Todos los personajes le pertenecen a Masashi Kishimoto


JUEGO DEL DESTINO


CAPITULO 13: EL PELIGRO ACECHA


. . .

. . .

Ino detuvo sus pasos y luego observó con detenimiento la enorme sala en la que se encontraba, solo para terminar maldiciendo mentalmente. Sí, tal y como venía ocurriendo desde hacía semanas atrás, se encontraba nuevamente en uno de esos extraños y perturbadores sueños ambientados en el siglo pasado, esos que venían acosándola noche tras noche…

Sin embargo, este sueño tenía algo diferente a los demás.

Esta vez, el escenario no era el cabaret de siempre, era una enorme sala tapizada y amueblada con un lujo realmente impresionante. Sus ropas tampoco encajaban, pues no eran los trajes coquetos de bailarina de cancán que solía usar; era un vestido elegante y pesado que la cubría desde el cuello hasta los pies. Y la música de fondo... en definitiva no era la de siempre. Pero lo que más le hacía ese sueño diferente a los demás, era que ese pelirrojo que tanto se parecía a Sabaku No Gaara no se encontraba ahí. Y a demás de eso, realmente sentía que no encajaba en ese lugar…

¡No te atrevas a interferir! ¡Es mi vida! —Se vio gritando repentinamente, con un coraje y valor que no recordaba en sí misma.

Frente a ella, una figura masculina se alzó imponente ante su grito y tapó con su enorme presencia el resplandor del sol que entraba en la sala por el ventanal tras él, ocasionando un efecto de sombra que impedía ver su rostro.

¿¡Acaso estás loca? —Le increpó de pronto aquel hombre. Su voz le pareció extrañamente familiar—. ¡¿Es peligroso?

¿Y qué sabes tú del peligro? ¡Tú, que siempre lo tuviste todo!

No cambies el tema. ¡Te quiero fuera de ese sitio a partir de mañana mismo!

¿Y qué si no quiero?

¡Entonces, te obligaré! ¡Y ni se te ocurra reusarte! ¡Tú no perteneces a ese mundo! ¡Están muy por debajo de tu nivel!

¿Nivel? ¿Y tú qué sabes sobre mi nivel? ¡Tú no eres el que fue negado por tu pa…

De pronto, los dedos del varón se posaron sobre sus labios y la obligaron a callar, justo antes de que gritara aquello que debía permanecer oculto. Aquello le cayó como una puñalada en el pecho a la rubia.

¿Te avergüenza pensar que tu mujer se entere de la verdad, no es cierto?

Esa sombra se acercó hacia ella y le habló suavemente.

No tienes idea del peligro que corres si alguien se entera de la verdad.

Ino se quedó paralizada ante las palabras del varón. Sí, él la estaba intentando proteger, siempre lo había sentido, pero… ¿De quién la estaba protegiendo?

Él…

Mi…

Mi her…

.

.

De pronto, Ino dio un brinco sobre su cama y sus ojos se abrieron de golpe. Se quedó por largos minutos mirando fijamente el techo de su habitación. Aún era de noche, y estaba casi segura que debía faltar mucho para que el sol se pusiera en lo alto del cielo y la sacara a patadas de su cama. Pero eso no le importaba en lo absoluto. A decir verdad, ni siquiera podía pensar en dormir nuevamente.

Ese sueño había sido total y completamente diferente a los anteriores…

Y sí que la había dejado perturbada.

.

.


Sin embargo, a la mañana siguiente…

—¡Que se jodan todos! ¡No me pienso rendir aunque me despellejen viva!

El grito de Yamanaka Ino retumbó con fuerza dentro de la cafetería de la Universidad estatal de Konoha. A su lado, Sakura resopló hondo mientras apoyaba los codos sobre la mesa y dejaba reposar sobre sus manos su rostro, para luego mirar preocupada a su amiga.

—Deberías ir con más cuidado, cerda. Si en verdad es alguien tan peligroso como dice tu jefe, dudo mucho que puedas hacer algo en su contra. Podrían borrarte del mapa y nadie se enteraría.

