño tesoro.

Temblaba de frió.

Me había empapado todo y ahora no podía para de temblar.

Tenía la ropa pegada al cuerpo y me agobiaba estar en la maldita cabina telefónica.

Quería saber quien era el chico que no se había despegado todo el día de Bella. Tenía que admitirlo, era guapo y parecía carismático. La verdad se veían muy bien juntos.

Mi mano volvió a mi pelo.

Sonreí al recordar como Bella le dio una pequeña gran lección de humildad a Newton y Victoria. Me sentía un poco acosador, pero necesitaba verla. Cuando la vi a la mañana bajando del coche pensé en llevármela del instituto por ir tan guapa y seductora con ese pantalones y ese escote, pero sabía que no podía hacer nada. Luego cuando me acerqué a ella me sentí bien. El simple hecho de poner el mechón detrás de su oreja me hizo feliz. Pero nada dura eternamente. Su frialdad, la manera en al que apartó mi mano de ella me dieron ganas de meterme un tiro en la cabeza.

Volví a ver le papel en mi mano.

La culpa de cómo me encontraba ahora la tenía Maroon 5. Hacía días que tenía el número de Bella en ese trozo de papel cuando lo miré ene le móvil de Alice a hurtadillas, pero no fue hasta que la pude ver, y reírse con otro hasta que no me dí cuenta de las ganas que tenía de volver escucharla hablar con esa dulzura tan característica de ella.

La verdad es que no podía llamarla desde el móvil, estaba cien por cien seguro de ella tenía mi número guardado, y por lo tanto me colgaría directamente. Me hizo falta escuchar "Payphone" para poder decidir hacerlo. Aunque la estúpida canción me hizo sentir peor.

Lo que ahora tenía ese tío que no se separaba de ella lo había tenido yo. Las sonrisas, las miradas a hurtadillas y llenas de significado, los pequeños momentos, su olor natural envolviendo mis sentidos… Todos aquellos tiempos donde todo estaba bien y mal. Aquellos tiempos en los que hablábamos de nuestros planes futuros, sobre poder ir, tal vez, a la misma universidad, compartir piso con Alice y Emmett… Todo se quedó en los lugares donde sucedieron. En la sala del piano y al lado del río.

En un momento de decisión lo decidí.

Con cuidado empecé a teclear el número de Bella que se empezaba a diluir con la lluvia.

Uno, dos, tres toques y al cuarto el ruido del teléfono siendo cogido me llenó de felicidad…

Podía escuchar un montón de risas de fondo, pero yo solo tenía oídos para la dulce y melodiosa risa de Bella.

-¿Hola?-preguntó con su calidez mientras intentaba no reírse.

Una extraña sensación se apoderó de mi cuerpo. Ya no tenía frío ni temblaba, ella con el sonido de su voz llena de sentimientos se llevaba todo los malestares físicos. No era la voz fría y monocorde de la mañana. No. Esta era la voz de mi dulce Bella. Mi Bella…

-¿Hola? ¿Hay alguien?- sonaba confundida y casi podía imaginármela frunciendo su ceño-. Bueno, se habrá cortado…

Colgó.

Los temblores y el frió volvieron y un agujero en mi pechó se hizo presente. Notaba mi cuerpo entumecido pero me dolía más el interior, el no escuchar su voz, el que fuera tan fría conmigo, cuando en el pasado era su Edward, me dolió que no quisiera verme, o que no me dejara llamarla Bella… Me dolía el vació que me hacía.

Entonces, como una gran bomba todo cobró sentido para mi. Lágrimas empezaron a brotar de mis ojos confundiéndose con las gotas de lluvia que se deslizaban desde mi pelo.

Estaba enamorado de Bella Swan… En realidad siempre lo había estado…


¡Hola! Bueno aquí tenéis el nuevo capitulo de "La Ley De Muphy". Quería deciros que cambié el hashtag porque el anterior era de una secta o algo así y no me gustaba nada, de hecho, me daba mal rollo ._. No soy mala por dejar el capitulo así, que quede claro.

Bueno quiero que me felicitéis que hoy, dos de febrero del dos mil trece, yo Laura Nogueira, cumplo dieciséis años. Ojito que me hago grande jajaja.

Bueno, mi querida Jazzy (YasminaRG) hoy te perdiste una clase de matemáticas de los más interesante, te has perdido a Pichón comiendo y Callejo llamándolo tonto, pero bueno...

Pues quería agradecer los Follows y los Favoritos. Muchas gracias a aurorhex, Vale fierro, JustMeACrazyTwilighter, YasminaRG, ValeHale, viivii alice, Vicky B. Jonas, Anilu-Belikov y Anita90 por los estupendos reviews que me dejan. Son maravillosas, en serio, palabra mía.

Respecto a la pregunta de Vale fierro, la verdad no sé cuantos capítulos va a tener el fic, dado que yo improviso. Cuando crea que la historia merece acabar, la terminaré, pero eso si, avisando con tiempo.

Bueno, os he dejado el hashtag (este si, no está ocupado *coro de fondo gritando bien*) para que pongáis opiniones y preguntéis dudas directamente, también podéis dejar citas y cosas así, para dinamizar un poco el fic. Y luego en mi perfil os puse el enlace de mi Ask, por si queréis preguntar también por allí.

Sois libres de hacer lo que queráis. :)

Besos, Lau.