Capítulo 13 - "LA FIESTA, PARTE 1"
Hermione se quedó mirando la puerta de la oficina sin darse cuenta de que lo hacía.
Se preguntaba si Draco había permanecido toda la noche en la enfermería, aunque sabía que no podía hacerse muchas ilusiones de que esto sea así, ya que en las semanas pasadas, le había dejado bien claro que no le interesaba ni ella ni nadie. Pero aun así, conservaba una pequeña esperanza en su corazón... y no sabía el porque...
Luego su mente, empezó a revivir lo que había sufrido la noche anterior. Un gran escalofrío recorrió todo su cuerpo al darse cuenta, de que no había podido olvidar aquella vivencia y realmente, lo intentaba olvidar... pero lo que no quería olvidar, era en la forma en que la había tratado Draco. Eso sí que era nuevo para ella, en cuanto al comportamiento de él.
Draco no parecía él en ese momento. Y a pesar de que ella no se encontraba bien, había sentido, que él, realmente la estaba ayudando, y... le había transmitido... cariño, por así decirlo...
Como estaba perdida en sus pensamientos, no se dio cuenta de que Neville se había despertado, no, hasta que este hubiese gritado su nombre.
– ¡Hermione! –.
– ¡Neville! –. Dijo ella asustada por el grito, que este había lanzado.
– Ya te has despertado, perdón... –. Intentó decir él, pero fue interrumpido por ella.
– ¿Por qué? –.
– Porque se supone que yo sería tu compañía hasta que te despertaras, así no te sentías sola y... –.
– Oh, Neville, no te preocupes. Estoy bien –. Le dijo ella.
– Pero... –.
No pudo continuar, ya que en ese momento, entraban por la puerta la directora McGonagall, junto con los demás profesores, pero para desilusión de Hermione, Draco no había ido de nuevo a la enfermería. Pero ella no se imaginaba, que él estaba detrás de la puerta, observando todos sus movimientos...
– Oh, quería como te encuentras? –. Quiso saber McGonagall.
– en realidad, bien. Pero aun conservo esa horrible sensación... –. Intentó explicar Hermione.
– ¿Qué sensación? –.
– A claro... no saben lo que paso... –.
– No querida, a menos que no nos cuentes vos, no lo sabremos –. Dijo McGonagall.
– Bueno. Estaba acostada en mi cama, cuando siento que algo se sube a mi cama, y se acuesta a mi lado. Al principio no le di importancia, ya que creí que era Crookshanks, pero luego recordé que lo había dejado en casa de Harry, y ahí fue cuando me alarmé. Cuando intenté abrir los ojos, me abrazó... intenté abrir los ojos para ver lo que era, pero no pude. También, intenté moverme, pero tampoco me lo permitió. Por más que me esforzaba en salir de su agarre, era inútil. Tenía mucha más fuerza que yo, en eso, me agarra las manos y las junta con las suyas y las colocó en el centro de mi pecho... en ese momento, fue cuando me empecé a quedar sin aire. No podía respirar... me estaba muriendo... recuerdo que me decía, que no me preocupe. Que todo va a salir bien... que me quería, y no sé que más... cuando sentí que ya no podía más, me soltó de golpe. Y por un impulso me caí de la cama... –.
– ¿Lo has visto? –. Preguntó Neville.
– No... no lo vi... Y no, tampoco lo soñé. Se que fue real porque miren... –. Dijo Hermione, mientras se subía las mangas del camisón, para dejar a la vista, las huellas de sos manos, en cada brazo.
– Por Dios... –. Dijo McGonagall, un tanto horrorizada al ver las marcas, ya que se habían transformado en hematomas, con una muy mal aspecto. Pero Hermione sólo los mostró por un breve momento, ya que aun le daba vergüenza, la cicatriz que tenía en el brazo izquierda que le había hecho Bellatrix Lestrange hace muchos años atrás, y a demás porque en ese momento entraban corriendo (bueno sólo Albus) junto con James, Teddy y Victoire.