Ino suspiró hondo y luego miró hacia el suelo, preocupada. Su amiga tenía razón. La noche anterior, había descubierto junto con Kankuro que el caso de su padre había sido un complot para sacar a la empresa Yamanaka del camino. Y por lo que se veía, todo había sido preparado por "alguien" más poderoso que su padre, que sus socios, y que el mismísimo Hyuuga Hiashi.

¿Quién era ese "alguien"?, ¿Y por qué quería sacar a su papá del negocio? Eran las preguntas que la habían atormentado durante toda la noche. Para su mala suerte, ni ella ni su inteligentísima amiga Sakura habían logrado encontrar las respuestas a sus dudas. Pero ella no estaba dispuesta a darse por vencida tan fácilmente.

—¿Y qué propones que haga entonces? —Ino miró con actitud seria a su amiga—. ¿Que me quede sentada de brazos y vea como mi papá se pudre en la cárcel?

Sakura negó con la cabeza a modo de respuesta.

—Solo quiero que te tomes todo este asunto con cautela, cerda —Aconsejó nuevamente la Haruno, mientras colocaba sus manos sobre la Yamanaka—. No me gustaría perder la única amiga que me queda.

—Gracias por tu preocupación, frente —Ino uscó guardar la compostura antes de continuar—. Pero no puedo dejar que se salgan con la suya. Mi padre no se va a joder en una cárcel mientras yo tenga en las manos la posibilidad de sacarlo de ahí.

—¡¿Quién se va a joder en una cárcel?

Ino gritó del susto al verse sorprendida por la voz de su amigo Kiba, quien acababa de hablar justo detrás de ella. Sakura, no pareció contenta con la interrupción.

—Tú —Le dijo seria al compañero de clases de Ino—. Si no dejas de acosar a mi amiga, te denunciaré y haré que te jodas en una maldita cárcel.

El Inuzuka recibió con una enorme sonrisa el ataque de la Haruno.

—¿Si? Pues déjame decirte que iría feliz con tal de no tener que verte nuevamente.

—Chicos, ¿Quieren dejar de pelear?

Sakura bufó y luego se cruzó de brazos y desvió la mirada, molesta. Inuzuka Kiba tenía fama de mujeriego empedernido, pero eso no era precisamente lo que le molestaba de él. Lo que realmente le irritaba, era ver cómo ese tipo insistía en cortejar a su amiga con su típica táctica de galán del pueblo, y como ella insistía en no notarlo.

A demás, tenía que admitir que pelearse con él era realmente divertido...

—Dejaremos de pelear cuando tu amiga lesbiana deje de molestarme cada vez que me ve.

Y ahí comenzaban de nuevo…

—Lo haré cuando decidas hacerle un favor a la humanidad y te arrojes de algún puente.

—Después de ti, my lady...

—¡Ya basta! ¡Ustedes dos tienen que dejar de pelear de esa forma! ¡O si no….

De pronto, Ino sintió que un frío aterrador le recorría la espina dorsal y le hacía estremecerse. Cuando observaron a su alrededor, notó que todos estaban murmurando y señalando hacia la entrada de la cafetería, y pronto pudo ver como las chicas comenzaban a arreglarse sospechosamente el cabello y ajustarse el escote de sus blusas. Incluso una acababa de sacar su labial y se estaba retocando a la vista y paciencia de todos.

¿Qué rayos estaba ocurriendo?

—¿Fea, qué está su…ce…

Ino no pudo terminar su pregunta. Su amiga estaba tan pálida que parecía que se desmayaría en cualquier momento. Y no era usual ver a Sakura Haruno en ese estado.

¿¡Qué mierda estaba pasando?

Confundida, la rubia se dio la vuelta hacia el lugar donde todos estaban mirando, y de pronto sintió que su piel se erizaba y que cada molécula de su ser se quedaba total y completamente tiesa.

A la cafetería, acababa de entrar el sujeto más apuesto que jamás hubiese visto en su vida. Alto, de cabellos negros, facciones perfectas y piel tan pálida como el marfil, ese hombre era realmente un regalo de los dioses. ¡Y qué decir de su cuerpo! Esa camisa de diseñador y ese traje de varias cifras de seguro ocultaban un cuerpo de ensueño. Uno por el que cualquier mujer mataría por tener en su cama atado y listo para ser usado…

Sin embargo, lo que dejó realmente tensa a Ino, fueron los ojos del varón. Esa mirada fría como el hielo, afilada como un cuchillo, y peligrosa como una serpiente… era realmente de temer. ¿Quién rayos era ese tipo?

