Gazel era realmente fuerte.
Si técnica definitiva era increíble.
- ¿Como podremos superar algo así? –Preguntó Elsie, mostrándose inquieta.
- Tranquila, yo tengo un as en la manga –Dijo Axel.
Al ver la sonrisa de su amigo se inquietó un poco. ¿Un as en la manga? ¿Sería una nueva técnica definitiva?
- Elsie, Byron, haced lo que podáis para que no os quiten el balón, y pasádmelo en cuanto estemos a la distancia correcta de la portería.
Le hicieron caso. Al comenzar la segunda parte del partido todos se emplearon más que nunca.
Por desgracia, Gazel volvió a marcar con su balón iceberg.
Ya no quedaba mucho tiempo.
Debían pasar el balón a los delanteros cuanto antes.
- ¡Elsie! –Dijo Byron mientras le pasaba el balón.
Elsie lo recibió, y luego se lo pasó a su compañero.
- ¡Axel!
El chico llevó el balón hasta la portería y ejecutó una técnica que nadie había visto antes.
- ¡Tormenta de fuego!
Gazel y su equipo se quedaron petrificados.
Habían empatado con ellos.
Con ese maldito equipo.
El albino dejo de mostrarse tan impasible y corrió de lo más irritado a por los delantero, que aún tenían el balón.
Justo ahí una sombra apareció, frenando a Gazel.
Un chico pelirrojo y muy pálido, que sonreía distraído.
- ¡Xen!
- ¡Xavier!
- Ya es suficiente, Gazel.
- ¡No! ¡Ya estoy a punto de ganarles! ¡No interrumpas mi partido, Xen!
- Se siente, Gazel. Si necesitas esforzarte tanto para marcarles un gol que incluso pierdes los papeles, no mereces jugar contra Mark Evans y su equipo.
El chico lo miró desafiante. Pero sabía que era mejor no provocarlo.
Xen se giró, y miró directamente a Mark.
- Mark, lo estáis haciendo muy bien. Pero tendréis que esforzaros más.
- ¡Claro que lo haremos! ¡No dejaremos que sigáis destruyendo nuestra ciudad!
- Eso está bien.
Su balón se iluminó, mientras se acercaban a ellos Torch, el otro chico pelirrojo, y una chica con el pelo blanco y trenzado, que agarró a Gazel por el brazo, y tanto el como el equipo Diamond desaparecieron.
Habían quedado empatados.
Al menos, habían conseguido marcarles.
...
Byron se unió al equipo, para sorpresa de muchos, pues creían que solo estaría en ese partido.
Elsie estaba muy contenta. Por fin lo volvía a ver.
Su querido amigo... seguía pensando que solo se trataba de un sueño...
Pero no, era real. Gracias a los dioses...
Elsie tuvo que explicarles finalmente lo de su amistad con Byron.
Todos lo aceptaron bien, y eso alegro mucho más a Elsie. Por fin podría dejar de ocultarlo...
- Bueno, será mejor que esta vez si que nos vayamos a casa –Dijo la entrenadora.
- Byron, ¿Quieres que te llevemos?
- No, gracias, me iré caminando.
- Si no os importa, yo también, vivimos cerca. ¿Shawn, vienes con nosotros?
- Oh, bueno... –El chico no sabía como salir de esa- no se si deb...
- La verdad es que... Shawn y yo íbamos a entrenar durante un rato. ¿Verdad, Shawn? –Lo salvó Axel. Sabía que el chico quería dejar a los dos solos, para que hablaran.
- ¿Eh? ¡Ah, claro! Lo siento, Elsie...
- Bueno... Pero ven pronto a casa, ¿Vale?
- Si, no te preocupes.
Antes de irse con Byron, Elsie los miró.
Axel le guiño un ojo en señal de complicidad.
Se sonrieron. Parece que nada había cambiado.
...
Byron y Elsie caminaban lentamente.
- Me sorprendió bastante que vinieras.
- Bueno, seguí todos vuestros partidos. Creí que debía actuar. ¿Estuve bien?
- Si, por supuesto. Serás de gran ayuda para el equipo.
- Eso espero... pero... que sepas que estoy enfadado contigo.
- ¿Conmigo? ¿Por qué?
- Te fuiste. Y sin decir nada. Ese día fui a buscarte a casa y tu madre me lo contó.
- Lo siento... pensaba decírtelo, pero... no me atreví... Perdona. Si supieras cuanto me alegré al verte…
Justo las palabras que Byron necesitaba oír. Así, sin más, la abrazó.
- Te he echado de menos –Dijo mientras la rodeaba con sus brazos más fuerte.
- ... Yo también a ti...
Dijo mientras correspondía a su abrazo.
A su tierno abrazo, que había extrañado tanto. Por fin lo volvía a tener.
Fueron juntos hasta la ribera y allí, tirados en el campo, estuvieron contándose todo lo que les había pasado.
Elsie abrazaba a Byron, apoyándose en el hueco de su hombro. Byron apoyaba su cabeza en la de Elsie.
Les resultaba un poco extraño estar así, después de tanto tiempo sin verse, aunque en realidad no se conocían desde hacía tanto tiempo.
- Se hace tarde. ¿No deberíamos irnos a casa? –Dijo Elsie.
- Si, deberíamos...
Aún así, no se movieron.
No querían que ese momento terminara.
Después de un rato, decidieron que sería mejor irse.
Como siempre, Byron la acompaño a casa.
Y aun así, tardaron un rato en despedirse.
Ambos se daban cuenta de que cada día se necesitaban más.
- Lo he pasado muy bien.
- Yo también.
- Supongo que mañana nos veremos en el entrenamiento, ¿No?
- Claro. Si quieres, vengo a buscarte para que vayamos juntos.
- Bueno, vale… Hasta mañana.
La chica dudó un momento, pero se decidió y lo besó en la mejilla.
Algo vergonzosa se dirigió hacia la puerta y entro.
Byron comenzó a caminar, pensando en todo lo que le había pasado ese día.
Al fin sabía reconocer lo que sentía por ella.
- Maldición... este habría sido un buen momento...