– ¡Tía Mione! –. Gritó Albus.
– ¡Chicos! ¿Pero que hacen aquí y a estas horas de la mañana? –. Preguntó Hermione mirándolos.
– Queríamos verte. No sabíamos como estabas, ni porque te habían traído a la enfermería y... –. Intentó explicar Albus desesperadamente.
– Un momento, ¿cómo es que sabes que me habían traído a la enfermería? –.
– Bueno... eh... –. Dijo James, tratando de encontrar una excusa convincente, pero sin éxito.
– No importa –. Le salvo Hermione, al recordar de que forma se podían enterar de todo lo que les rodeaba y ver eso.
– ¿Pero cómo estás? ¿Qué ocurrió? –. Preguntaron James, Albus, Teddy y Victoire, al mismo tiempo, mientras rodeaban la cama para estar más cerca de ella, e ignorando a los profesores, incluso hasta a la directora McGonagall, que los miraban.
– Estoy bien, estoy bien... sólo que tuve una pesadilla y la sentí tan real... bueno ya me entienden –. Les dijo Hermione, cosa que los profesores estuvieron de acuerdo con que dijera eso.
Aunque ellos no se creyeron lo que les dijo Hermione, no replicaron ni nada. Estuvieron un rato más y luego fueron enviados por la directora a su casa, y se volvieran a dormir, ya que eran, recién las seis de la mañana, y como era sábado, no tenían clases, y como dijo Hermione, tenían que aprovecharlo.
EN LA SALA COMÚN DE GRYFFINDOR.
– Bueno al menos esta bien... –. Dijo James.
– Si, pero algo malo le ha pasado. ¿Vieron sus marcas en los brazos? –. Les preguntó Teddy.
– Sí... pero si ella no nos quiere decir lo que le ha ocurrido, no podemos obligarla a que lo cuente –. Dijo Victoire, mientras se sentaba en un taburete, al lado de Teddy, y lo miraba sólo a él.
– Tienes razón... y además, ¿por qué el profesor Malfoy, le dio un beso? –.
– ¿Y aún lo dudas, James? ¿No te das cuenta, de que él está enamorado de la tía Mione? –. Le contestó Teddy.
– Mmm... ¿Y qué hacemos? –. Quiso saber Albus.
– ¿Nosotros? Nada... al menos no todavía... no creo que sea conveniente que nosotros le digamos a la Tía Mione, que el profesor Malfoy la beso, mientras ella dormía... –. Comentó Victoire.
– Lo mismo pienso –. Dijo James.
Una semana después, por más que investigaron una y otra vez, no pudieron descubrir quien se había metido en la habitación de Hermione, cosa que ella se había negado profundamente abandonar. Ella creía no valdría de nada que se cambiara, ya que tranquilamente, ese ser que se había metido en esa habitación, no se iba a contener a entrar en la otra?
Pero eso sí, Draco no pudo contenerse, así que una tarde, sin que nadie lo viera, entró dentro de la habitación de Hermione, y poso varios hechizos que la protegerían desde ahora. Nadie podría romper ningún hechizo que él puso, ya que, él mismo los había creado, así que no podían descubrir su contra-hechizo.
Se sentí más que satisfecho por su hazaña, pero desconcertado.
No sabía el porque, después de lo ocurrido con Hermione, para ser más preciso, desde que le beso, no podía evitar sentirse protector... y atraído... muy atraído.
Ahora se había vuelto sociable, no pasaba todo el tiempo con sus compañeros, pero lo suficiente, como para cuidar de Hermione. Hablaba con todos, en realidad, sólo lo hacía para tener una tapadera, por así decirlo. No quería llamar la atención sólo si lo hacía con Hermione.
Hermione, se había dado cuenta del cambio repentino que había tenido Draco. Y le sorprendía... pero se alegraba de poder oír su vos todos los días. Se preguntaba porque de un día para otro, cambió su actitud... "Tal vez..." Pensó ella, "No, no... lo dudo. Es imposible." Se dijo, mientras negaba con la cabeza.