De pronto, la rubia notó como esos ojos negros como la noche se fijaban en ella y la piel se le erizo de los nervios. Era como si la estuviese analizando a fondo, como si le estuviese aplicando rayos X con la mirada, como si la estuviese evaluando como a un animal en exhibición. Y eso le hizo estremecerse aún más. Pero justo cuando pensaba que terminaría desvaneciéndose en ese mismo momento, el varón desvió su mirada y terminó clavándola en su mejor amiga, a quien miró por largos instantes con cierto aire de desprecio. Aquello no le gustó en lo absoluto.

—Sakura, ¿Conoces a ese tipo?

La Haruno se tardó en reaccionar. Cuando lo hizo, apretó los puños con fuerza y tragó saliva, antes de contestar.

—Uchiha Sasuke —dijo con frialdad—. La personificación del mal y todo lo negativo que pueda existir en este mundo.

Y mi ex – novio…

—Y el nuevo supervisor de acreditación de prácticas pre-profesionales en la facultad de derecho.

Tanto Ino como Sakura pegaron un grito y casi se mueren de un infarto al escuchar tan inesperadamente la voz de su ex-tutor justo detrás de ambas. Incluso Kiba estuvo a punto de gritar, pero por suerte logró contenerse y evitar con eso la humillación de su vida.

¿Cómo rayos hacía para aparecerse tan de la nada en los lugares menos esperados? Y…

Un momento, ¿Qué acababa de decir?

—Kakashi-san, está queriendo decir que…

—Lo que oíste, Ino. Por cierto, creo que sería mejor que te vaya advirtiendo de algo.

—¿¡Qué! ¿Acaso hay algo más que deba saber?

—Eh… sí. —El de cabello plateado sonrió en forma siniestra antes de continuar—. Uchiha-san me dijo que le interesaba tu caso. Quiere verte mañana a primera hora en su oficina para revisar tus avances.

—¿¡Qué? Pero, yo…

—Bueno, eso es todo. Me tengo que ir.

De pronto, y antes que Ino pudiera decir algo, el mayor desapareció. Cuando lograron ubicarlo, éste ya se encontraba al lado del recién llegado y le estaba saludando con su habitual sonrisa despreocupada. Éste apenas le dirigió la mirada e hizo un ruido que no calificaba como palabra a modo de respuesta, y luego comenzó a seguirlo hacia la salida que daba con el pasillo que llevaba a la oficina del decano.

¡Diablos! ¿Qué más podía pasarle para terminar de arruinar su vida?

Ah, sí, Sabaku No Gaara…

Oh si, Ino sí que las iba a ver negras en lo que quedaba del semestre…

. . .


Dentro de su oficina, Gaara maldijo una y mil veces mientras leía y releía incrédulo la misiva que acababa de recibir de su padre desde París.

"Recibe a Uchiha Sasuke con respeto y hazle una breve recorrido por la empresa.

Cuídate."

¿Recibir a Uchiha Sasuke? ¿Y darle un recorrido en la empresa? ¡Para qué! ¿Acaso el edificio Sabaku No se había convertido repentinamente en lugar turístico y él no se había enterado aún? Y por último, ¿Por qué precisamente él?

Desde que tenía recuerdos de su infancia, Uchiha Sasuke y él nunca se habían llevado bien. El tipo era la personificación del egocentrismo y el autoritarismo, y sabe dios cuantos defectos más. Jamás le había agradado. Y estaba seguro que siempre había hecho hasta lo imposible por que todos supieran lo que opinaba de él. ¿Por qué su padre le acababa de mandar semejante misión?

En verdad, no entendía como rayos Naruto podía seguir siendo su amigo…

—¿Ya supiste quien regresó a Japón?

El pelirrojo suspiró hondo al ver a su hermano riendo en la puerta de su oficina, tan tranquilo como de costumbre. ¡Claro, él no tendría que lidiar con la serpiente venenosa durante toda la tarde!

—Me acaban de mandar un interesante telegrama al respecto.