EN LA SALA COMÚN DE LOS PROFESORES.
Draco, a pesar que intentaba por todos los medios, no podía dejar de mirar a Hermione, uno porque la tenía justo al frente de él, y dos, por el simple hecho de que no quería hacerlo.
La única persona que se daba cuenta de eso, era el profesor Marlonk. Y, a pesar de que quería ocultar los celos que sentía, no podía. Y para colmo, Hermione le devolvía la mirada, y, aunque él estaba a su lado, podía ver cierto brillo en los ojos de Hermione, que lo hacían molestar a un más... ¿por qué esa mirada iba dirigida a otro y no a él? ¿por qué ella no le entendía? ¿por qué...? tenía tantas preguntas que pronto, encontraría las respuesta, una vez que ella sea suya y de nadie más...
Pero estaba consciente de que tardaría un poco. Ya que desde el último incidente, alguien, quien estaba más que seguro, que fue Draco, había puesto más de una seguridad y le era imposible ingresar sin el permiso de ella. ¿Por qué ese maldito tenía que ponerse en el medio? ¿Por qué justo ahora?
Se levantó y se puso en frente de Hermione, le entendió la mano queriendo pedirle que saliera con él un momento que tenía algo que decirle, pero antes de que ella pudiera contestar, entró la directora.
– Siento interrumpirles, pero tengo un anuncio que comunicarles antes del gran banquete –. Les informo McGonagall. Y por su cara, todos dedujeron que era algo bueno. – Esta misma mañana he tomado la decisión, de organiza un baile –. Dijo con gran entusiasmo.
– ¿Un baile? –. Preguntó Neville.
– Sí. Un baile –.
– ¿Y cuándo sería? –. Quiso saber Hermione.
– Dentro de dos semanas... –.
– Pero si dentro de dos semanas, es navidad –. Dijo Neville.
– Exacto, será una fiesta de navidad –. Contestó McGonagall, más emocionada aún.
– ¿Y cómo va a ser organizada? –. Preguntó Hermione.
– Va a ser organizada por los alumnos –. Contestó McGonagall.
– ¿Por los alumnos? Y, ¿Cómo es eso? –. Preguntó Draco divertido.
– Fácil, ellos se encargarán de todo... siempre y cuando sea apropiado para la escuela... –. Todos los profesores se miraron entre sí, ya que no entendían nada. – Me refiero que ellos elegirán todo, desde el tema, hasta la forma en que irán vestidos... –.
– Un momento, ¿esto también va para nosotros? –. Quiso saber Draco, un tanto desconcertado.
– Sí, también va para ustedes... –.
– ¿Significa, que nosotros debemos ponernos lo que ellos nos digan? –. Quiso saber Patil.
– Sí –. Contestó McGonagall. – Más tarde, daré más instrucciones –. Y dicho esto, salió de la sala.
– ¿Por qué me recuerda a...? –. Quiso decir Neville.
– ¿Dumbledore? –. Terminó Hermione por él.
– Sí...
EN EL GRAN COMEDOR.
– ¿Una fiesta? Que pasada –. Dijo James emocionado, al igual que todos sus compañeros.
- Y lo más interesante, es que nosotros vamos a decidir todo –. Comentó Victoire.
– Sí, ya lo creo... –. Dijo Albus.
– Las cuatro casa. trabajarán en grupo, y decidirán el tema de la fiesta. El martes que viene, será el último día en el que podrán decir el tema –. Siguió informando la directora McGonagall, una vez, que pudo callar a los alumnos. – Como bien dije, ustedes se encargaran de todo. Y si este año, las cosas salen más que bien, el próximo años, se hará nuevamente –.
SALA COMÚN DE GRYFFINDOR.
– Es genial la idea de la directora –. Opinaban todos en la sala común.
– Pero, ¿cómo vamos a hacer para elegir el tema? –. Preguntaban muchos.
En eso, entra en la sala común, Hermione.
– ¡Chicos! –. Gritó ella, para llamar la atención de todos en la sala. – Junto con los otros jefes, hemos decidido, que entre todos ustedes, elijan un tema, y luego se lo den a su prefecto, quien me lo entregará a mí... –.
– ¿Pero y las demás casas? –. Preguntó alguien.
– Las demás casas harán lo mismo. Y el martes...
– ¿Qué se hará un sorteo? –. Le preguntaron.
– Pero, imagine que sale el tema de una casa, al cual nadie le gusta, ¿qué sucederá? –. Continuaron preguntándole, sin darle tiempo a explicar.
– No, no se hará ningún sorteo. Los jefes de las casas, hemos decidido, que el baile, tendrán los cuatro temas –. Explicó ella.
– ¿Pero...? –.
– Así es. Creánmen, que de esta forma, va a ser mucho más divertido y emocionante.
En la mañana del martes, los alumnos estaba muy emocionados. Querían saber que temas habían elegido las otras cosas, ya que, a petición de los jefes de las casa, no podían decirle a nadie, que es lo que habían decidido cada uno.
Al llegar la noche, ya estaban que no daban más.
En el gran comedor, no paraban de hablar del tema, tanto que a la directora le costó hacerlos callar.
– Como he anunciado, el sábado pasado, hoy se anunciaba el tema de la fiesta –. Dijo McGonagall, mientras agarraba un papel, y empezaba a anunciar el tema. – Bien, el tema de la fiesta va a ser... Noche Gótica –.
Todos los alumnos se miraron entre sí. Ya que se dieron cuenta de que todas las casas, pensaban lo mismo, en cuanto al tema.
A muchos de ellos, siempre les ha gustado el castillo, por ese aire misterioso, y muchas veces, fantasmagórico. Y estaban más que seguros que sería la mejor fiesta...
Una semana después, y luego de varias discusiones, las cosas ya estaban listas para ser ordenadas en el gran comedor, en donde se llevaría a cabo dicha fiesta.
Los profesores, estaban un tanto enojados, pero por otro lado, estaban de igual forma emocionados por hacer algo, que no habían hecho, desde hace mucho tiempo... años, mejor dicho.
Vestirse de la forma en que sus alumnos les habían indicado, sería todo un reto. En vez de aun baile, parecían que iban a ir a un funeral.
A Hermione, sólo le quedaba ese fin de semana, para poder salir del castillo e ir a comprarse un vestido, ya que, durante la semana, no podía salir del castillo.
Así que, el sábado se levantó temprano, se bañó y salió del castillo bien temprano. Ya que antes de ir a hacer las compras, tenía quería ir a visitar a Luna Longbottom, y a su ahijado, que hacía mucho tiempo que no los veía.
Cuando se despidió de Luna, se sentía muy feliz, de a verla encontrado más que radiante y llena de felicidad.
Primero pensaba ir al Callejón Diagon, pero luego se decidió ir a una tienda Muggle.
Fue al mundo Muggle, y comenzó a recorrer todas las casas de vestidos que encontró en su camino. Pero ya cansada de tanto andar , cuando se decidió por vencida, encontró una nueva tienda de ropa, y para su sorpresa, era pura y exquisitamente Gótica. Entró, y se quedó maravillada, con las cosas que encontró dentro de la tienda, que por cierto, era enorme.
Había desde vestidos, hasta las más hermosas joyas. Estuvo durante más de media hora mirando todo el local, hasta que se decidió por un vestido, que al probárselo, parecía hecho a medida, y que realmente, le sentaba más que bien, y dejaba al descubierto aquellas curvas, que ni siquiera sabía que tenía.
También se compró un par de botas, que hacía juego con el vestido, al igual que las joyas.
Cuando volvió al castillo, se sentía más que satisfecha por las compras que había realizado.
Por más que Victoire y Patil, le pidieron que le mostrara el vestido, ella no lo hizo. Quería que todos lo vean, el día de la fiesta, total, no faltaba mucho...