Kankuro ingresó en la oficina de su hermano y se sentó en la silla frente a su escritorio. Luego, cogió la misiva que su padre le había enviado a su hermano y comenzó a leerla.

Casi se le cae la quijada al suelo cuando reconoció ese nombre en la carta.

—Wow, que feo. Creo que eso no se lo desearía ni a mi peor enemigo.

—Ni yo.

El castaño miró casi hasta con un toque de compasión a su hermano. Diablos, tener que soportar a la persona más fría de todo el planeta, iba a ser realmente feo. Ni siquiera Gaara era tan parco como Uchiha Sasuke. A decir verdad, Gaara era solo reservado y distante. En cambio, el Uchiha era realmente detestable.

Sin embargo…

—¿Sabes? Eso tiene que ser el karma —El pelirrojo casi fulmina con la mirada a su hermano—. Estas pagando por haber pensado lo peor de mi y de Ino la vez pasada, y…

—Ya te pedí disculpas por eso, ¿No?

—No que yo lo recuerde.

Gaara suspiró hondo. A decir verdad, aún no le había pedido disculpas a su hermano, pero no porque no quisiera hacerlo, sino porque no sabía cómo hacerlo. No tenía experiencia alguna en el tema.

Y respecto a Ino…

—Por cierto, ella aún está esperando tus disculpas.

Disculpas…

Diablos, eso era algo que definitivamente no quería hacer. Tener que pedirle disculpas a una bailarina nudista por pensar que había hecho… lo que seguro hacía noche tras noche en ese bar donde trabajaba, le parecía algo realmente patético. Una chica que se desnudaba para ganarse la vida no podía ser decente en ninguna forma, ¿O sí? Sí, seguro ella lo hacía con todos sus clientes…

De pronto, la sangre del varón comenzó a hervir de la ira. El solo imaginarse a Ino con otro hombre le causaba una sensación de furia como nunca antes había experimentado…

No, no es momento de actuar en esa manera.

Gaara sacudió la cabeza y se obligó a reaccionar. Él había acusado a Ino injustamente por algo que ella no había hecho, y no había actuado con propiedad. Había entrado en cólera al imaginarla con su hermano… y quiso encararla por su propia cuenta. Y lo único que logró, fue recibir una bofetada, armar un escándalo delante de sus empleados, y recibir la reprimenda de su vida por parte de su hermano. Y todo por una acusación falsa.

Sí, le debía una disculpa.

—Será mejor que lo solucione ahora. No quiero alargar más esto.

Gaara ya se estaba levantando para ir a la sala de reuniones donde su hermano solía trabajar con su equipo de practicantes, cuando éste le detuvo a tiempo.

—Aún no ha llegado —contestó el mayor—. Pero hoy vendrá en la tarde para ver un asunto que tenemos pendiente.

El pelirrojo entrecerró los ojos ante el desagradable recuerdo de lo que le esperaba esa tarde.

—Entonces tendremos que dejarlo para otro día —dijo luego de un suspiro—. Esta tarde tengo trabajo como guía de turismo.

—Insisto, eso es el karma. —El castaño rió mientras se levantaba de su silla, recordando lo jodido que su hermano estaba—. Solo por eso voy a olvidar que también me debes una disculpa.

Luego de decir eso, Kankuro salió de la oficina de su hermano y lo dejó a solas.

Una vez a solas, Gaara volvió a coger la carta de su padre y le hecho un segundo vistazo. Ese "cuídate" de su padre no le agradaba en absoluto…

. . .


Para el atardecer, Ino llegó a la empresa de los Sabaku con miles de preocupaciones en mente. Sabía que Kankuro solo quería evitar que ella corriera peligro, pero ya era demasiado tarde como para dar marcha atrás. Ella quería limpiar el nombre de su padre y hacer caer la ley sobre los verdaderos culpables, y pronto. La pregunta era, ¿Cómo lo iba a hacer? ¿Y cómo iba a hacer para convencer a Kankuro para que la ayudara? ¿O al menos, que le dejara seguir usando los documentos que su empresa guardaba sobre el caso?

Con mil dudas en mente, la rubia se dirigió al elevador y presionó el botón de subir. Estaba esperando a que el aparato llegara a su piso, cuando de pronto un recuerdo le vino a la mente: en ese mismo ascensor, días atrás, había tenido aquel accidentado encuentro con… él

Maldición, ¿Por qué tenía que pensar en él? Se preguntó furiosa. Ella ya tenía demasiadas cosas en mente como para seguir torturándose por ese estúpido de Sabaku No Gaara, ese tipo engreído y petulante que se había atrevido a…

—Yamanaka–san.

La rubia palideció al reconocer la voz que acababa de hablarle directo al oído. Cuando se dio la vuelta, se encontró con el hermano menor de su jefe parado justo tras ella, con ese aire de modelo sacado de revista que podía derretir a cualquier mujer y hacerla caer a sus pies. Cualquiera, menos ella.

—Vaya, ¿Y a qué debo el honor? —preguntó, aún ofendida—. ¿Acaso se te olvidó acusarme de algo más la otra vez y ahora vienes a hacerlo? ¿O vienes a pedir mis servicios como meretriz?

Gaara entrecerró los ojos y miró con seriedad a Ino, No le agradaba su sarcasmo, pero tampoco podía culparla. O… algo así.

Estaba intentando hilar sus pensamientos y buscar la forma más rápida de salir de semejante lío, cuando de pronto sus sentidos terminaron siendo invadidos por el perfume de rosas y claveles de la joven. ¡Diablos! Ese aroma podía terminar llevándolo a un estado de demencia que casi lo convertía en todo un peligro para cualquier mujer que…

No, no cualquier mujer. Solo para Ino.

Y es que esa niña de enormes ojos azules y blanca piel lo ponía de una forma que nunca antes se había sentido con otra fémina. ¡Diablos! Con solo recordar que apenas unos días atrás estuvo sobre su delicado cuerpo…

—Hay algo que debo decirle.

Ino se estremeció ante la cautela y decoro en el trato del pelirrojo. Ahora le hablaba de usted.

—Soy toda oídos.

Gaara suspiró hondo. Sí, le pediría disculpas y luego se alejaría lo más posible de ella. Solo así podría asegurarse de que conservaría la cordura, de que no terminaría cometiendo una locura por ella. Una que ya ansiaba cometer y…

De pronto, una extraña sensación obligó al pelirrojo a detenerse. Si no estaba equivocándose, y estaba seguro de ello, podía jurar que…

—Cuánto tiempo sin vernos, Sabaku No Gaara.

El pelirrojo se dio la vuelta y luego fijó con seriedad la mirada en la persona que acababa de saludarle. Sí, se trataba de él, la que menos quería ver ese día: Uchiha Sasuke.

—Uchiha-san —saludó respetuosamente—. Es un gusto volver a verle.

Ino observó la escena frente a ella totalmente anonadada. Impactada. ¿Qué hacía el ex-novio de su amiga Sakura ahí? Y por cierto, ¿Por qué saludaba a Gaara como si fueran… amigos? ¿Conocidos? ¿O… enemigos?

—Hablaré con usted más tarde—. Ino reaccionó al escuchar a Gaara hablándole al oído.

—Como usted diga—. Contestó, casi presintiendo que lo mejor era evitar mostrar más confianza ante el recién llegado. Sin embargo, justo cuando estaba por partir, una voz masculina la hizo paralizarse.

—La espero mañana en mi oficina, Yamanaka-san.

Ino sintió una descarga eléctrica ante el contacto del varón y luego se dio la vuelta para observarlo, molesta. ¿Quién rayos se creía ese idiota para atreverse a tocarla? ¿¡Como pudo la frente ser novia de él? Es decir, fuera de lo increíblemente atractivo y seductor que era, y lo atrayente que resultaba esa personalidad fría y distante, y lo bien que se veía con ese botón de la camisa abierto accidentalmente…

¿Y cómo se vería sin esa camisa?

—Es hora de irnos —la voz de Gaara rápidamente despertó de sus pensamientos a Ino. Éste lucía mucho más seria que de costumbre, y eso ya era decir bastante.

Sasuke sonrió de medio lado con cinismo ante la reacción del pelirrojo.

—Como digas, Gaara-san —dijo el Uchiha, antes de darse la vuelta y caminar hacia el Sabaku.

Cuando lo alcanzó, ambos partieron juntos en dirección a las escaleras.

Tras ellos, Ino se quedó parada frente al elevador por largos instantes, mientras veía a esos dos increíblemente atractivos hombres alejándose juntos de ella, con mil dudas en su mente. ¿Qué rayos estaba ocurriendo? ¿Y esos dos… eran amigos, o enemigos? Se preguntó, realmente confundida.

Según Sakura, Uchiha Sasuke había sido su novio por años. Y aquello bastó para que la rubia lo recordara. Él era el novio del que tanto le había hablado su amiga cuando eran apenas unas adolescentes, ese por el que suspiraba, respiraba y vivía. El mismo que no le demostraba su cariño porque era "inexpresivo" y "frío". El mismo que rompió su compromiso con su amiga apenas ésta decidió dejarlo todo por seguir sus sueños y estudiar medicina. El mismo que ni siquiera fue capaz de asistir al entierro de sus padres…

¿Cuál podía ser la relación de ese tipo con Gaara? Se preguntó una vez más, aún confundida. Su mente terminó sacando sus propias conclusiones. ¡Pero si es obvio! Gritó en su fuero interno. ¡De seguro son cómplices en maldad o algo por el estilo! ¡Solo alguien tan arrogante como Sabaku No Gaara podría ser amigo de alguien tan siniestro y detestable como Uchiha Sasuke! ¿¡Quién sabe? ¡Tal vez ambos pertenezcan a una oculta secta de hombres sexys con carácter de "soy dueño del mundo", y ego del tamaño de un continente completo!

¡Dios los hace y ellos se juntan!

La de cabellos dorados aún estaba sumida en sus propios pensamientos, cuando de pronto el elevador se abrió frente a ella. Alguien venía bajando en ese preciso momento.

—Ino, te estaba esperando —dijo su jefe, con tono serio.

Ino solo asintió.

—Vamos.

. . .

O~O

. . .

Ya en la oficina de su jefe, Ino se cruzó de brazos y miró al varón con seguridad.

Kankuro solo negó con la cabeza resopló hondo ante su actitud.

—Olvídalo.

—Jamás.

Ambos se observaron desafiantes por largos instantes, sin dar su brazo a torcer. Era como una de esas peleas en las que pierde el primero que baja la mirada. Se mantuvieron en dicha posición por largos segundos, cuando de pronto el móvil del varón comenzó a vibrar.

—¿Si? —atendió al teléfono él, bajando la mirada para concentrarse en la llamada que estaba recibiendo.

Ino sonrió ante el hecho.

—Te gané.

—¡Felicitaciones! — contestó sarcástico el castaño. En definitiva, eso no significaba nada para él.

Cuando terminó la llamada, volvió a tomar la palabra.

—Ino, olvida lo que viste en este expediente. No vas a continuar con el caso de tu padre.

—Tú no eres quién para decirme qué puedo hacer o no.

—Pues en eso te equivocas—Kankuro se paró repentinamente y la miró fijamente a los ojos—. Soy tu jefe y te ordeno que te olvides del caso.

—¡No puedes obligarme! ¡Ese caso no es parte de lo que vemos en el equipo!

—Pero es un caso de la empresa, y te prohíbo que lo veas.

—Pues lo haré aún si me lo prohíbes. A demás, te recuerdo que tu empresa abandonó el caso hace mucho.

—Pero los expedientes nos pertenecen. Y ni pienses que dejaré que los toques nuevamente.

Ino se cruzó de brazos y frunció el ceño ante la idea. ¡Rayos! ¿Por qué Kankuro tenía que ser tan testarudo? ¿Qué le costaba dejarla investigar por su cuenta? Sin la información que había leído la noche anterior, no tenía un caso con qué trabajar. Incluso con lo que recordaba, sabía que iba a necesitar pruebas para sustentar sus teorías, y todas las pruebas estaban en esa maldita caja que Kankuro se negaba a prestarle.

¿Por qué tenía que ser todo tan difícil?

—Kankuro…—dijo de pronto con tono suave. Había decidido apelar a "otras tácticas…" — Dime, ¿Qué puedo darte para que me entregues esa caja?

El Sabaku rió ante la oferta.

—¿Sexo desenfrenado? — soltó directo. Ino retrocedió instintivamente ante la idea, haciendo que el castaño riera aún más—. Ja, supongo que ya te quedó claro que no ibas por buen camino.

Cierto. Ino casi se muere ante la idea de entregar su cuerpo por un favor. Realmente… no estaba en su naturaleza hacer semejante locura.

—Entonces, ¿Qué puedo hacer para que me des esa caja?

—Nada —contestó firme el varón—. No te la pienso dar, y fin de la discusión.

La rubia resopló fastidiada. Podía haber perdido la contienda del día, pero la guerra aún seguía en pie. Después de todo, ella sabía perfectamente cómo llegar al sótano de la empresa, y también sabía qué llave debía usar…

Frente a ella, el varón negó con la cabeza en forma reprobatoria y luego miró serio a la chica, casi como si estuviera adivinando los pensamientos de ella. Poco después, suspiró hondo y estaba a punto de coger a Ino del brazo para llevarla a la sala de reuniones con los otros practicantes, cuando de pronto ella lo detuvo.

—Cierto, casi lo olvido.

—¿Y ahora qué? ¿Tienes otra oferta que hacerme?

Ino miró al castaño con furia.

—No, no es eso —dijo ella, mientras sacaba un folder de su bolso—. Necesito que llenes esto.

Kankuro recibió los papeles y los repasó con ligereza. Se trataba de una serie de documentos a nombre de la Universidad en donde estudiaba la rubia, que pedían información sobre sus prácticas en la empresa y el desempeño de ella en su trabajo, datos que debían ser llenados por su "jefe".

La sola idea de llenar formularios le pareció aburrida.

—Llénalos con lo que quieras —Le contestó—. yo solo los firmaré y punto.

La rubia sonrió. ¡Oh si! iba a ser muy divertido llenar la parte en la que preguntaban por su proactividad y desempeño…

. . .


Al anochecer, y dentro de una habitación en uno de los hoteles más lujosos de la ciudad, un chico de cabellos azabache salió de la ducha apenas envuelto con una toalla de la cintura para abajo, el cabello mojado cayéndole sobre el rostro, y un aspecto que gritaba "sexy" a los cuatro vientos. Si tan solo el interior pudiera verse a primera vista...

El varón llegó hasta su cama y se recostó boca arriba con evidente cansancio. Estaba por prender la televisión para distraerse con cualquier cosa, cuando de pronto su móvil comenzó a sonar. Tuvo que levantarse para coger el aparato, y maldijo al ver quién era el remitente.

Una voz rastrera se oyó saludando desde el otro lado del auricular.

—Sí, mañana hablaré con ella—. Contestó, con evidente fastidio. Escuchó un par de preguntas más antes de continuar—. No, no parece representar peligro. Pero si veo algo sospechoso…. — la voz volvió a hablar, y él se apresuró en contestar—. Sí, eso. Lo haré.

Luego de que terminara la conversación, el varón se recostó nuevamente sobre su cama y se quedó mirando al techo, molesto. Odiaba haber tenido que regresar a Japón tan repentinamente, y más aún para resolver un problema tan insignificante para él. Pero se trataba de una orden de nivel superior, y tenía que hacerlo.

. . .

. .

.


Fin del capítulo 13

¡Hola! Espero que les haya gustado el capítulo!

Como verán, ahora Ino va a tener apoyo en su investigación, y Gaara parece estar tomando el papel de enemigo, ¿No?

Pero lo que más me ha costado en este capítulo, es la introducción del nuevo personaje. Para ser honestas, estoy siguiendo el hilo de la historia tal y como me la había planteado desde un inicio, pero temo que no esté quedando del agrado de todos. Espero que me digan si les agrada la idea de que aparezca Sasuke o no, (personalmente, me desagrada) y que me comenten todas sus sospechas y dudas…

Y por último, nuevamente les recuerdo que tenemos un concurso abierto y que hay muchos fics por leer. Les dejo el link al foro:

H t t p : / forum . fanfiction . net /topic/72393/23551905/2/#30011034

Saludos.

Pd. Quería comentarles que hace poco subí un OneShot con la pareja NejiIno, algo tan raro como el GaaIno. Se llama "Te reto" y espero les guste:

h t t p : / www . fanfiction . net /s/6364435/1/